Centro Martin Luther King

Obama: la guerra y el desarme moral de Estados Unidos

ALAI AMLATINA, 13/06/2013.- Una de las lecciones
que los halcones norteamericanos aprendieron luego
de la derrota sufrida en Vietnam es que el control
del frente interno -es decir, la orientación de la
opinión pública en la retaguardia- puede llegar a
ser tan determinante como la fuerza del aparato
militar que se despliegue en el teatro bélico. De
ahí que desde entonces la industria cultural
estadounidense se haya dedicado -salvo honrosas y
marginales excepciones- a “re-educar” a la
población para que conciba a las guerras de rapiña
que conduce el imperio como heroicas cruzadas
destinadas a perseguir a monstruosos terroristas,
instituir el primado de los valores fundamentales
de la así llamada “civilización” occidental
(democracia, derechos humanos, justicia y, por
supuesto, libertad de mercado) y garantizar la
seguridad nacional norteamericana ante tan
execrables enemigos. Uno de los componentes de ese
verdadero desarme moral –el reverso dialéctico del
rearme militar- ha sido el adormecimiento de la
conciencia pública.

Esto se expresa, por ejemplo, en la intensa
propaganda encaminada a naturalizar la tortura,
presentada como el único recurso eficaz a la hora
de preservar la vida y la propiedad de centenares
de miles de honestos norteamericanos de los
criminales designios de los terroristas. Son
innumerables las series de televisión, películas,
programas radiales y medios gráficos que se
encargan de inocular, con perversa meticulosidad,
este veneno en la población estadounidense.
Desgraciadamente, la cada vez más conservatizada
academia norteamericana no se queda atrás en tan
indignos propósitos.

Claro está que este masivo y persistente lavado de
cerebros no se limita tan solo a legitimar la
tortura. Su ambición es mucho mayor: se trata de
“formatear” la conciencia pública a los efectos de
otorgar credibilidad al relato épico según el cual
Dios le ha confiado a la nación norteamericana la
realización de un virtuoso “Destino Manifiesto” de
alcance universal. Ante él, cualquier disenso
orilla peligrosamente en la traición o la
apostasía. La conquista de ese mundo feliz no es
una empresa fácil: exige sacrificios y la
aceptación de dolorosas realidades, como la
tortura y los “daños colaterales” inevitables en
toda guerra. Pero recientemente el énfasis de la
campaña propagandística se ha venido concentrando
sobre la eticidad y legalidad de los asesinatos
selectivos perpetrados contra los enemigos del
sistema, cuyos nombres constan en una tétrica
nómina aprobada por la Casa Blanca. Instrumento
fundamental de este plan criminal son los aviones
no tripulados: los drones.

La eficacia de ese proceso de insensibilización
moral ha sido notable. Tal como lo observa Nick
Turse, uno de los más reconocidos especialistas en
cuestiones militares de los Estados Unidos, este
es el único país en el cual una mayoría de la
población (56 %) está abiertamente a favor de
enviar drones a cualquier lugar del planeta con
tal de capturar o aniquilar terroristas. Una de
las últimas encuestas levantadas por la
PewResearch en marzo de este año señala que 68 por
ciento de los votantes o simpatizantes
republicanos está de acuerdo con esa práctica
criminal, mientras que comparten este punto de
vista el 58 por ciento de los demócratas y el 50
por ciento de los independientes. En ningún otro
país del mundo se registran sentimientos de este
tipo. La medición internacional relevada por Pew
Research demuestra que en Francia el 63 por ciento
reprueba la utilización de drones; 59 por ciento
en Alemania y, ya fuera de Europa, el 73 por
ciento en México; 81 por en Turquía, 89 por ciento
en Egipto al paso que en Pakistán, donde la
actividad criminal de los drones es cosa de todos
los días, un previsible 97 por ciento de los
encuestados condena el empleo de ese mortal
instrumento.(1) No obstante, pese a esta
generalizada repulsa fuera de Estados Unidos las
operaciones terroristas a cargo de aviones no
tripulados crecieron exponencialmente durante el
mandato del inverosímil Premio Nobel de la Paz
Barack Obama. Esta opción presidencial es tan
fuerte que en la actualidad la Fuerza Aérea de
Estados Unidos está entrenando un número mucho
mayor de pilotos de drones que de los
convencionales, los que tripulan bombarderos y
aviones caza. Todo un signo de la virulencia de la
actual de la contraofensiva imperialista, que
desmiente en los hechos, y con las pilas de
víctimas que crecen sin cesar, los discursos
humanistas de Obama y la moralina de sus aparatos
nacionales e internacionales de manipulación de
conciencias.

