Centro Martin Luther King

Una familia que comparte el pan en esta tierra

Los espacios donde se reúnen las cristianas y cristianos que participan del I Encuentro Nacional de la Red ecuménica Fe por Cuba tienen nombres que recuerdan historias bíblicas. Betania, Jerusalén, Babel, Galilea, Getsemaní, Samaria, Belén y Canaan. Pero esta es solo una de las tantas referencias al pueblo de Dios, que guía las reflexiones contextualizadas al ahora y aquí.

Reflexión matutina

Justo a la mitad del evento el tema motivador fue “La iglesia cubana entre el servicio y la prosperidad”. La reflexión bíblica estuvo a cargo de la teóloga brasileña Odja Barros, del Centro de Estudios Bíblicos de la nación suramericana, quien remitió al libro de Rut (3:10). Su opción de vida en busca de pan, tierra y familia habla de un proyecto y de una concepción de la felicidad y la prosperidad que cuestionan todavía a quienes se acercan a ese texto bíblico.

El pan como símbolo para calmar el hambre del cuerpo y del espíritu. La tierra como el espacio que dignifica, que posibilita la vida colectiva, no entendida como la tenencia que da poder a unos sobre otros. La familia en su sentido más comunitario, como ese ámbito de realización, que acompaña solidariamente en los buenos y los malos momentos.

“Hay que tener sabiduría para comprender que el proyecto que representa Rut no significa un proyecto de dominación, sino de vida compartida -dijo la también pastora de la Iglesia Bautista brasileña. Ese modelo entra en disputa con otros proyectos. Ella jerarquiza más el servicio que el poder. Jesús retoma el proyecto de Rut y Noemí. El Reino de Dios que anuncia tiene los mismos principios: compartir el pan, disfrutar de la tierra, vivir en familia. Y el proyecto de Jesús entra en disputa con el imperio. Esa disputa está presente en toda la historia cristiana. Está en nosotros, en nosotras. Ese proyecto sigue estando en disputa.”

Sembraron una semilla que continúa viva, que es parte de la vida de nuestros pueblos, de sus iglesias. “Deberíamos ser sembradores de esa semilla para que un proyecto de pan, tierra y familia crezca”, añadió Odja. La inspiración la dan Noemí y Rut, dos mujeres solas, sin pan, ni tierra ni más familia, que construyen juntas su historia.

Algunas preguntas quedaron para animar la discusión grupal: “¿qué hambres tenemos que saciar?, ¿cuáles son las semillas de esperanza entre el servicio y la prosperidad?, ¿prosperidad para qué y para quién?”.

La mirada al texto bíblico continúo ahora en grupos más pequeños. En el local identificado como Jerusalén alguien lanzó otras interrogantes que la intervención de Odja le provocaba: ¿qué prosperidad necesitamos, es personal o colectiva? ¿Cómo llegar a otros espacios en los que nos cuesta todavía tener presencia? ¿Qué hacer con esas personas que enfrentan dificultades materiales y que se sienten desesperanzadas? ¿Qué es lo esencial, lo que no negociamos?

“Podemos ser nosotros como Red un refugio que arroje luces contra la desesperanza, no desde prácticas asistencialistas, sino con propuestas” comentó una mujer. Un educador popular complementó “en los análisis de contexto por lo general las personas se quedan en declarar su inconformidad con el salario, su relación con los precios, las dificultades de la vida material. Pero hay otras hambres de las que no son conscientes como el hambre de los afectos. Ahí nosotros hacemos un aporte significativo. ”

Un joven del centro del país recordó tres cuestiones fundamentales para la felicidad, que Odja incluyó en su presentación matutina: ¿algo que hacer?, ¿alguien a quién amar?, ¿algo que esperar?

