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Guatemala: vidas quemadas que desnudan la indiferencia y la negligencia

El 8 de marzo, día que prometía ser histórico para revindicar los derechos de la mujer, se tiñó de negro.

Por Isaías Morales y Diana Fuentes

“Ustedes no salen de aquí hasta que me hagan sexo oral”. La frase anterior no proviene de un prostíbulo. Por increíble que parezca sucede en un refugio para menores de edad, bajo el “resguardo del Estado” en Guatemala.

La escena relatado ocurrió en 2012, cuando un maestro del Hogar Seguro Virgen de la Asunción amenazó, acosó y abusó sexualmente de sus alumnos. Esta historia tardó cuatro años en hacerse pública. El periodista José David López de Plaza Pública escribió un reportaje que documentó los hechos que pintan ser inauditos. El docente fue llevado a prisión por este hecho en 2013, pero a pesar de ello el tormento en el lugar no se detuvo.

A esta y otras denuncias periodísticas se sumaron varias más de la Procuraduría de los Derechos Humanos, la Procuraduría General de la Nación, el Consejo Nacional de Adopciones, el Ministerio Público y el Instituto Nacional de Ciencias Forenses. Estas instituciones señalaron de precarias las condiciones en las que vivían los menores del lugar.

Un juzgado de niñez y adolescencia finalmente denunció en 2016 al Estado guatemalteco por los vejámenes del lugar. Pero la Secretaría de Bienestar Social de la Presidencia, la oficina gubernamental a cargo del lugar, en vez de atender a las recomendaciones, optó por entorpecer las acciones judiciales en su contra.

ORIGEN DE LA PRISIÓN LLAMADO HOGAR SEGURO
La función y creación de este espacio en su momento fue específicamente para resguardar a las niñas y niños, que sufrían violencia en sus hogares o negligencias por parte de los padres. Había otro grupo de menores que se encontraban ahí por abandono o por haber quedado huérfanos. También existían infantes que llegaban al lugar por una alerta de desaparición, llamada Alba Keneth.

El trabajo del juez a cargo era destinar un lugar para el niño o niña que fue secuestrado o maltratado hacia un espacio donde lo protegieran y resguardaran. Los infantes solo podían entrar a este “Hogar Seguro” con una orden judicial porque la función del hogar era brindar una asistencia integral con educación, asistencia psicológica, con el objetivo de que el menor al cumplir la mayoría de edad saliera con una capacidad y formación que los llevara a enfrentar su nueva vida fuera del hogar.

Esto únicamente quedó como una ilusión para los pequeños, porque desde el momento que llegaban al lugar su vida corría peligro. En 2014, la Fundación Sobrevivientes denunció al hogar seguro porque ahí se originó la muerte una menor a causa de otras niñas que la asfixiaron dentro de un baño. Al año siguiente escaparon 40 niñas, el motivo de su fuga, aseguraron, fue por los golpes que recibían, la falta de comida y entre otros abusos de los cuales fueron víctimas.

CIERRE DEL LUGAR SUGERIDO
Después de dicha fuga, el Ministerio Público ya contaba con tres casos sobre explotación sexual que recibían de las mismas menores. A partir de eso las investigaciones se aceleraron porque surgió la posibilidad de que existiera una red dedicada a la explotación sexual de niñas y niños a lo interno de la casa hogar.

Por ello, la Procuraduría de los Derechos Humanos realizó una visita para verificar las condiciones en que estaba tras la muerte de la menor, los abusos cometidos y la fuga mencionada. Dicha oficina estatal sugirió el cierre del hogar y que se abriera una profunda investigación.

El personal de Derechos Humanos al ingresar al Hogar para realizar inspecciones se dieron cuenta que había habitaciones donde estaban los bebés y no tenían ventana, había baños quebrados y la alimentación que recibían los menores era mala. Además, existía una mezcla de niños y una sobrepoblación dentro del hogar. La casa tenía capacidad para 400 menores, pero ahí vivían 800 personas.

Ahí, según señalan varios medios locales, no se tenía el control del lugar. Todo esto pasaba en un hogar bajo responsabilidad del Gobierno Central, pero la noche del martes 7 de marzo, de este año, cayó la última gota que derramó el vaso.

LA TRÁGICA MAÑANA
Esa noche unas 60 menores se amotinaron. ¿Las razones? Por ahora las autoridades no tienen una hipótesis definida. Esto causó que varias de ellas escaparan del hogar. Hasta entonces parecía que todo se calmaría y se sumaría a un hecho visto con anterioridad. Por ejemplo hace cinco meses otras 45 menores huyeron con rumbo desconocido hasta ahora.

La tragedia tocó a la puerta. Alrededor de las 9 am del 8 de marzo las inconformidades de las menores volvieron a relucir. Un reporte preliminar de la Policía Nacional Civil y de la Fiscalía da cuenta que las menores protestaron por las malas condiciones y quemaron un colchón. Se presume que esto habría quemado el lugar.

La Procuraduría de los Derechos Humanos señala que el hogar estaba bajo llave, que las menores pidieron auxilio y por eso el rescate habría tardado más. Por ello, responsabiliza directamente a la secretaría gubernamental encargada del lugar. Al cierre de esta nota 35 niñas habían fallecido, con el riesgo de que la cifra pueda variar porque varias de ellas sufrieron quemaduras de gravedad.

LA REACCIÓN GUBERNAMENTAL VS LA DE LA SOCIEDAD
La respuesta del Organismo Ejecutivo encargada de dirigir la Secretaría de Bienestar Social fue destituir al director del Hogar Seguro. El presidente Jimmy Morales, quien se mantiene hermético ante la ante la prensa desde hace semanas, se limitó a decir que conforme avancen las investigaciones determinará si procede o no realizar otras remociones de cargos.

Desde el Congreso y otras instituciones se piden destituciones, pero más allá de ello, prometieron iniciar una profunda investigación del caso. Por ahora las especulaciones sobran y poco es lo que se sabe del caso.

Desde la sociedad civil las muestras de solidaridad, rabia e indignación no tienen fin. Las redes sociales funcionan como catarsis y espacios de articulación para buscar soluciones al problema del cual los ciudadanos se sienten corresponsables.

El 8 de marzo, día que prometía ser histórico para revindicar los derechos de la mujer, se tiñó de negro. Desde el parque central, en el mismo lugar donde se botó a un gobierno hace dos años, las mujeres manifestantes encendieron centenares de velas por sus compatriotas que a diario pierden la vida violentamente, pero honraron a las niñas que soñaron y cuyas vidas se apagaron ese día.

Un día después del trágico acontecimiento, siguieron las manifestaciones. Ahora extendida a otras ciudades de importancia en el país. Frente a Casa Presidencial un grupo de organizaciones sociales utilizó muñecas y carbón para representar el miércoles de luto que parece interminable. Por la tarde dos colectivos juveniles denunciaron ante el Ministerio Público a las autoridades y pidieron esclarecer el hecho.

Al caer la noche, otra manifestación más numerosa se reunió frente al Palacio Nacional. Casi en simultáneo el Presidente ofreció una conferencia de prensa en la que solo permitió tres preguntas y no dejó que otros periodistas le preguntaran. El presidente Jimmy Morales ordenó el cierre del hogar y confirmó tres días de duelo nacional. A unos pocos pasos de él, la ciudadanía reaccionaba así:

“No fue un accidente, fue una ejecución. El único accidente, es este presidente”.

*Tomado de Distintas Latitudes *

Última modificación: 10 de marzo de 2017 a las 21:01
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