Los medios del sistema presentan al presidente
como un hombre de bien cuando, como lo afirma el
brechtianamente imprescindible Noam Chomsky, se
trata de otro asesino serial más de los varios que
han ocupado la Casa Blanca en las últimas décadas.
Un solo dato es suficiente para inculparlo: según
un informe del Bureau of Investigative Journalism
por cada “terrorista” eliminado mediante ataques
de drones (dejando de lado un análisis de lo que
el gobierno estadounidense entiende por
“terrorista”) mueren 49 civiles inocentes. Nada de
esto es ventilado por la prensa hegemónica dentro
de Estados Unidos y sus secuaces de ultramar.

La inesperada decisión del gobierno colombiano de
ingresar a la OTAN, o al menos de sellar varios
acuerdos de cooperación con esa organización
terrorista internacional, sólo puede entenderse al
interior de los cambios operados en la doctrina y
la estrategia militar de los Estados Unidos. Turse
señala que las operaciones militares que ese país
está llevando a cabo en estos momentos en Oriente
Medio, Asia, África y América Latina tienen seis
componentes distintivos, los cuales fueron
diseñados para disimular o al menos encubrir la
magnitud del esfuerzo bélico en que incurre
Washington y, de paso, deslindar sus
responsabilidades por la comisión de innumerables
crímenes de guerra que podrían llevar a sus
responsables ante la Corte Penal Internacional.(2)

Estos seis elementos son los siguientes:

(a) robustecimiento de las fuerzas de operaciones
especiales, como los Seals, que fueron quienes
dieron muerte a alguien que, dicen, era Osama bin
Laden;

(b) la ya mencionada expansión de las operaciones
de los drones, para realizar asesinatos selectivos
de “terroristas” o personajes molestos para
Estados Unidos;

(c) intensificación del espionaje, algo que ha
saltado escandalosamente a la luz pública en los
últimos días;

(d) elección y promoción de “socios civiles” que
favorezcan los proyectos imperiales, lo que se
realiza bajo el disfraz del “empoderamiento” de la
sociedad civil –ONGs, la NED y la USAID
canalizando millones de dólares para financiar a
grupos para que se opongan a Evo Morales, Rafael
Correa y Nicolás Maduro- y entrenamiento de
líderes sociales y políticos, como Henrique
Capriles, por ejemplo;

(e) ciberguerras y, finalmente,

(f) reclutamiento de fuerzas de combate en
proxies, es decir, países cuyos gobiernos ejecutan
las iniciativas que la Casa Blanca no quiere
asumir abierta y públicamente.

