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Frei Betto: Buen vivir no es autoayuda

frei betto

A Carlos Alberto Libânio Christo, más conocido como Frei Betto le quita el sueño “que Latinoamérica pueda volver a tener gobiernos autoritarios de derecha” y “que el Papa no pueda lograr hacer reformas profundas en la Iglesia”.

En esta entrega de la entrevista que concedió en exclusiva a ALER, nos comparte sus opiniones sobre el Buen Vivir, sus sueños, montaña.

Como es sabido en la Asociación Latinoamericana de Educación Radiofónica (ALER), en cada una de nuestras socias y coordinadoras nos inspira el Buen Vivir de los pueblos originarios y hemos hecho la opción política por aportar a la construcción a esa otra alternativa al desarrollo.

E: Creemos que el Buen Vivir es vivir en armonía con cada uno de nosotros mismos, con las demás personas y con la naturaleza. Lo pensamos como una alternativa “al” desarrollo. No una alternativa “de” desarrollo. ¿Cómo lo ve? ¿Cómo lo reflexiona y comparte con todos los pueblos y comunidades que usted visita?
FB: Yo pienso que hay que advertirle a la gente que el Buen Vivir no es una medida de retroceso social. No queremos volver a las aldeas indígenas. Queremos mantener las aldeas que existen pero la sociedad en su conjunto no tiene que volver a esa situación. Segundo, no se puede confundir el Buen Vivir con autoayuda.

El Buen Vivir implica cambiar el modelo de desarrollo. No puede ser un modelo modernizador: que el desarrollo signifique tener cada seis meses un nuevo celular o poder cambiar el automóvil cada dos años. No es por ahí. El Buen Vivir es garantizar los derechos humanos esenciales y oportunidades de mejora de vida de una sociedad, priorizando a todo el conjunto de la población. Por ahí es que entiendo el Buen Vivir.

E: ¿Qué relación tiene con las bienaventuranzas de Jesús?
FB: Tengo un libro sobre eso, “Ocho vías para ser feliz”, que mucha gente piensa que es un libro de autoayuda, (y quizás el editor puso ese título a propósito para vender más). Ahí indica que Jesús dijo: “si tú quieres ser feliz abraza estas ocho vías que son las bienaventuranzas”.

E: ¿Y dónde construimos este Buen Vivir? ¿Desde la educación, desde la comunicación…? ¿Cómo podemos aportar a esa educación del Buen Vivir?
FB: Diría que hay que priorizar dos medios. Primero pensar en nuestras comunidades de trabajo, escuela, familia, sindicales, políticas, organizaciones no gubernamentales; adoptar como método de esas comunidades el Buen Vivir. Y segundo, la comunicación. Hay que ayudar a tener conciencia crítica del mal vivir en esta sociedad capitalista, que cada vez más destruye la naturaleza y deshumaniza la humanidad, y después decir: “mira, hay una alternativa en estos principios del Buen Vivir”.

E: Buen vivir y fe, fe y política. ¿La política es pecado? ¿Son realidades opuestas la fe y la política? ¿Se puede vivir dentro de la iglesia la política? ¿Debemos ser políticos? ¿Podemos caminar juntos en fe y política?
FB: Todo cristiano es un discípulo de un prisionero político. Que yo sepa, Jesús no murió en la cama ni en una esquina de Jerusalén. Murió como muchos hoy mueren bajo dictaduras. Fue detenido, torturado, condenado por dos poderes políticos y asesinado en la cruz.

La pregunta es otra: ¿qué calidad de fe tenemos nosotros hoy que no cuestiona este desorden establecido? ¿Qué calidad de fe que no incomodan los privilegios, que no defiende los derechos de los pobres? Por eso, siempre digo que cuando una persona llega y dice “tengo mucha fe en Jesús” no significa nada. Pinochet tenía fe en Jesús; Hitler tenía fe en Jesús; Bush tiene fe en Jesús. Yo quiero saber si tu tienes la fe de Jesús. Ahí está el punto. Tener la fe de Jesús. Esto cambia todo.

