La mayor fortaleza del chavismo está en su organización popular

Entrevista a Kevin Rangel, Coordinador Nacional de la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

Por: Liliana Sierra Sánchez

EE.UU. y sus aliados no cesan en sus aspiraciones imperialistas de derrocar a la Revolución bolivariana e imponer un gobierno títere que les asegure el control sobre ese hermano país. En los últimos días, las agresiones y amenazas se han intensificado incluso en medio de la batalla global contra la COVID-19; mientras la mayoría de los países se preocupan por detener la propagación de la pandemia dentro de sus territorios y colaboran con otras naciones en este sentido, el gobierno estadounidense en complicidad con otros actores dentro del continente, prepara y financia ataques terroristas y mercenarios contra Venezuela, como la recientemente fracasada “Operación Gedeón”, resultado de una serie de eventos y planes contra la paz, incluyendo atentados contra los máximos dirigentes del chavismo.

A pesar del convulso escenario, el pueblo venezolano y las organizaciones populares se mantienen vigilantes y articulados en torno a la defensa y el combate contra la COVID. Así asegura Kevin Rangel, Coordinador Nacional de la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora (CRBZ), en entrevista concedida a esta periodista vía whatsapp.

Saludos revolucionarios Kevin, desde tu visión militante, ¿cuáles son los principales elementos que caracterizan la situación actual en Venezuela?

Kevin: Abrazos compa, el saludo para el hermano pueblo cubano.

Actualmente nos mantenemos en una situación muy compleja, previo a esta batalla global contra la pandemia, ya estábamos en un escenario de conflicto contra las élites neoconservadoras norteamericanas y sus aliados en el continente y en el mundo. Seguimos en este contexto de guerra multidimensional que viene aplicando los EE.UU. contra la Revolución bolivariana con el objetivo de derrocar al gobierno de Nicolás Maduro e imponer una ficha proimperialista que defienda los intereses norteamericanos. Venezuela es un país que dentro de la geopolítica juega un papel importante y siempre ha estado en la mira de los imperialistas, no solo por sus recursos naturales, que es un componente importante y estratégico en tal sentido, sino también por lo que representan la Revolución bolivariana, la  Revolución cubana y Nicaragua en el continente, seguimos siendo los que no nos alineamos a la política norteamericana y por tanto “los malos de la cuadra”, porque ellos han ido generando un plan de ubicar las fichas afines a sus intereses en todo el continente: Brasil, Chile, Ecuador… y estamos ahí en el objetivo. Sin embargo, las fortalezas de este proceso sembradas por el Comandante Chávez, han impedido un avance importante de las intenciones de EE.UU. de derrocamiento contra la Revolución bolivariana. Este es un conflicto multidimensional que comprende acciones en lo económico, lo social, lo político, e incluso en lo militar, como vimos en los últimos días que hubo una operación de mercenarios, porque el imperialismo no abandona ninguna arista, son distintos frentes de trabajo.

En el último período se han agudizado las agresiones económicas buscando generar una implosión desde lo social, la situación económica ha ido empeorando a partir de las sanciones, el bloqueo, las restricciones que le aplican a Venezuela impidiéndole comprar los bienes esenciales para el pueblo, alimentos, medicinas, gestionar el combustible. El componente de la pandemia ha venido a sumarse a la batalla, ahora nos toca enfrentar a la COVID-19 y a los gringos, pero no hemos bajado la guardia. La Revolución bolivariana se mantiene atenta, el chavismo se mantiene muy unificado en la defensa de la soberanía, entendiendo la importancia del momento histórico. El imperialismo con todo su laboratorio de guerra mediática ha intentado por todas las vías de debilitar esta unidad, tratar de sembrar intriga, pero no ha podido, el chavismo se mantiene firme, como un factor político que ha sabido resistir, pero también conducir, dotarse de una dirección que ha permitido encarar las complejidades del contexto. Decimos que no estamos en una coyuntura que va a pasar de inmediato, que conseguimos la vacuna y se pasa a la normalidad, para nosotros se complica, con el incremento de las sanciones tenemos grandes desafíos: la reactivación productiva, la reactivación de la industria petrolera; se han tomado algunas medidas, complejas, pero creemos que son tomadas con total realismo revolucionario con la finalidad de captar los recursos necesarios para invertir en los elementos esenciales de la vida de los venezolanos y venezolanas.

¿Qué posibles soluciones consideras que pudiera haber en este escenario?

Kevin: Las perspectivas que tenemos para estabilizar la situación son muy limitadas, por ahora el Estado solo puede ejercer el control, como está haciendo al tratar de contener la pandemia, mantener la cuarentena, regular la vida social, pero más allá de eso está muy limitado para la inversión económica, como por ejemplo para reactivar la industria petrolera, hoy no están los recursos. El imperialismo en los últimos dos años se ha dedicado a fracturar los activos internacionales de Venezuela y hemos perdido algunas industrias que nos permitían ingresos importantes de divisas, como refinerías, mercados, principalmente en EE.UU. y en Colombia.

Este es un año complejo porque la agricultura va a mermar, se han ido restringiendo las posibilidades de desarrollo productivo del campo. Intentamos construir salidas, ver cómo gestionar las sanciones, el bloqueo, y construir respuestas a lo interno y cosas que podamos ir trayendo de afuera.

En los últimos días ha habido acciones desesperadas que corresponden al plan de máxima presión a la dirección venezolana para generar una fractura, un derrocamiento,  en eso no han dejado de trabajar. Actualmente se mantiene la operación de detección y control de acciones como la que pretendieron hacer algunos mercenarios, que fue fallida y significó una victoria para la Revolución bolivariana. Los intentos imperialistas desde el año pasado para acá les han salido muy mal. Las acciones violentas de calle, los planes conspirativos, las acciones mercenarias, todo eso ha sido derrotado. Internamente hay un control político de la Revolución bolivariana, la derecha venezolana se encuentra sin capacidades de poder levantar un movimiento de protesta que permita generar condiciones internas para esos planes, por eso dichas acciones sin apoyo en tierra no tenían sentido. Fueron delatados rápidamente por la fortaleza del chavismo, su organización social, popular, que va más allá de la comuna como un ente, es el poder popular que articula un tejido social en el territorio donde está la comuna, el consejo comunal, el CLAP, la milicia bolivariana, lo cual está sembrado en toda Venezuela, sobre todo en los sectores populares con mayor fuerza.

¿Cómo ha sido la participación popular? ¿Ha habido un protagonismo de la gente en el enfrentamiento a la COVID-19 y a los planes imperialistas?

Kevin: Tanto en la batalla en contra de la COVID- 19 como en el enfrentamiento a las agresiones imperialistas, ha sido importante todo el sistema de organización popular que comprende la comuna, el consejo comunal, el consejo campesino…, todo ese tejido evidencia la territorialización y el enraizamiento de la Revolución bolivariana en el pueblo, con un papel protagónico en la defensa, en la producción y distribución de alimentos, entre otras tareas. Este es un componente que permite hablar de fortaleza, de unidad cívico militar. Nosotros como movimiento popular en este escenario hemos venido avanzando en el trabajo territorial de base, en el fortalecimiento de la organización de la gente para la producción, para acompañar a las familias más vulnerables que están afectadas por el bloqueo económico financiero contra Venezuela desde la Red Popular de Ayuda Solidaria, que es un instrumento que nos permite acompañar y multiplicar la solidaridad en el territorio , una solidaridad revolucionaria, humanista, con esa familias más desprotegidas ante las agresiones. Hemos avanzado mucho en la organización para la producción agrícola con la Alianza Nacional Productiva, nos encontramos en pleno proceso de ciclo de siembra y ahí estamos con la gente, incluso en medio de las restricciones de movilidad, de las dificultades con el suministro de combustible, no es fácil organizar a la gente en esos campos tan lejanos para la siembra, pero lo estamos haciendo como podemos. También estamos participando con la alcaldía de Páez, en Apure, en los puntos de asistencia integral social, que es donde se recibe a los venezolanos y venezolanas que vienen llegando de otros países, porque estamos en plena frontera y con esta situación de la pandemia, hay una gran xenofobia producto a la campaña mediática, entonces se generó un gran éxodo de compatriotas que han sido expulsados de sus residencias y trabajos y han regresado. Solo en Guasdualito hemos recibido a casi 10 mil familias que han vuelto al país, por esa frontera que es la más pequeña, mientras en Táchira han sido muchas más. Ahí hemos estado activos. Seguimos funcionando como organización, explorando los mecanismos para seguir batallando, y tener a la gente preparada para la defensa; se encuentran activas las brigadas de defensa popular, sobre todo en tareas sociales, ayudando a cumplir las medidas contra la pandemia y vigilando a los imperialistas, algo que hemos aprendido de la Revolución Cubana.

