Hacer milagros en tiempos actuales

Por Loyet Ricardo García Broche

En la búsqueda de motivos y razones

Miles de voces repiten frases como esta: “son tiempos difíciles”. Se trata de una tesis defendida por muchos, cuyos presupuestos abarcan un abanico de criterios muy diversos. Algunas personas aseguran la existencia de un deterioro en el entramado de relaciones que organizan y rigen la vida, fenómeno que ha sido considerado desde algunos años como crisis sistémica de la sociedad moderna.

Asimetrías cada vez más marcadas se erigen en todas latitudes. El republicanismo, legado de la victoriosa Revolución Francesa y su proceso constitucionalista, desdibujó una democracia representativa que, a lo largo de la historia, profundizó las ya mencionadas asimetrías. La burocratización de la vida se enquistó hasta en los ámbitos menos esperados. La ideología neoliberal y su lógica del mercado, la necesidad de consumo y la mercantilización de los seres humanos, globalizaron una manera de organización de la vida a niveles alarmantes. Las pugnas entre partidos y líderes relegaron a un segundo plano las verdaderas razones de su existencia en relación con el mandato otorgado por el pueblo. Como si fuera poco, nuevas configuraciones en el ámbito de lo religioso se comenzaron a vislumbrar, resignificando lo que hasta el momento se había conocido como estado laico.[1]

En palabras del teólogo argentino Nicolás Panotto: “Vivimos tiempos en los que la política a nivel global está siendo atravesada por dos fenómenos: el absurdo y el desconcierto.”[2] Evidentemente el absurdo se apoderó de todos los espacios, en tanto situaciones y esquemas de pensamiento, otrora impensables, direccionan procesos y realidades. De igual manera, el desconcierto ante la derrota y pérdida de conquistas ya asumidas o presumiblemente ganadas, generan la incertidumbre y el desaliento, así como la desesperación por encontrar alternativas que aligeren las cargas cotidianas.

De esta forma, la iglesia, una vez más, deviene en espacio de protección que aporta sentido y defiende afirmaciones necesitadas de escuchar para muchos. La esquizofrenia de situar el pecado como responsable de todos los males de la realidad circundante, el literalismo a la hora de interpretar las sagradas escrituras y la incapacidad para asumir el libre albedrío y el discernimiento, construyen una feligresía obediente, temerosa, aislada de la sociedad y expectante ante la promesa de una solución divina a todos sus problemas. Se produce una desconexión con esa realidad tan abrumadora y, por lo tanto, se inicia el camino hacia la espera de algún milagro divino.

Los milagros

Las sagradas escrituras dan testimonio de la vida y el ministerio de Jesús, aquel que fue crucificado por enfrentarse al absurdo de su época y combatir el desconcierto. Uno de los elementos más significativos de los evangelios se relaciona, precisamente, con las disímiles referencias que estos contienen[3] sobre los milagros realizados por el “Hijo de Dios”[4]. En todos ellos se presenta un Jesús taumatólogo, con poderes para curar, expulsar demonios e, incluso, controlar la naturaleza. Más allá de ello se muestra también un Jesús preocupado por los débiles, los marginados y excluidos; por lo que sufrían el estigma del rechazo de la sociedad en la que les tocó vivir; un Jesús que consideró lo impuro como un resultado de las sombras del alma y no vinculado específicamente con lo superficial, o aquellas imperfecciones físicas que se perciben externamente[5].

La cristología se ha encargado de estudiar las dos visiones que de Jesús se tiene y suelen generar conflicto en algunas personas. Estas son: el Jesús histórico y el Cristo de la Fe.[6] Entender a un Jesús solamente humano vs la creencia en el Cristo que es toda divinidad, contrapone dos propuestas teológicas sobre una misma persona, cuya vida inspiró el surgimiento de una de las religiones monoteístas más grandes de la historia. Estos debates suelen ser mucho más complejos cuando se interpela la veracidad o no de los milagros que, según los evangelios, Jesús realizó; la visión más histórica escudriña en análisis basados en otros argumentos y perspectivas, mientras algunos defienden la dimensión milagrosa y exorcista de un Jesús todopoderoso. Lo cierto es que analizar los milagros desde una comprensión historicista, genera reflexiones atrevidas y al mismo tiempo desafiantes.

Por ejemplo, para E. P. Sanders, es significativo tener en consideración el tema de las reacciones ante los milagros de Jesús como un criterio importante para valorar si verdaderamente los hizo o no:

 “Quizás Jesús no hizo en realidad muchos milagros espectaculares, y por tanto es normal que no fueran muchos los que le siguieron persuadidos a ello por los milagros. De ahí se seguiría que la tradición cristiana aumentó e intensificó las historias de milagros para hacerlos muy impresionantes. Así se podría estimar que históricamente se produjo una reacción pequeña porque hubo pocos milagros importantes, mientras que en los Evangelios hay grandes milagros pero una reacción inexplicablemente pequeña.”[7]

Por su parte, Jhon P. Meier, haciendo énfasis en el Jesús histórico sostiene:

“(…) dado los muchos relatos de milagros presentes en los cuatro Evangelios, ¿hay razones para pensar que al menos algunos de ellos proceden de la época y del ministerio de Jesús? En otras palabras, ¿realizó verdaderamente el Jesús histórico algunos hechos sorprendentes, extraordinarios, que él o quienes le rodeaban consideraron como milagros? ¿O bien fue la imaginación creativa de la iglesia de los primeros tiempos la que produjo la totalidad de esos relatos, al narrar los hechos de Jesús a la luz de figuras veterotestamentarias como Elías y Eliseo y proclamar tales hechos en un mercado “religioso” sumamente competitivo y dominado por taumaturgos judíos y paganos? ¿Fueron las necesidades misioneras de la iglesia primitiva las que crearon los milagros de Jesús que habría carecido de ellos?[8]

Para Luís Schiavo y Valmor da Silva: “Toda esa actividad milagrosa pudo haber sido incorporada más tarde a los Evangelios, para reforzar la idea de que Jesús tenía poderes extraordinarios que hacían de él un hombre divino, el Mesías. También se puede sustentar la idea contraria, de que los milagros eran hechos históricos, esenciales para explicar la pretensión de ser Hijo de Dios, habiendo sido transformados en algo más moralizante por los cristianos posteriores.”[9] (La traducción es propia)

A pesar de que se trata de un tema polémico, la controversia teológica generada por la historicidad de Jesús en torno a la autenticidad de la autoría de sus milagros, no se agota en sí misma. Para millones de personas creer que verdaderamente Jesús tuvo el poder para curar enfermedades, expulsar demonios, resucitar a los muertos y caminar sobre las aguas, se trata de una cuestión de fe que les da sentido a sus vidas; sin ello, su comprensión del mundo se vería erosionada por completo.

Lo anterior complejiza el análisis del tema y su dimensión sobrenatural en los tiempos actuales. Y es que “(…) los milagros de Jesús se han de estudiar a la luz de los demás milagros de su época, no en el contexto de la doctrina cristiana posterior (…)”[10], sobre todo porque en laantigüedad y específicamente en la Palestina en la que Jesús se desarrolla, era muy normal para las personas creer en los milagros. Por su parte, la modernidad y su racionalismo se encargaron de explicar estos milagros a través de argumentos científicos que iban desde la coincidencia con algunos fenómenos naturales, hasta las sanaciones psicosomáticas y el trabajo desde la psicología grupal.

Este artículo no pretende analizar si en verdad Jesús hizo o no los milagros, sino reflexionar sobre aquellos pequeños detalles que iluminan y hacen trascender el “milagro” en sí mismo hasta nuestros días. ¿Cómo asumir los milagros de Jesús desde una perspectiva en la que se interconectan la fe, la política y la sociedad, de manera que su poder sobrenatural sobrepase el hecho milagroso y nos devele enseñanzas que aun en tiempos modernos, mantienen su vigencia? ¿Cómo entender que los milagros cotidianos no se esperan sino que se encarnan?

La invitación es tomar como ejemplo la multiplicación de los panes y los peces, uno de los llamados milagros de la naturaleza[11] que se encuentra en todos los evangelios[12] y recrea cómo Jesús fue capaz de alimentar a una gran multitud con tan solo cinco panes y dos peces. En este caso se pretende buscar algunos detalles que permitan traer el milagro a los tiempos actuales a través de la sabiduría que Jesús demuestra en el mismo. Los elementos a tener en cuenta serían el lugar donde se desarrolla el milagro, los sujetos que intervienen, el abordaje de las limitaciones, así como la repercusión que del mismo se desprende. Estas son claves de lectura que posibilitarán encontrar detalles verdaderamente “milagrosos” en estos actos de Jesús, detalles que en los tiempos actuales se hacen necesarios.

Comenzando por el sitio, los evangelios sinópticos hablan de un lugar desierto mientras que Juan se refiere a un monte. De aquí se puede entender que Jesús se encontraba en un lugar abierto, descampado, un espacio al cual todos podían acceder y estar en contacto con él. Este es un detalle recurrente en todos los milagros de Jesús; siempre estaba en lugares accesibles y en contacto con la multitud, característica distintiva de su ministerio. Todas las personas presentes se iban a beneficiar de este milagro; todas tendrían la posibilidad de ser alimentadas porque no era un espacio excluyente ni exclusivo para algunos, sino un lugar al que podían llegar sin distinción y acceder. ¿Cuántas veces abrimos las puertas para que lleguen otros a recibir el milagro? ¿Por qué pensamos que solo al interior de una iglesia o de los hogares se puede encontrar la solución de todos los problemas?

Como en otros milagros, Jesús no se encontraba solo. También estaban los discípulos y la multitud, que siempre buscaban las enseñanzas del maestro. Puede considerarse que en entre ellos había gente sencilla, muchas veces excluidas socialmente. Se trata de ese sector de la sociedad que hoy podemos considerar como vulnerables, aunque no se puede descartar la posibilidad de que alguna persona de una clase social alta también estuviera en ese momento. De todas formas, se puede afirmar que el milagro no tuvo como destinatarios a personas privilegiadas, sino a aquellas que verdaderamente estaban necesitadas. Esto lleva a pensar sobre la compasión y la misericordia de Jesús, no solamente en dar lo que a veces no tenía, sino en hacerlo por quien verdaderamente lo estaba necesitando. No importaba la procedencia social, se trataba de atender a una necesidad latente.

Otro elemento interesante radica en la figura de los discípulos, quiénes una vez más no entendieron a Jesús. Ellos fueron quienes alertaron sobre el problema que podía sobrevenir ante la ausencia de comida para alimentar a tantos y le pidieron a Jesús que despidiera a la multitud “para que cada uno vaya a procurarse su propio alimento”. Pero Jesús en su inmensa sabiduría volvió a sorprenderlos, simplemente invitó a compartir; una idea sencilla, pero con una gran repercusión. Una vez más se demuestra la torpeza y la falta de fe de los discípulos, aquellos que habían sido elegidos por Jesús; una vez más se demuestra su incapacidad para entender el profundo simbolismo de los milagros.

En el Evangelio de Juan aparece algo curioso relacionado con la procedencia de los cinco panes y los dos peces. Es un joven de la misma multitud quién ofrece sus alimentos para ser compartidos, es decir, es de la misma realidad de donde se pueden hallar soluciones. Se hizo entonces el milagro de la multiplicación, que también puede ser entendido como el milagro del compartir lo que se tiene.

La época en que sucede el pasaje recreaba un tiempo permeado por legalismos. La norma religiosa regía la vida de la sociedad en sentido general. Todo giraba en torno a cumplir con la ley, lo cual se traducía en una superposición de lo reglado por encima de las necesidades. Ya es conocido que Jesús tuvo que enfrentar esas limitaciones nada sencillas y este caso no fue la excepción. Él no se detuvo a pensar en la pureza del pueblo, lo más importante era la necesidad manifiesta. Tampoco se interesó por la procedencia social o el color de la piel, lo importante era poder alimentar a la multitud. Aquí aparece un antiguo dilema entre lo justo y lo legal, entre lo que se considera éticamente correcto y lo que establece una ley confeccionada por un grupo selecto y con una realidad muy distante a la que viven los que serán los destinatarios de la misma.

Para algunos estudiosos, este milagro no tiene una gran reacción, o al menos es lo que se puede evidenciar en las narraciones cuando se compara con otros, pero lo cierto es que, a nivel simbólico y a la luz de nuestros tiempos, tienen una gran repercusión.

Más allá de si se multiplicaron los alimentos, hacer el milagro de que las personas entiendan la necesidad de compartir, lo hace verdaderamente milagroso. El grado simbólico de la acción de partir el pan, con independencia de que muchos defiendan la tesis de que Jesús evocaba la institución de lo que sería la última cena, representa el amor por los demás, ese sentimiento que impulsa el desprendimiento y la misericordia. Era una manera de presentar el Reino de Dios, porque precisamente ese fue uno de los grandes méritos de Jesús, no solamente anunciarlo, sino también vivirlo, demostrar que era posible.

Pray in the Morning , Woman praying with hands together. Unrecognizable woman praying, hands clasped together

Los tiempos actuales

Hacer milagros en los tiempos actuales parece algo imposible, siempre se piensa en lo sobrenatural, en aquello que sobrepasa la razón y el entendimiento. Por otra parte, solo le es atribuible esta condición a personas con dones especiales y, en el imaginario social, se trata de un hecho limitado y cuyos hacedores también representan un grupo específico.

Recurriendo al aludido pasaje de la multiplicación de los panes y los peces y las luces en él develadas anteriormente, se puede apreciar una resignificación de la manera de entender los milagros de Jesús a la luz de estos tiempos. Todavía son posibles, pero no desde su perspectiva divina, sino desde una visión más humanista. Este aspecto, también representa un gran reto y motivo de asombro si se tienen en cuenta los rasgos de una sociedad que se aleja de esos vestigios, aunque procurar el humanismo en las actuales circunstancias también es un acto divino y de mucha fe.

Jesús sigue caminando por las calles, conversando en las esquinas, formando parte de un centro laboral, alimentando a un bebé, labrando la tierra y cuidando de los enfermos. Jesús también respira aires de desamor y egoísmo, de exclusión y de muerte. Sigue haciendo sus milagros a través de muchas personas que procuran responder ante la necesidad humana. Jesús se encarna en gente común, esas de las que nunca se pudiera imaginar que tienen el don de hacer milagros.

Las multitudes aún están y sus carencias también. El reto es poder vestirse de Jesús y hacer el milagro de la solidaridad, la esperanza, la misericordia y la compasión; es poder hacer el milagro de la otredad y la resiliencia en un mundo que olvidó anunciar a través de la acción cotidiana el Reino que Dios había prometido; el reto está en combatir la injusticia y luchar por la paz; consiste, como dice la canción, en andar por el mundo con fe y esperanza viva.

