Centro Martin Luther King

Una carta abierta a Yoani Sánchez

Soy una activista hispano-siria dedicada desde hace años a la defensa de la libertad de expresión, centrada sobre todo en la región de Oriente Medio. Como desconocedora de la realidad cubana, soy muy receptiva a escuchar voces que me acerquen a un contexto que siempre me ha resultado difícil comprender a través de medios de comunicación tradicionales. Supe recientemente que comenzabas una ruta por España para impartir conferencias y mantener diversos encuentros con representantes políticos y he seguido muy de cerca tus impresiones a través de medios de comunicación y redes sociales.

Me ha llamado la atención la admiración que demuestras hacia las políticas e instituciones de este país. No niego que quizás puedas valorar aspectos que a los que vivimos en él puedan pasarnos desapercibidos, pero lo cierto es que nuestra realidad está lejos de ser un espejo en el que querer mirarse. Creo que distamos de poder ser señalados como ejemplo a seguir y como fórmula a imitar.

Este país duele. Este país se quiebra bajo el peso de desahucios, desigualdades e injusticias. Los españoles vemos cómo se nos arrebatan a diario derechos que ha costado décadas conquistar. Vemos cómo la sanidad pública de la que nos enorgullecíamos desaparece y cómo la educación universal a la que aspirábamos queda cada vez más lejana.

El derecho a la vivienda que recoge nuestra Constitución ha sido ignorado por el partido que gobierna actualmente y también por el anterior. La cifra de desahucios de primera vivienda ha llegado a superar los 500 diarios y ahora está en 115. Esto significa que miles, cientos de miles de familias se quedan sin techo, sin hogar y sin posibilidad de protección para sus hijos. El número aumenta mientras nuestro Gobierno se niega a cambiar una ley injusta y abusiva que obliga a quienes pierden su casa a continuar pagándola.

Todo este sufrimiento no es consecuencia de un desastre natural. No es una desgracia que ha sobrevenido a la ciudadanía española. Es el producto de una metódica planificación llevada a cabo por esos representantes políticos de los que te rodeas. Los que te invitan al Congreso y los que charlan contigo sobre derechos humanos en tu país tras haber promovido la invasión del de otros, arruinando el futuro de varias generaciones de iraquíes.

Y sí, es cierto que España es una democracia, y que esos políticos que te arropan en tu visita han ganado elecciones. Pero es una democracia con una ley electoral quirúrgicamente diseñada para sostener un sistema bipartidista que nos permite elegir entre lo mismo y lo mismo. Una democracia que permite votar cada cuatro años pero que restringe y limita cada vez más cualquier otro tipo de participación ciudadana. Por eso, para cambiar un sistema que nos margina en la toma de decisiones, recuperamos la calle el 15 de mayo de 2011, sorteando amenazas legales del Gobierno y encajando multas y golpes de los mismos policías encargados de protegernos. Por eso seguimos y seguiremos saliendo.

Nos alegra que valores nuestros logros como país, pero codeándote con nuestra élite política legitimas un sistema que gran parte de la ciudadanía lucha por cambiar para construir uno más justo.

Si algo he aprendido en todos estos años trabajando por la libertad y los derechos humanos, es que los enemigos de nuestros enemigos no son necesariamente nuestros amigos. Hoy me gustaría preguntarte si te has parado a analizar las agendas políticas de quienes se arriman a tu causa, si crees que puede ser de fiar quien dice defender derechos en países ajenos mientras hace todo lo posible por estrangularlos en el suyo. Me gustaría preguntarte, en fin, si basta con colocarse en el lado contrario al del régimen cubano para estar en el tuyo.

Cubanas asumen reto de envejecer con más calidad

Sobre las adultas mayores siguen pesando las inequidades de género y la sobrecarga del trabajo doméstico.

LA HABANA, abr (IPS) – La pediatra Grisel Navarro dice ser una “jubilada diferente”, porque siguió vinculada a su profesión, sale a pasear y se niega “a estar a merced de todas las necesidades familiares y de todos”, una realidad que le resta calidad de vida a muchas cubanas a la hora del retiro laboral.

