Alemania: quince aos de Wesis y Osis

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Desde hace 15 aos, exactamente desde el 3 de Octubre de 1990, Alemania es oficialmente un nico pas. Sin embargo, desde entonces surgi una curiosa divisin antropolgica, dos “tipos de alemanes” que hasta ahora no quieren extinguirse: los llamados “Wesis” (del alemn West: Occidente) que son los habitantes de la antigua Alemania Occidental capitalista, y los “Osis” (de Ost: Oriente), aquellos que vivan en la ex Alemania Oriental comunista.

Wesis y Osis han sido los portadores cotidianos de la sobrevivencia de la frontera entre lo que fueron dos pases que experimentaron dos sistemas absolutamente opuestos.

Las encuestas en todo caso insisten en la diferencia: en el este hay un 20% de desempleo, en el oeste menos del 10%, en el este el ex Partido Comunista (PDS) recibe ms de un tercio de los votos, en el oeste practicamente no existe. Wesis y Osis, dicen, piensan distinto, comen distinto, se divierten distinto y hasta tienen diferentes costumbres sexuales.

Muchas veces que cont la historia de la disputa entre Wesis y Osis a gente que no vive en Alemania me miraron con cierta desconfianza. “Pero si son el mismo pas!” exclamaban unos, “pero han pasado muchos aos!” sentenciaban otros.

Esta vez decid por tanto buscar dos ejemplares legtimos de ambos bandos, dos colegas periodistas del Este y el Oeste alemn para que cuenten por s mismas la historia de dos mundos. Son Wiebke y Katharina, con sus 15 aos de disputas entre Osis y Wesis.

Cay el muro me gritaba mi padre. “Me da lo mismo”, le respond. As comenta Katharina Koufen, quien naci en Alemania Occidental.

“En la tarde que cay el muro perd mi trabajo. Oficiaba entonces como camarera en un caf en los bordes de la Selva Negra; un huevo demasiado frito pareci ser un argumento suficiente para que mi jefe me despidiera”.

Lgrimas de rabia me caan mientras me suba al viejo escarabajo de mi padre para viajar a casa.

Cuando llegu, todos estaban sentados frente al televisor. “Cay el muro!” me grit mi padre, “me da lo mismo”, le respond.

“Me despidieron!. Con lo bien que podra haber usado el dinero para un viaje, de preferencia a Sudamrica!”.

Entonces la RDA (Repblica Democrtica Alemana) estaba para mi lejsimo. Francia o Suiza estaban a media hora de auto y nos bamos de vacaciones a Italia o Espaa.

La isla de Usedom, los bosques de Turingia, las montaas del Erzgebirge (todos lugares de vacaciones de la RDA) los conoca apenas de odas. Mis conocimientos geogrficos sobre la RDA eran, en verdad, bastante mdicos.

Visitas del Este

Con RDA asociaba un pas apagado y gris, con un insistente olor a carbn y gente vestida con aburridos ropajes. Pero rpidamente debera tener algo ms que ver con esa gente.

En ese verano de 1990 en la Selva Negra se oa sobre todo gente hablando dialectos de la RDA. Mis tos que vivan al lado del lago Bodensee recibieron pronto, no precisamente con gran alegra, visitas de la RDA.

Aunque ellos haban mandado regularmente paquetes a parientes en la RDA con chocolates ms bien baratos y ropa bastante usada, lo que les pareca un gran despliegue de generosidad, tenerlos de visita en persona les pareci completamente invasivo.

“Que se creen, no somos un hotel!”, exclam mi ta.

Para los Wesis entonces, los Osis eran una compaa difcil y no slo porque parecan no mantener ninguna distancia y acuartelarse en bandadas por tiempo indefinido en casa de “amigos Wesis”.

An ms difcil de soportar fue para muchos la forma que tenan algunos de contar, llenos de patetismo y bajo cualquier pretexto, su muy privada versin de su historia en la RDA.

Osis de cerca

Muchos colegas de otros diarios berlineses cuentan an cmo les cost acostumbrarse a la manera extremadamente “personal” del trabajo de sus compaeros Osis, que mezclaban sin pudor asuntos personales y profesionales, que urdan tesis extrapoladas de su muy privada experiencia personal.

Hoy en da, debo admitir que muchos de nosotros los Wesis, nos topamos con el Este de una manera bastante “oscura”.

De hecho, recuerdo que incluso haban agencias de viajes que aconsejaban no reservar los viajes ms baratos porque “si no usted va a estar rodeada de Osis”, lo que quera decir de exigentes, eternamente insatisfechos viajeros que son a la vez tan tacaos que no dejan ni siquiera propina.

Aparentemente en el estado benefactor de la RDA la iniciativa propia era superflua, eso se nota hasta ahora. Hace poco viaj con una amiga sudamericana hacia el este, para mostrarle el “preocupante” estado de la regin.

Pero lejos de sorprenderse, ella coment riendo: “Pero casi todas las casas estn renovadas y frente a cada una hay estacionado un auto”.

“S, la gente est desempleada, pero recibe ayuda del Estado”, tuve que responderle.

Mi hija la Osi

En 1999 me mud a Berln, primero en el oeste, donde los dueos de casa me advirtieron que por todos los medios no viviera en el Este de Berln.

Luego me cambi al barrio de Friederichshein, en el Este de la capital, transformado en un sector elegante y habitado casi exclusivamente por estudiantes Wesis y, finalmente, en Pankow, un barrio donde viven casi exclusivamente Osis.

La casa donde vivo hoy perteneci al Partido Comunista de la RDA. Mi hijos juegan con nios hijos de Osis e incluso mi hija ms pequea naci en el Este de Berln, es por lo tanto una Osi.

Podr ms adelante distinguir an entre Osis y Wesis? Ojal que no.

*Katharina Koufen, naci en 1970 en Friburgo, oeste de Alemania. Vive en Berln y trabaja como periodista en el diario berlins Die Tageszeitung.

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