El Autismo no es un mundo aparte

Norma Ferrás Pérez

La ONU declaró el 2 de abril como Día Mundial de Concienciación Sobre el Autismo, para sensibilizar a los gobiernos y población en general acerca de la necesidad de ayudar a mejorar la calidad de vida de las personas con autismo y sus familiares, y el derecho a su inclusión en la sociedad. Para su divulgación, en muchos países, maestros, alumnos y familiares marchan vestidos de azul, color que lo simboliza.

El autismo es un trastorno del desarrollo, que generalmente se diagnostica durante los tres primeros años de vida. Se incluye dentro del concepto de Trastorno del Espectro Autista (TEA), conjunto de síndromes del desarrollo que resultan de ciertas combinaciones de rasgos autistas, los cuales perjudican la comunicación, interacción social y la conducta. Además, afecta el aprendizaje en dependencia del nivel de desarrollo.

Nadie está exento de tener un hijo con este trastorno, pues ocurre independientemente de la raza, entorno, ambiente familiar o situación psicológica, nivel socioeconómico o educacional. En Cuba no existe una alta incidencia, comparado con otros países, pero cada año se diagnostican nuevos casos.

Aunque en los últimos tiempos se ha tratado este tema en algunos dramatizados de nuestros medios, solo ha sido visto desde el ámbito familiar. No se profundiza sobre las consecuencias sociales ni se divulga lo suficiente la existencia de esta conmemoración, por ende aún existe desconocimiento social e institucional.

Lamentablemente no poseen un carné que los identifique y a primera vista puede pasar inadvertido su padecimiento. Esto trae como consecuencia que los padres tengan que apelar a la buena voluntad de las personas para valerse de los mismos derechos de otros discapacitados; aparte de la incomprensión social, quienes a veces piensan que son niños impertinentes y majaderos.

El autismo tiene un amplio espectro, que va desde las personas con un bajo nivel de desarrollo, con ausencia de lenguaje verbal, quienes requieren de mayor ayuda para llevar a cabo sus tareas cotidianas; hasta los de alto nivel, con un gran potencial cognitivo, que les permite incluirse en otras enseñanzas; por tanto es necesario fortalecer la preparación de los maestros para asumir esta labor.

Este trastorno es para toda la vida, por lo que el niño con autismo lo será de adulto, y hasta hoy no se ha previsto una institución con talleres que los prepare para la vida después de culminar la etapa escolar a los 21 años. Además, deben establecerse políticas para preparar puestos laborales para la futura integración de los que alcancen un mayor desarrollo.

Las personas que lo padecen presentan dificultad para entender los límites establecidos por la sociedad en cuanto a la disciplina y respeto hacia los demás. Al paso del tiempo, logran asimilarlo en mayor o menor medida, con ayuda de los padres y la escuela. Es un proceso muy difícil para la familia, no sólo por aprender a convivir con el autismo, sino por las consecuencias sociales que deben enfrentar. Si en su andar cotidiano se encuentra una mamá o papá y le dice: mi hijo tiene autismo, usted ya sabrá de qué se trata y si lo necesita ayúdelo.

Las 10 estrategias de manipulación masiva, según Noam Chomsky

Noam Chomsky es uno de los intelectuales más respetados en el mundo. Este pensador estadounidense ha sido considerado el más importante de la edad contemporánea por The New York Times. Uno de sus principales aportes es haber propuesto y analizado las estrategias de manipulación masiva que existen en el mundo de hoy.

Noam Chomsky se dio a conocer como lingüista, pero también es filósofo y politólogo. Al mismo tiempo, se ha convertido en uno de los principales activistas de las causaslibertarias. Sus escritos han circulado por todo el mundo y no dejan de sorprender a los lectores.

Chomsky elaboró un texto didáctico en el que sintetiza las estrategias de manipulación masiva. Sus reflexiones al respecto son profundas y complejas. Sin embargo, para efectos didácticos, lo resumió todo en principios sencillos y accesibles a todos.

1. La distracción una de las estrategias de manipulación masiva

Según Chomsky, la más recurrente de las estrategias de manipulación masiva es la distracción. Consiste, básicamente, en orientar la atención del público hacia temas irrelevantes o banales. De este modo, mantienen ocupada la mente de las personas.

Para distraer a la gente se le atiborra de información. Se le da excesiva importancia, por ejemplo, a los eventos deportivos. También a la farándula, a las curiosidades, etc. Esto hace que la gente pierda de vista cuáles son sus problemas reales.

2. Problema-Reacción-Solución

A veces el poder, deliberadamente, deja de atender o atiende en forma deficiente ciertas realidades. Hacen ver esto a los ciudadanos como un problema que demanda una solución externa. Ellos mismos proponen la solución.

Esta es una de las estrategias de manipulación masiva para tomar decisiones que son impopulares. Por ejemplo, cuando quieren privatizar una empresa pública e intencionalmente desmejoran su servicio. Al final, esto justifica la venta.

3. La gradualidad

Esta es otra de esas estrategias de manipulación masiva para introducir medidas que usualmente la gente no aceptaría. Consiste en aplicarlas poco a poco, de tal manera que resulten prácticamente imperceptibles.

Es lo que ha pasado, por ejemplo, con la reducción de los derechos laborales. En diferentes sociedades han ido implementando medidas, o formas de trabajo, que terminan haciendo ver como normal el hecho de que un empleado no tenga ninguna garantía de seguridad social.

4. Diferir

Esta estrategia consiste en hacer pensar a los ciudadanos que se toma una medida que temporalmente resulta perjudicial, pero que hacia el futuro puede traerle grandes beneficios a toda la sociedad y, por supuesto, a los individuos.

El objetivo es que la gente se acostumbre a la medida y no la rechace, pensando en el supuesto bien que traerá en el mañana. Llegado el momento, el efecto de “normalización” ya ha operado y la gente no protesta porque no llegan los beneficios prometidos.