¿En este complejo escenario, qué importancia tiene la solidaridad, tanto de otros países hacia Venezuela como desde Venezuela hacia otras naciones?

Kevin:  Este ha sido un componente clave para contener y desnudar el plan de agresión contra Venezuela y darle fortaleza a la Revolución bolivariana, que sabemos no está sola. Hay miles de brazos solidarios en el mundo con este proceso que comprenden y hacen denuncia también; se han realizado acciones importantes incluso de defensa de la soberanía venezolana en otros países, como en el mismo EEUU, de protección de la embajada de nuestro país en Washington, para lo cual se movilizaron hermanos y hermanas estadounidenses.

Por otro lado, de manera permanente nosotros hacemos parte del Comité de Solidaridad Cuba- Venezuela, y la articulación con los compatriotas cubanos que están aquí en misiones, tareas diplomáticas, de salud, ha sido clave; la articulación incluso en el territorio con los médicos cubanos. Realmente las bondades de este proceso han sido construidos gracias a la solidaridad, destacando la cubana, se ha mostrado otra cara en medio de esta pandemia, de cómo enfrentarla poniendo por encima al ser humano, el amor a la humanidad. Hemos aprendido mucho de la Revolución Cubana, ha sido fundamental el elemento de solidaridad de los pueblos y de los países para denunciar y frenar la locura del imperialismo y contener sus acciones, a la vez para desmentir la campaña mediática criminalizadora del proceso.

¿Cuáles son los principales desafíos para la militancia en el contexto actual? ¿Puede hablarse de un nuevo tipo de militancia?

Kevin: Desde la CRBZ hemos venido trabajando el tema de la adaptabilidad, que es la agilidad, la habilidad, la iniciativa, la creatividad en medio de este escenario en función de sostener en movimiento la organización; no ha sido nada fácil. Hemos estado varias semanas pensando, analizando, trabajando en función de construir una nueva forma de funcionamiento de la organización, adaptándola a este escenario y a los que vengan y poder mantener el funcionamiento, y sí está implicando una nueva forma de militancia. Nosotros veníamos con un plan de adaptar al movimiento al contexto de conflicto a partir del análisis que hemos hecho, tenemos un plan de concentración territorial desde 2017 donde hemos ubicado los municipios y estados prioritarios en los cuales debemos poner los esfuerzos y donde tenemos mayores fortalezas. Aunque mantenemos la articulación con otros estados, la columna vertebral del trabajo político territorial está en Apure, Barinas, Táchira y Mérida. A pesar de las restricciones que impiden hacer asambleas, grandes concentraciones, marchas, que siempre mantienen activa a la militancia, hemos venido sosteniendo el funcionamiento orgánico de los municipios, de la dirección. Estamos utilizando mucho las herramientas tecnológicas con este tema de las videoconferencias, que representan todo un desafío porque los servicios de electricidad, de telecomunicaciones cada vez son peores, y en medio de eso nos han salido reuniones de la dirección por videoconferencias para trabajar algunos temas. Ha sido todo un reto, en vez de reuniones de todo un día, ahora son de una hora, hora y media, pero ahí vamos. Igualmente, con el proceso de formación, hemos desarrollado dos temas de la Escuela de Liderazgo por videoconferencias, con los núcleos en los estados, que se concentran en los puntos o salas de conferencia. Hemos construido espacios donde está concentrada la militancia, con conexión a internet, computadoras, herramientas tecnológicas que garanticen conectarse por videollamadas para distintos procesos como reuniones, la formación, el componente orgánico.

Por otra parte, estamos iniciando un proceso de consulta a la militancia sobre cómo adaptarnos de mejor manera, qué líneas de trabajo podemos reactivar de nuevo aparte de la Alianza Nacional Productiva y la Red Popular de Ayuda Solidaria.La consulta es por telegram, con los núcleos principales de la militancia. Nosotros tomamos muy en cuenta el tema de la democracia interna del movimiento, las consultas para la toma de decisiones de la organización, en este caso con una encuesta sobre las líneas principales de trabajo que debemos desarrollar, cómo vemos el papel de la organización en medio de la pandemia. El componente tecnológico ha sido bastante útil en estos tiempos, nos ha permitido adaptarnos de buena manera, mantener el contacto, la articulación como movimiento. El trabajo de base se mantiene, hacemos reuniones pequeñas en los municipios tomando las medidas de bioseguridad y después está el desafío de desplegar la información en el territorio, para ello tenemos que fortalecer aún más el trabajo organizativo del movimiento para garantizar los eslabones que permitan que las orientaciones, los planes, fluyan.

El trabajo nuestro ha estado activo, principalmente en el acompañamiento a las acciones del gobierno en la batalla contra la pandemia, reactivando el proceso de las brigadas de defensa popular, manteniendo las visitas casa a casa. Se han construido muchas incitativas de parte de la gente en el trabajo de base, por ejemplo hay un proceso interesante en Apure de voluntariado docente, buscando mecanismos en los barrios que permitan que a los niños que no están asistiendo a clases y no tengan condiciones tecnológicas se les haga llegar los contenidos por diferentes vías, como la donación de cuadernos, de materiales de estudio; también estamos acompañando a las familias vulnerables, y en Apure estamos incorporados a la tarea de recepción de los nacionales expulsados por la xenofobia de Colombia, Perú, Ecuador…, que han llegado incluso contagiados de COVID- 19, pero tenemos la norma de proteger al máximo a toda la militancia, y que nadie esté expuesto.

Bueno compa espero haber respondido todas las preguntas, si necesita saber algo más aquí estamos. Abrazos revolucionarios a las cubanas y cubanos.

Clara Rodés y Raúl Suárez: testimonios de una vida pastoral en Revolución

Clarita hubiera cumplido 80 años el pasado 2 de mayo, y Suárez llega a sus 85 este 14 de mayo.

Por: Liliana Sierra Sánchez

Matrimonio de Raúl Suárez y Clara Rodés

Hay nombres que llevan en sí una gran carga de mística y simbolismo, que con solo pronunciarlos inspiran gratitud, admiración, respeto. Es el caso de Clara Rodés González y Raúl Suárez Ramos, dos personas que unieron sus vidas en matrimonio y en el compromiso del trabajo pastoral, vidas que también estuvieron transversalizadas por la vocación de servicio y el compromiso con la sociedad cubana. Sus historias personales son testimonios de una fe cristiana y revolucionaria, de un verdadero ecumenismo por el bien de nuestra casa común: la Tierra toda.

Es difícil escribir algo que no se haya contado sobre ellos, pero vale la pena revisitar un tanto sus experiencias para comprender mejor los aportes que hicieron a la concepción de la pastoral en nuestro país.

