Semestre de iniciativas de la Red de Educación Popular Ambiental en Pinar del Río

Rosa Pablos de la Rosa

Los diferentes nodos de la Red EPA en Pinar del Río se han movilizado este año para unirse a las iniciativas mundiales y otras territoriales para la protección del medio ambiente y así consolidar la Red en un accionar que permita una mayor visibilización.
La organización de la Red abrió y cerró el semestre con los seguimientos mensuales a las iniciativas y los procesos. Entre ellos, la Feria del Libro abrió los espacios de conjunción de los nodos y promoción de las producciones de la editorial Caminos.
Los talleres del Diplomado en Educación Popular Ambiental, dieron inicio en mayo motivando a muchas personas en las diferentes temáticas y haciendo compromisos para un accionar más activo por asegurar un futuro en nuestras comunidades más acorde con nuestra idiosincrasia y valores culturales, y así ya vamos transitando por los temas de metodología de la Educación Popular Ambiental, comunicación y género.
Acciones de saneamiento que comenzaron desde las costas de la Coloma, la cuenca del río Guamá (arroyo Galiano) y la playa Baylen, unieron a voluntarios/as que sintieron la necesidad de aportar un poco de su tiempo a lograr espacios más bellos y ecosistemas más saludables.
No faltó la capacitación que en comunidades de Consolación (Marcha mundial por el clima y “Magedes”), San Cristóbal (proyecto “Alas de corazón” en Los Pinos), La Coloma (“Olimpo de sueños y esperanzas”), San Luis (“De la raíz al cielo”, finca El destino) formó parte de Eventos, que también contribuyeron a la reforestación, el reciclaje, la lucha contra el maltrato animal, la reivindicación por la diversidad sexual y en general al fortalecimiento de los grupos comunitarios. El 5 de junio también fue un momento para unirse a la lucha mundial contra la contaminación del aire y pusimos nuestro énfasis en la cotidianidad, en el qué hacemos y cómo contribuir desde el pedacito de casa y barrio que nos toca para tener una atmósfera más respirable.
Todas estas acciones organizadas por Ceprodeso, Tecma, nodo de gestión ambiental comunitaria, Red Safo, nodo de la Universidad de Pinar del Río, han contribuido a la articulación de la Red EPA y a la visibilización del accionar de la misma por una gestión comprometida y partiendo de las necesidades del territorio.
Estamos a medio camino del 2019, nos quedan retos que organizar para que el impacto sea mayor y así mismo se fortalezca nuestra Red.

Formación política para mejor nuestra práctica

Adiel García, es un joven miembro de la Red de Educadoras y Educadores Populares Libélulas de Matanzas que participó del 25 de enero al 10 de febrero del 2019 en el 7mo Curso de Teoría Política de la Escuela de Formación Política José Carlos Mariátegui en Argentina. A su regreso, nos cuentas sobre esta experiencia.

Cuéntanos de la escuela, ¿qué hiciste allí?

Conformamos un grupo con casi 50 compañeros que se llamó Revolución Bolivariana asumiendo la solidaridad y el internacionalismo como identidad.

Había compañeros de Argentina, Estados Unidos, Chile, Ecuador, Cuba y Brasil y de organizaciones como Patria Grande, Movimiento de Trabajadores Excluidos, Vientos de Libertad, Mala Junta, Vamos, Unión de Vecinos, Movimiento de Trabajadores Sin Tierra, Nuevo Encuentro, Pampillón y, por supuesto, la Red de Educadoras y Educadores Populares.

A lo largo de las dos semanas en la escuela contamos con distintas clases y diferentes profesores/as donde la metodología fue un desafío constante para a buscar formas de enseñanza y aprendizaje que superen y no reproduzcan la academia tradicional.

El estudio se alternó con el trabajo militante y voluntario para de ese modo limpiar lo locales que se usaban, cocinar, fregar y servir las mesas en momentos de desayuno, meriendas, almuerzo y comida la formación es parte fundamental para mejorar nuestra práctica.

¿Cuáles fueron los contenidos más relevantes?

El proceso de formación transitó por temáticas como historia de los pueblos originarios y de las Revoluciones Latinoamericanas. Prestó atención a la idea de la Revolución como proceso de transformaciones estructurales radicales y particularizó en las experiencias concretas de la Revolución Zapatista en México, la chilena, la Sandinista, la cubana y la bolivariana en Venezuela.