De estas seis facetas de las guerras de última
generación la que ha pasado más desapercibida ha
sido la última: el entrenamiento y empleo de
fuerzas militares de los proxies, movilizados para
atacar targets enemigos de los Estados Unidos pero
que Washington no estima conveniente u oportuno
hacerlo de modo directo, involucrando sus propias
fuerzas. Si los primeros cinco componentes gozaron
de mucha visibilidad, no ocurrió lo mismo con el
último, cuya idea directriz es descargar cada vez
más el “trabajo sucio” del sostenimiento militar
del imperio en los proxies regionales. De este
modo se preserva a la Casa Blanca de las condenas
y críticas que suscitaría una intervención militar
directa en las “zonas calientes” del sistema
internacional a la vez que logra que los muertos
los pongan sus aliados, lo que reduce los costos
domésticos –por ejemplo, ante la opinión pública
norteamericana- de las aventuras militares del
imperio. Por ejemplo, en Siria, apelando a los
mercenarios enviados por las teocracias del golfo
para cumplir las tareas que tendrían que hacer las
tropas imperiales. No es demasiado difícil
imaginar cual es el plan de operaciones que
Washington tiene preparado para América Latina y
el Caribe, y cuál será el papel que en la
ejecución del mismo se le asigne a un país,
Colombia, cuyo gobierno redobla sin pausa su
apuesta por la carta militar –ahora con la
colaboración no sólo del Pentágono sino también de
la OTAN- y cuya clase dirigente tiene como una de
sus supremas aspiraciones convertir a su país en
“la Israel de América Latina”.

1)
http://www.pewresearch.org/fact-tank/2013/05/24/obama-and-drone-strikes-support-but-questions-at-home-opposition-abroad/

2) Ver“Tomgram: Nick Turse, Tomorrow’s Blowback
Today?” en
http://www.tomdispatch.com/blog/175580/tomgram%3A_nick_turse,_tomorrow’s_blowback_today/

Un balance nefasto

Jornada continental por el retiro de la MINUSTAH de Haití. Entrevista con Camille Chalmers.

En el año de 2004, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas decide crear la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas para Haití (MINUSTAH por su acrónimo en francés), luego de que una intervención militar de comandada por Estados Unidos y Francia derrocara al ex president Jean-Bertrand Aristide. Pasados nueve años de la instalación de la MINUSTAH, la evaluación que se hace desde el país caribeño es fuertemente negativa: no sólo ha cumplido con sus objetivos de promover y proteger los derechos humanos, asegurar elecciones transparentes, y proteger civiles de una supuesta incontrolable situación de violencia, sino que su función está siendo justamente la contraria, y con agregados nefastos como la introducción del cólera al país provocando la muerte de decenas de miles de personas, violaciones sistemáticas a mujeres, niñas y niños en barrios populares, represión y masacres de civiles.

Esta misión se ha convertido además en la fuerza que está asegurando la profundización de un proceso de neoliberalización de la economía del país, reprimiendo a los movimientos populares que luchan por detener o revertir dicho proceso. Es lo que manifiesta Camille Challmers en entrevista especial con Radio Mundo Real en ocasión de la Jornada Continental por el retiro de la MINUSTAH de Haití, que se está realizando hoy, 1º de junio de 2013 en varios países de la región.

Durante la entrevista Chalmers, integrante de la Plataforma Haitiana para un Desarrollo Alternativo (PAPDA) y de Jubileo Sur, destaca también otros ejemplos de cooperaciones que tienen resultados positivos para el pueblo haitiano, como las llevadas a cabo por Cuba, Venezuela y el Movimiento de Trabajadores Sin Tierra de Brasil. Sigue abajo la entrevista íntegra.

Se están cumpliendo nueve años de la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití ¿Cuál es el balance que hacen las organizaciones y movimientos sociales de los resultados que se proponía alcanzar esta misión y de los resultados que está generando?

Un balance totalmente negativo para el pueblo de Haití, desde todos los puntos de vista. Si miramos los objetivos planteados por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en sus múltiples resoluciones entre 2004 y 2012, podemos decir que todos esos objetivos han fracasado rotundamente. Primero, en relación con la cuestión de la seguridad ciudadana y de la estabilidad, a pesar de que Haití no es un país inseguro (los niveles de inseguridad son mucho más bajos que los de los países vecinos) no se ha dado ningún paso hacia adelante en ese aspecto. Sabemos que la fuente principal de inseguridad radica en el tráfico de drogas (12% de la cocaína que entra a Estados Unidos pasa por nuestro territorio), y eso no ha disminuido. Por el contrario, el tráfico de drogas ha aumentado y, por supuesto continúa su trabajo de desestabilización de la sociedad y de las instituciones.