E: ¿Qué sueños le quitan el sueño?
FB: En cuanto a los sueños verdaderos, lo que me quita el sueño es que América Latina pueda volver a tener gobiernos autoritarios de derecha. Esto me quita el sueño. Cuando pienso que el Papa Francisco puede no lograr hacer reformas profundas en la Iglesia.

También me quita el sueño pensar que por muchos siglos vamos a tener desigualdad social. Ahora, los sueños (y no los verdaderos), me ayudan a dormir tranquilo porque en la vida tengo dos principios: primero: hay que guardar el pesimismo para días mejores, y segundo, ya estoy convencido de que con mi lucha, mi trabajo y mi compromiso no voy a participar de la cosecha pero quiero sí morir como semilla.

E: Para reflexionar, para escribir, ¿Dónde encuentra su montaña como Jesús cuando se retiraba con los discípulos?
FB: Tengo un principio hace mucho tiempo, 30 años se van a cumplir en el próximo. Mi año no tiene 365 días. Porque una tercera parte la tomo para subir a la montaña y voy a un lugar retirado y ahí me pongo a orar y a escribir. Es mi momento de un largo retiro espiritual y literario. Es lo que me ha permitido hasta ahora producir 60 libros. Entonces, todo el resto de la agenda se condensa en los 240 días que me quedan para hacer los compromisos que no son propiamente de creación literaria. Este es mi modelo de vida y pretendo seguirlo hasta mis últimos días.

tomado de ALER

Cuba – EUA: Dialogar para construir la unidad

Cuba se ha puesto de “moda” a juzgar por la cantidad de visitantes que llegan desde cualquier geografía: turistas, artistas, empresarios, políticos, periodistas… Muchos se han acercado por primera vez luego del restablecimiento de relaciones diplomáticas entre los gobiernos de Estados Unidos (EUA) y el de la isla. La combinación de riqueza natural, cultural e histórica junto al carisma de su gente,
forman parte de este paisaje desde mucho antes del 17 de diciembre de 2014 cuando Raúl Castro y Barack Obama anunciaran el inicio de una nueva etapa en la historia común de estos países.

El 2016 tiene ya varios récords para la mayor de las Antillas. La visita del presidente estadounidense Barack Obama del 20 al 22 de marzo: no sucedía nada parecido desde 1928 cuando estuvo en La Habana el presidente John Calvin Coolidge. El concierto multitudinario y gratuito de The Rolling Stones. Chanel escogió el Paseo del Prado habanero para realizar uno de sus desfiles, presentando una colección impagable para la mayoría de las cubanas y cubanos, que tampoco fueron invitados al espectáculo. La octava parte de la película de Hollywood “Rápido y furioso”, tendrá imágenes de lugares emblemáticos como el malecón en el litoral norte de la capital cubana.Tocó puertos cubanos el buque Adonia, con 700 personas a bordo, para inaugurar una ruta que el bloqueo estadounidense tenía prohibido
a los cruceros que parten del territorio norteamericano.

Todo esto ha ocurrido en el primer semestre del año, dejando tras de sí una amplia polémica que no se limita al hecho, sino a sus implicaciones y pertinencia en el momento actual. Salvo el caso de la emblemática banda de rock inglesa, el resto de los acontecimientos conectan con una problemática urgente: las carencias del modelo de comunicación política puesto en práctica en Cuba y la necesidad de refundarlo a la luz de los cambios en curso, que son anteriores a la “normalización” de las relaciones con el vecino poderoso de la “otra orilla”. A esto se suma el próximo
cambio generacional en el liderazgo histórico de la Revolución.

Como afirma Raúl Garcés, decano de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana: “El Estado tiene el desafío de ser eficiente, y el sistema comunicativo de la Revolución tiene el deber de acompañarlo en ese propósito. Pero si no hay voceros en los ministerios y otras entidades, si las estrategias de comunicación no se convierten en instrumentos de aplicación práctica cotidiana, si los funcionarios no se entienden a sí mismos como servidores públicos y carecen de entrenamiento para enfrentarse a cámaras, grabadoras y micrófonos, el camino de mostrar la sostenibilidad y prosperidad de nuestro socialismo se hará más empedrado y difícil.

