A debate los derechos sexuales y reproductivos

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Tamara Roselló Reina

La Consulta Continental sobre los derechos sexuales y reproductivos convocada por el Consejo Latinoamericano de Iglesias (CLAI), cerró con la aprobación del documento el Consenso de La Habana, luego de su revisión por parte de las y los participantes en la VI Asamblea General del CLAI en La Habana, Cuba.

Entre los días 21 y 22 de mayo se conocieron los resultados del proceso de consulta sobre este tema realizado en las diferentes regiones del continente latinoamericano. La mirada a cada contexto, con sus oportunidades y frenos para avanzar en la educación sexual y reproductiva, develó los desafíos que esto representa para las iglesias en su trabajo cotidiano en las comunidades de fe y también en su incidencia pública.

Las juventudes de América Latina y el Caribe no cuentan con todas las garantías necesarias para vivir su sexualidad plenamente. Ejercer y defender sus derechos sexuales y reproductivos requiere de una educación que les prepare para asumir actitudes responsables, pero también de posibilidades económicas, políticas y sociales que les respalden.

El marco cultural donde se aprende y se es hombre y mujer conforma el universo simbólico, que sirve de fuente a los seres humanos para actuar, juzgar y decidir. Por ello no es un tema menor trabajar desde y con las iglesias los derechos sexuales y reproductivos. Así lo ratificó Kate Gilmore, secretaria general del Fondo de Población de las Naciones Unidas y de Mariela Castro Espín, directora del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX), quienes participaron de la primera jornada de la Consulta Continental celebrada en el Salón de los Embajadores del Hotel Habana Libre.

Ambas reconocieron el rol activo de las comunidades e instituciones eclesiales en la labor educativa que se precisa para concientizar sobre problemáticas comunes en la región y particulares de cada país, asociadas a la sexualidad y la comprensión que de ella tienen los seres humanos, que norman y dictan lo que debe ser asumido como “correcto o no” socialmente.

Mariela Castro contó la experiencia cubana en la educación sexual de diferentes generaciones, una formación liberadora, que permite tomar decisiones en la vida sin manipulación. Cuando hay voluntad política y participación social esto es posible, aseguró. El Programa Nacional de Educación Sexual en la isla trabaja de manera estrecha con el Consejo de Iglesias de Cuba que le aporta su espiritualidad a estos procesos.

Como síntesis de los resultados de las consultas nacionales sobre el tema, se presentó la Guía de Capacitación “Las Iglesias y los Derechos Sexuales y Reproductivos” que facilitará el trabajo sobre estas temáticas en las iglesias latinoamericanas y caribeñas, utilizando la Biblia en una pastoral de acompañamiento.

El secretario general del CLAI, el brasileño Nilton Geise, exhortó a realizar alianzas, a salir de las iglesias, a buscar asesoría para trabajar estas problemáticas. “El material que se comparte sigue esa lógica y es un insumo para profundizar la labor de nuestras iglesias”, dijo.

Finalmente fue sometido a debate y aprobado un documento síntesis de esta Consulta Continental que a continuación compartimos:

VI ASAMBLEA GENERAL DEL CONSEJO LATINOAMERICANO DE IGLESIAS
“Afirmando un ecumenismo de gestos concretos”
CONSULTA CONTINENTAL: “LAS IGLESIAS Y LOS DERECHOS SEXUALES Y REPRODUCTIVOS”

Consenso de La Habana

Nosotros y nosotras, representantes de Iglesias y organismos ecuménicos, miembros plenos, fraternales y asociados que componen el Consejo Latinoamericano de Iglesias e invitados especiales, instituciones cooperantes, Centros de Educación Teológica, y otros organismos ecuménicos participamos de la Consulta Continental “Las Iglesias y los Derechos Sexuales y Reproductivos”, en La Habana – Cuba los días 21 y 22 de mayo del año 2013, en ocasión de la VI Asamblea General del CLAI manifestamos que:

-Representamos la diversidad de nuestro continente que incluye hombres y mujeres, jóvenes, indígenas y afro descendientes, a diferentes sectores y generaciones de la ciudadanía, y formamos parte de la sociedad civil organizada en los países de nuestra región.

