Carrera de obstáculos hacia la renovación

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Dalia Acosta

A pesar de no haberse logrado la esperada “renovación generacional” en el más alto nivel de dirección del gobernante Partido Comunista de Cuba (PCC), este país podría entrar en una nueva etapa de desarrollo socialista si se logra superar la resistencia al cambio de los sectores más conservadores.

Mientras no pocas personas lamentan que el VI Congreso del PCC cerrara sus puertas el pasado martes 19 con la presentación de un Buró Político integrado en su mayoría por la “vieja guardia”, con 15 miembros y un promedio de edad de 67 años, otras indican que cualquier cambio real en este país dependerá fundamentalmente de nuevos modos de pensar.

“Años de esquematismos, de reduccionismos y simplificaciones, de voluntarismo, pesan sobre la actuación de quienes deben impulsar los cambios. La conciencia de estas limitaciones y barreras será la primera condición para evitar que ellas distorsionen o frustren los cambios propuestos”, dijo a IPS el psicólogo y comunicador José Ramón Vidal.

Para él queda claro que el “escenario deseado” pasa por una institucionalidad fortalecida, la ruptura del monopolio del Estado sobre todas las actividades económicas, una mayor autonomía a las empresas estatales y una descentralización administrativa que favorecerá las posibilidades de gestión de los gobiernos municipales.

Sin embargo, “se continua limitando la participación popular a las consultas, a estar atentos a sus reclamos, pero no aparecen en los textos nuevas ideas de cómo incrementar el papel de los ciudadanos de manera orgánica en las decisiones políticas ni de cómo incrementar el control popular sobre las instituciones y los dirigentes”, afirmó Vidal.

El necesario cambio de mentalidad, reconocido por el nuevo primer secretario del Partido, no se aplica obligatoriamente a generaciones específicas sino a sectores que podrían ver en las transformaciones propuestas una amenaza a las cuotas de privilegio que se han ido ganando con carreras políticas o burocráticas.

El presidente Raúl Castro, desde que asumió tras el retiro por enfermedad en 2006 de su hermano Fidel, ha insistido en la necesidad de desconfiar de la falsa unanimidad y respetar la diversidad de opinión, cuyos límites en su caso podrían estar donde comienzan los grupos de la oposición política.

Durante el VI Congreso del PCC, que sesionó del 16 al 19 de este mes, Raúl Castro llamó a eliminar los prejuicios hacia las personas que trabajan por cuenta propia, insistió en separar las funciones del Partido y del gobierno y reiteró la necesidad de avanzar sin apresuramientos ni improvisaciones.

“Con la aprobación de los Lineamientos de la Política Económica y Social quedó la herramienta principal, el qué, ahora viene el cómo: el marco jurídico legal, la reglamentación e incluso cambios en la Constitución”, dijo a IPS el economista Armando Nova, del gubernamental Centro de Estudios de la Economía Cubana.

A juicio del especialista, este país se enfrenta “más que a una actualización, a un reordenamiento del modelo” económico social. “Está el desarrollo de varias formas de propiedad, se abre espacio a un sector no estatal en la economía, la racionalidad en materia laboral y salarial”, ejemplificó.

De todo este conjunto, añadió, los temas más complicados son el reordenamiento laboral, que en un inicio se previó afectaría a cerca de medio millón de personas este año, y la eliminación de la libreta de abastecimientos que garantiza la entrega de productos de primera necesidad a toda la población a precios subsidiados.

Por razones económicas “no se puede renunciar a ellos, pero es buena la aclaración de que se van a crear condiciones. El proceso será paulatino, y en el caso del reajuste de plantillas estará asociado a las posibilidades y opciones laborales”, agregó Nova, uno de los más importantes estudiosos de la agricultura cubana.

Mientras, llamó la atención de la sociedad civil el reconocimiento de la permanencia de inequidades de género y raza, problemática que suele ser negada por la propaganda oficial y también por autoridades que prefieren apelar siempre a los logros alcanzados y minimizar las carencias.

“Tenemos que estar alerta para no caer en las trampas del pasado, cuando se creyó que con la abolición de la sociedad dividida en clases antagónicas todos los problemas sociales, políticos y culturales desaparecían”, dijo a IPS el escritor Tomás Fernández Robaina, integrante de la iniciativa ciudadana Cofradía de la Negritud.

“Siempre los problemas sociales han sido desplazados por los problemas económicos y políticos. No caigamos una vez más en el mismo error”, advirtió Fernández Robaina y llamó a “no cerrar los ojos a los problemas sociales” que aquejan a los sectores de la población más requeridos de atención, como los afrodescendientes.

Por su parte, la bloguera Sandra Álvarez, destacó el aumento de mujeres y personas negras y mestizas en el nuevo Comité Central del PCC, y consideró que en la implementación de los lineamientos aprobados deberán ser “controladas con rigurosidad todas aquellas inequidades raciales que pudiesen generarse o profundizarse”.

“Espero que el debate sobre las inequidades presentes en la sociedad cubana, según la pertenencia racial de sus individuos, se lleve también a la Conferencia Nacional del Partido”, añadió la creadora del blog “Negra cubana tenía que ser”. La reunión, que se dedicará a cuestiones internas del PCC, fue convocada para el 28 de enero de 2012.

Además del tema racial y de género, José Ramón Vidal valoró las críticas realizadas durante el VI Congreso a la política de cuadros, cuyos errores fueron vinculados por Raúl Castro a la imposibilidad de rejuvenecimiento del Buró Político, y el llamado a desterrar los prejuicios y actitudes no inclusivas hacia creyentes e instituciones eclesiales.

En lo relacionado con el papel de la prensa nacional, el comunicador estimó que ésta podrá cumplir su “responsabilidad social” cuando supere su rol actual, muy centrado en “labores de propagandista”, y refuerce sus funciones informativas, educativas y de vehículo de intercambio de ideas para “la construcción de consensos inclusivos”.

Al analizar la trascendencia del Congreso, el historiador y antropólogo Jesús Guanche recordó que “todavía hay que bregar con quienes no acaban de entender que el medio y el fin del desarrollo es el ser humano en su diversidad de expresiones culturales y de opciones personales, y que la economía, por exitosa que sea es sólo un medio”.

“Todos los cambios necesarios (en Cuba), especialmente el desatar definitivamente el nudo de las fuerzas productivas, deben propiciar un golpe demoledor contra la corrupción, la de abajo y especialmente la de arriba, que también influye en trabar todo lo que pueda ser trabado”, dijo a IPS en declaraciones vía correo electrónico.

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