Si tomamos las elecciones democráticas podemos decir que no hemos avanzado, sino al contrario. Si miramos el ciclo electoral entre 1990 y ahora, podemos decir que las últimas elecciones del 2010-2011 fueron las peores del ciclo electoral que empezó en los noventa. No solamente hubo una cantidad enorme de fraudes, hubo una gestión técnica muy pobre, una participación bajísima, y un control evidente de todo el proceso electoral por la MINUSTAH y por agentes externos, incluidos agentes de la OEA que difundieron los resultados sin ninguna relación con la votación real que se dio en Haití. Así que desde el punto de vista de la institucionalidad democrática podemos decir que la MINUSTAH no solamente no ha mejorado la situación, pero ha trabajado en contra del espíritu democrático, y no ha reforzado las instituciones democráticas del país.

Si tomamos la cuestión de los derechos humanos, la MINUSTAH no ha hecho ninguna intervención seria en los casos de violaciones sistemáticas de derechos humanos, como por ejemplo, de los trabajadores haitianos cortadores de caña que van a República Dominicana y que son expulsados, violando las convenciones internacionales y de los derechos de los trabajadores inmigrantes. Y la MINUSTAH no solamente no ha realmente trabajado para la defensa de los derechos humanos, pero la impunidad sistemática de las fuerzas armadas que están en nuestro país, ha reforzado toda la debilidad del sistema judicial. La población realmente no cree en la eficacia del Poder Judicial.

Lo más grave por supuesto, es la cuestión de la cólera, que fue una introducción de las fuerzas de la MINUSTAH, comprobado por instituciones científicas de Estados Unidos y de Francia. A pesar de esto, las Naciones Unidas no aceptan su culpabilidad, y su negligencia criminal en la introducción de esta enfermedad y sus consecuencias dramáticas. Estamos hablando de más de 8 300 muertos, de más de 630 mil afectados y daños muy graves desde el punto de vista social y económico para todo el país. Naciones Unidas está evocando la inmunidad de sus tropas, para realmente no pagar indemnizaciones, ni emprender procesos que podrían mejorar el acceso al agua potable y servicios de saneamiento, que es la única solución frente a la epidemia de cólera.

También desde el punto de vista de los derechos humanos, tenemos múltiples denuncias comprobadas de violaciones masivas a mujeres, niñas y niños, incluyendo el episodio que se dio en el barrio popular Martissant, donde más de 120 soldados de Sri Lanka han sido acusados, con muchas pruebas, de violaciones masivas contra mujeres de ese barrio. Y hasta ahora no se ha dado ningún juicio de tribunal para reparar los daños muy graves que se han hecho en esas familias.

En ese sentido se manifiesta que la MINUSTAH no solamente no está cumpliendo con su deber de velar por los derechos humanos, sino que se ha convertido directamente en violador de derechos humanos, como nos venis contando ¿Qué magnitud han adquirido en estos 9 años, estos casos de violaciones de derechos humanos, que incluyen además masacres y asesinatos a civiles?

Sí, la MINUSTAH se ha constituido en la fuerza de represión directa en contra de los barrios populares, sobre todo en Puerto Príncipe, ejerciendo una represión salvaje con un saldo importante de muertes civiles. La MINUSTAH además es la fuerza represiva desplegada frente a los movimientos ciudadanos pacíficos, como por ejemplo el gran movimiento para exigir el aumento del salario mínimo (en violación de la ley no se había subido el salario mínimo en más de 6 años). Era un movimiento ciudadano muy amplio, con muchísimos sectores, y la MINUSTAH fue el brazo armado que hizo la represión violenta en contra de los manifestantes, con represión física, encarcelamientos, lanzamiento masivo de gases lacrimógenos, inclusive dentro de un hospital de niños, cosas muy graves con un saldo muy importante en términos de daños a los derechos básicos de las personas.

