Centro Martin Luther King

Escenarios de la misión: Cuba, el ecumenismo y la Red

Con este nombre un panel abrió la jornada de este martes 19 de noviembre en el I Encuentro Nacional de la Red ecuménica Fe por Cuba. Las intervenciones fueron una provocación para pensar y debatir sobre el contexto cubano actual, adentrándose en las particularidades del campo eclesial y el papel que viene desempeñando esta Red.

Debates en el I Encuentro Nacional de la Red

El educador popular Ariel Dacal del Centro Memorial Martin Luther King Jr. (CMLK) hizo un breve recuento que tomó en cuenta aspectos de la actualización del modelo económico cubano y puntuó los desafíos en materia social y cultural que estos cambios exigen. Hay varias Cubas en el imaginario colectivo que pugnan por establecerse. Uno de los retos es conocer la norma, lo que existe y hacer que funcione porque muchas veces desde el sobreentendido de que no funcionan las cosas se contribuye a que siga así. “Hoy podemos discutir el contexto cubano no desde la catarsis, sino en clave de propuestas, de alternativas”, añadió.

“Este momento está moviendo a que cambien nuestras comprensiones” pero para hacer perdurables esos cambios se precisan además transformaciones culturales, “no solo es necesario producir más bienes y servicios”, apuntó. “No todo está dicho en cuanto a los cambios que vive Cuba, lo que permite escuchar voces proféticas. Al mismo tiempo hay una reserva moral en el pueblo cubano. La propia Red ecuménica es un ejemplo de ello.

Algunas de las oportunidades que se han estimulado con los lineamientos de la Política económica vigente como la gestión cooperativa ofrecen mayor cabida a la innovación social. Es creciente el interés en instituciones sociales cubanas por la justicia social, la participación popular y la paz. Otra de las luces que mencionó Dacal es el interés de los gobiernos locales por intercambiar con personas que pueden aportar a la gestión territorial, como ha sucedido con educadoras y educadores populares, promotores culturales, entre otros actores sociales.

Raquel Suárez, pastora de la Iglesia Bautista Ebenezer de Marianao, profundizó en el mundo ecuménico cubano, marcado por señales de retrocesos en algunos casos y de avance en otros. Al respecto alertó acerca de “las baritas para nada mágicas que han tocado a algunas de las iglesias cubanas, con prebendas” y prácticas conservadoras.

En muchas de estas iglesias hay una carencia de formación bíblica y teológica, así como dependencias de iglesias foráneas que les sustentan desde el punto de vista económico y les imponen una determinada reflexión teológica y labor pastoral. Hay mucho en riesgo con ello.

En algunas iglesias ese neofundamentalismo ha provocado que mujeres ordenadas hayan tenido que dejar de ser pastoras o que se involucione en debates como los derechos sexuales y reproductivos.

Es preocupante el abandono de pastores a sus comunidades de fe y la baja matrícula en los seminarios donde se estudia Teología. Quienes están acudiendo fundamentalmente a los programas de formación que se ofrecen son parte de un público no clerical que no tiene entre sus intenciones asumir el rol pastoral. Súmese a esto la crisis de institucionalidad y liderazgo del Consejo de Iglesias de Cuba, como órgano de referencia del ecumenismo cubano.

Esta misma crisis le ha abierto puertas a una nueva generación de líderes ecuménicos que ya se desempeñan en roles claves animando a sus denominaciones respectivas, a proyectos específicos o a sus comunidades. Al mismo tiempo el retorno del “denominacionalismo”, a veces concentra la atención de estos líderes por lo que se mantienen “tan ocupados que cuesta trabajo participar en espacios ecuménicos”, señaló Raquel.

Hay un “desdibujamiento de las identidades cristianas tradicionales” que se expresa en el “desconocimiento de la historia del Cristianismo (…) Es hora de que el movimiento ecuménico dialogue entre sus organizaciones, grupos y personas con vocación ecuménica”, recomendó la pastora bautista desde la experiencia que dan las canas, como ella misma comentara.

