ACT Alianza: Estamos haciendo una diferencia

Queridos amigos, queridas amigas,

Mientras le escribimos hoy, sabemos que se enfrentan a tiempos difíciles. Nuestro mundo nunca se ha enfrentado a una situación como la actual, con COVID-19 exacerbando las desigualdades y vulnerabilidades, con requisitos de distanciamiento social y confinamiento,  que nos obligan a la mayoría de nosotros/as a trabajar de nuevas maneras.

Es importante para nosotros/as permanecer juntos/as durante las pruebas de esta época, incluso cuando estamos físicamente separados. Como personas cristianas estamos llamadas a la diaconía, al servicio del mundo, especialmente a quienes están  marginados y  más vulnerables. Durante estos tiempos difíciles, nos comprometemos aún más rotundamente  para hacer el trabajo que es nuestra vocación.

Como miembros de ACT Alliance, somos una familia con 135 organizaciones solidarias en todo el mundo, trabajando juntas para crear un cambio positivo y sostenible en la vida de las personas pobres y marginadas, independientemente de su religión, política, género, orientación sexual, raza o nacionalidad, manteniendo los más altos códigos y estándares internacionales.

Somos más fuertes juntos/as, y nos mantenemos unidos/as como hermanas y hermanos, nos apoyamos mutuamente, nos sostenemos en oración, trabajamos juntos y coordinamos nuestros esfuerzos para ser efectivos, coherentes y relevantes para la realidad a la que estamos llamados a servir.

Estamos haciendo una diferencia. A través de cada uno/a de ustedes, a través de nuestras asociaciones con la ONU y otros organismos, a través de nuestros vínculos con iglesias en más de 120 países donde los/as  líderes religiosos continúan desempeñando un papel vital, estamos teniendo un impacto en el mundo.

Nuestro trabajo es proteger a las personas en movimiento, defender la justicia de género, incidir por aquellos/as que continúan sintiendo el creciente impacto del cambio climático.

Mantente fuerte en tu trabajo, Sabes que no estás solo/a. Estamos juntos/as en esto, más fuertes juntos/as, como ACT Alliance. Gracias por todo lo que haces y seguirás haciendo para asegurarte de que nadie se quede atrás.
 
Sinceramente,

Birgitte Qvist-Sørensen 
Moderadora

Rudelmar Bueno de Faria
Secretario General

Comunicado del Consejo Nacional de Iglesias de Cristo en Estados Unidos sobre Venezuela

Dada nuestra solidaridad con el pueblo de Venezuela y nuestro compromiso con la paz con justicia señalamos:

1. Condenamos cualquier intervención militar en Venezuela, promovida directa o indirectamente por los EEUU o a través de terceros países. Tales acciones desafían el derecho del pueblo venezolano a la autodeterminación y empeoran su infraestructura y sus medios de vida. Hacemos un llamado a los EE. UU. el gobierno atenderá el llamado a un alto el fuego global del Secretario General de las Naciones Unidas (ONU), Dr. Antonio Guterres, quien dijo: “Es hora de poner el conflicto armado en un encierro y enfocarnos juntos en la verdadera lucha de nuestras vidas”.

2. Instamos al gobierno de los EEUU a eliminar todas las sanciones económicas impuestas contra Venezuela. Estas estrategias no servirán para otro propósito que no sea dañar a quienes ya están sufriendo y quienes son los más vulnerables a COVID-19. Las sanciones económicas también afectarán negativamente los entornos políticos y sociales necesarios para una solución pacífica a la crisis en Venezuela.

3. Instamos al movimiento ecuménico internacional: todas las iglesias y religiones en los EEUU y en todo el mundo: los gobiernos, las Naciones Unidas y todas las personas de buena voluntad se unen para rechazar cualquier intervención militar contra Venezuela, eliminar las sanciones económicas contra este país y afirmar su derecho a la autodeterminación y la soberanía.

Hacemos un llamado a las iglesias en los Estados Unidos y en todo el mundo, así como a todas las personas de buena voluntad, para aumentar las oraciones y los actos de paz, justicia y reconciliación para el pueblo de Venezuela. Son nuestros vecinos y nos solidarizamos con ellos.

Que Dios nos guíe en ese esfuerzo.

Red Demanos: sembrando nuevas semillas

Por Iliana Orozco Hernández*

Más de cinco años girando en torno a un sueño: acompañar a pobladores del Consejo Popular Aeropuerto Viejo en el camino de la auto organización para gestar cambios en sus condiciones de vida, a través de un ejercicio del poder popular que privilegia la acción de base.

¿Los “cómos”? Han sido muchos: talleres, cursos, trabajo productivo en el campo, búsqueda de recursos necesarios, convivencia, encuentros, reuniones, cientos de papelógrafos y plumones… y entre todo ello, la siembra de algunas semillas de nuestra savia educadora y humanista.

Momentos de dudar, de no creer posible que la chispa prenda incendiando todo un bosque de inercia, verticalismo y contemplación de la realidad, de impaciencia porque los cambios no se dan al ritmo esperado; momentos de no ponerse de acuerdo las miradas diversas, de batallar casi hasta el límite. En todos ellos siempre ahí, pequeña o grande, la esperanza.

La vida tira hacia adelante e impone nuevas metas, nos obliga a adaptar nuestro diseño y se hace clara la voluntad común de volcarnos a la tierra, fuente del sustento imprescindible en estos tiempos duros. Difíciles también han sido los debates, los silencios, el desacople de ritmos, el miedo a fallar, a perdernos y perder lo avanzado.

Esta tarde, otra vez bajo el abrazo regañón de Osmany, la palabra segura de Ciro, el optimismo de Luisito, la sintonía inmediata de Raubel y la pasión de nuestras palabras defendiendo la idea nueva, sentí que lo mejor está por venir. Que no ha existido un momento más oportuno que éste para imbricarnos en los secretos, desvelos, sacrificios y alegrías de trabajar la tierra y que este puede ser el aporte más alto de nuestra presencia en Aeropuerto Viejo: vivenciar y enseñar la comunión como fuente de realización espiritual y material. Inventar la equivalencia entre un abrazo y un saco de boniatos, aprender al mismo tiempo cómo sacar un cangre de yuca y cómo nos comprendemos unos y otros.

¿Lo lograremos? ¿Estará a nuestra altura humana tamaño reto? Nos responde el gran Cortázar: está en nosotros.

* La autora es miembro de la Red Demanos de Educadores Populares, territorio Bayamo

El amor en la pluma de José Martí

Por Liliana Sierra Sánchez

José Martí Pérez, el Héroe Nacional de Cuba, fue un hombre de elevados principios, vocación latinoamericana e internacionalista; de intachable conducta personal y con cualidades humanas que en ocasiones parecen insuperables. Un cubano de proyección universal que rebasó las fronteras de la época en que vivió para convertirse en uno de los más grandes pensadores políticos hispanoamericanos del Siglo XIX. Además, fue autor de una obra imprescindible como fuente de conocimientos y de consulta para todas las generaciones de cubanos.

El contenido, estilo y belleza singular de los poemas, epistolario, artículos periodísticos, de todos los escritos y discursos que realizó, lo sitúan como un intelectual de vasta cultura. En esta obra resaltan sus ideas acerca del amor, en toda la dimensión de la palabra.

Martí llegó a señalar en uno de sus Versos Sencillos: soy el amor, soy el verso.

Para él, por supuesto, el amor no solo estaba presente en la relación existente entre una pareja, sino en otros instantes de la vida de los seres humanos. Martí criticaba la superficialidad en las relaciones de pareja y advertía de la necesidad de diferenciar la simpatía y el placer momentáneo del amor verdadero, que puede llevar hasta al matrimonio, por eso afirmaba: “Empiezan las relaciones de amor en nuestra tierra por donde debieran terminar”.

Aquí vemos cómo critica el matrimonio apresurado, que no nace de los sentimientos y el conocimiento verdadero entre la pareja y que puede llevarla al fracaso antes de empezar.

Es importante el enfoque que Martí da al amor, que como todo, tiene un proceso, por eso afirma: “El amor, como el árbol, ha de pasar de semilla, a arbolillo, a flor, y a fruto”.

Otro aspecto importante que nos legó, es la necesidad de que la mujer se preparara para la vida, para vivir “a par del hombre como compañera y no a sus pies como juguete hermoso”, que era lo que ocurría mucho en su tiempo.

José Martí siempre estuvo preocupado por la dignidad de la mujer, su estabilidad emocional, superación personal y el lugar que debe ganar en la sociedad, enfrentando las barreras de los prejuicios y tabúes de su época.

Evidencia de lo anterior se halla en su epistolario a Carmen y María Mantilla, donde refleja sus más hermosos sentimientos hacia la mujer y en especial a las jóvenes, y con inteligencia les orienta:

 “…Por eso quiero que te guardes de vientos violentos y traidores, y te escondas en ti a verlos pasar: que como las aves de rapiña por los aires, andan los vientos por la tierra en busca de la esencia de las flores. Toda la felicidad de la vida, está en no confundir el ansia de amor que se siente a tus años con ese amor soberano, hondo y dominador que no florece en el alma sino después de largo examen; detenidísimo conocimiento, y fiel y prolongada compañía de la criatura en quien el amor ha de ponerse…”

Puede afirmarse que el eje central que sostiene el ideario martiano es el amor. En ese sentido existen aspectos esenciales que guiaron su existencia.

Uno de los grandes amores en la vida del Apóstol de la Independencia de Cuba fue su madre. La primera carta que de él se conoce es una que escribió a los nueve años de edad a Doña Leonor Pérez, y en una de sus partes le dice que la quiere con delirio.

Una de las últimas misivas, cuando preparaba su viaje a Cuba del cual pensaba no regresar, es también a su madre. Martí lamentó siempre que su vida dedicada a servir a Cuba no le permitiera cumplir sus obligaciones de hijo amoroso con sus padres, lo cual le producía un gran dolor manifestado a veces en sus cartas y otras, en extensos silencios, en los que no escribía a su madre para no amargarla con sus penas.

El más universal de los cubanos también veneraba a su padre Mariano Martí y muestra de ello lo da la carta a su hermana Amelia donde le dice:

 “Tú no sabes Amelia mía, toda la veneración y respeto ternísimo que me merece nuestro padre. Allí donde lo ves lleno de vejeces y caprichos, es un hombre de una virtud extraordinaria. Ahora que vivo, se todo el valor de su energía y todos los raros excelsos méritos de su naturaleza pura y franca.”

Por otra parte, nuestro Apóstol hablaba de la amistad como una forma elevada de amor, y nos enseñó a cultivarla como a la rosa blanca para el amigo sincero.

Cuando estudiamos la obra martiana, apreciamos que también consagró tiempo de sus reflexiones y conceptualizaciones a la importancia de la amistad. La amistad, según Martí, cuando anida en genuino nicho, es equiparada al amor. Es un arte cultivar amigos y amigas.