Partiendo de la semilla*

Suárez (segundo de derecha a izquierda) se gradúa en el Seminario Bautista

Independientemente de los estudios realizados en el Seminario Bautista por Clara Rodés, la Convención Bautista Occidental de Cuba no ordenaba a las mujeres al pastorado, lo cual representaba una triste realidad.

Clarita en el Seminario Teológico Bautista

Después de un pastorado inicial en la Ciénaga de Zapata, Raúl Suárez fungió como pastor en la Iglesia Bautista de Colón, desde 1963, en los años más complejos para las relaciones Iglesia- Estado, creyentes- Revolución en Cuba. Ya en aquellos tiempos, por la biografía personal de ambos, empezaron a tener inquietudes a partir de su experiencia de fe, de cómo canalizar desde ella su simpatía por la obra revolucionaria, entrando en contradicciones con la formación teológica que habían recibido, la cual era muy espiritualizante, con el criterio de que el cristiano no se mezcla en las cosas del mundo como la política.

Suárez convaleciente después d ela sheridas recibidas en Playa Girón

Allí se aproximaron a través del hermano de Clarita, el pastor Paco Rodés, a la teología que se estaba produciendo y divulgando en el Seminario Evángelico de Teología de Matanzas. Además se vincularon con personas como el maestro René Castellanos, una figura emblemática de la Iglesia Presbiteriana. Comenzaron entonces un proceso de reconsideración de la experiencia de fe cristiana a la luz del proceso revolucionario. Sin embargo, estaban conscientes de que por determinados factores esa experiencia les iba a resultar muy difícil en el pastorado de Colón, por eso aceptaron en el año 1971 el llamado a que Suárez ocupara el pastorado en la Iglesia Bautista Ebenezer de Marianao.

Iglesia Bautista Ebenezer de Marianao, años 70

Ya en La Habana, continúan con más fuerza este proceso personal, involucrándose en organizaciones ecuménicas como la Coordinación Obrero Estudiantil Bautista de Cuba (COEBAC), el Movimiento Estudiantil Cristiano (MEC), y a través de ellas en la vida del entonces Consejo Ecuménico de Cuba.

Esa experiencia no la vivían ellos solamente, sino que fue central para las organizaciones ecuménicas: cuál debía ser la relación entre fe y responsabilidad social, entre fe y compromiso político, la gran inquietud sobre la misión de la iglesia en una sociedad socialista.

Raúl y Clarita

Al mismo tiempo, este proceso también lo estaban viviendo complejamente miembros de las iglesias, replanteándose el involucramiento en la vida del país y las tareas de la Revolución,  desde el deseo y la necesidad de que fe cristiana y compromiso revolucionario pudieran andar juntos, sin contradicción, y no participar de aquella dicotomía a la que invitaban tanto el fundamentalismo religioso como el fundamentalismo marxista al considerar que la fe era un asunto privado que debía quedarse entre las cuatro paredes del templo. A esto tampoco ayudaban los conflictos que se habían producido principalmente con la jerarquía católica, y el creciente consumo en Cuba del marxismo de factura soviética, el cual condujo a un reduccionismo donde marxismo era sinónimo de ateísmo y religión era sinónimo de contrarrevolución.

Por tanto, la experiencia personal de Raúl Suárez y Clara Rodés, la compartían con las que estaban viviendo otros cristianos y cristianas, y que orientaban el quehacer y la reflexión de las organizaciones ecuménicas. En aquella situación, tuvieron la posibilidad de seguir ese recorrido de manera personal, con un activismo en las organizaciones ecuménicas sin afectar la pastoral y la vida de su iglesia local. Sin embargo, en el caso de ellos era muy difícil, primeramente, porque había miembros de la iglesia que estaban sintiendo lo mismo y querían que la pastoral se orientara por ese camino y, por otro lado, por el tipo de gobierno o eclesiología de los bautistas, el gobierno congregacional, donde la iglesia es soberana para todos sus actos, incluyendo la elección de sus pastores y el celo por las actuaciones de los mismos.

La elección de un camino: coherencia y compromiso

Raúl y Clarita

El rumbo que deciden Raúl Suárez y Clara Rodés, de vivir la experiencia ecuménica con toda la comunidad de fe, era un camino largo y complicado, con exigencias pedagógicas para la cual no tenían todos los recursos, dado que en la iglesia veían al pastor como el que sabe todo, el que orienta. Más allá de eso, fue una decisión nacida de la propia vocación pastoral que les acompañó durante toda su vida, del celo y la preocupación por su iglesia, su comunidad de fe, y por su vocación ecuménica, por la vida de la iglesia en Cuba y su misión.

De esta manera, el proceso involucró a toda la comunidad, y no estuvo exento de tensiones, porque implicaba, entre otras cosas, una relectura novedosa de la Biblia a luz de la situación que estaban viviendo, poner todo sobre la mesa y revisitar su comprensión sobre la fe cristiana y la misión de la iglesia.

En esos años, muchos cristianos y cristianas fuera de Cuba se hallaban en contextos revolucionarios y de conflictividad social y atrevesaban experiencias similares, de las cuales nació la teología de la liberación, pero por el mismo aislamiento en que vivía Cuba debido en lo fundamental a la política de EE.UU., no se tenía demasiado conocimiento sobre esto en la isla. Raúl, Clarita, su comunidad cristiana, caminaron prácticamente solos, junto a algunos hermanos y hermanas de otras iglesias en el país y con miembros y militantes, pastores y laicos, de las organizaciones ecuménicas.

A este proceso de reconversión, como ya mencionamos, le fue central leer la Biblia sin los espejuelos de los misioneros, dejar de lado la formación recibida y permitir que la palabra de Dios les hablase en la nueva situación, y a partir de ahí tomar las decisiones.

A finales de los 70, la experiencia se enriquece: muchos hermanos de la iglesia, principalmente jóvenes, se involucraron en organizaciones ecuménicas como la COEBAC y el MEC; se abrieron puertas de intercambio con América Latina, sobre todo a través de la Comunidad Teológica de México, donde Suárez pudo hacer una pasantía en teología latinoamericana; a partir de esa experiencia se comenzó a recibir bibliografía actualizada; y significó una luz inmensa la vida, la obra y el pensamiento de Martin Luther King. Para la mentalidad bautista sureña, que marcaba las visiones de las iglesias de dicha denominación en el occidente del país, cualquier referente del cristianismo comprometido que no fuese también bautista, era muy difícil pedagógicamente que tuviera algún uso e impacto, por el carácter sectario y antiecuménico de esta tradición bautista del sur de los EE.UU. Martin Luther King vino entonces como anillo al dedo, porque era un pastor bautista de esa parte de la geografía norteamericana, que a causa de su fe y de un proceso de movilización y compromiso social y político, optó por la justicia en sus diferentes aristas.

En los 80 las organizaciones ecuménicas propician intercambios con cristianos/as de otras partes del mundo, que traían experiencias similares, en condiciones más difíciles para sus propias vidas. Ahí tuvieron peso los primeros años de la revolución sandinista, donde fue notorio el vínculo sin contradicciones entre cristianismo y revolución. Hermanos/as de las iglesias participaron en brigadas de trabajo voluntario en Nicaragua, en el café, el algodón y en encuentros con iglesias de ese país. Muchos de esos cristianos nicaraguenses, también salvadoreños, vinieron a Cuba a las jornadas de trabajo voluntario que organizaban la Brigada Frank País y la COEBAC en esos años. Fue una experiencia internacionalista que también marcó la vida de la iglesia.