En el grupo que debatía en el espacio denominado Samaria identificaban como la tierra o el ámbito de actuación de la Red a las iglesias, a la comunidad, a las familias, a la escuela, a los lugares de trabajo, a los espacios interactivos, al Centro Martin Luther King Jr. El grupo que simbólicamente venía de Belén añadió a todos aquellos sitios de Cuba hoy donde sea posible apostarle a un proyecto colectivo. Desde Betania se mencionó como semillas de esperanza a la propia Red y también la de educadoras y educadores populares, surgidas ambas del quehacer del CMLK. Además incluyeron como signos alentadores la coyuntura actual del país, los grupos de mujeres, el diálogo con representantes del poder eclesial y gubernamental.

Odja volvió a tomar la palabra para comentar y enriquecer los aportes de los diferentes grupos. Hizo un análisis de la crisis generada en las calles de Brasil a partir de la protesta de un grupo de estudiantes por el alto precio del transporte público. Luego se fueron sumando otros grupos con demandas específicas. Su país cuya economía crece y se muestra al mundo como un ejemplo de nación próspera ha generado hambres que no han sido saciadas. “Eso me hace pensar que cuando un grupo grita su hambre, tiene el coraje de anunciar su hambre, contagia a otros, a otras a anunciar los suyos…Debemos ayudar a otras personas a saciar sus hambres.”

Más adelante añadió “no es posible satisfacer todos nuestros deseos por eso en ocasiones se generan frustraciones…” Tras escuchar los aportes grupales la teóloga brasileña agradeció la oportunidad de ser parte de este I Encuentro, que la deja “saciada de fe y de esperanza.”

Caminata por la paz

Una de las tradiciones más especiales de Holguín es recorrer sus calles en dirección a la emblemática Loma de la Cruz. La Red ecuménica Fe por Cuba no quiso despedirse de la ciudad de los parques sin antes vencer los 458 escalones que conducen a la cima de esta montaña y recibir desde allí la última noche de su I Encuentro Nacional.

Dicen que subir lomas hermana a los seres humanos. Lo mismo sucede con la fe cristiana, por esto esta tarde de jueves, varios sitios de la ciudad holguinera se llenaron de cristianas y no cristianos que compartieron desde la cultura y las tradiciones. Presentaciones de libros, exposiciones fotográficas, el arte de hacer origamis, la canción trovada y el intercambio de ideas, fueron solo el pretexto para que la Red Fe por Cuba invitara a más personas a sumarse a su entramado. Ese fue el preámbulo de la marcha hasta la Loma de la Cruz, donde la ciudad regala una de sus mejores caras.

Dice el Salmo 34,14: “Apártate del mal y haz el bien. Busca la paz, y síguela” con ese llamado arrancó la caminata multicolor. Banderas cubanas y de las redes ecuménica y de educadores y educadoras populares mostraban el compromiso por Cuba de cientos de personas conectadas por su fe. A las y los 200 participantes en el I Encuentro Nacional de la Red Fe por Cuba se sumaron otras cristianas y cristianos, educadores y educadoras populares provenientes de las provincias orientales que compartieron esta jornada de incidencia pública.

Por el camino se repitieron los por qué de esta celebración: “porque queremos paz, justicia y unidad. Por ellos juntemos manos y sueños, decían los y las caminantes, y a la vez que cantaban himnos que habitualmente se escuchan en los templos y que el pueblo de Holguín disfrutó.

A 261 metros sobre el nivel del mar se ofreció un culto por la paz en el que se escucharon las voces de la obispa luterana nicaragüense Victoria Cortés y del reverendo Raúl Suárez, director del Centro Memorial Martin Luther King Jr. Ambos coincidieron en el papel que en nuestras sociedades pueden desempeñar los cristianos y cristianas en la búsqueda del Shalom.

La obispa centroamericana invitó a las cerca de mil personas que marcharon en esta caminata por la paz, a compartir la experiencia de fe que viven aquí con otras hermanas y hermanos de América Latina. Por su parte Suárez insistió en que el futuro que queremos lo tenemos que construir, “no va a caer en una bolsita del cielo. Comprometámonos todos a construir ese Shalom.”

