Carta pastoral de la Unión Evangélica Pentecostal Venezolana en torno al golpe de estado en Bolivia

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La hermana Bolivia llorando, la solidaridad marchando

Hay seis cosas que detesta nuestro Dios, y hasta siete que le causan horror, la mirada despreciativa, la lengua mentirosa, las manos que derraman sangre inocente, el corazón que medita intenciones culpables, los pies que corren impacientes a hacer el mal, el testigo falso que habla para mentir, y el que siembra discordia entre hermanos (Proverbios 6:16-19)

En la madrugada del lunes 12 de noviembre de 2019, nos sorprendió un audio de nuestro Presidente Nicolás Maduro que comunicaba: “Se ha consumado el golpe de Estado en Bolivia”, orquestado por fuerzas políticas nacionales e internacionales opositoras al gobierno del Presidente legítimo Evo Morales.

Desde ese nefasto día estamos viendo con horror cómo se va consolidando todo el montaje de uno de los golpes más descarados que nos ha tocado presenciar en estos últimos tiempos.

Hoy nuestra querida hermana Bolivia llora, pero la solidaridad mundial está marchando, llena de dignidad y esperanza, lado a lado con los que luchan para desmontar el golpe de Estado. Cada quien aportando su granito de arena.

En este escenario nos resultan muy alentadoras las palabras del Vice-presidente boliviano, Alberto García Linera, en un mensaje que circuló por las Redes Sociales, en donde señala que estos son tiempos difíciles, pero la gente que lucha por los derechos humanos, por la paz y la justicia, en contra de sistemas injustos y opresores, se alimentan de los tiempos difíciles, así que alentó a su pueblo a no abandonar la lucha sólo porque se puso difícil, en ese sentido la consigna es “Luchar, caerse, levantarse, luchar, caerse levantarse”.

Este mensaje nos hizo recordar la historia de la fe cristiana que fue perseguida y martirizada por los políticos, los poderosos y los religiosos aliados al poder imperial, que se sentían amenazados por un movimiento de gente pobre, que crecía de manera asombrosa, siguiendo a un Jesús solidario con sus sufrimientos, y que denunciaba las injusticias que padecía su pueblo. Y esto llevó a Jesús a ser mártir también, y a padecer una muerte política de las más crueles que se conocen.

Pero este sufrimiento inocente, Dios lo convirtió en fuerza y poder de los pobres, porque como bien señala el Dr. Carmelo Álvarez en su más reciente libro Dios, Silencio y Palabra (2017:76-78), sufrir por una opción que se toma, por un compromiso hacia las demás personas, para promover la justicia y la libertad que garanticen la vida abundante de la que nos habla el Evangelio, es un sufrimiento con propósito, y como tal obtendrá su pleno sentido en la gracia de Dios.

Es desde esta fe, la que va de la mano con el pueblo que sufre en la lucha por conquistar y mantener sus derechos, desde esta fe, comprometida con el sufrimiento de los que proclaman la justicia, elevamos nuestra voz en contra del golpe de Estado que se ha consumado en Bolivia, en contra del Presidente legítimo de esa nación, el Presidente Evo Morales.

Repudiamos también la utilización que se ha hecho de la Biblia, similar a lo que sucedió en tiempos de la conquista y colonización de nuestra tierra indoamericana hace más de 500 años, poniéndola del lado de quienes asesinan, amenazan, mienten, engañan, discriminan y destruyen lo que es bueno para nuestros pueblos.

Quienes suscribimos la presenta Carta Pastoral, en representación de nuestros pastores, pastoras, Obispos, Obispas y líderes de nuestra iglesia evangélica pentecostal, rechazamos este tipo de utilización de la Biblia, para justificar la guerra, la opresión, el racismo, pues para nuestra iglesia, la Biblia es Palabra liberadora, contiene los juicios de Dios contra los opresores y contra los poderosos que cometen injusticias en contra de su pueblo.

Desde nuestra Venezuela Bolivariana animamos a nuestras iglesias hermanas en Bolivia a seguir en esperanza solidaria, construyendo la Paz con Justicia y Dignidad en estos tiempos decisivos, en los que se están construyendo una nueva humanidad, una nueva nación y el Reino de Dios de Paz con Justicia y Dignidad que Proclama Jesús de Nazareth.

Al pueblo boliviano en pie de lucha, sujeto histórico de su propia liberación, que hoy enfrenta la muerte y toda clase de peligros, les enviamos nuestro abrazo solidario y nuestras oraciones, para que puedan recuperar muy pronto su país, la legalidad, la democracia, la institucionalidad, para proteger los logros sociales que han conquistado en su nación.

¡Adelante Bolivia hermana, tus lágrimas serán acariciadas por un nuevo sol, radiante de Justicia y Paz ¡

Atentamente,

Por la Unión Evangélica Pentecostal Venezolana (UEPV),

Gamaliel Lugo, Obispo General Nacional

Elida Quevedo, Presidenta Pastoral Nacional de las Mujeres

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