5. Infantilizar al público

Muchos de los mensajes televisados, especialmente de la publicidad, tienden a hablar al público como si fueran niños. Emplean gestos, palabras y actitudes que son conciliatorios y que están impregnados de un cierto halo de ingenuidad.

El objetivo es vencer las resistencias de la gente. Es una de las estrategias de manipulación masiva que busca neutralizar el sentido crítico de las personas. Los políticos también emplean estas tácticas, mostrándose a veces como figuras paternales.

6. Acudir a las emociones

Los mensajes que se diseñan desde el poder no tienen como objetivo la mente reflexiva de las personas. Lo que buscan principalmente es generar emociones y alcanzar el inconsciente de los individuos. De ahí que muchos de esos mensajes estén llenos de emotividad.

El propósito de esto es crear una especie de “corto circuito” con el área más racional de la gente. Con las emociones se capta el contenido global del mensaje, no sus elementos específicos. De este modo, se neutraliza la capacidad crítica.

7. Crear públicos ignorantes

Mantener a las personas en la ignorancia es uno de los propósitos del poder. Ignorancia significa no otorgar a la gente las herramientas para que puedan analizar la realidad por sí mismos. Contarle los datos anecdóticos, pero no darle a conocer las estructuras internas de los hechos.

Mantener en la ignorancia también es no poner énfasis en la educación. Promover una amplia brecha entre la calidad de la educación privada y de la educación pública. Adormecer la curiosidad por el conocimiento y darle poco valor a los productos de la inteligencia.

8. Promover públicos complacientes

La mayoría de las modas y tendencias no se crean espontáneamente. Casi siempre se inducen y promueven desde algún centro de poder que ejerce su influencia para crear oleadas masivas de gustos, intereses u opiniones.

Los medios de comunicación habitualmente promueven ciertas modas y tendencias, la mayoría de ellas alrededor de estilos de vida tontos, superfluos o hasta ridículos. Convencen a la gente de que comportarse así es “lo que está de moda”.

9. Refuerzo de la autoculpabilidad

Otra de las estrategias de manipulación masiva es hacer creer a las personas que ellos, y solo ellos, son los culpables de sus problemas. Cualquier cosa negativa que les suceda, solo depende de sí mismos. De este modo se les hace creer que el entorno es perfecto y que si se presenta una falla es responsabilidad del individuo.

Por lo tanto, las personas terminan tratando de encajar en su entorno y sintiéndose también culpables por no lograrlo del todo. Desplazan la indignación que podría provocarles el sistema, hacia una permanente culpabilización de sí mismos.

10. Conocimiento minucioso del ser humano

Durante las últimas décadas, la ciencia ha logrado recopilar una impresionante cantidad de conocimientos acerca de la biología y la psicología de los seres humanos. Sin embargo, todo ese acervo no está al alcance de la mayoría de las personas.

Al público solo llega una mínima cantidad de información al respecto. Entre tanto, las élites disponen de todo ese saber y lo usan a conveniencia. Nuevamente se hace patente que la ignorancia facilita la acción del poder sobre la sociedad.

Todas estas estrategias de manipulación masiva tienen por objeto mantener el mundo tal y como le conviene a los más poderosos. Bloquear la capacidad crítica y la autonomía de la mayoría de las personas. Sin embargo, también de nosotros depende dejarnos manejar pasivamente, u ofrecer resistencia hasta donde sea posible.

Tomado de culturaylit.blogspot.com

Lanzamiento de la Campaña Nacional de los Pobres: Un Llamado a un Resurgimiento Moral

Este 4 de Diciembre de 2017, se marcan 50 años del histórico llamado de Martin Luther King Jr. por una Campaña de los Pobres, misma que marcó una transformación importante en la trayectoria política del emblemático líder Americano.

Durante más de 10 años de lucha por los derechos civiles, las victorias de aquel movimiento no eran pocas, logrando entre otras cosas, la promulgación de la Ley de los Derechos Civiles en 1964 la cual prohibía la segregación racial en espacios públicos y la discriminación racial en aplicaciones para votar, entre otras garantías. Sin embargo, King analizó que la lucha por justicia e igualdad debía enfrentarse con la opresión económica que el país imponía tanto a la población negra como blanca. Esta perspectiva transformó la visión del movimiento, del enfoque en derechos civiles de afro-descendientes hacia un marco sobre los derechos humanos de pobres- negros, blancos, inmigrantes, e indígenas.

Al percatarse de las condiciones de extrema pobreza que existían en las diversas comunidades en todo el país y la fracasada Guerra contra la Pobreza del gobierno Americano, King hace un llamado a todos los movimientos populares a unirse para conformar una Campaña de los Pobres. Tomando consciencia sobre la raíz económica del problema, King también llega a entender cómo el imperialismo Americano se manifestaba en el mundo y así como sus consecuencias internas, llegando a declarar que la guerra en Vietnam no hacía más que enfrentar a los pobres de Estados Unidos contra los pobres en Vietnam. Cuatro meses después de aquel llamado histórico, King fue asesinado dejando inconclusa esa necesaria tarea que buscaba unir las diversas luchas del país para enfrentar el sistema económico y social que los oprimía y dividía. Cincuenta años después de aquel llamado, las condiciones de pobreza que motivaron a King solo han empeorado.

A pesar de las victorias del movimiento de los derechos civiles en la garantía de derechos políticos, las recientes enmiendas a la ley han logrado negarle el derecho a votar a más comunidades pobres y de grupos minoritarios, aún más de lo que se vivía en los días de King. Esto se debe en parte al encarcelamiento masivo de poblaciones negras y latinas que resulta en su exclusión del proceso electoral, ya que personas que han sido condenadas con una delito grave ven su derecho a votar suspendido por años. Actualmente, 66% de la población carcelaria del país es de grupos étnicos no- Anglo, principalmente negra y latina.

