Blogosfera cubana: adiós al “Síndrome del Cajón de Bacalao.” Entrevista con Rosa Miriam Elizalde, periodista del portal Cubadebate

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Aunque nos habló de Web TV, una especie de televisión a la carta, yo había anotado en mi cuaderno algunos términos vinculados con el periodismo en primera persona, el de los llamados weblogs o bitácoras.

Así que, sintiéndome parte de cierta “generación analógica”, o quizá más bien entre los “emigrantes digitales” de los cuales nos habló en aquella mañana, me desmarqué un tanto del tema central y emprendí el diálogo con un inventario preconcebido que tuvo como centro la blogosfera cubana.

Tengo un blog, ¿y ahora qué?

Si lo comparas con la vida cotidiana, el blog viene siendo como una especie de diario personal en el que escribes desde tu intimidad, pero decides socializarlo. Lo que antes escribías en una libreta a solas, ahora lo haces a través de una herramienta que te permite interactuar con una comunidad que se asocia a partir de intereses comunes.

En la medida en que tú intentas socializar tu experiencia, tus conocimientos, tus deseos, tus valores, comienzas a descubrir que el proceso de comunicación no es automático, que tienes que construirlo, y por lo tanto te empiezas a preocupar cómo se ve ese diario personal en los buscadores, por qué esto no le interesa a nadie y por qué esto sí interesa, mira qué atractivo lo que dice fulanito, voy a escribirle y empiezas a construir la visibilidad que es vital en Internet, donde se crean 10 000 páginas diariamente y decenas de miles de blogs. La pregunta clave es qué puedo decir yo que nadie ha dicho. Si no logras encontrar esa “diferencia”, ese elemento que te singulariza, tu blog no existe aunque esté en la red, debido a la delirante cantidad de información que hace que la gente que no sabe lo que quiere se extravíe, se hunda en vez de navegar.

La mejor manera de entender el universo de la web es tratando de hacer visible un proyecto. Buscando la manera de que un blog o una página web se vea permite entender por qué el mejor camino para llegar a una comunidad numerosa es individualizando el mensaje, haciendo que tus interlocutores sientan que lo miras a los ojos. Ese es el secreto del diálogo a través de la Internet.

De modo que para todas las personas, incluyendo los periodistas, hacer un blog o una página pudiera ser decisivo para la preparación, el conocimiento y la interacción con los espacios sociales en la web, pues le permite adentrarse en las lógicas de la llamada Era de la Información.

El proceso de comunicación no es automático, depende de las decisiones colectivas, de un montón de factores que empiezan a derrumbar concepciones teóricas en las que hemos gravitado durante décadas. El “Síndrome del Cajón de Bacalao” se acabó –un emisor y múltiples receptores pasivos-. Ahora para que fulano y mengano quieran reconocer el mensaje que un punto emite, tienen que tener la voluntad de hacerlo en un espacio en que tienen para elegir entre millones de opciones. Por lo tanto, la primera pregunta que hay que formularse cuando se va a construir un blog es: ¿qué podría yo ofrecerle a ese universo de millones de personas que no se lo proporcionan otros? Parecerse más a uno mismo, ser singular en un mundo que intenta homogenizarlo todo, es esencial para la comunicación con otros.

*¿Hasta qué punto se puede hablar de una blogosfera cubana? *

Hay cuatro elementos indispensables para la expresión en Internet. Uno es la instrucción para enfrentar estas tecnologías, la infraestructura de redes, la cultura y finalmente el equipamiento que facilita la conexión.

Nosotros hemos llegado muy tarde a las tres últimas condiciones, en buena medida por el bloqueo. La cultura es un proceso de sedimentación, que en el universo de la Internet tiene por lo menos 40 años de experiencia en sociedades como la norteamericana, y en el caso particular de la web, casi 20 años. Nuestra primera conexión a la web con un sentido masivo no tiene ni una década de existencia. Todavía nuestra blogosfera está en embrión, con miles de problemas para el acceso y la conectividad, limitadísima por la transmisión satelital.

Un país como Cuba, con una enorme inversión en la instrucción de sus ciudadanos para el uso de estas tecnologías, vive la paradoja de no tener la infraestructura al mismo nivel de esa preparación, y por lo tanto no ha avanzado suficientemente en la expresión de la cultura digital. Tenemos el cerebro de un genio adulto en el cuerpo de un bebé. Cuando podamos contar con esa infraestructura y un tiempo para articular la red social cubana de manera que en el espejo digital se asome la Isla real, el salto que dará este país, no lo dudo, será gigante.

