“Calle 13, gracias por atreverse”

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Tamara Roselló Reina

Eran poco más de las seis de la tarde del martes 23 de marzo cuando Kelvis Ochoa y su banda, cedieron micrófonos a los invitados puertorriqueños. El público estalló. El muro sobre el malecón habanero apretaba a la multitud.

Llegaron curiosos y bailadores, seguidoras de la fusión de ritmos de la banda, estudiantes de otras regiones con sus banderas nacionales. Eran alrededor de 200 mil personas, difundieron los medios de comunicación poco después.

“Nadie como tú” fue el primero de 14 temas que interpretó Calle 13 junto a un coro gigante, que agitaba hasta a los menos bailadores. Muchachas y niños subieron a la tarima para hacer de esa tarde una “fiesta de locos”, llena de “cosas bonitas.”

“A todos los barrios de Cuba y a los latinoamericanos, a los barrios puertorriqueños.” A ellos, dijo René, le cantan. “Más fácil se me hace escribir cosas que estoy viendo, coger directo de ahí y proyectar eso. Quizás haber estudiado arte me dio esa sensibilidad de poder apreciar cosas que la gente normalmente no aprecia, que están alrededor de nosotros todo el tiempo y que uno las deja, no las atiende.”

Así contó cómo nacen sus letras ante un auditorio mayoritariamente joven, reunido en la Casa de las Américas, un día antes del concierto. Fue como una gran conferencia de prensa, que adelantó o confirmó el desenfado y la coherencia de estos músicos boricuas, que se autodefinen cultivadores del género urbano, porque hablan de todo lo que les rodea, “no solo de política, sino a nivel sexual, religioso, o cuando vamos a las fiestas…”De ello beben, por eso confesaron que les gustaría volver a Cuba, para “grabar cosas y mezclarlas” con su trabajo, “pa capturar lo que está pasando acá”.

“Combinación de Cuba y Calle 13”

Esa fue una de las frases sueltas que Residente intercaló entre canciones, y que atrapé en mi memoria, tal vez para titular mi crónica de la jornada. Mientras una fila infinita de personas cruzaba a mi alrededor, como si fueran hormigas camino a un dulce, me esforzaba con una cámara fotográfica en la mano, por hacer instantáneas de los protagonistas del concierto. Misión imposible, me dije. Pero a mi alrededor había muchos pretextos para recordar en imágenes lo que acontecía e incluso, para dudar luego, qué título escoger.

Solo después vi en otros medios de prensa que René se desprendió de su pullover y lanzó sus zapatos al público, para terminar con el pecho y su espalda al aire y sus pies más cerca del suelo cubano.

Como presionando sus pulmones dejaba leer sobre su piel “recibimos flores y balas en un mismo corazón”. Otra vez los versos de Lola Rodríguez de Tió, que no nos permiten olvidar los vínculos entre Cuba y Puerto Rico, que “son de un pájaro las dos alas”.

La música, con sus raíces y ritmos similares, tiende puentes. Ahí están algunos de sus referentes: Irakere, la Nueva Trova (Silvio Rodríguez, Pablo Milanés), Compay Segundo…

Otra parte de esos lazos con la mayor de las Antillas descansan en la relación familiar con Carlos Múñiz – un cubano radicado en Puerto Rico-, a quien no conocieron porque fue asesinado en San Juan, en 1979, por el grupo terrorista Omega 7.

Calle 13 tocó frente a la Oficina de Intereses de los Estados Unidos en La Habana, en la Tribuna que recuerda por siempre a las víctimas del terrorismo que se ha engendrado al norte. Por atreverse a conectar aún más a nuestros pueblos, Carlitos fue uno de sus blancos. También el líder puertorriqueño Filiberto Ojeda Ríos, asesinado por el FBI en el 2005. “Querido FBI” fue el canto de ira por ese episodio. “Dedicado, directamente, al edificio que está allá atrás”, dijo Residente antes de interpretarlo en tierra cubana.

Con ese tema tuvieron “la suerte de experimentar qué puedes hacer con el micrófono (…) El país se movió completo- rememoró René en Casa. Me di cuenta de que podía escribir más cosas y mover a la gente. (…)Cuando lo hice no tenía disquera, estaba coqueteando con una y estaban como para firmarnos. Ya habían escuchado los temas, les habían gustado. Tiré Querido FBI fuera del disco y ese mismo día me llamó todo el mundo: «Tú estás loco, nadie te va a contratar ahora». Todo el mundo me tiró por la radio. La mitad de Puerto Rico se puso en contra mía porque hablaba de la libertad de Puerto Rico también. Fue bien difícil (…) Cuando hicimos el tema se lo dije claro a la disquera: creo que ser honesto es importante. Yo fui honesto y le dije que iba a hacer esto y si no me quieres firmar, no me firmes, pero voy a seguir haciéndolo.”