Reconoció los resultados de la labor diacónica que se realiza, en la Capellanía de prisiones, con el programa ante emergencias, los proyectos de desarrollo local, entre otras iniciativas que vuelcan a la iglesia a la sociedad, pero que no siempre se “es consciente del aporte al proyecto cubano” que estas acciones representan.
Raquel llamó a vivir “un ecumenismo comunitario que surja de la pastoral de las iglesias y de una mirada al movimiento ecuménico cubano e insistió en la necesidad de “hacer vida comunitaria en una iglesia que quizás no sea la que quiero pero es el espacio donde tengo que transformar”. Su llamado fue también a “renovar y actualizar las bases bíblico- teológicas que es lo que fundamenta nuestro aporte. No dejemos a un lado ni para última hora lo que nos debe dar identidad” y cuidémonos “del consumismo eclesiástico, el vivir bien a costa del trabajo eclesial con el auge de la Teología de la prosperidad, con una lógica muy mercantilista, que necesitamos descubrir”.

La también doctora de profesión pidió a sus hermanas y hermanos de fe “cuidar la salud de la Red” para poder hacer por Cuba y su iglesia. Precisamente sobre la contribución de este espacio de confluencia y compromiso que es Fe por Cuba, habló Marisol Rojas, una de sus integrantes en la provincia de Holguín.

Para esta joven de la Fraternidad de Iglesias Bautistas (FIBAC) el análisis del contexto permite comprender mejor la realidad, una “realidad abierta a ser transformada” por ello la Red ecuménica ante la crisis de formación teológica referida por Raquel, “articuló espacios de formación” entre ellos el curso de Diaconía, convocado de conjunto con el Seminario Evangélico de Teología de Matanzas.

“Ante la manipulación de la fe y la injerencia de ministerios foráneos que desarrollan prácticas eclesiales enajenantes, la Red ha propuesto espacios de participación consciente y crítica desde las bases de nuestras Iglesias, potenciando la construcción de saberes y los testimonios locales como parte del buen hacer de las Iglesias cubanas que dan respuestas creativas, inspiradas por el Espíritu”, dijo.

“Ante las limitaciones económicas de las iglesias para la producción de materiales de estudio, formación bíblica-teológica, celebraciones ecuménicas, prácticas de servicio diakónico, la Red articuló dentro de sus miembros acciones que ha contribuido en una mediana escala a una política de acción que permita no duplicar esfuerzos y recursos”.

Por tanto en esta hora crucial de Cuba, la Red ecuménica, inspirada en la fe cristiana y en el compromiso con el pueblo de la isla, ofrece formación en las iglesias locales, voluntad y capacidades para la articulación con otras instituciones formativas, su intencionalidad de llegar a líderes denominacionales y a organizaciones e instituciones culturales como la UNEAC, las casa de culturas, las universidades, el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, entre otras.

La Red ecuménica asume varios desafíos: “la articulación, la movilidad, el compromiso, la equidad y nos invita a colocar la mirada en una iglesia abierta e inclusiva que despojada de toda colonización resucita con los colores, sabores, olores y sueños de Cuba”, culminó Marisol.

