Centro Martin Luther King

Concurso de Fotografía

Concurso Fotografia

La Organización de Solidaridad de los pueblos de Asia, África y América Latina OSPAAAL y el Comité Internacional Paz, Justicia y Dignidad a los pueblos, convocan al concurso de fotografía, LIBERTAD PARA OSCAR LOPEZ.

Tema. Libertad Para Oscar López

Bases del Concurso

1.- Podrán participar fotógrafos o aficionados cubanos o extranjeros residentes en Cuba.

2.- Podrán presentarse un máximo de 3 fotografías por participante.

3.- Los trabajos deberán ajustarse al tema propuesto “Libertad para Oscar López”. Deben ser de 8 pulgadas (20.32 centímetros) por 12 pulgadas (30.48 centímetros). Puede ser horizontal o vertical. La resolución debe ser mínima 150 o un máximo de 200. Puede ser a color, sepia o blanco y negro. Las fotografías pueden ser editadas en algún programa o no, a discreción del artista. En la composición de las fotografías debe haber alguna referencia a la libertad o regreso de Oscar, puede ser un escrito o alguna referencia a su excarcelación. De igual forma el artista puede establecer en el título de su obra el reclamo de su libertad; este título se imprimiría con la fotografía.

Los autores deberán identificarse con el nombre y apellidos. Las obras deberán enviarse a la siguiente dirección, calle C no 670 entre 27 y 29 Vedado, dirección electrónica, comercial@tricontinental.cu y documentación@tricontinental.cu, teléfonos 78305510,78303177 y deberán identificarse con el siguiente nombre: Concurso de fotografía Libertad para Oscar López.

Un Jurado integrado por profesionales de la fotografía, y personas relacionadas con la campaña Libertad para Oscar, evaluará los trabajos en concurso. Se otorgarán tres premios y cuantas menciones se considere. Su veredicto será inapelable. Una selección de las obras será expuesta en Exposición Colectiva. Los autores premiados y todos los participantes recibirán diploma acreditativo.

Todas las piezas pasarán a engrosar el archivo histórico de la OSPAAAL y del Comité Internacional Paz Justicia y Dignidad a los Pueblos

El plazo de admisión cerrará el 30 de junio de 2016.

La participación en el Concurso implica la aceptación por parte del autor de que las fotos enviadas serán incluidas en los archivos, bien en soporte papel. Asimismo, los participantes ceden los derechos de reproducción de sus obras a la OSPAAAL, citando al autor de las mismas y siempre que sea sin fines lucrativos.

Las fotos presentadas deberán ser inéditas, no aceptándose aquellas que ya hayan participado en otros concursos o que hayan sido premiadas con anterioridad.

Premios:

Primer premio: Diploma y una Cámara Nikon COOLPIX P530 Digital Camera La cámara incluye el bolso para guardarla y una tarjeta SanDisk 16GB Ultra UHS-I SDHC.

Segundo premio: SanDisk 16GB Ultra UHS-I SDHC Memory Card.

Tercer premio: SanDisk 16GB Ultra UHS-I SDHC Memory Card.

El fallo del concurso se hará público en julio de 2016. Con anterioridad se comunicará individualmente a los premiados. Este fallo será inapelable.

La participación en el concurso implica la aceptación de todas y cada una de las bases del mismo. La organización queda facultada para resolver cualquier contingencia no prevista en las Bases.

Comité Organizador

!(left)/media/uploads/oscarlopez.jpg(alt_text)!El militante independentista puertorriqueño Oscar López Rivera quien tiene 73 años de edad, es el preso político más antiguo de América Latina y del Caribe, aunque los medios, los grandes medios no hablen de él. A finales del mes de mayo de 2016 cumplirá 35 años de injusto encarcelamiento en cárceles norteamericanas

Destacándose como activista por la educación descolonizadora, la cultura puertorriqueña y contra la discriminación racial en los Estados Unidos fue acusado de pertenecer al grupo armado independentista Fuerzas Armadas de Liberación Nacional, por lo que se le condenó por conspiración sediciosa, es decir, por “intento de derrocar por la fuerza al gobierno de Estados Unidos en Puerto Rico”. Pero no pudieron probarle ninguna acusación, el mismo delito por el que se encarceló por 27 años a Nelson Mandela quien se convirtió en un ícono de la libertad, y sin embargo, el gobierno que se jacta de defender los Derechos Humanos, mantiene encarcelado a un defensor de la libertad y los derechos humanos del pueblo puertorriqueño.

