Centro Martin Luther King

Desafíos del cooperativismo en Cuba

Entre el 25 y el 27 de junio, el Centro Memorial Martin Luther King, se reinundó del espíritu del cooperativismo, en diálogo con la Educación Popular. De los múltiples territorios de la Red de Educadores y Educadoras Populares (Villa Clara, La Habana, Bayamo…) confluyeron cooperativistas en formación, desde la teoría, desde la práctica, pero sobre todo desde el corazón y el compromiso con el proyecto socialista cubano.

Con disímiles expectativas como “la apropiación de conocimientos sobre las cooperativas, el intercambio de experiencias y herramientas para el trabajo en el territorio y la mirada actualizada y crítica al cooperativismo cubano e internacional en su contexto socio-político, para desbordar los límites de la comprensión del cooperativismo en Cuba”, comenzó el taller.
La constitución de los talleristas en Asamblea con mandatos para las Comisiones, alentó a vivenciar en “carne propia” el espíritu cooperativo en jornadas intensas donde se reflexionó sobre los principios y las experiencias del cooperativismo como una de las alternativas al capitalismo, a partir de compartir comprensiones sobre las cooperativas, dialogar sobre los retos del cooperativismo con énfasis en el contexto cubano y pensar las continuidades del tema para la Red.
El diálogo con textos de diversos contextos, la visita desde los audiovisuales a experiencias cooperativas en Argentina, el País Vasco, Estados Unidos y Uruguay, entre otros, propició la reflexión sobre los diversos tipos de cooperativas, la historia del cooperativismo y su comprensión en un marco económico, político, social y cultural global, que trasciende la limitada percepción de ser un espacio solo para la reproducción material de la vida, rescatando su esencia sistémica.
Compartir el filme “La educación prohibida” dejó “servida la mesa” para pensar el papel de la Educación Popular en el desarrollo del cooperativismo. “La horizontalidad, la solidaridad, el humanismo, la participación, la creatividad, el respeto a la naturaleza, el posicionamiento antisistémico, los ejes temáticos, las herramientas metodológicas, la formación permanente, el resignificar la manera de entender y hacer política, la apuesta por la transformación de las relaciones de poder, su esencia como filosofía de vida y la experiencia de trabajo en red”, entre otros, fueron elementos develados que despertaron ideas y desafíos para los educadores y educadoras en el contexto cooperativo cubano.
“El desconocimiento sobre el cooperativismo y sus principios, valores, métodos, estilos, formas, leyes tanto en decisores y en la población, la temporalidad de una normativa piloto que admite muchos inventos, el mayor peso que tiene en el imaginario popular el trabajo por cuenta propia respecto al cooperativismo, un proceso que está bajo el voluntarismo del ejecutivo y tiene una visión económica y complaciente con el discurso oficial, la separación del cooperativismo agropecuario del no agropecuario, la falta de reconocimiento de que hay disputa de sentidos entre las diferentes formas de gestión de la propiedad, los recursos y los mecanismos de aprobación muy centralizados y pensados para que las personas desistan por estar llenos de tecnicismos, contradicciones y burocratismo, la falta de autonomía, las herencias culturales de prácticas deformadas de cooperativismo, un consumo cultural que tiende a valores no cooperativos, la forma en que se está concibiendo la economía y el desarrollo económico que tiene contradicciones con el espíritu cooperativo, la poca socialización de experiencias cooperativas verdaderamente emancipadoras, la falta de discusión pública sobre el tema”, entre otros, se identificaron como elementos contextuales que limitan el desarrollo del cooperativismo en Cuba.
Mientras que la existencia de “una voluntad política de impulsar el cooperativismo, la existencia de gente humilde, de buena naturaleza que apuesta por el cooperativismo, la entrada de referentes internacionales, el acumulado de prácticas solidarias y de ayuda por la idiosincrasia cubana, intelectuales orgánicos que promueven el cooperativismo, la presencia de espacios de formación como el CMMLK y la Red de EP que contribuyen con la formación, la disposición de un marco legal en construcción al que se puede aportar y el hecho de que se estén retomando investigaciones y resultados de debate sobre el cooperativismo, donde la Red pudiera contribuir”, fueron analizadas como oportunidades para las cooperativas en la realidad cubana.
Poner en común posibles proyectos como una cooperativa de miembros de la Red de EP, el acompañamiento a experiencias cooperativas, el desarrollo de talleres para continuar la formación en cooperativismo con la constitución de un núcleo comprometido con esta tarea, y la producción de libros, audiovisuales, entre otros materiales, son propuestas “de cara” a la realización del sueño de un cooperativismo “que dignifique, que sea participativo, transparente, autónomo, organizado, solidario, sentido, con responsabilidad social y económica, más humano, más perfeccionado, que surja por necesidad de las personas, con facilidades para la autogestión, que no se agote en el solo hecho de producir bienes y servicios y que desmonte cualquier tipo de dominación”.

Última modificación: 8 de septiembre de 2014 a las 15:27
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