Las deportaciones masivas que no eran un tema durante los años de King, son parte de la realidad en este país, llegando al número de 333,000 deportados en el 2015. En cuestión de pobreza, actualmente alrededor de 30.6 millones de niños y niñas viven en condiciones de pobreza o pobreza extrema, siendo 43% de la población infantil del país. La desigualdad económica ha llegado a su punto máximo en años recientes, con el 1% de la población teniendo bajo su posesión el 20.2% de la riqueza del país. Finalmente, mientras que el gobierno federal invirtió solo $183 mil millones en programas sociales para aliviar la pobreza en el 2016, $630 mil millones se destinaron a financiar las guerras interminables que los Estados Unidos propaga.

Es con esa visión, que en lugar de conmemorar y celebrar el legado de Martin Luther King Jr en el 50 aniversario de su asesinato, se pretende levantar la lucha que quedó inconclusa, lanzando este 4 de Diciembre en Washington DC la Campaña Nacional de los Pobres: Un Llamado a un Resurgimiento Moral. Esta vez la campaña es convocada por el Reverendo William J. Barber, creador del famoso e histórico “Moral Mondays Movement” que en Carolina del Norte logró unir a diversas organizaciones tanto religiosas como sociales para hacer frente al gobierno ultraconservador de ese estado. El llamado también lo hace la Reverenda Liz Theoharis de la Red Kairos, que desde hace más de diez años ha buscado unir a diversas luchas en las localidades más marginadas del país como Flint Michigan, Lowndes County, Alabama y Luisiana para revivir la visión de un movimiento popular nacional que King construyó en 1968.

La campaña será dirigida por un comité compuesto por las organizaciones que se han dedicado a organizar este esfuerzo por varios años. Dentro de estas se incluyen: Fight for 15, lucha sindical por un aumento salarial en la industria de comida rápida; Michigan Welfare Rights organización en Detroit que defiende el derecho al agua de comunidades empobrecidas; Vermont Worker Center, movimiento por un seguro médico público y gratuito en aquel estado; la Red Fronteriza por Derechos Humanos, que lucha por los derechos humanos de inmigrantes en la frontera con México, y muchas otras.

Durante cinco meses, Barber y Theoharis hicieron una gira de los Estados Unidos visitando 15 ciudades para promover la campaña, organizando asambleas masivas y entrenamientos con líderes de organizaciones comunitarias, movimientos sociales y diversos líderes religiosos.

Barber y Theoharis fueron recibidos por miles de personas, y un público aún mayor presenció virtualmente los encuentros. En los estados de Alaska, Arizona y Nuevo México Barber también se reunió con naciones indígenas soberanas que continúan su lucha por derechos y dignidad . La gira realizada por ambos líderes mostró el ánimo de lucha de la clase trabajadora Americana, que a partir de la reciente elección de Trump ve la necesidad de un movimiento masivo y la insuficiencia del partido Demócrata como una solución al sufrimiento de los pobres en este país.

La campaña organizará “40 días de resistencia” una jornada de lucha masiva que comenzará el 13 de mayo, Día de las Madres y durará un total de 6 semanas. La original campaña de los pobres también levantó el Día de las Madres, como un día de lucha.

Durante las 6 semanas de lucha miles de personas en una multitud de estados del país se manifestaran pacíficamente llevando a cabo acciones de desobediencia civil, actos que fueron emblemáticos del movimiento de los derechos civiles, inspirados por la lucha liderada por Gandhi en la India. La desobediencia civil consiste en la ocupación ilegal de espacios, a sabiendas de que resultara en arrestos a los cuales los manifestantes se someten habiendo sido debidamente preparados.

Los principales frentes de lucha de la campaña son la pobreza, el racismo, la destrucción del medio ambiente y el militarismo, temas que se consideran centrales en la crisis económica, política, social y ambiental que se vive en Estados Unidos.

Las movilizaciones que se llevarán a cabo a través del país tratarán estos temas y buscarán mostrar la verdadera cara del imperio Americano, desconstruyendo el discurso político que invisibiliza las condiciones sociales y económicas en el país.

El lanzamiento de la campaña se hizo por medio de una conferencia de prensa en Washington DC en la cual se presentaron algunas de las principales organizaciones que dirigen este esfuerzo. Se escucharon testimonios de miembros de algunas de las comunidades que protagonizan la campaña, que incluyeron familias desempleadas del estado de Washington, líderes de la tribu Apache que lucha contra la contaminación ambiental en sus territorios, trabajadores afro-descendientes que luchan por un salario digno junto con la campaña nacional y sindical Lucha por $15, y otros. Al terminar la conferencia de prensa, los grupos ahí reunidos junto con Barber y Theoharis se dirigieron al Capitolio del país para realizar un breve acto que marcó el comienzo oficial de esta campaña histórica.

Honduras: Fraude electoral y grave represión contra el pueblo movilizado que lo resiste

Las diversas organizaciones y movimientos sociales que somos parte de la Jornada Continental por la Democracia y contra el Neoliberalismo* nos declaramos en ALERTA ante el fraude electoral en marcha en Honduras y la gravísima represión de policías y militares a las numerosas manifestaciones en el país en defensa del voto popular del domingo pasado contra la Dictadura.

La Jornada Continental por la Democracia y contra el Neoliberalismo se solidariza con el pueblo de Honduras movilizado en defensa de su voto en las urnas, y denuncia el atropello del derecho a la protesta y contra los derechos humanos por parte del gobierno dictatorial.

Exigimos que se respete el voto popular de una ciudadanía que, en un país donde el asesinato de luchadores sociales es moneda corriente y donde impera la impunidad, igual sufragó contra la Dictadura y salió a las calles a defender su soberanía.

Reclamamos al Tribunal Supremo Electoral (TSE) hondureño que no anuncie un ganador de las elecciones hasta que se haya contabilizado físicamente acta por acta y con supervisión internacional. El conteo debe incluir las actas que fueron enviadas a auditorías por supuestas irregularidades.

Reclamamos a la comunidad internacional que presione al gobierno de Honduras para que respete las manifestaciones y no continúe con el fraude electoral en marcha.