Mantenido en confinamiento solitario 12 años, no salió de su celda más que unas pocas horas a la semana. Nunca vio en esos años la luz natural y se le impidieron las visitas. Su hija se hizo mujer sin poder tocarlo y su nieta sólo lo pudo abrazar siendo una adolescente .López Rivera ha sufrido constantes tratos inhumanos. Oscar desea grandemente ver ese Mar Caribe que tanto anhela y sumergirse en sus cálidas aguas nuevamente. Otro de sus grandes deseos es contemplar la naturaleza, particularmente apreciar la belleza de las mariposas,... caminar por el campo, por una vereda o un trillo. En fin verse libre, entre los hombres y mujeres de su terruño amado.

Ni Obama ni Industriales

Existen al menos dos maneras de asegurar una vida de sufrimiento: ser industrialista y aspirar al socialismo democrático. Durante décadas los mitos y leyendas del periodismo deportivo cubano han inculcado en el pueblo “la verdad” de que el equipo de béisbol Industriales está lleno de jugadores inteligentes y que saben jugar muy bien a la pelota, y que el Estadio Latinoamericano es una olla de presión donde debe fundarse la hombría del pelotero de cualquier lado que aspire a triunfar en este deporte. Sin embargo, la realidad nos informa que los jugadores de Industriales no saben tocar bolas, no saben correr las bases, no pueden tirar strikes y que han sido incapaces de ganar al equipo de Ciego de Ávila, en los últimos cinco años. Por eso no quiero saber de Industriales.

Obama, por otra parte, no es el presidente de la República de Cuba. En Cuba no hay un presidente de la República desde 1976. Nuestro sistema de gobierno no reconoce este cargo, porque preferimos desde hace cuarenta años ser más republicanos y democráticos y tener órganos colegiados donde uno solo no pudiera imponer su voluntad. Obama dentro de un año tampoco será el presidente de Estados Unidos, y por ello no será más el enemigo de los pueblos ni el terror del Medio Oriente.

Los defensores de la democracia, en los últimos tiempos, pensamos que el enemigo era Donald Trump, pero ha resultado ser Obama; eso es lo que dice la prensa cubana, a la que no se debe llamar oficial, porque no hay más prensa reconocida por el Estado, que yo sepa. El presidente Obama ahora nos sale hasta en la sopa, aquel plato que en las tradiciones culinarias que heredamos fue un entrante, pasó a plato fuerte en los 90 y desapareció en los 2000, junto al corazón de pollo y otros menudos. Pero este caldo no ha sido cocido en la cocina del pueblo. Los alaridos que nos avisan de los engaños de Obama, que nos abren los ojos para que no seamos ingenuos ante los cantos de sirena del imperialismo, me ofenden a mí, que pienso como un obrero portuario o como un profesor universitario, que es lo mismo, o debe serlo en la verdadera democracia. Me ofende porque nosotros, el pueblo, no fuimos quienes nos acercamos a Estados Unidos, ni como soberanos conversamos durante más de un año en secreto con aquel gobierno, ni invitamos al presidente Obama a Cuba, ni lo llevamos a hablar en vivo por la televisión nacional. Pero sí debemos ser inocentes después y tragarnos lo que dice el presidente elegante, que camina como un dandy y parece que en cualquier momento comenzará a danzar. Sin embargo, no nos tragamos nada. Nos alegramos porque entendemos que la historia ha cambiado, que algo ha pasado en nuestras vidas que no pensamos ver, que una relación de odio puede aminorarse. En tanto, que pudiera ser factible demostrar nuestra gallardía en directo, para que hablen ellos y nosotros también, para que ellos propongan y nosotros también.

