Abriéndonos la cabeza

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Claudia Korol

Desde este 2013 y hasta siempre, mientras la memoria rebelde siga estrelleando el horizonte, cada 5 de marzo naceremos con Rosa Luxemburgo y moriremos con Hugo Chávez.

Nacer y morir son momentos de nuestra vida. Son desgarros y creaciones mágicas, que cuesta descifrar en las distintas claves de comprensión del mundo. De muchas muertes y muchos nacimientos nos hacemos pueblo. De muchos nacimientos y de muchas muertes nos hacemos naturaleza y humanidad.

Cada 5 de marzo desde este 2013, naceremos con Hugo Chávez, y moriremos con Rosa Luxemburgo. Y así también nacerá y morirá nuestro socialismo del siglo 19 en el que llegó Rosa al mundo, un socialismo con aires comuneros… y nuestro socialismo del siglo 20, tan octubremente soviético, que Rosa vivió en sus comienzos… y Hugo Chávez en su agonía … y nuestro socialismo del siglo 21, que tomó los aires bolivarianos de la América Libre. Un socialismo caribeño, alegre, con más ganas de ser que lo que es, con más deseo de distribución, que nuevas relaciones de producción. Un socialismo en pañales, en la infancia del camino.

Cada 5 de marzo, desde ahora, uniremos la fe de Chávez y la pasión de Rosa en un amor libre que no necesita de padrinos ni de papeles. Un amor que crecerá en el territorio tan llorado por tanto pueblo, tan regado por la sangre de los más humildes, de los más olvidados, como el cacique yukpa Sabino Romero, asesinado un par de días antes en Venezuela, por las balas terratenientes y la indiferencia oficial.

Cada 5 de marzo rezaremos con Rosa su oración contra la burocracia en el socialismo, y con Chávez celebraremos las batallas para que Nuestra América construya y cree la revolución socialista y no una caricatura de revolución. Luego cantaremos con Alí Primera: “No basta rezar… hacen falta muchas cosas para conseguir la paz”.

Para conseguir esa paz que tantas prisiones le costó a Rosa, cuando se opuso en el parlamento y en las calles a la votación de créditos para la guerra. Para conseguir esa paz por la que tantos esfuerzos realizó Chávez, acompañando al pueblo de Colombia atrapado en las redes militaristas de los gringos. Una paz que tiene signo antiimperialista.

Una paz que cuida los territorios para que sigan siendo espacios de vida y no de destrucción capitalista y neocolonial.

Cada 5 de marzo, desde este 2013, naceremos y moriremos y volveremos a nacer… despertaremos en los caminos, como esa porción de pueblo que camina en Honduras paso a paso… despertaremos en los campamentos, como los hombres y mujeres Sin Tierra que reinventan el Brasil… despertaremos en el corazón de América, que late cubanamente por las revoluciones de todos los siglos… despertaremos en la Selva Lacandona haciendo otros mundos habitables en este mundo… despertaremos en la desobediencia tan argentina a los transnacionales dictados monsantos.

Cada 5 de marzo, y hasta siempre, Rosa nos mirará a los ojos, y en el límite de sus fuerzas nos dirá, como cuerpo de revolución: “fui, soy y seré”… y Chávez hará con su sonrisa un horizonte que grite con aire utópico: “viviremos y venceremos”.

tomado de http://www.dariovive.org

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