Centro Martin Luther King

¿Podremos protestar contra Obama cuando visite Cuba?

El día que reabrió la embajada norteamericana, 14 de agosto del 2014,
un grupo de amigos fueron con carteles antiimperialistas y no se los
dejaron mostrar. El solo asociar las dos ideas, “Cuba” y “no poder
levantar carteles antiimperialistas”, produce consternación.

Recuerdo otra historia de otros amigos que fueron cuestionados hace
unos años en la Universidad de La Habana por realizar espontáneamente
una manifestación de repudio a la invasión de Irak. El argumento: el
gobierno cubano no se ha pronunciado sobre el caso.

Más recientemente, organizamos una pequeña marcha de solidaridad por
los desaparecidos de Ayotzinapa que pretendía arrancar desde la
escalinata de la misma Universidad. Las autoridades e incluso, dos
dirigentes de la FEU se presentaron para impedírnoslo, con el
argumento de que la iniciativa no había sido organizada desde la
institución o las organizaciones estudiantiles y que podía ser
confundida con una marcha disidente.

Estoy seguro que con la visita de Obama se tomarán incluso más medidas
para evitar cualquier tipo de manifestación crítica, aunque esta posea
una gran afinidad con la tradición revolucionaria.

Todo parece indicar que vamos a vivir una luna de miel con el hombre
que toma una gran parte de las decisiones que tienen al mundo
caotizado.

Entiendo que si se quiere restablecer relaciones la confrontación no
puede ser la tónica a nivel diplomático, pero me preocupa el
alineamiento total que se practica entre los procederes del gobierno y
las expresiones de la sociedad.

Me preocupa también que con el predominio de la moderación a nivel
diplomático el pueblo vaya olvidando que todas las razones por las que
tradicionalmente nos hemos enfrentado a los Estados Unidos siguen
vigentes.

Una cosa es que se utilice todo el tiempo la “muela” antiimperialista
para justificar los errores propios, generando cansancio y rechazo
entre la gente, y otra cosa es que no sea verdad que Estados Unidos
juega un papel imperial en el mundo.

Tenemos entonces una educación política ineficaz, una franja del
pueblo que admira a los Estados Unidos, y una escena pública donde se
dan las manos, se dicen “honestos”, y lanzan la primera bola en el
juego de pelota. El resultado de los tres aspectos conjugados solo
puede ser la formación de una ciudadanía acrítica y poco preparada
para los desafíos
del futuro.

Sería muy beneficioso para nuestro país que eliminaran el bloqueo, que
se facilitara el intercambio entre los dos pueblos y se pudieran
comprar y vender las producciones de cada país. Entiendo que para
lograrlo hay que hacer algunos movimientos tácticos, pero en medio de
ello no se puede descuidar el papel formativo del activismo ciudadano.

En ese sentido tienen tanto derecho los que quieren levantar una
bandera norteamericana como los que quieren exigirle a Obama que
libere a Oscar López Rivera y que elimine los Tratados de Libre
Comercio.

Paradójicamente estos últimos son los actores de la Revolución,
mientras los primeros hubieran sido muy reprendidos en otra época,
cuando se practicaba más enfáticamente aquello de que “Dentro de la
Revolución, todo, fuera de la Revolución, ningún derecho”.

Para los que piensan que esa expresión sirve para demarcar campos
ideológicos debo decirles que en realidad constituye una herramienta
simbólica para conducir la participación hacia los intereses de un
determinado grupo con poder.

En efecto, levantar carteles antiimperialistas durante la visita de
Obama forma parte de la matriz ideológica de la Revolución, pero no es
una manera adecuada de participar en esos días, pues afectaría los
intereses del Estado, que son los intereses de la Revolución.

Hasta el día en que los contenidos de esa gran metáfora sean
construidos por todos ningún actor político puede invocarla para
demarcar derechos…

Toca seguir empujando.

Se suma el Vaticano al reclamo popular por una investigación independiente e imparcial del asesinato de Berta Cáceres.

Berta Cáceres 12

El Cardenal Peter Turkson, Presidente del Pontificio Consejo de Justicia y Paz de la Santa Sede, se unió al reclamo popular de que el asesinato de Berta Cáceres tenga una investigación independiente e imparcial.

En una carta dirigida a los familiares, amigos y compañeros de la líder indígena hondureña, Turkson expresó su más sentidas condolencias por el fallecimiento de Berta y su deseo de que “sea realizada una investigación independiente e imparcial respecto a lo sucedido a fin de que se esclarezca este horrendo crimen a la mayor brevedad posible, y sea protegida la integridad física de los testigos, compañeros y familiares de las víctimas”.