Nos declaramos en ALERTA y VIGILANTES ante la gravísima represión de policías y militares hondureños, que responden al gobierno asesino de Juan Orlando Hernández.

Asimismo, subrayamos nuestra inmensa solidaridad con el pueblo movilizado, al cual acompañaremos con manifestaciones en nuestros países y presión contra la Dictadura, el fraude y la represión.

Jornada Continental por la Democracia y contra el Neoliberalismo.

  • Organizaciones y movimientos de las Américas que adhieren inicialmente este llamado:

Confederación Sindical de Trabajadores/as de las Américas, y sus organizaciones afiliadas,
Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo/La Vía Campesina, Marcha Mundial
de las Mujeres, Amigos de la Tierra América Latina y el Caribe, ALBA Movimientos, Centro
Martin Luther King, Capítulo Cubano de ALBA Movimientos, Jubileo Sur/ Américas, PIT-CNT
Uruguay, Campaña para Desmantelar el Poder de las Transnacionales.

François Houtart por la liberación de los pueblos

Napoleón Saltos Galarza

“Debemos encontrar un nuevo paradigma de vida frente al paradigma de muerte. El paradigma del Bien Común de la Humanidad”. François Houtart

Al amanecer del 6 de junio de 2017 acaba de fallecer en Quito, François Houtart, el teólogo y sociólogo de la liberación de los pueblos.

Nació en Bruselas en 1925. Fue ordenado sacerdote en 1949. Licenciado y doctor en sociología por la Universidad de Lovaina. Tempranamente surgió como una de las voces para la renovación de la Iglesia. Para la preparación del Concilio Vaticano II, el presidente de la Conferencia Episcopal Latinoamericana (Celam), Dom Hélder Câmara, le encomienda sistematizar la propuesta de la Iglesia de nuestro continente para presentarla en la apertura del Concilio.

Su voz acompañó las luchas de los pueblos desde la década de los 50 del siglo pasado. Ninguna lucha le era extraña. En una misma semana podía estar en Vietnam, en reuniones con el Partido Gobierno, y luego en Siria, para buscar acuerdos de paz. Luego en América Latina podía pasar por las mesas de negociación de las FARC, hablar con el PT sobre la crisis en Brasil. Una conferencia en Argentina, un curso en la Escuela de Formación de los Sin Tierra, una reunión en La Habana. Trotamundo incansable, en búsqueda de la palabra, de las semillas de los de abajo, desde el Sur, portador de la palabra de esperanza desde la ciencia, la reflexión, la teología.

Ecuador tuvo el privilegio de ser elegido como el hogar de residencia de François en sus últimos años. La fundación Pueblo Indio, constituida por monseñor Leonidas Proaño, fue su nueva casa. Profesor del Instituto de Altos Estudios (Iaen), docente de la maestría de sociología política de la Universidad Central. Cuando estaba en el país, todos los miércoles se reunía con el Grupo de Pensamiento Alternativo, para informar sus periplos por el mundo, analizar la situación de Ecuador y de América Latina, programar las nuevas solidaridades y debatir sobre las alternativas.

Uno de los últimos actos de su vida comprometida fue la participación en el Taller de Pukahuaiko, la sede de la tumba de Proaño, para acordar el nuevo Mandato de la Vida, junto a los pueblos y comunidades indígenas, las comunidades cristianas de base, las organizaciones sociales. La víspera de su muerte, organizó el acto de solidaridad con el pueblo Tamil de Sri Lanka, para pedir que el gobierno ecuatoriano, como presidente de turno del Grupo de los 77, plantee una investigación internacional sobre el genocidio del siglo XXI.

Fundó con Samir Amín el Centro Tricontinental (Cetri), la revista Alternatives Sud y el Foro Mundial de Alternativas, como tribunas de pensamiento sobre las luchas y las alternativas en el tercer mundo. En 2009, como asesor del presidente de la ONU, Miguel D’Scoto, inició el trabajo sobre un nuevo paradigma civilizatorio, el Bien Común de la Humanidad, que es su legado teórico-político más importante, en el que trabajó hasta el final de su vida.

Escritor incansable. Publicó alrededor de 70 libros, un promedio de uno anual, además de artículos y ponencias. Casi imposible saber cómo lo hacía. Los títulos muestran el recorrido de su pensamiento: El cambio social en América Latina (1964), Iglesia y revolución. Religión e ideología en Sri Lanka. Religión y desarrollo en Asia (1976), Sociología de la religión (1992), El otro Davos (1999), Haití y la mundialización de la cultura (2000), Deslegitimar el capitalismo. Reconstruir la esperanza (2005), La ética de la incertidumbre en las ciencias sociales (2006), África codiciada. El desafío pendiente (2007), De los bienes comunes al bien común de la humanidad (2012), El bien común de la humanidad (2013), El camino a la utopía y el bien común de la humanidad (2014), El camino a la utopía desde un mundo de incertidumbre (2015).

Acompañó el proceso de los gobiernos progresistas, entre el apoyo vigilante y la crítica serena. Una característica de su pensamiento fue la crítica con la presentación de alternativas. En los últimos dos años la pregunta era sobre el cierre de ciclo en América Latina, la crisis y decadencia del capitalismo, y la necesidad de abrir nuevas alternativas.

Acabó de escribir el segundo tomo de sus memorias, que será publicado póstumamente. Allí podremos ver el camino recorrido, sus dudas y esperanzas, su mensaje sobre la comunidad universal, libre y justa, que soñó.

Hoy rendimos homenaje a su memoria y recogemos su legado.

