Centro Martin Luther King

Solidaridad con el hermano presidente Evo Morales y condena al imperialismo

evo morales

La injusticia en un lugar es una amenaza para la justicia en cualquier otro lugar.

El Centro memorial Dr. Martin Luther King Jr. expresa su indignación por la actitud colonialista, discriminatoria e imperial de los gobiernos de Portugal, Francia, España e Italia que violaron los más elementales derechos del presidente Evo Morales, primer presidente indígena de la historia latinoamericana y compañero de luchas de las organizaciones y movimientos sociales de todo el continente, al prohibirle pasar por espacio aéreo o hacer uso del derecho de una parada técnica de su avión.

Una vez más el imperialismo agrede a los pueblos latinoamericanos que construyen la Patria Grande con soberanía y autodeterminación. Quinientos años después creen que pueden seguir dominándonos y dan muestras de soberbia inaceptable ante los procesos de transformación social y política que protagonizamos, de los que Bolivia es inspiración.

Nos solidarizamos con el presidente Evo quien actuó dignamente cuando rechazó con valentía todo condicionamiento para conseguir permiso de sobrevuelo sobre esos territorios, sabiendo los riesgos a los que estaban exponiéndolo. Su retención y secuestro en el aeropuerto de Viena durante largas horas debe ser condenado por todos los hombres y mujeres de bien del mundo.

Unámonos todos y todas en defensa de Evo Morales. Una agresión a Evo es una agresión a todos los pueblos de América Latina.

Centro Memorial Dr. Martin Luther King Jr.

Debaten en Cuba sobre la Articulación de Movimientos Sociales hacia el ALBA

casa del alba

Un panel sobre la I Asamblea de Movimientos Sociales hacia el ALBA, realizada en Sao Paulo del 16 al 20 de mayo pasado, puso en la agenda de grupos y proyectos que en Cuba tienen como eje la solidaridad con América Latina, este proceso integracionista que se teje desde abajo. En la Casa del ALBA, justo el 28 de junio, día de la resistencia hondureña, se celebró el encuentro, con el objetivo de socializar los resultados de la reunión en Brasil y analizar las posibilidades de trabajo desde la isla.

Convocado por el Grupo América Latina Filosofía, Sociología y Axiología (Galfisa) del Instituto de Filosofía de La Habana, el evento tuvo un público mayoritariamente joven, integrantes del proyecto Nuestra América y de diversas áreas de las ciencias sociales. Como suele suceder en los talleres sobre Paradigmas Emancipatorios, intelectuales orgánicos y estudiantes universitarios confluyeron con quienes participan en espacios de movimientos sociales para reflexionar sobre estrategias contrahegemónicas y modos de participación y contribución con estas luchas.

Los representantes cubanos en la Asamblea, Joel Suárez y Llanisca Lugo, del Centro Martin Luther King; Mario Molina, de la OSPAAAL, Osiris Oviedo de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), María del Carmen Barroso, de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), así como miembros de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) y de la Red de Educación Popular abordaron los resultados de ese primer intercambio continental de la Articulación, que contó con alrededor de doscientos participantes en la Escuela Florestan Fernandes del Movimiento Sin Tierra (MST) brasileño.

Joel Suárez recorrió los hitos del proceso hasta la Asamblea, desde que empezó a encaminarse por el 2006, y el empuje que significó el Foro de Belem del 2009 donde se presentó la Carta fundacional. Esencialmente sobre los retos de este proyecto debatieron quienes asistieron al encuentro. Las miradas se colocaron en el contexto, en la importancia de la integración desde adentro de las luchas populares, que debe ser construida no sólo con los líderes de movimientos sociales, sino con los militantes, los luchadores y luchadoras de estas organizaciones de amplia base social.

Asimismo se profundizó en la relación de este proceso con mecanismos de integración gubernamentales como el ALBA. Se destacaron los principios en común y los desafíos frente a un escenario de rearticulación de las derechas. En ese sentido, se habló del reciente acuerdo entre Colombia y la OTAN.

Se compartieron los ejes de trabajo de la Articulación como la solidaridad, la comunicación y la movilización y la agenda surgida en la Asamblea. Cuba tiene un compromiso histórico con los movimientos sociales, dijo María del Carmen, quien subrayó el hecho de que estas organizaciones del país participen también en el Consejo de Movimientos Sociales del ALBA, lo que puede asumirse como una doble contribución a los esfuerzos y proyectos de beneficio popular.