“(...) Ahora que los Estados Unidos no estarán solo a 90 millas, sino, probablemente, en opulentos aviones de American Airlines posados en nuestros aeropuertos, o en lujosos ferrys con sus narices asomadas al Puerto de La Habana, ninguna escaramuza de coyuntura debiera ser más fuerte que la unidad nacional. Y aunque parezca paradójico, la unidad nacional será más sólida mientras más flexibles y abiertos a la diferencia resulten los límites de la cultura política compartida (...)” (1)

La noticia de una nueva era en la diplomacia entre EUA y Cuba ha provocado reacciones diversas. Cuesta imaginar cómo será el acercamiento con quienes se ha sostenido un diferendo de más de medio siglo. Por una parte se ha reiterado que se trata de un cambio de estrategia, no de objetivos. Pero indiscutiblemente, el cambio de estrategia también tiene que darse puertas adentro, no para responder a las exigencias externas, sino a las internas.

Contra el olvido

La información es un bien público indispensable para poder tomar decisiones certeras, para construir consensos, para soñar el futuro e ir tras él. El momento que vive Cuba requiere maneras creativas de tejer confianza, nuevos modos de establecer conexiones entre quienes han asumido responsabilidades políticas y el pueblo. El contexto no es el mismo, las generaciones tampoco.

Eso bien lo sabe Obama y los resortes que utilizó aquí tomaron en cuenta datos de la coyuntura nacional para usarlos a su favor. Tal como dice el educador popular Ariel Dacal “la estrategia comunicativa de Obama en Cuba fue técnicamente interesante, llena de matices, novedades y seducción. Ninguna frase espontánea, ninguna cita al descuido, ninguna omisión por apuros protocolares. En el guión
seguido, Obama ratificó que la memoria política es selectiva, en ella subyace la ideología de quien habla, nunca universal, nunca neutral (...) La trampa más peligrosa que trajo es inutilizar la historia, vulgarizarla, reducirla a dato menor, mirarla como freno para el ̈progreso ̈ (...) Hay que entender que dejar la historia a un lado es desarmarse políticamente”.

Es tiempo de trascender las lecciones de los libros y las aulas, para que a las y los más jóvenes no les resulte historia antigua el pasado reciente de confrontación, que ha separado a las familias, ha provocado muertes y penurias materiales, por eso no es aceptable olvidar. Los asesores de Obama no acertaron con ese pedido. Sí lograron empatía cuando intencionaron el intercambio con Pánfilo, protagonista del programa humorístico “Vivir del cuento”, el de más teleaudiencia en la isla o el uso de la popular jerga “¡que bolá cubanos!”, acercándolo sobre todo a la cultura popular, por sólo colocar dos ejemplos. En sus intercambios y en el discurso final, no disimuló el paradigma al que se debe, basado en la idea de la propiedad privada como fuente de prosperidad, derecho y libertad. Algunos jóvenes nacidos y educados aquí bajo otra concepción de la vida, prefieren ir tras el ideal americano, buscar mejores oportunidades profesionales y económicas, antes que esperar que la actualización del modelo cubano genere las riquezas que necesita el
pueblo para disfrutar de mayor bienestar o alcanzar “el socialismo próspero y sostenible” que se enuncia. Se calcula que más de 1200 cubanos han llegado recientemente a los EUA a través de corredores humanitarios habilitados en Centroamérica.

Aunque ningún representante del gobierno de Obama ha mencionado la posibilidad de que cese la Ley de Ajuste Cubano, muchos auguran su cercano fin y por eso quienes se plantearon residir en ese país, se han apurado a dar el paso. Van por una prosperidad que en Cuba no les parece alcanzable.

La próxima batalla

Tal vez para esas cubanas y cubanos la promesa del American way of life no les suena
ajena a pesar de la distancia política de más. de medio siglo, porque la ideología viaja (se instala y recrea) de maneras sutiles: a través de las películas y series estadounidenses que trasmite la Televisión Cubana o que contiene el paquete semanal –una manera alternativa de distribución de videos y otras producciones– , o también con el uso de la ropa y otros productos que envía la familia cubano- americana… Por eso, es en ese plano de las ideas donde está el desafío planteado para la sobrevida de la Revolución cubana. Ya lo había dicho Fidel Castro en la Universidad de La Habana, dependerá el futuro de nosotros, de nosotras; aunque ahora pareciera que Obama también dijo algo similar.