De esta manera, no se debería perder la oportunidad para hacer un milagro. No es otra cosa que lograr a través de pequeños detalles grandes cambios, de procurar una reacción de indignación ante la desidia, de buscar en la misma realidad aquellas necesidades y, sobre todas las cosas, de saber abrir las puertas para que otros lleguen. No se debería perder la oportunidad de hacer el milagro de la vida plena en los tiempos actuales.


[1] En este sentido se debe prestar especial atención a nuestro continente, ya que disímiles grupos evangélicos institucionalizados y con personalidad y capacidad jurídica reconocidas, forman parte de la toma de decisiones políticas en defensa de su doctrina religiosa, no solo en los ámbitos nacionales sino también en el contexto regional e internacional.

[2] Panotto, Nicolás: “Fe, política y democracia en tiempos de porverdad”, Revista Cubana de pensamiento Socioteológico No. 87-88/2018 Fundamentos de aquí y de allá, pp. 45.

[3] “Los Evangelios contienen más de 200 referencias a las actividades milagrosa de Jesús. Si comparamos, Moisés tiene 124, Apolonio de Tianas 107 y Eliseo 38.” (la traducción es propia) Schiavo, Luis e Valmor da Silva: “Jesus milagreiro e exorcista”, 2000, pp. 89.

[4] Vid. Schiavo, Luis e Valmor da Silva: “Jesus milagreiro e exorcista”, 2000, pp. 123-125.

[5] El Evangelio de Marcos reseña en el capítulo 7, 20-23: “Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez. Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre.”

[6] Vid. Boff, Leonardo: “Pasión de Cristo. Pasión del mundo”, Indo-American Press, 1978.

[7] Sanders, E.: “La figura histórica de Jesús”, Editoral Verbo Divino, 2000, pp. 179-180.

[8] Meier, Jhon P.: “Un judío marginal. Nueva visión del Jesús Histórico” Tomo II/2 Los Milagros, Editorial Verbo Divino, 2002, pp. 713.

[9] Schiavo, Luis e Valmor da Silva: “Jesus milagreiro e exorcista”, 2000, pp. 90.

[10] Sanders, E.: “La figura histórica de Jesús”, Editoral Verbo Divino, 2000, pp. 156-157.

[11] Vid. Meier, Jhon P.: “Un judío marginal. Nueva visión del Jesús Histórico” Tomo II/2 Los Milagros, Editorial Verbo Divino, 2002, pp. 999-1113.

[12] Mt. 14.13-21; Mc. 6.30-42; Lc. 9.10-17; y Jn. 6.1-14.

Tejedoras de sueños

“(..) Oh tejedora de sueños,

creo que podemos alcanzar la luz de la mañana,

aunque el amanecer puede llegar pronto,

todavía puede haber algo de tiempo.

Llévame lejos al lado brillante de la luna

y encuéntrame en el otro lado (…)”

Gary Wright

 Autora: Liliana Sierra Sánchez

La irrupción de la COVID-19 ha sacudido al mundo, sociedades enteras viven una reconfiguración de las cotidianidades. Para la gran mayoría de las y los habitantes de este planeta, ha significado aislamiento, incertidumbre, depresión, enfermedad, dolor y muerte. Ante este panorama, afloran todo tipo de reacciones, individuales, colectivas, gubernamentales, de organizaciones de la sociedad civil…

      En el caso de países donde impera el capitalismo más despiadado, los efectos negativos son los que predominan, en otros, como Cuba, la realidad adquiere matices diferentes y la solidaridad resalta como principio fundamental, no solo destinada a otras naciones, sino dentro de la propia isla.

       Historias cotidianas emergen y nos muestran una cara más humana del contexto, esas historias que merecen ser narradas para orgullo de quienes vivimos en este pedazo de tierra rodeada de mar.

      Es el ejemplo de las experiencias protagonizadas por mujeres de varios lugares de la geografía habanera, como Marianao, La Lisa, El Cerro, Párraga, La Ceiba, incluso de otras provincias del país. Ellas han escrito páginas de cooperación desde lo más individual hasta lo más colectivo; así lo narran integrantes del movimiento de Mujeres por la Equidad y la Economía Popular, Solidaria y Feminista, proceso acompañado por la Red de Educadoras y Educadores Populares y el Centro Martin Luther King.

       Iliana Caridad Caballero León, integrante del equipo de coordinación de la Red de Educadorxs Popularxs en el territorio Marianao- Párraga- La Ceiba, y miembro de la Mesa de Coordinación de los Talleres de Transformación Integral del Barrio en la Habana, confiesa que responder preguntas es difícil para ella porque casi siempre cuando vives un proceso te apasionas y no eres suficientemente objetiva, pero accedió a contar sobre sus vivencias durante estos meses. “Cuando nos dimos cuenta que íbamos a tener que aislarnos, estar en casa, nosotras que acostumbramos a trabajar con las personas, lo primero que debíamos ver era cómo nos organizábamos, tanto las mujeres del movimiento que acompañamos como proceso, como las talleristas y las educadoras populares. Nos dimos cuenta que algunas de nosotras teníamos una garantía salarial, pero la mayoría de nuestras compañeras no estaban en la misma posición, y empezamos a descubrir qué podíamos hacer, así comenzamos a confeccionar artículos de protección como los nasobucos, sin recursos materiales prácticamente, con lo que encontramos en nuestros hogares o pidiendo telas. Hicimos varias de estas prendas para nuestros vecinos, primero de manera individual, incluso a mano; luego nos prestaron máquinas de coser y empezamos a hacerlo de manera organizada para los círculos infantiles, los puestos de mando, los consejos de defensa, los que pesquisaban, los consultorios médicos, los hogares para niños sin amparo familiar… después nos percatamos que había hospitales que no tenían suficientes uniformes sanitarios y se los hicimos, también los nasobucos, por ejemplo para el Hospital Pediátrico Juan Manuel Márquez, para los consultorios médicos…

       A la vez, vimos que había organizaciones e instituciones no gubernamentales que querían apoyar el enfrentamiento a la COVID- 19, que tenían relaciones de trabajo con nosotros, entonces les pedimos que contrataran a las mujeres para que pudieran ayudarse entre sí, además de ayudar a los demás; y con precios muy solidarios hicieron nasobucos,  arreglaron la ropa del hogar de ancianos, confeccionaron uniformes, y esto les permitió a ellas tener una entrada económica.

      Nosotras trabajamos articuladamente, ayudamos a los puestos de mando, al gobierno, a la salud pública, hicimos mapas epidemiológicos para encontrar donde estaban los peligros de salud en el municipio, contribuyendo así a la lucha contra el virus.

       En este contexto, aprendimos a usar las redes sociales, a posicionar criterios, ideas, valores, contando lo que somos, lo que hacemos, mostrando nuestra verdad, sin discutir”.

      Algo similar expresa Tania Sardá Noriega, Especialista Principal del Taller de Transformación Integral del Barrio Los Ángeles, integrante del equipo de coordinación de la Red de Educadorxs Populares del territorio  Marianao- Párraga-La Ceiba, quien afirma que ser parte de la experiencia de Mujeres por la Equidad y la Economía Popular, Feminista y Solidaria, ha significado un reto, en el que han tenido que plantearse metas para alcanzar los resultados que hoy muestran y que les han permitido enfrentar esta etapa de la COVID-19 con mayor organización y responsabilidad social.

   “Durante este tiempo hemos tenido la oportunidad de mantener muy en alto los valores y principios  de la justicia social y de la economía popular y solidaria, dando ejemplos de la solidaridad, la ayuda mutua, la sororidad y el accionar resiliente en la búsqueda del bien común a partir de sus aportes en beneficio de los más vulnerables, destacándose la entrega y donación de nasobucos, de medios de protección sanitaria para el personal de salud del Hospital Juan Manuel Márquez, del Asilo Hermanas Giral, Círculos infantiles  de las localidades cercanas, grupos de riesgos y población en  general.

    Asimismo, creo que también nos favoreció el buen sentido de pertenencia de nuestras mujeres y su disposición de aportar un granito de arena a la erradicación de esta pandemia que ha separado a muchas familias y tantos muertos ha provocado”.

II

      Hacer por sí mismas y por lxs otrxs, ha constituido una premisa para estas mujeres en tiempos de coronavirus, pero no solo lo vivieron como una red de apoyo hacia afuera, sino que también debieron ayudarse cuando algunas de ellas sufrieron en carne propia los efectos de la enfermedad.

      En tal sentido, Iliana Caridad (Cary) nos explica: “En este proceso hubo una familia que se enfermó, la de Alina Saborit; su mamá y su hija estuvieron aisladas y luego fueron confirmadas como casos positivos; fue un momento difícil, y nosotras teníamos grupos de whatsapp, por ahí nos comunicamos, les dimos aliento. Después tuvimos otra compañera del Cerro enferma, Amparo, y le mandamos mensajes, nos preocupamos por el resto de la familia. Del mismo modo, tuvimos otra compañera que se descompensó de la diabetes, entonces recogimos dinero y alimentos para apoyarla, hicimos cola y le compramos lo que necesitaba”.

      Alina Saborit López es líder de una iniciativa económica: el atelier Atrévete, eres más, comunicadora popular y también miembro de la Red Ecuménica Fe por Cuba y la  Red de Educadorxs Populares de  Marianao- Párraga-La Ceiba, animadas por el CMMLK. Ella narra, todavía emocionada, los instantes complejos que vivió su familia: “Primeramente mi hija se puso muy mal, muy angustiada, cuando se enteró que su abuela fue positiva, ella con 17 años entró en pánico, sentía que iba a ser señalada y que nadie iba a querer hablar con ella, luego supo que también era positiva en el centro de aislamiento, pero los médicos fueron cuidadosos y la trataron con mucho amor. Luego en el hospital tuvo algunas complicaciones, sin embrago yo sabía que estaba en buenas manos, me sentía segura de que recibiría los mejores cuidados, y finalmente se recuperó, igual que mi mamá. Todo el tiempo recibimos el aliento y la las muestras de preocupación de nuestras compañeras y de lxs miembros de las Redes. Y es que en este tiempo de Covid, en medio de una situación tan difícil que nadie esperaba, en la que muchos planes y proyectos se detuvieron, tomamos la posición desde la Red de Educadorxs Populares, desde la Red Ecuménica y como mujeres emprendedoras, de acompañar a otros y a otras siendo solidarias, y esto tiene una retroalimentación en nosotras”.

III

      Más de 60 mujeres, aunque también se involucran hombres, forman parte de esta experiencia de Mujeres por la Equidad y la Economía Popular, Solidaria y Feminista, que es gestionada de forma colectiva por una Mesa Nacional de los Talleres de Transformación Integral de los Barrios. En su mayoría, se trata de personas que han experimentado la violencia y la discriminación y han encontrado un espacio para realizarse y romper estos ciclos. Sobre la finalidad y sentidos de la experiencia, afirma Cary:

    “Nos diferenciamos del trabajo por cuenta propia en que nuestro objetivo es hacer prevalecer los valores más humanistas, más solidarios, más revolucionarios, que permiten que nuestro sistema se perfeccione. Sabemos  que aunque la felicidad pueda ser personal, debemos pensar en la felicidad familiar, colectiva, de la nación, en que el sistema socialista tiene defectos pero podemos mejorarlo con nuestras acciones. Así, en vez de vender los nasobucos, se repartieron para apoyar a las familias, a las personas mayores, a familias numerosas. Esos valores del socialismo están en cada una de las actividades que hacemos, en mí se ve cuando me doy cuenta que hay una familia que no puede protegerse y yo la ayudo, o comparto lo que tengo, de manera organizada. Esos valores se han visto en este tiempo que ha sacado no solo lo malo sino también lo mejor del ser humano.

Preferiblemente mujeres pertenecen al movimiento, pero están involucrados también los esposos, los hermanos, los amigos, vecinos, profesores …

     Ante la pregunta de por qué constituirse como un tejido social organizado, reflexiona un poco y luego responde: “la organización siempre es importante porque te permite saber cuál es tu meta, y para alcanzarla por el camino te vas encontrando con más personas y estás preparado para afrontar lo que se te presenta, la organización te ayuda en el camino al fin que tú tienes, si lo  que queremos es un socialismo mejor, más vivible, que todxs estemos incluidxs, que aportemos, tiene que estar claro cómo lo voy a hacer y hay que organizarse. Es verdad que el país tiene muchas organizaciones que no suplantamos, pero mientras mejores conductas ciudadanas tengamos desde la manera en que nos organizamos, pues perfecto. Porque yo no dejo de ser cederista, federada, militante del partido, pero también soy una mujer que cree que podemos hacer más cosas no necesariamente desde ahí. Las puedo hacer con personas que se están apartando y las puedo volver a traer para entender que estos son mis valores, que estas son mis posibilidades y que ser un cuentapropista no me convierte en contrarrevolucionario ni capitalista, me hace sencillamente una persona que pone sus habilidades a su propio servicio, pero también al de su familia, de su país, de otra manera.

     En el movimiento queremos equidad, que nadie se quede fuera, no solo entre hombres y mujeres, equidad también entre las mismas mujeres, de verdad ayudarnos”.

    En tal sentido, Tania Sardá también tiene un criterio claro que parte de su testimonio de vida: mi experiencia como Educadora Popular y coordinadora es que nuestras mujeres del territorio han demostrado su capacidad para desarrollar procesos comunitarios con un alto valor de humanismo y de solidaridad que apuesten por nuestro proyecto socialista cubano.

     Mientras, Alina confiesa que siendo la mayor de 5 hermanos, desde pequeña siempre tuvo el deseo de ser dueña de un negocio donde los beneficios fueran equitativos:

     “Parecía un imposible, pero luego a través de los talleres de transformación integral sobre temas de economía solidaria, encontré el camino y hoy soy parte de una iniciativa bajo este principio, desde una mirada de equidad de género, y así he crecido en valores humanos, me he empoderado, esto me ha dado identidad y una familia que somos las mujeres que formamos el colectivo de trabajo”.

     Entre los principales impactos que han tenido estas iniciativas, están el crecimiento personal de lxs involucradxs; la multiplicación de otras iniciativas económicas con la misma visión, el reconocimiento de la comunidad. Para estas mujeres, la Economía Popular y Solidaria es no pensar más en una, es ver y sentir las necesidades de los demás, es algo que se hace de corazón, es el crecimiento de todxs. A la vez, evalúan su participación no solo desde el punto de vista de la remuneración económica, sino que valoran el aprendizaje, la convivencia, la posibilidad de tratar temas como la violencia de género o la salud reproductiva. Para ello son acompañadas, asesoradas, reciben procesos formativos en diferentes tópicos, desde el Centro Martin Luther King, los TTIB y otras organizaciones. En general, las participantes se sienten más fuertes, valorizadas, con mayor autoestima por su conocimiento y su capacidad de innovar; y caminan hacia una mayor organización para su actuación en el contexto, ampliando su alcance a otras provincias, experiencias, a otras mujeres y hombres que deseen gestionar sus iniciativas económicas de manera cooperada y recreando valores socialistas, a partir de la participación activa, consciente e intencionada de cada participante.

