Argentina se convirtió en el primer país con matrimonio igualitario en Latinoamérica

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Como en los grandes debates de este Congreso, los momentos previos a la votación del matrimonio de personas del mismo sexo dejaron perdidos en la madrugada una serie de discursos y perlas que quedarán en el recuerdo de una noche histórica. La fantasmal aparición de Carlos Menem; la sorpresiva abstención de un senador oficialista y de una opositora; el cambio de posición del ex gobernador de Tierra del Fuego; las idas y vueltas del radicalismo y la bronca de tres senadores que dejaron el recinto cuando veían naufragar su posición mantuvieron el suspenso hasta las cuatro de la mañana, cuando finalmente se convirtió en ley el matrimonio igualitario.

La aparición del ex presidente Carlos Menem en el Senado a la hora de arrancar la sesión llamó la atención de varios legisladores. El riojano ya había manifestado su rechazo a la ley, pero se esperaba uno de sus habituales faltazos, por lo que su voto en contra no estaba previsto. Menem deambuló un rato por el palacio, estuvo cerca por si era indispensable para lograr el quórum, pero una vez alcanzado, nunca más se lo vio por el Senado.

La lista, de 49 oradores, anticipaba que el final sería a la madrugada, entre las 3 y las 4. Como en todas las sesiones, los últimos discursos pertenecen a los presidentes de los bloques mayoritarios: el peronista disidente Adolfo Rodríguez Saá, el radical Gerardo Morales y el kirchnerista Miguel Pichetto. A medida que pasaban los discursos se confirmaban las posiciones de algunos senadores que se mantuvieron en suspenso hasta último momento o se hacían notar algunas ausencias imprevistas días anteriores. Los oficialistas Daniel Pérsico (San Luis) y José Mayans (Formosa) expresaron entrada la noche su negativa al matrimonio, pero, por otro lado, varios opositores inclinados al no adelantaban su abstención como María José Bongiorno (Río Negro) y Graciela Di Perna (Chubut). En medio del discurso final, el de Pichetto, el senador oficialista Fabián Bancalani pidió una interrupción y empezó a argumentar en contra del matrimonio. El chaqueño estaba computado como un soldado kirchnerista y su cambio de postura daba vuelta el tablero a favor del rechazo. Finalmente pidió permiso para abstenerse y la tensión bajó.

“Creo que es antinatural. Mañana alguien se va a poder casar con un perro, con un burro”, había dicho el senador Mario Colazo. Tras tamaña declaración, el ex gobernador de Tierra del Fuego era un número puesto por el no. Pero al parecer sus propios argumentos no alcanzaron para convencerlo y Colazo votó por el sí.

Nunca se presentaron a la sesión los oficialistas Sergio Mansilla (Tucumán) y Elida Vigo (Misiones), contrarios al matrimonio. Mansilla argumentó que lo hizo para evitar formar quórum y así rechazar la iniciativa, algo más que improbable. El senador radical Emilio Rached (Santiago del Estero) estuvo un rato en la sesión, pero después ni sus compañeros sabían explicar por qué no estaba.

Más allá de los casos puntuales, el bloque radical en su conjunto tuvo un importante conflicto político interno. Sólo cinco de sus 17 miembros acompañaron la iniciativa, lo que se convirtió en un problema para el jefe de la bancada, Gerardo Morales, y el titular del partido, Ernesto Sanz, ambos a favor. En un primer momento cuestionaron la actitud de los cuatro senadores que integraron la Comisión de Legislación General y firmaron el dictamen de unión civil, calificado como discriminatorio por buena parte de la comunidad homosexual. Hubo después un intento por presentar un proyecto propio de unión civil, sin la llamada “cláusula de conciencia”, sin la prohibición de la adopción y la fertilización asistida. El proyecto planteaba la exclusión de la palabra matrimonio del Código Civil, igualando a todas las parejas bajo una nueva institución. Esto no llegó a ver la luz porque no logró el consenso dentro de su propio bloque ni afuera.

En el bloque había, además, una resistencia de varios integrantes por votar una iniciativa que había sido adoptada por el Gobierno. Como parte de una estrategia para diferenciarse, se elaboraron modificaciones en seis artículos, que obligaban a volver a Diputados. Al trascender la idea, otros senadores opositores la rechazaron y la comunidad homosexual hizo saber su disgusto. Se produjo una controversia entre Sanz y Morales a raíz de este tema. A última hora, la diputada Vilma Ibarra, autora de la iniciativa en Diputados, se reunió con Sanz en su despacho. Finalmente la votación se hizo en general y en particular al mismo tiempo y no hubo lugar para las modificaciones.

A las cuatro, se puso a votación en primer lugar el rechazo al proyecto de matrimonio. Treinta senadores votaron a favor de rechazar la media sanción de Diputados, 33 votaron en contra de rechazarla. Inmediatamente después se puso a consideración el dictamen de minoría, que acompañaba la sanción de la ley. El resultado no fue el mismo, los peronistas disidente Juan Carlos Romero, Adolfo Rodríguez Saá y Carlos Reutemann ya habían dado por fracasada su cruzada en contra de la igualdad de derechos y se levantaron de sus bancas. Así, con 33 votos a favor, 27 en contra, nueve ausentes y tres abstenciones, Argentina se convirtió en el primer país con matrimonio igualitario de Latinoamérica.

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