Argentina. 24 de marzo de 1976: Recuerdos del horror

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La Inquisición Militar, sostenida por el silencio cómplice de la Iglesia Católica, apoyada por sectores civiles de la sociedad y elementos empresariales, no podrá ser borrada de las páginas de la historia.

Bajo la absurda denominación de Proceso de Reorganización Nacional se instaló en el país una cacería de luchadores y luchadoras, cuyo sueño fuera la igualdad para todos y todas los habitantes de esa Argentina herida de muerte.

A 34 años de la bestialidad encarnada en los representantes de las fuerzas armadas, que remataron su locura con una Guerra contra el imperio británico bajo la excusa de recuperar las Islas Malvinas, enviando al frente de batalla a soldados inexpertos, hambrientos, sin abrigo, mientras los altos mandos se escondían como ratas incapaces de hacer frente a la situación provocada, el recuerdo de aquellas y aquellos que dieran su vida late con más fuerzas que nunca.

Los aliados de aquellos “salvadores” de la patria, expropiadores de bebés nacidos en cautiverio, violadores de jóvenes encadenadas, asesinos de ancianos bajo el vil argumento que hablaba del “peligro” que representaba para la sociedad la lucha de los obreros, estudiantes, intelectuales, dirigentes sociales y políticos, sindicalistas, artistas, sacerdotes libertarios avergonzados de la iglesia viperina, hoy aparecieron nuevamente haciendo apología de su cobardía de entonces, tal como es lógico para los serviles genuflexos a intereses foráneos.

Llaman a los luchadores “terroristas”, pero jamás podrán mirarnos a los ojos y explicarnos si los bebés asesinados o apropiados también fueron terroristas.

Si serán bajos de moral que hasta muchos de esos criminales, luego de apropiarlos, criaron como si fueran suyos a hijos e hijas de los luchadores, arrebatándoles sus identidades. Alimañas que necesitaron de esa sangre heroica que más temprano que tarde hervirá en las venas de esos niños de entonces, hoy adultos, que mediante el asesinato de sus madres les permitieron sentirse “padres”…

El fascismo avanza en América Latina, lo hace en momentos en que nuevos aires soplan sobre estas tierras hartas de genocidios, hartas de la entrega de sus recursos naturales, hartas de deudas espurias, internas y externas.

Avanza cuando el espíritu de los compañeros y compañeras recobra fuerzas para indicarnos que realmente hay otro mundo mejor.

Por nuestros muertos, por los compañeros y compañeras desaparecidos, torturados, masacrados, por los exiliados, por las Madres, Padres, Hijos y Hermanos, Familiares, camaradas, amigos, seamos capaces de alcanzar la UNIDAD con la que soñaron ellos.

Sólo así podremos estar seguros que el horror no volverá a tender su manto de odio sobre un pueblo que cuenta con más de 30 mil ejemplos que nos guían desde algún lugar de la historia.

JUSTICIA POR ELLOS, CASTIGO A LOS CULPABLES COMPAÑEROS Y COMPAÑERAS VIVOS EN NUESTROS RECUERDOS PRESENTES!!!!!!!!!!! HASTA LA VICTORIA SIEMPRE!!!!!!!

foto: Silvina Di Cauto

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