Y en todo esto, se puede notar que por ejemplo, cuando el presidente (Michel) Martelly decidió encarcelar a un parlamentario en funciones, lo cual es totalmente contrario a la Constitución, la MINUSTAH fue la fuerza desplegada en las calles para asegurar que el encarcelamiento tuviera lugar.

¿Existe una relación entre la presencia de esta fuerza de ocupación y el desarrollo de la política económica en todo este tiempo? ¿Cómo describirías la evolución económica de Haití en estos años?

Bueno, desde los años ’83, ’84 se viene fijando una política neoliberal, que ha generado una destrucción sistemática de la capacidad productiva del campesinado, con la transferencia de activos hacia el sector privado, con el desmantelamiento de todo sistema de protección social y con la privatización masiva de los activos públicos. Esta tendencia se ha reforzado, y la MINUSTAH es una presencia para favorecer y garantizar el éxito de esta política. Se vio muy claramente cuando se hizo la privatización violenta de la telefonía pública, cuando hubo un despido ilegal de más de dos mil trabajadores, y la MINUSTAH se presentó como la fuerza que garantizaba que esa operación pudiera suceder.

La visión política impuesta por el imperialismo por supuesto conlleva un componente represivo, porque las políticas tienen una inmediata polarización social, de empeoramiento de las condiciones de vida de las grandes masas, y eso significa sublevamiento, protestas, manifestaciones, etcétera, y la MINUSTAH es la fuerza represiva básica utilizada por el imperialismo para asegurar que esas políticas se mantengan.

Existen otros ejemplos sin embargo, de relacionamiento de los países de la región con Haití. Recordamos, por ejemplo que Venezuela fue uno de los primeros países de la región en colaborar cuando ustedes sufrieron el terremoto en el año de 2010.
Sabemos que Cuba cumple un rol con el envío de profesionales de la salud, así como el Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) de Brasil lleva algunos años también haciendo brigadas de solidaridad con Haití. ¿Cómo evalúan ustedes este tipo de relacionamiento de los países de la región con el pueblo haitiano?

Sí, tenemos en Haití ejemplos muy bonitos de cooperación solidaria, de cooperación respetuosa, de cooperación que realmente tiene efectos significativos en las condiciones de vida cotidiana de la gente. Empezando por la cooperación con Cuba, que empezó en el ’98, y en el campo de la salud dio resultados extraordinarios, con una integración total de los médicos cubanos en las comunidades rurales, y que contribuyen mucho a luchar para mejorar el acceso a los servicios públicos de salud. Y debo subrayar que por ejemplo, el saldo de muertos que tenemos a causa del cólera hubiera sido por lo menos el triple sin la presencia de los médicos cubanos.

Así que es realmente un ejemplo maravilloso de la cooperación solidaria, de la cooperación que no genera endeudamiento, una cooperación que no genera dependencia, y que ayuda al pueblo a atacar problemas sociales básicos. Y esta cooperación se ha reforzado ahora con la presencia de la cooperación venezolana, con la relación triangular Cuba-Haití-Venezuela, que interviene en varios sectores, como el sector de la salud, el apoyo a la pequeña agricultura campesina y la pesca, que son sectores muy importantes para ayudar al pueblo de Haití a salir de esta crisis.

También queremos señalar una presencia muy importante de una brigada de solidaridad, que se llama Brigada Dessalines (por el nombre del libertador de Haití), que fue una decisión del Movimiento Sin Tierra con Vía Campesina, que es una brigada que trabaja en Haití desde hace cuatro años y medio, con una presencia muy importante, con mucha ternura al lado de los movimientos campesinos de todo el país.