Sirvió de espacio también para conectar con el pensamiento marxista, la teoría del valor de Karl Marx y las actuales configuraciones del capital y los desafíos que se presentan para los movimientos populares.

Otro momento de estudio estuvo dedicado al feminismo popular, lo cual se acompañó de la experiencia argentina del último año con la campaña por el aborto gratuito, seguro y legal. Con lo cual se identifica al patriarcado como la estructura matriz de todas las dominaciones y la necesidad que la lucha por el socialismo como proyecto emancipador sea feminista, anticapitalista y antipatriarcal.

En la escuela se pudo ahondar en el pensamiento de Antonio Gramsci, en especial cuestiones como hegemonía y consenso, guerra de posiciones y de maniobra, la necesidad de plantear un proyecto contra hegemónico al de la cultura dominante a partir de disputar el sentido común de las personas con lo mejor de la cultura popular.

Se dedicó un tiempo a la geopolítica, donde pudimos analizar los tipos de guerras y sus fases, el proyecto colonizador de los Estados Unidos que se hace visible con la doctrina Monroe contraponiéndose a un proyecto libertario de Patria Grande.
Por último, se discutió acerca del autocuidado militante, el cuerpo como territorio en disputa, y sobre el que se ejerce dominación y violencia desde distintos planos.

¿Cómo valoras está experiencia?

La estadía fue muy provechosa. Además de ser un tiempo de reflexión teórica e integración regional, la práctica militante de distintas organizaciones de izquierda en América y sus experiencias movilizativas —destacando las organizaciones feministas en Argentina— me permite traer nuevos aprendizajes al suelo patrio.

Brasil y Cuba en la construcción de la patria grande, camino de muchas vías

Yanoris Bernal y Consuelo Hernández, equipo de coordinación territorial, red de educadores y educadoras populares Cumanayagua, Cienfuegos

Nuestra historia, la latinoamericana, ha estado ligada a la resistencia y a la lucha con el legado de Bolívar, de Martí, del Che y Fidel, para la concreción de un proyecto revolucionario de los pobres, con los pobres y para los pobres. Resistencia que revindica el desarrollo social con la participación y el protagonismo popular y donde sean cambiadas las lógicas hegemónicas imperialistas que depredan el ambiente, dominan y excluyen por lógicas que promuevan la equidad, el respeto ambiental y la justicia social.

El Movimiento de Trabajadores Rurales sin Tierra de Brasil (MST); organización con más de 30 años de lucha anticapitalista, tiene entre sus principales demandas, una reforma agraria y popular. Ha mantenido una relación estrecha con la Revolución Cubana a partir de la comprensión de que esto solo es posible, si existe un proyecto social que no se base en la mercantilización, en la competencia del mercado o en la guerra.

A partir de este posicionamiento sostienen una práctica de solidaridad internacionalista con Cuba e intercambian sistemáticamente con delegaciones y brigadas que vienen a compartir sus vivencias con el pueblo cubano, a vivir e intercambiar con sus experiencias e historias de vida cotidiana.

El 31 de octubre dio inicio un proceso de intercambio de dos meses entre el MST, el Centro Martin Luther King y la Asociación Nacional de Agricultores pequeños, ANAP, concebido para el acercamiento a la concepción de agroecología que se trabaja en Cuba, el tratamiento de semillas, las prácticas de riego, la protección de suelos, la diversificación de cultivos entre otros temas visitando ocho provincias. El grupo del MST acompañado de la ANAP en todos los territorios del país, visitó seis provincias del país.

En la provincia de Cienfuegos estuvieron intercambiando con 22 trabajadores y trabajadores de la Estación Experimental de Suelos Escambray a partir de un convenio de esa organización con la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP). Por parte de la Estación estuvieron presentes investigadores, especialistas, técnicos, obreros y personal de servicios, mientras que en el caso del MST hubo representantes de todas las regiones de Brasil, militantes del movimiento, en su mayoría asentados y vinculados al sector de producción ávidos de descubrir las prácticas agroecológicas en Cuba.

Imposible pasar por alto el momento histórico que se vive, con un retroceso en los procesos de izquierda en países como Argentina, Ecuador y Brasil. Este último a partir de la toma de poder de Bolsonaro, como fiel representante de las dictaduras militares que tantos hermanos y hermanas han arrancado a la región, ha promovido un claro ataque contra los movimientos populares.

El intercambio en la Estación incluyó la presentación de resultados de trabajo relacionados con el quehacer de la institución en materia de conservación y mejoramiento de suelos, la producción ganadera, la producción de biofertilizantes para la agricultura, los servicios que brinda el laboratorio de suelos y fertilizantes y cómo se trabaja el tema de la agroecología.