Él dijo: “La amistad no excluye nunca la libertad del criterio.” / ” (…) soy tan parco en contraer amistades nuevas, como orgulloso y celoso de las viejas.” / “La amistad es tan hermosa como el amor: es el amor mismo (…)”, “para todas las penas, la amistad es remedio seguro”.

Y no se equivocó al afirmar que “La única fuerza y la única verdad que hay en esta vida es el amor. El patriotismo no es más que amor, la amistad no es más que amor”.

Del mismo modo, en carta enviada por José Martí a Manuel Mercado, le expresa: “los amigos son mejores que los amores, lo que estos corroen, aquellos lo rehacen”.

Martí también amó mucho a la Patria, por lo que se reveló contra el colonialismo español que la oprimía siendo apenas un adolescente; por ella cumplió un cruel presidio siendo un adolescente de apenas diecisiete años de edad, y también fue condenado al exilio lejos de su familia. Concibió que: “Patria es humanidad, es aquella porción de la humanidad que vemos más cerca y en que nos tocó nacer. Todo hombre está obligado a honrarla, con su conducta privada, tanto como la pública. La Patria es dicha, dolor y cielo para todos, y no feudo ni capellanía de nadie”.

Este es un concepto lleno de amor y desinterés, que guió la existencia del Héroe de Dos Ríos, lugar donde cayera heroicamente combatiendo por la independencia de su pueblo el diecinueve de mayo de mil ochocientos noventa y cinco.

Para el Apóstol, “(…) sin pan se vive, (pero) sin amor ¡no!,” porque “el amor palpita en cuanto vive (…)”  y “es el lazo que une a los hombres, el modo de enseñar y el centro del mundo”.

* La ilustración fue realizada por el diseñador Yoan Rivero y es una cortesía de la Red de Educadores Populares Libélulas, del territorio de Matanzas

Saludo de Isabel Rauber al Centro Memorial Martin Luther King, Jr. en su 33 aniversario

Reciban los fundadores del Centro Memorial Dr. Martin Luther King Jr. sus actuales directivxs y su membresía toda, mis afectuosas felicitaciones en este 33 aniversario de la fundación de vuestra institución.

Nos unen muchos lazos, hechos, acontecimientos, vivencias y empeños convergentes para la construcción de un mundo pleno de justicia, equidad, solidaridad y amor entre los seres humanos, en convivencia armónica con la naturaleza.

Podría escribir varias páginas con tales recuerdos. Pero dadas las circunstancias, me limitaré a unos pocos. Tal vez el primero sería cuando conocí al Rev. Raúl Suárez para conocer el Centro y pedir sus consejos para organizar la propuesta de fundación del MEPLA, con la dirección de Marta Harnecker. Enseguida conectamos, no solo por estos temas sino por la empatía emergente de compartir objetivos comunes. Nació desde entonces una amistad que hubo de profundizarse y ampliarse con el tiempo. En esos diálogos, conocí a Clarita Rodés, Pastora y Teóloga. Una luchadora a favor de los derechos de las mujeres y de todxs lxs “pequeños”, como ella gustaba llamar a los de abajo, junto a quienes se ubicó siempre.

Me impresionó a primera vista. Conversamos y me propuse que toda su experiencia, su visión y su empeño, debía registrarse, escribirse y difundirse. Su vida era una pedagogía infaltable para el mundo anhelado y el socialismo en construcción. Y así fue como le pedí su testimonio. No fue fácil porque Clarita pensaba que mejor era buscar otros testimonios. Resumiendo, en idas y venidas logré las primeras entrevistas. Y así hasta que concluimos las labores para publicar el libro.

Recuerdo su visita al Hospital Hermanos Amejeiras donde resolvimos últimas dudas y consultas sobre detalles. Y de ahí a edición y a la imprenta. Su publicación fue un acontecimiento político, teológico y cultural. Un momento de reafirmación revolucionaria y del camino de fe que sustentaba la creación del Centro en aquella época de incertidumbres y comienzos del período especial.

Lo presentamos en el CMMLK con la participación especial de Clarita Rodés y Eusebio Leal, entre otrxs participantes. Al poco tiempo, estaba conversando con Clarita para ampliar los relatos y preparar una segunda edición aumentada. Fue cuando ocurrió el lamentable accidente que nos privó de la luz de sus pensamientos y del ejemplo de sus prácticas cotidianas.

Con los años aquel libro se transformó en una suerte de testamento teológico de Clarita y me unió por siempre con el CMMLK, con el Rev. Raúl Suárez y sus amados hijxs Joel, Raquel y Lily.

No puedo dejar de mencionar el apoyo que recibí del Centro y sus máximos referentes, para sostener el Proyecto de Cooperación con el barrio de Cayo Hueso y su Taller de Transformación Integral. Fueron años duros económica y políticamente. Las amenazas imperialistas ponían en riesgo el sostén de los proyectos comunitarios. Conversé con el Reverendo Raúl Suárez y me prometió apoyo si fuera necesario. Nunca lo fue, pero eso fortaleció espiritualmente la labor de nuestro equipo en el barrio y los proyectos que realizamos: teatro comunitario, historia del barrio, revitalización del taller de artesanía y costura con mujeres del barrio, quienes confeccionaron sábanas para el barrio, ropa para círculos infantiles, del barrio, reforzamiento con alimentos frescos para la Casa del Abuelo “Clarita Rodés”, del barrio. Y el logro del proyecto central de formación en manejo de programas de computación de jóvenes del barrio para contribuir a su inserción laboral en las nuevas condiciones del proceso revolucionario. A esa salita, dedicada a lxs pequeños, propuse llamarla “Clarita Rodés” y así fue aceptada por el Consejo Popular del barrio, y hasta hoy lleva con orgullo su nombre como referencia.

Es mucho lo que podría recordar en una fecha como esta, pero agregaré tan solo que siempre nos encontramos en diversas latitudes del continente. En Honduras, con dos mujeres jóvenes integrantes del equipo de formadoras de educación popular del CMMLK; con Raquelita en talleres y en la preparación de una nueva edición del libro “Con el corazón abierto”; con Llanisca Lugo en temas de coordinación de mi participación en los encuentros internacionales para conocer experiencias que apuntales los nuevos paradigmas emancipatorios; con Joel en foros o seminarios internacionales, siempre impulsando la unidad de los movimientos populares del continente o promoviendo la solidaridad con Cuba y la condena al criminal bloqueo.

Y así… pasaron 33 años. El CMMLK ha crecido como referente local y continental. Su obra se multiplica y ahora estoy segura de que está al frente, con todxs lxs cubanxs, en la lucha contra la propagación del coronavirus y por la defensa de la vida.

Reciban sus fundadorxs y todxs sus miembrxs, mi mayor reconocimiento y agradecimiento por el sostenido ejemplo de su obra, que siembra y fortalece la fe en que se puede vivir en plenitud, si así lo creamos, construimos y sostenemos colectivamente, inspirados en héroes históricos, en Martí, en Mariana Grajales, en Fidel, en Martin Luther King, Jr. en Clarita.

Reciban un fraternal abrazo revolucionario. ¡Hasta la victoria siempre!

Isabel Rauber

Felicidad y larga al CMLK

Por Niubes Montes de Oca*

A los 33 te dicen que tienes la edad de Cristo y creo que como Él ya hoy el CMLK, con una madurez en su ministerio, ha recorrido disímiles ciudades e intrincados pueblos de nuestra Galilea, Cuba, para enseñar, predicar el Evangelio del Reino y sanar-salvar enfermedades y dolencias. Mt 9:35.

Soy una más de los tantos que damos gracias a Dios por su vida, pues le conocí cuando solo tenía 8 añitos (“Allá en el año 95”) pero ya había sido bendecido (Lc. 2:32) y se convertía en Luz para revelación de muchos y Gloria para nuestro pueblo.

Con varios talleres y los Socioteológicos I y II, se disfrutaba la Peña del Mamey1 con el anticapitalista Helio Gallardo. La relectura de la Biblia con nuevos espejuelos y sospechas nos movía el piso, nos destapaba los ojos y nos ardía el corazón de nuevas esperanzas y desafíos. Se reía, se aprendía a jugar de manera cooperativa y no violenta.

Y esas raíces hicieron un Pru2 de fermentos en nuestras vidas y en los lugares a donde se llegó con esos saberes. El CEPAS, coordinado por Adalys y facilitado por muchos que ni soñamos ser pastores (hoy líderes y lideresas de la Iglesia Cubana de estos tiempos), dio a Luz, junto a la Educación Popular, las bases o cimientos de ese tejido social que somos hoy.

El niño crecía (Luc 2:40) y se fortalecía y se llenaba de sabiduría (diversa y de colores) y la Gracia de Dios era sobre él. Llegaron los X, XX, XXV y XXX aniversarios. En todos se reafirmaba una y otra vez la voz profética citada. (Luc 4:18-19)

El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres;  Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón;  A pregonar libertad a los cautivos,  Y vista a los ciegos;  A poner en libertad a los oprimidos; A predicar el año agradable del Señor.

Junto con él caminaban amigos como Betto, Fernando Martínez Heredia y Alfonso Torres, de Colombia; múltiples y heterogéneos por AL y otras muchas partes del mundo. Entre ellos, Mujeres que preñadas cantaban como María, se rencontraban y abrazaban como Elizabeth, además, con sus criaturas que saltaban ya en sus vientres. Otras que nos guiaban y afrontaron desafíos como las Miriam y Dévora, también Clara, Esther y Martha. ¡Tantas vencieron miedos como la hemorroisa! ¡Hasta se atrevieron a tocar su manto! Y much@s fueron san@s y salv@s: los ciegos vieron, algun@s aprendieron a ser desafiantes (como la sirofenicia). A tod@s el CMLK nos dijo “Talita Cumi”.

¿Recuerdos?: Muchos álbumes de fotos, CDs y salvas en diversos formatos, muchos recuerdos y todos y cada uno de nuestros encuentros como talleristas, activistas o formadores son un desafío y disfrute a la vez; siempre pertinentes y permanentes; para nuestros corazones, saberes y vidas. ¿Ejemplos?: Algunos antiguos “Los Trifásicos con el RUD3”, o 4 Agostos de verano (hasta cambiando de espacio en medio del taller) debatiendo, confrontando, desaprendiendo y reconstruyendo nuestras Biblias con amigos e hijos, o formando nuevos lazos de familiaridad que se han convertido en eterno movimiento. Siempre con noches bohemias llenas de velas, guitarras y canciones. También las fiestas para “ricurancia y gozacitud”, “¿EL helado!”, café, té y muchos diálogos, debates y hasta discusiones fuertes, pero con amor. Les cuento que hubo algunos entre ciclones, conjuntivitis, pañuelos en nuestras narices o en “secreto a voces” del papel sanitario bien cerca.