Tomado de lalineadefuego.info

Invitación pendiente

David Brooks

¿Es posible que Estados Unidos continúe resbalando hacia un neofascismo, o es sólo una desviación momentánea a la locura? ¿El caos, la ineptitud, los engaños, los berrinches y los ataques son parte de un gran plan maestro, un caos organizado, o de verdad son tan espantosamente ineptos e infantiles los nuevos ocupantes de la Casa Blanca y sus compinches?
Pocos se atreven a decir que saben qué onda, mientras cada día millones dentro y fuera de este país están en un limbo macabro donde unos cuantos hombres (y muy pocas mujeres, con la excepción de la “princesa” del castillo) están jugando, literalmente, con el futuro del planeta.
Vale señalar que mientras la atención se distrae con los últimos tuits, las amenazas, el desorden administrativo, las supuestas pugnas entre diversas bandas dentro de la Casa Blanca, la presunta interferencia rusa y más, este nuevo gobierno ha logrado en los primeros dos meses desmantelar cientos de regulaciones y normas ambientales y laborales sobre empresas e industrias, e incluso ha anulado restricciones y protecciones de todo tipo, desde la privacidad de usuarios de Internet hasta derechos civiles.
Ni hablar de los cambios en la aplicación de las leyes de inmigración, donde millones han sido calificados de amenaza y hasta de enemigos de este país; y nadie en ningún lugar dentro de esta comunidad inmigrante puede sentirse seguro. Aun sin redadas masivas, el nuevo régimen ya ha logrado imponer el temor como condición cotidiana entre los más vulnerables.
A pesar de extraordinarias expresiones de repudio y protesta popular –algunas sin precedente en este país– desde que Trump asumió la presidencia, y aunque el Ejecutivo ahora goza del índice de aprobación más bajo para un nuevo gobernante, aún no se sabe si todo esto se convertirá en una resistencia suficientemente numerosa como para poder frenar y/o derrotar este asalto derechista.
Eso sí, casi todos los días, en multitud de esquinas del país se escuchan los gritos de un extraordinario mosaico de oposición. Brotan nuevas alianzas de todo tipo, de mexicanos y otros latinoamericanos con árabes, de judíos y musulmanes, de jóvenes veteranos de Ocupa Wall Street con veteranos de guerra, de veteranos de luchas por los derechos gays con nuevos movimientos por los derechos civiles, de la defensa de derechos de las mujeres vinculándose con los movimientos por derechos laborales, de trabajadores de la salud con ambientalistas.
Este martes 4 de abril es el 50 aniversario del discurso –tal vez el más peligroso y radical– del reverendo Martin Luther King Jr, en el cual se atrevió a declarar que la guerra contra Vietnam era “una de las guerras más injustas” de la historia mundial, y afirmó que la lucha por los derechos civiles tenía que estar vinculada con la lucha contra las guerras y las luchas por los derechos de los trabajadores y la justicia económica. Es un discurso que casi nunca se menciona en las celebraciones oficiales de King. El eco de sus palabras sigue siendo el llamado más elocuente a la resistencia 50 años después de que se escuchó en la gran iglesia Riverside en Nueva York. Aquí algunos fragmentos:
“Llega un momento en el cual el silencio es traición… Aun cuando son presionados por las demandas de la verdad interna, los hombres no asumen fácilmente la tarea de oponerse a las políticas de su gobierno, especialmente en tiempos de guerra. Ni se mueve sin gran dificultad el espíritu humano contra toda la apatía del pensamiento conformista… Más allá, cuando los temas a la mano parecen más perplejos como tan frecuentemente lo son en el caso de conflictos atroces, estamos siempre al borde de ser hipnotizados por la incertidumbre. Pero tenemos que proceder.
“Estamos llamados a hablar por los débiles, por los sin voz, por las víctimas de nuestra nación, por aquellos que son llamados ‘enemigo’, ya que ningún documento de manos humanas puede convertir a estos humanos en nada menos que nuestros hermanos.”
Estados Unidos, señaló, “jamás podrá ser salvado mientras destruye las esperanzas más profundas del hombre por todo el mundo”. El gran campeón de la no violencia afirmó: “nunca más podría levantar mi voz contra la violencia de los oprimidos en los guetos sin hablar primero claramente contra el proveedor más grande de violencia en el mundo hoy día: mi propio gobierno.
“Estoy convencido de que si vamos a colocarnos del lado correcto de la revolución mundial, nosotros como nación tenemos que emprender una revolución radical de valores. Tenemos que empezar rápidamente el giro de una sociedad orientada sobre las cosas a una sociedad orientada hacia las personas. Cuando las máquinas y las computadoras, los motivos de las ganancias y los derechos de propiedad son considerados más importantes que la gente, el trío gigantesco del racismo, el materialismo extremo y el militarismo se vuelve invencible.
“Nuestra única esperanza hoy día reside en nuestra habilidad de recuperar el espíritu revolucionario y salir en un mundo a veces hostil declarando nuestra hostilidad eterna a la pobreza, al racismo y al militarismo.
“Ya no podemos gastar más en adorar al dios del odio o hincarnos ante el altar de la represalia. Los océanos de la historia se hacen turbulentos con las mareas cada vez más altas del odio. La historia está amontonada con las ruinas de naciones e individuos que procedieron por este sendero autoderrotador del odio.
“Tenemos que pasar más allá de la indecisión a la acción. Si no actuamos, seguramente seremos arrastrados por los largos, oscuros y vergonzantes pasillos del tiempo reservados para aquellos que tienen poder sin compasión, poderío sin moralidad, y fortaleza sin visión…
“Ahora, empecemos. Ahora redediquémonos a la larga y agria, pero bella lucha por un mundo nuevo.”
Organizaciones sociales y personas de conciencia por todo el país dicen que hoy día están respondiendo a esa invitación pendiente durante medio siglo.

Barack Obama conmuta sentencia de Oscar López

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, anunció esta tarde que conmutó la sentencia del prisionero político puertorriqueño Oscar López Rivera, efectivo el 17 de mayo de 2017.

La orden de liberación del último revolucionario boricua de la Guerra Fría en cárceles estadounidenses se dio esta tarde, junto a otras 208 conmutaciones de sentencias y 64 indultos anunciados por la Casa Blanca.