     Se trata de sumar y multiplicar para fortalecerse y para hacer una mayor contribución al proyecto revolucionario; de entender políticamente que no es cuestión solo de coser, o hacer pan para vender, sino que han encontrado un modesto camino para hacer un aporte al socialismo, con la toma de decisiones colectivas que beneficien a la mayor cantidad de personas.

   No son utopías, son realidades que se escriben y protagonizan en nuestras comunidades, en medio de un contexto donde la solidaridad se convierte en una apuesta por la vida.

¿Cerrar o flexibilizar? el dilema de septiembre

Ariel Dacal Díaz

Se acerca la fecha del 30 de septiembre, tope previsto para valorar las medidas tomadas en el país a raíz del rebrote de la pandemia. Las cifras de contagio no ceden. Nuevos focos se abren. Más provincias se complejizan.

Los debates, más bien las opiniones, se dividen entre arreciar en el cumplimiento de las medidas, por un lado, y dar algunas señales de flexibilidad, por el otro.

De una parte se argumenta que las medidas no son eficientes porque no se cumplen en todo su rigor. De otra se argulle que, evidentemente, esas no son el camino.

Lo cierto es que nos acercamos a siete meses de batalla diaria, limitaciones, noticias, cifras, estrés individual y social y remotas señales de luz al final del túnel.

En este escenario, los juicios de valor se polarizan en dos direcciones: el gobierno cometió errores al abrir antes de tiempo en la Habana, o, la indisciplina social es la causa principal.

Sea una causa u otra, incluso un abanico de matices entre ambas, lo cierto es que la compleja situación lo es cada vez más y describe algunos asuntos que merecen atención.

Pareciera, como es tendencia en el resto del mundo, que debemos convivir con una pandemia que, por el momento, no cuenta con una vacuna que la detenga o la lleve a límites tolerables.

Sin embargo, este rebrote, el cual no solo acontece en Cuba, viene acompañado de una disminución en los por cientos de deceso. Entre otras razones, por el desarrollo de protocolos médicos para el tratamiento de la enfermedad, la incidencia en grupos poblacionales menos vulnerables, y el incremento de las pruebas diagnóstico de la enfermedad.

Añádase el enfoque de derecho, en otras latitudes, a decidir las maneras, límites y alcances del confinamiento. Además de las diferencias y autonomías locales para su regulación.

Pareciera necesario, como otro asunto, ponderar el verdadero peso de las llamadas indisciplinas sociales. Entre los focos más importantes de la enfermedad en el rebrote están centros productivos que no pueden postergar sus labores, no la muy limitada movilidad social.

Añádase atención a otros tres temas cruciales: la escasez agravada, el claustro prolongado y la economía depauperada. En su conjunto, dan señales de que la caldera social puede explotar en cualquier momento. En este ambiente, el cierre extremo es insostenible, mantener el toque de queda, por ejemplo, no sería una buena opción.

El escenario es complejo y exige, como hasta ahora, claridad en las estrategias, mesura y gradualidad en las decisiones, y algo más de flexibilidad ante los datos globales.

Al mismo tiempo, y mirando a las alternativas, se deben evitar los bandos divididos que buscan responsabilidad solo en un lugar.

Dentro de este último desafío, se debe evitar la habanofobia.  Quienes acá vivimos, aunque sea de manera temporal, somos tan víctimas de la pandemia y el rebrote como cualquier habitante de la Isla, con la diferencia de enfrentarla en un ambiente más adverso: un territorio reducido, con una densidad de población que, con mucho, es la más alta del país, sumado a una situación social en extremo compleja.

De cualquier manera, las venideras decisiones no deberían agregar tensión a la escena cubana. Ya se anunció que en noviembre se abrirán otros polos turísticos para visitantes foráneos. ¿Qué buena noticia se pudiera adelantar para los nacionales?

“Radio bemba” habla de un toque de queda que iniciaría a las 4 pm, y al menos 15 días más de confinamiento. Lo cierto es que no se atisba, en los tonos oficiales y en los datos de la pandemia, un escenario alentador.

Es un hecho que tendremos COVID- 19 hasta que aparezcan las vacunas, ojalá pronto y que sean nuestras vacunas.

Quizás, en este tiempo de espera, sea prudente buscar otras estrategias para su enfrentamiento, las que nos permitan convivir con el virus, producir bienes y servicios, abrir en algún grado las fronteras internas y externas, oxigenar la economía y disminuir la presión.

Hacia una identidad de Red (II)

Énfasis de la Red Ecuménica Fe por Cuba:

1- Una teología contextual, bíblica, ecuménica, liberadora, comprometida con la justicia, la paz y la integridad de la creación. Se construye a partir de la reflexión comunitaria que surge en múltiples procesos de diálogo entre los diversos sujetos que conforman nuestras comunidades de fe. Tiene sus raíces en la realidad del pueblo cubano y se compromete con la transformación de ella. Comparte la reflexión popular y las luchas de América Latina. Propone el respeto a las diferencias, la re-creación y celebración de la vida, así como la constante re-significación de nuestras imágenes del ser humano, de Dios y de la iglesia, que aporte sentido y significado a nuestras luchas y esperanzas.

Es una teología que tiene su base en las Teologías de la Liberación Latinoamericanas, en las cuáles el núcleo esencial del Evangelio es la proclamación el Reino de Dios a personas concretas que viven en situaciones de pobreza y que alcanza a una inmensa mayoría del continente. La pobreza es además una permanente y gravísima violación del primer derecho humano, el derecho a la vida. Incluye la muerte física debido al hambre y a la enfermedad y, también, la muerte cultural de las personas que son despreciadas por motivos raciales, de género o culturales. A todo esto, se hace referencia cuando se habla de pobreza y dado que significa la destrucción de las personas y de los pueblos, no se trata simplemente de un problema social, sino de algo que es contrario al reino de la vida proclamado por Jesús.

La teología de la liberación insiste en que, para hablar de Dios, primero hay que contemplar el amor de Dios y, luego, poner en práctica el mandamiento del amor al prójimo. Defiende la primacía absoluta de la vida frente a la ley, el poder y las estructuras, así como la vida para todas y todos e integridad de la creación. Vida con un sentido concreto, es decir, satisfacción de necesidades humanas básicas: tierra, trabajo, alimento, casa, salud, educación, participación, libertad y fiesta.

2- Una pedagogía donde todas las personas son sujeto de un aprendizaje en el que a partir de las experiencias/vivencias/conocimientos previos de cada cual, se construye comunitariamente el conocimiento. Fomenta el análisis crítico, el poder de transformación personal y social, y las relaciones horizontales. Apunta a la apertura, inclusión, solidaridad, flexibilidad, participación, horizontalidad y relaciones de género equitativas.

3- Una ética cristiana que distingue la concepción individualista del sujeto que afirma su identidad en un yo solitario, de la concepción comunitaria del sujeto que afirma su identidad en un nosotros, en una comunidad. El sujeto-individuo se define en el “pienso luego existo” y por el contrario, el sujeto-comunidad se define en el “yo soy si también eres tú”. El sujeto-individuo se afirma en competencia con el otro, en la derrota y eliminación de otro. El sujeto-comunidad, por el contrario, busca al otro como condición de su propia existencia como sujeto. Toda la actividad del yo está definida por la búsqueda del otro, del diferente, del que me habla y me interpela. El sujeto-comunidad lucha por una sociedad donde quepan todas y todos, en armonía con la naturaleza.

4- Una metodología participativa, que se basa en el trabajo grupal para el desarrollo de los procesos, dando la posibilidad a las personas de expresarse abiertamente, cuestionar los contenidos y tener parte en la toma de decisiones del grupo. Se comparten y rotan los roles, preparando nuevas personas para desarrollar las distintas funciones del trabajo. Para facilitar este proceso, se utilizan técnicas de participación, ejercicios y juegos, en los distintos momentos del trabajo grupal.

5- Un nuevo modelo de iglesia Pueblo de Dios, Pueblo organizado, donde todos y todas tengan pleno derecho a la participación, donde se busque superar la distinción entre laico y clérigo, entre jerarquía y pueblo y se construya comunidad, un nuevo modelo de iglesia que se erige desde abajo; una iglesia ecuménica y abierta al diálogo interreligioso; una iglesia que destierre las tres tentaciones que rechazó Jesús: la tentación del poder económico, del poder político y sobre todo del poder religioso.

No podemos quedar enredados en los conflictos de abuso de poder generados por la crisis de un modelo de iglesia patriarcal, autoritario y conservador, sino recuperar la capacidad profética, ética y espiritual liberadora.

6- Concebimos la espiritualidad como actitud abarcadora, que asume y expresa sentimientos, valora la corporalidad, promoviendo la cercanía de las personas y el afianzamiento de sus relaciones afectivas. La entendemos además como una disposición, que abarca más que el ámbito cultual, que se compromete con la realidad, que celebra y defiende la vida plena.

La espiritualidad es una apuesta por la vida y por el poder de resistir. Aporta la fortaleza necesaria para seguir adelante, pues es la seguridad de que también Dios está en la lucha. Colma la exigencia de conocerse a sí mismo, de afirmarse, de alcanzar la integración, de modo que toda la comunidad pueda vivir en plenitud.

7- La lectura bíblica que promovemos busca profundizar en el texto sagrado escrito, que es memoria de fe de pueblos y comunidades, pero también en los textos sagrados expresados cotidianamente en nuestras propias vidas en la forma de realidades, esperanzas, gozos, gritos, luchas, pasiones, dolores. Ambos son terreno fecundo hacia una liberación integral de la persona humana.

En palabras de Pablo Richard: “Nuestro objetivo ha sido poner la Biblia en las manos, el corazón y la mente del Pueblo de Dios. Este Pueblo, como auténtico propietario de la Biblia y sujeto intérprete de ella, recupera su derecho divino de leer e interpretar las Sagradas Escrituras”.

8-  Defendemos el ecumenismo como principio esencial que promueve la unidad cristiana, la búsqueda de plenitud y que tiene como anhelo la universalidad de una comunidad que defiende la justicia y la paz. Buscamos vincular el compromiso con la justicia, con la fe y con la iglesia, a partir del diálogo respetuoso y la apertura. Es un ecumenismo que se comprende como unidad de la humanidad, no como suma de seres humanos sino como “unidad calificativa de todas las personas que se comprometen de modo consciente y coherente con la realización de la justicia y la dignidad de todos los seres humanos”. Este concepto de humanidad, a su vez, está asociado al Reino de Dios, que se presenta como horizonte del ecumenismo.

9- Somos un movimiento organizado que se estructura en relaciones horizontales y de fraternidad, constituyendo una forma novedosa y única dentro de la sociedad civil cubana. Dicha organización da testimonio de los valores del Reino de Dios y se inspira en la vida y el movimiento de Jesús de Nazaret.

La Red tiene una presencia viva en todo el territorio nacional y se organiza en regiones (occidente, centro y oriente) y estas, a su vez, en territorios de red. Para el quehacer cotidiano cada territorio de red cuenta con Equipos de Trabajo cuyo funcionamiento responde a dinámicas de participación y construcción colectivas, donde cada quien aporta desde sus saberes. Los ámbitos en los que estos equipos se organizan son la formación, el acompañamiento y la comunicación; de igual forma, existe un Equipo de Coordinación Territorial, encargado de la facilitación, seguimiento y evaluación estratégica de todos los procesos que en el territorio tienen lugar.

Esta estructura organizativa permite el desarrollo de acciones necesarias para el cumplimiento de la misión. Estas acciones son:

  • Consolidar la estructura y el funcionamiento de la propia Red.
  • Formación bíblica, teológica y pastoral.
  • Formación en comunicación y otros temas identificados por la Red.
  • Acompañar y fortalecer las experiencias formativas, diaconales y celebrativas de las comunidades de fe.
  • Reflexión y debate al interior de la Red a partir de temas identificados como necesarios a discutir.
  • Actualización y diagnóstico constante de la realidad eclesial y ecuménica, a nivel territorial, regional, nacional e internacional.
  • Acciones de articulación con otros territorios de red, con la Red de Educadoras y Educadores Populares, así como con otras instituciones y organizaciones.
  • Acciones de incidencia que permiten visibilizar y legitimar la Red.
  • Acciones de solidaridad.
  • Posicionamientos públicos de la Red ante acontecimientos y eventos que sucedan.

Desde la Red se pretende vivir la propuesta comunitaria que Jesús enseñó, en la que cada quien siente responsabilidad por el otro y la otra de la misma manera que siente por su vida; en la cual todas y todos se acompañan en la construcción de una vida mejor. Teniendo como fundamento la ética de Jesús, la Red invita a transitar de lo individual a lo comunitario y a tejer puentes de amor, justicia, paz, reconciliación, solidaridad y liberación.

Hacia una identidad de Red (I)

La Red Ecuménica Fe por Cuba

La Red Ecuménica Fe por Cuba es un tejido social integrado por cristianos y cristianas participantes de comunidades de fe, que celebran su fe en el Dios de la Historia con una visión común de las iglesias y de la responsabilidad social. Está animada, acompañada y orientada por el Centro Memorial Dr. Martin Luther King, Jr. (CMMLK)

El CMMLK nació como fruto del testimonio del movimiento ecuménico cubano, la labor pastoral de la Iglesia Bautista Ebenezer de Marianao, las Teologías de la Liberación Latinoamericanas, el pensamiento de Martin Luther King y la Teología Negra Norteamericana.

Como parte de esta herencia, asumió la necesidad de una lectura crítica de la realidad eclesial y social cubanas, latinoamericana e internacional, así como los desafíos de la Educación Popular y la Lectura Popular de la Biblia. Este acumulado, concretado en valores, principios y metodologías de trabajo, se materializó en una propuesta de formación bíblica-teológica y pastoral, que a lo largo de 33 años ha capacitado a cristianos y cristianas de las iglesias cubanas.

Este grupo de personas, desde una comprensión renovada de la fe, la misión de la Iglesia y la participación en la sociedad, sintieron la necesidad de realizar acciones concretas que pusieran en práctica los saberes bíblicos-teológicos, desde una perspectiva colectiva-comunitaria. En ese sentido se realizaron varias experiencias de articulación que sirvieron de cimiento para el surgimiento de la Red Ecuménica Fe por Cuba, el 25 de abril de 2012.

La Red Ecuménica Fe por Cuba une a cristianas y cristianos, líderes de comunidades de fe que han participado de los programas de formación promovidos por el Centro Memorial Dr. Martin Luther King Jr., que juntan manos y sueños para contribuir a la renovación del movimiento ecuménico cubano y desde él, participar, activa, consciente y proféticamente en las transformaciones de la sociedad cubana. Cree en la diversidad como don divino; promueve la integridad de la creación y anuncia proféticamente la vida plena; cree que Dios se revela en la naturaleza y en las relaciones humanas sustentadas en el amor, la amistad, la paz, el respeto, el cuidado y la solidaridad.