Gente colibrí

Inauguración del Encuentro Nacional de la Red Fe por Cuba 10

Esas son las personas que integran la Red ecuménica Fe por Cuba, que desde este 18 de noviembre celebra en la ciudad de Holguín su I Encuentro Nacional. Llegaron casi 190 participantes desde Los Palos, San Nicolás y Güines, en Mayabeque; desde La Habana Vieja y Marianao, en La Habana; desde la Atenas de Cuba, Perico, Cárdenas, Jovellanos, Bolondrón, en Matanzas; desde Santa Clara, Camajuaní, Zulueta y Remedios, en Villa Clara; desde la tierra del Yayabo, Cabaiguán y Taguasco, en la provincia de Sancti Spíritus; desde Florencia, en Ciego de Ávila; Camagüey; Las Tunas, Gibara, la ciudad sede y desde Santiago de Cuba.
La noche inaugural del evento en el mayor salón del hotel Pernik fue la bienvenida a la ciudad de Holguín a la familia de esta Red que “revolotea y conecta Cuba desde la fe” para celebrar el “reencuentro dando una mirada a lo que ya nuestras manos construyen.”
Cándido Fernández, pastor cuáquero holguinero recordó que “este es un año de sentirnos Red, a veces en anillos, a veces en madeja, de vez en cuando en revolico, pero siempre tejiendo.” Lo que significa que se ha fortalecido la identidad de este entramado social, que desde acciones puntuales en comunidad da cuenta de los valores que les junta. A la par sus integrantes ya cuentan con productos comunicativos que les ayudarán a presentarse como Red, a mostrarse en los territorios y actividades donde participen. Lomas, banderas, sellos, cintas, plegables y hasta un video clip de la canción que identifica los sentidos compartidos en ella.
Los equipos de coordinación territorial se han organizado y fortalecido mucho más. Pero sobre todo 2013 ha sido un tiempo fértil para “contagiar a muchas personas con nuestros sueños” con el trabajo social en comunidades dañadas por el huracán Sandy, con la propuesta formativa y la liturgia que promueve la Red, con los espacios de análisis del contexto eclesial y social cubano, con las acciones celebrativas y de incidencia pública como los Portales itinerantes que ocurrieron en Güines para occidente y en Manzanillo para el oriente.
El colibrí, que simbólicamente representa a la Red ecuménica Fe por Cuba, anda sobrevolando con sus pequeñas alas por esta zona. Junto a él vienen la “gente que ha aprendido a sanar cuidando de sus propias heridas. Gente que revolotea por Cuba para hacer cosquillas, acariciar o trasmitir luz; para cargar ladrillos, bajar a arrogantes de sus pedestales y ayudar a otras personas a descubrir el poder que tienen escondido dentro de sí. Esa gente colibrí debe de la esencia de esta isla desde el levante hasta el poniente; vuelan en compañía porque así se es más fuerte y son capaces de fundar sueños proféticos donde cualquier cosa parece imposible. Y debe ser cierto porque a fin de cuentas, las verdades más importantes caben en el ala de un colibrí. ”

Realidades eclesiales y ecuménicas hoy

Agradecemos al Espíritu de vida, que transfigurado en colibrí, revolotea de una lado a otro, atareado tejiendo la red que nos involucra y nos permite permanecer en la esperanza activa, la resistencia, y la lucha. Pero agradezco también a los ancestros y ancestras, ya sean personas, espacios, procesos, que protagonizaron la marcha, el devenir que nos ha traído hasta aquí y que hoy continuamos acá, con nuevos rostros, nuevos paradigmas, otros empujes y desafíos.

Momentos de la jornada inicial

Creo que ya está recogido el hecho de que las realidades eclesiales en Cuba son múltiples, complejas, heterogéneas, marcadas por las improntas no sólo confesionales, denominaciones, sino hay gran diversidad al interior de una misma denominación, marcada por las diferencias de lugares sociales, geográficos, identidades, pero también en composición social, étnica, cultural, orientación sexual, etaria, de género y por los relacionamientos y alianzas locales, nacionales y externas.

El conservadurismo y neofundamentalismo emergen en cualquiera de nuestros espacios religiosos y de manera intencionada en muchas ocasiones dirigidos desde el exterior, que prenden en zonas, grupos sociales de mayor vulnerabilidad pero también en espacios establecidos, porque la vulnerabilidad está alcanzando a todos. El nuevo siglo nos trajo un sin número de nuevas tendencias, diversidades de ministerios específicos que permearon a denominaciones e iglesias locales establecidas provocando desmembramientos y fragmentaciones al adoptar nuevas doctrinas y prácticas. Creo que uno de las más urgentes de estudiar por sus sutilezas y el público que han alcanzado, están los movimientos de Reafirmación del apostolado, con sus diversas modalidades y características. Ya hemos reconocido algunas consecuencias de este conservadurismo observables en hechos como la separación de mujeres del pastorado que antes ejercían, el retroceso en el tratamiento a temas que socialmente y mundialmente se debaten como SSDSR, la postura antiecuménica, sectaria, e incluso agresiva.