¿Tristezas, muertes?: Claro, sí, algunos ya no están, pero tenemos la certeza de su resurrección como semillas y árboles conformando preciosos bosques. Y qué decir de ciclones, sismos y tornados. Sin palabras… Muchas manos, gestos y pechos con grandes corazones dijeron e hicieron mucho más.

¡AH! ¿Saben? ¡Al CMLK le salieron alas! Yo lo digo así cuando nos cuento en esas tantas noches de presentaciones, poesías y canciones: “Las Redes son como esas alas del ave, que develan las epifanías de lo que somos”. Sí, en su vuelo desde los Andes hasta la Patagonia y “un poquito más allá”. “¡Juntamos manos y sueños para cultivar siempre el jardín de la esperanza!”

Y llegaremos a ser como las águilas ¡fuertes y 40 años más! como nos enseñó el amigo.

Hermanos y amigos: ese niño, adolescente atrevido, ahora ya adulto joven, en pleno desarrollo de nuestro ministerio somos tú, yo; ella o él, como público a alcanzar. Somos nosotros mismos, esta familia linda que no se permitirá retroceder porque sus raíces han sido sólidas y no le permiten replegarse. No dejemos apagar esa luz que viene de nuestro interior y nos convoca a:

Con la plena conciencia de la madurez, pertinentes en la Cuba de Hoy; sin perder la alegría y la ternura del juego que nos enseña, ni lo lúdico de nuestras espiritualidades diversas; reorientemos nuestros horizontes para, con Fe y esperanza viva, continuar cultivando valores emancipatorios.

*La autora es pastora de la Iglesia Bautista (FIBAC) e integrante de la Red Ecuménica Fe por Cuba en Santa Clara

Como una foto de familia

Una nueva imagen comienza a acompañar poco a poco nuestro andar como “familia en movimiento” y muchos se preguntan qué es, de dónde viene y qué significa.

Después de un largo y creativo proceso de construcción colectiva y síntesis, hemos concordado en acogerla como el signo principal de la nueva identidad visual del Centro Memorial Dr. Martin Luther King, Jr. (CMMLK).

La decisión partió de la necesidad de renovación planteada hace ya varios años, y que la identidad visual diera cuenta   de las transformaciones en nuestra asociación, de la familia que somos y del empeño en ampliar y consolidar la actuación nacional e internacional de un movimiento organizado territorialmente en la Red de Educadores Populares y la Red Ecuménica Fe por Cuba.

El cambio más importante ha sido cultural, e implica apropiarnos de una visión que trasciende la figura institucional para transitar hacia una nueva forma de organización, inspirada en los movimientos sociales. Hasta este punto llegamos fieles a nuestros valores y principios fundacionales, que lejos de cambiar, se fortalecen.

Nuestro sistema de comunicación es parte del cambio y asume el desafío de acompañar la construcción del movimiento con su más amplia comprensión como proceso, el dinamismo que exigen estos tiempos y presupuestos estéticos también renovados, que encuentran referentes en las rebeldías y resistencias populares, y también en manifestaciones de la comunicación, el arte y el diseño actual.

Conscientes de que sería largo el camino, comenzamos este proceso que tuvo una transición significativa en la campaña por el 30 aniversario del CMLK, desarrollada en el 2017. En ella aparecieron representadas las primeras reflexiones, búsquedas y representaciones simbólicas que, no sin generar curiosidad en públicos muy identificados con el logotipo vigente, hicieron posible continuar y, de algunas maneras, “advertir” públicamente que andábamos en ello.

Renovar nuestra identidad visual es un paso importante que no marca una ruptura con etapas anteriores, sino un punto de inflexión en un camino que continúa, ensanchándose y con otras definiciones aún por construir. A sus contenidos se añaden otros elementos, propios de los cambios organizacionales; a sus formas y colores, la complejidad de sintetizar colectivamente y expresar, con el rigor técnico y comunicacional necesario, una vida tan rica como la nuestra.

Varias certezas nos guían y ayudan en esta difícil construcción: seguimos apostando por las personas, por los valores de la colectividad, la diversidad, la justicia, el compromiso social, la ética, la horizontalidad, la solidaridad, la espiritualidad, los afectos, el ecumenismo, el respeto a los derechos de las personas y la naturaleza; seguimos siendo de inspiración cristiana, celebramos la vida y el don de jugar; mantenemos nuestra visión profética, la apuesta por la transformación social y el proyecto socialista cubano desde la participación y con valores emancipadores.

Otra definición es importante: seguiremos siendo el Centro Memorial Dr. Martin Luther King, Jr., organización con figura legal de Asociación, conformada por unos 100 asociados, sus órganos soberanos de gobierno y conducción, el equipo de trabajo en la sede, que anima, acompaña y orienta a la Red Ecuménica Fe por Cuba y la Red de Educadores Populares. Al mismo tiempo, acogemos la manera coloquial en que por muchos años y con sabidos afectos, el Centro es referido y reconocido públicamente como el CMLK.

Todos esos elementos condicionan y aportan al nivel connotativo – o sea, de contenidos y significados- del nuevo identificador, en un intento de síntesis que hemos querido flexible, versátil, provocadora a la mirada curiosa, inquieta, noble para el “juego” y la creación. Queremos que esta, nuestra nueva “foto de familia”, sea la suficientemente generosa para permitirnos las miradas de las diversidades por las cuales apostamos, sin dejar de expresar una identidad definida y construida a lo largo de estos 33 años.

Nuestros colores, ya no uno, sino muchos, aparecerán explícitamente o sintetizados en el todo que implican el blanco y el negro. Encontraremos con frecuencia el morado del ecumenismo y el feminismo, con tonos más vigorosos; el rojo y el amarillo, identitarios de la Red de Educadores Populares, expresando la luz, la alegría, la fuerza, la energía, también en alusión simbólica a nuestra apuesta política por el socialismo; el naranja, azul y verde, presentes junto al morado en la identidad visual de la Red Ecuménica Fe por Cuba y enfatizando en el valor que concedemos a la liturgia en nuestras prácticas de fe, así como a la naturaleza.

La tipografía, Avenir, fue creada en 1988 por Adrian Frutiger, justo un año después de fundado el Centro. Es muy apropiada y funcional tanto para el identificador, donde armoniza con el isologo adecuadamente, como para la escritura en diferentes formatos y soportes. Aunque se basa en formas y estructuras geométricas, normalmente monolíneas, no es pura. Tiene trazos verticales más anchos que los horizontales y la letra “o” no es un círculo perfecto. Ello se encuentra afortunadamente con nuestro reconocimiento de lo constantemente inacabado, con nuestra capacidad crítica y de renovación.

Este logotipo aparecerá con forma coloquial y oficial, en dependencia del contexto. También tendrá diferentes variantes de composición. Eso sí, su alineación siempre a la izquierda tiene un peso conceptual para nosotros importante: representa la opción del CMLK por el pensamiento crítico y progresista, su apego a las rebeldías y resistencias populares contrahegemónicas y la emancipación como principio y apuesta política, ética, pedagógica y teológica.

Como suele ocurrir, el logotipo aparecerá en muchas ocasiones solo y en otras, acompañado por el resto de los elementos del sistema gráfico, que sintetizan y recrean los mismo contenidos, valores y principios.

En nuestro cumpleaños 33 el Centro Martin Luther King presenta a sus amigos y amigas en todo el mundo esta nueva imagen. En su creación ha sido indispensable el acompañamiento del diseñador gráfico Miguel Leiva, con su talento, creatividad, sensibilidad, paciencia, flexibilidad y profesionalidad. A él y a todo nuestro equipo de trabajo agradecemos este resultado después de tres años de intenso trabajo. Les invitamos, entonces, a compartirlo, recrearlo, respetarlo y cuidarlo, como parte de nuestra identidad, como a una “foto de familia”.

Mi Tierra, tu Tierra, nuestra Tierra: tiempos de pensamiento profundo

Por Ivis M. Villasuso Socarrás*_

Siempre he sentido un inmenso orgullo por mi tierra, Cuba y en estos días de coronavirus más. También sé, desde lo más profundo de mi corazón, que pertenezco a todas partes, quiero decir, a este planeta Tierra.

Este el 22 de abril no podremos celebrar el Día de la Madre Tierra como años anteriores, en el Parque de La Libertad, Paseo Narváez, Canímar, u otro lugar. Hoy la gran mayoría estaremos en casa. Por eso desde acá, confiada que podremos salir de esta situación con disciplina, dedicación, trabajo del sector de la salud y todos los que tienen la difícil tarea de dirigir y guiar el país. Ya tendremos tiempo de carnaval, concurso, siembra de árboles, recogidas de plásticos y desechos sólidos, entre otros.

Llamo al análisis más profundo. No del profesional, intelectual, catedrático, investigador o dirigente, sino simplemente del ser humano. Considero que todos los que componemos este espacio común somos importantes: las sólidas rocas, los suelos, cuerpos de agua, vegetación, fauna y, por supuesto el ser humano. Solo que nosotros tenemos la responsabilidad de hacer uso de los restantes componentes de la naturaleza con respeto y racionalidad. La humanidad no lo ha hecho así por años.

Nuestro país no escapa a esta situación, a pesar de tantos años de esfuerzos por el conocimiento e investigaciones, proyectos, leyes y de contar con una Constitución que nos convoca a usarla, conservarla y protegerla.

El Cambio Climático es una evidencia. ¿Hay que esperar a tener más demostraciones para creer en lo que los científicos alertaban? Seguro su respuesta es no. Todos sabemos que en estos tiempos de pandemia dependemos de nuestros recursos, los que tenemos y debemos atesorar y salvaguardar, en este pedacito del planeta. Es lastimoso tener que experimentar la difícil lucha contra el coronavirus para comprender que ahora todo consiste en cómo procederemos en el manejo de los bienes naturales.

De una manera muy particular quiero dedicar este día a los que hoy están en nuestros campos haciendo producir por nosotros sus fincas, patios, u otros espacios agrícolas, pecuarios o forestales. Sobre todo a los que lo hacen bajo el precepto de la ciencia y la técnica, o del conocimiento heredado de sus padres. También a todos los que nos cuidan.

Comprendamos lo importante de continuar luchando por la vida en nuestro planeta sin egoísmos, con mucha solidaridad, disciplina, responsabilidad, y eterna gratitud. Reitero, en nombre de nuestra Madre Tierra, unámonos.

¡Gracias, mil gracias!

*La autora es miembro de la Red de Educadores Populares Libélulas de Matanzas

¿Qué te dice Dios?

Por Angélica María González*_

Al llegar a la universidad estaba preparada para dar mi clase. Venía con motivaciones especiales porque imaginaba que la situación así lo requeriría. Tenía en mente el entramado de pasos didácticos para concentrar a los estudiantes en el objetivo del tema, pero al entrar en el aula sentí cómo la atmósfera se pintaba de gris.