El también Diputado a la Asamblea Nacional recomendó recrear como parte de nuestra espiritualidad el legado martiano y dio gracias a sus maestros normalistas que sembraron en él el amor y el orgullo por esta tierra. “Red Ecuménica, la hora es nuestra. En estos momentos tan críticos que vive nuestro pueblo, al cual nos debemos, que no nos falte amplitud de alma. Tenemos la fuerza del amor a Dios, el Padre y la Madre, la fuerza de la gracia que nos da Jesús y la fuerza de la comunión, de la comunidad. ”

Honrar, honra

Esta exposición es para honrar la memoria de un reparador de sueños, de un hacedor de nuevos horizontes, de un ángel entregado a la obra de acompañar a su pueblo y fundar en el caminar comprometido de su tiempo el ejercicio profético de denunciar toda forma de discriminación, y reanimar la lucha desde las alternativas de la no violencia.

Honrar a un hombre como a este, honrar su obra, no puede ser solamente un alto en la marcha cotidiana, para girar la mirada a recuerdos congelados en la historia, “Honrar, honra.” diría el maestro, pero nos atrevemos a agregar que solo es así, cuando nos mantenemos en la constante intención de reconocernos en coherencia con la ética y las luchas de quienes nos decimos seguidores.

Por ello en el marco del primer Encuentro Nacional de la Red Ecuménica Fe por Cuba, la gran familia que es Centro Memorial Martin Luther King. Jr., se da a la misión de animar un espacio como este en el que compartamos desde la humildad, cómo el legado de este joven pastor afronorteamericano es fuente de inspiración y guía en el camino para nuestra contribución al proyecto de Cuba, en el que creemos.

Martin Luther King Jr., alcanzó con el ejercicio de su humanidad vivir en otra dimensión del tiempo y del espacio, pues ahora es una alerta constante, es un impulso, un anhelo, una luz bordando esperanzas en medio de tantos imposibles prediseñados, y habita allí donde los oprimidos se miran a los los ojos, se sostienen en la marcha, sueñan otras posibles realidades.

Hoy la invitación es a reencontrarnos en su espíritu, emerger para Cuba en la fuerza ética de su experiencia, humanizando su historia, para reconocer viable la participación activa de nuestro pueblo en la nuestra.

1 de Diciembre del año 1955, en la ciudad de Alabama del estado de Montgomery, Estados Unidos. Un autobus, un tiempo de leyes de segregación en detrimento de las personas afronorteamericanas. Una mujer negra se sienta donde, sí no está lleno el ómnibus, se pueden sentar los negros.

También sube un joven blanco. El conductor le exige a Rosa Parks que seda el asiento, aún cuando el joven no había demandado nada.

-Qué haces aquí mujer negra?, Tú tienes tu lugar. ¡Levántate¡
-Sentí miedo, vergüenza, humillación, pero fue más fuerte la ira, el coraje, la indignación.
-Levantate de ahí mujer negra, este es el lugar de un hombre blanco. ¡Obedece¡
-Tome una decisión, aún imaginando lo que podría suceder, y no le respondí, y no me levante.
-Cómo te atreves a enfrentarme?, voy a hacer que te arresten.
-Puede hacerlo.

Finalmente fue apresada, el cuerpo violentado dolió menos que la dignidad pisoteada. Ser una mujer libre no significo nada, para todas aquellas miradas vacías, las miradas blancas, las miradas negras. No significó nada, para los silencios blancos, para los silencios negros.

Cuando la policía le preguntó por qué no se levantaba, respondío: porque todos ustedes están empujando por todos lados. Aquel día estaba fatigada y cansada. Harta de ceder.

Indignado y hastiado, un joven y desconocido hasta entonces pastor bautista, organizo una oleada de protestas contra la segregación en los autobuses públicos de Montgomery que duró 382 días. Los treinta mil afronorteamericanos que participaron, hicieron marcha de hasta nueve km, y cuando les preguntaron cómo se sentían algunos respondían: “mis pies cansados, mi alma liberada.”

-Palabras pronunciadas por Yunier Trujillo y Olga Hernández en la inauguración de la exposición “Martin Luther King: del sueño a la realidad”, que permanecerá un mes en el lobby del teatro Eddy Suñol de la ciudad de Holguín.

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