Destacaste que son cooperaciones que no genera endeudamiento. Recordamos que a partir del terremoto en 2010 hubo aprobaciones de préstamos para la recuperación del país. ¿Cuál fue el rol que jugaron Estados Unidos y las empresas transnacionales en estos últimos años?

Es muy significativo constatar que después de tres años del terremoto, el país no ha entrado en un proceso de reconstrucción, y la mayoría de las infraestructuras destruidas durante el terremoto todavía están en el suelo. Y a pesar de eso se ha gastado dicen, más de 6 mil millones de dólares, pero más del 85% de esta suma fue absorbida por las burocracias estatales de los países dominantes o por las ONG que trabajan dentro de la política imperialista. Muy poca plata ha llegado realmente al pueblo, y se puede ver muy por los resultados insignificantes que existen en el terreno. Estados Unidos ha utilizado esta crisis humanitaria para reforzar su presencia militar en el Caribe, haciendo una invasión militar de más de 23 mil marinos un día después del terremoto, con 165 barcos, con sólo 1 barco hospital y 164 barcos de guerra. Nada que ver con la violenta crisis humanitaria que está viviendo el pueblo de Haití. Utilizaron también el terremoto como momento de desestabilización de las elecciones del país, para reforzar la dependencia y entrar en un proceso de control de todos los sectores estratégicos del país. Por ejemplo, hay una ofensiva nueva para el control de las tierras, acaparamiento masivo de tierras, construcciones de hoteles de lujo, construcción de zonas francas; y ahora hay 52 proyectos mineros controlados totalmente por las empresas norteamericanas y canadienses, y todo esto por supuesto bajo la protección de esta ocupación militar.

Así que el terremoto fue un momento trágico para la población de Haití, pero también un momento revelador del significado de la cooperación de las Instituciones Financieras Internacionales, y la cooperación controlada por el imperialismo como mecanismo para reforzar su dominación.

Señalas que hay un rechazo contundente de las organizaciones y movimientos populares hacia la MINUSTAH. ¿Cómo está la lucha de los movimientos populares en torno a este tema y a estas otras problemáticas que venís mencionando?

Dentro del movimiento popular hay una dinámica ahora muy interesante de convergencia, y estamos en las vísperas de la creación de un potente movimiento democrático patriótico para lograr la salida de las tropas de la MINUSTAH. Y se ve muy bien que en todas las organizaciones hay una clara consciencia de que la MINUSTAH es una tropa de ocupación, una clara consciencia de que hay que luchar contra eso. Y eso se manifiesta de múltiples maneras. El último ejemplo que tuvimos fue la gran movilización de 40 mil campesinos durante el mes de marzo que denunciaron muy claramente esta presencia militar y que reclamaron la recuperación de la soberanía, y que también expresaron su rechazo contra la presencia de Monsanto en el país y de las semillas transgénicas. Así que estamos en un proceso de construcción del movimiento, y el primero de junio es un momento importante. Hay múltiples iniciativas, va a haber mucha manifestación, mucha reunión, debates, conferencias para evaluar estos nueve años, pero también para buscar pistas de nuevas articulaciones dentro del movimiento popular para romper con la dispersión que existió durante los últimos años.

Se logró ahora coordinar con los movimientos sociales del continente organizar esta Jornada Continental por el retiro de las tropas de la MINUSTAH en Haití.

Este día continental contra la MINUSTAH fue decidido desde el año pasado, e involucra una participación activa de muchas organizaciones y redes del continente, sobre todo en Brasil, en Uruguay, en Argentina, en Chile y en muchos otros países, en Honduras, etc. El viernes pasado hubo una gran manifestación de calle en Uruguay, que protestaron contra la presencia de las tropas uruguayas en Haití. Y hay una consciencia creciente de que defender la autonomía y la autodeterminación del pueblo de Haití es parte de los mecanismos para realmente entrar en la integración soberana de los pueblos y de tener otra América Latina. Es muy importante denunciar esta vergüenza de la presencia masiva de tropas brasileras, argentinas, uruguayas, guatemaltecas, etc. El objetivo presentado para este día de movilización es de reclamar el retiro inmediato de las tropas de la MINUSTAH, el retiro inmediato sobre todo de las tropas de la UNASUR, y también hacer una movilización fuerte a nivel continental para exigir a las Naciones Unidas el reconocimiento de su culpa en la introducción del cólera, e indemnizaciones adecuadas para entrar en un proceso de justicia y reparación para las víctimas del cólera y para todo el país.

