Muertes y desapariciones en el contexto del conflicto agrario en Aguán

Adital

El Observatorio Permanente de Derechos Humanos del Aguán (OPDHA), creado para recibir denuncias y ofrecer apoyo psicológico y legal a las víctimas del conflicto de tierras en la región hondureña, lanzó recientemente un informe estadístico de muertes violentas relacionadas con el conflicto de tierras entre 2008 y 2013. El documento fue elaborado para ser usado por la población y la comunidad internacional como instrumento para exigir justicia imparcial y objetiva en Honduras.

Las informaciones fueron recogidas por monitoreo de medios de comunicación convencionales y alternativos, trabajo que continúa siendo realizado y profundizado para consolidar el sistema de registro de violaciones a los derechos humanos en el Aguán.

En el informe se registran 129 casos que involucran a miembros de movimientos campesinos de la región y otras víctimas vinculadas con el conflicto, constituidos por 123 muertes y seis casos de desaparición forzada. Más específicamente, las víctimas son 90 campesinos, de los cuales dos están desaparecidos; una campesina muerta, un militar, un policía, 14 guardias de seguridad, de los cuales cuatro están desaparecidos; siete propietarios de tierra y 15 víctimas indirectas.

Los años 2010, 2012 y 2013 presentan semejanzas en la cantidad de muertes violentas. En 2011, se registró un aumento significativo de las muertes violentas, sobre todo de campesinos afiliados a los movimientos de resistencia. El Observatorio destaca que, en aquel año, creció la atención internacional sobre la zona y el gobierno instaló, en mayo y agosto, la operación militar Xatruch I y II, que se alojó en el área para recuperar propiedades ocupadas por campesinos y evitar nuevas ocupaciones.

En el Departamento de Colón, se registraron casi la totalidad de los casos (124). Los municipios con mayor incidencia de violencia fueron Tocoa, con 68 casos, y Trujillo, con 42. De los 90 campesinos victimados, 89 eran hombres. La única mujer era una campesina integrante del Movimiento Unificado Campesino del Aguán (Muca), que fue asesinada con arma de fuego en su casa.

Además del registro de los delitos, el Observatorio Permanente de Derechos Humanos hace cinco exigencias específicas al Estado hondureño en materia de respuesta institucional. Piden el cumplimiento de la obligación de investigar, procesar y sentenciar a los responsables de las ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas y torturas; que se tomen medidas inmediatas para prevenir futuras violaciones de derechos humanos y que haya reparación para las víctimas; la instalación de una unidad de investigación en la región, que sea dependiente de la Fiscalía de Delitos contra la Vida; la realización de una Mesa de Acceso a la Justicia, integrada por el propio Observatorio para las víctimas; y la implementación de acciones inmediatas para resolver las causas estructurales e históricas de la violencia en el Bajo Aguán.

Historial

La población del Bajo Aguán vive una situación diaria de tensión y miedo generados por los conflictos por la tierra entre grandes propietarios de tierra y los campesinos. La región despierta interés por sus tierras fértiles, donde empresarios lucraron mucho con la plantación de frutas, pimienta y maíz, que van hacia Europa y Estados Unidos. Hace varios años, la región es escenario de constante violencia.

Parte de los conflictos surgió en 1992, después de las reformas implementadas por la ley agraria, que permitieron la venta de muchas hectáreas de tierra, antes sujetas sólo a la propiedad colectiva. A partir de entonces, muchas hectáreas fueron transferidas de comunidades campesinas e integradas a grandes empresas agroindustriales. En muchos casos, las comunidades campesinas cuestionaron la legalidad de las ventas, alegando que continuaban siendo los propietarios legítimos. Algunas organizaciones campesinas recurrieron a los tribunales para impugnar las controvertidas adquisiciones de tierras, y otras decidieron ocupar físicamente las tierras. Fue entonces, a partir de aquí, que los conflictos se instalaron, habiéndose intensificados en 2009.