Hemos reconocido que el protestantismo histórico más progresista tiene menos incidencia, sus denominaciones han estado en crisis por conflictos internos, deserción de pastores y líderes y disminución de la cantidad de vocaciones al pastorado, añado, la crisis financiera mundial está afectando su actividad. Pero también hay ante estas situaciones replanteamientos, reorganizaciones, que si bien inciden en una vuelta al denominacionalismo, y poca participación en el ecumenismo, han permitido que la generación más joven este asumiendo roles, con aciertos y desaciertos que debemos concientizar. Reconocimos que en algunas Iglesias protestantes históricas que antaño desarrollaron una proyección y compromiso social, se dieron en los últimos años, procesos de distanciamiento de una reflexión y compromiso político y social, se evidenciaron actitudes apáticas, descomprometidas, y líderes jóvenes con poca orientación y prácticas ecuménicas, que desencantados con la realidad social que vivimos, optaron conscientemente por un discurso despolitizado e indiferente a las realidades sociales de Cuba y el mundo, muchos de ellos ya han decidido emigrar.

También reconocimos el desdibujamiento de identidades cristianas tradicionales, por el desconocimiento de la historia del cristianismo, de sus confesiones o denominaciones, a la par de que hay muchos grupos religiosos emergentes, espontáneos o no que cuando más buscan “cobertura” en Iglesias reconocidas pero en la práctica subsisten de manera independiente aunque generalmente conectados a una contraparte foránea que los sustenta ya sea económica como doctrinal y funcionalmente.

Un punto que analizamos fue la Formación bíblico-teológica. Si bien en los 90ss surgieron liderazgos pastorales emergentes, desprovistos de formación pastoral, hoy las propuestas de formación son diversas. No se pueden valorar a la ligera, vienen de cursos ofrecidos por instituciones muy disímiles, foráneas y las propias se han sistematizado, enriquecido, multiplicado como las que ofrecen el Seminario Evangélico de Teología, el Centro Lavastida, el Centro Cristiano de Reflexión y Diálogo y –el propio- Centro Memorial Dr Martin Luther King, Jr. Estas se extienden y diversifican y lo novedoso es que están llegando a un público más diverso, y plural no sólo con interés de liderazgo pastoral sino laico.

Una oportunidad es que personas que se han formado en estos cursos promovidos desde centros foráneos, generalmente en denominaciones, o localidades, están demando complementarlos, actualizarlos con estudios que nuestros centros de formación están ofreciendo, a los que hay que apoyar con sabiduría, prudencia, responsabilidad.

Ahora bien quisiera poner ojo a la situación de la multiplicación, fragmentación, duplicidad, competencia, que se está cayendo en algunas instituciones en base a la obtención de apoyo financiero de agencias donantes. Si bien hay esfuerzos avanzados de articulación, otros se aíslan en sus programas y no se articulan fragmentando la formación de las personas con incidencia en sus prácticas eclesiales y ecuménicas. El yo soy de Apolo y yo de Pablo.

El Movimiento ecuménico, las instituciones ecuménicas.

En nuestra red sigue el consenso de que continúa la crisis del ecumenismo que pudiéramos llamar tradicional, sobre todo a partir de crisis en instituciones referentes como el Consejo de Iglesias de Cuba. Se le han adjudicado diversas causas, y nos debe interesar porque sigue siendo un espacio, aunque sea formalmente, aglutinador de un conjunto de obras y organizaciones que no se enlazan de otro modo.

Veamos:

La baja capacidad de incidencia y participación del protestantismo “histórico” y de sus organizaciones ecuménicas miembros, en la tarea del CIC, en los últimos años y el advenimiento de un liderazgo y participación más activa del sector evangélico pentecostal con carencias de sentido y formación BTP para la tarea ecuménica.