El pueblo se alegra, nos hemos alegrado sanamente, como cuando llega el día de los carnavales o revienta en el cielo una única bengala para celebrar el día que triunfó la Revolución. No obstante, también podríamos correr el riesgo de pasar de ser el pueblo más culto y preparado políticamente del mundo en un editorial de la prensa, o en un noticiario, e inmediatamente convertimos en inocentes, proclives a ser engatusados por discursos bien leídos y frases peligrosas. Creo que a este tratamiento le llama la diplomacia cubana “doble rasero”. Ante esto, deberíamos preguntarnos: ¿qué sabemos, nosotros, el pueblo llano? Que Obama no es comunista, que no ha sufrido nuestras penurias, que no conoce la vida de Antonio Maceo, que ha aprendido algunas oraciones de Martí. Que no es parte de nuestras angustias ni alegrías, que no sabe por dónde pasa el P-14 ni dónde se coge la moto que te lleva a Santa Ifigenia.

También sabemos que Obama no es un conservador de derechas, que es culto y bien estudiado, que sabe de Derecho Constitucional y por lo tanto de política, que su concepto de democracia es tan reducido como el de todos los gobernantes del mundo, que es un mulato en tierra de linchamientos a negros, que ha querido reducir la venta de armas en su país, que ha dicho al Congreso que las mujeres ganan menos que los hombres en su gloriosa democracia, que ha fundado ideas para defender a niñas en peligro, que no es un fascista ni un colonialista. Que se puede discutir con él. La prensa periodistas y otros han exigido a Obama que debió pedir disculpas a nuestro pueblo por tanto dolor infligido por Estados Unidos a Cuba, durante tanto tiempo. Hubiera sido hermoso escuchar a Obama hablar de estas cosas. Pero solo creeré en la prensa cuando reclame lo mismo a los gobernantes europeos que pisan nuestra patria y a los que no se les llama nunca a disculparse por los crímenes del colonialismo, la esclavitud, la xenofobia, el exterminio de los pueblos originarios de América. Nunca he leído que, a la visita de un presidente de gobierno español a Cuba, la prensa libre le pida que se disculpe por los 8 estudiantes de medicina que asesinó España en 1871, al menos por ellos, que eran inocentes. Creo que a esto la diplomacia cubana le llama “doble rasero”.

Hablar tanto de Obama sirve, es su primer servicio, para no hablar de Cuba. Yo no he votado por Obama, ni quiero. Nuestro pueblo quiere hablar y sentir la emoción de la política cubana socialista; es decir, democrática, intensa, sin barreras, sin tabúes -la única que podría construir la primera baldosa de la calzada de la verdadera soberanía popular. La visita de Obama ha desnudado la cultura política cubana, o más bien la ha señalado, y muchos se han fijado entonces. ¿Por qué nuestro pueblo ha agradecido que el presidente norteño hable como un acere? Porque así hablamos, incluso cuando sabemos quién es Walt Whitman o Edgar Alan Poe. Y sobre todo porque nuestros políticos no hablan como el pueblo sino como ellos mismos. ¿Por qué nuestro pueblo agradeció que se rompiera el protocolo y que el presidente invitado saludara al director de la banda de música en el Palacio de la Revolución? Porque así somos, nos cayó bien “el caminado” de Obama, y que viajara con su esposa, sus hijas y su suegra, y que mencionara a Michelle cada dos palabras, y que jugara dominó o lo intentara, y que dijese qué había comido en “la paladar”, y que se quisiera parecer a la gente de aquí, un pueblo mestizo en toda su envergadura.

Del mismo modo, el pueblo de Cuba quiere saber qué comen nuestros políticos. Si alguna vez van a una “paladar”, queremos saber cuántos CUC les quedan y qué gustos tienen. Igualmente, queremos saber si van a comprar las frazadas de piso rebajadas hasta fin de mes, si tienen suegras, si viajan con ellas o no se tratan, si extrañan a sus seres queridos que se han ido del país porque no pudieron ser convencidos, como nosotros, de las bondades del socialismo. Queremos saber a qué escuelas van sus hijos, si asisten a las reuniones de padres y si ayudan a sus niños y niñas a hacer los trabajos de curso y las tareas de Educación Laboral. Y si creen que nada de esto nos importa o no nos debe importar porque es la vida privada de los políticos, les digo que no estamos de acuerdo. Que nuestras vidas las hemos empeñado a este proyecto de sociedad diferente y queremos estar seguros de que nuestros dirigentes la viven como nosotros. Que también gozan el socialismo y las fiestas en casa de amigos, que son humanos, que ríen y lloran y temen morir y dejar obras inconclusas e hijos desamparados, como nosotros.

