Al rescate del patrimonio social

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Antiguas casas convertidas en hostales, farmacias que tambin sirven de museo, conciertos en patios coloniales, tabernas y cafeteras, se mezclan con obras sociales. Son pequeos y grandes espacios que aparecen en lugar de las ruinas en el barrio histrico de la capital cubana.

A diferencia de lo que ha ocurrido en no pocas ciudades antiguas del mundo, el programa de desarrollo del centro histrico habanero pretende salvar el patrimonio teniendo en cuenta a quienes habitan el rea.

Optamos por un centro histrico vivo, explic a IPS la arquitecta Patricia Rodrguez, directora del Plan Maestro para la Revitalizacin Integral del Centro Histrico de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana.

Un hogar materno, ms de 10 escuelas restauradas y un centro de rehabilitacin para nios con enfermedades degenerativas del sistema nervioso central, aparecen entre las obras sociales impulsadas en los ltimos aos por la institucin.

Me fueron a buscar el 19 de septiembre del 2002, en medio del cicln Isidore. Mi hijo vive fuera de Cuba y yo estaba sola, cuenta a IPS Ida Baeza, una mujer de 77 aos que desde entonces vive en la primera residencia protegida de La Habana Vieja.

Una docena de personas se benefician de los apartamentos construidos con cooperacin internacional. Tienen televisor, refrigerador y cocina y se les garantiza el lavado de la ropa, la limpieza, alimentacin, atencin personalizada y consultorio mdico.

Baeza debe respetar el reglamento interno, pero no pierde su independencia: cobra su pensin de enfermera, recibe los alimentos que vende el Estado a precios subsidiados y exhibe libremente los atributos de la religin afrocubana que profesa.

La programacin de actividades opcionales incluye ejercicios de relajacin, gimnasia fsica, juegos de mesa, rehabilitacin cognitiva, proyecciones de pelculas, talleres de habilidades manuales y de amor en la tercera edad.

La residencia est abierta a la comunidad. Unas 50 personas del Crculo de Abuelos del barrio vienen aqu a hacer gimnasia, el consultorio mdico atiende a los vecinos y proyectamos videos para los nios del rea, detalla a IPS Esther Ruiz, administradora de la residencia.

Una instalacin similar est ya en proyecto y la idea es seguir extendiendo la experiencia que pretende satisfacer las necesidades de personas mayores que se encuentran en condiciones de vulnerabilidad econmica y social.

La atencin a ms de 16.100 adultos mayores que viven en el centro histrico es slo uno de los objetivos de la direccin de Asuntos Humanitarios de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, situada en las reas del antiguo Convento de Beln.

Cientos de personas llegan cada semana al Convento. Algunas, como Lourdes Scull y Gilberto Jorrn, van a hacer los ejercicios matutinos y despus se quedan en talleres de tejido, artes plsticas o canto. Otras acuden buscando ayuda.

La oficina recibi 2.605 solicitudes de la poblacin el ao pasado y distribuy gratuitamente 1.154 medicamentos y 13.101 artculos, entre ellos 129 coches especiales para nios discapacitados, sillas de ruedas y efectos electrodomsticos.

El Convento de Beln, una edificacin del siglo XVIII an en fase de restauracin, sumar a sus actuales funciones las instalaciones de un hogar de ancianos con capacidad para 50 personas, servicios de fisioterapia y ptica, adems de un hotel.

Segn el Censo de Poblacin y Viviendas realizado en el centro histrico en 2001, ms de 66.750 personas vivan en 21.005 viviendas, ubicadas en 2,1 kilmetros cuadrados. Tambin se indic que 16,5 por ciento de esos habitantes tenan entonces 60 aos o ms.

El envejecimiento de la poblacin es considerado como uno de los mayores retos que afronta Cuba, donde 15 por ciento de sus 11,2 millones de habitantes son adultos mayores y las proyecciones indican que esa proporcin llegar a 25 puntos en 2025.

Un proyecto de ciudad sostenible tiene que contemplar a la sociedad que habita ese espacio donde coinciden las relaciones econmicas, la cultura y el patrimonio edificado, coment Rodrguez.

Arquitecta, con una experiencia de 21 aos de trabajo en La Habana Vieja, Rodrguez recuerda que el actual modelo de gestin surgi como una respuesta creativa a la crisis que viva Cuba a inicios de la dcada del 90, tras la desaparicin de la Unin Sovitica y el campo socialista europeo que eran sus principales socios comerciales.

Ante el riesgo de perder la continuidad de un proceso comenzado en 1981 con dineros pblicos, el Consejo de Estado otorg prerrogativas especiales a la Oficina del Historiador para la gestin autofinanciada del centro histrico.

En 10 aos, fueron creados ms de 11.000 empleos en el territorio y la Oficina obtuvo ms de 160 millones de dlares en ganancias, a partir de diversas vas como el turismo, el sector terciario y el cobro de impuestos.

El Estado aport 341 millones de pesos (moneda nacional que oficialmente se cotizaba al cierre de esta estadstica uno a uno con el dlar), se movilizaron algo ms de 60 millones de pesos en crdito bancario y alrededor de 14 millones de dlares de la cooperacin internacional, precis Rodrguez.

Del total de ingresos, 45 por ciento se destina a obras productivas e inmobiliarias, 30 por ciento a programas sociales y el resto a la reserva del Estado o a obras de rehabilitacin en otras zonas de la ciudad. Hoy tenemos un tercio del territorio rehabilitado o en proceso muy dinmico, afirma.

La vivienda es el problema ms grave que enfrenta en la actualidad La Habana Vieja, reconocen autoridades, especialistas y la poblacin que sufre de cerca el deterioro de las antiguas edificaciones.

Siempre temo que tras la lluvia venga el derrumbe, coment a IPS Alba Osorio, vecina del centro histrico.

Una propuesta, realizada a partir de un estudio de todos los espacios disponibles en la zona, prev un de plan de construccin de unas 2.000 viviendas para el perodo 2006-2012.

Entre 1994 y 2002, la Oficina del Historiador trabaj en 3.092 viviendas, incluidas acciones de rehabilitacin, conservacin o nuevas construcciones.

As y todo, algo ms de 45 por ciento de las viviendas censadas en 2001 no reunan las condiciones de habitabilidad adecuadas y la mitad de ellas eran ciudadelas, como le llaman en Cuba a las casas antiguas donde conviven varias familias por habitacin y comparten las reas comunes incluido el servicio sanitario.

Segn Rodrguez, la ciudadela es sinnimo de problemas estructurales, sanitarios y de hacinamiento. Si no hay viviendas donde reubicar, no se puede avanzar en el plan de rehabilitacin que incluye aumentar los metros por persona, coment.

Mientras, se ejecuta un programa de emergencia para recuperar la estabilidad de los inmuebles amenazados. A juicio de la directora del Plan Maestro, en estos casos, preservar el edificio es preservar la vida.

+ Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana (http://www.ohch.cu) + Centro Histrico de La Habana Vieja y su Sistema de Fortificaciones Coloniales (http://www.cnpc.cult.cu/cnpc/patrimhuman/pathum/habana.html)

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