Reconocimos que el último año hubo más participación y alianzas de las Iglesias históricas y organizaciones ecuménicas lo que propició un cambio en las últimas elecciones del Consejo de Iglesias de Cuba, mejorando en algunos aspectos y áreas su servicio pero con iguales limitaciones que no creo pertinente que sea de considerar acá. Frente a la invitación del CMLK y las redes devenidas de su quehacer a incorporarse en acciones de incidencia eclesial y ecuménica como ha sido la experiencia del Portal ecuménico la incorporación del mismo ha tenido matices que me gustaría evaluáramos desde nuestras regiones y experiencias, con el ánimo de trazar estrategias de incidencia que puedan revertir las situaciones de falta de compromiso, dobles discursos, temores, competencias, sentidos de amenaza, prejuicios. que esto pueda cambiar para mejor.

Ahora bien. No sólo el CIC es la única organización ecuménica que debuta a la crisis del ecumenismo. Hoy somos 11 organizaciones ecuménicas y surgen programas en denominaciones que tributan al ecumenismo. ¿Dónde están?, ¿cómo están? ¿Quiénes están?. Cómo están tributando a la tarea ecuménica de la Iglesia en esta hora de Cuba en que tanto se necesita unir voces, pensamientos y acciones para la transformación de nuestro país en una sociedad justa, inclusiva, equitativa donde sus ciudadanos puedan disfrutar de bienestar en armonía con la naturaleza. ¿Cómo siguen nominalmente existiendo, representativamente existiendo, algunas en propiedad privada de una, dos, grupitos de personas, familias, usando su legalidad utilitariamente, con fondos para salarios, legalidad para traer delegaciones, y no promueven o escasamente tienen un trabajo?. El movimiento ecuménico es hora ya que analice estos espacios, alguno de los cuáles somos deudores (MEC, COEBAC).

Es hora de recuperar el diálogo ecuménico entre las organizaciones, los grupos, comunidades y personas con vocación ecuménica.

No entro a opinar sobre nuestra red, y la institución que la ha animado y facilitado porque esta será la tarea de todos y todas en estos días, mirarnos en ese diverso mapa ecuménico que no abarca sólo las situaciones y relaciones entre los actores del campo eclesial sino Cuba como nuestra casa, el planeta como nuestra casa.

Denominacionalismo e Interdenominacionalismo

A la par de la crisis ecuménica se observan acciones denominacionales o alianzas inter-denominacionales (de toda índole y diversidad de intenciones) para influir en algunos aspectos de la vida social: campañas de oración para ganar a Cuba para Cristo, campañas por la salvación espiritual de los cubanos; algunas de ellas, que tradicionalmente se denominaban “apolíticas”, actúan políticamente a través de declaraciones públicas contra cambios en la política con respecto a determinados asuntos. Ahora bien el interdenominacionalismo también es una postura o práctica que se ve en muchas acciones y espacios del propio CIC. No se puede decir hoy que todos los que están asumen la ecumenía como tarea y vocación de las Iglesias. Acuden en momentos de necesidad, del cual dependen cada vez menos para ello; o como espacio de confraternidad en sus regiones y localidades que dan cierto prestigio o ayudan a visibilizar el poder o la tarea, como se entiende tradicionalmente, evangelizadora de la Iglesia, llegando incluso a excluir a comunidades ecuménicas por sus posturas teológicas y pastorales frente a determinados aspectos de la realidad.

Actuación socio-política de las iglesias protestantes

El posicionamiento político de las iglesias protestantes es diverso. Dentro de las iglesias más conservadoras lo mismo se da una despolitización y alejamiento de la participación ciudadana, o una radicalización de los líderes hacia la derecha y en contra del proceso político en Cuba (incluso actuando junto a personas o grupos disidentes políticos) que –aunque en menor escala- aparecen líderes o comunidades cercanas al proceso político y con compromiso social. Movimiento de pastores por el cambio.