Todas las experiencias de trabajo fueron complementadas en una visita al área de estudio de especies y variedades de pastos y forrajes, que incluye un experimento para evaluar la respuesta a la inoculación con bacterias benéficas (micorrizas) en tres variedades de forrajes.

El intercambio favoreció el diálogo de saberes y sirvió para comparar ambos sistemas de investigación (Brasil y Cuba) en función de para qué se hace ciencia, quién hace ciencia ¿y cómo se accede a ella?

En este sentido se resalta que todos los resultados que se obtienen son puestos a disposición de los agricultores y/o empresas de manera gratuita, pues la génesis de estos resultados, tiene que ver con haber trabajado a partir de demandas de la producción. En el caso de Brasil se comparte con el grupo que los resultados de los procesos de investigación están en función de enriquecer a los dueños de las grandes empresas que patentan, se adueñan de ellos y los comercializan a muy altos precios y donde es prácticamente imposible acceder.

En este espacio se compartió con los visitantes los problemas que Cuba debe resolver en materia de agricultura, de ciencia y producción. Así como las bases científico- tecnológicas creadas en nuestro país para dar un salto cualitativo en ese sentido, siendo lo más importante contar con especialistas, técnicos, obreros y agricultores preparados y comprometidos con la construcción del proyecto socialista cubano.

Tuvimos muy poco tiempo para este intercambio, pero fue resaltada la posibilidad de intercambiar y conjugar teoría y práctica, la importancia de aprender compartiendo y de compartir aprendiendo. Hubo reclamo de conocer más sobre el movimiento, sus luchas y su historia.

Unánime fue el pedido de poder visitar fincas de agricultores en donde trabajamos y de poder estabilizar un intercambio sistemático con personas del MST en Cuba o Brasil. Se compartieron antecedentes de la Estación al respecto con agricultores latinoamericanos.

El cierre nos agrupó como un solo cuerpo en una foto grupal y sirvió para reafirmar nuestro apoyo a la campaña ¡LULA LIBRE!, retenido injustamente y privado de participar en las elecciones presidenciales.

¡LULA LIBRE!, Viva La patria grande!!

Feria Expositiva y Encuentro Nacional de Productores. Red de EP Territorio El Salvador

Ondrelys Tito Velázquez

Entre los días 19 y 20 de noviembre de este 2018 un grupo de 19 personas de la comunidad de Guayacán y miembros de la Red de Educadoras y Educadores Populares de El Salvador, tuvieron una participación más que activa en la Expo-Feria y el Encuentro Nacional de Productores, eventos promovidos por el Proyecto de Innovación Agropecuario Local (PIAL).

Día 19 de noviembre
La participación de productoras y productores de Guayacán tuvo una repercusión importante, tanto en el evento (los más representados) como en las personas, que dejaron sus fincas para hacer un larguísimo recorrido hasta La Habana, capital de nuestro país.
Tan variadas y disímiles experiencias encontradas como personas presentes en el lugar, ayudaron a que todos aprendiéramos muchas cosas en muy poco tiempo, lo cual ayudó a crear alianzas entre campesinos, a contratar servicios necesarios para aumentar productividad, y lo más significativo, levantó la moral y autoestima de esta gente humilde pero enamorada de la tierra.

Día 20 de noviembre
Recorrer fincas de productores en Mayabeque y Caimito fue un punto importante en este andar por el occidente del país.
Desde temprano nos fuimos a meter en el campo, algo a lo que están acostumbradas las personas que aman la agricultura. En la finca de Medina donde los rendimientos son súper altos (ya tiene más de 90 variedades de frijol) y las condiciones de la tierra son muy beneficiosas, nos explicaron formas diferentes para tener mayores resultados en las producciones de frijol, tomate y soya; y como caracteriza a los guajiros cubanos intercambiamos semillas y tomamos café.
Estar en la Habana y no llegar al Centro Memorial Dr. Martin Luther King Jr. era algo que no podíamos permitirnos, por eso de camino a Caimito hicimos una parada para conocer este lugar lleno de amigos y de simbolismos para los educadores populares. Con el acompañamiento del Reverendo Raúl Suárez y la locuacidad de Joel y Carla pudimos tener un acercamiento a la historia y los objetivos del CMLK, de ahí salieron varios compromisos por la lucha social y el mejoramiento humano, y siempre con el agradecimiento de las mujeres y los hombres del campo hacia esos otros y otras que desde la ciudad hacen cosas por ellos.
Ya en Caimito pudimos visitar dos fincas que se las traían, donde las condiciones del suelo eran las peores para producir, pero se ponía de manifiesto que “Cuando el hombre sirve, la tierra sirve”: así conocimos a un campesino ecuatoriano que hace 20 años vive en cuba y tiene producciones todo el año, y a otro campesino que convirtió un solar lleno de piedras en un organopónico de referencia. Además todo esto sin fertilizantes, son fincas agroecológicas. Estar en estos lugares refuerza la idea de trabajar cada día más con todos y por el bien de todos.