Navarro, de 62 años, se jubiló hace cinco meses y ahora tiene un contrato a tiempo parcial en el hospital habanero capitalino “Ángel Arturo Aballí”. “Sigo trabajando en lo que me gusta, de manera más pausada”, contó a IPS esta integrante de una generación femenina que superó con creces los niveles de instrucción y empleo de sus madres.

Las cubanas que arriban hoy a la edad del retiro, elevada en 2008 por las autoridades de 55 a 60 años para las mujeres y de 60 a 65 años para los hombres, tuvieron acceso masivo a la educación desde la infancia y apostaron al empleo.

Lo hicieron imbuidas por la llamada “revolución dentro de la Revolución”, como se conoció la emancipación femenina dentro del proceso iniciado en 1959 en Cuba, que elevó los niveles de participación de las mujeres y alcanzó avances como la igualdad de salarios que los hombres, entre otros.

Sin embargo, activistas abogan hoy por más cambios en pro de la equidad de género y dirigir más las políticas públicas a las necesidades particulares de las mujeres y las niñas en este país, con 11,2 millones de habitantes, en el que persiste el machismo.

Las adultas mayores como Navarro tienen entre sus aspiraciones “vivir a plenitud la tercera edad”, pero ese sueño puede ser truncado por diversos factores como las desventajas de género y otros propios de la vejez, como ser este un sector de escasos recursos económicos.

Sobre ellas siguen cayendo las mayores responsabilidades del hogar y el cuidado de niños y enfermos, tienden más a quedar viudas y seguir a solas, quedan a cargo de nietos debido a la emigración de jóvenes, y muchas carecen de seguridad económica por haber sido siempre trabajadoras en el hogar o recibir pensiones estatales mínimas.

“Si bien las mujeres viven más, lo hacen con menos salud o más afectadas por eventos mórbidos o de enfermedad, una manifestación de menor calidad de vida”, explicó a IPS la demógrafa Sonia

Catasus. “En este fenómeno inciden de alguna manera los elementos vinculados a la subordinación de género”, sostuvo.

Las cubanas tienen una esperanza de vida de 80,7 años mientras que el promedio de los hombres es de 76,6 años, un indicador que tiende a crecer para ambos sexos, según la estatal Oficina de Estadísticas e Información (ONEI).

Cada vez se alarga más el período entre la jubilación y la muerte de la población. Este hecho demuestra los avances sociales y en salud del país, pero al mismo tiempo constituye un reto para su economía, típica de naciones en desarrollo, que intenta salir de la profunda crisis que sufre desde hace más de 20 años.

Por razones biológicas, la población femenina vive más años que la masculina en todas las latitudes, abundó Catasus. Por ello, se habla de un proceso de “feminización del envejecimiento” a nivel global, un asunto que requiere de un tratamiento particular por parte de los gobiernos.

Una investigación al respecto de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, que toma datos de 2010, indica que las mujeres de más de 60 años representaban 10,7 por ciento de la población femenina de la región, mientras que los ancianos eran nueve por ciento del total de hombres.

Además, tres de cada 10 mujeres mayores latinoamericanas tenían entonces 75 años o más.

También ese mismo año la Organización Mundial de la Salud estudió 31 países latinoamericanos y caribeños y advirtió que las mujeres tenían dentro de su esperanza de vida 10 años carentes de buena salud, mientras que los hombres, solo ocho.

Ese panorama será más crítico en el futuro cercano, un pronóstico que pone en jaque a las familias, los sistemas de cuidado, de apoyo a cuidadores, asistencia social y de salud, y la manera en que se planifica la fuerza laboral en países como Argentina, Brasil, Cuba, Chile, Costa Rica, Puerto Rico, República Dominicana y Uruguay.

El informe “Envejecer en el siglo XXI: una celebración y un reto”, publicado en 2012 por el Fondo de Población de las Naciones Unidas, estima que 25 por ciento de las personas latinoamericanas tendrán más de 60 años en 2050.

Para entonces, Cuba estará entre las 11 naciones con población más anciana del orbe, con 38 por ciento de sus habitantes con más de 60 años.