Encuentro de Fidel con líderes ecuménicos

Los bautistas comprometidos con el proyecto revolucionario, venían reuniéndose en campamentos nacionales de la COEBAC desde 1973, reflexionando sobre la responsabilidad social del cristiano. Las personas que estaban involucradas a lo largo del territorio cubano comenzaron a tener problemas en sus iglesias locales, y en el caso de la Convención Bautista Occidental, a mediados de los 80, varios pastores e iglesias son expulsados: la Primera Iglesia Bautista de Matanzas, la Iglesia Bautista Ebenezer de Marianao y la Iglesia Jordán del reparto Mañana en Guanabacoa. Posteriormente, en el ´89, estas iglesias fundan la Fraternidad de Iglesias Bautistas de Cuba (FIBAC), que tuvo su primera asamblea en la Iglesia Bautista Ebenezer de Marianao, de la cual llegó a ser presidenta Clara Rodés, una de las tres primeras pastoras bautistas ordenadas en Cuba.

Campamento de la COEBAC sobre la responsabilidad social del cristiano

Una pastoral que se reconfigura

La experiencia ecuménica no solo fue vivida por la iglesia en una reconsideración de su comprensión de la fe cristiana y su misión en el contexto que estaba viviendo; para que el proceso fuera sostenible en el tiempo, tenían que producirse otras profundas transformaciones al interior de la iglesia, por ejemplo, la organización misma del trabajo eclesial para el cumplimiento de su tarea evangelizadora, diacónica, para su existencia como comunidad de fe en misión para el mundo.

La Iglesia Bautista Ebenezer de Marianao había heredado, como toda iglesia de la Convención Bautista Occidental, estructuras de organización que eran calco y copia de las de las iglesias bautistas del sur de los EE.UU. Todo esto se transformó a partir de la nueva visión de la fe y de la misión de la iglesia. En esta concepción de la pastoral, el trabajo de la iglesia no es solo del pastor, sino que la tarea pastoral es de toda la comunidad. Lo que antes eran departamentos, comenzaron a llamarse pastorales. La pastoral educativa, en esa coyuntura, se convirtió en central para la organaización del trabajo de la iglesia. La nueva educación cristiana tenía que estar presente en cada ámbito de actuación. A su vez, los departamentos de niños, de jóvenes, de adultos, se convirtieron en pastorales. También aparecieron otras pastorales que no estaban en las concepciones previas de la iglesia, vinculadas con la vocación ecuménica, con su responsabilidad social, con el rol de la mujer en la iglesia, con la importancia de la familia…

Culto de homenaje a Martin Luther King en la IBEM

Resultado de esa comprensión de la pastoral, de una iglesia que se reconoce como un movimiento pastoral insertada consciente y proféticamente en la realidad que le tocó vivir vivir, es que en determinado momento y para ampliar la presencia desde la identidad cristiana en la sociedad, la IBEM decide parir el proyecto que es hoy el Centro Memorial Dr. Martin Luther King Jr. (CMMLK), marcado por esta concepción del trabajo pastoral que tiene también un sello en la contribución inicial de Raúl y Clarita.

Clarirta en un campamento para niños y adolescentes de la IBEM

Como aseguró en una entrevista Raúl Suárez: “Nuestro Centro nació de una profunda inspiración cristiana y sustenta su quehacer en los valores del Reino de Dios y del proyecto revolucionario cubano: la justicia social, la paz, la solidaridad, una participación consciente y una comunicación liberadora que invita al diálogo de saberes y toma en cuenta la diversidad de rostros y pensamientos que nos caracteriza como cubanos para seguir construyendo, juntos, espacios de servicio y participación comprometida con nuestra sociedad.

La Iglesia Bautista Ebenezer fue el espacio institucional que nos permitió hacer realidad este sueño. El inicio de nuestro pastorado en Marianao fue el punto de partida de una nueva pastoral. Sin la comprensión y el acompañamiento consecuente de los hermanos de nuestra iglesia jamás hubiéramos logrado lo que ha sido y es nuestro Centro.

Fue en el interior de nuestra congregación donde se fraguó la motivación, el compromiso y las primeras acciones en nuestro barrio. Pogolotti se convirtió, con su acogida y su firmeza solidaria, en el espacio social que nos permitió una nueva visión sobre el ministerio diacónico de la iglesia. Su población sencilla y humilde nos ofreció la conciencia y convicción de sentirnos parte esencial del pueblo.”

Suárez presentando a un recién nacido a la iglesia

De ahí es que el CMMLK tiene como pilar desde su surgimiento, la participación y el involucramiento de todos y todas en el cumplimiento del horizonte, en la organización, en la toma de deciones, al punto de que cuando ya tenía un buen despliegue de trabajo, a inicios de los 90 decide ir a su registro legal como una institución con vida propia (aún reconociendo la paternidad y maternidad de la IBEM) y lo hace eligiendo el modelo de asociación. De esta manera implementa formas organizativas de acuerdo al derecho asociativo, es gobernado por una membresía que es soberana, que se reúne en una asamblea general periódicamente y que es democrática y colectivamente responsable de la vida de esta organización; cuando eso no lo ejerce directamente y lo delega, lo hace en cargos que son elegidos por esa asamblea y sometidos a la rendición de cuenta y la revocación de mandatos; es decir, se heredó ese espíritu de vocación democrática que viene del gobierno congregacional y la pastoral de la iglesia bautista.

Por otra parte, a los procesos de transformación que vivía la iglesia, contribuyó el progresivo acercamiento a las ideas de Paulo Freire y la educación liberadora. Freire, pedagogo y cristiano, que había trabajado en el Consejo Mundial de Iglesias, es la piedra angular del movimiento de la educación popular latinoamericano, muy cercano a la experiencia de la teología de la liberación. En no pocos lugares, sobre todo en Brasil, la educación popular estuvo vinculada a los procesos de reflexión bíblica. En el diálogo que se había producido entre la dimensión pedagógico- metodológica de la educación popular y la hermenéutica bíblica, nacieron principios interpretativos a la hora de enfrentar el texto bíblico que marcaron la hermenéutica de la teología de la liberación, lo cual hoy se conoce como la relectura popular de la Biblia. La misma plantea una lectura no literalista del texto bíblico a partir de la situación del creyente, de su experiencia cotidiana como hombre y mujer de fe, reconociendo la historicidad del texto bíblico como producto cultural y de fe en la formación del pueblo de Dios, la vida de Jesús y las primeras comunidades cristianas. También la educación popular en la propia experiencia brasileña contribuyó al trabajo organizativo y misiológico de las comunidades eclesiales de base.

Clarita participa en un encuentro con Lula da Silva en el Curso para Militantes Cristianos del CESEEP en Brasil

No resultaba entonces extraña esta influencia para la IBEM. Por ello fue natural la contribución al trabajo educativo de la iglesia de Mara Mansoni, quien había sido parte del Centro de Educación Popular del Instituto Sedes Sapientiae (CEPIS) de Brasil, y había venido a colaborar al CMMLK durante un año en septiembre de 1993.

De izquierda a derecha Ofelia Pérez (teóloga cubana) , Mara Monsoni, Raúl y Clarita

Esto acentuó las transformaciones que reforzaron positivamente la propia comprensión eclesiológica de la iglesia en su tradicion bautista, al fortalecer los procesos de participación y de gobierno de la comunidad.

No es secundario rescatar que este proceso afectó la liturgia, la manera en que la iglesia se juntaba y celebraba, una renovación litúrgica pertinente a la nueva teología que la acompañaba.

Todo esto son huellas de la experiencia de la Iglesia Bautista Ebenezer en el CMMLK desde su fundación y primeros años, que llegan directamente a través de sus pastores, los cuales tenían un rol significativo, en el caso de Suárez como director del Centro, y Clarita en la concepción pedagógica del mismo y en los espacios de formación en los que estuvo involucrada hasta su fallecimiento en 1994.