Lo estratégico
Unas de las puertas de entrada al trabajo comunitario integral que desarrolla la Red EP del territorio El Salvador, ha sido sin dudas la implicación con la siembra de semillas y la multiplicación de esta experiencia con los campesinos de la zona, fenómeno que se ha propagado rápidamente e incluso a otras comunidades, permitiendo que exista no solo una visibilidad del proceso de autogobierno y desarrollo local, sino también un reconocimiento por parte de las instituciones del gobierno y las organizaciones de masas y sociales desde el municipio hasta la provincia, con la presencia del 1er Secretario del PCC en una de nuestras ferias de semillas. Este proceso cerró con una gran Feria e intercambio de resultados en el evento que se celebró en el Instituto Nacional de Ciencias Agrícolas (INCA) los días 19 y 20 de Noviembre de 2018, el que consideramos como el punto de culminación de este proceso en el año y que a consideración de los equipos de coordinación y acompañamiento logró coronar y amalgamar todo el trabajo que se está haciendo de forma integral, además de afianzar el trabajo de miembros de una comunidad netamente agrícola. También la participación de mujeres productoras ha sido un realce del trabajo de género que ya está encaminado en la comunidad.
El camino será largo pero en compañía de gente como la nuestra, gente como la que encontramos en esta familia en movimiento, se puede lograr transitar, no sin percances; pero con mucho amor.

Mini taller de Comunicación en San Cristóbal

Para formarnos en comunicación y elaborar la estrategia del territorio, nos reunimos miembros de la Red de Educadores y Educadoras Populares de San Cristóbal los días 24 y 25 de noviembre en la escuela Ciro Redondo de Mango Jobo.

El Taller fue coordinado por el Centro Memorial Dr. Martin Luther King Jr. para 15 personas de los equipos de comunicación, formación y acompañamiento de la Red.
Realizamos distintos ejercicios para entender el funcionamiento del proceso comunicativo, así como sus potencialidades y debilidades en el territorio. Además, definimos las acciones a realizar el próximo año y terminamos con una actividad práctica que resume el taller.

Al iniciar la segunda jornada recordamos al líder histórico de la Revolución cubana en el segundo aniversario de su desaparición física y debatimos sobre la misión de la Red en el presente de Cuba.

Isandra Díaz, coordinadora del equipo de Comunicación, considera que fue un espacio fructífero y útil porque nos deja claro qué podemos hacer en lo adelante.

La Red en San Cristóbal tiene 68 miembros y su principal fortaleza es el trabajo comunitario integrado. Los aprendizajes derivados de este taller serán base para la preparación de CREA, evento anual organizado por la Red, en marzo próximo.

El trabajo comunitario desde un territorio. Red de Educadoras/es Populares

Julia María Fernández Trujillo

Hablar de comunidad, desarrollo, trabajo comunitario es un ejercicio muy común hoy en pleno siglo XXI. Ello induce a pensar que no todos los criterios encuentran puntos de confluencias y que las aristas de análisis son variadas, como variadas son las propuestas personales o de instituciones.

Sin embargo, muchas de esas posturas se quedan a nivel de teorización o presentan una relación idílica entre la comunidad, los actores comunitarios y las instituciones. Si queremos hacer un análisis del fenómeno hay que tener y tomar en cuenta el contexto, el desarrollo tecnológico (que ha afectado todos los órdenes de la sociedad a diferentes niveles: económico, político, psicosocial, la vida íntima de las personas, los patrones de consumo, la reproducción humana, la extensión de la vida…).

No se puede seguir hablando, en el 2018, de esas definiciones como se comenzó a hacer en 1942: lo importante y novedoso resultaba preparar la fuerza de trabajo que requerían las industrias. Hablar de comunidad en su sentido semántico de “lo que se tiene de común”, implica asociarlo a otras definiciones que no han sido menos llevadas y traídas que estos términos ya anunciados: una de ellas, la participación.