-Tenemos desde el marco de una fe comprometida, un rol de agentes generadores de cambio a nivel comunitario, nacional, regional y global, salvaguardando la dignidad y los derechos humanos de todas las personas; procuramos incidir política y teológicamente desde nuestro accionar en el mejoramiento de su calidad de vida.

-Durante el año 2012, participamos de veinte consultas nacionales y cuatro consultas subregionales, en las que fueron parte líderes de diferentes instancias y organizaciones eclesiales y no eclesiales de la sociedad civil, de los respectivos Estados y de Naciones Unidas. En las consultas se facilitó un riquísimo espacio de reflexión y análisis desde una perspectiva bíblico-teológica, de salud pública y antropológica, sobre los derechos sexuales y reproductivos, contenidos en los temas de la Agenda de El Cairo; así como temas de discriminación y racismo, pobreza, educación, movimientos sociales y protección del medio ambiente.

-Este proceso implicó intensos análisis y debates que se plasmaron en una serie de pronunciamientos, desafíos y propuestas concretas de acción conducentes a promover el ejercicio pleno de los derechos humanos y una cultura de paz y justicia. Con esto, consideramos que estamos caminando en plena consonancia con la voluntad divina que busca una vida digna y abundante para todas sus hijas e hijos. De hecho cada ser humano es creado a imagen y semejanza de Dios (Génesis; 1:26) y llamado a una vida plena, digna y abundante, sobre todo para las poblaciones en situación de vulnerabilidad y excluidas.

-El tratamiento de las temáticas de Salud Sexual y Reproductiva deben ser asumidos desde el marco de los derechos humanos y estar garantizados por los Estados de Derecho, ya sean confesionales o laicos. La prevención de la violencia de género y la violencia sexual, la maternidad, la educación de la sexualidad, la prevención y atención de las personas que viven con VIH-SIDA, y el respeto del cuerpo, la planificación familiar, son necesarios y pertinentes para una verdadera transformación de nuestras sociedades.

-Después de un intenso trabajo investigativo, hoy, contamos con instrumentos que facilitan este proceso, resumido en la Guía de Capacitación “Las Iglesias y los Derechos Sexuales y Reproductivos”, para Comunidades de Fe, Organizaciones Ecuménicas y Redes de Organizaciones de la Sociedad Civil.

En este contexto denunciamos que:
-Según datos de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL, 2012) América Latina y El Caribe es la región más desigual del mundo que cuenta con más de 167 millones de personas viviendo en pobreza y alrededor de 66 millones viviendo en extrema pobreza, lo que significa que aproximadamente uno de cada tres latinoamericanos es pobre y uno de cada ocho se encuentra en pobreza extrema. Esto es un pecado imperdonable.

-América Latina y el Caribe con 148 millones de jóvenes entre 15 y 29 años de edad, tiene el mayor número de jóvenes en la historia de la región. Esto presenta desafíos inmediatos y amerita respuestas urgentes ya que actualmente uno de cada doce jóvenes entre 15 y 24 años de edad no ha finalizado la enseñanza primaria y carece de competencias para encontrar trabajo; y cerca de un tercio de los y las jóvenes viven en pobreza.

-La mortalidad materna sigue siendo un tema de alta preocupación en la región, a pesar de que ha experimentado un descenso (la tasa promedio es de 85 muertes maternas por 100.000 nacidos vivos). La disparidad entre países es muy alarmante. Uruguay reporto en el 2012 un porcentaje de mortalidad materna de 6,4 muertes por 100.000 nacidos vivos y Guatemala reportó un porcentaje de 158,2 por 100.000 nacidos vivos. En contraste, Haití, representa el porcentaje más alto de la región con 350 muertes maternas por 100.000 nacidos vivos. Alrededor del 95% de la mortalidad materna registrada en América Latina y el Caribe pueden evitarse.

-La violencia sexual contra las niñas y adolescentes, en su mayoría, es perpetrada por parientes; padres, tíos o amigos cercanos, hombres que deberían darles amor y protección. El embarazo adolescente en la región tiene la segunda tasa más alta del mundo luego de África y se estima que un 38% de las mujeres embarazadas son menores de 20 años (CELAC-CEPAL, 2012). La violencia contra las mujeres en la región es escandalosa y se manifiesta también cuando no hay autonomía para decidir sobre su sexualidad. Las mujeres han experimentado violencia física y sexual por parte de sus esposos o compañeros; los femicidios crecen a un ritmo mayor que el homicidio y la mayoría de estos ocurren en el ámbito doméstico (UNODC, 2011).

