Centro Martin Luther King

Berta inmensa

“Ella fue inmensa en su compromiso, inmensa en su humildad y sencillez, tremenda en su solidaridad, no siempre los revolucionarios alcanzan esa estatura. Parece que le es más dado a las revolucionarias”. Compartimos las palabras de Joel Suárez, coordinador del Centro Memorial Martin Luther King Jr., en el acto público por el asesinato este 3 de marzo de la luchadora hondureña Berta Cáceres.

joel sobre berta

Me levantó con sobresalto una llamada a las cuatro de la madrugada. Desde Nicaragua un amigo español-nica-salvadoreño, internacionalista de vieja data, amigo de todos y todas, en gritos de rabia y llanto, me atravesaba con la terrible noticia. Ella fue de nuestra familia, encontró en nosotros un hogar y solidaridad, no sólo en el Centro. Las redes que animanos, la de educadores y educadoras populares y la ecuménica Fe por Cuba, desde muy temprano en la mañana comenzaron, en sus correos y llamadas, a desatar los hilos de afectos y del testimonio de sus encuentros con el COPINH, con ella y sus hijos.

Marilyn desde El Salvador patea de rabia. Pareciera que ahoritica mismo, Ricardo, el santiguero y Cadir, el camagüeyano, nos remitieran desde Honduras las fotos de su encuentro con COPINH y Berta allá en tierra hondureña. Y también acostumbrados a ver el mundo desde la pacificación de la existencia que han signficado todos estos años, junto a la épica del encuentro, nos alcanzaron su preocupación por ella, por ellos, por sus vidas. Apenas fue en noviembre.

No recuerdo ya dónde la vi por primera vez, creo que fue en los intentos de reconstruir la solidaridad Norte-Sur, con la gente de EPICA y el parto luego de la Convergencia de los Pueblos de las Américas (COMPA); luego vinieron los días de la Campaña contra el ALCA, y desde ella y la energía y movilización que desató, la campaña contra la militarización de las Américas, el evento allá en la Utopía de lodo y tortillas con frijoles, en La Esperanza, Intibucá, la movilización frente a la base gringa en Palmerola; las movidas a los foros sociales, los Talleres Internacionales de Paradigmas Emancipatorios, y otros empeños solidarios y de resistencia. Alba Movimientos, la articulación, contó con su aliento. Vocera del grupo de trabajo sobre militarización, presentó nuestras conclusiones al Papa Francisco en el Encuentro Mundial de Movimientos Populares en el Vaticano. Procurándole resguardo y bendición de primera mano ya la habíamos encomendado para el grupo de bienvenida. De nada le valió. La prensa oligárquica de su país, a tono con su familia transnacionalizada, ignoró la foto. Chocaba con amenazas y planes contra ella. Ni siquiera ante la santidad de una hija de Dios, que tenía como encomienda del sumo pastor rezar por él y cuidar la casa común, se detienen los sicarios al servicio de proyectos del capital transnacional.

Fue amazando, con su cultura de pueblo lenca y las exigencias ancestrales de defensa de la soberanía del territorio y el cuidado de la Madre Tierra, para sumar a sus resistencias y la de su gente, la lucha contra el patriarcado y la opresión de las mujeres. Tuvo costos que enfrentó con dignidad. Fue una convicta y confesa creyente en la solidaridad de los pueblos, por abajo y a la izquierda, de gestos y actuaciones bien lo saben los cubanos, colombianos y de antaño, los salvadoreños.

Puso en alto la voz de la resistencia en el púlpito de nuestra Iglesia Bautista Ebenezer, aquí en Marianao, en La Habana. La recuerdo hormiguita durante las jornadas de movilización contra el golpe en Honduras, tuvo todo nuestro apoyo en todos los órdenes. Y la única medida de seguridad que tomó, bajó tanta amenaza, fue que sus hijos Salvador, Laura, Camilo y Bertica, de a poco, viajaran al exterior a estudiar. Claudia Korol y Buenos Aires recibieron a Laura y Salvador. Sancti Spíritus acogió a Bertica. Ella los alimentó cuanto pudo con ternura de madre y de compañera de retoños crecidos, les estimulo permanentemente al compromiso militante con la justicia y con su pueblo lenca.

Doña Berta, su mamá, con quien hablé hace un rato, curada de tanto dolor desde los duros años ochenta en su Honduras y Centroamérica, terminó de crecer a Berta en el cuidado solidario de refugiadas salvadoreñas. Inquebrantable mujer de fe y catocilismo popular, en sus días de hospitales y cuidados en La Habana, encontró aquí, desde una humilde ecumenía que se robustece aún con golpes, años y achaques, las bendiciones de un pastor bautista y de un sacerdote argentino, sobreviviente de secuestros y dictaduras.

La última vez que nos juntamos a comer en nuestro hogar, su sonrisa era cómplice del retozo de Luna y los primeros pasos de Alba. Sobre la mesa, la alegría revoloteba dispuntándole a “los potros de bárbaros Atilas; o (a) los heraldos negros que nos manda la Muerte”.

