Centro Martin Luther King

Aires barriales de nuestra feria

La 23 Feria Internacional del Libro de La Habana para la Editorial Caminos no empezó en La Cabaña. A la presentación previa al evento que se hizo en la sede de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), se unió también un festivo encuentro del capitalino taller de transformación integral del barrio de Balcón Arimao, en La Lisa.

balcon arimao

La Casa Comunitaria Paulo Freire, sede del taller de transformación del barrio (TTIB) Balcón Arimao, llegó en el 2014 a sus primeros diez años. El recuento de su trabajo lo hizo entre libros. Y no solo porque aconteciera en la Librería Juventud de la Lisa, sino porque casi comenzaba la Feria Internacional del Libro, y el festejo incluyó la presentación del texto ¿Qué es la educación popular?, de la Editorial Caminos, además de una lectura de poesía, que semejó uno de esos saraos brasileños como el de Coperifa, donde se disparan los mejores versos “do povo” desde un rincón de Sao Paulo.

Cuando la cámara recorrió la sala, al centro estaba Maritza, una histórica líder comunitaria, bien conocida tanto en los espacios de reflexión y activismo del nodo capitalino de la Red de Educadores y Educadoras Populares, como los de fuera de La Habana. Ella introdujo el encuentro, y la imagen enfocada parecía una foto de familia. Lo fue más, cuando comenzó a escucharse: “pertenezco al taller del consejo popular Balcón Arimao, soy la madre de Alfredo, el artista”; “aquí están Flavio y Fabián, los nietos de Miriam, poeta de la Casa, que no pudo venir hoy”. Por el estilo, hubo muchas más presentaciones.

Mario Castillo, uno de esos jóvenes historiadores que sabe que la historia nace del incesante pelear con los días, como lo hacen las entusiastas mujeres y algunos hombres que le acompañaban aquella tarde, tomó en sus manos el libro ¿Qué es la educación popular? La forma de referirlo, en verdad, hizo mucho honor al título.

Habló primero de su barrio, Cocosolo, de cuando decidieron, hace siete años, crear allí un documental que fuese una especie de museo itinerante sobre el lugar, de los niños que se convirtieron en los protagonistas…Había una iniciativa llamada Invasión del barrio, recordó, y pidió que las experiencias de la Casa comunitaria de la Lisa trastocaran la soledad de Cocosolo para armar proyectos de conjunto.

Aquella idea nuestra, dijo Mario, fue significativa para la autoestima de quienes vivimos ahí, “a veces la gente no siente la importancia de lo que viven. Este libro habla sobre eso: las personas y sus sentimientos. La educación popular sirve para que esas personas sin historia recuperen sus sentidos”.

Luego agregó: “Me preguntaba por qué en un país como este la educación popular retoma importancia, a pesar de los niveles de cultura general que existen, y es que hay una carencia en la educación de relaciones fraternas en sectores populares. La educación popular ayuda a esa búsqueda, a la producción de conocimientos sin competencia y a que la gente se involucre en aquello que tiene que ver con sus vidas”.

Muchos de los proyectos que se exhibieron tenían esa finalidad. Amor entre manos, un grupo de manualidades, permite que abuelas egresadas de la universidad del adulto mayor, se junten para recuperar prácticas como el uso del delantal o para dejar otras creaciones. La muñeca negra une también a mujeres, a niños y en su propuesta está el trabajo con la cultura religiosa.

La Casa Comunitaria acoge otras iniciativas, entre ellas, las relacionadas con la formación en educación popular, con la inserción social y desarrollo de pacientes de VIH, con la recuperación del barrio, con la afrocubanía. Esta variedad de acciones compromete cada vez más, entre otros sujetos, al gobierno municipal y a la dirección de cultura para que continúen navegando y evitando el naufragio de algunas y algunos.

El encuentro concluyó con poesía. Betty y Alfredo, integrantes del colectivo de Creación Artística Trance tomaron la palabra. Primero, él abrió su Mamotreto, y ella sacó en Hilachas algunos versos. Todos conectaban con la justicia, con la entrega, con un abuelo, con la acción, porque solo “el amor no alcanza”…

Nuevas Miradas a los retos de la sociedad cubana

“Miradas a la economía cubana” fue uno de los libros más vendidos en el stand de la Editorial Caminos del Centro Memorial Martin Luther King Jr., en La Cabaña, sede de la 23 Feria Internacional del Libro de La Habana. Esto confirma el creciente interés por comprender los cambios económicos y sus impactos sociales en Cuba hoy.

portada

Con su cuarta entrega esta serie temática sigue de cerca los resultados del proceso de actualización del modelo económico cubano, una oportunidad para el análisis especializado sobre cuestiones medulares para el desarrollo de la isla. Cuestión que no solo compete a especialistas y estudiantes de las ciencias económicas, sino también a otras personas que por sus roles en el sector estatal y el no estatal o simplemente ante las urgencias de la economía doméstica, demandan más información para comprender los procesos en marcha.

En esta oportunidad doce autores y autoras, en su totalidad dedicados a la investigación y a la docencia universitaria, centran su atención en los efectos sociales positivos y negativos de las medidas en curso. La equidad social en los procesos de cambio, atendiendo a las brechas de género y color de la piel o a las peculiaridades sectoriales y territoriales, forma parte de los énfasis de estas páginas.

¿Cómo atender a los grupos más vulnerables ante las circunstancias que vive el país? ¿Cómo superar la pobreza resultante de estos cambios que inevitablemente dejan “perdedores” y “ganadores”? son algunas de las interrogantes sobre las que abundan los artículos.