Al mismo tiempo, apuesta por una Iglesia comunidad, diversa, hospitalaria, misericordiosa, de servicio, segura e inclusiva que afirma los valores del Reino de Dios, celebra la fe con alegría y es defensora y generadora de la justicia; una iglesia que propicia una espiritualidad personal y comunitaria, enriquecida con la convivencia solidaria, la celebración renovada, la formación bíblica, teológica y pastoral y la diaconía; una iglesia con compromiso social, vocación profética, que se arriesga a transformarse y a transformar el mundo y afirma el amor, el respeto a las diversidades, equidad de género e integridad de la creación como valores del Reino.

Promueve un ecumenismo que recupera la memoria histórica del movimiento ecuménico y el protestantismo cubanos, y que intenta responder proféticamente a los desafíos de la realidad cubana actual. Asimismo, se articula con el movimiento ecuménico latinoamericano en la defensa de la soberanía y dignidad de los pueblos.

Procura una sociedad justa, solidaria, equitativa y soberana, que promueva la vida plena para todas y todos, el respeto a la Naturaleza y la participación popular en todos los ámbitos de la vida del país.

La misión de la Red consiste en:

  • Promover una teología contextual, humana, popular, cubana y emancipadora, arraigada a las comunidades de fe y al movimiento ecuménico.
  • Formar a líderes eclesiales y ecuménicos, promover el ecumenismo y los valores ecuménicos.
  • Acompañar pastoralmente a las personas y comunidades en sus necesidades y sueños.
  • Encontrar y compartir razones para sostener la esperanza y celebrar la vida.
  • Analizar críticamente la realidad y participar en la transformación de esta.
  • Promover la comunicación, el intercambio y la articulación de experiencias que afirman la Vida.
  • Acompañar bíblica y teológicamente a experiencias diaconales.
  • Promover y fortalecer capacidades para el trabajo comunitario y la diaconía de las iglesias.
  • Visibilizar a la iglesia como actor social y promover su participación en la sociedad.
  • Promover el diálogo entre iglesias y autoridades políticas o gubernamentales y la sociedad civil.
  • Educar en la participación social y eclesial.
  • Dialogar con experiencias ecuménicas y de cambio social en América Latina.
  • Realizar alianzas estratégicas con otras instituciones, personas y grupos para desarrollar nuestro trabajo.

Iniciará el CMMLK modalidad virtual para la formación

Por: Caminos

Más de 140 formadores y formadoras de la Red de Educadores Populares y la Red Ecuménica Fe por Cuba, que acompaña el Centro Memorial Dr. Martin Luther King, Jr. en todo el país, participarán próximamente en las Becas 2020.

Este importante espacio, que forma parte del sistema de formación del Centro, se realizará por primera vez de manera virtual, entre el 20 y el 26 de septiembre.

Las Becas están dirigidas a miembros de las Redes que coordinarán posteriormente procesos formativos en los territorios donde realizan el trabajo de base. Para ello, profundizarán en la concepción metodológica y pedagógica de la educación popular (EP), apuesta esencial en la formación, el trabajo en grupos y la construcción colectiva del conocimiento para enriquecer nuestras prácticas educativas, sociales y eclesiales, así como en la ampliación y organización del tejido social que anima y acompaña el CMMLK en Cuba.

Este año, el espacio estará encaminado a procesos sostenidos de formación ecuménica (PSFE), la formación en Concepción y Metodología de la Educación Popular (CMEP), Trabajo Grupal y Coordinación (TGyC), así como Trabajo Comunitario (TC), para lo cual se han organizado cuatro talleres virtuales simultáneos que estarán coordinados por formadores del equipo del CMMLK.

La apuesta por la modalidad virtual, en medio de las condiciones de aislamiento físico requeridas por la Covid-19, no significa, en ningún modo, la renuncia a los principios y apuestas metodológicas de la EP que durante más de treinta años han caracterizado los procesos formativos desarrollados por el Centro, sino la búsqueda de alternativas que permitan sostener y ampliar la formación de militantes y cristianos comprometidos con el proyecto social y los valores que defendemos.

Bienaventurados los limpios de corazón

Sobre las críticas al CIC y al MEC Cuba

Por: Gabriel Coderch Díaz
Director del Centro Oscar Arnulfo Romero

A las personas que se han dedicado en estos últimos tiempos a realizar críticas al Consejo de Iglesias de Cuba (CIC) y al Movimiento Estudiantil Cristiano (MEC), me gustaría recordarles el texto bíblico Hechos, 10. 28: “(…) A MÍ ME HA MOSTRADO DIOS QUE A NINGÚN HOMBRE LLAME COMÚN O INMUNDO”. En este relato Pedro dice: (…) “En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas, sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia” (Hechos, 10, 34-35).
Ustedes, que son tan fervientes seguidores de las escrituras, enseñadas, ya sea, en la catequesis católica o en los estudios dominicales; coincidirán que estas palabras rompen con ese infantilismo religioso y la literalidad que, en vez de sustentar la fe en Jesús, lo hace sobre textos. Quienes nos decimos cristianos, cristianas, debemos prestar atención porque la literalidad no es fe. Lo que cuenta en nuestro caminar con Jesús -si es que lo hacemos-, es nuestra experiencia y el cambio ético que vivimos.
No creo que tenga que defender una institución como el Consejo de Iglesias de Cuba que ha hecho tanto por TODAS las iglesias -sean miembros o no- y su diaconía hacia el pueblo de Cuba en momentos muy difíciles. Atacar al CIC es negar la diversidad, porque es un concilio de las más diversas denominaciones. Atacar al hermano es corromper la fe, pensando que la única y verdadera fe es la que poseen las iglesias detractoras de esta institución. Parece que estas iglesias están haciendo lo que tanto criticaron a la católica romana: “la santa inquisición”, que por supuesto nada tuvo ni tiene de santa.
Desde mi experiencia cristiana fue necesario acercarme a estudios bíblicos, que me permitieron comprender los hechos históricos de la Biblia, la fe y una adhesión a Jesús, mucho más limpia, más real, más racional y menos mágica; que me dieron una nueva razón de ser cristiano, aunque es muchísimo lo que me resta por avanzar aún. Aprendí que Jesús ama, no odia, no juzga. Entonces, ¿por qué yo tendría que juzgar a mi hermana o hermano?
Comprendo que la ignorancia es osada y que muchas personas creen poseer la revelación divina y el magisterio universal y muchos caemos en esta dinámica, porque consideramos ingenuamente que Dios está ahí, pero el Dios de Jesús es mucho más que pasajes bíblicos descontextualizados, porque desconocemos que muchas de las historias contadas en la Biblia provienen de otras tradiciones, por ejemplo, el diluvio universal fue copiada de tradiciones de Mesopotamia, sólo que el Noé nuestro se llamaba Asisadra.
El mismo texto bíblico citado al principio de Hechos 10, me hace entender que, si Dios le mostró a Pedro que no debía considerar impuro a nadie, porque el Dios de Jesús no hace preferencias de personas; entonces estoy en el deber de erradicar mi homofobia o cualquier tipo de actuación excluyente.
¿Por qué referirnos de forma ofensiva hacia el Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX), porque defienda los derechos humanos de un número bastante elevado de personas con orientación sexual no heteronormativa o que posean otra identidad de género? Claro, volvemos al mismo tema, el fundamentalismo bíblico, la misma razón por la que también hablan de la supuesta “ideología de género”.
Los textos bíblicos, hermanos míos, hermanas mías, están llenas de metáforas. Nos han enseñado a creer en la literalidad y en las palabras de aquellos que se hacen llamar apóstoles, iluminados, etc. Son los mismos que, en otro tiempo, quemaban a las “brujas”. Sin embargo, no enseñan a temerle a las instituciones que hoy las queman, ya sea con fuego o con maldiciones de todo tipo.
Queda más que claro que muchas iglesias promueven un orden donde se mantienen las más detestables y abominables diferenciaciones injustas, basadas en textos no contextualizados, que utilizan como justificación ideológico-cultural, por supuesto, siempre a favor de una cultura machista-patriarcal, hondamente arraigada en todas las sociedades del planeta.
Tampoco debemos olvidar que detrás de todo esto siempre hay subterfugios políticos. A muchos no les gusta que el Estado cubano sea laico y, por tanto, actúe independientemente a cualquier organización religiosa.
¿Cuál es el problema de estas iglesias hoy? Le temen a Jesús, porque no ofrecía sacrificios, ni pagaba diezmos. Fue un hombre con gran espiritualidad, pero no un religioso. Nos trajo una ley fundamental, la del AMOR, y cuando se ama no se excluye ni se juzga, se comparte y se defienden los derechos de quienes amamos.
Bienaventurados los limpios de corazón, quienes siguen a Jesús, quienes aman la justicia para todos y todas, no importa si creen o no, si son gays o lesbianas, si son Trans o heterosexuales, si son viudas, solteras o casadas, si son familias heterosexuales u homosexuales, porque lo que de verdad nos salva es el mensaje ético liberador de Jesús.

Se realizarán los Talleres Regionales de Formación de Líderes en su Segunda Fase

Entre los días del 5 al 8 del pasado mes de marzo tuvo lugar la primera fase del Taller Regional de Formación de Líderes, espacio formativo que se concibe para aquellas personas que se acercan por primera vez a la Red Ecuménica. La lógica de este taller consiste en dos fases que ofrecen información esencial sobre la Red y que una vez transcurridos, deja abierta la invitación para que todos aquellos que llegaron sientan el deseo de pertenecer a esta familia.

Ante la imposibilidad de desarrollar la segunda fase del taller de manera presencial en la fecha prevista debido a la situación epidemiológica por la que atraviesa el país, se decidió cambiar la dinámica del mismo hacia una modalidad virtual y así no dejar pasar por alto esta oportunidad de compartir nuestras esencias y completar este ciclo de formación. Para ello se ha asumido un gran reto debido a las dificultades comunicativas que se presentan, pues todas las personas que cursaron la primera fase no disponen del soporte tecnológico necesario que permita realizar un taller en tiempo real a través de las plataformas digitales. Asimismo, en muchos lugares podrán juntarse algunos de los talleristas, mientras que en otros territorios algunas personas solo podrán participar de manera individual.

A pesar de todas las complejidades y retos que supone realizar el taller en las actuales circunstancias, confiamos en que el Espíritu Santo nos mantendrá unidos a pesar de la distancia y que volveremos a estar juntos y juntas para celebrar la vida, como parte de esta familia que es la Red Ecuménica.

Miedos, heroicidades, luces y enseñanzas de la COVID 19

III Encuentro de Experiencias desde la Educación Popular Red de Educadores Populares Libélulas de Matanzas

Accionar, desde el barrio con nuestros proyectos y diferentes opciones, para proteger la salud y cuidar el equilibrio espiritual de todxs, ha sido el desafío de la red a partir de marzo del presente año. Un giro tuvimos que darles a nuestras proyecciones de inicio del 2020, sin embargo, se afianzó nuestra razón de ser.

Compartir lo logrado, cómo se hizo, qué realidades afloró, qué formas de auto organización emergieron en el trabajo comunitario y social que hacemos, qué victorias, avatares y retos obtuvimos y tenemos; para reactualizar el análisis del contexto matancero donde nos desenvolvemos; y construir así un nivel colectivo de conciencia popular que nos permita mantenernos en avanzada como la red que somos por un socialismo sentipensado desde nuestras prácticas. Este es el objetivo del III Taller de Experiencias desde la Educación Popular a celebrarse el próximo viernes 25 de septiembre entre 9 am y 3 de la tarde en la Oficina del Conservador de la Ciudad de Matanzas, en el espacio mensual “EnDiálogo” de la red.

Desde la participación social y comunitaria, es necesario razonar estos meses de pandemia, saber de aquello que ha limitado nuestro quehacer, establecer bases propias renovadas para nuestros acompañamientos en el contexto actual.

Nasobucos bien colocados, manos y pies clorados y con el distanciamiento necesario, estaremos quienes podamos exponer los resultados alcanzados y compartir todas las experiencias, para irradiarlas a los que no estemos y a las comunidades en general.

Para ello, prepara tu pancarta impresa o tu power point digital con fotos, performance, textos … expón aquello que consideres se ha logrado en estos últimos seis meses, que muestre el hacer individual/colectivo, logros, insatisfacciones, críticas, retos, sugerencias y cuanto creas que debemos compartir, repensar y disfrutar para, en medio de miedos y preocupaciones; ser luces, testimonio de heroicidades, enseñanza y mantenernos revoleteando por Matanzas sin cesar.

Elogio a Ariel Dacal Díaz

A propósito de ¿Hacia dónde va Cuba? Editorial Caminos, La Habana, 2019

Por Gilberto Valdés Gutiérrez

En algún lugar he expresado la impresión de que, en el debate tanto público como privado, sobre el proceso de actualización en curso, es posible percibir un deslinde entre posiciones que convencionalmente podríamos llamar de “izquierda” y de “derecha.” En el primer caso encontramos posicionamientos críticos que cuestionan la presunta carencia de una proyección más explícitamente socialista del texto constitucional aprobado, y que de alguna manera reaccionan ante quienes sobrevaloran el papel de las formas no estatales de propiedad, en especial, de la propiedad privada. Sin dejar de expresar preocupaciones válidas ante el temor de que en el futuro avancen ideas de quienes pretendan colocar el mercado capitalista como principio de organización de la sociedad, (abogando por sus supuestas bondades frente a la estatalización dogmática), algunos de esos juicios coinciden paradójicamente con la visión doctrinaria antileninista que se satisface con una preceptiva apriorística sobre las etapas del proceso socialista. En época de la NEP, Lenin, a este tipo de críticos los catalogaba de plañideras del socialismo.

 En el caso de Ariel Dacal, la crítica no se dirige de manera abstracta hacia las formas no estatales, incluso, ni contra la gestión y propiedad privadas, sino contra quienes consciente o inconscientemente, piden que se desplieguen las condiciones necesarias, para que la propiedad privada, se erija en presunta salvadora de los problemas y contradicciones socioeconómicas acumuladas tanto en el plano estructural como en el político y simbólico.

Los dardos críticos de Ariel se dirigen contra las narraciones e imaginarios conque algunas personas edulcoran la defensa a ultranza del reino omnipotente de la propiedad privada.

 Ubicamos en el campo de la derecha a quienes no satisfechos con el lugar legítimo otorgado en el proyecto a las formas de propiedad y de gestión no estatales, esgrimen argumentos cercanos a los códigos ideológicos del neoliberalismo. No hay que ser adivinos para comprender que la estrategia imperialista que impulsa la ola neoliberal en toda la región va a mantener su presión sobre Cuba, calculando que el deseado fracaso de la actualización abrirá las puertas a la restauración capitalista. Por eso resulta importante la aseveración constitucional de que Cuba no regresará al capitalismo. La estrategia imperialista no descarta crear condiciones objetivas y subjetivas para implementar un plan específico de golpe suave para Cuba.