El prisionero 87651-024 – quien durante los últimos años ha estado encarcelado en la prisión de Terre Haute (Indiana) y ha cumplido 35 años en prisión-, quedaría en libertad en cuatro meses.

“Estoy muy feliz y abrumado de la emoción”, indicó el congresista demócrata Luis Gutiérrez (Illinos), para quien López Rivera y su hermano José son amigos y mentores.

“Había veces en que la esperanza era difícil de encontrar, pero mi esposa Soraida siempre tenía fe de que llegaría este día. Ahora está claro que Oscar volverá a reunirse con su familia y podrá caminar libre entre los puertorriqueños”, indicó Gutiérrez.

Jan Susler, abogada de López Rivera, explicó que por ser una conmutación de sentencia, la discreción del presidente Obama fue que el prisionero independentista cumpliera otros cuatro meses de cárcel, quizá en la misma Terre Haute, a tres horas y media de Chicago.

“Tengo la esperanza de que podré salir de la cárcel y que el tiempo que sea que me quede en este mundo dedicarlo a trabajar y luchar para ayudar a resolver el mayor problema que enfrentamos”, que es la situación colonial de Puerto Rico, indicó López Rivera el pasado 6 de enero, cuando cumplió 74 años.

López Rivera fue convicto de conspiración sediciosa en septiembre de 1981 por sus vínculos con el grupo clandestino Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN), que reclamó la autoría de decenas de atentados en EE.UU. que causaron seis muertos.

A López Rivera se le detuvo el 29 de mayo de 1981 en la localidad de Glennview, un suburbio de Chicago, al no detenerse en una intersección. Se le ocupó una pistola. Hasta entonces llevaba cinco años en la clandestinidad.

López Rivera siempre negó haber tenido sangre en sus manos y nunca fue convicto por hacer daño a nadie. “Si las agencias federales tuviesen una huella digital mía asociándome con cualquier cosa en que haya habido muertos, estuviera sentenciado a cárcel de por vida”, mantuvo en la más reciente entrevista con El Nuevo Día, el pasado 1 de diciembre.

En entrevistas con El Nuevo Día, López Rivera ha indicado que tan pronto saliera de prisión iría primero a ver a su familia en Chicago, a donde llegó cuando tenía 14 años. Pero, después se irá a vivir a su pueblo natal de San Sebastián, en Puerto Rico. “Soy pepiniano… (Quiero) disfrutar de Puerto Rico, de mi familia. Pero, a mí me gusta trabajar. Tengo unas destrezas – organizar, ayudar a los jóvenes – que quiero compartir con la gente”, dijo.

Su hjia Clarisa y Susler le visitarán este fin de semana en Terre Haute, con la esperanza de ir a buscarlo en mayo, a más tardar junto a José López Rivera, hermano del prisionero y director del Centro Cultural Puertorriqueño en Chicago.

José López Rivera indicó la semana pasada que el plan de su hermano seguía siendo ir a Chicago un par de días a visitar la familia y amigos, antes de viajar a Puerto Rico.

“A uno le hace una falta enorme la familia. Ni me imaginaba que la relación se iba a forjar bien. Hay mucho amor entre nosotros”, indicó López Rivera en una entrevista telefónica en junio de 2013, que junto a otras que realizó ese mes, fueron las primeras que le permitieron que conversó también con El Nuevo Día en 2006.

Desde entonces ha tenido contacto frecuente con los medios, aunque el Negociado de Prisiones siempre se negó a permitir una entrevista en persona.

López Rivera recibió también clemencia – condicionada a que cumpliera otros 10 años de cárcel-, en agosto de 1999, cuando el presidente Bill Clinton indultó a una docena de prisioneros de los grupos clandestinos Los Macheteros y la FALN.

Entonces, López Rivera – veterano de la guerra de Vietnam -, rechazó la oferta, principalmente porque los indultos no incluyeron a dos de sus compañeros – Carlos Alberto Torres y Haydee Beltrán.

“Nunca, ni en Vietnam ni en la calle dejé a nadie atrás. Se me hizo difícil sabiendo que podía salir primero que ellos. También en 10 años adicionales de cárcel no podía cometer ninguna infracción y en la prisión uno nunca sabe lo que el carcelero puede querer hacer”, dijo en 2013.

En 2011, con ambos en libertad, pidió entonces clemencia al presidente Obama.

“Si él estuviera dispuesto a escuchar podría ver que todavía puedo ser productivo. No tengo nada por lo que se pueda decir que soy una persona maligna”, afirmó López Rivera en la más reciente entrevista con El Nuevo Día, reconociendo que una vez pasadas las elecciones presidenciales de 2016 crecieron sus oportunidades de ser excarcelado.

El prisionero independentista ha lamentado el alejamiento de su familia y la represión que sostiene sufrieron sus seres queridos.

“Mis dos hermanos fueron llamados ante el Gran Jurado. Los dos rehusaron. Mi hermano menor cumplió 13 años de cárcel por rehusar declarar. Mi hermano mayor fue despedido de su trabajo. Mis hermanos no sabían absolutamente nada de lo que yo hacía. Nunca los involucre en nada. Una de las prácticas más feas era que los agentes iban a visitar a mi madre. Se metían a la casa cuando ella estabafuera. Cuando ella regresaba la estaban esperando, diciéndole que si no me entregaban me iban a matar. En esos cinco años (en la clandestinidad) nunca vi un familiar mío. Cuando mi madre me dijo eso, para mí fue doloroso”, señaló recientemente López Rivera.

Para el movimiento “Nuestra revolución”, creado por el senador independiente y exprecandidato presidencial demócrata Bernie Sanders, después de 36 años en prisión, la excarcelación de López Rivera acentuará que a pesar de haber pasado 12 años en solitario “nunca estuvo solo”.

Tomado de Nuevo Día

Trump, ¡¿cómo?!