En clave comunicativa lo esencial es generar diálogo, sumar más voces a los espacios de construcción de nuestra alternativa nacional y que ganen legitimidad y
alcance los debates, la confrontación de ideas y propuestas sobre el presente y el futuro de la nación, sin que ello sea privilegio de un sector o clase, o en respuesta a una agenda que se elabora fuera e Cuba o en una sola esquina del país. En ese sentido, como en otras épocas históricas, nada humano nos ha de ser ajeno para cultivar valores socialistas, para transformar la subjetividad que sostiene al egoísmo, al pesimismo, al inmovilismo, al conformismo, a la privatización y construir imaginarios colectivos que movilicen y reencanten con el proyecto de la esperanza compartida y multiplicada, que sembró lo mejor de la tradición de lucha por la independencia cubana y que la Revolución triunfante de 1959 ha asumido como principio.

En el blog A mano y sin permiso (2), Carlos Lage Codorniú escribió “Cuba ganó una gran batalla por resistir y perseverar, pero solo podrá ganar la próxima en la medida en que sea capaz de cambiar y adaptarse al nuevo contexto, de rescatar (ahora es posible) la esencia del proyecto emancipador que nos condujo hasta aquí”.

notas:
1- “Comunicación y política tras el 17 de diciembre”, tomado de http://cartasdesdecuba.com/comunicacion-y-politica-tras-el-17d/

2-http://amanoysinpermio.blogspot.com/2016/03/obama-metodos-y-metodologos.html

tomado de América en movimiento

El Cecilio que somos

Cecilio llegó con ímpetu, con deseos de cambiar su realidad a fuerza de nobles ideas. Quería intervenir en su comunidad para eliminar por completo su apellido “compleja”.

Venía en busca de herramientas, el cómo hacer para satisfacer las “necesidades” de la gente de su barrio que ya él había identificado. No comenzaba aún el taller y ya Cecilio tenía bajo la mira de su mocha a unos cuantos que podría arrastrar hacia su empeño.

Los primeros días fueron duros, cargados de rupturas y contradicciones internas; en ocasiones sus pensamientos se perdían entre palabras como dominación y abuso de poder; incluso se resistía a llamar por sus nombres a los coordinadores, le era más cómodo decir profesor.

Se sintió medio a gusto y agradeció los conocimientos que la conferencista de los muchos títulos y vastísima experiencia vino a transmitir, nunca a compartir; y cuando se descubrió la técnica del teatro invisible apenas pudo reconocerse a sí mismo como objeto de dominación.

Al tercer día un todavía confuso Cecilio no sentía ya la imperiosa necesidad de levantarse de su asiento para hacerse escuchar, su tono de voz era más bajo y se adentraba sin recelos en el mundo en el que no hay nada mejor que servir y hacer feliz al otro.

Poco a poco, Cecilio se descubrió hacedor de prácticas dominantes con sus hijos y nietos, en el hogar, en el trabajo e incluso ante la gente del barrio a la que pretende preguntar por sus necesidades antes de caer en los supuestos.

Cecilio habla ahora de lo importante que resulta desaprender tantas y tantas prácticas, de la necesidad del cambio y la transformación desde dinámicas participativas. Cecilio comprende ahora que cada quien tiene algo que enseñar mientras aprende, porque hasta el arte de dominar la mocha encuentra en otras manos la fuerza que también tienen las suyas.

Puede que alguien suponga que Cecilio fue todo un personaje durante el taller regional de Concepción y Metodología de la Educación Popular, pero en Camagüey-sede de este taller para las provincias centrales-, como en muchas partes, dentro y fuera de esta Isla, todas y todos fuimos, somos y seremos Cecilio.

Cuando los aires del taller parecían haberse marchado cada cual por su rumbo, encontré por casualidad a Cecilio. Ante mi pregunta de ¿cómo estás?, su respuesta fue sencilla y profunda: “Aquí, transformando”.

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