¿Qué tenemos hoy en la Isla? Gente que se expresa y recibe en la red una enorme publicidad internacional porque ofrecen un reflejo chillón y distorsionado de nuestra realidad, y otros, más numerosos, que tratan la cotidianidad de la Isla con más o menos talento y eficacia en la red, pero que como no reproducen el discurso de la satanización de Cuba, tienen un eco discreto, como cientos de miles sino millones de blogs en todo el mundo.

Los problemas de la infraestructura de redes son un cuello de botella al desarrollo de la blogosfera cubana, y también, la reproducción de los modelos de la prensa tradicional en la Internet. Es excepcional, por ejemplo, ver en la blogosfera de los medios periodistas que anteponen la voz personal a la institucional. De hecho se siguen reproduciendo cables de agencias y notas impersonales en los blogs, que es como si usted en su diario personal reprodujera páginas de El Capital o de cualquier otro libro escrito desde la distancia de un ciudadano que no vive ahora mismo en este planeta.

Hay, por supuesto, experiencias importantes que sugieren una madurez en la Internet cubana, como la comunidad de blogs de Juventud Rebelde, la presencia de algunos medios y de centros universitarios en redes sociales como Facebook y Twitter, y el portal multiblog del Centro de Información para la Prensa. Y lo más importante: el cada vez mayor número de cubanos, dentro y fuera de los medios del país, que están haciendo su página personal en las redes o sus blogs, y van aprendiendo no solo a navegar sino a conducir sus barcos a donde ellos quieren llegar. En la medida que va conociendo la Internet y sus herramientas, los blogueros, en particular los que provienen de los medios de prensa, empiezan a quitarse los lastres, a parecerse a sí mismos y a reproducir los problemas y también las bondades que tienen en sus propios ámbitos. Y como resultado, a comunicarse.

*¿Estaremos asistiendo a una invitación a convertirnos todos en periodistas multimedia? *

No, no, yo no creo nos convertiremos en periodistas multimedias ni digitales, como mismo no nos convertimos en periodistas de las máquinas de escribir o de la computadora. Somos periodistas ahora y antes, estamos viviendo ahora un proceso de cambio similar al que se vivió cuando apareció la máquina o después la computadora. Creo que si no adquieres estas habilidades para este mundo sencillamente te vas a quedar atrás, no vas a existir como profesional, no hay manera.

Esto se emparenta con una discusión que hay sobre si debemos conformar redacciones digitales o no. Lo que está pasando es que poco a poco las redacciones tradicionales han ido caminando en pleno a redacción digitales. Aprendes a poner un texto en un administrador de Content Managent System, aprendes a cortar un video si lo tienes que hacer, porque de pronto te das cuenta que tu nota periodística se complementa mejor, si además del texto, tienes a mano un montón de recursos multimediales que fortalecen esa comunicación.

Ya cada vez más las audiencias buscan las imágenes y los recursos multimedia. Tú, como mismo aprendiste con la máquina de escribir primero y después con la computadora, si no aprendes a usar estas tecnologías sencillamente te quedas apartado en una esquina, sin posibilidades de participar en el ámbito de la información.

Los muchachos que llegan ahora a la Universidad –incluso los que empiezan a salir de ella- no tienen problemas con la adaptación a la redacción digital. Su problema sigue siendo el mismo que tuvieron todos los periodistas de este mundo cuando se enfrentaron por primera con la noticia, lo mismo frente a la máquina de escribir que ante la pluma de ganso: el contenido, la calidad, el recurso de comunicación que tú estableces con tus lectores, oyentes o televidentes.

Los jóvenes cubanos, incluidos los jóvenes periodistas, por supuesto, desde que llegaron a la escuela primaria tuvieron un laboratorio de computación. Frente a estas tecnologías están en la misma situación sicológica que cualquier muchacho del Primer Mundo, las herramientas digitales no les son extrañas y pueden armar y desarmar lo que sea sin pánico de ningún tipo. Tienen ante la máquina la misma disposición de nuestros padres ante la lavadora Aurika: no les costó demasiado esfuerzo aprender a lavar con ella, y cuando aparecieron otras más modernas que también secaban, la gente ya no preguntó cómo se hacía.

por: Luis Enrique Perdomo Silva

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