– Profe, esto parece una película de zombis, da miedo salir a la calle.

– En cualquier momento nos podemos enfermar. La situación está empeorando. Es un virus que no se puede controlar.

Continuaban hablando y me preguntaba, si acaso no habían imaginado que en algún momento iban a morir, ¿por qué tanto miedo? ¿No habían visto siempre la muerte como un hecho natural?

Entonces se escuchó un último comentario.

– Profesora, ¿sabe algo?, lo que más tristeza me da es saber que me puedo morir sin tener un hijo.

Me dolió escuchar que una alumna experimentaba ese sufrimiento. Muchas personas viven esa clase de dolor, la espera de la felicidad. Con mucho coraje les hablé de que nuestra alegría no puede residir únicamente en aquello que esperamos alcanzar – esas súper metas futuras- sino en el día a día, en el minuto, en aquello que disfrutamos hacer: conversar con los amigos, cenar en familia, leer libros, impartir clases… (se oyeron varias risas, supongo porque es común escuchar que el trabajo debe ser necesariamente molesto, agotador y aburrido, casi nunca como una fuente de realización que elegimos merecer); todo lo que hagan tiene que darle significado a su vida, valor a su tiempo y felicidad a su corazón.

Tenemos que aceptar la tristeza que vivimos y buscar en ella respuestas a preguntas como ¿qué podemos aprender de esta situación? ¿cuál es la mejor forma de dirigir nuestros pensamientos? ¿para qué se da en el mundo, en mi país y en mi vida este momento de muerte, de aislamiento físico y de interrupción en la dinámica de mi cotidianidad?

Desde lo más profundo de mi pensamiento, trataba de simplificar y contextualizar en ese escenario universitario la pregunta que desde un tiempo resonaba en mi cabeza. ¿qué lectura Dios quiere que haga de lo que está aconteciendo, en estos momentos, con esta epidemia?

Desde mi fe siempre pienso en la misión: la interna y la externa.

La interna es la manera en que Dios me pide que me transforme, que cambie mis actitudes, mis emociones, mis deseos; solo se da desde el encuentro personal con Cristo, solo los dos, reconociéndolo dentro de mí. Sin duda, creo que es momento de valorar el poco tiempo que estoy con Él. Tal vez son más las veces que no le presto atención, que no lo quiero, que no lo escucho, que lo olvido, que no me atrevo a amarme de la forma en que Él lo hace y a confiar en el camino que me espera.

Me vienen a la mente las palabras de San Ignacio de Loyola: ¿cuando despiertas por las mañanas, en qué piensas…? Si al final del día supieras que vas a morir ¿qué harías?

Hacemos frente a las tareas que el mundo nos impone, aquello que consideramos más urgente entre todas las cosas, pero al final, solo son días ocupados y vacíos.

Debemos vivir guiados por un solo principio: amar a Dios y sentirnos amados por Él. Todo lo que poseemos: capacidades, recursos, conocimientos, deseos, sueños, e incluso el dolor, es para acercarnos más a Dios, para glorificarlo y para servirle.

Encontrar a Dios en el dolor significa mirar el mundo de una forma nueva y descubrir que las personas, la naturaleza, la alegría y el sufrimiento nos llevan a aproximarnos a Él.

Entre tanto dolor localizamos las raíces del miedo que sentimos (ahora que la muerte nos parece más cercana) reconociéndonos débiles y frágiles, percibiendo nuestros planes y metas como castillos en el aire; pero es en el propio misterio de nuestra fragilidad que encontramos nuestra mayor fortaleza: Dios.

Comparto todo esto desde situaciones de mi vida donde, ahogada e inmóvil ante los profundos miedos que sentía por toda clase de enfermedades y accidentes, temía al final encontrarme con la muerte.

Solo las maravillas que Dios ha colocado en mi existencia han posibilitado acercarme a aquello que más he temido para fortalecerme. Si Dios es mi padre, mi madre, mi hermano, mi hermana, mi amigo y mi amiga, pues nada de lo que venga de Él me puede hacer daño espiritualmente. Todo lo que llega a mí es para vivir en amor y por amor, esa es la reconstrucción de mi misión interna.

La misión que no debe faltar, pues me configura en el dar amor, es la misión externa:cómo me manifiesto, mis actitudes, palabras, relaciones. Es precisamente la relación cercana con Dios la que me va a permitir dar a todos aquello que de Él recibí.

Bajo las condiciones que exige prevenir el contagio de esta enfermedad, tenemos que relacionarnos desde la distancia física y desde los muros del aislamiento. Creo que es una ocasión para recordar el valor de los abrazos, de los besos, de las caricias y del encuentro con el otro/a; es resignificar aquellos gestos que estábamos desvalorizando y aquellas personas a las que no les prestábamos atención, aquellos ancianos y comunidades más necesitadas que siempre dejábamos para después.

Ahora siento que Dios nos propone un reto creativo: dar amor desde la distancia. ¿Es acaso posible? Seguro que sí, porque el primero que da amor sin estar presente físicamente es Él. Lo ofrece en todo momento y más íntimamente en el encuentro espiritual, para después reconocerlo en el rostro del amigo, del desconocido, en las flores, en los perros callejeros, en los árboles…en toda su creación.

Es momento para valorar el encuentro espiritual, desenmascarar que el amor no es solo ni primariamente físico. Es más que una emoción, es una decisión que involucra nuestra voluntad y todo nuestro ser.

El amor es un misterio que se manifiesta de diferentes formas y nosotros somos portadores de él. Venimos al mundo con el objetivo exclusivo de amar. Podemos hacerlo y es nuestra misión: Construir el Reino de Dios en la tierra: un reino de igualdad, justicia, solidaridad, donde sobran leyes porque sobra amor.

En un mundo tan dividido por países, sistemas, ideologías, economías, religiones, razas, género, donde lo diferente lo utilizamos para separarnos e imponer nuestra diferencia como lo normal, donde las guerras, los conflictos y las revueltas no cesan, debemos percibirnos entre tantas diferencias como iguales.

Ser iguales es valorar la vida. Cada uno de nosotros es un pedacito de Dios, porque no estamos fabricados en serie. Él colocó en cada uno aquello que es indispensable para el mundo, para que pudiera materializarse en una pintura, en un libro, en una clase, en un discurso o en un gesto. Sin embargo, ¿a cuántos doctores, campesinos, artistas, cocineros y otros han matado, privándonos de la gracia que íbamos a recibir mediante esa persona? Descubrir nuestra misión es validar la necesidad de otras misiones donde Dios pide hacerse presente.

Ahora, cada vez que converso con alguien por teléfono tengo el impulso de hacer la misma pregunta. Después de escuchar con ánimo lo que me cuentan, casi siempre me piden una respuesta y he optado por la versión corta.

Como el cuento de la lámpara encendida de la madre Teresa de Calcuta, quiero encender pequeñas lucecitas en los demás, sin importar si voy a morir mañana o dentro de veinte años.

Con mucho cariño para ustedes, pedacitos de Dios, les regalo mi experiencia y les agradezco su tiempo. Espero que la vida que Dios nos da nos sirva para iluminar el mundo.

* La autora es miembro de la Red de Educadores Populares Ambientales en Pinar del Río

Cómo cuidar de sí y de los demás en tiempos del coronavirus

Por Leonardo Boff _

Vivimos tiempos dramáticos bajo el ataque del coronavirus, una especie de guerra contra un enemigo invisible, contra el cual todo el arsenal destructivo de armas nucleares, químicas y biológicas fabricadas por los poderes militaristas son totalmente inútiles e incluso ridículas. El Micro (virus) está derrotando a lo Macro (nosotros).

Tenemos que cuidarnos personalmente y cuidar a los demás, para que podamos salvarnos juntos. Aquí no valen los valores de la cultura del capital, no la competencia, sino la cooperación, no la ganancia sino la vida, no la riqueza de unos pocos y la pobreza de las grandes mayorías, no la devastación de la naturaleza, sino su cuidado. Estamos en el mismo barco y sentimos que somos seres que dependemos unos de otros. Aquí todos somos iguales y con el mismo destino feliz o trágico.

¿Qué somos como humanos?

En estos momentos de aislamiento social forzado, tenemos la oportunidad de pensar sobre nosotros mismos y en lo que realmente somos. ¿Sabemos quiénes somos? ¿Cuál es nuestro lugar en el conjunto de seres? ¿Para qué existimos? ¿Por qué podemos ser infectados por el coronavirus e incluso morir? ¿Hacia dónde vamos? Al reflexionar sobre estas preguntas impostergables, vale la pena recordar a Blaise Pascal (+1662). Nadie mejor que él, matemático, filósofo y místico, para expresar el ser complejo que somos:

“Qué es el ser humano en la naturaleza? Una nada frente al infinito y un todo frente a la nada, un medio entre la nada y el todo, pero incapaz de ver la nada de donde viene y el infinito hacia dónde va” (Pensées § 72). En él se cruzan los cuatro infinitos: lo infinitamente pequeño, lo infinitamente grande, lo infinitamente complejo (Teilhard de Chardin) y lo infinitamente profundo.

En verdad no sabemos bien quien somos. O mejor, desconfiamos de alguna cosa en la medida en que vivimos y acumulamos experiencias. En uno somos muchos. Además de aquello que somos, existe en nosotros aquello que podemos ser: un manojo inagotable de virtualidades escondidas dentro de nosotros. Nuestro potencial es lo más seguro en nosotros. De ahí nuestra dificultad para construir una representación satisfactoria de quienes somos. Pero esto no nos exime de elaborar algunas claves de lectura que, de alguna manera, nos guíen en la búsqueda de lo que queremos y podemos ser.

En esta búsqueda el cuidado de sí mismo juega un papel decisivo. Especialmente en este momento dramático, cuando estamos expuestos a un enemigo invisible que puede matarnos o a través de nosotros causar la enfermedad o la muerte a los otros. En primer término, no es una mirada narcisista sobre el propio yo, lo cual lleva generalmente a no conocerse a sí mismo sino a identificarse con una imagen proyectada de uno mismo y, por lo tanto, alienada y alienante.

Fue el filósofo Michel Foucault quien, con su exhaustiva investigación Hermenéutica del sujeto (1984), trató de rescatar la tradición occidental del cuidado del sujeto, especialmente en los sabios de los siglos II/III, como Séneca, Marco Aurelio, Epicteto y otros. El gran lema era el famoso “ghôti seautón”: “conócete a ti mismo”. Este conocimiento no se entendía de una manera abstracta sino concreta: reconócete en lo que eres, trata de profundizar en ti mismo para descubrir tus potencialidades; trata de realizar lo que realmente eres.