Julio César Guanche

Leo comentarios que aluden a la victoria presidencial de Donald Trump como el triunfo de un loco y una victoria de la estupidez humana. Leo por igual que una clave parece estar en el Trump “antisistema”, frase que quizás es mejor entender como el haberse situado frente a determinado estatus capitalista. Por ahí, hay novedades en su proceder respecto al contexto estadunidense. Sin embargo, pienso en otra arista para explicar su triunfo: cómo ha explotado racionalidades antiguas de ese sistema, algunas de ellas fundacionales.

Trump ha explotado el patriotismo capitalista, que siempre ha tenido que ser imperialista, y que estuvo así en el centro de la primera guerra mundial (con la frase “la patria con razón o sin ella”). Ha explotado la lógica del proteccionismo, a favor de la cartelización de los “intereses propios” de los “americanos”, tesis que apoyó el partido republicano estadunidense en los 1930 como la vía para salir de la crisis del 29. Ha explotado el racismo capitalista, que proclamó haber fundado la prosperidad sobre los “pioneros del capitalismo” (los barones blancos de la industria) y no sobre el trabajo esclavizado, y pretende hacer “de nuevo grande a américa” contra la historia y el presente de una nación construida por afroamericanos, latinos y todo tipo de inmigraciones. Ha explotado el clasismo de los empobrecidos y perdedores del sistema, diciéndoles, por enésima vez, y por enésima vez falsamente, que salvar a los capitalistas es también salvarlos a ellos, como lleva siglos asegurando la teoría económica ortodoxa. Ha explotado el sexismo capitalista, escandalizado con la declaración de Trump de que puede agarrarle la vulva a la mujer que desee, mientras convive con la despolitización del uso mercantil del cuerpo femenino. Ha explotado la distopía del “hombre americano común”, ignorante de su ignorancia, obscurantista hacia la ciencia y conservador hacia la cultura, la imaginación más reaccionaria con que se puede “defender” a un pueblo. Por aquí, ha explotado la narrativa del “enterteiner”, sin mostrarse como un líder político “sólido” (recordar a Reagan), contribuyendo a hacer de la política un “reality show” con electores en tanto consumidores, espectadores y aprendices.

Trump ha explotado el escepticismo “radical” frente a la democracia, que asegura que esta “no sirve para nada”, que todo es “lo mismo”, que recuerda a Hitler como el que fue llevado a las urnas “por la democracia” (dato muy inexactamente manejado) y no como lo que fue: su visceral enemigo. Ha explotado la engañosa sinonimia entre democracia, democracia liberal y aparato electoral-representativo, que fue elaborada, a contrapelo de la historia de estos conceptos, solo tras el inestimable concurso de la guerra fría. Ha explotado la celebración “marxistoide” de la catástrofe, que desea que “todo se ponga peor” para que al fin la gente “se dé cuenta y reaccione revolucionariamente”, argumento que convierte a los pueblos, y a sus vidas reales de dolor y sufrimiento ante la catástrofe, en meras piezas de cambio, sacrificables a favor de “sus ideales”. Ha capitalizado la implosión de las socialdemocracias realmente existentes y sus incapacidades para dejar de ser algo más que falsos predicadores, para servir al capitalismo más depredador.

También, ha explotado la realidad del guerrerismo, de la conquista plutocrática del poder, del incremento de la desigualdad, de la concentración extraordinaria de la riqueza, del despliege de la exclusión y la injusticia, de la autocracia del poder mediático, de la separación radical entre los que mandan y los que son mandados, de la hipocresía obligada ante lo “políticamente correcto”, para darle salida a esa crítica a favor del capitalismo oligárquico, haciendo frente, a conciencia, a los muchos intentos sociales de democratizar, a beneficio del “99%”, las relaciones económicas, sociales, políticas, raciales e internacionales en ese país. Así, ha respondido a la reacción contra la práctica neoliberal “desregulada” prometiendo conservar medidas sociales, bajar impuestos a pequeños productores, imponer controles financieros, asegurar determinadas provisiones, pero sin decir —y, por ello, mintiendo— que estos programas solo pudieron avanzar algo allí donde la organización del trabajo se hizo poderosa y la economía política se comprometió con la redistribución de recursos como clave misma de su lógica de desarrollo.

No estamos ante la obra de un estúpido, o de un loco solitario capaz de arrastrar en su demencia a una multitud de orates. Trump no es, como decía Marx, “un rayo que cae en cielo sereno”. El magnate no ha traído a la palestra solo sus “rasgos personales” de racista, misógino y xenófobo. Lo más grave es que tales rasgos son centrales en una parte significativa de la sociedad estadunidense, ante la cual Trump ha respondido en sus reclamos de venganza para protegerse de los “negros”, de los “comunistas”, de los “fundamentalistas”, de los negocios chinos, de los abortistas, de los evolucionistas, y de un sinfín más de “amenazas”.

La contrarreforma capitalista de los 1970 reaccionó también contra cosas parecidas, frente a las “subversiones” de los 1960: el liberalismo político o social que proponía fortalecer el Estado; la contracultura, despreciada por “su calaña moral” sobre el sexo y el libertinaje; la acción afirmativa, por sus efectos disruptores y “discriminatorios”, y contra la asfixia del mercado ante el intervencionismo y contra “el cáncer de la burocracia”. Trump ha traído contenidos diferentes respecto a esos discursos, como cierta “crítica” a la globalización, y la crítica que ha recibido él mismo por parte de importantes neocons por “pretender destruir la política exterior estadunidense”. Pero al mismo tiempo, ha explotado antiguos miedos y lógicas enteramente sistémicas.

Nada de lo antes dicho celebra a Hillary Clinton como portadora de soluciones para tales problemas, pero quizás explique algún por qué de la “sorpresa” ante el triunfo de Trump. Acaso, este ha hecho visible una cara histórica del capitalismo, “olvidada” por la confusión entre capitalismo y neoliberalismo, por el devaneo liberal sobre el patriotismo cívico y el multiculturalismo y por la rendición teórica que supone considerar “populistas”, al mismo tiempo, a Bernie Sanders y a Donald Trump. Es, no obstante, una cara del capitalismo de ayer y de hoy, la que atemorizaba enormemente a Martí, cuando se refería a la “patria de Cutting”.