Si bien la cobertura económica y los servicios de salud resultan fundamentales para mejorar las condiciones de la tercera edad, jubiladas como la cubana Caridad Pegudo, de 67 años, aseguran que es imprescindible “prepararse y cambiar de actitud” para tener una buena calidad de vida en la vejez.

“Para nosotras (las ancianas) es importante alternar la calle con la casa, que nos absorbe. Cuando salimos nos tenemos que arreglar y siempre se conversa con otras personas”, contó a IPS esta maestra retirada que integra el grupo Tula, de aficionadas a la técnica de costura del parche artístico (artesanías en telas).

“Mantenerse activa socialmente contribuye a enfermarse menos y nos acerca a nuevos conocimientos”, opinó esta habanera, que asistió a fines de marzo al Tercer Encuentro de Meditación. Esta iniciativa comunitaria, celebrada en La Habana, movilizó a más de 1.000 personas, sobre todo a mujeres de la tercera edad.

“Las mujeres han sido educadas para sustentar a la familia y a los otros. Con los cambios actuales, muchas ancianas se preocupan más por sí mismas. Pienso que la meditación las ayuda a reconectarse con ellas mismas, además de que esta práctica mejora su salud”, valoró Juan Dávila, organizador del encuentro.

Ese proyecto se une a otras iniciativas civiles y estatales que intentan apoyar a la creciente población anciana en Cuba. Entre ellas, destacan las más de 500 Aulas del Adulto Mayor, que actualizan sobre avances científicos del momento; y los llamados Círculos de Abuelos, para realizar ejercicios físicos en grupo.

El FSM y su gobernanza: el monstruo de cien cabezas

ALAI AMLATINA, 23/04/2013.- Acaba de realizarse en Túnez el 12º Foro Social Mundial (FSM), dos años después de la 'Primavera Árabe’ que derrocó al antiguo régimen y estableció un gobierno dirigido por Ennahda (“movimiento del renacimiento”), un partido político islamista.

El Foro resultó un éxito, tanto en términos de participación como políticos. La juventud de la región asiste masivamente, los tunecinos sienten que la solidaridad internacional con su revolución es palpable, y los participantes constatan que el FSM ha recuperado lo mejor de sus experiencias pasadas.

¡Y esto era muy necesario! Pues, los participantes internacionales, principalmente de Europa y América Latina, estaban más bien escépticos sobre el futuro del proceso. Es más, luego de este Foro se reunió su Consejo Internacional (CI), cuya agenda aborda precisamente la futura gobernanza del FSM. El éxito del FSM 2013 bloquea el camino de aquellos que querían poner fin al Consejo Internacional, cuando no al propio proceso FSM. Dicho esto, no hay nada definido, todo está por (re)hacer.

La horizontalidad y las estructuras

La forma como se rige el FSM no es fácil de entender. El Foro Social Mundial es un 'espacio abierto’, lo que significa que no tiene dirigentes, no representa a sus componentes y está abierto a todos aquellos y aquellas que aceptan su carta de principios. Su labor consiste básicamente en posibilitar la realización de eventos auto-organizados.

Sin embargo, este principio de horizontalidad, contrario a las jerarquías, es contrarrestado por unas estructuras relativamente pesadas que se crearon durante la última década.

En primer lugar, está el Consejo Internacional, en su origen un seminario de líderes de los movimientos sociales y de intelectuales activos a nivel global. En ese entonces, las reuniones se realizan a puerta cerrada. Al poco tiempo, se lo percibe como elitista, reunido en hoteles 5 estrellas. Su tarea consiste en definir la estrategia del FSM.

Después del FSM de Mumbai en 2005, se propone una primera reestructuración y se formula el objetivo de promocionar y expandir el proceso del FSM, dándole mayor visibilidad y definiéndolo como un proceso y no un evento.

La expansión se efectúa principalmente a nivel del propio CI, que se convertiría en un órgano de más de 150 miembros, con seis comisiones, un pequeño comité de enlace y múltiples grupos de trabajo.

En términos políticos, sin embargo, pierde poder. Éste pasa primero a una secretaría basada en Sao Paulo que se encarga del trabajo diario y mantiene el control sobre el conjunto del proceso. Sin embargo, en Mumbai surge también un comité organizador local que cuestiona el poder de la secretaría brasileña.

