Centro Martin Luther King

Sensibilizar, concientizar, organizar...en torno al agua

Este 22 de marzo se celebra el Día Mundial del Agua, fecha en que se persigue lograr una toma de conciencia y proyectar políticas acerca del acceso a este recurso y su protección. A la par, se realiza en Brasilia (capital de Brasil), el Foro Alternativo Mundial de las Aguas (FAMA 2018, espacio en el que se encuentra presente el CMLK. A continuación publicamos fragmentos de la presentación de Izett Samá Hernandez en el Foro.

En Cuba, hoy el 94% de la población tiene acceso al agua potable y el 95 % tiene acceso al saneamiento de la misma; en nuestra constitución el agua es un derecho y en los últimos años la ley del agua ha sido una de las leyes más debatidas, de forma tal que por consulta popular fue modificado más del 70% del proyecto presentado, sin embargo, creemos que no es suficiente.

Aún son nuevos y no generalizados los debates relativos a los bienes comunes que conforman el patrimonio de la nación cubana: agua, suelo, flora, fauna, paisajes, aire, minerales, sistemas cavernarios, etc. En muchos casos no hay una toma de conciencia ciudadana de qué significan estos bienes, su valor patrimonial, para la vida presente y futura, no solo para la humana, para todo el entramado de la biosfera en el archipiélago cubano.

De igual forma, algunas iglesias se han sumado a brindar servicios de agua purificada más como acción diaconal sin que haya a la par un espacio de formación y concientizacion sobre el agua no solo como necesidad humana, sino como derecho.
En ese sentido, aunque quizás en otras condiciones, compartimos la lucha por el derecho no únicamente al agua sino a todos bienes espirituales, culturales, materiales que permitan al ser humano y a la creación toda vivir en plenitud.

Propuestas y alternativas
En los últimos tiempos hemos visto como cada vez más, las agencias internacionales, apuestan por apoyar experiencias que tengan resultados tangibles, sin embargo debemos hacer una llamado de alerta a no descuidar la dimensión de concientizar y reorganización. La lucha por el derecho al agua, es más que eso, forma parte de la vocación de lucha por el derecho y la justicia para los seres humanos y la creación toda, no es una lucha aislada, es parte de una lucha mayor, que va desde el reconocimiento individual de ese derecho, hasta la concientización de ser responsable de velar porque el derecho sea vivido por la comunidad .
La alternativa está en la concientización, sensibilización y organización, lo cual se logra a partir de la formación; dentro de esta la formación política, la producción de sentido, y el compartir de bienes culturales, entre otros elementos.

• Sensibilizar, entendiéndose como tocar, ablandar el corazón, conmover, emocionar.
Ver el agua, no solo como un recurso necesario para satisfacer una necesidad humana, sino como un bien necesario para mantener el equilibrio natural del ser humano y la naturaleza, es indispensable para comprender nuestra responsabilidad en esta lucha; a la cual debemos llegar por convicción, y también por vocación de justicia. Cuando se afectan los lagos , los ríos, por la contaminación o se privatizan manantiales y afluentes, se daña tanto el acceso, como la vida cultural, espiritual de las poblaciones alrededor, se daña la dinámica de la naturaleza.
Nuestra responsabilidad no se agota en la denuncia, tiene que pasar por el dolor de ver cómo se irrespeta nuestra historia, costumbres, culturas, íntimamente vinculadas a nuestro entorno natural, y tomar medidas para revertir el mal. Para quienes vivimos la vida de fe no como la obligación con dogmas y doctrinas sino como una postura ética ante la vida, la sensibilización también pasa por el dolor de ver sufrir la casa común (oikoumene) y proteger cada uno de los elementos que la componen y los seres vivos que la habitan.

