Bush, el gato acorralado

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Entre los que la Casa Blanca de Bush quiere involucrar estn el Congreso, el ex presidente William Clinton y hasta la mismsima CIA. A Bush le ha dado por acusar a los demcratas del Congreso por ayudar a los terroristas, una reaccin muy coherente con su ya famosa frase: conmigo o con los terroristas.

Como siempre que est contra la pared, Bush reacciona como el ladrn que grita Al ladrn! para alejar de s la persecucin. En una aparicin pblica en Alaska, intent alegar que quienes cuestionan sus acciones de hace tres aos, traicionan a las tropas en combate en Iraq. Pero, todos los argumentos que ha empleado son mentira, como el pretexto de la posesin de armas biolgicas por el rgimen de Saddam Hussein que desat la guerra de ocupacin.

Bush dijo que todo el mundo tena la misma informacin de inteligencia y que compartan las mismas conclusiones. El diario The New York Times afirma que la nica parte cierta es que Bush y Clinton trabajaban con la misma informacin de inteligencia. Sin embargo, eso para el peridico neoyorquino- resulta aterrador, porque se trataba de datos de por lo menos cinco aos atrs.

Algunos servicios secretos no tenan las mismas opiniones que sus colegas estadounidenses, pero esos criterios fueron ignorados. El Congreso estaba en la luna de Valencia porque el Estimado Nacional de Inteligencia que se le present poco antes del voto sobre la guerra careca de los elementos discordantes adems de que algunas conjeturas se pusieron como hechos.

La mencionada publicacin dice que es difcil imaginar que quiso decir Bush cuando asegur que todos llegaron a la misma conclusin sobre las armas biolgicas. Tanto Bush como los gobiernos de Francia, Rusia y Alemania consideraron que la guerra no estaba justificada y hasta su Gran Bretaa admiti luego que no haba nuevas pruebas contra Iraq, sino una nueva poltica. En el tema del supuesto programa nuclear de Hussein, la Casa Blanca de Bush tuvo an menos adherentes y las informaciones sobre supuestas compras de uranio en Nger pronto se supo que eran falsas.

Tampoco tena sustento alguno la afirmacin de la administracin de que Irak estaba asociado a al-Qaida y los atentados del 11/S. Richard Kerr, quien fuera subdirector de la CIA, admiti en 2003 que la comunidad de inteligencia fue presionada para que encontrara pruebas que apoyaran una conexin entre Iraq y al-Qaida. El vicepresidente Richard Cheney present un supuesto viaje de Mohamed Atta, uno de los involucrados en los ataques del 11/S como un hecho, cuando existan muchas dudas. Otros funcionarios que participaron en la creacin del guin sobre armas de destruccin masiva para acometer la ocupacin de Irak fueron Condoleezza Rice y Colin Powell.

An si se le diera a la administracin el beneficio de la duda en cuanto a que crean sinceramente que Bagdad tena AEM, est claro que ocult informacin a la ciudadana y el Congreso y desinform sobre el inicio de la guerra. Los fantasmas de Bush se resisten a quedarse en el armario y se salieron con la visita a Washington del viceprimer ministro iraqu Ahmad Chalabi, uno de los que trasladaron la informacin engaosa sobre los programas de armas de Hussein antes de la guerra.

Ahora, la Casa Blanca de Bush prepara dos lneas de defensa: 1) muchos demcratas coincidieron en que Iraq era un peligro, 2) dos estudios oficiales no encontraron pruebas de que la inteligencia antes de la guerra no era correcta ni influida por razones polticas. Pero, ambas tienen huecos porque no contestan las principales preguntas que se hacen la ciudadana y otros sectores sobre manipulacin informativa ante el Congreso acerca de la amenaza de los programas de los armamentos de Hussein.

La administracin est en lo cierto en que muchos demcratas votaron a favor del uso de la fuerza en octubre de 2002 (29 en el Senado y 81 en la Cmara). Pero, muchos ahora dicen que se consideran despistados por la forma en que el equipo de Bush present la informacin de inteligencia.

En su escala en Alaska (rumbo a Japn), el presidente calific de irresponsables a los demcratas por criticarlo, pero, la realidad es que su administracin us una informacin nada confiable para justificar una guerra. El lder demcrata del Senado, Harry Reid, de Nevada, dijo que la Casa blanca ha tratado de justificar sus decisiones sobre Iraq con varios elementos, pero todas esas cosas simplemente no son verdad.

La administracin lo saba, pero no compartieron eso conmigo o con nadie del Congreso que yo sepa, apunt el senador. Sin embargo, Bush y su equipo no pretenden quedarse con las manos cruzadas y preparan una cruzada (sus integrantes tienen adoracin por la palabra, debido a sus inclinaciones msticas).

Ese esfuerzo ser como sus precedentes de la Edad Media- asunto de vida o muerte, incluidas declaraciones de los demcratas sobre la amenaza de Iraq.

La Casa Blanca alega que el Comit de Inteligencia del Senado, en 2004, y la Comisin Robb-Silberman, este ao, investigaron y descartaron presiones ejecutivas . Pero el juez Laurence Silberman, co-presidente de la Comisin, reconoci que la orden ejecutiva por la cual fue creada no le encarg tratar el uso de inteligencia por los polticos y no fue parte de su encuesta.

La guerra en Iraq se ha hecho tan incmoda que numerosos congresistas republicanos consideran una propuesta para elaborar una estrategia sobre su fin. Los agujeros en la posicin de Bush se extienden a un debate sobre permitir a los detenidos en Afganistn algn acceso a los tribunales federales. La propuesta original parti de Lindsey Graham (R. SC) mientras otra sobre la guerra de Iraq fue presentada por el lder de la mayora en el Senado Bill Frist y John Warner (R. Va).

sta ltima requerir que la Casa Blanca informe al Capitolio en extenso cada trimestre sobre los progresos en Iraq. Mientras, los demcratas presentaron otra que establece un calendario para la retirada de las tropas, pero ambos tienen en comn el inters en que los iraques se ocupen de sus propios asuntos.

Los demcratas han puntualizado que los planes muestran un cambio en los republicanos y un reconocimiento del descontento ciudadano y su insatisfaccin con Bush y su gente. Warner admiti que se ajust la propuesta demcrata para buscar un terreno comn entre los dos partidos en estos asuntos y, al final, parece que una vez ms, el sistema actuar con su usual consenso en temas que puedan afectarlo.

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