 En estos escenarios de agudización de la lucha ideológica, es deseable el debate enriquecedor, pese a las diferencias entre los distintos visones de izquierda. La heterodoxia que supone esa diversidad debemos asumirla como riqueza de aprendizaje para consensuar las proyecciones estratégicas de la Revolución cubana.

Un leitmotiv se revela como trasfondo de la diversidad temática del libro: la necesidad de aguzar el pensamiento político revolucionario a la hora de fundamentar y evaluar las transformaciones inherentes al proceso de actualización, que otorgue legitimidad, coherencia y eficacia a la acción partidista correspondiente.

 Conociendo su proverbial sentido del humor, ya me lo imagino, parafraseando a Tintan, cuando decía a su carnal Marcelo “no me defiendas, compadre”, él me diría: -gracias, Gilbert, no me elogies. Pero yo sí insisto en elogiar, más allá de las discrepancias que en uno u otro caso podamos tener, por la honestidad intelectual, política y humana del autor de los textos reunidos en el libro ¿Hacia dónde va Cuba?, que la editorial Caminos del Centro Memorial Dr. Martin Luther King Jr. ha tenido a bien publicar.

 De modo que, es justo elogiar a este todavía joven intelectual, destacado educador popular, y amigo leal. Creo que, para la sanidad del debate político revolucionario en nuestra sociedad, si Ariel Dacal no existiera, habría que inventarlo. Necesitamos su voz audaz, pedagógica, problematizadora, para la tarea permanente plurigeneracional de ensanchar el corredor político- cultural crítico, no capitalista en la sociedad cubana.

Virtud hipocrática ¿circunstancia o esencia?

Por: Ariel Dacal Díaz

Las circunstancias actuales ponen altavoz a dos preguntas: ¿es completa una práctica médica sin virtud?, ¿es la virtud “instrumental” médico solo en las crisis?

En cada área de la vida, en cada profesión, oficio, en la cotidianidad, la virtud es un arquetipo moral que deriva en el imperativo ético de producir efectos positivos, tener disposición permanente para hacer el bien. En el mundo de los cuidados y las curaciones, la virtud se desparrama en exigencias.

Es una lección reciente que el personal de salud merece más reconocimiento y admiración que los “famosos” y las “famosas” de ocasión. Es una lección que el empeño, la entrega y el sacrificio salvan. Es una lección que la sensibilidad cura, o al menos alivia.   

En tiempo de pandemia, de urgencias por la sobrevivencia, la virtud hipocrática ha hecho gala: ir por la vida a cada minuto, sobreponerse al agotamiento y la angustia, reconciliar afectos y rigor profesional.

Tal virtud, cuyo propósito es el bien y la salud de las personas, va más allá de la conducta individual. Devela que la salud humana es un tema político, comprende que el problema histórico concreto es el neoliberavirus, diagnostica que vida y mercantilización nunca serán compatibles, y declara, ante tamaño desafío, la consigna de: doctoras y doctores de todos los países ¡uníos! 

Las crisis sacan lo mejor del ser humano. Es cierto. Igual sacan sus límites, sus parcelas turbias. En este tiempo, la virtud ha visto, también, el rostro del egoísmo que la niega, ha enfrentado la desidia, ha padecido frente al pago al contado, hábitos que viven en el mundo hipocrático.

Se ha visto, además, que las ciencias médicas pueden ser soldadesca de la virtud o del vicio. Son las decisiones políticas en general, y humanas en particular, las que la colocan en uno u otro sitio.

Una idea con fuerza recorre el mundo: no podemos regresar a la normalidad de la que venimos, hay que crear otra normalidad. En ese escenario, la virtud hipocrática tiene mucho que proponer, enmendar, enraizar.

El mundo del cuidado y la curación tiene que ser cada vez más ético, más político, más sensible, más humano, más apegado a la vocación de servicio que sustentan muchas religiones y filosofías.

Estos preceptos no tienen mucho sentido si solo emergen en las grandes crisis, si resultan breves destellos épicos, si no exigen remover las estructuras sociales y paradigmáticas que llevaron al planeta a este desastre.   

El tema de los servicios de salud exige centralidad en las agendas políticas postpandemia, lo que incluye el debate del rol del Estado respecto a la vida humana, el replanteo de la relación entre ganancia y derechos humanos, el carácter público, gratuito y accesible del sistema de salud, el rol de la ciencia ¿en función de la vida o del Capital?

Estos puntos son necesarios, pero no suficientes. El servicio como virtud, el compromiso con la vida y la sensibilidad en cada espacio y circunstancia, son una exigencia ética. La virtud vive en las actitudes, no en los manifiestos. Echa raíz en la cotidianidad, se evapora cuando responde solo a episodios más o menos extremos y cuando convive adaptativamente con los órdenes sociales que la obstruyen.

Entender que cada vida humana vale todo el esfuerzo, asumir que ninguna persona puede ser desechada por su edad, raza, clase social, género u origen territorial, exige tanto infraestructura que lo sostenga, como opción ética y política que lo condicione.

La virtud hipocrática ha de ser el regulador de toda solución práctica a los problemas de salud. Visto desde otra perspectiva, solo un orden social comunitario, erigido alrededor del cuidado por la vida, podrá impulsar, sostener y expandir sistemas de salud realizadores de tal virtud.

La interpretación del cuidado, no como preocupación o problema, sino como responsabilidad y protección, demanda comprender que el ser humano está inserto en el mundo y no se puede concebir fuera de él. Todo lo que implica “cuidar de” y “velar por”, envuelve el cuidado de las cosas, de los otros y las otras. El cuidado de la existencia como manifestación del dasein, ese estar siendo en el mundo, descrito por Haidegger.

La comprensión del cuidado se articula al cultivo amoroso de la vida en todas sus expresiones, humanas y naturales. Se ensancha el sentido de responsabilidad solidaria y el reconocimiento de nuestra condición interdependiente. Comprensión para la cual el afecto, la equivalencia, el equilibrio, la reciprocidad, no son restringibles a la vida humana.

El ser humano tiene un tipo de comportamiento violento con la naturaleza. No se adapta a ella, sino que la obliga a adaptarse a sus intereses, dominante entre ellos la acumulación de riqueza a partir de la explotación sistemática de los bienes naturales y de unas personas sobre otras.

Queda claro que la cuestión es ética antes que científica. Una ética del cuidado, de respeto también a los ritmos de la Tierra. Pasión por el cuidado y compromiso serio de amor, de responsabilidad y de compasión. Movidos por una espiritualidad que, al decir de Boff, es un dato originario y antropológico como la inteligencia y la voluntad, cuyo alimento son bienes no tangibles como el amor, la amistad, la convivencia amigable, la compasión y el cuidado.

El cuidado como responsabilidad ciudadana, actitud ante lo comunitario, ante el entorno que compartimos y con el que convivimos. Cuidado como la calidad de las relaciones que establecemos entre las personas y con la naturaleza. Esta interrelación ha derivado en el término: cuidadanía. Significa cooperar y compartir, en oposición a competir y acumular. Es una concepción diferente sobre el orden de las cosas. Implica transformación práctica en la cotidianidad, los hábitos y las actitudes. Proyecta desafíos culturales, políticos y normativos.

Si se asume que velar por la salud no se reduce a la vida humana, sino a toda la existencia, la superación de la actual crisis sanitaria demanda modelos de asistencia médica que asuman el paradigma del cuidado en una expresión vinculante de la política y la economía.

La virtud sin orden social, espiritual y conductual que la sostenga, será reducto de opciones personales y respuesta a circunstancias más o menos efímeras. Por el contrario, la virtud como esencia moderadora, disposición permanente para hacer el bien, es la única posibilidad de trascender el “garabato de humanidad” que nos ha traído hasta aquí.  

De la política a la pandemia y viceversa

Por: Ariel Dacal Díaz

La Covid-19 es sinónimo de incertidumbre. Trae una hoja de ruta difusa. Sus cifras son aluviones de desconcierto. Frente a ella, la ciencia y la ignorancia pelean entre sí. La sensatez y el egoísmo plantan sus banderas. También lo hacen la perversidad y la solidaridad. Las nociones de lo “normal” estallan en pedazos.

Frente a la Covid-19, el pasado inmediato es un castillo de naipes irrecuperable. El presente es un rostro aturdido. El futuro es batalla por venir. La política, soberana o sometida; la economía, ordenada o caótica; lo humano, esencia o desprecio, dictan sus antagonismos.

La Covid-19 es un parte aguas. Un aldabonazo ensordecedor. Este episodio demanda tomar posición, optar, definir, usar la voz y las manos para empujar el mundo a la utopía. Demanda, así mismo, impugnar a quienes se benefician de la distopía en la que el mundo está sumido.

Cuba no escapa a este dilema, a los desafíos que describe, a la toma de partido necesaria, a los antagonismos de la política, a las denuncias y las decisiones trascendentes. Las cubanas y los cubanos debemos decir, sugerir, exigir, empujar, hacer. El silencio es un pecado en política. Hoy, un pecado estructural.

Las interpretaciones sobre cómo el Gobierno cubano gestiona la crisis de la pandemia tiene tela por donde cortar. Cómo, cuándo, quién y qué hacer en cada momento, abre un terreno inmenso de opciones y perspectivas. Los alaridos, las descalificaciones, la prudencia, la ansiedad, las dudas razonables y las certezas son actitudes diversas alrededor de problemas concretos: ¿qué debemos aprender de todo esto?, ¿qué país queremos empujar?

Pocas veces ha sido tan necesario, como ahora, hablar de política en mayúscula y en voz alta. Hablar de sus temas, de sus maneras, de sus alcances y límites. Hablar de su relación con la ética, la estética, la sensibilidad y los proyectos históricos. Hablar de sus conciliaciones posibles y de sus discrepancias insolubles.

La Covid-19 dio un tirón brusco a la realidad sobre la que Cuba planeó su plan de desarrollo. Pero este dato no desdice que el país llegó a esta crisis en crisis, con proyecciones claras de un lado, y con agendas pendientes de otro. Toda crisis es una oportunidad, que no debe ser comprendida como oportunidad de otras crisis, sino como modificación de las estructuras y condiciones que prolongan la crisis actual de hace mucho tiempo. 

Los retos que la Covid-19 presenta para Cuba son manifestaciones drásticas de sus dilemas añejos, externos e internos. Drástica es la perversidad de las políticas imperialistas del gobierno de Estados Unidos. Ejemplo de indecencia, desprecio y decadencia en política internacional. Apelativos que, por más indignados que sean, no ocultan la eficiencia práctica de esas políticas en su empeño de dañar, impedir y postergar las condiciones cubanas para el desarrollo.

Drástico, cada vez más, es el choque de potencias mundiales que mueven las placas tectónicas de la geopolítica, choque con efectos directos, materiales y políticos, en la Mayor de las Antillas.

Drásticos son también los acumulados de ineficiencia e inestabilidad en la resolución de problemas internos, estructurales y de concepción. Drásticas las preguntas sin respuesta, entre ellas: ¿cómo es posible mantener la curva de infestación de Covid-19 en mínimos favorables, asombrosos y admirables, y, por el contrario, la curva de las colas y aglomeración por escasez llega a niveles alarmantes, agotadores y de estrés social?, ¿por qué Cuba no es capaz de producir el alimento que necesita su soberanía?, ¿qué rumbo será necesario para saltar la crisis agravada por la Covid-19?

Con miras en los aprendizajes necesarios para enfrentar la postpandemia, afirmo que, con mayor o menor acierto, en Cuba cambian las maneras de hacer política. Métodos y contenidos “interesantes” pueden ser descritos:

mayor presencia pública del funcionariado en clave informativa;

mecanismos crecientes de acceso a la información por vías diversas;

oídos más cercanos a criterios y propuestas venidos de fuentes variadas;

diálogo más activo con actores y sectores sociales diferentes, especialmente el de las ciencias;

transparencia en la práctica prueba-error;

moderado uso de recursos afectivos en política;

ejes conceptuales claros y estables en las decisiones.

Sin embargo, frente a esos signos esperanzadores, se deberían, además,  

ajustar mecanismos para la autonomía territorial, lo que implica mayor capacidad de decisión y educación en prácticas políticas descentralizadas;

definir vías estables y legítimas para el diálogo con la sociedad civil, y el impulso a iniciativas sociales organizadas para solucionar problemas coyunturales o crónicos;

alcanzar mayor reconocimiento oficial de la inequidad y la desigualdad sociales para lograr eficiencia en las políticas distributivas;

visibilizar los debates sobre propuestas diferentes para la solución de los problemas concretos, dígase debatir, no solo informar;

asentar el uso regulador de la Constitución y el desmonte de la discrecionalidad de la norma;

refutar la mentalidad burocrática de “un problema a cada solución”;

enfatizar en el discurso y la práctica la jerarquía de lo público sobre lo privado, de lo humano sobre la ganancia, de la decencia y transparencia pública sobre el secretismo y la mentira;

impulsar, de manera definitoria, la mayor soberanía productiva posible, sobre todo alimentaria;

retomar que la economía no es solo fuerzas productivas más o menos constreñidas, sino, también, relaciones humanas, justas o no.

La Covid-19 llegó a una realidad que la antecede, y dejará una realidad de la que no es esencialmente responsable. Sigue siendo la conducta humana, la conciencia colectiva, el sentido común, las decisiones políticas y sus beneficiarios, quienes tendrán la última palabra. La Covid-19, como discurso macro, enfrentó a la utopía y a la distopía. Como imperativo, exige volver a la pregunta ¿qué país queremos? Aprovechemos la recuperación para hablar menos de la Covid-19, y más de la política en Cuba. Para esto hay crisis por enmendar.  

Concluyen jornadas en apoyo a la crianza en Cuba

Por la epidemia de covid-19, las actividades presenciales de la campaña anual se trasladaron al espacio virtual.

Redacción IPS Cuba

¿Cómo poner límites a niñas y niños? ¿Por qué a veces se les presta el celular para distraerlos y otras, se les dice que no es un juguete? ¿Qué hace a las personas adultas renunciar a sus espacios cuando hay un niño en casa? Estas y otras preguntas ayudan a que padres y madres revisen sus pautas de crianza.

Con algunas propuestas como la anterior, concluyó la víspera la séptima edición de las Jornadas Maternidad y Paternidad. Iguales en derechos y responsabilidades, que cada año organiza el estatal Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) pero este año migró al espacio virtual por las condiciones de aislamiento para contener el nuevo coronavirus.

