Centro Martin Luther King

Granitos de arena en Santiago de Cuba

Varias acciones siguen devolviendo los colores a Santiago de Cuba, luego del paso del ciclón Sandy por esta tierra oriental. Las iglesias cubanas comparten su sentir y dejan un mensaje de esperanza y apoyo futuro a las comunidades más afectadas.

El pasado domingo 25 de noviembre partieron de Santiago de Cuba los linieros de la Unión Nacional Eléctrica, pero en su lugar vinieron nuevas personas, portadoras de otro tipo de luz.

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Proyectos trastocados, incremento de la faena cotidiana y muchas ganas de servir acompañaron a los recién llegados. Entre ellos, Luis Bécquer, coordinador del programa Vida y Salud Comunitaria del Consejo de Iglesias de Cuba (CIC), quien comentó:

“Tenemos un proyecto dentro del área de Diaconía, Comunidades por la vida, que funciona en todo el país y ayuda a los diferentes grupos a desarrollarse de manera integral.

“En estos meses teníamos planificado reunirnos para analizar trabajos futuros y los resultados alcanzados, pero ante la emergencia, producto del huracán Sandy, redireccionamos los fondos con la anuencia de la agencia que nos financia.

“Empleamos el dinero del encuentro para comprar utensilios destinados a los damnificados. Eso es lo que estamos haciendo aquí, trayendo un kit de cocina, otro de aseo personal, ropa de cama y vestimentas, en fin, lo necesario en los hogares.

“Varias comunidades estaban enroladas en nuestro proyecto, tenían sembrados, que se destruyeron, y cría de animales, muchas afectadas.

“Trajimos ayuda para nueve sitios: Chivirico, Altamira, Marañón, Sevilla, Micro 9, Baconao, Boca de Cabaña, Rancho Club, Mar Verde y Chaveco en el municipio de Palma Soriano”, agregó Bécquer.

Desde Colón, Matanzas, también se sintió el apoyo. Elías Cruz Rojas, pastor de la iglesia Bando Evangélico de Gedeón, arribó a la tierra caliente con dádivas para los afectados de la zona de Mar Verde.

El donativo proviene de la agencia extranjera que atiende la mencionada congregación y consiste en un módulo de aseo personal.

“Realmente cuando hay un problema de esta índole, donde las personas sufrieron tanto daño, el sentir cristiano es tornar propia la preocupante situación del otro. Uno entiende su dolor y decide contribuir en lo posible”, expresó Elías.

Ya dentro de la Ciudad Héroe, su gente humilde no ha dejado de trabajar desde el paso de Sandy. Rosa Larrosa Echavarría labora en el Centro Médico Psicopedagógico América Lavadí y conjuntamente tiene un proyecto comunitario de conservación de alimentos, supervisado por el Centro Lavastida.

“Nuestra mini -industria elabora productos sin aditamentos químicos como puré de tomate, sazón completo, jugo de frutas, jarabe de cañadonga y vinagre. Todos los hemos puesto en función de las zonas afectadas y del centro médico.

“Al principio la prioridad fue promover los cursos de conservación de alimentos, para que no se perdieran por la falta de fluido eléctrico. Ahora profundizamos en el secado de viandas, así se aprovecharán al máximo las extraídas en punto de cosecha.

“Incluso tenemos un espacio los miércoles en la radio. También, accionamos con varias iglesias de Comunidades por la vida y dos organizaciones de masa, la FMC y los CDR. La idea es implantar nuestras técnicas en las UBPC y las fincas agroestatales”, explicó Rosa.

El proyecto Adulto Mayor en Santiago, del CIC, hizo un levantamiento. A pesar del número de afectados, especialmente en daños a cubiertas y ventanas de las viviendas, las personas de la tercera edad contribuyen haciendo manualidades y restaurando ropas para ser donadas.

Estas acciones son un granito de arena que ponen las iglesias cubanas, pues aunque no satisfagan las imperantes necesidades, por lo menos le muestran a la población santiaguera que hay hombres y mujeres a su lado que comparten su sentir y dejan un mensaje de esperanza y apoyo futuro. alt_text

Última modificación: 24 de enero de 2013 a las 16:19
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