Centro Martin Luther King

Graduarse de buena persona

Tengo una amiga que tiene dos hijas. La menor cursa el sexto grado y quiere ser Maestra. La mayor está en primer año de Pre y quiere ser Médico. Me cuenta esta amiga que suele decirle a sus hijas que a lo mejor en un futuro cambian de idea y escogen otra profesión pero que lo más importante de todo es… graduare de Buena persona.

Y me ha gustado eso. Graduarse de Buena persona, de buen ser humano, de persona honesta, civilizada y altruista. Cuánta gente no nos encontramos en la vida diaria que son licenciados, tienen uno o dos másteres y a veces hasta un doctorado en cualquier rama del saber… pero miren que contrariedad… no se han graduado de Buenas personas.

A veces, en tertulias y conversaciones de amigos me gusta recordar aquello que dijo Eduardo Galeano:…¿Qué tal si deliramos, por un ratito? Vamos a clavar los ojos más allá de la infamia, para adivinar otro mundo posible: el aire estará limpio de todo veneno que no venga de los miedos humanos y de las humanas pasiones; en las calles, los automóviles serán aplastados por los perros; la gente no será manejada por el automóvil, ni será programada por la computadora, ni será comprada por el supermercado, ni será mirada por el televisor; el televisor dejará de ser el miembro más importante de la familia, y será tratado como la plancha o el lavarropas; la gente trabajará para vivir, en lugar de vivir para trabajar… Se trata no más de tener derecho al delirio y soñar dígase en grande o en pequeño pues finalmente la riqueza espiritual no se puede medir y mucho menos comprar.

No imagino un mundo en que se pueda llegar al mercado y pedir tres kilogramos de alegría, cinco metros de libros, dos pedazos de ternura. Aunque no falta el que cree que la verdadera felicidad está en tener muchos kilogramos de objetos, muchos metros de algo o pedazos de cosas que no van a durar la eternidad.

Tuve un regocijo interior al levantarme el jueves pasado y ver una ciudad inundada de un amarillo inusitado. Niños, muchachas, ancianos, bicicletas, taxis y árboles. Se comenzaba a mover una mística que nació de una canción, un poema, un reclamo. Un breve gesto de lo que en realidad podemos llamar Buena persona.

Vuelvo a Eduardo Galeano cuando dice: …se incorporará a los códigos penales el delito de estupidez, que cometen quienes viven por tener o por ganar, en vez de vivir por vivir nomás, como canta el pájaro sin saber que canta y como juega el niño sin saber que juega; en ningún país irán presos los muchachos que se niegan a cumplir el servicio militar, sino los que quieran cumplirlo; los economistas no llamarán nivel de vida al nivel de consumo, ni llamarán calidad de vida a la cantidad de cosas; los cocineros no creerán que a las langostas les encanta que las hiervan vivas; los historiadores no creerán que a los países les encanta ser invadidos; los políticos no creerán que a los pobres les encanta comer promesas… Es el derecho al delirio, a la dulce locura de dos o simplemente la locura de amar al prójimo como a uno mismo.

Debemos tener derecho a la quimera aunque alguien nos repite al oído que el futuro dura mucho tiempo. Podemos pensar en convertirnos en buenos maestros, excelentes jardineros, grandes profesores universitarios, cocineros de alta cocina, pero si en esa universidad de la vida que es nuestro andar por el mundo no nos graduamos de buenas personas seremos malos jardineros, torpes profesores o cocineros de muy mala calidad.

A mi me gustaría graduarme de Buena persona. ¿Y usted?

Honduras: Administración Lobo dicta auto de prisión contra líder Lenca Berta Cáceres

En horas de la mañana del día de hoy, el juzgado de letras de Intibuca dispuso ordenar el encarcelamiento de Berta Cáceres, bajo una serie de falsas acusaciones, demostrando que la actual administración se encuentra al servicio de los empresarios involucrados en la destrucción de los ríos en Honduras.

No bastó con el asesinato del compañero Lenca Tomas García, el pasado 15 de junio, DESA y Sinohydro exigieron la prisión de Berta Cáceres como una muestra de sumisión por parte de la dictadura civil que maneja el país.