-Según UNODC (2011) existen entre 600 y 800 mil personas, entre población infantil, juvenil, y mujeres pertenecientes a los países de la región que son víctimas de trata y tráfico con fines de explotación sexual y otros. La migración internacional y los desplazamientos internos se han incrementado, y van paralelos a un clima desfavorable y xenofóbico, por lo cual, uno de los mayores desafíos es la necesidad de proteger los derechos de los inmigrantes, en particular de las mujeres, las jóvenes y las niñas.

-El panorama actual en torno a la respuesta a la pandemia del VIH y el SIDA esconde profundas desigualdades e inequidades al interior, y entre los países.

-El protagonismo de los pueblos indígenas y las poblaciones afro descendientes devela las marcadas inequidades en términos de acceso a oportunidades, ejercicio de derechos y reconocimiento político y cultural, así como todo tipo de estigma y discriminación.

-Según datos de las Naciones Unidas y la Organización Mundial de la Salud, entre el 10% y el 15% de la población de América Latina y el Caribe tiene algún grado de discapacidad lo que equivale a 85 millones de personas. Es frecuente escuchar historias de esterilización, abortos y otras privativas de la libertad de opción para estas poblaciones.

Frente a estos pecados estructurales, que como Iglesias e instituciones presentes en esta Consulta Continental nos duele, lastima e interpela a actuar

-En todos los ámbitos de la educación y de la formación de liderazgo de nuestras iglesias, llevaremos una propuesta concreta de acción sobre los derechos y la salud sexual y reproductiva desde una perspectiva de respeto especialmente por las personas más excluidas, asegurando que: Los niños no mueran de pocos días y (…) las mujeres no den a luz para maldición… (Isaías, 65:20-23). Al mismo tiempo, exhortamos a otras expresiones de fe a unirse a estos procesos de diálogo y formación sobre los derechos humanos y en particular los derechos sexuales y reproductivos.

-Continuaremos trabajando en la promoción y defensa de los derechos humanos y particularmente de los derechos sexuales y reproductivos; desde una perspectiva teológica, pastoral y social, en las iglesias, organizaciones ecuménicas, y Organizaciones de la Sociedad Civil de América Latina y El Caribe.

-Seremos comunidades inclusivas que acompañen pastoralmente a quienes sufren y son lastimadas por la violencia, la intolerancia y la falta de justicia recibiéndonos unos a otros como Cristo también nos recibió (Romanos 15:7)

-Difundir e implementar en nuestras iglesias y sus comunidades los temas de los Derechos Sexuales y Reproductivos contenidos en la Agenda de El Cairo, encaminados a educar e informar, así como hacer incidencia desde nuestra voz profética, para que mediante políticas públicas se contribuya al acceso universal a la Salud Sexual y Reproductiva.

-Garantizar el protagonismo de las y los jóvenes como líderes en nuestras comunidades de fe, estando a la vanguardia del desarrollo, apoyando políticas públicas y promoviendo sus derechos y necesidades en todas las esferas de la vida, incluida la Salud Sexual y Reproductiva, la diversidad sexual, la afectividad y la educación de la sexualidad y acceso a servicios apropiados de salud.

-Fomentar en las Iglesias, familias y la sociedad en general, la construcción de ambientes y espacios formativos sobre las nuevas masculinidades y de respeto hacia las mujeres y los y las jóvenes, para disminuir el impacto que tiene sobre ellas la violencia generalizada, la violencia basada en género y la violencia sexual.

-Trabajar en la incidencia de políticas públicas y programas encaminados a promocionar los derechos humanos y la erradicación de toda forma de discriminación, en particular hacia las mujeres, adultos mayores, el medio ambiente, las poblaciones indígenas y afro descendientes, personas inmigrantes, personas Lesbianas, Gay, Transexual, Bisexuales e Intersexuales (LGTBI) personas con discapacidad y el respeto a la diversidad.

-“Contribuir a un mundo donde cada embarazo sea deseado… cada parto sea sin riesgos… y cada persona alcance su pleno desarrollo”.

Sometido y acordado en La Habana en el marco de la Consulta Continental “Las Iglesias y los Derechos Sexuales y Reproductivos”, a los 22 días del mes de mayo de 2013.

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