Es importante afirmar en primer lugar que el ser humano es un sujeto y no una cosa. No es una sustancia constituida de una vez por todas (Foucault, Hermenéutica del sujeto, 2004), sino un nudo de relaciones siempre activo que, a través del juego de relaciones, se está construyendo continuamente. Nunca estamos listos, siempre nos estamos formando.

Todos los seres en el universo, según la nueva cosmología, tienen una cierta subjetividad porque siempre están relacionando e intercambiando información. Por eso tienen historia y un cierto nivel de conocimiento inscrito en su ADN. Este es un principio cosmológico universal. Pero el ser humano lleva a cabo su propia modalidad de este principio relacional, que es el hecho de ser un sujeto consciente y reflexivo. Sabe que sabe y sabe que no sabe y, para ser completos, no sabe que no sabe, como decía irónicamente Miguel de Unamuno.

Este nudo de relaciones se articula desde un centro, alrededor del cual organiza los sentimientos, ideas, sueños y proyecciones. Este centro es un yo, único e irrepetible. Representa, en el lenguaje del más sutil de todos los filósofos medievales, el franciscano Duns Scotus (+1203), la ultima solitudo entis, la última soledad del ser.

Esta soledad significa que el yo es insustituible e irrenunciable. Pero recordemos: debe entenderse en el contexto del nudo de relaciones dentro del proceso global de interdependencias, de modo que la soledad no sea la desconexión de los demás. Significa la singularidad y la especificidad inconfundible de cada uno. Por lo tanto, esta soledad es para la comunión, es estar solo en su identidad para poder estar con el otro diferente y ser uno-para-el-otro y con-el-otro. El yo nunca está solo.

Cuidar de sí: acogerse jovialmente

El cuidado de sí mismo implica, en primerísimo lugar, acogerse a sí mismo tal como se es, con las capacidades y las limitaciones que siempre nos acompañan. No con amargura como quien no consigue evitar o modificar su situación existencial, sino con jovialidad. Acoger la estatura, el rostro, el pelo, las piernas, pies, senos, la apariencia y modo de estar en el mundo, en resumen, acoger nuestro cuerpo.

Cuanto más nos aceptemos así como somos, menos clínicas de cirugía plástica necesitaremos. Con las características físicas que tenemos, debemos elaborar nuestra manera de ser y nuestra mise-en-scène en el mundo.

Podemos cuestionar la construcción artificial de una belleza fabricada que no está en consonancia con una belleza interior. Hay el riesgo de perder la luminosidad y sustituirla por una vacía apariencia de brillo.

Más importante es acoger los dones, las habilidades, el poder, el coeficiente de inteligencia intelectual, la capacidad emocional, el tipo de voluntad y de determinación con la que cada uno viene dotado. Y al mismo tiempo, sin resignación negativa, los límites del cuerpo, de la inteligencia, de las habilidades, de la clase social y de la historia familiar y nacional en que está insertado.

Tales realidades configuran la condición humana concreta y se presentan como desafíos a ser afrontados con equilibrio y con la determinación de explotar lo más que podamos las potencialidades positivas y saber llevar, sin amargura, las negativas.

El cuidado de sí mismo exige saber combinar las aptitudes con las motivaciones. Me explico: no basta tener aptitud para la música si no nos sentimos motivados para desarrollar esta capacidad. De la misma manera, no nos ayudan las motivaciones para ser músico si no tenemos aptitudes para eso, sea en el oído sea en el domino del instrumento. De nada sirve querer pintar como van Gogh si solamente se consigue pintar paisajes, flores y pájaros que a duras penas llegan a ser expuestos en la plaza en la feria del domingo. Desperdiciamos energías y recogemos frustraciones. La mediocridad no engrandece a nadie.

Otro componente del cuidado consigo mismo es saber y aprender a convivir con la paradoja que atraviesa nuestra existencia: tenemos impulsos hacia arriba, como la bondad, la solidaridad, la compasión y el amor. Y simultáneamente tenemos en nosotros tendencias hacia abajo, como el egoísmo, la exclusión, la antipatía e incluso al odio. En la historia reciente de nuestro país tales dimensiones contradictorias han aparecido hasta de forma virulenta, envenenando la convivencia social.

Estamos hechos con estas contradicciones, que nos vienen dadas con la existencia. Antropológicamente se dice que somos al mismo tiempo sapiens y demens, gente de inteligencia y lucidez y junto a esto, gente de rudeza y violencia. Somos la convergencia de las oposiciones.

Cuidar de sí mismo impone saber renunciar, ir contra ciertas tendencias en nosotros y hasta ponerse a prueba; pide elaborar un proyecto de vida que dé centralidad a estas dimensiones positivas y mantenga bajo control (sin reprimirlas porque son persistentes y pueden volver de forma incontrolable) las dimensiones sombrías que hacen agónica nuestra existencia, es decir, siempre en combate contra nosotros mismos.

Cuidar de sí mismo es amarse, acogerse, reconocer nuestra vulnerabilidad, saberse perdonar y desarrollar la resiliencia, que es la capacidad de pasar página y aprender de los errores y contradicciones.

Cuidar de sí mismo: preocuparse del modo de ser

Por estar expuestos a fuerzas contradictorias que conviven tensamente en nosotros, necesitamos vivir el cuidado como preocupación por nuestro propio destino. La vida puede conducirnos por caminos que pueden significar felicidad o desgracia: esas fuerzas pueden apoderarse de nosotros y podemos llenarnos de resentimientos y amarguras que nos incitan a la violencia. Tenemos que aprender a autocontrolarnos. Especialmente en estos tiempos de confinamiento social. Puede ser ocasión de desarrollar iniciativas creativas, de ejercitar la fantasía imaginativa que nos alejen de los peligros y nos abran espacio hacia una vida de decencia.

Hoy vivimos bajo la cultura del capital que continuamente nos demanda ser consumidores de bienes materiales, de entretenimientos y de otras estratagemas, más enfocados a quitarnos nuestro dinero que a satisfacer nuestros deseos más profundos. Cuidar de sí es preocuparse de no caer en esa trampa. Es dejar huella de tu pisada en la tierra, no pisar en la huella hecha por otro.

Cuidar de sí mismo como preocupación acerca del sentido de la propia vida significa: ser crítico, poner muchas cosas bajo sospecha para no permitir ser reducido a un número, a un mero consumidor, a un miembro de una masa anónima, a un eco de la voz de otro.

Cuidar de sí mismo es preocuparse del lugar de uno mismo en el mundo, en la familia, en la comunidad, en la sociedad, en el universo y en el designio de Dios. Cuidar de sí mismo es reconocer que, en la culminación de la historia, Dios te dará un nombre que es sólo tuyo, que te define y que solo Dios y tú conoceréis.

En la sociedad que nos masifica, es decisivo que cada uno pueda decir su yo, tener su propia visión de las cosas, no ser solamente un mero repetidor de lo que nos es comunicado por los muchos medios de comunicación de los que disponemos.

El cuidado implica cultivar y velar por nuestros sueños. El valor de una vida se mide por la grandeza de sus sueños y por su empeño, contra viento y marea, en realizarlos. Nada resiste a la esperanza tenaz y perseverante. La vida es siempre generosa; a quienes insisten y persisten acabará dándoles la oportunidad necesaria para concretar su sueño. Entonces irrumpe el sentimiento de realización, que es más que la felicidad momentánea y fugaz. La realización es fruto de una vida, de una perseverancia, de una lucha nunca abandonada de quien vivió la sabiduría predicada por don Quijote: no hay que aceptar las derrotas antes de dar todas las batallas. El modo de ser que resulta de este cuidado con la autorrealización es una existencia de equilibrio que genera serenidad en el ambiente y el sentimiento en los demás de sentirse bien en compañía de tal persona. La vida irradia, pues en eso reside su sentido: no en vivir simplemente porque no se muere, sino en irradiar y disfrutar de la alegría de existir.

Cuidado como precaución con nuestros actos y actitudes

El cuidado como preocupación por nosotros mismos nos abre al cuidado como precaución en estos tiempos del coronavirus. Precavernos de no exponernos a coger el virus avasallador ni de trasmitirlo a los demás. Aquí el cuidado lo es todo, particularmente ante los más vulnerables que son las personas mayores de 65 años, nuestros abuelos y parientes mayores.

Alarguemos la perspectiva. En una perspectiva ecológica, hay actitudes y actos de falta de cuidado que pueden ser gravemente destructores, como la práctica de usar intensivamente pesticidas agrícolas, deforestar una amplia región para dar paso al ganado o al agronegocio, destruir la vegetación ribereña de los ríos. Las consecuencias no van a ser inmediatas, pero a medio y largo plazo pueden ser desastrosas, como la disminución del caudal del río, la contaminación del nivel freático de las aguas, el cambio del clima y de los regímenes de lluvias y de estiaje.

Aquí se impone una cuidadosa precaución para que la salud humana de toda una colectividad no sea afectada, como está ocurriendo en este momento en todo el mundo.

Con la introducción de las nuevas tecnologías, como la biotecnología y la nanotecnología, la robótica, la inteligencia artificial, mediante las cuales se manipulan los elementos últimos de la materia y de la vida, se pueden ocasionar daños irreversibles o producir elementos tóxicos, nuevas bacterias y series de virus, como el actual, el coronavirus, que comprometan el futuro de la vida (cf. T. Goldborn, El futuro robado, LPM 1977).

Como nunca antes en la historia, el futuro de la vida y las condiciones ecológicas de nuestra subsistencia están bajo nuestra responsabilidad. Esta responsabilidad no puede ni debe ser delegada a empresas con sus científicos en sus laboratorios para que decidan sobre el futuro de todos sin consultar con la sociedad. Aquí prevalece la ciudadanía planetaria. Cada ciudadano es convocado a informarse, a seguir y a decidir colectivamente qué caminos nuevos y más prometedores deben abrirse para la humanidad y para el resto de la comunidad de vida y no solo para el mercado y las empresas.

Nuestras relaciones merecen también especial precaución-cuidado. Deben ser siempre abiertas y constructoras de puentes. Tal propósito implica superar las extrañezas y los prejuicios. Aquí es importante ser vigilantes y trabar una fuerte lucha contra nosotros mismos y los hábitos culturales establecidos. Albert Einstein, sabedor de las dificultades inherentes a este esfuerzo, consideraba no sin razón, que es más fácil desintegrar un átomo que remover un prejuicio de la cabeza de una persona.

Cada vez que encontramos a alguien, estamos ante una manifestación nueva, ofrecida por el universo o por Dios, un mensaje que solamente esa persona puede pronunciar y que puede significar una luz en nuestro camino.

Pasamos una única vez por este planeta. Si puedo hacer algún bien a otra persona, no debo postergarlo ni descuidarlo, pues difícilmente la encontraré otra vez en el mismo camino. Esto vale como disposición de fondo de nuestro proyecto de vida.