Raúl Suárez intercambia con el Obispo Federico Pagura y su esposa

Aquel Centro inicial se gestionaba desde el voluntariado y la contribución de la iglesia y sus pastores. En la primera etapa, muchos de los cursos eran impartidos por los propios pastores y teólogos y biblistas latinoamericanos. A inicios de los 90, dejándose desafiar por la realidad del período especial, en las actividades de servicio a la comunidad, entran personas a tiempo completo para asumir estas tareas.

La labor ecuménica y el trabajo en el CMMLK afectaban, en el caso de Suárez, su trabajo pastoral, pero ello se equilibraba con una organizaciónen la iglesia cada vez menos pastocéntrica, y que descansaba en la comunidad.

Suárez ofreciendo la bendición apostólica durante un culto en la IBEM

Iglesia, CMMLK, comunidad

En la comunidad de Pogolotti, el Centro tuvo una actuación muy intensa a principios de los 90, con proyectos de reanimación del alumbrado público, de reparación y construcción de viviendas, entre otras acciones de beneficio social, que contribuyeron a un cambio en la percepción de la comunidad, de arraigadas tradiciones culturales y religiosas de origen africano, que hasta ese momento veía a la iglesia como algo ajeno.

Hubo una aproximación a la comunidad a partir de este trabajo del CMMLK y de las Caravanas de Pastores por la Paz, no solo con la ayuda material que se ofrecía, sino por la presencia en actividades culturales y celebrativas en el barrio. Con mucha modestia, pero hay que reconocer que Fidel llegó a esta comunidad gracias al trabajo de solidaridad internacional del CMMLK y estas caravanas.

Encuentro de Fidel con el Reverendo Lucius Walker y la Carvana de Pastores por la Paz en Marianao

Dicho testimonio en la localidad coadyuvó al natural proceso de postulación y elección de Raúl Suárez como diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular por el municipio Marianao, con amplios niveles de reconocimiento en la comunidad y después en el país.

Un proyecto vivo

En el CMMLK y las Redes que hoy anima, hay presencia de la inspiración cristiana, hay un trabajo con la espiritualidad, la celebración, la mística, independientemente de la confesión o no de sus miembros. De igual modo, sigue siendo un componente fundamental la formación socioteológica y pastoral como vía de concientización a cristianos y cristianas para que desde la fe asuman su responsabilidad social en el país, la labor diacónica, y la mirada hacia América Latina.

Vale la pena releer las siguientes palabras de Raúl Suárez refiriéndose a la fundación y el trabajo del CMMLK, que también son un reflejo exacto de las experiencias vividas por él y su esposa Clarita: “Hemos hecho una opción con inspiración cristiana, por el proyecto socialista. ¿Por qué lo hacemos? Porque entendemos que hay valores en el proyecto socialista cubano que son también nuestros valores. (…) a partir de ahí, nos lanzamos a hacer nuestro trabajo. Tú vas a ver el trabajo comunitario, que para mí eso es esencial. Nosotros podemos tener todo lo demás, pero si no hay un trabajo comunitario en la base con el pueblo, esto no significa nada.”

Se trataba, como también afirmaba Suárez, de que la fe cristiana no se convirtiera en algo etéreo, abstracto, sino como dijera el Che al hablar del amor: hay que expresarlo en acciones concretas. Nosotros decimos lo mismo de la fe: podemos convertirla en algo visible, palpable, cercana a las múltiples y complejas realidades materiales y espirituales de las personas, de nuestro pueblo.

Para Raúl y Clarita, el pastorado fue el ámbito donde juntaron sin ninguna contradicción su compromiso revolucionario y su militancia cristiana, reflejando una coherencia ética, política y axiológica entre lo que creían, decían y querían para el mundo y para la vida cotidiana.

*Este reportaje contó con la colaboración de Joel Suárez Rodés. Coordinador Ejecutivo del CMMLK.

Mensaje del Consejo Mundial de Iglesias

Estimados hermanos y hermanas en Cristo: 

Les saludamos al tiempo que oramos juntos por nuestros seres queridos y por toda la humanidad creada por Dios en estos tiempos difíciles de la pandemia del COVID-19.  

¡Dios de vida condúcenos a la justicia y la paz! Este es el Dios en el que juntos creemos, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Dios es nuestro creador, nuestro salvador y nuestro dador de vida. Orar al Dios de vida significa que nosotros, como iglesias unidas, defendemos con firmeza la vida junto con nuestro Señor y Pastor Jesucristo, que hizo todo lo posible por proteger la vida y que dio su vida por nosotros.  

Por consiguiente, ahora debemos dar prioridad absoluta a hacer todo lo que esté en nuestras manos para proteger la vida. Orar y trabajar por la justicia y la paz también abarca la salud. Esto se ha vuelto muy concreto estos días. Podemos, y debemos, romper la vía de transmisión del virus. En la actualidad, ello significa observar estrictamente las medidas, las restricciones y los consejos de las autoridades sanitarias, basadas en todos los conocimientos científicos fiables disponibles proporcionados por la Organización Mundial de la Salud.  

Algunos de ustedes ya se han visto profundamente afectados. Muchos países sufren esta infección que ahora es mundial y viven con fuertes restricciones y drásticas medidas para reducir la transmisión del virus, mientras que otros países es probable que se enfrenten a desafíos similares en los próximos días o semanas.  

Muchos de nosotros vamos a estar infectados por el virus y para los más vulnerables puede ser mortal. Las pruebas demuestran hasta ahora que los ancianos y las personas con ciertas enfermedades crónicas figuran entre los más necesitados y vulnerables. Por su bien, aquellos de nosotros con menor riesgo a nivel personal –los jóvenes, los sanos– debemos, aun así, adoptar medidas estrictas y rigurosas, y aceptar los inconvenientes que ello entraña a fin de prevenir una mayor propagación de este virus y sus peores consecuencias.  

La pérdida de preciosas vidas en nuestras comunidades y familias puede ser mayor de lo que hoy estamos dispuestos a considerar o somos capaces de soportar. Oramos por todas las personas que han perdido o perderán a seres queridos a causa de esta enfermedad. Oramos por su consuelo y alivio. Oramos por que su pérdida refuerce nuestro compromiso colectivo para prevenir mayores sufrimientos y pérdidas.

Esta infección es especialmente grave ya que supone una amenaza para nuestros sistemas sanitarios públicos y, por consiguiente, para todos aquellos que los necesitan, sea cual sea su enfermedad. Incluso los sistemas sanitarios más avanzados del mundo carecen de la capacidad para hacer frente al número previsto de casos graves a menos que se adopten medidas drásticas para frenar la propagación del virus. La presión será aún mayor para los sistemas de salud que están menos desarrollados y en los contextos donde las autoridades y la comunidad no tomen las medidas adecuadas. A ello cabe añadir que las repercusiones económicas relacionadas con la pandemia y las medidas adoptadas para contrarrestarla ponen en peligro los medios de subsistencia en muchas partes del mundo. 

Ante este desafío, el miedo e incluso el pánico constituyen una reacción común, y el interés propio a menudo deja de lado la solidaridad. Oramos por que nuestro Dios de vida y amor calme nuestros temores y apacigüe toda oleada de pánico para que podamos concentrarnos en lo que podemos hacer los unos por los otros.

En tiempos como estos, las comunidades religiosas pueden hacer mucho para promover la solidaridad y la responsabilidad, la sensatez y el cuidado. Como iglesias podemos y deberíamos hacer oír la voz de las comunidades en situación de vulnerabilidad a causa de su marginación, que no tienen suficiente agua para beber y mucho menos para lavarse las manos. Hemos de tener en cuenta a las comunidades desplazadas debido a la guerra, la hambruna o el colapso económico y ecológico, que viven en condiciones precarias y muchas de las cuales ni siquiera han sido reconocidas por las autoridades de los países donde se encuentran. No podemos dejarlas completamente indefensas frente a la pandemia. Debemos solidarizarnos con aquellos para los que el autoaislamiento significa perder los medios de subsistencia e incluso el riesgo de inanición, y con aquellos que por la precariedad de su vida cotidiana tienen muy pocas posibilidades de mantener un distanciamiento social. 