La oposición del pueblo Lenca a la destrucción de sus ríos y su entrega a la elite de poder, no es más que resistencia al esquema de saqueo sistemático de los territorios indígenas y sus bienes comunes, que está emprendiendo el grupúsculo de poder para entregarlos al capital transnacional.

Mientras el Lobo se pavonea en el Vaticano entregando una réplica de la Virgen de Suyapa, en Honduras los esbirros del Ministerio Público siguiendo las instrucciones de los piratas- empresarios, se afanan para encerrar una de las voces más potentes en desafiar la actual dictadura.

El Estado de derecho en el país ha desaparecido: mientras a los grandes narcotraficantes se les permite darse a la fuga, a la valiente líder Lenca se le ordena encarcelarla bajo cargos ficticios.

Los ministerios de cartón (Justicia y Etnias) creados por la actual administración gubernamental con el propósito de lavar su imagen, se han convertido en cómplices de las masacres y asesinatos (Ahuas, Rio Blanco y Locomapa) cometidos en contra de indígenas indefensos, sucumbiendo en el silencio cómplice, antes que defender los derechos de los pueblos y sus territorios.

Exigimos la inmediata liberación de Berta Cáceres y la suspensión de la construcción de la represa de Agua Zarca, además de la implementación del Derecho a la Consulta y Consentimiento Previa, libre e Informada.

Dado en Sambo Creek a los 20 días del mes de Septiembre del 2013

Organización Fraternal Negra Hondureña, OFRANEH
http://www.ofraneh.org
http://www.ofraneh.wordpress.com
Twitter:@ofraneh

La primera piedra

Estamos viviendo tiempos de cambio. Se han caído muros y se han levantado otros: los de la violencia sin freno, la homofobia, el racismo, las guerras, las dominaciones; el imperio del tener por encima del ser y el mercado siguen haciendo de las suyas y ensanchando las barreras entre quienes tienen mucho y quienes no tienen nada o casi nada, que no es lo mismo pero es igual, como dice el poeta. Se redefinen las reglas de la comunicación social. Y en medio de todo esto, cambian actores, metas, espacios, fuentes de financiamiento, modos de ser y de hacer en la vida internacional, nacional, local, comunitaria.

Desarrollar la comunicación propia y el protagonismo de los sujetos sociales es hoy un propósito esencial para comunicadoras y comunicadores. El desafío que se nos presenta es más amplio y complejo porque requiere que nos abramos en serio a los destinatarios, a actores y espacios, y a temas nuevos de transformación social.

Sembrar pluralismo en los medios de comunicación para que desarrollen sus funciones informativas mediadoras y a favor del diálogo social sigue siendo un desafío para quienes se forman en la comunicación o para quienes ejercemos esta profesión y desde diversos espacios intentamos deconstruir patrones, roles y estereotipos acuñados por la cultura patriarcal y capitalista. Este desafío tiene dos aspectos esenciales: satisfacer las necesidades comunicacionales propias de los actores sociales, comunitarios, y competir en el exigente mundo de la cultura de masas que “consumen” esos sectores populares.

Es preciso colocar la primera piedra: promover un cambio y mostrar otras maneras posibles de concebir la comunicación como alternativa frente a los medios andocéntricos. Para cualquier comunicador es imprescindible aprehender herramientas profesionales y metodológicas que sirvan para desmitificar patrones culturales y de comportamiento presentes en esferas y espacios de la vida cotidiana en los que los medios de comunicación ejercen diversas y complicadas mediaciones.

Pero sucede que estamos acostumbrados, mal acostumbrados, a pensar en sentido matemático cuando afirmamos que comunicación es igual a medios de comunicación y estos a grandes medios. Olvidamos un secreto a voces: el ser humano necesita interrelacionarse y compartir: comunicarse es consustancial al desarrollo. En reiteradas ocasiones se olvida que “nunca dejamos de comunicar”. Y lo hacemos mediante gestos, palabras, el modo en que nos vestimos, nos comportamos y hasta nos expresamos con el silencio…

¿Los medios son los culpables?