En la democracia, la vida privada, si significa escapar del control popular, no es más que un crimen que los atenienses resolvían con ostracismo y que nosotros, más tiernos, resolvemos con desdén. Cuando el pueblo vota, no lo hace solo por lo que dice la biografía, ya es bastante que votemos por el pasado. Queremos votar también por la persona más culta, más buena, más inteligente, mejor oradora, que mejor ha educado a sus hijos, que tiene más familiares decentes, y que sabe hablar como la gente de Cuba -con corazón fino y lengua de metralla. Obama no ha engañado a nadie en Cuba. Sabemos que el futuro será crudo, como siempre, y que habrá que luchar contra los que quieren cambiar a Cuba por un paraíso capitalista de grandes mercados y pobres y pobres. Obama no nos dará la felicidad, ni los que quieren repartir el país a grandes empresarios, ni la burocracia que no entiende al pueblo y se entiende en privado con gente que no conocemos.

La democracia es hermosa, como llegada y como viaje, por los caídos, y los que triunfan. Hace más de dos mil años que los enemigos del pueblo conspiran contra el poder de los pobres libres. Que Cuba sea del pueblo es una necesidad para ser independientes y no yanquis tropicales. Por eso necesitamos todo el poder y no solo un poco, todos los derechos y no solo algunos, todos los instrumentos jurídicos para defenderlos y no una selección, toda la libertad para hacer una constitución realmente nueva, que sirva para que el mundo nos respete y nos entienda. Si hay que sufrir por la democracia lo haremos con dignidad, porque podemos contentarnos con poco pan pero jamás con poca libertad. Por ello, quiero saber de Cuba, de qué vamos a hacer para salvar la nación, la decencia, la independencia y el sueño de vivir aquí. No quiero saber de Obama, ni de Industriales.

Tomado de Cuba Posible

Desafíos del futuro para la Revolución cubana

El papa Francisco, cuando cumplió sus 78 años, el 17 de diciembre del 2014, hizo un inestimable regalo al continente americano: el comienzo del fin del bloqueo de los Estados Unidos a Cuba y el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre los dos países.

Ése fue el tema que Francisco priorizó con Obama durante el encuentro que mantuvieron en Roma en mayo de aquel año. Un año antes, al asumir el pontificado, Francisco se enteró de la cuestión cuando recibió a Díaz-Canel, vicepresidente de Cuba.

Obama admitió en la televisión que “el aislamiento no funcionó”. De hecho el bloqueo impuesto a Cuba, contra todas las leyes internacionales, no consiguió siquiera aflojar la autodeterminación cubana tras la caída del muro de Berlín.

Fidel, que cumplirá 90 años en agosto de este año, sobrevive a 8 presidentes de EE.UU., de los cuales enterró a 4; y a más de 20 directores de la CIA.

Los EE.UU. son lerdos para admitir que el mundo no es fruto de sus caprichos. Por eso tardaron 16 años en reconocer a la Unión Soviética; 20 al Vietnam; y 30 a la República Popular de China. Y tuvieron que pasar 53 años para aceptar que Cuba tiene derecho a su autodeterminación, como lo señaló la Asamblea General de la ONU.

De hecho los EE.UU. y Cuba nunca rompieron el diálogo. En Washington funcionó, a lo largo de cinco décadas, una legación cubana, igual que en La Habana el predio de la legación usamericana se yergue majestuoso en el Malecón.

La noticia de esa reaproximación marca el fin definitivo de la Guerra Fría en nuestro continente. Y Cuba sale gananciosa, pues ofrece una estructura turística aceptable, incontaminada y exenta de violencia a un millón de canadienses que, en invierno, a sólo tres horas de vuelo, cambian sus menos 20 grados de frío por los 30 de calor del Caribe.