El panel virtual Resultados científicos de las jornadas. El papel de los límites en la crianza fue la última acción del programa, compartido mediante la página de Cenesex en Facebook y la plataforma EntreDiversidades.

Múltiples acciones

Durante la jornada, iniciada el 14 de febrero y realizada en sus espacios habituales en municipios habaneros y con talleres en provincias como Sancti Spíritus, Las Tunas, Ciego de Ávila, Pinar del Río y Granma, concluyó con la invitación a la venidera edición, en febrero de 2021.

La psicóloga Ana María Cano explicó que en la séptima edición se realizaron talleres con púberes, adolescentes, estudiantes de escuelas pedagógicas, profesionales de la salud y la educación, actores comunitarios, madres y padres y responsables de consejos populares, sobre temas como el proceso de crecer, el ejercicio de la autoridad, la puesta de límites, pubertad, prevención del maltrato, entre otros.

A juicio de Arahazay Lami, del Cenesex, las informaciones que se recogen en estos talleres constituyen elementos que permiten aportar a la concepción teórico-metodológica de las próximas ediciones de las jornadas y las temática a desarrollar.

Las jornadas buscan el intercambio entre especialistas, grupos específicos y con la población acerca de los procesos de maternidad y paternidad desde la corresponsabilidad para contribuir a un desarrollo pleno y seguro de niñas, niños y adolescentes, constituyen a su vez una fuente de captación de información y criterios en sus diversos talleres.

Entre desconocimientos y dificultades

Grisel Crespo, del departamento de investigación y docencia del Cenesex, expuso en el panel algunas consideraciones preliminares.

En la puesta de límites y el ejercicio de la autoridad, explicó la psiquiatra infantil, madres y padres evidencian dificultad para decodificar ciertos comportamientos infantiles relacionados con la necesidad de los límites, así como actitudes que desdicen la autoridad: doble mensaje, chantaje, justificaciones y explicaciones excesivas, que devienen círculo vicioso.

De acuerdo con Crespo, se identifica a su vez insuficiente conocimiento acerca de las necesidades de cada una de las etapas del crecimiento y el desarrollo de la autonomía, confusión entre autoridad y autoritarismo, dificultad para desarrollar una función de contención de niñas y niños.

La también presidenta del comité organizador de la jornada puso como ejemplo la práctica de llevar a niños y niñas a lugares inadecuados, como reuniones o actividades de recreación, donde se agotan y después se les culpabiliza si se portan mal o se les califica de malcriados.

Por otra parte, destacó, “existe una tendencia a dar cierta prioridad a las necesidades de las niñas y los niños y de ir postergando o no atendiendo necesidades importantes –personales y profesionales-, para el resto de la familia”, así como dificultad en poder reconocer cuál es el espacio de la persona adulta y poderlo defender sin culpa y sin vergüenza, alertó.

Entre otros problemas, el análisis arrojó también que se suscitan malestares, desconcierto, desgaste, cansancio y sobrecarga relacionados con la crianza, así como incomprensión en la familia, situaciones de maltrato y dificultades en la comunicación.

A juicio de la especialista, la sistematización de estas informaciones permitirá la planificación de acciones que brinden a la población herramientas para desempeñar más satisfactoriamente el cuidado y la crianza.

Otras pistas

Idianelys Santillano, también del Cenesex, caracterizó el servicio de orientación a madres y padres desde casa, desarrollado mediante la red social Whatsapp para apoyar a las familias durante la etapa de confinamiento por la covid-19.

El servicio llegó a 174 personas, en su gran mayoría mujeres, y el grupo permitió además arrojar luces sobre varios aspectos de la educación de niñas, niños y adolescentes.

Según expuso la psicóloga, las 97 personas que decidieron interactuar comentaron acerca de la rutina de vida, preocupaciones en torno a la salud individual y la situación mundial de la pandemia, y solicitaron información.

Al servicio, dijo, accedieron básicamente madres con hijos en edad preescolar y escolar, con hijos entre tres y cinco años, cinco y 10 años y, en tercer orden, uno y tres años; y luego, de adolescentes, quienes solicitaron información sobre hábitos relacionados con el sueño y control de esfínteres.

Entre las primeras, expusieron acerca de las dificultades para dejar a niñas y niños fuera de la cama de mamá y papá, método que en ocasiones es empleado para resolver otro tipo de dificultades, si era correcto o no, así la preocupación por el miedo a dormir solos.

A juicio de Santillano, esas preguntas y las relacionadas con el control de los esfínteres revelaron desconocimiento. Otras inquietudes se vinculaban a las teleclases, los aprendizajes y las relaciones con entre hermanos.

El análisis preliminar, dijo, da elementos sobre conocimiento insuficiente en torno al proceso de crecer de hijas e hijos, lo que coincide con estudios previos desarrollados en el Cenesex y los pone en mejores condiciones para trabajar y “repensar nuestra propia práctica investigativa y práctica formativa para acompañar mejor a padres y madres en el ejercicio de sus roles”.

Con el lema Educar con límites saludables, antes de pasar a la modalidad virtual, las jornadas pudieron realizar una feria comunitaria y la entrega del reconocimiento Al mayor amor.

El Rey les responderá: “Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos, aun por el más pequeño, lo hicieron por mí”. (Mateo 25:40)

Por: Presbítero Pastora Izett Samá Hernández

Soy Negra. Es una realidad desde que nací, pero no una identidad con la que siempre he convivido. Muchos años atrás, frases como “eres casi blanca”, “tú no pareces negra” o “tu pelo no es tan malo” fueron casi un halago que recibía como alivio de aceptación. Sonreí con sarcasmo cuando me dijeron que quería “adelantar la raza” por haberme enamorado de un joven blanco, antes de responder con total seguridad: “claro, por supuesto”. Nada me rozaba, nada me dañaba, cada frase despectiva, cada chiste, cada burla, no era conmigo, sino con alguien más, alguna persona negra que nunca era yo.

Mi encuentro con Dios, el inicio de mi camino de conversión, no hizo cambiar mucho este escenario. Dentro de la iglesia, como en el resto de la sociedad, escuchaba las mismas frases, las mismas palabras, los mismos chistes y las mismas afirmaciones que apuntaban siempre a ver lo negro como malo y lo blanco como el color del bien.

Un llamado, el despertar de la vocación, la entrada al Seminario, me harían reaccionar, reconocer mi identidad y cambiar mi vida para siempre. Solo una clase, una palabra precisa, quitaron las escamas de mis ojos, y me vi, por primera vez, como lo que soy: una mujer negra. Miré hacia atrás y sentí vergüenza, no solo había sido víctima; yo misma fui parte del mecanismo de discriminación, exclusión y marginación del ser negro en la sociedad.

Hoy, con indignación y dolor, repudiamos la brutalidad con la que ha sido asesinado un joven negro. No ha sido el único, han muerto y morirán muchos más. Pero este hecho, nos es sino una consecuencia de un mal mayor, ese que empieza con chistes, aparentemente inocentes, y termina con un sistema total de exclusión, rechazo, discriminación racial y muerte.

Naturalizamos la supuesta inferioridad del negro, convivimos con el rechazo, dentro y fuera de nuestras congregaciones, iglesias que no han querido aceptar un pastor por ser negro —un joven negro  puesto en penitencia en su comunidad por enamorarse de una joven blanca que además resultó ser la hija del pastor—, iglesias que miran con recelo la llegada por primera vez de una persona negra, mientras le decimos “ eres bienvenida”, mientras por dentro repetimos las mismas frases que ponen en ridículo al negro, sin reflexionar, sin que la ética  del evangelio nos atraviese. Todas estas manifestaciones son tan peligrosas, dañinas, vergonzosas y repudiables como la rodilla en el cuello de George Floyd.

“Yo no soy racista”, “mi mejor amigo es negro” son solo frases de consuelo que libran a muchos de ser acusados. Pero no les salvan. Repetir “todos somos iguales ante Dios”, “somos una familia” es a veces una cortina que intenta encubrir verdades de las que nos cuesta hablar.

Duele, no les quepa la menor duda que duele, aunque no sea visible el llanto, la rabia, el sufrimiento, el dolor, están ahí, lacerando. Duele, cuando el dolor te lleva a la indignación, la indignación a la lucha y te tildan de exagerada, extremista, asegurando “que los negros son más racistas que los blancos”, desconociendo el efecto de lo establecido, de lo cultural, de lo estructural sobre todos los seres humanos. Duele cuando, aún sin tener una noción clara de tu identidad como persona negra, te miran con desconfianza, esperan de ti algo malo, apartan de ti la cartera en una tienda o la policía sin pensarlo te avergüenza frente a tus amigos pidiendo tu identificación, aunque después todos —incluso tú— se rían, porque “es normal”, tú eres el negro.

“Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos, aun por el más pequeño, lo hicieron por mí”. Ese es el llamado. ¿Qué estamos esperando? La propuesta de vida del Evangelio no comulga con ninguna manifestación de discriminación contra ningún ser humano. Es un llamado a toda persona de “buena voluntad” a la búsqueda de justicia en todo lugar, en todo momento.

Hoy vemos las protestas, hacemos declaraciones, queremos gritar nuestra indignación y es urgente, necesario, pero al mismo tiempo, ¿por qué no luchamos con ese demonio que tenemos a lo interno?  ¿Por qué no enfrentamos las mismas actitudes de racismo a nuestro alrededor? ¿Por qué no lapidamos nuestra indiferencia y nos disponemos a hacer por cada uno de los hermanos, lo que decimos estamos dispuestos a hacer por Jesús?

Tú, joven de piel negra, acepta, vive tu identidad, sin vergüenza, sin prejuicios, con valentía, dignidad, con disposición eterna a luchar por la justicia. Tú, joven de piel blanca, no te dejes adular por falsos privilegios, no te unas al coro de voces ancestrales que clasifican a los seres humanos por el color de su piel, sé valiente, únete a la lucha por la justicia desde tu propio corazón.

Ustedes, jóvenes cristianos, destierren todo prejuicio, déjense interpelar por la ética del Evangelio, por la imagen de nuestro Dios en este día de la Trinidad, que nos confirma la bendición de lo diverso y la obligación de respetar esa diversidad, no repitan errores, no sean cómplices del mal.

Nosotros, todos, cuidémonos de los sentimientos en el corazón, de las palabras en nuestras bocas, las acciones de nuestra vida que puedan dejar a alguien asfixiado, que nos grita: “No puedo respirar”.

Imagen tomada de Oncuba

La mayor fortaleza del chavismo está en su organización popular

Entrevista a Kevin Rangel, Coordinador Nacional de la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

Por: Liliana Sierra Sánchez

EE.UU. y sus aliados no cesan en sus aspiraciones imperialistas de derrocar a la Revolución bolivariana e imponer un gobierno títere que les asegure el control sobre ese hermano país. En los últimos días, las agresiones y amenazas se han intensificado incluso en medio de la batalla global contra la COVID-19; mientras la mayoría de los países se preocupan por detener la propagación de la pandemia dentro de sus territorios y colaboran con otras naciones en este sentido, el gobierno estadounidense en complicidad con otros actores dentro del continente, prepara y financia ataques terroristas y mercenarios contra Venezuela, como la recientemente fracasada “Operación Gedeón”, resultado de una serie de eventos y planes contra la paz, incluyendo atentados contra los máximos dirigentes del chavismo.

A pesar del convulso escenario, el pueblo venezolano y las organizaciones populares se mantienen vigilantes y articulados en torno a la defensa y el combate contra la COVID. Así asegura Kevin Rangel, Coordinador Nacional de la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora (CRBZ), en entrevista concedida a esta periodista vía whatsapp.

Saludos revolucionarios Kevin, desde tu visión militante, ¿cuáles son los principales elementos que caracterizan la situación actual en Venezuela?

Kevin: Abrazos compa, el saludo para el hermano pueblo cubano.

Actualmente nos mantenemos en una situación muy compleja, previo a esta batalla global contra la pandemia, ya estábamos en un escenario de conflicto contra las élites neoconservadoras norteamericanas y sus aliados en el continente y en el mundo. Seguimos en este contexto de guerra multidimensional que viene aplicando los EE.UU. contra la Revolución bolivariana con el objetivo de derrocar al gobierno de Nicolás Maduro e imponer una ficha proimperialista que defienda los intereses norteamericanos. Venezuela es un país que dentro de la geopolítica juega un papel importante y siempre ha estado en la mira de los imperialistas, no solo por sus recursos naturales, que es un componente importante y estratégico en tal sentido, sino también por lo que representan la Revolución bolivariana, la  Revolución cubana y Nicaragua en el continente, seguimos siendo los que no nos alineamos a la política norteamericana y por tanto “los malos de la cuadra”, porque ellos han ido generando un plan de ubicar las fichas afines a sus intereses en todo el continente: Brasil, Chile, Ecuador… y estamos ahí en el objetivo. Sin embargo, las fortalezas de este proceso sembradas por el Comandante Chávez, han impedido un avance importante de las intenciones de EE.UU. de derrocamiento contra la Revolución bolivariana. Este es un conflicto multidimensional que comprende acciones en lo económico, lo social, lo político, e incluso en lo militar, como vimos en los últimos días que hubo una operación de mercenarios, porque el imperialismo no abandona ninguna arista, son distintos frentes de trabajo.

En el último período se han agudizado las agresiones económicas buscando generar una implosión desde lo social, la situación económica ha ido empeorando a partir de las sanciones, el bloqueo, las restricciones que le aplican a Venezuela impidiéndole comprar los bienes esenciales para el pueblo, alimentos, medicinas, gestionar el combustible. El componente de la pandemia ha venido a sumarse a la batalla, ahora nos toca enfrentar a la COVID-19 y a los gringos, pero no hemos bajado la guardia. La Revolución bolivariana se mantiene atenta, el chavismo se mantiene muy unificado en la defensa de la soberanía, entendiendo la importancia del momento histórico. El imperialismo con todo su laboratorio de guerra mediática ha intentado por todas las vías de debilitar esta unidad, tratar de sembrar intriga, pero no ha podido, el chavismo se mantiene firme, como un factor político que ha sabido resistir, pero también conducir, dotarse de una dirección que ha permitido encarar las complejidades del contexto. Decimos que no estamos en una coyuntura que va a pasar de inmediato, que conseguimos la vacuna y se pasa a la normalidad, para nosotros se complica, con el incremento de las sanciones tenemos grandes desafíos: la reactivación productiva, la reactivación de la industria petrolera; se han tomado algunas medidas, complejas, pero creemos que son tomadas con total realismo revolucionario con la finalidad de captar los recursos necesarios para invertir en los elementos esenciales de la vida de los venezolanos y venezolanas.

¿Qué posibles soluciones consideras que pudiera haber en este escenario?