Cuando nos encontramos con los documentos que la Asamblea del Poder Popular tiene, en ellos aparecen una serie de reglamentos, instrucciones, procederes para la realización del trabajo comunitario integrado. Trabajo que debe realizar una serie de instituciones, “factores”, personas del municipio/ provincia, como sea el caso. Todo ello, según nuestro criterio, entra en contradicción con lo que el Centro de Estudios Comunitarios de la Universidad Central de Las Villas reconoce al precisar que en el seno de la comunidad debe producirse el encuentro de sujetos que se juntan para transformar su propia realidad.

Desde nuestra experiencia como educadores/as populares, hij@s del legado de Paulo Freire, que reconocemos la influencia de las prácticas de educación liberadoras que permitan a las personas, en tanto actores y actrices de la comunidad, ser agentes de la transformación, concebimos el trabajo comunitario desde una relación social simétrica, lo cual viene a resultar coherente con una concepción de comunidad que rompe con la imagen de ella en tanto lugar, y la asumimos como esa esencia de compartir y hacer común.
La Red de Educación Popular en Mayabeque no tiene una amplia experiencia en el acompañamiento al trabajo comunitario, si tenemos en cuenta que nuestros grupos están formados desde el 2004, y que hemos acompañado solo tres comunidades como Red. Pero si hay algo cierto es que intentamos respetar el movimiento interno de las comunidades, sus tiempos, espacios, cambios internos y no llegamos como quienes tienen la verdad si no con la humildad de quien va a aprender. Por eso más que hacer trabajo comunitario acompañamos prácticas y procesos que fomenten relaciones sociales simétricas entre grupos y personas capaces de superar las rupturas locales, raciales, generacionales, de género y otras que prevalecen aun en la sociedad en nuestra Cuba.

Llegamos siempre a través de personas que son parte de esa comunidad y a partir de diagnósticos participativos donde se identifican fortalezas, debilidades, sueños, aspiraciones realidades…, es que comenzamos nuestro acompañamiento. Por tanto, el trabajo comunitario no es importado, es desde la propia comunidad y desde sus necesidades sentidas las que se expresan en todos los planos de la vida.

Vamos cargados de esperanzas, con una mochila de comprensión muy grande pues el camino es arriesgado. Durante los procesos emergen conflictos que tienen que ver con la cultura patriarcal, de ordeno y mando, con apatías y desmotivaciones que hemos ido adquiriendo de generación en generación, por eso no nos desalentamos, nos detenemos y… seguimos. Tenemos entonces espacios de formación que van desde los fundamentos teórico metodológicos de la educación popular, trabajo grupal, comunicación, género, hasta el propio trabajo comunitario.

Apostamos por favorecer la unión, el encuentro, el compromiso con la comunidad, con su gente, con el proyecto social cubano. En ese empeño no descartamos a nadie ni a nada; sin embargo, no dejan de aparecer actitudes propias de una cultura centralista-verticalista-consumista que se expresa en estilos (protagonismo individual, obediencia a lo uniforme y homogéneamente orientado, un apego a lo institucional directivo, que no permite la creatividad y contextualización).

En nuestra experiencia de trabajo comunitario desde la Educación Popular y partiendo de las vivencias previas nos queda mucho que andar, pues siguen trazándose políticas sin tener en cuenta las particularidades de cada lugar y sus intereses específicos, que a su vez encuentran terreno propicio para su permanencia en el modo de participación enraizado, concebido como respuesta a movilización, espera por lo que se oriente, en buena medida engendrado por los propios métodos y estilos de dirección empleados.
En este sentido estuvimos acompañando una experiencia recientemente (La Victoria) y lo trascendental fue asumir a la comunidad como sujeto (tiene una dinámica, una vida, creencias, símbolos que comparten, sueños, aspiraciones…), teniendo en cuenta que la comunidad está compuesta por individualidades y, por ello, en los diagnósticos buscamos no solo que las personas de la comunidad identifiquen las problemáticas que tienen si no cómo quisieran fuera la comunidad.

En La Victoria se produjo algo singular. Todo comenzó a partir de un espacio de la Feria del Libro, y derivó en espacio para compartir videos, poemas, décimas que luego se debatían y se buscaba aquello que podía adecuarse al trabajo con las familias de la comunidad… Fue así naciendo la necesidad de seguir encontrándose y poco a poco de reconocer, como dijimos, las aspiraciones y aquello que queríamos y lo que no queríamos fuera nuestra comunidad.

