CAMBIOS EN EL PERSONAL DE ESTADOS UNIDOS RELACIONADO CON LA POLTICA HACIA CUBA

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Cuatro nuevos nombramientos de la administracin Bush para puestos que influyen en la poltica de Estados Unidos hacia Cuba, adems de la promesa por restablecer una comisin presidencial sobre el futuro de la Isla, estn aumentando las esperanzas entre algunos cubanoamericanos para un mayor recrudecimiento de las sanciones contra La Habana.

Entre sus esperanzas estn la revisin de los acuerdos migratorios establecidos en 1995 con La Habana que condujeron a la poltica de pies secos-pies mojados para los emigrantes cubanos y la total puesta en prctica de las sanciones contenidas en la ley Helms-Burton contra algunos inversionistas extranjeros en Cuba.

Los cambios en el personal relacionado con la poltica hacia Cuba forman parte de la mayor reestructuracin del equipo que atiende los asuntos latinoamericanos del Departamento de Estado desde que el presidente Bush asumiera la presidencia en el 2001. El cambio principal es la llegada de Thomas Shannon como subsecretario de Estado para el Hemisferio Occidental, el puesto diplomtico ms importante de la regin.

El cargo anterior de Shannon al frente del equipo sobre asuntos latinoamericanos en el Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca pas a Dan Fisk, ex asistente del senador retirado Jesse Helms (republicano por el Estado de Carolina del Norte), quien ayud a la elaboracin del anteproyecto de la ley Helms-Burton en 1996 y ha apoyado firmemente posturas de lnea dura hacia Cuba.

Fisk, previamente el No. 3 en el equipo para el Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, con responsabilidades en los temas de Cuba, Amrica Central y el Caribe, hizo alarde, el ao pasado, de que el reciente recrudecimiento de las sanciones norteamericanas “pona a prueba al rgimen a un punto que no haba sido puesto por lo menos en los ltimos 25 aos”.

Entre las otras caras nuevas para atender el tema de Cuba se encuentran: Michael Parmly, jefe de la misin diplomtica de Estados Unidos en La Habana y Stephen McFarland, jefe de la Oficina para Asuntos Cubanos del Departamento de Estado, ambos asumieron silenciosamente sus cargos este verano.

Tambin est Caleb McCarry, coordinador para la transicin en Cuba del Departamento de Estado un puesto potencialmente influyente ocupado a finales de julio tras haber sido recomendado por una comisin del Gabinete que Bush cre denominada Comisin para la Asistencia a una Cuba Libre.

McFarland es diplomtico de carrera especializado en Amrica Latina y anteriormente prest servicios como vicejefe de la misin en Venezuela, donde se dio a conocer al atreverse a salir del recinto de la embajada norteamericana para enfrentarse a los manifestantes antiestadounidenses. En la Oficina para Asuntos Cubanos, sustituy a Kevin Whitaker, quien ocup el antiguo puesto de McFarland en Caracas.

Parmly, experto en asuntos europeos y derechos humanos con recientes tareas en Afganistn y Bosnia, sustituy a James Cason en septiembre como jefe de la Seccin de Intereses de Estados Unidos en La Habana una especie de embajada, ya que ambos pases no mantienen relaciones diplomticas formales.

Parmly, quien es catlico, ha estado escuchando misa regularmente en La Habana y se piensa que establezca contacto con la Iglesia en Cuba, una institucin que pudiera jugar un papel en la Cuba poscastrista. Pero hasta ahora, se ha comportado de manera discreta comparado con Cason, cuyas muestras pblicas de apoyo a los disidentes con frecuencia enfurecan al gobierno del presidente Fidel Castro.

Sin embargo, los cubanoamericanos se sienten particularmente estimulados por los comentarios de McCarry al “The Herald” de que quera restablecer la Comisin para la Asistencia a una Cuba Libre, cuyas recomendaciones el ao pasado condujeron al recrudecimiento de las sanciones destinadas a negarle los recursos extranjeros al gobierno de Castro.

La secretaria de Estado Condoleezza Rice dirigira la comisin, aunque algunos analistas de Washington especulan que al secretario de Comercio Carlos Gutirrez, cubanoamericano, pudieran pedirle que funja como copresidente.

“Es estupendo”, declar Frank Calzon, quien dirige el Centro para una Cuba Libre, radicado en Washington. “Significa que a pesar de tantas cosas urgentes e importantes que estn ocurriendo, la Secretaria de Estado centrar su atencin en Cuba y la regin”.

McCarry se neg a ofrecer detalles sobre el trabajo futuro de la comisin. Slo dijo que la idea es seguir el informe del 2004, el cual buscaba las vas para acelerar y prepararse para la cada de Castro.

“En ese momento, veremos dnde estamos y hacia dnde queremos ir”, expres McCarry, quien fue durante mucho tiempo un asistente influyente aunque poco conocido del Comit de Relaciones Exteriores de la Cmara, muy cercano al poderoso presidente de la comisin, el representante Henry Hyde (republicano por el Estado de Illinois)

Otto Reich, ex enviado especial de la Casa Blanca para el Hemisferio Occidental del gobierno de Bush, quien adems trabaj estrechamente con la comisin para llevar a cabo sus recomendaciones, declar que era conveniente reestructurar varios frentes de la poltica de Estados Unidos hacia Cuba.

Reich dijo que la comisin poda revisar la poltica en la que los emigrantes cubanos interceptados en el mar son devueltos a la Isla, mientras que los que logran llegar a Estados Unidos se les permite quedarse. Subray que la poltica era injusta, ya que el gobierno norteamericano nunca haba devuelto a los refugiados que emigraban de los pases comunistas de Europa.

Sin embargo, los crticos dicen que el informe del 2004 y cualquier accin en el futuro por parte de la comisin son simplemente otros ejemplos del fracasado intervencionismo de Estados Unidos contra Cuba.

“Ninguna de las medidas tienen la ms mnima posibilidad de derrocar al gobierno de Castro”, manifest Wayne Smith, ex jefe de la Seccin de Intereses de Estados Unidos en Cuba y en estos momentos en el Centro para la Poltica Internacional, un grupo de apoyo en Washington.

Algunos activistas cubanoamericanos esperan que el presidente Bush ponga en vigor una clusula suspendida durante largo tiempo de la ley Helms-Burton de 1996 que niega las visas a los extranjeros que invierten en propiedades cubanas confiscadas por el gobierno de Castro de ciudadanos cubanos o residentes.

“Nuestra esperanza es que aleje a algunos de esa burocracia”, expres Mauricio Claver-Carone, director del Comit de Accin Poltica para la Democracia Estados Unidos-Cuba.

McCarry se neg a responder preguntas sobre la puesta en vigor de la clusula de la ley Helms-Burton. Sin embargo, la puerta de su oficina tiene un letrero que dice: “Viva la Helms-Burton”.

Traduccin: Melvis Rojas Soris

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