Amparan las reservas suministros vitales al pueblo

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Sería de ilusos o malintencionados pensar que las reservas materiales creadas por un país pequeño como Cuba, con limitada capacidad financiera y guerra económica en su contra por más de medio siglo, pueden ser suficientes para solucionar el desastre nacional que acaban de provocar los huracanes Gustav e Ike. Pero en medio de la destrucción, la gente siente confianza: la primera prioridad en la entrega de recursos son las familias damnificadas.
ZASEGURA EL GENERAL LEZCANOREZ QUE LA PRIORIDAD SON LAS NECESIDADES DEL PUEBLO.
Caravanas de rastras colmadas de tejas, maderas, postes, alimentos¼ surcan las principales carreteras de nuestro archipiélago en un ir y venir solo interrumpido cuando lluvias torrenciales e intensos vientos impiden el traslado seguro de las cargas.
Muchos vehículos pertenecen a las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), cuyos medios y combatientes vuelven a ponerse a disposición de la población, sin reparos de ninguna índole. En algunos casos el movimiento de los recursos desde fábricas y almacenes se hace directamente hasta las localidades donde serán empleados, con el mismo propósito de ganar en agilidad; el abasto de tejas constituye la evidencia más ilustrativa.
Son tantas las pérdidas causadas en apenas diez días por los dos meteoros, que resulta imposible llegar a todas partes de manera simultánea. La prioridad la tienen las áreas donde se registran los mayores estragos. Entre los pobladores de esos lugares la prensa continúa recogiendo historias conmovedoras sobre lo ocurrido y también de la laboriosidad de las personas, quienes tampoco pierden tiempo en componer sus viviendas con las tejas y otros materiales recibidos.
CONTINÚA EL TRASLADO DE PRODUCTOS HACIA LAS LOCALIDADES MÁS AFECTADAS.
GUARDAR PARA MOMENTOS DIFÍCILES
Disponer de reservas no obedece a la casualidad. En términos legales su creación, cuidado y manejo están refrendados por una norma jurídica del más alto rango: La Ley 75, de la Defensa Nacional, cuyo capítulo XVI despliega el tema. En el ámbito de la práctica cotidiana tampoco hay cabos sueltos. “Cada año se establece y puntualiza un plan para las reservas, las cuales incluyen alimentos, combustibles, materiales de la construcción, medicamentos, medios y equipos de la más diversa índole y otros surtidos”, asegura el general de división Carlos M. Lezcano Pérez, presidente del Instituto Nacional de Reservas Estatales (INRE), organismo facultado para dirigir, ejecutar y controlar la política del Estado y del Gobierno en cuanto a las reservas estatales. También le corresponde al INRE fiscalizar las reservas movilizativas, participar en su planificación y en la ejecución de su financiamiento.
Cuba conforma tres niveles de reservas materiales: las estatales que son acumuladas con el objetivo de garantizar el desarrollo y normal funcionamiento de la economía nacional, atenuar dificultades imprevistas como consecuencia de desastres naturales u otros tipos de catástrofes y fortalecer la capacidad defensiva del país. Las movilizativas que se autorizan a los organismos para asegurar fundamentalmente la continuidad de sus producciones y servicios, y las reservas de las FAR, destinadas a la defensa.
En momentos como los que estamos viviendo, explica el general Lezcano, todas esas reservas —sin excepción— son empleadas para asegurar las necesidades del pueblo; esto quiere decir, por ejemplo, que si decidimos reparar rápidamente una fábrica o establecimiento de servicios es porque reporta beneficios vitales a la población. De lo contrario no entrarían entre las primeras urgencias.
EMPEÑO SOSTENIDO
En medio de las más adversas circunstancias económicas dadas por el incremento del bloqueo y el encarecimiento de productos básicos como el petróleo y los alimentos en el mercado internacional, el Estado y el Gobierno cubanos han seguido aumentando las reservas materiales internas. Si no hubiese sido por esa previsión, difícilmente los cubanos hubiéramos sobrevivido los años más duros del periodo especial, ni ahora pudieran movilizarse cuantiosos bienes para atenuar el grave embate de dos huracanes en apenas unos días.
Según detalla el Presidente del INRE, la magnitud de las reservas dependen en primer orden de la capacidad económica del país, pero también son tenidos en cuenta los pronósticos de necesidades para enfrentar situaciones de contingencia, la capacidad de almacenamiento, conservación y rotación óptima de los productos. El INRE responde por el cumplimiento de esos principios; “de ahí la importancia de las supervisiones periódicas a organismos y entidades que realizan nuestros inspectores, a quienes exigimos el máximo de rigor y objetividad”.
En casos de catástrofes como la actual, el Consejo de Defensa Nacional —y dentro de él su órgano económico integrado por representantes de distintos ministerios— evalúa la información de los daños que reportan los organismos y los consejos de defensa provinciales, municipales y de zonas. “Esto se hace de manera muy ágil: terminado cada análisis en el nivel central, la máxima dirección del país decide qué hacer, enseguida el INRE recibe la indicación de liberar de la reserva los recursos aprobados y a partir de ahí se desencadena la distribución”.
La agilidad en la toma de decisiones, advierte, descansa en la capacidad de los órganos de dirección en nuestro país, a partir de su entrenamiento teórico y práctico, por distintas vías, entre ellas los ejercicios Meteoro y Bastión.
Para el general Lezcano, el proceso descrito anteriormente “constituye una alta responsabilidad; nadie realiza peticiones desmedidas, pues todos estamos conscientes de la necesidad de actuar con racionalidad, poniendo por delante el bienestar colectivo y no el interés de ningún sector o territorio en particular”.
También entre los cuadros de dirección “hay comprensión plena de que no podemos quedarnos sin reservas; es preciso trabajar duro, recuperar producciones, seguir enfrentando las consecuencias de los desastres y reponer los inventarios cuanto antes sea posible; pues de lo contrario cómo resistiríamos el golpe inicial de otro evento climatológico o de cualquier otro tipo de situación excepcional”.
El Presidente del INRE no es un hombre de mucho hablar, le ha dedicado espacio a la prensa por la importancia de brindar información a nuestro pueblo. Pero su tiempo para atendernos llega a su fin. Le acaban de traer un nuevo pedido para seguir extrayendo bienes de la reserva. También van con destino al pueblo. “Y tenemos la orden de actuar con prontitud”.

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