Luisa Iñiguez, una de las especialistas que ha aportado sus textos a Miradas…, desde la primera edición, destacó la contribución que se hace con este último libro a una compresión mayor acerca del rol de la economía en el campo de las ciencias sociales, del cual forma parte, aunque muchas veces no se comprendan los nexos entre política social y política económica.

Desde su identidad de profesora universitaria le resulta inevitable valorar la utilidad de este esfuerzo sistematizador para las clases y la formación de futuros profesionales. Se lamenta de la ausencia de un insumo similar en los años noventa, cuando en pleno Período Especial hubo que buscar alternativas para la sobrevivencia del pueblo cubano. Ahora Miradas… ofrece pistas año tras año sobre el proceso aprobado en 2011 de transformaciones estructurales, asociadas a la actualización de la economía cubana.

Omar Everleny Pérez, máximo animador de esta iniciativa, agradeció a todas las personas que apoyan la realización de cada edición, particularmente a Gema García, de la Agencia Española de la Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID). La contribución financiera de esta Agencia es vital para la producción editorial desde el primer número. También anunció la preparación de la Miradas… cinco, que pondrá mayor énfasis en el nivel territorial, por el que se apuesta para ensayar muchas estrategias e iniciativas de desarrollo local.

Los sitios que ellas transformaron

Este es uno de los paneles peculiares de la Feria del Libro. Los textos Por el hueco de la aguja, ¿Qué es la educación popular? y otros se presentarán de forma sucinta después. Ahora la atención abarca únicamente a estas seis mujeres. Ellas pertenecen a la Red de Educadores y Educadoras Populares, un tejido social que según María Isabel Romero al abrir el diálogo, está diseminado por todo el país, opta por el socialismo, trabaja en esencia con un voluntariado donde las mujeres son mayoría, y entre ellas, se destacan las que pasan los cuarenta años de edad.

panel

Los datos tal vez no son novedosos para los cientos de personas que conforman la Red a lo largo de Cuba, pero sí para quienes se acercaron a la sala Portuondo y escucharon por primera vez sobre este quehacer y su incidencia.

Andrea del Sol viene de Habana del Este. Podría hablar de muchas experiencias, pero se suscribe a la escuela de delegados y delegadas del poder popular. “Nació de la idea de crear un espacio de formación dentro de la sede del gobierno municipal. Con la ayuda del CMLK, después de muchas jornadas, lo logramos. Tras siete años, este es un lugar de crecimiento personal, intercambio y aprendizaje”.

Apunta que se conquistó un cambio en la capacitación, pues antes solo se utilizaban documentos del gobierno, pero la escuela introduce módulos de formación desde la educación popular que aportan a la cultura dialógica, a la construcción grupal. Se han unido instituciones como el Centro Félix Varela, centros de investigación, facultades de la universidad. Hoy es un espacio legitimado donde se forman personas que están en diferentes estructuras del gobierno y también líderes que coordinan procesos de participación ciudadana. Además contó que muchos que han pasado por esta capacitación se encuentran contribuyendo desde el Parlamento y que la experiencia se ha puesto en práctica en otros sitios como Pinar del Río, Guantánamo, y Bayamo, en Granma.

Irene Moreno, del Instituto Nacional de Ciencia Animal, INCA, e integrada a la Red en Mayabeque, se detiene en la formación de productores, en cuánto se ha conseguido dialogar con ellas y ellos y llevar a la realidad las investigaciones académicas, pero siempre teniendo en cuenta los contextos, los saberes de estas personas y tocando la tierra. Todo partió de la formación en el CMLK, reconoce. Otro aspecto que ha dejado resultados muy positivos ha sido la valorización de la mujer rural y sus conocimientos, dijo.

Le toca el turno a Hildelisa. Cuenta sobre las complejas situaciones familiares que encontró en el barrio de Los Ángeles, de la precariedad y la necesidad de iniciar allí un trabajo desde la educación popular. La labor con las mujeres fue indispensable, y menciona otras iniciativas puestas en práctica en el taller de transformación del barrio de Pogolotti. ¿Dónde están los cambios? Subraya en la autoestima, en la inclusión de la perspectiva de género, en el reconocimiento de la violencia contra la mujer, en la generación de empleos, en la conformación de grupos. Anuncia que hay ideas que ya han comenzado a ganar vuelo, como la de levantar cooperativas de mujeres, con sus diferentes habilidades y oficios.

En la escuela de formación integral José Martí, conocida como “el combinadito” trabajó Aniet. Ya educadores y educadoras populares conocían estos pasillos por el proyecto Escaramujo que permitió realizar audiovisuales educativos con niños y niñas. Pero ella, junto a un equipo contribuyó a mostrar otras maneras de relacionarse utilizando el teatro. En el panel, recuerda momentos de lo vivido, del recorrido hacia el interior de sus historias hecho por los menores, los días junto a ellos y jóvenes de la Colmenita para crear una obra, el deseo de que la felicidad y plenitud durante esas jornadas no se borre.

Raquel Suárez, de la Iglesia Bautista Ebenezer de Marianao, menciona los cambios que permitió la educación popular en el ámbito bautista, donde predominaba el carácter bancario de muchas prácticas. “La educación popular se convirtió en la metodología para ser auténticamente protestantes”, dijo, y luego refirió que también impactó la hermenéutica bíblica, por lo que se creó el movimiento de lectura popular de la Biblia. Las pastorales, el mayor protagonismo de la mujer en la iglesia, la cercanía al barrio, y la creación del CMLK, y posterirmente de la Red Ecuménica Fe por Cuba han sido consecuencias de la asunción de la educación popular como propuesta esencial, señala la pastora.

Página 1 de 3 siguiente  última