Centro Martin Luther King

El tiempo de utopías mínimas

No es verdad que vivamos tiempos pos-utópicos. Aceptar esa afirmación es mostrar una representación reduccionista del ser humano. Este no es solamente un dato que está ahí cerrado, vivo y consciente, al lado de otros seres. También es un ser virtual. Esconde dentro de sí virtualidades ilimitadas que pueden irrumpir y concretarse. Es un ser de deseo, portador del principio esperanza (Bloch), permanentemente insatisfecho y buscando siempre cosas nuevas. En el fondo es un proyecto infinito, en busca de un oscuro objeto que le sea adecuado.

De ese trasfondo virtual es de donde nacen los sueños, los pequeños y grandes proyectos y las utopías mínimas y máximas. Sin ellas el ser humano no vería sentido a su vida y todo sería gris. Una sociedad sin una utopía dejaría de ser sociedad, no tendría un rumbo pues se hundiría en los pantanos de los intereses individuales o corporativos. Lo que ha entrado en crisis no son las utopías, sino cierto tipo de utopía, las utopías maximalistas venidas del pasado.

Los últimos siglos han estado dominados por utopías maximalistas. La utopía iluminista que universalizaría el imperio de la razón contra todos los tradicionalismos y autoritarismos. La utopía industrialista de transformar las sociedades con productos sacados de la naturaleza y de las invenciones técnicas. La utopía capitalista de llevar progreso y riqueza a todo el mundo. La utopía socialista de generar sociedades igualitarias y sin clases. Las utopías nacionalistas bajo la forma de nazifascismo que, a partir de una nación poderosa, con “raza pura”, rediseñaría la humanidad, imponiéndose a todo el mundo. Actualmente la utopía de la salud total, gestando las condiciones higiénicas y medicinales, que busca la inmortalidad biológica o la prolongación de la vida hasta la edad de las células (cerca de 130 años). La utopía de un único mundo globalizado bajo la égida de la economía de mercado y de la democracia liberal. La utopía de los ambientalistas radicales que sueñan con una Tierra virgen y con el ser humano totalmente integrado en ella, y otras.

Estas son las utopías maximalistas. Proponían lo máximo. Muchas de ellas fueron impuestas con violencia o generaron violencia contra sus opositores. Tenemos hoy suficiente distancia en el tiempo para confirmar que estas utopías maximalistas frustraron al ser humano. Entraron en crisis y perdieron su fascinación De ahí que hablemos de tiempos pos-utópicos. Pero pos se refiere a este tipo de utopía maximalista. Ellas dejaron un rastro de decepción y de depresión, especialmente, la utopía de la revolución absoluta de los años 60-70 del siglo pasado, como la cultura hippy y sus derivados.

Pero la utopía permanece porque pertenece al espíritu humano. Hoy la búsqueda se orienta hacia las utopías minimalistas, aquellas que, al decir de Paulo Freire, realizan lo “posible viable”, hacen a la sociedad “menos malvada y menos difícil el amor”. Se nota por todas partes la urgencia latente de utopías de simple mejora del mundo. Todo lo que nos entra por las muchas ventanas de la información nos lleva a sentir que el mundo no puede continuar así como está. Cambiar, y si no se puede cambiar, por lo menos mejorar.

No puede continuar la absurda acumulación de riqueza como jamás la hubo en la historia (85 más ricos tienen ingresos equivalentes a los de 3.570 millones de personas, como denunciaba la ONG Oxfam Intermón en enero de este año en Davos). Para ellos, el sistema económico-financiero no está en crisis; al contrario, ofrece oportunidades de acumulación como nunca antes en la historia devastadora del capitalismo. Hay que poner un freno a la voracidad productivista que asalta los bienes y servicios de la naturaleza con vistas a la acumulación y produce gases de efecto invernadero que alimentan el calentamiento global, que si no se detiene, puede producir un armagedón ecológico.

Las utopías minimalistas, a decir verdad, son aquellas que vienen siendo implementadas por el gobierno actual del PT y sus aliados con base popular: garantizar que el pueblo coma dos o tres veces al día, pues el primer deber de un Estado es garantizar la vida de sus ciudadanos. Esto no es asistencialismo sino humanitarismo en grado cero. Son los proyectos “mi casa-mi vida”, “luz para todos”, el aumento significativo del salario mínimo, el “Prouni” que permite el acceso a los estudios superiores a estudiantes socialmente menos favorecidos, los “puntos de cultura” y otros proyectos populares que no cabe aquí enumerar.

A nivel de las grandes mayorías son verdaderas utopías mínimas viables: recibir un salario que cubra las necesidades de la familia, tener acceso a la salud, mandar los hijos a la escuela, conseguir un transporte colectivo que nos les robe tanto tiempo de vida, contar con servicios sanitarios básicos, disponer de lugares de ocio y de cultura y una pensión digna para enfrentarse a los achaques de la vejez.

La consecución de estas utopías minimalistas crea la base para utopías más altas: aspirar a que los pueblos se abracen en la fraternidad, que no guerreen entre sí, que se unan todos para preservar este pequeño y bello planeta Tierra, sin el cual ninguna utopía maximalista o minimalista puede ser proyectada. El primer oficio del ser humano es vivir libre de necesidades y gozando un poco del reino de la libertad. Y al final poder decir: “valió la pena”.

[Leonardo Boff es teólogo y escribió ‘Virtudes para otro mundo posible’, 3 vol., Sal Terrae 2005. Traducción de Mª José Gavito Milano]

Taller profundiza en el valor histórico del audiovisual

Las nuevas tecnologías abrieron en Cuba el camino a producciones independientes y alternativas desde lo estético y lo conceptual.

