Centro Martin Luther King

Por un Brasil para y por los trabajadores

Entrevista exclusiva a dos miembros de la dirección ejecutiva de la brigada del Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra y su compañero Marcelo Durao Fernandes

Cuba es una nación que ha logrado hacer realidad muchos sueños postergados en nuestro país, así comentan Daniel Sánchez Pereira, coordinador del frente de formación del sector de producción y miembro de la dirección ejecutiva de la brigada del Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra y su compañero Marcelo Durao Fernandes.

Ellos luchan por la equidad, el trato justo para los más desfavorecidos y una reforma agraria capaz de eliminar los grandes latifundios de tierras que vuelven ricos a un sector privilegiado de la sociedad.

Sus voces buscan ser oídas a través de la justeza de sus reclamos, sin embargo, la actualidad política del gigante sudamericano, con Bolsonaro a la cabeza, no vaticina un futuro prometedor para las clases de pocos ingresos y los partidos y organizaciones de izquierda que trabajan por estrechar la brecha de la desigualdad.

Para Daniel y Marcelo, la solución está en seguir el camino de la lucha y buscar cómo enriquecer un movimiento que durante décadas ha trabajado con ahínco y encuentra en la Mayor de las Antillas un ejemplo de democracia del pueblo y para el pueblo.

En exclusiva para Granma, conoceremos las voces de estos dos hombres que representan a los más humildes del país sudamericano.

–¿Qué es el Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra?

–Daniel: El Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra nace en 1984. En esa época había una alta concentración de tierra, fruto de un proceso histórico iniciado en el periodo colonial, pero que se agudiza en manos de los latifundistas, que además de explotar a los campesinos que trabajaban en las fincas, expulsaban a los pequeños agricultores para apropiarse de sus tierras. Muchas personas quedaron desamparadas y fue entonces cuando comienza a organizarse un pequeño movimiento que aglutina a estos trabajadores desalojados.

«Se proponían, en primer lugar, reivindicar el derecho de los campesinos de tener tierras para poder trabajar. Luego se percibió la necesidad de proponer una lucha avanzada, en el sentido de que no bastaba recibir una parcela, sino que era necesario, además, crear las condiciones mínimas para que el campesino pudiese producir y permanecer en el campo. Junto a esto, se concibe la idea de hacer una Reforma Agraria, la cual en Brasil nunca sucedió.

«Después nos damos cuenta de que la explotación no es un fenómeno particular de las zonas rurales, sino que también ocurre en las ciudades y el problema estaba en los que regían, por lo que nace nuestro último objetivo de luchar por transformar la realidad social o más específicamente por alcanzar el socialismo».

–Marcelo: En Cuba, por ejemplo, el Estado le da valor al campesino. La organización en ese sentido está pensada para mejorar sus condiciones de trabajo y de vida.

–¿Cuáles son los retos del Movimiento con la llegada al poder de Jair Bolsonaro?

–Marcelo: Actualmente, con la llegada de Bolsonaro a la presidencia, nuestro sueño de justeza y avance se ve en peligro. Desde antes de ser electo, hablaba de los recortes sociales. Estamos muy preocupados por la proliferación de una ideología fascista dentro de Brasil. Creo que las personas no han comprendido a cabalidad lo que significa esto, pero lo harán.

«Los movimientos campesinos, de mujeres, indígenas, el LGBT, van a sufrir mucho bajo este gobierno».

–Daniel: Podemos mirar ampliamente todos los procesos que hubo en América Latina, donde se consiguieron algunas victorias electorales a favor de gobiernos progresistas y ese ciclo se ha cerrado de diferentes formas; ya sea por derrotas electorales, por golpes de Estado, explícitos o velados, que aparentemente están en los márgenes de la ley, como en el caso de Dilma Rousseff con el proceso de «impeachment».

«Los grandes medios de prensa, aliados al capital, trataron de destruir a los gobiernos de izquierda, creando así una ambiente de intolerancia que muchas personas se creyeron, pasando así a apoyar a Bolsonaro.