Por todo ello, contener la epidemia es esencial, y esto no es posible a menos que las personas y las naciones cuiden unas de otras y se unan en la acción. 

También debemos ser especialmente conscientes de que lo que solemos hacer en comunidad es exactamente lo que no debemos hacer ahora si queremos proteger la vida. En el culto y la comunidad cristiana, valoramos el hecho de estar juntos. Pero en este tiempo de crisis, y por amor mutuo y por el prójimo, no debemos reunirnos en grandes números y en todo caso no debemos tocarnos o abrazarnos. Es un momento para tocar el corazón de los demás con lo que decimos, lo que compartimos, lo que hacemos y lo que no hacemos para proteger la vida que Dios tanto ama. A la luz de este amor, debemos adaptar nuestras maneras de celebrar el culto y la comunidad a las necesidades de estos tiempos de pandemia. Les encomendamos seguir los consejos y las recomendaciones  prácticas de las autoridades sanitarias gubernamentales e intergubernamentales  destinadas a proteger las personas vulnerables en nuestras comunidades y fuera de ellas. 

Muchos de ustedes, como iglesias, son propietarios de hospitales, por lo que tienen una especial responsabilidad a la hora de prestar servicios sanitarios a muchas personas, muchas más de las que están equipados para atender. Estamos inmensamente agradecidos a todas las instituciones y trabajadores sanitarios de todo el mundo que están cuidando de los enfermos, poniéndose ellos mismos en riesgo. Todos ellos necesitan nuestras oraciones, nuestro apoyo y nuestra plena cooperación.  

En estas circunstancias, el CMI, por su parte, ha adoptado muchas medidas necesarias con respecto a su personal, las iglesias miembros y los asociados ecuménicos, como por ejemplo, trabajar a distancia, como están haciendo muchos de ustedes. También se han aplazado numerosas reuniones, incluidas las del Comité Ejecutivo y del Comité Central.  

Seguimos y respaldamos los grandes esfuerzos y el compromiso de muchas personas en las iglesias locales para hacer frente a esta crisis. Es el momento de estar bien organizados y ser creativos –lo cual puede implicar desde cambiar las prácticas litúrgicas a pasar a la tecnología digital o estar en contacto con las personas afectadas o de riesgo por teléfono u otros medios de comunicación a distancia– y de adaptarse a esta nueva realidad.  

Nos dirigimos a ustedes para alentarles en el papel tan importante que desempeñan en estos momentos. Dios se preocupa por la dignidad y los derechos de todos los seres humanos, por lo que no se debe dejar a nadie atrás. Todos deben tener vida en abundancia. Arropar a todos en un círculo de cuidado es un imperativo maravilloso. Este es el llamado al movimiento ecuménico único de amor. Nuestra esperanza es poderosa y nos mantiene unidos en el amor y el servicio porque nos es dada por el Dios de vida.

Reconocemos que vivimos en un tiempo de crisis mundial. Estamos juntos en esto y debemos concentrarnos en lo esencial:  

“Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor”. (1 Co 13:13)

¡Dios de vida condúcenos a la justicia y la paz, y a la salud!

Saludos cordiales en Jesucristo,

Dra. Agnes Abuom

Moderadora del Comité Central

Rev. Dr. Olav Fykse Tveit Secretario General

“Poniéndole alas al corazón”

En el municipio artemiseño de San Cristóbal, la experiencia comunitaria “Alas de corazón”, transforma la vida de niños, niñas, sus familiares y pobladores de la localidad.

Por: Liliana Sierra Sánchez

Hace 16 años, el educador popular Rafael Sánchez Espinosa, junto a su esposa Noraida García Ríos (también conocida como “La jimagua” o  “Bochito”) iniciaron un sueño y le pusieron como nombre “Alas de corazón”.

Hoy, ese sueño se ha multiplicado en las niñas y niñas que han integrado o que forman el proyecto, en sus familias, y en personas de la comunidad en la cual habitan, ubicada en el Consejo Popular Los Pinos, del municipio San Cristóbal, perteneciente a la provincia cubana de Artemisa.

La experiencia es acompañada metodológicamente por la Red de Educadores Populares de ese territorio, por lo que se ha convertido en un proceso colectivo que involucra a muchas pobladoras y pobladores desde la participación y el compromiso cotidiano.

Conocer de cerca “Alas de corazón”, ha sido una vivencia enriquecedora que queremos compartir desde este relato periodístico.

Conociendo las esencias

Llegar cualquier sábado del año a la casa que habitan Noraida y Rafael, es una fiesta; allí, la alegría y la creatividad son invitadas permanentes. Niñas y niños, muchas veces junto a sus padres y otras personas de la comunidad, acuden al que se ha convertido en un espacio para dar rienda suelta al arte, la imaginación y los sentimientos.

El trabajo con papier maché, la elaboración de papel reciclado, el empleo de varias técnicas de dibujo y un sinfín de manualidades, se conjugan para lograr que los infantes desarrollen sus habilidades artísticas, pero a la vez, compartan valores como la colectividad, se ayuden unos a otros, aprendan a tomar decisiones en las que prime el “nosotros” sobre el “yo”, y desarrollen una conciencia ecológica sobre la importancia de vivir en armonía con la naturaleza e integrarse con el entorno.

“El proyecto inició en el 2005, por iniciativa de mi esposo Rafael Sánchez Espinosa, y luego lo continué yo, que soy una artista autodidacta. Actualmente trabajo con 23 niños/as, en su mayoría provenientes de familias disfuncionales o con desventaja social, y tenemos el apoyo de un grupo de madres creadoras, que colaboran con sus hijos”. Así expresa emocionada Noraida García Ríos, de 52 años, cordinadora de “Alas de corazón”, quien es integrante de la Red de Educadores Populares, de la Red de Educación Popular Ambiental y miembro de Arte y Comunidad (CIERIC- UNEAC).

Noraida y Rafael junto a Raúl Suárez, fundador del Centro Memorial Martin Luther King

Según Noraida, o Bochito, como también la llaman, su objetivo principal es transformar la vida de los niños y sus familias, y generar conciencia ambiental a través del fomento de valores ecológicos y solidarios, por lo cual utilizan materiales reciclados, principalmente para hacer el papel y las pinturas.

“En general el proyecto es bien acogido por los integrantes de la comunidad, la personas se sienten comprometidas, desde los más jóvenes hasta los más adultos, y lo ven como lo más importante en el barrio.

Nuestro objetivo es lograr tener entre todos una comunidad más sana, más limpia, y lo más hermoso es que las familias apoyan, buscan recursos, colaboran.

Tenemos algunos eventos como el Festival de papel, que se realiza el primer viernes de mayo todos los años, en el que participan cientos de personas. Hacemos talleres según las necesidades de la comunidad, que es quien los solicita, y siempre tenemos el tradicional desfile de papel, con vestuarios hechos por los niños y sus padres a partir de materiales reciclados. Es un proceso hermoso, colaborativo, donde se ve la integración y la colectividad.

También obtenemos ingresos propios con la venta del papel manufacturado y lo que producimos con él: libretas, álbumes de fotos, lápices… Por ejemplo, Ceprodeso (Centro de Educación y Promoción para el Desarrollo Sostenible) y el CIERIC  nos contratan para algunos de sus eventos y así somos sostenibles en el tiempo”.