Kevin: Las perspectivas que tenemos para estabilizar la situación son muy limitadas, por ahora el Estado solo puede ejercer el control, como está haciendo al tratar de contener la pandemia, mantener la cuarentena, regular la vida social, pero más allá de eso está muy limitado para la inversión económica, como por ejemplo para reactivar la industria petrolera, hoy no están los recursos. El imperialismo en los últimos dos años se ha dedicado a fracturar los activos internacionales de Venezuela y hemos perdido algunas industrias que nos permitían ingresos importantes de divisas, como refinerías, mercados, principalmente en EE.UU. y en Colombia.

Este es un año complejo porque la agricultura va a mermar, se han ido restringiendo las posibilidades de desarrollo productivo del campo. Intentamos construir salidas, ver cómo gestionar las sanciones, el bloqueo, y construir respuestas a lo interno y cosas que podamos ir trayendo de afuera.

En los últimos días ha habido acciones desesperadas que corresponden al plan de máxima presión a la dirección venezolana para generar una fractura, un derrocamiento,  en eso no han dejado de trabajar. Actualmente se mantiene la operación de detección y control de acciones como la que pretendieron hacer algunos mercenarios, que fue fallida y significó una victoria para la Revolución bolivariana. Los intentos imperialistas desde el año pasado para acá les han salido muy mal. Las acciones violentas de calle, los planes conspirativos, las acciones mercenarias, todo eso ha sido derrotado. Internamente hay un control político de la Revolución bolivariana, la derecha venezolana se encuentra sin capacidades de poder levantar un movimiento de protesta que permita generar condiciones internas para esos planes, por eso dichas acciones sin apoyo en tierra no tenían sentido. Fueron delatados rápidamente por la fortaleza del chavismo, su organización social, popular, que va más allá de la comuna como un ente, es el poder popular que articula un tejido social en el territorio donde está la comuna, el consejo comunal, el CLAP, la milicia bolivariana, lo cual está sembrado en toda Venezuela, sobre todo en los sectores populares con mayor fuerza.

¿Cómo ha sido la participación popular? ¿Ha habido un protagonismo de la gente en el enfrentamiento a la COVID-19 y a los planes imperialistas?

Kevin: Tanto en la batalla en contra de la COVID- 19 como en el enfrentamiento a las agresiones imperialistas, ha sido importante todo el sistema de organización popular que comprende la comuna, el consejo comunal, el consejo campesino…, todo ese tejido evidencia la territorialización y el enraizamiento de la Revolución bolivariana en el pueblo, con un papel protagónico en la defensa, en la producción y distribución de alimentos, entre otras tareas. Este es un componente que permite hablar de fortaleza, de unidad cívico militar. Nosotros como movimiento popular en este escenario hemos venido avanzando en el trabajo territorial de base, en el fortalecimiento de la organización de la gente para la producción, para acompañar a las familias más vulnerables que están afectadas por el bloqueo económico financiero contra Venezuela desde la Red Popular de Ayuda Solidaria, que es un instrumento que nos permite acompañar y multiplicar la solidaridad en el territorio , una solidaridad revolucionaria, humanista, con esa familias más desprotegidas ante las agresiones. Hemos avanzado mucho en la organización para la producción agrícola con la Alianza Nacional Productiva, nos encontramos en pleno proceso de ciclo de siembra y ahí estamos con la gente, incluso en medio de las restricciones de movilidad, de las dificultades con el suministro de combustible, no es fácil organizar a la gente en esos campos tan lejanos para la siembra, pero lo estamos haciendo como podemos. También estamos participando con la alcaldía de Páez, en Apure, en los puntos de asistencia integral social, que es donde se recibe a los venezolanos y venezolanas que vienen llegando de otros países, porque estamos en plena frontera y con esta situación de la pandemia, hay una gran xenofobia producto a la campaña mediática, entonces se generó un gran éxodo de compatriotas que han sido expulsados de sus residencias y trabajos y han regresado. Solo en Guasdualito hemos recibido a casi 10 mil familias que han vuelto al país, por esa frontera que es la más pequeña, mientras en Táchira han sido muchas más. Ahí hemos estado activos. Seguimos funcionando como organización, explorando los mecanismos para seguir batallando, y tener a la gente preparada para la defensa; se encuentran activas las brigadas de defensa popular, sobre todo en tareas sociales, ayudando a cumplir las medidas contra la pandemia y vigilando a los imperialistas, algo que hemos aprendido de la Revolución Cubana.

¿En este complejo escenario, qué importancia tiene la solidaridad, tanto de otros países hacia Venezuela como desde Venezuela hacia otras naciones?

Kevin:  Este ha sido un componente clave para contener y desnudar el plan de agresión contra Venezuela y darle fortaleza a la Revolución bolivariana, que sabemos no está sola. Hay miles de brazos solidarios en el mundo con este proceso que comprenden y hacen denuncia también; se han realizado acciones importantes incluso de defensa de la soberanía venezolana en otros países, como en el mismo EEUU, de protección de la embajada de nuestro país en Washington, para lo cual se movilizaron hermanos y hermanas estadounidenses.

Por otro lado, de manera permanente nosotros hacemos parte del Comité de Solidaridad Cuba- Venezuela, y la articulación con los compatriotas cubanos que están aquí en misiones, tareas diplomáticas, de salud, ha sido clave; la articulación incluso en el territorio con los médicos cubanos. Realmente las bondades de este proceso han sido construidos gracias a la solidaridad, destacando la cubana, se ha mostrado otra cara en medio de esta pandemia, de cómo enfrentarla poniendo por encima al ser humano, el amor a la humanidad. Hemos aprendido mucho de la Revolución Cubana, ha sido fundamental el elemento de solidaridad de los pueblos y de los países para denunciar y frenar la locura del imperialismo y contener sus acciones, a la vez para desmentir la campaña mediática criminalizadora del proceso.

¿Cuáles son los principales desafíos para la militancia en el contexto actual? ¿Puede hablarse de un nuevo tipo de militancia?

Kevin: Desde la CRBZ hemos venido trabajando el tema de la adaptabilidad, que es la agilidad, la habilidad, la iniciativa, la creatividad en medio de este escenario en función de sostener en movimiento la organización; no ha sido nada fácil. Hemos estado varias semanas pensando, analizando, trabajando en función de construir una nueva forma de funcionamiento de la organización, adaptándola a este escenario y a los que vengan y poder mantener el funcionamiento, y sí está implicando una nueva forma de militancia. Nosotros veníamos con un plan de adaptar al movimiento al contexto de conflicto a partir del análisis que hemos hecho, tenemos un plan de concentración territorial desde 2017 donde hemos ubicado los municipios y estados prioritarios en los cuales debemos poner los esfuerzos y donde tenemos mayores fortalezas. Aunque mantenemos la articulación con otros estados, la columna vertebral del trabajo político territorial está en Apure, Barinas, Táchira y Mérida. A pesar de las restricciones que impiden hacer asambleas, grandes concentraciones, marchas, que siempre mantienen activa a la militancia, hemos venido sosteniendo el funcionamiento orgánico de los municipios, de la dirección. Estamos utilizando mucho las herramientas tecnológicas con este tema de las videoconferencias, que representan todo un desafío porque los servicios de electricidad, de telecomunicaciones cada vez son peores, y en medio de eso nos han salido reuniones de la dirección por videoconferencias para trabajar algunos temas. Ha sido todo un reto, en vez de reuniones de todo un día, ahora son de una hora, hora y media, pero ahí vamos. Igualmente, con el proceso de formación, hemos desarrollado dos temas de la Escuela de Liderazgo por videoconferencias, con los núcleos en los estados, que se concentran en los puntos o salas de conferencia. Hemos construido espacios donde está concentrada la militancia, con conexión a internet, computadoras, herramientas tecnológicas que garanticen conectarse por videollamadas para distintos procesos como reuniones, la formación, el componente orgánico.

Por otra parte, estamos iniciando un proceso de consulta a la militancia sobre cómo adaptarnos de mejor manera, qué líneas de trabajo podemos reactivar de nuevo aparte de la Alianza Nacional Productiva y la Red Popular de Ayuda Solidaria.La consulta es por telegram, con los núcleos principales de la militancia. Nosotros tomamos muy en cuenta el tema de la democracia interna del movimiento, las consultas para la toma de decisiones de la organización, en este caso con una encuesta sobre las líneas principales de trabajo que debemos desarrollar, cómo vemos el papel de la organización en medio de la pandemia. El componente tecnológico ha sido bastante útil en estos tiempos, nos ha permitido adaptarnos de buena manera, mantener el contacto, la articulación como movimiento. El trabajo de base se mantiene, hacemos reuniones pequeñas en los municipios tomando las medidas de bioseguridad y después está el desafío de desplegar la información en el territorio, para ello tenemos que fortalecer aún más el trabajo organizativo del movimiento para garantizar los eslabones que permitan que las orientaciones, los planes, fluyan.

El trabajo nuestro ha estado activo, principalmente en el acompañamiento a las acciones del gobierno en la batalla contra la pandemia, reactivando el proceso de las brigadas de defensa popular, manteniendo las visitas casa a casa. Se han construido muchas incitativas de parte de la gente en el trabajo de base, por ejemplo hay un proceso interesante en Apure de voluntariado docente, buscando mecanismos en los barrios que permitan que a los niños que no están asistiendo a clases y no tengan condiciones tecnológicas se les haga llegar los contenidos por diferentes vías, como la donación de cuadernos, de materiales de estudio; también estamos acompañando a las familias vulnerables, y en Apure estamos incorporados a la tarea de recepción de los nacionales expulsados por la xenofobia de Colombia, Perú, Ecuador…, que han llegado incluso contagiados de COVID- 19, pero tenemos la norma de proteger al máximo a toda la militancia, y que nadie esté expuesto.

Bueno compa espero haber respondido todas las preguntas, si necesita saber algo más aquí estamos. Abrazos revolucionarios a las cubanas y cubanos.

Clara Rodés y Raúl Suárez: testimonios de una vida pastoral en Revolución

Clarita hubiera cumplido 80 años el pasado 2 de mayo, y Suárez llega a sus 85 este 14 de mayo.

Por: Liliana Sierra Sánchez

Matrimonio de Raúl Suárez y Clara Rodés

Hay nombres que llevan en sí una gran carga de mística y simbolismo, que con solo pronunciarlos inspiran gratitud, admiración, respeto. Es el caso de Clara Rodés González y Raúl Suárez Ramos, dos personas que unieron sus vidas en matrimonio y en el compromiso del trabajo pastoral, vidas que también estuvieron transversalizadas por la vocación de servicio y el compromiso con la sociedad cubana. Sus historias personales son testimonios de una fe cristiana y revolucionaria, de un verdadero ecumenismo por el bien de nuestra casa común: la Tierra toda.

Es difícil escribir algo que no se haya contado sobre ellos, pero vale la pena revisitar un tanto sus experiencias para comprender mejor los aportes que hicieron a la concepción de la pastoral en nuestro país.

Partiendo de la semilla*

Suárez (segundo de derecha a izquierda) se gradúa en el Seminario Bautista

Independientemente de los estudios realizados en el Seminario Bautista por Clara Rodés, la Convención Bautista Occidental de Cuba no ordenaba a las mujeres al pastorado, lo cual representaba una triste realidad.

Clarita en el Seminario Teológico Bautista

Después de un pastorado inicial en la Ciénaga de Zapata, Raúl Suárez fungió como pastor en la Iglesia Bautista de Colón, desde 1963, en los años más complejos para las relaciones Iglesia- Estado, creyentes- Revolución en Cuba. Ya en aquellos tiempos, por la biografía personal de ambos, empezaron a tener inquietudes a partir de su experiencia de fe, de cómo canalizar desde ella su simpatía por la obra revolucionaria, entrando en contradicciones con la formación teológica que habían recibido, la cual era muy espiritualizante, con el criterio de que el cristiano no se mezcla en las cosas del mundo como la política.

Suárez convaleciente después d ela sheridas recibidas en Playa Girón

Allí se aproximaron a través del hermano de Clarita, el pastor Paco Rodés, a la teología que se estaba produciendo y divulgando en el Seminario Evángelico de Teología de Matanzas. Además se vincularon con personas como el maestro René Castellanos, una figura emblemática de la Iglesia Presbiteriana. Comenzaron entonces un proceso de reconsideración de la experiencia de fe cristiana a la luz del proceso revolucionario. Sin embargo, estaban conscientes de que por determinados factores esa experiencia les iba a resultar muy difícil en el pastorado de Colón, por eso aceptaron en el año 1971 el llamado a que Suárez ocupara el pastorado en la Iglesia Bautista Ebenezer de Marianao.

Iglesia Bautista Ebenezer de Marianao, años 70

Ya en La Habana, continúan con más fuerza este proceso personal, involucrándose en organizaciones ecuménicas como la Coordinación Obrero Estudiantil Bautista de Cuba (COEBAC), el Movimiento Estudiantil Cristiano (MEC), y a través de ellas en la vida del entonces Consejo Ecuménico de Cuba.

Esa experiencia no la vivían ellos solamente, sino que fue central para las organizaciones ecuménicas: cuál debía ser la relación entre fe y responsabilidad social, entre fe y compromiso político, la gran inquietud sobre la misión de la iglesia en una sociedad socialista.

Raúl y Clarita

Al mismo tiempo, este proceso también lo estaban viviendo complejamente miembros de las iglesias, replanteándose el involucramiento en la vida del país y las tareas de la Revolución,  desde el deseo y la necesidad de que fe cristiana y compromiso revolucionario pudieran andar juntos, sin contradicción, y no participar de aquella dicotomía a la que invitaban tanto el fundamentalismo religioso como el fundamentalismo marxista al considerar que la fe era un asunto privado que debía quedarse entre las cuatro paredes del templo. A esto tampoco ayudaban los conflictos que se habían producido principalmente con la jerarquía católica, y el creciente consumo en Cuba del marxismo de factura soviética, el cual condujo a un reduccionismo donde marxismo era sinónimo de ateísmo y religión era sinónimo de contrarrevolución.

Por tanto, la experiencia personal de Raúl Suárez y Clara Rodés, la compartían con las que estaban viviendo otros cristianos y cristianas, y que orientaban el quehacer y la reflexión de las organizaciones ecuménicas. En aquella situación, tuvieron la posibilidad de seguir ese recorrido de manera personal, con un activismo en las organizaciones ecuménicas sin afectar la pastoral y la vida de su iglesia local. Sin embargo, en el caso de ellos era muy difícil, primeramente, porque había miembros de la iglesia que estaban sintiendo lo mismo y querían que la pastoral se orientara por ese camino y, por otro lado, por el tipo de gobierno o eclesiología de los bautistas, el gobierno congregacional, donde la iglesia es soberana para todos sus actos, incluyendo la elección de sus pastores y el celo por las actuaciones de los mismos.