La última vez que nos encontramos en La Habana, amigos y amigas hablamos con ella de esa posilidad, la alegría resentía por los golpes de bárbaros Atilas a su gente y a sus ríos, pero nos dijo “esta duro compita, puchica madre, toca enfrentar esos malditos”.

Ella fue inmensa en su compromiso, inmensa en su humildad y sencillez, tremenda en su solidaridad, no siempre los revolucionarios alcanzan esa estatura. Parece que le es más dado a las revolucionarias. Por eso hoy ha sido unánime el sobrecogimiento, la rabia e indignación, los trabajadores y trabajadoras de la cocina de nuestro Centro sintieron que faltaba una comensal en la mesa, todos sabían a quién habían asesinado, bastó una simple mención y entre nosotros, nosotras cruzaba una mirada húmeda, una palmada en el hombro. Allí se iniciaba el camino de la resurección.

Joel Suárez Rodés
Coordinador General del Centro Memorial Dr. Martin Luther King, Jr.
3 de marzo de 2016

Declaración: Cuba condena el asesinato político de la dirigente lenca Berta Cáceres

Las organizaciones sociales y de masas de la Revolución Cubana que acompañamos los esfuerzos articuladores y de lucha por la justicia social y unidad entre nuestros pueblos, que recorremos el camino de la dignidad y la esperanza, quienes compartimos la batalla contra el imperialismo y la opresión al lado de nuestros hermanos y hermanas de las organizaciones y movimientos populares en América Latina y el Caribe, manifestamos nuestra más profunda indignación y firme condena por el asesinato de la líder de la comunidad lenca, coordinadora del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH) y defensora de los derechos humanos, nuestra hermana Berta Cáceres.

declaración cubana

Hoy amanecimos con la triste noticia de otro muy doloroso suceso en Honduras, duro como aquel que nos arrebató a ese país de su incipiente proceso de cambios. Hoy se trata de una querida luchadora social, que no ha fallecido por causas naturales, sino por la inhumana codicia de silenciar a quienes son capaces de levantar a los pueblos oprimidos. Sicarios que sienten miedo porque no tenemos miedo.

Este suceso atroz demuestra una vez más que las amenazas de muerte contra defensores de los derechos sociales y medioambientales se mantienen latentes y no han cesado en ese país centroamericano. Este crimen político constituye una afrenta no solo para Honduras, sino para todos los pueblos del continente y del mundo.

Según el Informe ¿Cuántos más? de Global Witness, entre 2002 y 2014 se produjeron 111 asesinatos de activistas ambientales en territorio hondureño. Más de 80 tuvieron lugar sólo en los últimos tres años en el Bajo Aguán, región donde Berta Cáceres puso en peligro su vida y no estuvo ajena a actos de hostigamiento y amenazas. Las comunidades indígenas lencas, quienes habitan el occidente hondureño, luchan en defensa de su territorio ancestral que se ve amenazado por proyectos hidroeléctricos y mineros aprobados por el gobierno sin previa consulta.

Exigimos que los autores intelectuales y materiales sean castigados con todo el peso de la ley. Que este lamentable asesinato político no quede impune. Que cese en Honduras la criminalización de la protesta social.

Bertica, como la llamaremos siempre, supo ganarse el cariño y respeto de quienes tuvimos el privilegio de conocerla. Supo defender los derechos de las mujeres, de los indígenas, de los campesinos, aprendió el sentido de la justicia, y por ellos entregó prematuramente su muy fértil vida. Ni hostigamientos, ni persecución, ni amenazas pudieron detener su firme determinación. Su única arma era la voz, nunca anduvo armada, la amenazaron y asesinaron por su capacidad para resistir, convocar y vencer.

En la tradición lenca, en los ríos residen los espíritus femeninos y las mujeres son sus principales guardianas. Por esta decisiva causa recibió el Premio Medioambiental Goldman el pasado año, el máximo reconocimiento mundial para activistas del medio ambiente y la defensa de la naturaleza. Al recibir ese justo galardón, en sus palabras denunció las constantes amenazas a su integridad personal y de su familia.

En su activo rol dentro del proceso de acompañamiento y compromiso social integró la Convergencia de los Movimientos de los Pueblos de las Américas (COMPA), la red Grito de los Excluidos y la Articulación Continental de Movimientos Sociales hacia el ALBA, entre otros espacios de unidad.

Llegue a todos los familiares, amigos, compañeros de lucha, al pueblo de Honduras el dolor que compartimos por el asesinato de nuestra querida compañera Berta, el pesar que va acompañado del más enérgico rechazo ante hechos condenables que nos indignan y nos comprometen, cada día más, a seguir al lado de los humildes y para los humildes.

Hoy los ríos de Honduras, esos que conectan con los llanos y montañas, con la sangre derramada por sus más nobles hijos, con las venas abiertas de América Latina, lloran. Lloran por la ausencia de una de sus más firmes y consecuentes guardianas.

El crimen y la injusticia nos reafirman que no queda otro camino que continuar la lucha.