Traducción: Daniel Barrantes – barrantes.daniel@gmail.com

‘El pastor tiene que estar donde está el sufrimiento’

Carlos Ayala Ramírez

El lema escogido por la Fundación Monseñor Óscar Romero para conmemorar el 34.° aniversario del obispo mártir es “El pastor tiene que estar donde está el sufrimiento”. La frase procede de una de las homilías de monseñor Romero, pronunciada el 30 de octubre de 1977; homilía que fue compartida con monseñor Arturo Rivera Damas, quien en ese momento había sido designado obispo residencial de Santiago de María, después de un largo período de servicio episcopal en la Arquidiócesis de San Salvador. Por esa razón, monseñor Romero quiso, al invitar a su hermano en el episcopado a concelebrar, mostrarle su sentimiento de gratitud, aprecio y admiración. En la primera parte de la predicación, monseñor Romero señala algunos de los signos de los tiempos que caracterizaban ese período histórico. Luego, monseñor Rivera hizo una interpretación bíblica de esos signos. Fue una homilía compartida en la que dos pastores historizaron la comunión fraterna y el diálogo de Dios con su pueblo. Eso representaba ya un signo propio de la época.

Hay que tener en cuenta que los “signos de los tiempos” eran comprendidos, tanto por monseñor Romero como por monseñor Rivera, en el espíritu del Concilio Vaticano II. Es decir, se conciben como aquellos grandes hechos, acontecimientos y actitudes o relaciones que caracterizan a un determinado momento de la historia. Y desde una perspectiva de fe, se trata de captar, a través de esos signos, el espíritu de Dios que obra, interpela y anima en la historia de las personas y los pueblos. Es necesario, por tanto, conocer y comprender el mundo en que vivimos: sus problemas, sus aspiraciones, su modo de ser —frecuentemente dramático—. Esta visión se recoge en aquel conocido texto de la constitución pastoral Gaudium et spes: “El gozo y la esperanza, las tristezas y angustias de los hombres y mujeres de nuestros días, sobre todo de los pobres y de toda clase de afligidos, son también gozo y esperanza, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo, y nada hay verdaderamente humano que no tenga resonancia en su corazón”. Desde luego, en este modo de ser y de estar en la realidad, monseñor Romero fue un ejemplar discípulo de Jesús.

Ahora bien, el signo que más destaca monseñor en esta homilía, y del que recurrentemente se ocupó durante sus tres años como arzobispo, es el de la realidad sufriente y dolorosa de esos tiempos tan críticos. La injusticia social y la violencia represiva del Estado aparecen como las principales causas de ese sufrimiento, cuyas víctimas mayoritarias eran los pobres. A ese estado de cosas lo llamó “pecado estructural escandaloso”. En su cuarta carta pastoral afirma que las consecuencias sociales del pecado se presentan en El Salvador con rasgos muy trágicos y exigencias cristianas urgentes: “Mortalidad infantil, falta de vivienda, problemas de salud, salarios de hambre, desempleo, desnutrición, inestabilidad laboral. La situación de extrema pobreza generalizada adquiere, en la vida real, rostros muy concretos en los que deberíamos reconocer los rasgos sufrientes de Cristo, que nos cuestiona e interpela”.

Con respecto a la violencia represiva del Estado o de grupos clandestinos, dijo: “No me cansaré de denunciar el atropello por capturas arbitrarias, por desaparecimientos, por torturas (…) La violencia, el asesinato, la tortura, donde quedan tantos muertos, el machetear y tirar al mar, el botar a la gente: todo esto es el imperio del infierno”. Y en su última homilía dominical, pensando en el pueblo sufriente, expresó: “Le pido al Señor (…) mientras voy recogiendo el clamor del pueblo y el dolor de tanto crimen, la ignominia de tanta violencia, que me dé la palabra oportuna para consolar, para denunciar, para llamar al arrepentimiento, y aunque siga siendo una voz que clama en el desierto, sé que la Iglesia está haciendo el esfuerzo por cumplir su misión”.

Sin duda, a monseñor Romero le impactó hondamente el sufrimiento del pueblo salvadoreño; al sistema que lo provocaba lo calificó de “desorden espantoso”, “pecado estructural escandaloso”, “imperio del infierno”, formas recias para señalar lo que produce la injusticia, la inequidad y la crueldad de la violencia. Él consideraba que la Iglesia traicionaría su mismo amor a Dios y su fidelidad al Evangelio si dejaba de ser defensora de los que en un momento llamó “el Divino Traspasado”. Y en coherencia con ese amor y esa fidelidad, defendió, acompañó y se involucró con las víctimas de ese sufrimiento. Lo hizo de una manera profundamente humana y genuinamente cristiana. Enunciemos y expliquemos algunos rasgos esenciales.