Hoy, en 2013, se constata que el poder principal reposa efectivamente en manos del comité organizador del Magreb y que una nueva instancia se ha creado en Brasil –el GRAP: Grupo de Reflexión y de Apoyo al Proceso del FSM- de la cual nadie conoce la composición ni su influencia real. La secretaría ha sido abandonada y el CI se ha convertido en un barco sin timón.

Debate necesario

Ante tanto despelote, se impone la urgencia de un debate, sobre todo porque entre muchos miembros del CI surge un sentimiento de abandono. De hecho, para las últimas reuniones del CI, apenas había una agenda concreta. El comité de enlace, que debería haber sido renovado en 2012, ha sido de hecho disuelto. Las distintas comisiones del CI ya no funcionan, la Comisión de estrategia está monopolizada por un solo miembro…

Por lo tanto, el debate realizado en Túnez, en medio de un contexto de entusiasmo y optimismo, es bienvenido.

Allí se formulan varias observaciones:-

En primer lugar, la distancia enorme entre el CI de un lado y el FSM de otro, en tanto proceso, y en tanto evento. Como varios participantes señalan, el FSM 2013 es un éxito, a pesar de, más que gracias a la existencia del CI.

Segundo, la 'nueva cultura política’ de la cual el proceso del FSM siempre se ha enorgullecido, no existe. Ciertamente, se respeta la diversidad, pero las relaciones de poder echan a perder todo, estando ocultas por una horizontalidad ficticia que no sirve más que para eso.

Por último, en ausencia de normas y metodología para equilibrar las relaciones de poder, no existe democracia dentro del CI. Los miembros saben más o menos quienes detentan el poder un núcleo reducido de miembros brasileños y franceses aunque raras veces éste se manifiesta abiertamente. En cuanto al comité organizador local, no es parte del CI y sus miembros no se conocen oficialmente.

Todo esto debe ser visto ahora en el contexto de un conflicto importante entre los movimientos sociales de Brasil y una falta total de confianza entre los participantes en las reuniones del CI. En términos de las relaciones humanas, la situación es muy difícil y la amistad entre los miembros del CI es o superficial o sectaria. Nada sorprende, entonces, que las reuniones sean difíciles de soportar más allá de un medio día.

Vale mencionar también que el GRAP contrata una secretaria a tiempo parcial quien se encarga actualmente del trabajo más urgente, y que contó con una sala de reuniones permanente a su disposición en un hotel 5 estrellas de Túnez.

¿Otro CI es posible?

En Túnez el CI dedicó dos días y medio a un debate sobre su futuro. Previamente se prepara un informe de síntesis de las distintas contribuciones presentadas en los últimos meses. Si bien este informe es bien recibido, no se lo tiene en cuenta en el debate. Se instalaron tres grupos de trabajo: uno, de medidas urgentes, incluyendo la ubicación de la próxima reunión del CI y del FSM, un segundo sobre la reestructuración y estrategia del CI y un tercero sobre la estrategia del proceso del FSM.

Muy pocas decisiones se tomaron. La ubicación del próximo CI está por definir. Si bien hacia el final del debate, el horizonte se despejó un poco y las denuncias y acusaciones son más escasas, el hecho es que los puntos más importantes han sido más o menos excluidos del debate.

Quiero mencionar cuatro:-

Antes de poder decidir el futuro del CI, es necesario confirmar o reformular sus tareas. Sólo a partir de allí se podrá desarrollar una posible estrategia. Estas tareas, por supuesto, dependerán de las relaciones de poder dentro del proceso del FSM. Si los comités organizadores siguen existiendo, deben unirse al CI. En cuanto al GRAP, se debe formalizar su existencia y aclarar su papel, a fin de evitar superposiciones.

A continuación, será necesario volver a hablar de los recursos necesarios para el funcionamiento del CI. Sus reuniones son caras, sobre todo cuando se pretende pagar los billetes de avión de sus participantes. En el pasado, un fondo de solidaridad con contribuciones de los movimientos del Norte sirvió para pagar boletos para representantes del Sur. Hoy en día, hay varios movimientos en el Sur que son mucho más ricos que los del Norte. Otra solución que se propone en la reunión celebrada en Dacca es establecer una cuota fija a pagar anualmente por parte de todos los miembros del CI. Este asunto es urgente y necesita encontrar una solución eficaz y sostenible.