Usamos un ejercicio que nombramos el escudo de la comunidad donde iban colocando aquellos lugares, símbolos, personas que identifican a la comunidad y la hacen diferente pero, además, aquello que quieren sea su comunidad a partir de la transformación en la que se empeñarán (inicialmente es cultural, por ello la apertura de espacios formativos).

Esos espacios formativos, les van permitiendo reconocer el poder que tienen y se desarrolla un sentimiento muy fuerte de autoestima y de lo colectivo. En la medida que esos espacios de formación se van produciendo comienzan a ser corresponsables de lo que ocurre a su comunidad, se van desprendiendo de culpar o esperar por que los cambios vengan de arriba.

Cuando se logra que la motivación, la creatividad y el sentido de lo común invadan a muchos, no escapa la presencia de otr@s que son llevad@s por urgencias de la cotidianidad y se dejan llevar por lo más fácil, lo individual, renunciando a lo colectivo e inclusivo a la propuesta por la que apostamos.

Cuando desde el grupo que acompaña la experiencia comunitaria evaluamos los resultados (aciertos, desaciertos, desafíos) no dejamos de valorar lo trascendental de que el optimismo no puede faltarnos y si se logró que algo, por minúsculo que sea, fructificara, ese es un triunfo.

El reto hoy, sin dudas, se encuentra en lo cultural. En cambiar nuestros modos de ver la comunidad y la participación. Debemos asumir aquella como sujeto capaz de reconocerse y propiciar la transformación y a esta, como un proceso donde el “tomar, tener y formar parte” sea el motor de impulso; que las personas se involucren y trabajen en comunión por un bien colectivo.

En los momentos actuales en que Cuba se entrega a una discusión masiva de su Proyecto de Constitución, en un ejercicio de democracia singular, será oportunidad para rescatar sentido de lo colectivo, de lo genuinamente participativo e inclusivo y donde la comunidad se reconozca desde sus contradicciones, pero con capacidad para decidir y actuar. Es momento de asumir que hablar de comunidad es un hecho político en la Cuba de hoy donde hay tantas mixturas, matices, calcos que van desgarrando un proyecto que debe por fuerza y naturaleza apuntar a lo compartido y colectivo.

Homenaje a un educador popular de 92 años (Fragmentos de una presentación librería)

Lorena Martínez. Red de Educadoras y educadores populares de Matanzas

Esta va a ser una ¿presentación? totalmente personalizada.Soy parte de la red de educadores populares Libélulas de Matanzas. A nosotros, los educadores populares, nos es esencial formar a las personas en su propia realidad, desde ella. Comprendemos a la educación como un proceso de auténtica participación popular.
Consciente y activa, la realidad de cada comunidad es la fuente de conocimientos para llegar y partir, desde la cual cada quien sea capaz de reflexionar, informarse, actuar. Educar es dar caminos a la conciencia solidaria, conducir a la acción, lograr una praxis transformadora en cada barrio, institución, ciudad…
Trabajamos para lograr una práctica social común, coherente, dinámica, de todos/con todos y para el bien de todos, vinculados a la historia y a la circunstancia personal de cada quien y conforme a sus interpretaciones ideológicas. Contemplamos la realidad sino, juntos, intervenimos en ella, transformando sus sentidos, cambiando de ella todo lo que deba ser cambiado, defendiendo una manera crítica y creativa el diario quehacer.
Aspiramos a una comunicación múltiple y diferente donde la palabra sea antecedente y esencia del acto de comunicar, diálogo y creación. Al comunicarnos, iniciamos un proceso de intercambio colectivo compartiendo conscientemente mensajes, por uno u otro canal de las cuales cada actor saca sus propias conclusiones, vivencias y valoraciones. Sobrevivir al egoísmo, salvaguardar parcelas de bien común, juntos, participar, ayudar y ser solidarios, comunicarnos cara a cara son nuestros objetivos.
Expongo lo anterior no por defender un credo sino para decir que fue un hombre nacido un 13 de agosto de 1926, de quien primero aprendí estas lecciones, que luego otros amigos y amigas hicieron crecer en mí. Para mí Fidel fue, es y será nuestro primer y mayor educador y comunicador popular.
Y lo creo así por su identificación oportuna de los problemas reales del país, su llamado a de la comunidad en cada proyecto revolucionario; la manera en que sus estrategias comunicativas y de gobierno implicaban participación, respeto al entorno, respuesta rápida y activa de los actores sociales.
Feliz mediador de muchísimos conflictos, no empanó la verdad, ni desvirtuó valores sino que siempre supo mirar con ojos propios, en sistema, sin perder los arboles ni al bosque. Nadie como él fue capaz de usar de manera eficaz tradicionales y/o novedosos códigos comunicativos y llenarlos de contenidos revolucionarios, plenos de empatía, y solidaridad, fuerza, sinceridad y valentía para persuadir, movilizar, explicar y también para reconocer errores.
Educador Popular por respetar la voluntad y la creación popular, el diálogo y su cultura; admiré en él su flexibilidad política ante las condiciones nacionales e internacionales, el carácter motivador de sus actos, discursos y propuestas reflexivas y educativas.
Más que cualquier otro educador popular supo utilizar de manera óptima los recursos disponibles sin dejar de responder a los intereses de su pueblo sin perder la justicia social que preconizaba.
Si necesitan aun convencerse de ello, les invito a leer, en casa y con la calma necesaria, el dossier que aparece sobre el líder histórico de la Revolución Cubana, en la revista Caminos del CMLK, defensor (el dossier) de una gráfica no institucionalizada combinando un texto del profe sabio y educador popular Fernando Martínez Heredia sobre Fidel con los de Rafael Hernández, Gloria Muñoz, Jesús Guanche, y del escritor uruguayo Eduardo Galeano sobre un hombre al que ni amigos ni enemigos pueden dejar de nombrar.

