Acompañemos a Fidel, con valentía y creatividad

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Hoy celebramos el cumpleaños de Fidel, cuando llega a sus 84 años, y como un pastor por más de 50 años, todos vividos en nuestra querida Cuba, puedo afirmar que Fidel llega a este 13 de agosto en plena realización de la caracterización bíblica de un proverbio de Salomón: “La senda de los que practican la justicia es como la luz de la aurora que va creciendo hasta que el día es perfecto” (4:18)

Esta realidad ha sido posible porque Fidel ha mantenido una identidad revolucionaria que con el tiempo y la experiencia se han enriquecido y han logrado una madurez en su más alta significación. Esta identidad ha estado presente en todas las batallas y realizaciones de nuestro pueblo; y desde el pueblo se ha extendido más allá de nuestras fronteras.

No ha habido un solo pueblo que haya clamado por su solidaridad comprometida que el gesto y presencia de los cubanos no haya respondido con acciones concretas, y en esas acciones ha estado Fidel; porque la identidad y la presencia de Fidel ha sido comprometida y consecuente a través de toda su vida.

Ahora, entre otras tareas, en las que su tiempo, le dedica la mayor parte a lo que lo que considero lo más parecido al, lo que he llamado el ministerio profético.

En las mejores tradiciones religiosas y seculares, el profeta no es un adivino y Fidel no lo es, como él mismo lo ha afirmado. Profeta, por ejemplo, en la cultura semítica, viene de dos raíces: rôeh y nâbi.

Rôeh es el vidente, el que penetra con su reflexión aguda en la realidad hasta llegar a las raíces y las causas mismas del acontecer histórico. Nâbi es el que expresa sin temor alguno lo que percibe. De ahí que el profeta es el que anuncia un nuevo día, como alternativa posible y necesaria, y a la vez denuncia con todas sus fuerzas e inteligencia la maldad, la crueldad e impiedad en todas sus manifestaciones. A esto agregamos que las armas de un auténtico profeta son la verdad, la lealtad inconmovible a los principios, la justicia y la paz. De ahí que para nosotros Fidel es, con sus reflexiones, un verdadero ejemplo profético de este tiempo.

Su llamado ardiente y persistente para evitar la guerra que se nos avecina, su reclamo a la persuasión al Presidente de los Estados Unidos, para que piense bien y medite en la soledad de su conciencia, y no de la orden al inicio de un engendro de consecuencias impredecibles.

Acompañemos, todas y todos, a Fidel en este 13 de agosto, en su 84 aniversario.

Acompañemos a Fidel, con valentía y creatividad, en permitir el regreso a Cuba a nuestros hermanos presos en EE. UU. Hagamos llegar hasta el presidente de ese país que sea consecuente con el gesto de haber puesto su mano sobre la Biblia y hacer su juramento, que practique su fe y su devoción hacia el Libro Sagrado, y opte por la paz y no por la guerra. Ese es el mejor regalo.

Palabras de presentación a la exposición de Liborio Noval, Instantáneas de Fidel, a propósito de las celebraciones por el 84 cumpleaños del Comandante en Jefe, en el FSA, en Asunción, Paraguay.

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