En tercer lugar, la dimensión política que se manifiesta en dos niveles. En los foros en América Latina, surgen cada vez conflictos respecto a la presencia en el Foro de hombres o mujeres políticos, incluso presidentes. Para algunos, la política institucional no tiene lugar en el FSM, que es una especie de encuentro abierto para los movimientos sociales, llamados 'sociedad civil’. Curiosamente, este debate no ha tenido lugar en Túnez, donde sin embargo el gobierno apoyó abiertamente el FSM y una delegación del CI fue invitada al palacio presidencial. Cualquiera que sea la fórmula elegida, no me parece aceptable que dependa del país en el que se realice el FSM. Se debe tener en cuenta sobre todo las alianzas y nexos políticos posibles para los movimientos sociales. Si el CI puede trabajar con un gobierno islamista, debe ser capaz de acoger a un presidente aliado de los movimientos sociales.

El segundo nivel político a considerar en el CI es la realización de debates políticos en su seno. El mundo ha cambiado profundamente desde el año 2001, estamos viviendo múltiples crisis y hay cambios geopolíticos en marcha. Es más, nuevos actores jóvenes se han hecho presentes para cuestionar el sistema dominante, así como el funcionamiento del FSM y sus órganos. Hasta ahora, los debates políticos se han evitado en el seno del CI, por temor a provocar divisiones. Me parece esencial reservar espacios para estos debates, como la única manera de construir gradualmente convergencias e ir más allá del sectarismo.

En cuarto lugar, el CI tiene una necesidad urgente de democracia, de transparencia y de rendición de cuentas. Ninguna instancia puede sobrevivir si no hay confianza entre sus miembros. Sin embargo, la confianza no puede existir si las decisiones se toman fuera de las reuniones, si no se tienen en cuenta los informes solicitados, si no se presentan las cuentas, si las relaciones de poder permanecen ocultas tras el velo de la horizontalidad.

¿Y ahora?

Muchas preguntas siguen abiertas. Si el FSM va a sobrevivir lo que tras el éxito de Túnez, todos desean hay que reconsiderar su gobernanza. Si el CI quiere sobrevivir, tendrá que reconstruirse y democratizarse. Si el FSM quiere repetir sus éxitos, se lo debe organizar allí donde los movimientos sociales tengan necesidad de él y estén directamente involucrados en su programación.

Un CI donde los movimientos sociales, grandes y pequeños, incluidos los sindicatos, puedan sentirse como en su casa para discutir la política y la estrategia a seguir, podría proporcionar al FSM una orientación intelectual. Además de los foros temáticos que ya se organizan, el CI podría proponer a los comités de organización centrarse en unos pocos temas sobre los que se podrían organizar eventos. No se trataría de ninguna manera de imponer una 'línea política’, sino de poner de manifiesto las principales corrientes de pensamiento diferentes sobre ciertos temas. Esto podría alentar a los movimientos presentes en el FSM y ayudarles a preparar mejor sus propios seminarios.

El espacio abierto es una gran idea, pero tiene poco sentido si conduce a la yuxtaposición sin más de una cantidad ilimitada y con frecuencia superpuesta de temáticas.

Doce años después de Porto Alegre, la relevancia de la iniciativa de los fundadores del FSM se confirma. Ahora ha llegado el momento de renovar la fórmula y hacer todo lo posible para no desperdiciarla. Es hora de abrir un espacio para las nuevas generaciones y hacer de él un espacio estratégico para la reflexión y la acción. (Traducción ALAI).

- Francine Mestrum es doctora e investigadora en ciencias sociales. Es Coordinadora de Global Social Justice (www.globalsocialjustice.eu) y representante del Centre Tricontinental CETRI en el CI del FSM.

  • Este texto es parte de la Revista América Latina en movimiento No. 484, que en esta edición trata sobre “Foro Social Mundial: ¿Momento de replanteamientos? “ (http://www.alainet.org/publica/484.phtml)
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