La elección de un camino: coherencia y compromiso

Raúl y Clarita

El rumbo que deciden Raúl Suárez y Clara Rodés, de vivir la experiencia ecuménica con toda la comunidad de fe, era un camino largo y complicado, con exigencias pedagógicas para la cual no tenían todos los recursos, dado que en la iglesia veían al pastor como el que sabe todo, el que orienta. Más allá de eso, fue una decisión nacida de la propia vocación pastoral que les acompañó durante toda su vida, del celo y la preocupación por su iglesia, su comunidad de fe, y por su vocación ecuménica, por la vida de la iglesia en Cuba y su misión.

De esta manera, el proceso involucró a toda la comunidad, y no estuvo exento de tensiones, porque implicaba, entre otras cosas, una relectura novedosa de la Biblia a luz de la situación que estaban viviendo, poner todo sobre la mesa y revisitar su comprensión sobre la fe cristiana y la misión de la iglesia.

En esos años, muchos cristianos y cristianas fuera de Cuba se hallaban en contextos revolucionarios y de conflictividad social y atrevesaban experiencias similares, de las cuales nació la teología de la liberación, pero por el mismo aislamiento en que vivía Cuba debido en lo fundamental a la política de EE.UU., no se tenía demasiado conocimiento sobre esto en la isla. Raúl, Clarita, su comunidad cristiana, caminaron prácticamente solos, junto a algunos hermanos y hermanas de otras iglesias en el país y con miembros y militantes, pastores y laicos, de las organizaciones ecuménicas.

A este proceso de reconversión, como ya mencionamos, le fue central leer la Biblia sin los espejuelos de los misioneros, dejar de lado la formación recibida y permitir que la palabra de Dios les hablase en la nueva situación, y a partir de ahí tomar las decisiones.

A finales de los 70, la experiencia se enriquece: muchos hermanos de la iglesia, principalmente jóvenes, se involucraron en organizaciones ecuménicas como la COEBAC y el MEC; se abrieron puertas de intercambio con América Latina, sobre todo a través de la Comunidad Teológica de México, donde Suárez pudo hacer una pasantía en teología latinoamericana; a partir de esa experiencia se comenzó a recibir bibliografía actualizada; y significó una luz inmensa la vida, la obra y el pensamiento de Martin Luther King. Para la mentalidad bautista sureña, que marcaba las visiones de las iglesias de dicha denominación en el occidente del país, cualquier referente del cristianismo comprometido que no fuese también bautista, era muy difícil pedagógicamente que tuviera algún uso e impacto, por el carácter sectario y antiecuménico de esta tradición bautista del sur de los EE.UU. Martin Luther King vino entonces como anillo al dedo, porque era un pastor bautista de esa parte de la geografía norteamericana, que a causa de su fe y de un proceso de movilización y compromiso social y político, optó por la justicia en sus diferentes aristas.

En los 80 las organizaciones ecuménicas propician intercambios con cristianos/as de otras partes del mundo, que traían experiencias similares, en condiciones más difíciles para sus propias vidas. Ahí tuvieron peso los primeros años de la revolución sandinista, donde fue notorio el vínculo sin contradicciones entre cristianismo y revolución. Hermanos/as de las iglesias participaron en brigadas de trabajo voluntario en Nicaragua, en el café, el algodón y en encuentros con iglesias de ese país. Muchos de esos cristianos nicaraguenses, también salvadoreños, vinieron a Cuba a las jornadas de trabajo voluntario que organizaban la Brigada Frank País y la COEBAC en esos años. Fue una experiencia internacionalista que también marcó la vida de la iglesia.

Encuentro de Fidel con líderes ecuménicos

Los bautistas comprometidos con el proyecto revolucionario, venían reuniéndose en campamentos nacionales de la COEBAC desde 1973, reflexionando sobre la responsabilidad social del cristiano. Las personas que estaban involucradas a lo largo del territorio cubano comenzaron a tener problemas en sus iglesias locales, y en el caso de la Convención Bautista Occidental, a mediados de los 80, varios pastores e iglesias son expulsados: la Primera Iglesia Bautista de Matanzas, la Iglesia Bautista Ebenezer de Marianao y la Iglesia Jordán del reparto Mañana en Guanabacoa. Posteriormente, en el ´89, estas iglesias fundan la Fraternidad de Iglesias Bautistas de Cuba (FIBAC), que tuvo su primera asamblea en la Iglesia Bautista Ebenezer de Marianao, de la cual llegó a ser presidenta Clara Rodés, una de las tres primeras pastoras bautistas ordenadas en Cuba.

Campamento de la COEBAC sobre la responsabilidad social del cristiano

Una pastoral que se reconfigura

La experiencia ecuménica no solo fue vivida por la iglesia en una reconsideración de su comprensión de la fe cristiana y su misión en el contexto que estaba viviendo; para que el proceso fuera sostenible en el tiempo, tenían que producirse otras profundas transformaciones al interior de la iglesia, por ejemplo, la organización misma del trabajo eclesial para el cumplimiento de su tarea evangelizadora, diacónica, para su existencia como comunidad de fe en misión para el mundo.

La Iglesia Bautista Ebenezer de Marianao había heredado, como toda iglesia de la Convención Bautista Occidental, estructuras de organización que eran calco y copia de las de las iglesias bautistas del sur de los EE.UU. Todo esto se transformó a partir de la nueva visión de la fe y de la misión de la iglesia. En esta concepción de la pastoral, el trabajo de la iglesia no es solo del pastor, sino que la tarea pastoral es de toda la comunidad. Lo que antes eran departamentos, comenzaron a llamarse pastorales. La pastoral educativa, en esa coyuntura, se convirtió en central para la organaización del trabajo de la iglesia. La nueva educación cristiana tenía que estar presente en cada ámbito de actuación. A su vez, los departamentos de niños, de jóvenes, de adultos, se convirtieron en pastorales. También aparecieron otras pastorales que no estaban en las concepciones previas de la iglesia, vinculadas con la vocación ecuménica, con su responsabilidad social, con el rol de la mujer en la iglesia, con la importancia de la familia…

Culto de homenaje a Martin Luther King en la IBEM

Resultado de esa comprensión de la pastoral, de una iglesia que se reconoce como un movimiento pastoral insertada consciente y proféticamente en la realidad que le tocó vivir vivir, es que en determinado momento y para ampliar la presencia desde la identidad cristiana en la sociedad, la IBEM decide parir el proyecto que es hoy el Centro Memorial Dr. Martin Luther King Jr. (CMMLK), marcado por esta concepción del trabajo pastoral que tiene también un sello en la contribución inicial de Raúl y Clarita.

Clarirta en un campamento para niños y adolescentes de la IBEM

Como aseguró en una entrevista Raúl Suárez: “Nuestro Centro nació de una profunda inspiración cristiana y sustenta su quehacer en los valores del Reino de Dios y del proyecto revolucionario cubano: la justicia social, la paz, la solidaridad, una participación consciente y una comunicación liberadora que invita al diálogo de saberes y toma en cuenta la diversidad de rostros y pensamientos que nos caracteriza como cubanos para seguir construyendo, juntos, espacios de servicio y participación comprometida con nuestra sociedad.

La Iglesia Bautista Ebenezer fue el espacio institucional que nos permitió hacer realidad este sueño. El inicio de nuestro pastorado en Marianao fue el punto de partida de una nueva pastoral. Sin la comprensión y el acompañamiento consecuente de los hermanos de nuestra iglesia jamás hubiéramos logrado lo que ha sido y es nuestro Centro.

Fue en el interior de nuestra congregación donde se fraguó la motivación, el compromiso y las primeras acciones en nuestro barrio. Pogolotti se convirtió, con su acogida y su firmeza solidaria, en el espacio social que nos permitió una nueva visión sobre el ministerio diacónico de la iglesia. Su población sencilla y humilde nos ofreció la conciencia y convicción de sentirnos parte esencial del pueblo.”

Suárez presentando a un recién nacido a la iglesia

De ahí es que el CMMLK tiene como pilar desde su surgimiento, la participación y el involucramiento de todos y todas en el cumplimiento del horizonte, en la organización, en la toma de deciones, al punto de que cuando ya tenía un buen despliegue de trabajo, a inicios de los 90 decide ir a su registro legal como una institución con vida propia (aún reconociendo la paternidad y maternidad de la IBEM) y lo hace eligiendo el modelo de asociación. De esta manera implementa formas organizativas de acuerdo al derecho asociativo, es gobernado por una membresía que es soberana, que se reúne en una asamblea general periódicamente y que es democrática y colectivamente responsable de la vida de esta organización; cuando eso no lo ejerce directamente y lo delega, lo hace en cargos que son elegidos por esa asamblea y sometidos a la rendición de cuenta y la revocación de mandatos; es decir, se heredó ese espíritu de vocación democrática que viene del gobierno congregacional y la pastoral de la iglesia bautista.

Por otra parte, a los procesos de transformación que vivía la iglesia, contribuyó el progresivo acercamiento a las ideas de Paulo Freire y la educación liberadora. Freire, pedagogo y cristiano, que había trabajado en el Consejo Mundial de Iglesias, es la piedra angular del movimiento de la educación popular latinoamericano, muy cercano a la experiencia de la teología de la liberación. En no pocos lugares, sobre todo en Brasil, la educación popular estuvo vinculada a los procesos de reflexión bíblica. En el diálogo que se había producido entre la dimensión pedagógico- metodológica de la educación popular y la hermenéutica bíblica, nacieron principios interpretativos a la hora de enfrentar el texto bíblico que marcaron la hermenéutica de la teología de la liberación, lo cual hoy se conoce como la relectura popular de la Biblia. La misma plantea una lectura no literalista del texto bíblico a partir de la situación del creyente, de su experiencia cotidiana como hombre y mujer de fe, reconociendo la historicidad del texto bíblico como producto cultural y de fe en la formación del pueblo de Dios, la vida de Jesús y las primeras comunidades cristianas. También la educación popular en la propia experiencia brasileña contribuyó al trabajo organizativo y misiológico de las comunidades eclesiales de base.

Clarita participa en un encuentro con Lula da Silva en el Curso para Militantes Cristianos del CESEEP en Brasil

No resultaba entonces extraña esta influencia para la IBEM. Por ello fue natural la contribución al trabajo educativo de la iglesia de Mara Mansoni, quien había sido parte del Centro de Educación Popular del Instituto Sedes Sapientiae (CEPIS) de Brasil, y había venido a colaborar al CMMLK durante un año en septiembre de 1993.

De izquierda a derecha Ofelia Pérez (teóloga cubana) , Mara Monsoni, Raúl y Clarita

Esto acentuó las transformaciones que reforzaron positivamente la propia comprensión eclesiológica de la iglesia en su tradicion bautista, al fortalecer los procesos de participación y de gobierno de la comunidad.

No es secundario rescatar que este proceso afectó la liturgia, la manera en que la iglesia se juntaba y celebraba, una renovación litúrgica pertinente a la nueva teología que la acompañaba.

Todo esto son huellas de la experiencia de la Iglesia Bautista Ebenezer en el CMMLK desde su fundación y primeros años, que llegan directamente a través de sus pastores, los cuales tenían un rol significativo, en el caso de Suárez como director del Centro, y Clarita en la concepción pedagógica del mismo y en los espacios de formación en los que estuvo involucrada hasta su fallecimiento en 1994.

Raúl Suárez intercambia con el Obispo Federico Pagura y su esposa

Aquel Centro inicial se gestionaba desde el voluntariado y la contribución de la iglesia y sus pastores. En la primera etapa, muchos de los cursos eran impartidos por los propios pastores y teólogos y biblistas latinoamericanos. A inicios de los 90, dejándose desafiar por la realidad del período especial, en las actividades de servicio a la comunidad, entran personas a tiempo completo para asumir estas tareas.

La labor ecuménica y el trabajo en el CMMLK afectaban, en el caso de Suárez, su trabajo pastoral, pero ello se equilibraba con una organizaciónen la iglesia cada vez menos pastocéntrica, y que descansaba en la comunidad.

Suárez ofreciendo la bendición apostólica durante un culto en la IBEM

Iglesia, CMMLK, comunidad

En la comunidad de Pogolotti, el Centro tuvo una actuación muy intensa a principios de los 90, con proyectos de reanimación del alumbrado público, de reparación y construcción de viviendas, entre otras acciones de beneficio social, que contribuyeron a un cambio en la percepción de la comunidad, de arraigadas tradiciones culturales y religiosas de origen africano, que hasta ese momento veía a la iglesia como algo ajeno.

Hubo una aproximación a la comunidad a partir de este trabajo del CMMLK y de las Caravanas de Pastores por la Paz, no solo con la ayuda material que se ofrecía, sino por la presencia en actividades culturales y celebrativas en el barrio. Con mucha modestia, pero hay que reconocer que Fidel llegó a esta comunidad gracias al trabajo de solidaridad internacional del CMMLK y estas caravanas.

Encuentro de Fidel con el Reverendo Lucius Walker y la Carvana de Pastores por la Paz en Marianao

Dicho testimonio en la localidad coadyuvó al natural proceso de postulación y elección de Raúl Suárez como diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular por el municipio Marianao, con amplios niveles de reconocimiento en la comunidad y después en el país.

Un proyecto vivo

En el CMMLK y las Redes que hoy anima, hay presencia de la inspiración cristiana, hay un trabajo con la espiritualidad, la celebración, la mística, independientemente de la confesión o no de sus miembros. De igual modo, sigue siendo un componente fundamental la formación socioteológica y pastoral como vía de concientización a cristianos y cristianas para que desde la fe asuman su responsabilidad social en el país, la labor diacónica, y la mirada hacia América Latina.

Vale la pena releer las siguientes palabras de Raúl Suárez refiriéndose a la fundación y el trabajo del CMMLK, que también son un reflejo exacto de las experiencias vividas por él y su esposa Clarita: “Hemos hecho una opción con inspiración cristiana, por el proyecto socialista. ¿Por qué lo hacemos? Porque entendemos que hay valores en el proyecto socialista cubano que son también nuestros valores. (…) a partir de ahí, nos lanzamos a hacer nuestro trabajo. Tú vas a ver el trabajo comunitario, que para mí eso es esencial. Nosotros podemos tener todo lo demás, pero si no hay un trabajo comunitario en la base con el pueblo, esto no significa nada.”

Se trataba, como también afirmaba Suárez, de que la fe cristiana no se convirtiera en algo etéreo, abstracto, sino como dijera el Che al hablar del amor: hay que expresarlo en acciones concretas. Nosotros decimos lo mismo de la fe: podemos convertirla en algo visible, palpable, cercana a las múltiples y complejas realidades materiales y espirituales de las personas, de nuestro pueblo.

Para Raúl y Clarita, el pastorado fue el ámbito donde juntaron sin ninguna contradicción su compromiso revolucionario y su militancia cristiana, reflejando una coherencia ética, política y axiológica entre lo que creían, decían y querían para el mundo y para la vida cotidiana.

*Este reportaje contó con la colaboración de Joel Suárez Rodés. Coordinador Ejecutivo del CMMLK.