• Concientizar. Tomar conciencia, que no necesariamente implica que venga un externo a inculcar una idea, sino que a partir de la formación y la reflexión comunitaria se crea una conciencia colectiva
Así dice el Señor DIOS: `Basta ya, príncipes de Israel; dejad la violencia y la destrucción, y practicad el derecho y la justicia. Acabad con las extorsiones que hacéis a mi pueblo’—declara el Señor DIOS. Ezequiel 45:9

Entender que la negación al agua como derecho, al igual que a otros bienes comunes, es consecuencia de una cultura, una ideología, un modelo en el cual unos pocos se sienten con derecho de controlar y sacrificar la naturaleza y los seres humanos para beneficio de una clase que representa la minoría.
Saber de qué lado estamos en este desequilibrio estructural, nos tiene que hacer conscientes de nuestra responsabilidad y eso se logra con la formación, con brindar herramientas que convierta a quienes quieren hacer víctimas, en sujetos de transformación consciente. Entender que, aun cuando no nos afecte directamente como individuo, como comunidad o como país, nadie está a salvo, ni nadie puede vivir plenamente cuando se violan los derechos de otros seres humanos y cuando la naturaleza es violentada.

Entonces, una ecuménica real implica sumarnos en un mismo movimiento por la justicia ambiental y la defensa a la dignidad humana. Rescatar el espíritu profético de denunciar, anunciar y crear alternativas desde lo local, lo comunitario, tiene que ser parte de esa conciencia de lucha. Para esto, no podemos minimizar la importancia de la formación, la cual debe estar en consecuencia con los valores de justicia que desde nuestras luchas estamos promulgando.

• Organizar
28 Porque, ¿quién de vosotros, deseando edificar una torre, no se sienta primero y calcula el costo, para ver si tiene lo suficiente para terminarla? 29 No sea que cuando haya echado los cimientos y no pueda terminar, todos los que lo vean comiencen a burlarse de él, 30 diciendo: “Este hombre comenzó a edificar y no pudo terminar.” 31 ¿O qué rey, cuando sale al encuentro de otro rey para la batalla, no se sienta primero y delibera si con diez mil hombres es bastante fuerte como para enfrentarse al que viene contra él con veinte mil? 32 Y si no, cuando el otro todavía está lejos, le envía una delegación y pide condiciones de paz .luc 14, 28-32

La sensibilización y la concientización nos llevan necesariamente a la organización o mejor dicho, a la reorganización, la cual debe partir desde lo local, lo comunitario y a la vez establecer alianzas, articulaciones y conexiones, que nos permitan en conjunto combinar capacidades, intercambiar experiencias, así como encontrar e implementar las alternativas necesarias que respeten tradiciones, historias, de quienes estamos involucrados en el movimiento.
Hoy debemos repensar la manera en que nos estamos organizando, es necesario recuperar la mística revolucionaria, la vida al interior de nuestras organizaciones, la manera en la que dirigimos o coordinamos nuestros espacios de lucha. Entender que detrás de la lucha por el agua, la energía, y otros derechos, está la lucha por la vida digna y plena de todos los seres vivos y la naturaleza, no podemos reproducir a nuestro interior prácticas incoherentes con nuestras luchas, debemos vivir dentro del movimiento lo mismo que estamos queriendo vivir en nuestras sociedades, y en esa organización debe estar presente la celebración de la vida, de los pasos que se vayan dando, de las personas que conscientemente se vayan sumando. Hoy conocimos algunas de las experiencias alternativas e iniciativas locales en nuestros lugares, pero estas deben salir de las fronteras de la comunidad, al mismo tiempo que los grandes espacios de articulación no pueden desconocer estas iniciativas locales como parte de la lucha mayor. Todo debe estar articulado, conectado. En este sentido la comunicación, tiene un rol esencial, toda comunicación desde una propuesta popular que tenga la responsabilidad de informar, educar, articular, movilizar, y sistematizar experiencias.

En nuestro centro, cada año enviamos miembros de nuestras redes a convivir con experiencias locales alternativas en América Latina, estos aprendizajes , no solo hacen crecer el espíritu militante, sino que brinda luces para implementar acciones en sus espacios locales, sin embargo, no es suficiente, porque las experiencias locales ( como las que hemos visto aquí) deben salir de las fronteras de la comunidad, al mismo tiempo que los grandes espacios de articulación no pueden desconocer estas iniciativas locales como parte de la lucha mayor . Todo debe estar articulado, conectado.

Última modificación: 22 de marzo de 2018 a las 15:01
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