Investigadores de diferentes edades reafirmaron la importancia del audiovisual como registro, testigo y documento de la historia más reciente de Cuba. La vigencia de clásicos del cine nacional como “Memorias del subdesarrollo” (1968) y el talento para captar y reflejar acontecimientos históricos recogidos en filmes como “La primera carga al machete” (1969), fueron asuntos tratados en el II Taller Académico sobre Cultura y Visualidad, Producciones Audiovisuales e Investigación Cultural en Cuba.

Organizado del 7 al 9 de mayo por jóvenes investigadores del estatal Instituto Cubano de Investigación Cultural “Juan Marinello” (ICIC), el encuentro reunió a investigadores, realizadores, cineastas y profesionales en un espacio de análisis e intercambio entre creadores, estudiosos y especialistas de varias disciplinas.

La segunda edición del taller debatió sobre el aprovechamiento del audiovisual en los estudios culturales, su papel como portador y socializador de saberes y los posibles vínculos entre producción audiovisual e investigación cultural desde experiencias particulares dentro de la ficción, documental, videoclip y videoarte.

Al decir del investigador e intelectual Fernando Martínez Heredia, director del ICIC, “la cultura es el terreno de la vida nacional que tiene mayor desarrollo, por lo que cabe reclamarle que abra caminos y enfrente con acierto los desafíos que están ante nosotros”. Aseveró que “el campo audiovisual es de los más fuertes y capaces de lograrlo”.

Martínez Heredia citó un texto de un número de la revista Pensamiento Crítico, de 1970, de la fallecida realizadora Sara Gómez (1942-1974): “en una sociedad que se fija como meta la necesidad de llegar a transformarlo todo, hasta a sí misma, el artista se expresa siempre y cuando refleje esa desesperada necesidad, esa angustia será lo culturalmente válido”.

Antonio Álvarez Pitaluga, de la Facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de La Habana, llamó la atención sobre el hecho de que no pocos historiadores cubanos, amantes del cine como espectadores, no utilizan materiales audiovisuales en sus clases ni sus análisis.

A su juicio, debe entenderse el cine histórico como todo lo que tenga una trama de representaciones, que permita construirla para entender la realidad, de lo contrario “estaríamos enclaustrando la historia a reflejar los hechos del pasado”.

Investigadores compartieron experiencias sobre el estado de conservación y la disponibilidad de materiales audiovisuales de gran valor cultural a partir de un examen de los archivos fílmicos de varias instituciones, entre ellas la Cinemateca de Cuba y el Instituto Cubano de Radio y Televisión.

Durante el análisis de los contenidos culturales del videoclip cubano, se incluyeron proyecciones de los audiovisuales “De corazón” y “Para Mestizar”, con la presencia de sus realizadores, el músico X Alfonso y Joseph Ros, respectivamente.

Alfonso, quien por necesidades estéticas y conceptuales propias decidió en los años 90 del siglo XX realizar sus propios audiovisuales, busca la realidad en las calles y los escenarios urbanos, sin escenografías, hasta que logra videoclip originales que promueven a los artistas y venden sus canciones.

En el taller se debatió también acerca de las producciones independientes, los costos de filmación y la validez del videoclip como recurso para llegar al público amplio a través de memorias flash o grabaciones piratas cuando los precios de los discos en el mercado estatal resultan prohibitivos para las mayorías.

Los diferentes panelistas abordaron asimismo el cine cubano de tema histórico, la necesidad de tener una Ley de Cine –aspecto polémico y muy debatido en el último congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba-, y las políticas culturales para la producción audiovisual, entre otros tópicos.

Para la investigadora Magalys Espinosa, algo relevante en el arte cubano es su riqueza y pluralidad, que lo pone en sintonía con el discurso internacional del arte. Pero destacó que las creaciones de la nación caribeña validan lo local, aun en medio del proceso de globalización.

Líderes religiosos estadounidenses llaman a Obama a mejorar relaciones con Cuba

Lideres religiosos estadounidenses llamaron este lunes al presidente Barack Obama a tomar una acción ejecutiva valiente para mejorar la relación entre Estados Unidos y Cuba.

Una carta dirigida al mandatario por varios líderes de iglesias cristianas, evangélicas, morava, el Consejo Nacional de Iglesias de Estados Unidos, Iglesias Prebisterianas y otras congregaciones, le urgen a entablar conversaciones inmediatas y de buena fe con Cuba.

Estas discusiones deben tomar en consideración las preocupaciones de los cubanos sobre la política de Washington, incluyendo el encarcelamiento de los tres miembros restantes de los Cinco Cubanos, que cumplen injustas condenas por tratar de prevenir el terrorismo contra su país.

En cárceles estadounidenses permanecen Gerardo Hernández, Ramón Labañino y Antonio Guerrero, cumpliendo injustas condenas por tratar de prevenir el terrorismo contra su país. René González y Fernando González, regresaron a Cuba tras cumplir las penas impuestas en un amañado proceso.

Puntualiza la misiva que programas como el proyecto ZunZuneo son ineficaces y equivocados. En el interés de avanzar en el restablecimiento de las relaciones, los dirigentes de las iglesias estadounidenses llaman a abrir un diálogo de alto nivel para abordar una amplia gama de temas, incluyendo el tema de los Cinco cubanos y Alan Gross.

Asimismo emitir licencias generales para permitir viajes en todas las categorías, eliminar a Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo de Estado, un tema irritante e innecesario en una relación ya tensa que le quita credibilidad a la lista en sí misma.

(Información de Prensa Latina)

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