La jornada se convirtió también en un homenaje a la resistencia en Honduras. Desde la Casa del ALBA se envió un mensaje de solidaridad a la lucha en la nación centroamericana que se levantó con más fuerza contra el golpe de Estado del 28 de junio del 2009.

Brasil: Mensaje de las calles

Las manifestaciones en las calles del Brasil traen de cabeza a los analistas y cientistas políticos. Dirigentes partidarios y líderes políticos se preguntan perplejos: ¿quién lidera ese movimiento si nosotros no estamos en él?

Recuerdo cuando dejé la cárcel a fines de 1973. Al entrar en ella, cuatro años antes, predominaba el movimiento estudiantil en la contestación a la dictadura. Al salir encontré un movimiento social (comunidades eclesiales de base, oposición sindical, grupos de madres, lucha contra la carestía) que me sorprendió. Desde lo alto de mi vanguardismo elitista me hice la pregunta: ¿cómo es posible si nosotros los líderes estábamos encarcelados?

Con esa misma perplejidad encaró Marx la Comuna de París en 1871; la izquierda francesa el Mayo de 1968; y la izquierda mundial la caída del muro de Berlín y la desintegración de la Unión Soviética en 1989.

“La vida sobrepasa a la idea”, decía mi hermano de hábito santo Tomás de Aquino en el siglo 13. Ahora aquí, en el Brasil, todos los liderazgos políticos encaran confusos y despechados las recientes manifestaciones de la calle. Con el mismo interrogante envidioso con que la izquierda histórica del Brasil miró el surgimiento del PT en 1980: ¿qué historia es ésa de que ahora los proletarios quieren ser la vanguardia del proletariado?

Históricamente éramos los líderes de la izquierda brasileña hombres oriundos de la clase media (Astrogildo Pereira, Mario Aves y João Amazonas), de los círculos militares (Prestes, Gregorio Bezerra, Apolonio de Carvalho) y de la intelectualidad (Gorender y Cayo Prado Junior). Marighella fue uno de los pocos líderes de las clases populares.

El mensaje de las calles es sencillo: nuestros gobiernos se alejaron de la base social. Para usar una categoría marxista, la sociedad política se divorció de la sociedad civil, peligro al que ya aludí en el libro “La mosca azul. Reflexión sobre el poder”, en el año 2005.

La sociedad política (ejecutivo, legislativo y judicial) se convenció de que representaba de hecho al pueblo brasileño y mantenía bajo control a los movimientos representativos de la sociedad civil, como sucede hoy con la UNE y la CUT.

No sólo de pan vive el hombre, indicó Jesús. Aunque diez años de gobierno del PT hayan mejorado las condiciones sociales y económicas del país, el pueblo no vio saciada su hambre de belleza (educación, cultura y participación política).

El gobierno del PT optó por una gobernabilidad asegurada por el Congreso Nacional, en el que todavía perduran los “300 pícaros” denunciados por Lula. Se despreció la gobernabilidad apoyada en los movimientos sociales, como hizo Evo Morales, con éxito, en Bolivia.

De ese modo nuestro gobierno poco a poco perdió los anillos para conservar los dedos. Creyó que todo permanecería como antes en el cuartel de Abrantes. Sea porque la oposición está deteriorada por sus propios pleitos internos, sea porque considera a Eduardo Campos y a Marina Silva meros instrumentos de ensayo.

Lo que ni la Abin (ojos y oídos secretos del gobierno) previó fue el súbito tsunami popular invadiendo las calles del país en pleno período de la Copa de Confederaciones, cuando se esperaba que todos estuvieran con su atención puesta en los juegos.

Ahora el gobierno inventa el discurso de que sin partidos no hay política ni democracia. Pero basta con una hora de clase de enseñanza media para aprender que la democracia nació en Grecia muchos siglos antes de la era cristiana y mucho antes aún de la aparición de los partidos políticos.

Hoy la mayoría de los partidos niega la democracia al impedir un gobierno del pueblo con el pueblo. No basta con pretender gobernar para el pueblo y ya considerarse demócrata. El pueblo en las calles exige nuevos mecanismos de participación democrática, mientras manifiesta su desconfianza en los partidos. Éstos están obligados a renovar sus métodos políticos o serán atropellados por la sociedad civil.

He ahí el mensaje de las calles: democracia participativa, no sólo delegativa, o sea gobierno del pueblo con el pueblo y para el pueblo. Eso no es utopía, desde que no se considere modelo perpetuo el pluripartidismo y se admita que el régimen democrático puede y debe generar nuevos estilos de participación popular en las esferas del poder.

- Frei Betto es escritor, autor de “Calendario del poder”, entre otros libros.
www.freibetto.org/

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