“Se vale to-to se vale to-to”

Sonó “to mezclao” mientras disparaban palabras que cuestionan la vida cotidiana, que se parecen a quienes vienen de atrás, de abajo, y por eso se conectan con el Pueblo, “que manda”.

Salieron del barrio donde se criaron, que es como otro cualquiera, para llegarles a la gente común “aunque sea difícil entrar.” Usaron el reguetón en su juego musical. “Si ven, si escuchan en el primer disco, allí hay tres reguetones. En el segundo hay menos. Cada vez hay menos, pero la gente ya se afincó con lo que tenemos. Y de repente la gente que escucha reguetón está escuchando también música andina. De momento me están preguntando quién es Mercedes Sosa. Para mí eso es lo valioso que ha tenido Calle 13: empujárselo «mungo».” Ese fue el “truco”, asegura René.

Y Eduardo se refiere a esa filosofía de compartir, sin la cual no hubiera sido posible que en Cuba, encontraran a tantas personas conocedoras de su música. “Nuestra propuesta es que se riegue la cosa. No nos importa mucho que nos pirateen. Para nosotros ha sido bueno porque recibimos mucha música también. Yo pirateo mucho, así que pirateen lo mío y así hacemos un intercambio”.

A sus cuatro hermanas, a la madre, cuyo rostro el líder de la banda se tatuó en el brazo izquierdo, a las mujeres todas les lanzaron “Un beso de desayuno.” Esas vibras femeninas le han crecido la pasión que comparten por lo que hacen. Eduardo, más tímido que su hermano, contó en la sala Che Guevara, de Casa de las Américas, que el arte era una opción, no un hobby para la familia. “Desde un principio fue una posibilidad de verdad.”

“Vamos a darle clases al mundo”

“Latinoamérica unida como soñó Simón Bolívar.” “Cuba de pie”. Calle 13 se despidió así de las cubanas y cubanos. Antes le habíamos oído decir que nuestro continente “está creciendo para bien” y defender las ganas de hablar y de oírnos en Español, la lengua que nos comunica a los de este sur.

“Y en Puerto Rico, cuando en el aeropuerto me paran y me hablan en inglés, no les hago caso, sigo caminando. Me dicen: «sir, you have to stop». Me hago el que no entiendo cuenta Residente, aunque estudié en Georgia tres años y entiendo lo que me dijo, porque hay una cosa ahí latinoamericana que es importante pa mí conservar.”

O el uso que han hecho de la red social Twiter para definir, por ejemplo, el mensaje que mostró en su camisa durante los premios MTV: “Uribe para las bases militares”, una idea entre muchas otras que se socializó y sintetizó colectivamente desde Internet.

Roberto Zurbano, director de la revista Movimiento (sobre el hip hop en Cuba), interpeló a René casi al finalizar el intercambio en Casa: “tú eres un modelo de intelectual que sabe entregarse a los demás con una conciencia del carajo, porque si no, no te cagas en el mercado, porque si no, no hablas de los cinco (cubanos) prisioneros en el imperio como lo has hecho, porque si no, no tendrías el valor de venir a Cuba y decir todo esto, y de encontrarte con un chamán por allá por Bolivia, de aunar todas estas cosas y abrir un nuevo lenguaje y un código que se está dando (…)

“Y eso significa una revolución en América Latina, porque lo han pensado y se han entregado a hacer estas cosas. Ustedes son los nuevos modelos para una juventud y niños, que aquí los ven, eso es lo que ustedes significan. Y es bueno que vengan a Cuba a seguir compartiendo esta historia de emancipación, de justicia y de belleza.”

Por ir contra los “tanques de guerra” y a favor del oxígeno que da vida al continente, a sus pueblos y a su integración, Calle 13 se ganó los aplausos y las ganas de preguntarles más sobre sí mismos. Son un símbolo, pero no va estudiarlos, sino para disfrutarlos y seguirles.

PD: Tras su presentación en La Habana salieron “pal norte” este jueves 25, no sin antes visitar la escuela primaria “Carlos Muñiz Varela”, en el municipio de Bauta. Hicieron otra escala en la Escuela Internacional de Cine y Televisión, de San Antonio de los Baños. Según reporta Prensa Latina allí intercambiaron experiencias con estudiantes de su país y ofrecieron su colaboración para la banda sonora de futuros proyectos de cineastas noveles.

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