En el 1º de junio vamos a recibir delegados de más de 20 países del continente, muchas organizaciones sindicales, muchas organizaciones solidarias de mujeres, que van a hacer presencia para manifestar su voluntad de participar en esta lucha para el retiro de las tropas.

Debemos subrayar también que ayer el Senado de la república tomó otra resolución reclamando la salida de las tropas, como ya lo hizo hace dos años.

Como decís, el Senado ya se había pronunciado por el retiro de las tropas en 2011 sin que se haya producido ningún resultado en ese sentido. ¿Dónde están las trabas para que estas decisiones del Senado no puedan seguir adelante?

Está claro que esto es la manifestación de una situación de ocupación. Porque si tenemos al Senado de la república que manifiesta claramente con unanimidad la voluntad de reclamar el retiro de las tropas y no pasa nada, eso demuestra que estamos bajo una ocupación, donde las decisiones del país no están incluyendo al pueblo de Haití. Pero estamos en otra coyuntura, y en la coyuntura actual hay un rechazo creciente de esa presencia, y estoy seguro que esta nueva resolución del Senado va a tener un impacto político muy fuerte en el proceso de construcción de un nuevo movimiento patriótico.

II Jornada 5 días por los 5

Este miércoles, 5 de junio, concluirán en Washington las II Jornadas “5 Días por Los 5”, que se vienen celebrando desde el pasado 30 de mayo, con la participación de decenas de activistas y colectivos de solidaridad procedentes de más de 20 países de América Latina y Europa, con el fin de romper el bloqueo mediático que ha envuelto el caso de Los Cinco cubanos, cuatro de los cuales aún están presos en cárceles de EEUU por luchar contra el terrorismo. El actor Danny Glober o Angela Davis, como representantes de los intelectuales y artistas estadounidenses, han tenido un papel protagónico en la agenda diseñada por el Comité Internacional por la Libertad de Los Cinco.

Las Jornadas, que por segundo año consecutivo se desarrollan en la capital estadounidense, están sirviendo para ratificar el compromiso de los cientos de asociaciones y comités existentes en el mundo por lograr la liberación de Los Cinco revolucionarios cubanos, cuatro de los cuales aún están presos en cárceles de EEUU por luchar contra el terrorismo.

En esta ocasión, y durante la conferencia informativa en la que fueron presentadas públicamente, que tuvo lugar en el Centro Internacional de prensa de Washington, René González, uno de Los Cinco luchadores antiterroristas cubanos, a quien recientemente le fue autorizada su permanencia en Cuba hasta cumplir el resto de la condena adicional de tres años de libertad vigilada (añadida a la pena de 13 años que pasó injustamente encarcelado en EEUU), pudo dirigirse por videoconferencia al pueblo estadounidense para explicar la verdad sobre su caso y el de sus cuatro compañeros Fernando González, Ramón Labañino, Gerardo Hernández y Antonio Guerrero.

Los Cinco en la Casa Blanca

Como epicentro de las Jornadas de Washington, el sábado tuvo lugar, delante mismo de la Casa Blanca, sede de la residencia del presidente Barack Obama, una marcha en la que organizaciones y personas de EEUU, Canadá, Suecia, Italia, Dinamarca, Grecia, y Cuba, entre otros, expresaron la urgencia y la justicia de liberar, cuanto antes, a Los Cinco.