El compromiso político del cristiano está en la izquierda

Benjamín Forcano

Ser de izquierdas es luchar contra la desigualdad, armonizar el bien particular con el bien común, combatir la marginación, constituir en causa propia la dignidad y derechos humanos, buscar la propia realización desde una ética conjuntiva “Yo y el Otro”, Nosotros.

Espero que quienes admiran y siguen a Casaldáliga no dejen de hacerlo al leer estas sus palabras: “Creo que el capitalismo es intrínsecamente malo: porque es el egoísmo socialmente institucionalizado, la idolatría pública del lucro, el reconocimiento oficial de la explotación del hombre por el hombre, la esclavitud de los muchos al yugo del interés y la prosperidad de los pocos. Una cosa he entendido claramente con la vida: las derechas son reaccionarias por naturaleza, fanáticamente inmovilistas cuando se trata de salvaguardar el propio tajo, solidariamente interesadas en aquel orden que es el bien… de la minoría de siempre”.
Cierto clima actual admite que se puede ser cristiano, pero sin traspasar la intimidad, es decir, como una vivencia subjetiva de ilusión, neurosis, alienación o proyección irreal.

La talla humana, desde un cierto horizonte de la cultura moderna, se la considera desmerecida si se la cobija bajo la sombra de la religión.

La religión sacaría del mundo real, desnaturaliza e incapacita para la transformación social. Progreso y libertad, derechos humanos y tolerancia, ciencia y modernidad, revolución y democracia, son incompatibles con la fe. Esta nos exilia de la historia, de la sociedad, de la razón y de la realización humana. Venir, por tanto, ahora a reivindicar la izquierda como lugar propio del cristiano, no deja de ser una ingenuidad.

Está claro que todo esto es como tocar un clavo ardiente.

Es un hecho que el cristianismo histórico se ha prostituido, registrando en su haber abusos de poder, machismos, antimodernidad, negación de derechos humanos.
Pero, también es un hecho que el cristianismo ha sido en la historia fuente de inspiración y espoleta de revoluciones, de defensa de la dignidad humana, de entrega amorosa hasta el límite por los últimos de la sociedad, de resistencia hasta el martirio contra abusos del poder y de particularismos idolatrados.

Se trata, por tanto, de discernir de qué cristianismo o socialismo hablamos. Y veremos que no siempre hay concordancia automática entre teoría y praxis y que es posible aquello de que ¡Una mala realización no invalida un buen proyecto!
El socialismo, en su proyecto, es más ético y consonante con el cristianismo que el capitalismo. La diferencia es básica: el socialismo apuesta por la igualdad, va de menos justicia y libertad a más justicia y libertad, de lo establecido a lo utópico, de la discriminación a la identidad humana universal. El capitalismo lleva en su entraña la filosofía que desiguala y discrimina y los objetivos del lucro y del máximo beneficio posible, a costa claro de la explotación del otro.

Si hablamos del cristianismo originario, en el origen está Jesús de Nazaret. El no fue un quietista, ni un maestro académico, ni un guerrillero zelote.

Fue un profeta, un revolucionario, que habló de un Dios nuevo, de una humanidad sin fronteras, de unas relaciones fraternas, libres de orgullo, tiranía e hipocresía, de una religiosidad inseparable de la justicia y del amor, de una utopía (reino de Dios) donde los primeros son los últimos y los últimos los primeros. Esta “demasía” llevó al poder –sanedrín e imperio- a exterminarlo, por blasfemo y subversivo.

Esa es la vertiente pública del mensaje del Nazareno, prendida como chispa en la hoguera de la historia, que puede calcinar alianzas, mercados, globalizaciones, totalitarismos. Si la pasión de Jesús se convierte en pasión de los cristianos, y esa pasión pasa por la justicia, perseguida desde los últimos, queda encendido el motor para una renovación de la izquierda y una refundación del socialismo. Hoy la economía está sin alma, la política con apenas ciudadanía. ¿De dónde recabar fuentes para levantar un nuevo sujeto humano?

Esa es la cuestión.

La hegemonía de la cultura burguesa hace imposible una nueva sociedad, más democrática, igualitaria y fraterna. O creamos un nuevo sujeto posburgués, o continuaremos con unas democracias formales, sin alma. El alma es lo que la economía, la tecnocracia o la planificación neoliberal trastueca y elega en una suerte de antiutopía:

“La posmodernidad niega la radicalidad espiritual, el compromiso, la espiritualidad, la utopía; sustituye la ética por la estética, lo utópico por lo agradable; ignora a los pobres y deja de lado a la justicia; renuncia a los grandes ‘relatos’; es narcisista: dicen incluso que hemos pasado de Prometeo a Narciso”, escribe el obispo Casaldáliga.

Es necesaria la política y la economía, los programas y las leyes, los presupuestos y las estrategias, pero si no hay mística, si no hay valores, si no hay pasión en torno a un proyecto de justicia, solidaridad y paz, la vida pública será el meandro oscuro donde actuará el sujeto burgués, neurotizado por su complejo de individualismo posesivo.

La democracia no viene de arriba, por arte de magia política, organizativa o institucional. La democracia la funda y se funda en la persona, llamada a ser protagonista y artífice del quehacer histórico, y no marioneta. Pero, ese quehacer no se improvisa. Es la tarea, lenta y ardua, de una cultura nueva, única capaz de crear el sujeto apto para la nueva izquierda. Y es, en esa área, donde el cristianismo puede desempeñar una labor ingente de reactivación y fecundación del socialismo.

Desde esta perspectiva, me atrevo a concluir (haciendo mía la tesis del profesor Rafael Díaz Salazar en su libro La Izquierda y el Cristianismo: “El socialismo sigue siendo la perspectiva política y económica que mejor puede ayudar a resolver los problemas sociales”.

Tomado: http://www.alainet.org