Es importante que nos preocupemos de nuestro lenguaje. Somos los únicos seres capaces de hablar. Mediante el habla, como nos enseñaron Maturana y Wittgenstein, organizamos nuestras experiencias, ponemos orden en las cosas, y creamos la arquitectura de los saberes. Bien cantan los miembros de las Comunidades Eclesiales de Base de Brasil: La palabra no fue hecha para dividir a nadie/la palabra es un puente por donde va y viene el amor.

Por la palabra construimos o destruimos, consolamos o desolamos, creamos sentidos de vida o de muerte. Las palabras antes de definir un objeto o dirigirse a alguien, nos definen a nosotros mismo. Dicen quienes somos y revelan en qué mundo habitamos.

Cuidado de nuestra relación principal: la amistad y el amor

Hay un cuidado especial que debemos cultivar sobre dos realidades fundamentales en nuestra vida: la amistad y el amor. Mucho se ha escrito sobre ellas. Aquí nos restringiremos a lo mínimo. La amistad es esa relación que nace de una afinidad desconocida, de una simpatía totalmente inexplicable, de una proximidad afectuosa hacia otra persona. Entre los amigos se crea algo así como una comunidad de destino. La amistad vive del desinterés, de la confianza y de la lealtad. La amistad tiene raíces tan profundas que, aunque pasen muchos años, cuando los amigos y amigas vuelven a encontrarse se anulan los tiempos y se reanudan los lazos y hasta el recuerdo de la última conversación mantenida.

Cuidar de las amistades es preocuparse de la vida, penas y alegrías de la amiga o del amigo. Es ofrecerle un hombro cuando la vulnerabilidad le visita y el desconsuelo le roba sus estrellas guía. En el sufrimiento y en el fracaso existencial, profesional o amoroso es donde se comprueban los verdaderos amigos o amigas. Son como una torre fortísima que defiende el castillo de nuestras vidas peregrinas.

La relación más profunda y la que trae las más importantes realizaciones de felicidad o las más dolorosas frustraciones es la experiencia del amor. Nada es más precioso y apreciado que el amor. Nace del encuentro entre dos personas que un día cruzaron sus miradas, sintieron una atracción mutua y respondieron sus corazones. Resolvieron fundir sus vidas, unir sus destinos, compartir las fragilidades y los quereres de la vida.

Todos estos valores, por ser los más preciosos, son los más frágiles porque son los más expuestos a las contradicciones de la existencia humana. Cada cual es portador de luz y de sombras, de historias familiares y personales diferentes, cuyas raíces alcanzan arquetipos ancestrales, marcados ellos también por experiencias felices o trágicas que dejaron marca en la memoria genética de cada uno.

El amor es un ars combinatoria de todos estos factores, hecho con sutileza, que demanda capacidad de comprensión, de renuncia, de paciencia y de perdón, y al mismo tiempo de disfrute común del encuentro amoroso, de la intimidad sexual, de la entrega confiada de uno al otro, experiencia que sirve de base para entender la naturaleza de Dios, pues Él es amor incondicional y esencial.

Cuanto más capaz de una entrega total se es, mayor y más fuerte es el amor. Tal entrega supone un coraje extremo, una experiencia de muerte pues no se retiene nada y uno se zambulle totalmente en el otro.

El hombre posee especial dificultad para este gesto extremo, tal vez por la herencia del machismo, patriarcalismo y racionalismo de siglos que carga dentro de sí y que limita su capacidad para esta confianza extrema.

La mujer es más radical: va hasta el extremo de la entrega en el amor, sin resto y sin reservas. Por eso su amor es más pleno y realizador, y, cuando se frustra, la vida revela contornos de tragedia y de un vacío existencial abismal.

El mayor secreto para cuidar del amor reside en esto: cultivar sencillamente la ternura, La ternura vive de gentileza, de pequeños gestos que revelan el cariño, de signos pequeños, como recoger una concha en la playa y llevarla a la persona amada y decirle que en aquel momento la recordó con mucho cariño.

Tales «banalidades» tienen un peso mayor que la más preciosa joya. Así como una estrella no brilla sin una atmósfera a su alrededor, de la misma manera el amor no vive y sobrevive sin un aura de afecto, de ternura y de cuidado.

El cuidado es un arte. Como pertenece a la esencia de lo humano, siempre está disponible. Y como todo lo que vive necesita sustento, también él necesita ser alimentado. El cuidado se alimenta de una preocupación vigilante por su futuro y por el del otro.

Eso a veces se hace reservando momentos de reflexión sobre sí mismo, haciendo silencio a su alrededor, concentrándose en alguna lectura que alimente el espíritu y, no en último lugar, entregándose a la meditación y a la apertura a Aquel mayor que tiene el sentido de nuestras vidas y conoce todos nuestros secretos.

Conclusión: el cuidado es todo

El cuidado es todo, pues sin él, ninguno de nosotros existiría. Quien cuida ama, quien ama cuida. Cuidémonos los unos a los otros, particularmente en estos momentos dramáticos de nuestras vidas, pues ellas corren peligro y pueden afectar el futuro de la vida y de la humanidad sobre este pequeño planeta que es la única Casa Común que tenemos.

Tomado de servicioskoinonia.org

Día Internacional de la Lucha Campesina: En casa, pero no en silencio

Por Caminos

Hoy se cumplen 24 años de otro crimen contra los movimientos campesinos, que aún permanece impune. El 17 de abril de 1996, 21 compañeras y compañeros del Movimiento Sin Tierra fueron asesinados en Eldorado dos Carajás, Pará, Brasil. La masacre fue responsabilidad de la Policía Militar del estado y ocurrió durante una movilización de la lucha por la Reforma Agraria Popular.

En recordación al hecho, el 17 de abril fue consagrado por las organizaciones internacionales y fuerzas populares del mundo como el Día Internacional de la Lucha Campesina.

Cada año se realizan campamentos en homenaje a las víctimas de la masacre, que también dejó decenas de heridos. En esta ocasión, debido al aislamiento social como medida de prevención contra la Covid-19, no se realizó la tradicional vigilia que cada año recuerda a quienes fueron asesinados en Eldorado dos Carajás. Sin embargo, los movimientos campesinos no renuncian a la lucha y han dicho:

#QuédateEnCasaNoEnSilencio

En un comunicado del 13 de abril, la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC/Vía Campesina), presente en más de setenta países, hizo un llamado a “juntar esfuerzos para enfrentar unidos esta coyuntura de crisis socioeconómica y sanitaria mundial revelada con la aparición del nuevo coronavirus en el mundo”.

Los efectos del sistema capitalista, sus políticas globalizadas y el desmantelamiento institucional de los Estados en la propagación de la Covid-19 fueron denunciados también en el llamamiento.

El campesinado se reconoce dentro de los sectores más vulnerables a esta situación, junto a los obreros, los migrantes y los trabajadores de la economía informal. Asimismo, las mujeres, también lideresas históricas de las luchas en defensa de los territorios, enfrentan un incremento de la violencia.

Por esas razones, y las causas históricas de la lucha campesina, para este 17 de abril la CLOC/Vía Campesina ha llamado a la consolidación de las alianzas, la cooperación internacional y, a los amigos y amigas de los movimientos sociales, para la articulación de acciones de solidaridad por la defensa y protección de la vida en el campo y la ciudad; el fortalecimiento de la producción familiar campesina y agroecológica, así como su comercialización, distribución justa y equitativa; la denuncia permanente de la vulnerabilidad en que se encuentran los y las trabajadoras del sector público y privado en medio de esta pandemia.

“Ahora es el momento para la implementación de la Declaración de los Derechos Campesinos y Otras Personas que Trabajan en Zonas Rurales. La adopción de la Declaración enriquece el sistema de derechos humanos, logrando poner el debate democrático de los Estados por encima del lobby y los intereses del capital; es una herramienta de fuerte contenido humanista, es un paso adelante para la gobernanza global y los pueblos del mundo”, expresó el comunicado.

La lucha por la tierra y por la Reforma Agraria es una lucha histórica por la soberanía de los territorios, el derecho a una alimentación saludable y vivir de la producción familiar.
Las luchas campesinas son la expresión de una de las mayores desigualdades que dan forma al sistema capitalista. Un puñado de personas posee cantidad de tierras que equivale a millones de personas. El acceso a la tierra tiene que ser un derecho universal.

(Con información de la CLOC/Vía Campesina y Alba Movimientos)

Siempre hay Vida por amanecer

Por Rev. Daylíns Rufín Pardo

Cuando la muerte ronda, ya sabemos que es más difícil proclamar la Vida. Por Fe decimos: Sí, Su piedra fue quitada… pero nos cuesta mucho deshacernos de las nuestras: esas piedras del miedo a la enfermedad y el contagio, de la desesperación porque termine, de la incertidumbre acerca del tiempo de aislamiento que ya no son “tres días”, y otras muchas. Estas piedras y otras que cargamos -cada quien sabe las suyas- nos han sepultado la puerta de la gruta interior al punto de que nos cuesta distinguir a los ángeles y ver en realidad todo lo bueno que sí está, también, en ese hoyo oscuro del encierro.

Pero imperfectas y desgraciadas al fin, esas piedras de dentro acumuladas, tienen quiebres y grietas; ¡por ahí sale y entra y nos alcanza invencible la Luz!

Este Domingo de Resurrección ¡es esa la que quiero que tú veas! La Luz que sí te llega y se te cuela hondo, la que no se resiste y sí persiste, la que nunca abandona.

La Luz de un Cristo, el enviado para los más débiles y vulnerables, que opta darse por ellas y ellos; fuerza de Dios que irrumpe por entre lo roto para recordarnos que, a pesar de todo, hay siempre un camino, una salida clara. Que siempre hay Vida por amanecer.

Y ojalá que, así como decimos por la Fe, Su piedra fue quitada, podamos declarar bien alto en nuestro corazón: también así las nuestras, Dios de Luz ¡También así las nuestras!

¡Cristo ha resucitado!

¡Feliz Pascua!

Mañana de Resurrección de 2020 AD

Ellas estaban allí

Por Joel Suárez Rodés

ahora creo, Señor, en tu mirada / en mi obra y su oscuro sacrificio / con esa fe que se alza de la nada.

Fina García Marruz

(A Raquel, Graciela y Patricia, siempre están allí)

El día de la Resurrección, acá en el patio de mi casa, los pájaros cantan y sus trinos alternan con la ocasional sirena de una ambulancia. No lo olvides, aún es viernes. Un viernes que será demasiado largo. Los cadáveres en las calles de Guayaquil esperan por su domingo.

Revisité los evangelios. Siempre me atrae el misterio del dato de segundo plano, el no frecuentemente citado, o el que la tradición bloquea.

“Muchas mujeres que desde Galilea habían seguido a Jesús estaban allí”. “También otras muchas mujeres, que habían ido con él a Jerusalén”.

No es un simple dato de segundo plano.

