Blogueando el debate. Entrevista al intelectual Juan Antonio García Borrero

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Dalia Acosta

“No sé quién soy. Un currículum sólo es la vuelta al ego en 80 líneas. Solo sé que ‘posteo’; luego existo”, se limita a contar el intelectual cubano Juan Antonio García Borrero en la introducción a su blog Cine Cubano: La Pupila Insomne, un espacio que ha cumplido su función original de fomentar “la cultura de la polémica”. La idea surgió a raíz del debate electrónico que sucedió a la transmisión por la televisión estatal cubana, el 6 de enero de 2007, de un programa que exaltaba los aportes a la cultura de Luis Pavón, un funcionario que estuvo vinculado a la censura a obras, artistas e intelectuales, en la década del 70.

Se trataba de hablar de cine cubano con una mirada abarcadora que incluyera no sólo el oficial sino también el sumergido y el que se hace en el exterior. Rescatar la historia de afuera y de adentro, con los que viven en Cuba, pero también con aquellos que, durante décadas, han trabajado desde los más diversos países.

Pasados dos años, más allá de “repensar” la historia, La Pupila Insomne se ha convertido en un espacio para la polémica sobre los más diversos temas relacionados con el cine, pasando por la política y profundizando en la realización de los llamados jóvenes creadores y en la existencia o no de un pensamiento joven.

¿Cuáles eran las expectativas cuando empezó el blog y en qué piensa se ha convertido?
El blog lo abrí a raíz de aquellas polémicas relacionadas con la reaparición de Pavón en la televisión cubana. Por aquella fecha me encontraba en España con una beca de la Fundación Carolina, y la blogósfera cubana estaba mostrando en esos momentos una gran vitalidad.

En realidad, nunca pensé que fuese a durar más de seis meses y, de hecho, lo cerré un tiempo. Mi intención era proponer un sitio donde se hablase del cine cubano con una perspectiva de conjunto mucho más amplia que esa que asocia la historia del cine nacional a la historia del Icaic (Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos).

Esas expectativas han sido ampliamente rebasadas, sobre todo porque en los últimos tiempos, la participación de cineastas y creadores, muchos de ellos residiendo fuera de la isla, nos ha enriquecido la mirada más común que teníamos del cine cubano.

¿Qué papel piensa está jugando esta “otra” comunicación en la Cuba de hoy?
A mi juicio está ayudando a tomar conciencia de lo precaria que resulta nuestra esfera pública.

Es decir, siempre hemos sido bastante críticos con esas insuficiencias, pero ahora ya se hace tan evidente, que dudo que pueda postergarse una subsanación. No se puede vivir de espaldas al mundo, y mucho menos en esta época donde todo parece estar conectado. Desde mi punto de vista, lo correcto sería establecer una relación crítica con este nuevo fenómeno.

A pesar de las limitaciones de acceso a Internet en un país donde, por el momento, apenas existe conexión domiciliaria, ¿qué alcance real cree pueda tener este tipo de iniciativas?
El acceso a Internet en Cuba es un problema real, pero tampoco es que no se pueda acceder. Para los intelectuales hay vías legales. Los miembros de la Unión de Escritores y Artistas (Uneac), por poner un ejemplo, tienen posibilidades de navegar. El problema es de otra naturaleza.

Pienso que aún no se ha interiorizado que estamos viviendo otra época. Recién es que comienza entre nosotros el proceso de alfabetización informática, por lo que la tradición literaria sigue predominando en todo nuestro accionar.

Lo mismo en términos de producción de saber, que de consumo. De allí que no sea raro que para los críticos cubanos términos como blogósfera resulten tan poco estimulantes, y se siga apelando a los medios tradicionales (televisión, prensa).

En lo personal, he intentado poner en práctica lo que llamo el “blogmail”, donde circulo entre un grupo de interesados determinadas entradas del blog, y eso ha dado buen resultado porque se han originado polémicas interesantes alrededor del cine joven o de los llamados “oficios invisibles”

¿Qué aportes piensa se han hecho desde el blog al debate actual en círculos intelectuales y artísticos sobre temas como la política cultural y el papel del intelectual en la sociedad cubana actual?
La verdad es que sonaría demasiado pretencioso afirmar que han existido aportes si a estas alturas en el blog no se notara la contribución de muchos.

He insistido en que este es un sitio independiente, donde lo que importa es el cine cubano en general. Por eso podemos encontrar lo mismo discusiones sobre la última producción del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficas (ICAIC) que alrededor de películas realizadas por cubanos que no residen en Cuba.

A mí me ha sorprendido bastante de que hasta ahora predomine el diálogo civilizado, lo cual no quiere decir que no se hayan dicho cosas duras. Pienso que el aporte principal del blog va en esa dirección: no sólo demuestra que existe avidez de “pensar” el cine cubano, sino que es posible hacerlo de forma sistemática.

En un país donde los medios de comunicación son propiedad del Estado y el uso de Internet es aún bastante limitado, ¿qué recepción ha tenido La Pupila Insomne en medios tanto oficiales como artísticos e intelectuales?
“Oficialmente” no tengo idea. No he recibido comentarios ni a favor ni en contra. Al margen de esto, el blog va funcionando, como lo demuestran las numerosas contribuciones de creadores cubanos como Jorge Pucheux, Mario Crespo, Marina Ochoa.

Esto hubiese bastado para justificar el alojamiento del blog en alguna página cubana, pero por el momento no ha sucedido. De cualquier forma, sí he contado con el apoyo de intelectuales cubanos muy valiosos, lo mismo dentro que fuera de la isla.

Lo principal, pienso yo, es seguir estimulando la participación sobre todo de los cineastas, pues esto nos permitirá obtener una idea más clara de lo que ha sido esta actividad en Cuba.

Hasta ahora la historia del cine cubano la han escrito los críticos y los historiadores casi siempre tomando en cuenta lo que se ve en pantalla, pero la historia original, la historia más fangosa, la que está en los cimientos de toda película, ha permanecido en las sombras.

Es hora de que entre todos defendamos la memoria histórica de esta actividad, y la de quienes se han visto involucrados en ella.

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