Con la apertura del mercado cubano a inversores extranjeros los EE.UU., que todo lo ven en cifras, no desean quedarse atrás de la Unión Europea, del Canadá, de México, del Brasil y de Colombia, que ya tienen importantes acuerdos con la isla revolucionaria. “En lugar de aislar a Cuba, estamos aislando sólo a nuestro país, con políticas ultrasuperadas”, le dijeron a Obama en una carta los congresistas estadounidenses Patrick Leahy (demócrata) y Jeff Flake (republicano) al regresar de La Habana.

A cambio de Alan Gross, agente de la CIA detenido en Cuba por acciones terroristas, Obama liberó a tres de los cinco cubanos presos en los EE.UU. desde setiembre de 1998, acusados de terrorismo (dos ya habían sido liberados). Realmente los cinco cubanos trataban de evitar que surgiesen en Florida iniciativas terroristas por parte de grupos anticastristas. Y fueron usados como carne de cañón por el FBI y por grupos de derecha para impedir, en aquella época, la aproximación entre los EE.UU. y Cuba. El tribunal de Atlanta había admitido, por unanimidad, que las sentencias aplicadas a tres de los cinco (Hernández, Labañino y Guerrero, los últimos liberados) carecían de fundamento jurídico: no hubo transmisión de información militar secreta ni pusieron en peligro de la seguridad de los EE.UU.

Cuba vive actualmente un momento histórico de grandes transformaciones. Su lógica revolucionaria de desarrollo, centrada en las necesidades y en los derechos de la mayoría de la población, deja de ser estatizante y se abre a las colaboraciones público-privadas. La construcción del puerto de Mariel, el más importante del Caribe, promete nuevas posibilidades al desarrollo cubano.

El sector turismo, incrementado por la excelencia de los servicios – como en el sector médico y el alto nivel educacional de la mano de obra y la protección ambiental -, se amplía como estrategia prometedora de captación de divisas. El gobierno de Cuba se empeña en solventar el problema de la duplicidad de monedas; el peso cubano, utilizado por la población local, y el CUC, moneda convertible, obligatoria para los turistas y accesible a los cubanos en condiciones de pagar 24 pesos por un CUC. En fin, una serie de nuevas medidas está siendo estudiada y planificada para impulsar el desarrollo del país.

Lo que hay de original en la lógica del desarrollo de Cuba es precisamente su capital simbólico fundamentado en valores espirituales, como el sentido de la libertad y la independencia, de cooperación y solidaridad, que marca la historia del país, de la lucha de los esclavos a la implantación del socialismo. Muchos en el exterior ignoran cuán arraigada está en el pueblo cubano esa ética revolucionaria y apuestan a que en breve Cuba será una miniChina, políticamente socialista y económicamente capitalista.

Ese peligro existiría si Cuba abandonase lo que tiene de más precioso: su capital simbólico. El país no tiene muchos bienes materiales, y lo poco que tiene ha sido repartido para asegurar a cada habitante el derecho a la dignidad como ser humano.

Pocas naciones del mundo son tan ricas como Cuba en capital simbólico, encarnado en figuras como Félix Varela, José Martí, Ernesto Che Guevara, Raúl y Fidel Castro. Ese capital simbólico no es sólo procedente de la Revolución victoriosa en 1959. La Revolución lo potencializó. Es consecuencia de siglos de resistencia del pueblo cubano a los dominadores españoles y estadounidenses. Resulta de ese profundo sentido de independencia y soberanía que caracteriza a la cubanidad y marca la gloriosa historia del país.

Ahora bien, si la Revolución cubana tiene el propósito de durar como “sol del mundo moral”, en feliz expresión de Luz y Caballero que da título a la clásica obra de Cintio Vitier sobre la eticidad cubana, y si el desafío es perfeccionar el socialismo, la cuestión ética se vuelve central en los procesos de educación ideológica. Cada cubano debe preguntarse por qué Martí, que vivió casi quince años en los EE.UU., no vendió su alma al imperialismo ascendente. ¿Por qué Fidel y Raúl, hijos de un terrateniente, educados en los mejores colegios de la alta burguesía cubana, no vendieron sus almas al enemigo? ¿Por qué el Che Guevara, médico formado en la Argentina, consagrado como revolucionario en Cuba, ministro de Estado y presidente del Banco Central, osó franciscanamente abandonar todas las honras políticas y las facilidades inherentes al ejercicio de sus función es en el poder para ir a meterse anónimamente en las selvas del Congo y de Bolivia, donde lo encontró la muerte en un estado de completa penuria?