Noraida afirma además que la educación popular le cambió la vida: “Para nosotros es muy importante el acompañamiento metodológico de la Red de Educadores Populares, usamos mucho las técnicas de participación, el trabajo en grupo, la toma de decisiones colectivas, y todos somos protagonistas.

Yo he recibido formación en educación popular en el Centro Martin Luther King, el taller básico de concepción y metodología de la EP, formación en temas de género, en trabajo grupal, todo eso me ha aportado el ser más independiente, ser fuerte, pensar que yo puedo, ser libre, creer en mí, tener mucho compromiso. Anteriormente era ama de casa, pero esa formación me ha convertido en lo que soy hoy, una trabajadora por cuenta propia que vive del resultado de lo que construye con sus propias manos”.

Cambio, liberación, movimiento

La casa taller se ha convertido en un espacio de aprendizaje, de desarrollo, de conciencia, de libertad y creación.

La vida de los niños y sus familias se han transformado a través del proyecto. Los infantes han crecido como seres humanos, son más independientes y cambian poco a poco sus  maneras de pensar. A través de las técnicas de la Educación Popular, adquieren nuevas prácticas y maneras de hacer, sustituyen el “yo” por “nosotros”, se preocupan por los demás.

Según Noraida, es algo fundamental que en la Cuba de hoy existan este tipo de experiencias, afirma que el trabajo comunitario cambia a las personas, las hace sentirse más preocupadas por lo que sucede en su entorno y utilizar el tiempo libre de manera sana.

Muchas historias personales corroboran las afirmaciones anteriores, como la de Diana Leidis, una niña de 10 años que estudia en la escuela Guillermo Castillo: “empecé a venir hace poco porque mi mamá me contó sobre esto, me emocioné mucho y quise ver cómo era, aquí ayudamos a la naturaleza, cuidamos el medio ambiente, sembramos plantas, aprendemos sobre la amistad y la familia, también la profe nos habla sobre cómo debemos ser en la casa. A mí me gustan las manualidades y que puedo hacerlo todo junto a mis amigos, luego se lo enseño a mis compañeros de aula y a mi maestra”.

Algo similar nos cuenta Yuliet Castañeda, de 11 años: “yo llegué a este proyecto por medio de la maestra de preescolar, al venir aquí me fascinó lo que vi y me interesó integrarme porque es diferente a lo que hacemos en la escuela. Aquí te enseñan a crear arte con tus propias manos, a trabajar con cosas que pensamos que no se podían reutilizar. Me sé la técnica de crayola sobre tempera, hago papel reciclado, jabitas, amplío mi capacidad para dibujar. Al reciclar cosas ayudamos al medio ambiente, aprendemos a protegerlo y no ensuciarlo. Me siento muy libre y feliz aquí; cuando un niño nuevo entra la maestra como me tiene confianza me deja que le enseñe y somos como una familia”.

Del mismo modo, los familiares de los pequeños se sienten agradecidos, es el caso de Caridad Pereda Castillo, madre del niño  Lázaro José Martínez Pereda: “Lazarito está integrado desde hace 4 años, nos incorporamos por la necesidad que él tenía de participar en actividades sociales útiles a la comunidad. Él está enfermo del corazón pero aquí se siente un niño sano, comparte con sus compañeritos las actividades, la profesora los ayuda mucho, les enseña. Yo soy del grupo de madres creadoras, nosotras apoyamos en todo a nuestros hijos. Le encuentro mucha importancia al proyecto porque los niños prestan mayor interés, se asocian a la comunidad, al lugar donde viven. Pienso que Lazarito es un niño diferente, le gusta ayudar a los demás y siempre está listo para cualquier tarea que se le ponga”.

Lazarito apoya las palabras de su madre: “a mí me gusta mucho el proyecto, me encanta pintar con acuarela, hacer muñecos con papel, la técnica del mosaico…; cuando algún niño falta luego le enseño lo que aprendimos, voy a su casa, pregunto por qué faltaron y después vienen. Yo estoy aquí todos los sábados, si un amigo mío me dice que vayamos a jugar le digo que no puedo porque aquí aprendo muchas cosas y prefiero estar en este lugar. Quisiera ser pintor cuando grande y creo que esto me puede ayudar a cumplir mi sueño. También la profe comparte con nosostros los momentos tristes, cuando nos sentimos mal ella nos apoya y nos ayuda a sentirnos mejor, por eso le cuento las cosas que me pasan”.

Sonia Cardera es madre de otro niño que lleva dos años en “Alas de corazón”, ella comenta que en la comunidad y la escuela se les habla mucho del proyecto, se les invita a participar. “Mi hijo ha aprendido muchas cosas que no sabía, él me dijo: mamá me tienes que llevar al proyecto, así que se trae todos los sábados. Se relaciona muy bien con los demás niños, aquí se les motiva la creatividad y ocupan su tiempo libre. Nosotros lo apoyamos en todo. Noraida es magnífica, estoy muy agradecida con ella”. Sonia no puede terminar de hablar, las lágrimas de emoción le nublan los ojos y le impiden expresar lo que siente, pero es una gratitud infinita que comparten muchas de las personas cercanas a esta experiencia, como Yoel Hernández Figueredo, Presidente del Consejo Popular Los Pinos desde hace 10 años.

“El proyecto tiene implicaciones muy positivas para la comunidad, prepara a los pequeños para un futuro, para las artes; ayuda a las familias a interrelacionarse con la sociedad, principalmente familias disfuncionales, que luego participan en otras actividades de trabajo comunitario, como la limpieza de los barrios, el cuidado del medio ambiente, la preservación de la flora, la fauna. “Alas de corazón” educa para la vida y la comunidad se siente satisfecha por este motivo”.

Corazones alados

 “Alas de corazón” ofrece un testimonio hermoso de apoyo a programas sociales, como la donación de juguetes confeccionados por las niñas y niños a la sala de rehabilitación del territorio, destinados a infantes con parálisis cerebral; y también a la escuela 28 de Octubre, en la que estudian pequeños con Síndrome de Dawn.

Comenta Noraida que “actualmente se han rehabilitado 152 niños con la ayuda de nuestros juguetes, fueron instrumentos musicales hechos con poliespuma y papier machié, para poner en práctica la ludoterapia. El técnico de la sala de rehabilitación trabajó con ellos y de esta manera recibieron un impulso a su sistema nervioso central.

Es que para mí lo más importante no son los diplomas que hemos recibido a lo largo de estos años, sino el aporte que hacemos desde lo humano, desde los sentimientos”.

Como toda experiencia de trabajo comunitario desde la educación popular, “Alas de corazón” es influenciada por el contexto y los desafíos que este genera.

“Ha sido muy difícil mantenernos por 16 años de trabajo, hemos tenido una gran resistencia con pocos recursos, por eso hacemos nuestro papel, nuestros tintes con recursos naturales, y recurrimos al apoyo de la comunidad, aunque necesitamos un poco más de ayuda por parte de las instituciones. Sin embargo, eso nos ha dejado lecciones de vida, el aprender a pensar en todos y no de manera individual. En mi caso, soy una mujer muy feliz, es la riqueza más grande que tengo en la vida”. Noraida sonríe con los ojos húmedos, y luego vuelve a la mesa donde aguardan los/las niños/as, que con sus creaciones colectivas siguen cultivando el jardín de la esperanza.

Formación política regional: El trabajo de base como estrategia para la participación popular

Por Sayonara Tamayo Arjona

Entre el 16 y el 20 de marzo se desarrollan en Bayamo y la sede del CMMLK en La Habana los Talleres de Formación Política Regionales para grupos de trabajo de las Redes que anima y acompaña el Centro Martin Luther King en todo el país.