Protegen niños, maestros y educadores ambientales especie de la flora cubana en peligro de extinción

Roberto Fernández Blanco Red EP Bayamo

El pasado martes 22 de mayo concluyó en el poblado de La Nenita, comunidad rural enclavada en el municipio Guisa de la provincia Granma, la primera fase de un grupo de acciones para la protección de una especie de la flora cubana que se haya en peligro crítico de extinción.

Dado el estado crítico de la especie, niñas, niños y maestros del 4º grado de la Escuela Primaria José Martí de la comunidad La Nenita, de conjunto con especialistas en conservación biológica y educadores ambientales del Jardín Botánico de Cupaynicú, diseñaron, construyeron y emplazaron tres vallas rústicas para proteger el único ejemplar adulto de la especie que se conoce en las inmediaciones de esa localidad. Ello permitió, además, realizar charlas con los pobladores que habitan cerca del ejemplar e iniciar un proceso de prospección de la especie en el área. Esto último con el objetivo de localizar otros ejemplares de este anón cimarrón aún no protegidos.

Este programa, que incluye escuelas primarias cercanas al Jardín Botánico utiliza como procedimientos de trabajo comunitario y de educación ambiental la Educación popular (EP) y el Mapa verde. Propuestas formativas que promueven desde hace varios años el Centro Memorial Martin Luther King Jr. y el Centro Félix Varela respectivamente.

La planta en cuestión, Annona cubense, conocida por los pobladores del sitio y de otras zonas montañosas del oriente cubano como Anón cimarrón, es un pariente silvestre del ya difícil de saborear, anón de ojos (Annona squamosa). Aunque la A. cubense no ha sido incluida aún en la Lista Roja de especies amenazadas de la flora de Cuba, los reportes señalan solo siete ejemplares adultos en el área.

Las acciones de protección realizadas, conveniadas con la dirección del centro docente como un Círculo de Interés de Ecología y conservación de la biodiversidad, se inscriben en el Programa de Educación ambiental que acometen obreros, técnicos y especialistas del Jardín Botánico de Cupaynicú. Dicho programa utiliza un novedoso método de educación ambiental denominado Enseñanza de la Ecología en el Patio de la Escuela (EEPE) para que niñas, niños y maestros apliquen los conocimientos que reciben e imparten en asignaturas como Matemáticas, El Mundo en que vivimos, Lengua materna, Educación laboral y Educación artística a la investigación y conservación de la flora y la fauna.

Como resultado de esta combinación, los alumnos de La Nenita iniciaron los estudios de fenología (ciclo de vida de las plantas floración, fructificación, germinación, crecimiento, etc) del ejemplar de A. cubense que existe en su localidad el cual desde hace varias semanas se halla en su pico de floración anual y luego continuarán con estudios de diversidad y abundancia de la especie en toda el área, experimentos de germinación in situ y ex situ (dentro y fuera del espacio natural donde está cada individuo), así como reforzamiento y rehabilitación ecológica de la especie a partir la reintroducción y reforestación con los ejemplares que se logren en el vivero escolar y el del Jardín Botánico.