En la misiva el Cardenal narró su experiencia al conocer a Berta durante el Primer Encuentro Mundial de Movimientos Populares celebrado en Roma en 2014, cuando también supo de su extraordinaria labor en defensa de la hermana nuestra madre tierra y la reafirmación de los derechos de los pueblos originarios.

“La noticia de su asesinato me llena de pesar y la siento como un ataque a todos los que luchamos por un mundo más justo, con tierra, techo y trabajo para todos, un medio ambiente sano y la pacífica convivencia de los pueblos”, señaló el Cardenal Turkson en su misiva.

En el texto, además, hizo votos para que una situación semejante no vuelva a suceder y ruega a Dios para que “proteja a todos los que defienden la Madre Tierra y los derechos sagrados de los Pueblos como enseña el magisterio del Papa Francisco”.

Berta Cáceres fue asesinada en la madrugada del pasado 3 de marzo cuando individuos armados entraron a su residencia y le dispararon. La muerte de la reconocida líder hondureña, fundadora del Consejo de Pueblos Indígenas de Honduras (COPINH), ha desatado numerosas protestas. Sin embargo, los hechos aún no han sido esclarecidos. Sus familiares, compañeros de lucha y numerosos movimientos populares de todo el continente reclaman una investigación imparcial e independiente del crimen.

El antimperialismo no se negocia. Declaración de la Red de Jóvenes Anticapitalistas

El gobierno cubano ha planteado que las posiciones antimperialistas de la Revolución Cubana no han entrado ni entrarán en la mesa de negociaciones con los Estados Unidos.

jovenes antimperialistas 2

Sin embargo, al interior del país existen procesos que han influido negativamente en la cultura antimperialista, y ello debe ser tomado en cuenta en el tratamiento político de las nuevas relaciones diplomáticas.

La presente declaración busca alertar en esa dirección, y al mismo tiempo convertirse en un mensaje público de todas aquellas personas que sientan la necesidad de subrayar su posición antiimperialista, en vísperas de la visita del Presidente de los Estados Unidos a nuestro país.

La posibilidad de que Estados Unidos y Cuba puedan sostener relaciones diplomáticas normales entraña múltiples beneficios para ambos pueblos.

Ahora bien, es necesario distinguir entre la normalización como término diplomático y el sentido coloquial de la palabra.

Es imposible sostener vínculos normales con un gobierno que no ha abandonado su vocación hegemónica sobre Cuba; y aun cuando lo hiciera, las relaciones de sometimiento que mantiene con otros pueblos nos obligan a continuar la lucha.

La política gubernamental constituye una herramienta imprescindible en este sentido, pero no es la única.

En situaciones como la visita de Obama a nuestro país se impone evitar manifestaciones de confrontación, pero reivindicamos la necesidad de distinguir entre los protocolos de gobierno y las expresiones del pueblo.

Es necesario reducir el impacto simbólico que puede tener dentro de Cuba la orientación gubernamental de recibir con hospitalidad al Presidente Obama.

No podemos asumir que existe una claridad política absoluta en todos los sectores de la población.

Nuestras instituciones han perdido creatividad y eficacia en la educación antimperialista, y esto se ha hecho sentir en un sector social cuyos valores se alejan de la cultura revolucionaria.

El hecho de que la persona símbolo del imperialismo visite al país del antimperialismo sin asomo de protesta cívica puede contribuir a la naturalización de los Estados Unidos como potencia imperial.

Las visitas de los presidentes norteamericanos a los diferentes países constituyen una oportunidad para promover posicionamientos políticos, argumentaciones públicas y denuncias.

Creemos que en el caso de Cuba esto es también necesario para la educación ciudadana.

Es indispensable que las organizaciones de masas y otras expresiones de la sociedad civil puedan realizar agitación política ante la visita de mandatarios como Obama y François Hollande, o ante las arbitrariedades cometidas por gobiernos con los que se tienen relaciones económicas prometedoras.

El sujeto revolucionario cubano debe tener la posibilidad de expresar y sostener su condición con independencia de las exigencias diplomáticas.

Necesitamos aglutinar toda nuestra creatividad para afianzar en el imaginario popular las siguientes posturas:

* Las soluciones de Cuba nunca vendrán de la mano de las políticas estadounidenses. * El bienestar de las potencias centrales se basa en la pobreza de los países subdesarrollados. * El capitalismo es incapaz de ofrecer libertad y felicidad de forma permanente a todos los pueblos del mundo. * Solo mediante la radicalización del socialismo cubano lograremos salir con dignidad de la crisis económica.

¡Empoderamiento popular, democracia de base, pensamiento crítico, respeto a las diferencias, creatividad política y solidaridad sin límites!

Red de Jóvenes Anticapitalistas

La Habana, marzo de 2016

Publicado en: El Punto

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