El ambiente está tenso en aquella colonia romana que ni el poder religioso, cómplice, logra totalmente domesticar. No es poca la sedición y los sediciosos en tiempos de “mercaderes, de Legión Romana”. Uno de ellos, “El Cristo”, “El Nazareno” lo llamaban. Se dice que la chusma lo seguía, que en su palabra sencilla se lavaba la mañana.

El Rey de los judíos, El hijo de los hombres.

Fue enemigo del Imperio y amigo de la palabra, decía que todo era para todos:

Se dice que enseñaba a los pastores a compartir las ovejas y a cuidarse de los lobos. Tanta enseñanza hizo ruido en el poder de los templos”. Le torturan.

“Y en la madera lo clavaron recio.”

El asesinato por muerte en la cruz de un perseguido y prisionero político.

A Jesús, el nazareno, lo están ajusticiando. Y las mujeres estaban allí.

Los del Camino, sus seguidores, temen por igual suerte; se encierran en una casa por temor a los judíos. Pedro es incriminado. Lo niega tres veces. Y las mujeres estaban allí.

José de Arimatea le da sepultura. Mientras tanto, ellas miraban dónde ponían el cuerpo. A María Magdalena y su tocaya, no les importaron los guardias que vigilaban el sepulcro. Estaban allí.

Al tercer día el domingo, muy temprano, ellas regresan. La piedra que cubría la entrada había sido removida. ¿Qué ha pasado?  Cuando entran un joven, vestido con una túnica blanca les dice: No se asusten. Ustedes buscan a Jesús, el que fue crucificado. No está aquí. Ha resucitado.

Ellas se espantaron. Temblando de miedo salieron corriendo del sepulcro y con mucha alegría fueron a dar la noticia a los discípulos. No les creyeron. El relato de las mujeres les pareció una locura.

Domingo, 12 de abril de 2020

Papa Francisco: “Ustedes son constructores indispensables de ese cambio impostergable”

Carta del Papa Francisco a los movimientos sociales

A los hermanos y hermanas de los movimientos y organizaciones populares

Queridos amigos:

Con frecuencia recuerdo nuestros encuentros: dos en el Vaticano y uno en
Santa Cruz de la Sierra y les confieso que esta “memoria” me hace bien, me acerca a ustedes, me hace repensar en tantos diálogos durante esos encuentros y en tantas ilusiones que nacieron y crecieron allí y muchos de ellas se hicieron realidad. Ahora, en medio de esta pandemia, los vuelvo a recordar de modo especial y quiero estarles cerca.

En estos días de tanta angustia y dificultad, muchos se han referido a la
pandemia que sufrimos con metáforas bélicas. Si la lucha contra el COVID es una guerra, ustedes son un verdadero ejército invisible que pelea en las más peligrosas trincheras. Un ejército sin más arma que la solidaridad, la esperanza y el sentido de la comunidad que reverdece en estos días en los que nadie se salva solo. Ustedes son para mí, como les dije en nuestros encuentros, verdaderos poetas sociales, que desde las periferias olvidadas crean soluciones dignas para los problemas más acuciantes de los excluidos.

Sé que muchas veces no se los reconoce como es debido porque para este
sistema son verdaderamente invisibles. A las periferias no llegan las soluciones del mercado y escasea la presencia protectora del Estado. Tampoco ustedes tienen los recursos para realizar su función. Se los mira con desconfianza por superar la mera filantropía a través la organización comunitaria o reclamar por sus derechos en vez de quedarse resignados esperando a ver si cae alguna migaja de los que detentan el poder económico. Muchas veces mastican bronca e impotencia al ver las
desigualdades que persisten incluso en momentos donde se acaban todas las excusas para sostener privilegios. Sin embargo, no se encierran en la queja: se arremangan y siguen trabajando por sus familias, por sus barrios, por el bien común.

Esta actitud de Ustedes me ayuda, cuestiona y enseña mucho.

Pienso en las personas, sobre todo mujeres, que multiplican el pan en los
comedores comunitarios cocinando con dos cebollas y un paquete de arroz un delicioso guiso para cientos de niños, pienso en los enfermos, pienso en los ancianos. Nunca aparecen en los grandes medios. Tampoco los campesinos y agricultores familiares que siguen labrando para producir alimentos sanos sin destruir la naturaleza, sin acapararlos ni especular con la necesidad del pueblo. Quiero que sepan que nuestro Padre Celestial los mira, los valora, los reconoce y fortalece en su opción.

Qué difícil es quedarse en casa para aquel que vive en una pequeña vivienda precaria o que directamente carece de un techo. Qué difícil es para los migrantes, las personas privadas de libertad o para aquellos que realizan un proceso de sanación por adicciones. Ustedes están ahí, poniendo el cuerpo junto a ellos, para hacer las cosas menos difíciles, menos dolorosas. Los felicito y agradezco de corazón.

Espero que los gobiernos comprendan que los paradigmas tecnocráticos (sean estadocéntricos, sean mercadocéntricos) no son suficientes para abordar esta crisis ni los otros grandes problemas de la humanidad. Ahora más que nunca, son las personas, las comunidades, los pueblos quienes deben estar en el centro, unidos para curar, cuidar, compartir.

Sé que ustedes han sido excluidos de los beneficios de la globalización. No
gozan de esos placeres superficiales que anestesian tantas conciencias. A pesar de ello, siempre tienen que sufrir sus perjuicios. Los males que aquejan a todos, a ustedes los golpean doblemente. Muchos de ustedes viven el día a día sin ningún tipo de garantías legales que los proteja. Los vendedores ambulantes, los recicladores, los feriantes, los pequeños agricultores, los constructores, los costureros, los que realizan distintas tareas de cuidado. Ustedes, trabajadores informales, independientes o de la economía popular, no tienen un salario estable para resistir este momento… y las cuarentenas se les hacen insoportables. Tal vez sea tiempo de pensar en un salario universal que reconozca y dignifique las nobles e insustituibles tareas que realizan; capaz de garantizar y hacer realidad esa consigna tan humana y tan cristiana: ningún trabajador sin derechos.

También quisiera invitarlos a pensar en “el después” porque esta tormenta va a terminar y sus graves consecuencias ya se sienten. Ustedes no son unos
improvisados, tiene la cultura, la metodología pero principalmente la sabiduría que se amasa con la levadura de sentir el dolor del otro como propio. Quiero que pensemos en el proyecto de desarrollo humano integral que anhelamos, centrado en el protagonismo de los Pueblos en toda su diversidad y el acceso universal a esas tres “T” que ustedes defienden: tierra, techo y trabajo. Espero que este momento de peligro nos saque del piloto automático, sacuda nuestras conciencias dormidas y permita una conversión humanista y ecológica que termine con la idolatría del dinero y ponga la dignidad y la vida en el centro. Nuestra civilización, tan competitiva e individualista, con sus ritmos frenéticos de producción y consumo, sus lujos excesivos y ganancias desmedidas para pocos, necesita bajar un cambio, repensarse, regenerarse. Ustedes son constructores indispensables de ese cambio impostergable; es más, ustedes poseen una voz autorizada para testimoniar que esto es posible. Ustedes saben de crisis y privaciones… que con pudor, dignidad, compromiso, esfuerzo y solidaridad logran transformar en promesa de vida para sus
familias y comunidades.

Sigan con su lucha y cuídense como hermanos. Rezo por ustedes, rezo con
ustedes y quiero pedirle a nuestro Padre Dios que los bendiga, los colme de su amor y los defienda en el camino dándoles esa fuerza que nos mantiene en pie y no defrauda: la esperanza. Por favor, recen por mí que también lo necesito.

Fraternalmente,

Francisco

Ciudad del Vaticano, 12 de abril de 2020, Domingo de Pascua

Es hora de recrear ideas y acciones

Por Rosana Fernandes

Frente a una situación inédita que vive la humanidad, la Escuela Nacional Florestan Fernandes (ENFF) suspendió sus cursos del primer semestre, tras 15 años de ser un lugar de experiencia de formación de la clase trabajadora. Lo que imaginamos es que todo se calmaría, así como agua parada en un lago; la vida pasaría lentamente, las hojas caerían al suelo, las plantas crecerían sin podar, las flores florecerían sin ser vistas. Pero no, hay muchas ideas brotando, inspiradas en los tantos legados:

De los maestros y maestras que están en la pared como testigos de un tiempo que ya se fue, mirando el tiempo que ahora es. En la vista de Florestan y la sonrisa plasmada en su rostro, se presenta en foto lo que fue historia presente; en su pensamiento hierven ideas sobre cómo organizar el pueblo para cambios cruciales en defensa de la vida, la dignidad, de garantizar derechos, de ser protagonistas de una revolución soñada por tanto tiempo, pero que aún no llegó.

En el lenguaje poético de Patativa del nordeste brasileño. Poeta cuestionador, un justiciero. Sus versos son como semillas para fecundar justicia en la tierra.

En la voz desafiante de Pagu, militante política que nos dejó el legado de cometer crímenes: “ese crimen sagrado de ser divergente, nosotros lo cometeremos siempre”.

Doctor Sócrates Brasileiro también está en el campo sin “cortar” fila, esperando su turno (¡no dio tiempo!), otra lección que nos dejó: “ganar o perder, pero siempre con democracia”. ¡Esa misma, la democracia que tanto necesitamos!

Rosa, la roja, nos educa para la libertad, pues “quien no se mueve no siente las cadenas que lo prenden”. Es la libertad que buscamos, rompiendo las cadenas que oprimen todas las razas, todos los géneros y todas las generaciones.

Y viene ella toda florida, elegante y bien pintada con pinceles de tintas fuertes representando su altivez. Frida deja la lección de una que ama la vida, la plenitud y la rebeldía, en las alas del femenino: “pies, para que los quiero, si tengo alas para volar?”.

Están presentes el Che y el comandante Fidel, educadores del pueblo, de la prueba de resistencia y de la revolución permanente; de una isla pequeña con su pueblo grandioso, que no dona aquello que sobra sino lo que más le hará falta, pues la solidaridad es valor y compromiso con el pueblo.

Y la comida que se tiene, poca o mucha, se reparte igualmente para saciar a quien necesita, los más pobres, los primeros, sobrevivientes del mundo. Josue de Castro ya decía “lo que falta es voluntad política para movilizar recursos a favor de los que tienen hambre”. Tan actual, sin meras coincidencias.

¿Y el amor? Todos expresan amor a la humanidad. Marighella hace la síntesis “el amor es lo que no se detiene ante ningún obstáculo, y puede existir hasta cuando uno no es libre”.

Tenemos hasta a Saci dándole ideas a los otros, dicen por ahí que la verdad el esta comandando, no es posible que tantas cosas pasen: el mundo todo de cabeza para abajo con giros ligeros y humo en el camino. Pero no es para asustarse, el Saci es nuestro amigo, está solamente probando nuestra capacidad de reinventar.