Su objetivo fundamental es profundizar en el trabajo de base para seguir construyendo y ampliando un movimiento social organizado que acompañe al pueblo y las iglesias cubanas hacia una participación auténtica, activa y consciente en el proyecto socialista cubano. Para ello se parte de una ética emancipadora de inspiración cristiana, el compromiso rebelde y profético con el pueblo, la Revolución y el socialismo; con valores como la defensa de la vida plena para todas las personas, la inclusión, la no discriminación, el respeto a los derechos de la naturaleza, la solidaridad y la justicia social.

En ambos talleres participan cerca de sesenta militantes de la Red de Educadores y Educadoras Populares y la Red Ecuménica Fe por Cuba que, en su mayoría, desempeñan roles de coordinación, formación, acompañamiento a experiencias y comunicación popular en sus territorios.

Para realizar un trabajo de base transformador y efectivo en ámbitos como el poder popular, el trabajo comunitario, la educación superior, la economía popular y solidaria y el ecumenismo, es imprescindible partir de una lectura crítica del contexto local, nacional y regional. De la realidad cotidiana emergen los desafíos y las necesidades de acompañamiento para la transformación en los cerca de cincuenta territorios donde están presentes las Redes en todo el país. El crecimiento en Cuba de expresiones de fundamentalismo religioso, el conservadurismo y la despolitización son algunas de las emergencias a debate en estos talleres, donde la atención se centra, además, en la estrategia organizativa del movimiento para su actuación como sujeto de la sociedad civil.

El trabajo con las personas para su participación activa, crítica y consciente, desde valores emancipadores, es esencial en la materialización del modelo económico y social de desarrollo socialista cubano, cuya conceptualización fue debatida masivamente en todo el país y consensuada en el año 2017, como parte de un proceso de actualización del socialismo como horizonte y proyecto para la nación.

Las posibilidades para la participación popular y la actuación de sectores de la sociedad civil organizada afines al mismo, desbordan el contenido del proyecto y tienen una gran carga de autogestión, autorganización, gestión comunitaria y trabajo político de base, ante un escenario con cada vez más evidentes disputas de sentidos sobre el proyecto país.

Es allí, en el campo de la cultura y las relaciones sociales, donde se identifican las mayores contribuciones del movimiento en construcción que anima el Centro Martin Luther King, integrado por educadores populares y personas de diversas denominaciones cristianas procedentes de varios sectores de la sociedad. El trabajo de base que desarrollan en sus territorios tiene como referente principal la concepción ético-político-pedagógica de la educación popular, desde la cual la educación es siempre política.

El trabajo de base, entendido a su vez como estrategia organizativa, implica trabajo político, y viceversa. Esa relación es indispensable para la movilización popular organizada, la lucha y la transformación social donde el pueblo es el sujeto, el protagonista y el gestor principal en los procesos de cambio de su entorno, que a su vez han de ser facilitados eficazmente por los actores formales que intervienen como servidores públicos. Éste, además, es un vínculo que destierra la opresión como condición y signo en las relaciones, mientras apuesta por la horizontalidad, el diálogo y la corresponsabilidad.

Para que Cuba siga siendo nuestra casa común

Por Liliana Sierra

Un verdadero ecumenismo en la Cuba de hoy implica buscar el acercamiento y la unidad entre las diversas iglesias y denominaciones dejando a un lado las diferencias, con la finalidad de habitar esta casa común cubana practicando valores de solidaridad, fraternidad, paz.

Para ello, se necesita intercambiar experiencias, aprender unos de otros, dialogar sobre la realidad, trabajar codo a codo en medio de la diversidad.

Con estos objetivos, se vivió durante la segunda semana de marzo, en la sede del Centro Memorial Dr. Martin Luther King, el seminario de profundización sobre Estrategias de movilización ecuménica frente a los fundamentalismos que, según palabras de sus participantes “implicó jornadas de intensos debates, reflexiones, construcción colectiva, articulación, reconocimiento de desafíos, celebración por los acumulados y aprendizajes que deja el camino recorrido”.

Hubo momentos de mística, de acercamiento a la historia del ecumenismo cubano y universal, de revisitar nuestra misión y horizonte de trabajo conjunto CMMLK- Redes. Nuestra familia en movimiento se mira permanentemente como un sujeto organizado y activo de la sociedad civil cubana, que tiene como principal objetivo contribuir a crear y recrear relaciones y prácticas sociales emancipadoras desde valores como la solidaridad, la justicia, la equidad, la defensa de la vida y el respeto a los derechos de la naturaleza. Todo ello con el socialismo como horizonte.

Haciendo nuestra casa común más habitable

En el seminario hubo espacio para escuchar testimonios de transformación eclesial, como el de Kirenia Criado Pérez, pastora de la Junta Mensual de la Habana-Iglesia de los Amigos Cuáqueros, quien afirmó que tener como referentes a la Iglesia Bautista Ebenezer de Marianao y al Centro Martin Luther King ha sido muy importante, y se refirió a las fortalezas que constituyen el trabajo en equipo y el liderazgo colectivo.

La pastora explicó además cómo las capacidades internas de la pequeña comunidad (constituida mayormente por personas cuáqueras que han emigrado de otras provincias hacia La Habana, donde no existía Iglesia de los Amigos) han sido centrales en las experiencias diaconales que desarrollan, como es el proyecto “Coloreando la esperanza”.

La necesidad de una estructura y organización pastoral con capacidad de renovación, atendiendo a las emergencias del contexto, es uno de los principales aprendizajes para esta joven comunidad que enriquece y recrea permanentemente su identidad cuáquera.

Otra de las voces que habló acerca de sus prácticas eclesiales fue la de la Rev. Izett Samá Hernández, presbítero pastora de la Iglesia Presbiteriana-Reformada Los Palos. En su exposición, explicó los tres ejes principales de la labor diaconal de esta Iglesia: el ámbito sociocultural, el apoyo a grupos vulnerables y el desarrollo comunitario, sin descuidar su vida espiritual. Esto se ha logrado con la mirada crítica a los problemas; el impulso de procesos de formación para la comunidad, líderes y laicos; la proyección colectiva de qué iglesia quieren ser y cómo poner a dialogar ese deseo con el compromiso social y el contexto en el cual se encuentra.

Por su parte, el Rev. Idael Montero, miembro del equipo pastoral de la Iglesia Bautista Ebenezer de Marianao, comentó cómo la transformación del liderazgo a partir de la reflexión en los espacios ecuménicos, así como la influencia del contexto, fueron algunos de los elementos decisivos en los cambios producidos dentro de esa Iglesia a lo largo de los últimos treinta años. También lo ha sido la participación de la comunidad (congregación) en este proceso a través de la participación ecuménica, la formación y el debate desde la perspectiva bíblica y pastoral.

Ha sido importante no perder la perspectiva de la misión de la iglesia, como es la evangelización de diferentes maneras, por ejemplo, la diaconía. “Es un proceso complejo, largo, a veces doloroso, pero necesario”, concluyó.

Este panel sobre experiencias de transformación eclesial fue necesario para socializar los “cómo” de otras experiencias, sus retrocesos, avances y maneras de realizar el trabajo en las comunidades.

Construyendo consensos

El seminario sobre estrategias de movilización ecuménica desafió a cada participante a seguir trabajando por continuar creando alianzas, fortalecer el movimiento ecuménico, así como potenciar un discurso dialógico y diverso.

Igualmente, se avanzó en la comprensión y particularidades del proceso de acompañamiento educativo a experiencias de la Red Ecuménica, se compartieron visiones de los procesos de transformación social, eclesial, diacónico y de movilización ecuménica desde la Red Fe por Cuba y ganaron certezas sobre la necesidad del ecumenismo para lograr una Cuba donde reinen valores de unidad, aceptación a la diversidad y justicia social.