El objetivo de estos métodos es formar, en y con las nuevas generaciones, actitudes ambientales y ciudadanas responsables hacia el medio natural y social que nos rodea. Para ello se integran las ciencias naturales y sociales, el arte y la sabiduría popular a las acciones colectivas de conservación de la biodiversidad.

Pero toda esa integración descansa en el placer de compartir experiencias agradables y útiles que den valor al entorno natural, familiar y comunitario en que se desarrollan los que en unos pocos años tendrán en sus manos el futuro económico, político, social, cultural -y también ecológico de la nación.

Campaña por los Pobres: Acción comunitaria en Bayamo

Red EP Bayamo

Un espacio de debate y reflexión en torno a la pobreza, el racismo y el militarismo, tuvo lugar este 1 de junio, en la comunidad 26 de Julio en Bayamo, como parte de las acciones de la Campaña Mundial por los Pobres.

La escuela Antonio Briones, uno de los espacios de acción de la Red de Educadoras y Educadores Populares aquí, acogió a estudiantes, maestros, pobladores, e integrantes de la Red Demanos, para compartir visiones respecto a la necesidad de evitar la guerra, buscar la paz y condenar la ocupación de parte de territorio cubano por la ilegal Base Naval en Guantánamo.

De igual forma, se manifestó la importancia de evitar cualquier manifestación de racismo, y la posibilidad que existe en lo cotidiano de cultivar el humanismo, la solidaridad y la hermandad, como bases de una sociedad más justa y equitativa.

Pero la mayor parte del debate se concentró en qué se entiende por “pobreza”. Con el tema de Silvio, “Canción en harapos”, se habló de carencias y abundancias, de virtudes y defectos, de sueños y realidades; pero, sobre todo, de la enorme cuota cultural y espiritual que exige al ser humano para regocijarse en la pobreza si se vive la riqueza de un ser humano comprometido con su tiempo y su espacio

Allanar los caminos por la equidad

Yoandry Ávila

Desentrañar los códigos que subyacen a las relaciones de desigualdad y discriminación por motivos de género perpetuados en nuestra sociedad, y en consecuencia, implementar acciones para corregir tal situación, es el objetivo que persigue el taller temático “Género y Diversidades” emprendido por la red de Educadoras y Educadores Populares de Las Tunas.

Este empeño, pospuesto en varias ocasiones, dio inicio el pasado mes de mayo en la sede provincial de la Asociación Cubana de Producción Animal. A pesar de que la asistencia no ha superado nuestras expectativas, es muy importante que se hayan incorporado algunas personas interesadas en el tema, en lo fundamental, profesionales de la Universidad de Las Tunas que buscan en este ejercicio de aprendizaje, algunas pistas prácticas que la teoría no les ha permitido abordar.

Desde el mismo momento de la presentación y encuadre, cada persona comenzó a experimentar un desprendimiento de sensaciones que hacen conectar con experiencias de vida que remiten a la niñez o la primera juventud; a esos recuerdos de enseñanzas que nos llegan desde la educación formal e informal, esas expresiones verbales o gestuales que intentan moldear nuestras identidades de género; esas que asumimos sin chistar porque según nuestros mayores y semejantes son las que servirán a cada persona para poder llegar a ser hombres o mujeres de hecho y de derecho, independientemente de cómo seamos, pensemos o actuemos.

Adentrarnos en este ejercicio de construcción colectiva de conocimiento nos permite reconocer que aún existe, en la mayoría de nosotros y nosotras, un conocimiento rudimentario sobre los elementos conceptuales de género. En muchas ocasiones asumimos que hablar de género es lo mismo que hacerlo sobre sexo o mujer. Esto demuestra nuestra ceguera de género. En muchos de los casos, estas confusiones provienen de la creencia popular de que el triunfo de la revolución de enero de 1959, resolvió todos los problemas asociados a esta categoría social.

Desmontar los arquetipos sexistas en los que se cimientan las relaciones inequitativas de género, demanda de cada persona, identificar los mecanismos históricos del patriarcado que han puesto a las mujeres en posición de subordinación.

Aprender a ser mujeres o a ser hombres con plenos derechos a la justicia, precisa nuevas visiones tanto personales como colectivas. En este empeño, el modelo social cubano ha ayudado mucho, aunque aún falta avanzar más. Desde Las Tunas, sin prisa, pero sin pausa, comenzamos a allanar los caminos por la equidad.