¡Juicio y castigo a los cobardes asesinos!
¡Berta Cáceres, PRESENTE!
¡Berta vive, la lucha sigue!
¡HASTA LA VICTORIA SIEMPRE!

La Habana, 3 de marzo de 2016

Firman:
Central de Trabajadores de Cuba (CTC)
Centro Memorial Dr. Martin Luther King Jr. (CMMLK)
Organización de Solidaridad con los Pueblos de Asia, África y América Latina (OSPAAAL)
Federación de Mujeres Cubanas (FMC)
Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP)
GALFISA-Instituto de Filosofía
Capítulo Cubano Red en Defensa de la Humanidad (REDH)
Unión de Jóvenes Comunistas (UJC)
Federación Estudiantil Universitaria (FEU)
Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP)
Organización Continental Latinoamericana y Caribeña de Estudiantes (OCLAE)
Centro Oscar Arnulfo Romero (OAR)
Proyecto Nuestra América
Asociación Cubana de Naciones Unidas (ACNU)
Sociedad Económica Amigos del País

Renuncio a ser Hombre

Para la amiga e incansable luchadora hondureña
Bertha Cáceres (asesinada el 3 de marzo de 2016).
Bertha Vive en un mundo que se empeña en nacer.

Antes que los medios de comunicación se llenen de ruidosas frases declaratorias y flores sin sentido acerca de lo que merece «la mujer en su día» es necesario tener en cuenta que nada de esto va a mejorar la situación de miles de mujeres en el mundo entero. Un día de cursilería mercantil no basta para detener la barbarie que se cierne sobre la vida de ellas.
Por lo anterior, hoy declaro mi renuncia integral a la condición de Hombre formado bajo la aturdidora cultura de la sociedad patriarcal. Renuncio a esa comodidad que mutila, humilla, asesina y aplasta todos los días a niñas y niños jóvenes, mujeres y hombres en el mundo entero.
He decido renunciar a mis amigos que hacen de la mujer el chiste morboso para saciar su despiadado ego patriarcal amenazante. Sí, quiero renunciar a mi silencio en sus chistes mediocres que reproducen el esquema narrativo de la misoginia, renunciar a todo ese reciclaje cultural de la supuesta bacanería que cosifica a la mujer, cuando la esencia de la bacanería es totalmente lo contrario.
Renuncio a mis camaradas “revolucionarios” que toman la lucha de las mujeres como elemento decorativo en sus programas, marchas y paneles, mientras maquinan la estrategia de dominio y opresión de sus cuerpos.
Renuncio a la pasividad cuando escucho las miles de justificaciones del porqué de los golpes hacia los rostros de ellas: “Es que estaba borracho, es que la situación económica está mala, es que se lo buscó, es que salió sin permiso mío… sin permiso mío…”
Renuncio a tener que ver el cuerpo de ellas como mi instrumento de entreteniendo y despojo. Renuncio a tener que decirles a mis sobrinas, a mis hermanas, a las hijas e hijos de las personas que amo, que este mundo sigue siendo para ese Hombre. Ese que nos lanza a la guerra y nos niega la posibilidad de crear, soñar y vivir.
Renuncio también a la falsa idea de la mujer «emprendedora» que trabaja con intensidad en la oficina y en la casa. Que tiene que soportar la burla en la oficina y en la casa. Que tiene que aguantar los acosos en la oficina, en la calle, en el bus, en el metro… y en la casa.
¿Y es que acaso todo esto lo hace la mujer?
No, esto lo hace el Hombre, ese que saca pecho y posa ridículamente al pintarse los labios entregando flores. Flores que estarán sobre la tumba de otra mujer asesinada por la práctica misma de ese sujeto Hombre. A este hombre renuncio yo. No sólo porque amenaza a la mujer, sino porque también ha negado la posibilidad a todos los de su especie de llorar, de cuidar, de amar, de reír sin burlas, de encontrarse con la mejor amiga, la mejor idea, la mejor empresaria, la mejor directora, la mejor dirigente, la mejor científica, la mejor deportista, la gobernadora. De encontrarte con la mejor ser humano.
Renuncio a ese hombre que niega la posibilidad del cuidado y crianza de los niños y las niñas; convirtiéndola en una responsabilidad únicamente para ellas y donde muchas veces se les castiga y humilla.
Renuncio a ese hombre que no es capaz de comprender que ella quiere estar sola, bailar sola, tomarse una cerveza sola, viajar sola, cantar y soñar sola, o con otra. Dormir al lado de un hombre sin que el sexo sea el marco de sus “responsabilidades”. Que no quiere tener hijos, y que sí los quiere tener también.
Mientras no renunciemos a los privilegios sínicos de seguir siendo ese Hombre, mientras sigamos siendo pasivos beneficiarios de esta sociedad patriarcal, cualquier mensaje por muy buenas intenciones que tenga caerá en el vacío sin fin de la hipocresía.
Ese es el Hombre que nos lanza a la guerra. La guerra otra vez.
Renuncio a seguir siendo “Hombre”. Renuncio para comenzar a construir mi nuevo Ser Masculino.
Aunque algunos se incomoden, este nuevo Ser Masculino tiene que ser Feminista.

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