Uno de de los mitos de nuestros días es cómo los medios construyen el paradigma de hombre y de mujer. ¿Pero será que los discursos mediáticos son los únicos responsables de conformar muchos de esos mitos? Si todo comunica y la comunicación es más que un mensaje emitido podríamos preguntarnos: ¿en qué nivel se desarrolla la acción comunicacional? ¿Quiénes y cómo se benefician de ella? Hay que tener presente que no es lo mismo dirigirse al espejo o a la almohada que
hacerlo ante un grupo, hablar al público, comunicarse con una comunidad, o incluso, tejer una red de intercambio con personas de otros ámbitos.

Tal vez uno de los “descubrimientos” más interesantes de la educación y la comunicación popular en la década de los ochenta fue la valoración que hicieron de la vida cotidiana. En tal sentido, fue el movimiento de mujeres y los jóvenes quienes primero hicieron tal hallazgo. Con razón aún resuenan lemas como “Democracia en el país y en la casa”, “El derecho a la recreación de niñas y niños”. Más recientemente el 15 M y Occupy Walt Street han desplegado un interesantísimo movimiento de rebeldía popular utilizando las redes sociales e Internet como canales para movilizar a la opinión pública y auto organizarse desde el punto de vista político.

De modo que situar el análisis de género desde la perspectiva de la vida cotidiana nos pone en mejores condiciones para entender esta dimensión en todo el complejo fenómeno de mediaciones que constituye el acto de comunicación. Como decía el educador popular brasileño Paulo Freire, “¿Cómo puedo educar sin estar envuelto en la comprensión crítica de mi propia búsqueda y sin respetar la búsqueda de los demás? Esto tiene que ver con la cotidianeidad de nuestra práctica educativa como hombres y mujeres. Siempre digo hombres y mujeres porque aprendí hace ya muchos años, trabajando con mujeres, que decir solamente hombres es inmoral”.

(Paulo Freire. El grito del manso, Siglo XXI, Argentina, 2006, p. 112)
Desde la organización comunitaria Muchas son las aristas desde las cuales se pueden abordar las relaciones entre el género y la comunicación que se realiza para y con la comunidad y las organizaciones populares: indígenas, campesinas, afrodescendientes y de migrantes en América Latina.

Durante mucho tiempo los debates acerca de incorporar el enfoque de género a proyectos de desarrollo comunitario tuvieron como base el hecho de reconocer la importancia de las mujeres como fuerza de trabajo para lograr el éxito de determinado proyecto comunitario, lo cual significaba mejorar sus condiciones de vida y las de sus familias; otros hacían énfasis en los aportes culturales que las mujeres podían hacer al desempeño de roles tradicionalmente femeninos, a partir de sus conocimientos y saberes específicos.

Como bien apunta, Francisca Rodríguez —integrante del colectivo de mujeres campesinas de la organización chilena ANAMURI,—, “el desafío para nosotras es bien grande porque luchar por la soberanía alimentaria no sólo representa defender un valor ético sino también darle sentido a una comunicación que visibiliza a las mujeres campesinas, indígenas y a sus luchas. Proteger la tierra, las semillas y el territorio forma parte de un esfuerzo mayor, el del sumak kawsay o buen vivir, propugnado por los pueblos y nacionalidades indígenas del continente”; concepción que está en sintonía con los principios de economía feminista que también ponen en el centro del modelo: el bienestar de todas y todos, la búsqueda de una nueva visión de sustentabilidad humana mediante el
reconocimiento de la diversidad de los pueblos y su integración.

La comunicación como herramienta de aprendizaje y socialización de sentidos políticos ha sido una aliada estratégica para visibilizar las luchas del movimiento de mujeres en América Latina. Muchas mujeres han aprendido a re-contextualizar y descolonizar la palabra para hacer otra comunicación que dialogue con sus necesidades, intereses y aspiraciones.

De ahí que ya comiencen a apreciarse de modo creciente sus aportes desde los medios propios, dejando atrás ciertos mitos como el de que ellas “no encajan” con las nuevas tecnologías.

Desde las más diversas experiencias y prácticas concretas ellas han comenzado a colocar la primera piedra en el camino.

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