En el centro de este escenario están ellas, aleteando desde Brasil: “la orden es que nadie pase por hambre, el progreso es el pueblo feliz”; la roja reafirma “vengamos a tejer nuestra libertad…” banderas de unidad, de luchas y resistencias de los pueblos del mundo.

Son tiempos de cuidados, cada uno y una en sus casas, cuidando de sí mismo(as) y de todos, en el ejercicio de aprender con el otro. Tiempo de reflexiones, de Pascua que llegará, todo será recreado, incluyéndonos a nosotros mismos, a nuestra propia humanización; viviendo valores de un nuevo ser humano, de sociedad transformada. Es el tiempo que siempre clamamos por su falta. Ahora “sobra” para hacer aquello que no conseguimos en otros momentos: mirar profundamente para nuestras hijas, hacer aquella comida y comerla lentamente, leer aquel libro polvoriento, limpiar los armarios, lavar el corazón, darles agua a las plantas del balcón, cortar el pasto, hacer piojito, tomar un té y sentir la brisa de las primeras noches frías de invierno que ya viene. Sí, estamos aprendiendo con el maestro Antonio Candido a practicar que “tiempo no es dinero, tiempo es el tejido de la vida”.

Pascuas 2020

Candelaria: un territorio que se transforma con la participación popular

Por Liliana Sierra Sánchez

Ubicada a varios kilómetros de la cabecera municipal se encuentra Bayate, comunidad rural perteneciente al municipio de Candelaria en la occidental provincia de Artemisa.

En esta localidad, cuya actividad fundamental es la agricultura, sus habitantes han visto, desde hace unos pocos años, un renacer de la vida sociocultural, deportiva y recreativa del terruño.

Lo anterior se debe en gran medida al surgimiento de la experiencia de trabajo comunitario “Somos Bayate”, la cual es acompañada metodológicamente por la Red de Educadoras y Educadores Populares del territorio.

Hasta el círculo social de la comunidad, llegó esta periodista para intercambiar con personas de la comunidad, así como con el grupo gestor y el equipo de acompañamiento de la Red.

Después de los saludos y las presentaciones, comenzaron a contarme acerca de la experiencia. Al principio lo hicieron con algo de timidez, pero luego nadie quería quedarse sin ofrecer su testimonio.

Nuestro proyecto surgió con el objetivo de rescatar las tradiciones locales y, a través de ellas, fortalecer la autoestima comunitaria, a partir del autoconocimiento de lo que somos, de nuestra historia y en la relación con el contexto en que existimos. Igualmente pretendemos avanzar en la legitimidad del proceso a través del reconocimiento de los (las) comunitarios(as) y las autoridades locales; y, por último, preparar a la comunidad para el proceso de transformación que se propone en los sentidos educativos y organizativos, así nos comenta Alexander Acosta Silva, integrante de la Red y profesor del INDER.

Con respecto al nombre de la experiencia afirma: el nombre es Somos Bayate buscando identidad; esta localidad está dividida en dos Bayate, por lo que queremos unir a los pobladores rescatando tradiciones como el rodeo, la realización de fiestas campesinas, el repentismo, la equitación. Desde hace un tiempo se estaban produciendo algunas indisciplinas sociales como los juegos prohibidos, y se evidenciaba una falta de valores en muchas personas; también se estaban perdiendo las prácticas deportivas, por ejemplo, del béisbol. Entonces, nos dimos a la tarea de rescatar una instalación deportiva; un terreno para jugar pelota, fútbol y hacer otras actividades recreativas y sociales. Esto fue un detonante hacia fuera, y enseguida los pobladores comenzaron a interesarse.

Alexander explica cómo se apoyaron en la metodología de la Educación Popular para logra un acercamiento con la comunidad mediante talleres donde han participado pobladores y actores locales. En tal sentido, ha tenido gran peso el acompañamiento de la Red, desde todos los ámbitos, incluyendo la formación y la comunicación.

Según este educador popular, “hoy pueden observarse transformaciones en cuanto a la participación de la gente. Se va rescatando la colectividad. Al ser una comunidad rural, las viviendas están distantes y esto provocaba que la gente cayera en el individualismo, la apatía, el derrotismo, la falta de afecto social y solidaridad. Desde que iniciamos la fase de acercamiento, la cooperativa agropecuaria (Cooperativa de Créditos y Servicios, CCS) nos abrió el espacio como uno de los lugares representativos y se han reunido en los talleres muchos pobladores. Con ello logramos un ambiente de familiaridad, así como la integración de niños, adolescentes y adultos, con el apoyo de los factores comunitarios. Hemos conseguido que los vecinos recobren la confianza y pongan un poco de cada uno para transformar la comunidad. En el caso del rescate del terreno para la práctica de las actividades deportivas, fue muy importante el hecho que la Red cuente con el apoyo y la legitimidad de diferentes actores territoriales y comunitarios, fue todo un proceso de articulaciones y alianzas, de gestiones y acercamientos que permitieron al final conseguir este logro.”

La Red hace énfasis en los valores ecológicos, e impulsan el desarrollo de jornadas por el medio ambiente en vinculación con las dos escuelitas rurales, las cuales incluyen el trabajo en una finca de semillas cercanas.

De todo lo anterior, da fe Rolando Martínez, delegado de circunscripción, quien afirma que “Somos Bayate” tiene gran significado para los comunitarios: el rescate del terreno para el fútbol y el béisbol, ha logrado cohesionar a los niños, eso se había perdido, y hoy vemos la motivación, la entrega de los muchachos, incluso sin recursos, hay un entusiasmo y un apoyo de los padres”.

Por otra parte, reconoce la labor del grupo gestor, gracias a la cual se están formando personas de bien, que emplean el tiempo en actividades provechosas como el deporte, la cultura y la producción de alimentos.

El proyecto cuenta con el apoyo del gobierno, el partido, las organizaciones políticas y de masas y la comunidad. En mi caso particular, admiro y respeto de todo corazón este trabajo, concluye emocionado Rolando.

Fe González, es miembro del grupo gestor y profesora de deportes, comenta que realizan actividades deportivas y recreativas como “A jugar” y planes de la calle. También fomentan en los niños una conciencia ecológica a través de acciones como la siembra de árboles o la recogida de basura.

“Nos apoyamos en las metodologías del trabajo comunitario para el rescate de las raíces y valores como el colectivismo, el patriotismo, la responsabilidad”, afirma con serenidad.

Algo similar explica Juan Carlos Paz, integrante también del grupo gestor y de la Red EP: Bayate es quizás la población más grande después de Candelaria, y vimos aquí la necesidad de que hubiese instalaciones deportivas y de acercar a la comunidad a diferentes tipos de actividades – recreativas, culturales, sociales- para que dedicaran el tiempo libre a actividades sanas y no a las ilícitas como las peleas de perros y los juegos prohibidos. Con esta experiencia los niños están atendidos y se integran a labores como la creación de huertos. También tenemos un grupo de gimnasia femenina y otro con personas de la tercera edad para que hagan ejercicios. El estadio se atiende con el trabajo de los comunitarios; recibimos el apoyo de los factores de la comunidad e incluso de varias iglesias que han venido desde otras partes del territorio. Esta es una fortaleza gracias al acompañamiento de la Red”.

La legitimidad de la experiencia es confirmada por vecinos como Fernando Pérez, más conocido como “Pincho”. Él ofrece su testimonio de participación en los eventos deportivos que se han realizado. Igualmente se ha sumado a labores constructivas dentro de la localidad. Yo tengo tierras en usufructo y traigo a los niños para que aprendan lo que es la producción de alimentos. Les enseño cómo se siembra, qué trabajo hay que hacer con los cultivos; produzco mango, aguacate, guayaba, plátano, cultivos varios y los vendo en la feria, en la placita, a precios asequibles para que la gente los pueda disfrutar, comenta satisfecho.

Sobre el proceso de acompañamiento a la experiencia, María de los Ángeles, integrante del equipo de coordinación de la Red de Educadoras y Educadores Populares del territorio Candelaria, explica que comenzaron a acompañar esta iniciativa de participación popular desde el mismo momento en que surgió. Según ella, para la Red ha significado una experiencia enriquecedora, se ha transitado ya por las fases de acercamiento y de conformación del grupo gestor; actualmente se encuentran en la fase de diagnóstico, por lo que se han realizado varios talleres con la comunidad.

Este territorio de Red nació hace cuatro años; inicialmente estuvo vinculado a San Cristóbal, pero se decidió, teniendo en cuenta las condiciones y la cantidad de personas formadas, constituirse como un territorio independiente. En estos momentos militan en allí 58 personas y continúa ampliándose a través de la Formación en Educación Popular a Distancia, con los módulos de Concepción y Metodología de la Educación Popular, así como Trabajo Comunitario.

“Poco a poco nos fuimos articulando con los actores del territorio y logrando una identidad y un reconocimiento de nuestro trabajo, también nos hemos articulado con otros proyectos existentes, y acompañamos, además, la experiencia Pétalos de arcoiris. Ésta tiene un perfil sociocultural medioambiental. Buscamos elevar el nivel cultural de las personas y trabajar por el cuidado del medio ambiente a través de talleres y visitas casa a casa. Igualmente contribuimos al rescate de las tradiciones, realizando acciones con los distintos grupos etarios”,explica María de los Ángeles.

Yosema Izaguirre pertenece al del equipo de formación de la Red y atiende, por el Consejo de Administración Municipal, la gestión para el desarrollo local. Ella cuenta que gracias al proyecto se desarrollan actividades positivas para la comunidad, los vecinos se insertan en labores como la recuperación de las redes hidráulicas, el chapeo de las áreas, la creación de jardines con plantas ornamentales y medicinales, y se fortalece en los infantes la conciencia con respecto al cuidado del medio ambiente. Del mismo modo se hace énfasis en temas de género y empoderamiento femenino a través de espacios destinados a mujeres y sus familias. Uno de los resultados con mayor impacto a nivel comunitario, ha sido el rescate de las festividades por el Día de la Candelaria, con diversas acciones socioculturales en las que se insertan cientos de personas.

“Hoy nos preocupamos por seguir cumpliendo con las estrategias de trabajo conjunto entre las Redes y el Centro Martin Luther King. Le damos atención al proceso formativo, al acompañamiento a las experiencias de participación popular, y seguimos generando alianzas e incidencias. Por ejemplo, nos articulamos con la universidad, el gobierno, el partido, la ONAT (Oficina Nacional de Administración Tributaria), la Federación de Mujeres Cubanas, la Unión de Jóvenes Comunistas y otras organizaciones e instituciones, así como con diferentes proyectos comunitarios”, acota María de los Ángeles.

Así avanza, construye y acompaña esta joven Red de Educadoras y Educadores Populares, conscientes de que solo con la participación de todas y todos puede lograrse la mayor suma de felicidad posible.