Centro Martin Luther King

Matrimonio igualitario en Cuba: besos a favor y firmas en contra

Mientras congregaciones religiosas defienden un “diseño original de la familia, como Dios la creó”, activistas promueven “un diseño original de las familias cubanas”.

La Habana, 26 oct.- Un grupo de iglesias evangélicas trabaja por recoger medio millón de firmas para impedir la legalización del matrimonio igualitario en Cuba, mientras activistas organizan para mañana una besada pública por la diversidad y contra cualquier tipo de discriminación.

Estas reacciones sigue provocando la redefinición del matrimonio en el proyecto de nueva Constitución, que se discute en centros laborales y barrios de Cuba, desde el 13 de agosto hasta el 15 de noviembre, como parte del proceso que culminará con un referendo en febrero de 2019.

Todas las partes han realizado llamados a la paz y el respeto entre las personas durante el enfrentamiento de ideas.

Besos fuera del closet

El Proyecto Abriendo Brechas de Colores convocó a través de las redes sociales a una besada pública los últimos sábados de cada mes (27 de octubre, 24 de noviembre y 29 de diciembre) en la explanada de Prado y Malecón, en la capital cubana, entre las 15:00 y 17:00 horas.

“Queremos besarnos, abrazarnos, celebrar con #orgullo nuestras #identidades y compartir con todo el mundo lo felices que estamos de ver que #Cuba avanza en el camino de la #justicia”, se lee en la convocatoria denominada “¡Saca los besos del clóset!”.

Quienes auspician la iniciativa desean que se les unan “parejas de todas las formas y colores, #aliadxs, #amigxs, #familiares, #colegas del trabajo y hasta las #mascotas que quieran combatir la discriminación con #besos y más besos”.

Advirtieron además que no quieren que su acción sea usada como “una excusa para desatar la violencia a la que los propios líderes religiosos de algunas denominaciones están incitando con sus predicaciones llenas de odio”.

Recogida de firmas

La presidenta de la Liga Evangélica de Cuba, Alida León, y el reverendo Moisés de Prada, presidente de la Iglesia Asambleas de Dios, confirmaron a medios internacionales de prensa que buscan reunir 500.000 de rúbricas entre sus fieles.

Asimismo, amenazaron con rechazar masivamente el texto constitucional si no se modifica el controversial artículo 68 del proyecto de Carta Magna, el cual abre la posibilidad a que dos personas con aptitud legal para ello contraigan matrimonio.

La Iglesia Católica también ha reafirmado su negativa a la propuesta que allana el camino al matrimonio igualitario en la isla caribeña.

No obstante, la Iglesia de la Comunidad Metropolitana en Cuba se desmarcó de tales posturas y hasta cuestionó las bases teológicas de esta agenda que discrimina a personas con identidades y orientaciones diferentes de la heterosexualidad.

Organizaciones de la sociedad civil con inspiración ecuménica y cristiana apuestan al avance de Cuba en materia de derechos de las personas no heterosexuales.

El Centro Cristiano de Reflexión y Diálogo-Cuba, con sede en la ciudad de
Cárdenas, a 150 kilómetros al este de La Habana, prevé efectuar en noviembre un foro sobre el fundamentalismo religioso en el país.

Y el Centro Memorial Martin Luther King Jr. distribuye por todo el país un dosier titulado Consentimiento, que aporta elementos científicos y datos para que las personas conozcan más sobre la diversidad sexual y las familias homoparentales.

Desde junio pueden verse en fachadas de hogares cubanos y espacios públicos carteles en rechazo al matrimonio igualitario y en defensa de lo que denominan “diseño original de la familia, como Dios la creó”.

Defensoras y defensores de los derechos sexuales elaboraron en respuesta campañas en las redes sociales, productos audiovisuales y declaraciones individuales y colectivas, con mensajes a favor de “un diseño original de las familias cubanas” y “todos los derechos para todas las familias.

Los derechos no se plebiscitan

El 1 de octubre, el médico y activista Alberto Roque defendió el matrimonio entre dos personas como un derecho humano y argumentó que el Estado tiene la obligación moral y política de garantizarlo, aunque de la consulta popular emanen criterios en contra.

“Los derechos humanos no se plebiscitan, se garantizan; sobre todo cuando existen grupos humanos minoritarios que están en desventaja social y tienen pobre representación en las decisiones políticas”, sostuvo en el artículo “Matrimonio igualitario, Iglesias y asociaciones perversas”, publicado en su bitácora Homos@piens.

Tildó de muy peligrosa “la asonada fundamentalista religiosa que se ha evidenciado durante la consulta”.

Consideró también que las autoridades se han mostrado “sospechosamente permisivas con un proselitismo sin precedentes que ha desbordado los espacios eclesiales. (2018)

(Tomado de IPS)

Última modificación: 27 de octubre de 2018 a las 19:26
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