El capitalismo, con su poderosa máquina publicitaria, quiere que la humanidad tenga como sentido el tener, y no el ser. Quiere formar consumistas y no ciudadanos y ciudadanas. Quiere una nación de individuos, no una comunidad nacional de compañeros y compañeras.

El socialismo va en dirección contraria: en él lo personal y lo social son dos caras de la misma moneda. En él cada ser humano, independientemente de su salud, ocupación, color de la piel o condición social, está dotado de dignidad ontológica y, como tal, tiene derecho a la felicidad.

Ésta es la ética que debe ser cultivada para que Cuba, en el futuro, no llegue a ser una nación esquizofrénica, con política socialista y economía capitalista. El socialismo de una nación no se mide por los discursos de sus gobernantes, ni por la ideología del partido en el poder. El socialismo de una nación se mide por la amplitud democrática de su sistema político, emanado efectivamente del pueblo y, sobre todo, de su economía, de modo que todos, ciudadanos y ciudadanas, tengan iguales derechos a compartir los frutos de la naturaleza y del trabajo humano. Por eso yo considero el socialismo como el nombre político del amor.

La reaproximación de Cuba y los EE.UU. es vista con cautela por los cubanos. En mis visitas a la isla durante los últimos 15 meses, oí decir a cubanos que dicha reaproximación era inevitable. Sin embargo, “queda un largo camino por recorrer”, me dijo Fidel, que continúa lúcido y atento al noticiero. Y muy interesado por todo lo que pasa en el Brasil.

No basta con la nueva retórica de Obama. “Es necesario que los EE.UU. excluyan a Cuba de la lista de los países terroristas”, recalcó Fidel (lo cual sucedió tras el encuentro entre Raúl y Obama en Panamá, en abril del 2015), “y que suspendan el bloqueo”. En la reunión de la CELAC EN Costa Rica, en enero del 2015, Raúl Castro añadió: “Y que devuelvan la base naval de Guantánamo”.

Cuba recibe hoy tres millones de turistas al año. (Para vergüenza nuestra, el Brasil, con todo su inmenso potencial turístico, apenas recibe seis millones). La diferencia con nuestro país está en que Cuba tiene una política de Estado de implementación turística, y promueve turismos ecológicos, científicos y culturales; mientras que el Brasil, aparte de la carencia de una política apropiada para el sector, explota apenas el Carnaval, las playas y las mulatas…

Con la reaproximación entre Cuba y los EE.UU. se prevé que viajarán a Cuba cada año tres millones de estadounidenses. Lo que, por otra parte, es el temor para los cubanos. Además de que por ahora no dispone de la infraestructura adecuada par absorber a tantos visitantes.

Según los cubanos, los canadienses son respetuosos, discretos y de fáciles relaciones con la población local. Mientras que los estadounidenses cargan con tres acentuados defectos: la arrogancia (se creen los dueños del mundo); el consumismo (compran, desde los autos antiguos que aún transitan por las calles de La Habana, hasta mujeres…); y la manía de viajar sin salir de los EE.UU…. (lo que explica la existencia, en cada punto turístico del planeta, de MacDonald´s y redes hoteleras yanquis, como Sheraton, Intercontinental, etc.)

Incluso así, los dólares son bien recibidos en una economía deficitaria, a pesar de que se tenga conciencia de que la aproximación significa el choque del tsunami consumista con la austeridad revolucionaria.

Todo indica que, inicialmente, el flujo mayor de viajeros de los EE.UU. hacia Cuba estará motivado por el llamado “turismo médico”. Para el ciudadano común los tratamientos de salud en los EE.UU. son caros y precarios. Cuba, además de excelencia en esa área, internacionalmente reconocida, posee mucha experiencia en ortopedia. Y actualmente fabrica vacunas eficientes contra varios tipos de cáncer.

Ahora le queda a la Casa Blanca pasar del discurso a la práctica. Como me hizo notar Fidel, “ellos son nuestros enemigos y por tanto es necesario que cambien no sólo los métodos sino sobre todo los objetivos en relación a Cuba”.

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