Ignacio Ramonet, director de Le Monde Diplomatique y Wayne Smith, ex jefe de la Sección de Intereses de EE.UU en Cuba estuvieron entre los participantes en la marcha, donde Max Lesnik, presidente de la Alianza Martiana y locutor de Radio Miami, afirmó que “si EE.UU se empeña en tratar a los Cinco como espías cosa que no son ni fueron nunca pues entonces debería hacer lo que hacen todos los Gobiernos con los espías, canjearlos por otros y, en este caso, canjear a Gerardo Hernández (*), condenado en un absurdo jurídico a dos cadenas perpetuas más 15 años de prisión, por Allan Gross, preso en Cuba, éste sí, por espionaje probado”.

Carta a la Solidaridad

De otra parte, y en nombre de Los Cinco, fue Antonio Guerrero quien enviara una misiva de agradecimiento a las organizaciones de solidaridad que han estado participando en estas Jornadas, tanto en Washington como en los restantes 30 países donde se han realizado actos de apoyo a las mismas.

“ (...) Estas jornadas por nuestra libertad dice Antonio Guerrero en su carta nos llena de un aliento y de un optimismo que no se pueden describir con palabras. Estamos seguros que las voces de todos ustedes se escucharán no solo en Washington, sino en todo el mundo. Ellas defienden hechos, razones y verdades irrefutables, que sólo un odio visceral no es capaz de reconocer.

Ninguno de nosotros atentó nunca contra la seguridad nacional de EE.UU. Sobran pruebas para demostrarlo. Lo que nadie pudo ni puede rebatir es que en todos los documentos de la evidencia, seleccionada y presentada por el gobierno, no había ni un solo documento que fuera clasificado ni que dañara en lo mas mínimo la seguridad nacional de este país.

Lo que nadie pudo ni puede negar es que jamás le hicimos un daño a nadie y ninguno jamás tuvo un arma en su poder. Lo que nadie pudo ni puede desmentir son todas las acciones terroristas cometidas contra Cuba y la impunidad con que han actuado quienes las organizaron, financiaron y cometieron desde territorio estadounidense.

Eternamente agradecidos por todo su apoyo, arribamos a 15 años de prisión, y por ustedes nos sentimos cada día más fuertes, más utiles y más seguros de que no habrá descanso hasta llevarnos de regreso a nuestros hogares. Reafirmo: que todo lo que sigue albergando nuestros corazones es amor, amor a la vida, amor a la hermandad y la paz, amor a la justicia, amor a la verdad; amor por el que fuimos capaces de hacer los mayores sacrificios con el único fin de cuidar vidas… “

Embajada y Consulados en España

En lo referente al Estado Español, a iniciativa del Comité Estatal por la Libertad de Los Cinco, el jueves 30 y el viernes 31 de mayo, diversas organizaciones de solidaridad internacionalista y de solidaridad con Cuba hicieron entrega de una carta dirigida al presidente Barack Obama, reclamando la liberación de Los Cinco, en la Embajada de EEUU en Madrid, o en los Consulados donde se les permitió hacerlo.

Así, mientras en la capital española no hubo impedimento alguno a dar registro al documento y en el Consulado de A Coruña se recibió (aunque no se selló) la carta; en los Consulados de Baleares, y Las Palmas de Gran Canaria, no fue aceptada siquiera presentación de la misma.

En este último caso, representantes de la Plataforma Canaria de Solidaridad con los Pueblos y de la Plataforma Bolivariana de Canarias, dieron registro al documento en la Subdelegación del Gobierno en la capital grancanaria, instancia que, a través del Ministerio de Asuntos Exteriores, la hará llegar a la Embajada estadounidense en Madrid.

(*) Hoy, 4 de junio, es el cumpleaños de Gerardo Hernández Nordelo. Sirva este trabajo para transmitirle a él nuestras felicitaciones, y, a Los Cinco, nuestra confianza en la victoria

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