Las medidas que anuncian son muy fuertes, y no van en contra solo del Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra, sino que en sus recientes declaraciones ha anunciado el cierre del Ministerio del Trabajo, órgano que cuida de la legislación y preservación de los derechos de los obreros. Recursos de una porción de petróleo descubierto recientemente, que iban a ir a la educación, ahora van a ser destinados a gobiernos provinciales y municipales para así comprar su apoyo.

«Además, una de sus pretensiones es convertir a los movimientos sociales en entidades terroristas, al igual que sus acciones».

–Marcelo: Durante los gobiernos de Lula y Dilma los diálogos para las conquistas en pos del mejoramiento de las condiciones de los obreros y la apropiación de tierras ociosas fueron muy positivos. Además, durante sus etapas de mandato las reformas sociales y la preocupación por los trabajadores fueron completamente opuestas a los pronósticos que se esperan con el actual presidente.

Del 2016 en adelante, con el gobierno de Temer, aumentaron los asesinatos y la represión en las zonas rurales. Los movimientos sociales están sufriendo mucho desde el golpe contra Dilma.

–Daniel: Los gobiernos de izquierda que mencionábamos con anterioridad, lograron una serie de conquistas sociales y de derechos a minorías que antes no eran escuchadas.

–Marcelo: El Movimiento tiene una relación muy larga con Cuba. Desde la década de los años 80 del pasado siglo, muchos de nuestros dirigentes venían acá para aprender los métodos de trabajo en el campo. Se instruían además, en las formas de organizar a la masa campesina, como por ejemplo en cooperativas.

«Luego de un intercambio entre el Partido Comunista de Cuba (PCC) y el centro Martin Luther King decidimos centrar la mirada de este movimiento en directrices concretas como lo son el aprendizaje de la agroecología.También la propuesta de intercambiar miradas entre la juventud cubana y a del Movimiento.

«Nivia Regina y yo somos los encargados actualmente de esta labor, la cual se ha enfocado también en el trabajo con la ANAP, y la visita a diferentes lugares donde hemos podido enriquecer nuestro conocimiento sobre la agricultura en Cuba.

«Visitaremos próximamente ocho provincias para ver de primera mano el trabajo en la agroecología, con varios institutos y apreciar la labor de campesinos y campesinas.

–Daniel: Cuba fue un ejemplo de que sí era posible un cambio con el triunfo de la Revolución en enero de 1959. Es una referencia que nos ha ayudado a organizarnos como movimiento.

«En ese sentido, fuimos cultivando valores como el internacionalismo, entendiendo que nuestra lucha se une a la de los trabajadores del mundo entero.

«A la hora de pensar la parte productiva de nuestra organización, nos enfocamos en diversas estrategias. Ha contribuido en esto la mirada cubana junto al enriquecimiento de la parte organizativa y en la comprensión de los recursos naturales como parte del medio ambiente y no como meras mercancías.

«Además, la experiencia histórica formada por el proceso revolucionario en Cuba nos legó la importancia de erradicar males como el analfabetismo».

LA LUCHA SIGUE

Brasil es un «continente» en sí mismo y tiene abundantes recursos naturales. La riqueza potencial contenida en sus aguas, tierras, biodiversidad litoral, diversidad climática y recursos minerales es muy grande. Sin embargo, millones de brasileños viven debajo de la línea de pobreza y otros tantos no tienen una alimentación suficiente.

«El Movimiento enfrenta muchos retos. Una reforma agraria resulta fundamental para la transformación social, económica y política de Brasil. Esta es una de las grandes batallas que aún tiene por delante esta organización: recuperar las tierras ociosas que están en manos de los latifundistas y las grandes transnacionales y devolverlas al pueblo», afirman Daniel y Marcelo.

Como movimiento, rechazan el agronegocio y el uso de los recursos naturales indiscriminadamente, por esta razón, consideran la Amazonia como una zona que debe ser preservada y nunca explotada con fines comerciales.

Esta organización de izquierda se encuentra en 24 estados de Brasil. Aunque su trabajo como organización comenzó en 1984, son herederos de luchas pasadas, concretadas luego de años de represión y masacre en las zonas rurales.

La actualidad política de su país se avecina difícil, pero ellos aseguran que seguirán su lucha.

Por Ana Laura Palomino García
Tomado de Granma

Última modificación: 20 de noviembre de 2018 a las 12:43
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