Las iglesias protestantes históricas, en su mayoría, no han sido lo suficientemente eficientes en una renovación del compromiso político y la responsabilidad ciudadana de sus miembros. Sin embargo, las Iglesias se empeñan en seguir actuando en el país y, unas más que otras, comienzan a tener un sentido más integral de la misión. Atienden a temas sensibles como juventud, familia, niñez, personas con discapacidad, víctimas de adicciones, capellanía, prevención de ITS, programas de emergencia y proyectos de desarrollo. A través de programas de formación diakónica de algunas Iglesias, Centros ecuménicos o el propio Consejo de Iglesias de Cuba; esta atención se especializa y se integra a la visión misionológica de la Iglesia. Específicamente en el trabajo de capellanía de prisiones (CP) existe cierta apertura y confianza del estado a lo que hace la iglesia y añado cierta confianza de las Iglesias a lo que el CIC con su programa de CP está haciendo.

En la coyuntura actual de cambios económicos, algunas comunidades han aprovechado la posibilidad del trabajo privado o “cuentapropismo” y tienen iniciativas loables de concepción diacónica que aportan a la familia y a las iglesias; pero se hace necesaria una visión evangélica y pastoral al respecto aparejada a la formación bíblico-teológica, que alerte a la iglesia a no convertirse en inversoras de negocios que engendren ambición, consumismo, desigualdad y falta de compromiso con los valores de justicia y equidad del reino, con la responsabilidad social y ambiental.

Aumento de la visibilización y actuación de la Iglesia Católico-Romana.
Se hace explícito el acercamiento y la mejoría en las relaciones entre el gobierno cubano y la Iglesia Católica, la cual protagoniza acciones inéditas en la vida política: aumenta su presencia en espacios públicos y en medios de comunicación, participación de autoridades cubanas en actividades de la Iglesia Católica, la convocatoria a debates sobre asuntos medulares de la realidad socio-política y económica, mediación con el gobierno cubano para la excarcelación de “presos políticos”, el rol de sus centros laicales en la formación al sector privado y en programas de maestría en temas diversos y la visita del Papa Benedicto XVI que tuvo lugar en el mes de abril del 2012, entre otros. Nos preocupa cu{al es la propuesta sociopolítiica, incluso como mujer, de esta entidad, el talante de sus relaciones con la patria, como bien analiza el documento de la Red “su resistencia al ecumenismo”. Pero también reconocemos la calidad y valentía de mucho de sus abordajes en muchas temáticas de la vida nacional que a nosotros no se nos ocurren tratar des de una mirada alternativa al oficialismo y a derecha.

Desafíos:
1-Ecumenismo de base, eclesial, comunitario que surja de la propia pastoral de las Iglesias y de la mirada pastoral del movimiento ecuménico. (Doble movimiento)

2-Cuidar la salud de nuestra red para aportar al ecumenismo en Cuba. Y sobre todo renovar y actualizar las bases biblicoteológicas y pastorales que fundamentan la tarea ecuménica, el rol profético de la Iglesia y la contribución social. No dejemos a un lado, ni para última hora lo que nos da identidad.

3-. El creciente conservadurismo del campo protestante nos pone frente a la amenaza de perder logros, por ejemplo en la equidad de género y raza. Asimismo, sus alianzas inter-denominacionales buscan afianzar otras ideologías conservadoras en la sociedad, como aquellas relacionadas con la orientación sexual y la reproducción.

4-La situación económica del país, su crisis y maneras de afrontarlas tener sentido crítico y cuidar la pérdida de valores, consumismo eclesiástico, el vivir bien a costa de vida eclesial aparte de que la mayor presencia del mercado y el emergente sector privado junto a la frustración en algunas personas, aparejado al auge de la teología de la prosperidad, han detonado en un énfasis del “progreso económico” individual o denominacional, en una lógica mercantilista que necesita tratarse con atención.

Termino con esta cita del documento de la red: “Frente al escenario socioeclesial y ante la circunstancia mencionada anteriormente, se hace necesaria y oportuna la actuación eficaz de un tejido ecuménico que con eficacia política, ecuménica y social, aporte con modestia en el debate y transformación de la sociedad, especialmente en y a través de la participación del sector eclesial

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