Las defendió con la verdad. Monseñor Romero buscó y comunicó verdad frente a lo que la impedía, esto es, el ocultamiento de la realidad de las víctimas, el cierre de espacios a la voz de las mayorías y la manipulación de la noticia. En este contexto, declaró: “Todo está comprado, está amañado y no se dice la verdad” (homilía del 2 de abril de 1978). “La verdad está esclavizada bajo los intereses de la riqueza y el poder” (homilía del 15 de febrero de 1980). “Vivimos una hora de lucha entre la verdad y la mentira (homilía del 30 de julio de 1978). “Queremos ser la voz de los que no tienen voz para gritar contra tanto atropello de los derechos humanos” (homilía del 28 de agosto de 1977). Denuncia de la injusticia y la violencia, defensa de las víctimas de esos males, libertad frente a los poderosos y valentía para correr los riesgos que podrían sobrevenir fueron las formas reales que tomó la palabra de verdad pronunciada por monseñor Romero.

Las acompañó con misericordia. Monseñor Romero no fue un humanista producto del altruismo o del asistencialismo distante, no se trataba de hacer una labor social humanitaria. Su actitud era más de fondo: escuchar los clamores de los pobres, interiorizarlos y dejarse afectar por ellos. Es elocuente, en este sentido, el siguiente texto: “Rostro de Cristo entre costales y canastos de cortador. Rostro de Cristo entre torturas y maltratos de las cárceles. Rostro de Cristo muriéndose de hambre en los niños que no tienen qué comer. Rostro de Cristo, el necesitado que pide una voz a la Iglesia” (homilía del 26 de noviembre de 1978). Es el ejercicio de la misericordia afectiva (amor a los pobres) y efectiva (que va a la raíz de las causas del sufrimiento). Desde esa realidad de rostros concretos, monseñor Romero criticó el deterioro moral en el ámbito de la administración pública, del sector privado y de la misma Iglesia; desenmascaró las idolatrías de la sociedad (absolutización de la riqueza, del poder y de la ideología); propuso una liberación integral que unificara evangelización con promoción humana, cambios de las personas con cambios estructurales.

Tocó la carne sufriente mediante la solidaridad. La solidaridad en monseñor Romero no se limita a un sentimiento caritativo, a un alivio de urgencias individuales, a una actividad puramente paternalista. Se constituyó, eso sí, en una fuerza ética y profética que interpeló a las estructuras indolentes e inhumanas, e inspiró un modo de convivencia fundamentado en la estima de la dignidad humana, la indignación por el daño injusto y la compasión ante el sufrimiento que llega hasta las entrañas y el corazón propios. Este es, precisamente, el espíritu del texto central escogido para este año, la solidaridad como una reacción ante el clamor del pueblo sufriente, ante el clamor por la justicia. En palabras emblemáticas de Romero: “Lo que me importa es que el pastor tiene que estar donde está el sufrimiento; y yo he venido, como he ido a todos los lugares donde hay dolor y muerte, a llevar la palabra de consuelo para los que sufren (…) Para la Iglesia, no hay categorías distintas. Solo hay el sufrimiento, y tiene que expresarse en el dolor donde quiera que se encuentre” (homilía del 30 de octubre de 1977).

Para terminar, transcribimos tres textos iluminadores sobre el tema. Los primeros ponen en contraste dos modos radicalmente distintos de ser pastor; el tercero lanza un desafío a cada uno de nosotros en la línea de saber escuchar el clamor de los que sufren. Comenzamos con el profeta Ezequiel, que nos habla sobre los pastores ineptos y crueles: “¡Ay de los pastores [jefes] de Israel que se apacientan a sí mismos! ¿No son las ovejas lo que tienen que apacentar? Ustedes se han tomado la leche, se han vestido con la lana, han sacrificado las ovejas (…); no han apacentado el rebaño, no han fortalecido a las ovejas débiles, no han cuidado a la enferma ni curado a la herida; sino que las han dominado con violencia y dureza. Y ellas se han dispersado, por falta de pastor, y se han convertido en presa de todas las fieras del campo. Mis ovejas se dispersaron por toda la tierra, sin que nadie las buscase siguiendo su rastro” (Ez 34, 1-6).

El segundo texto es del teólogo Jon Sobrino y resume magistralmente el modo de ser pastor que caracterizó a monseñor Romero. “En un mundo de mentiras, de crueldad y de violencia, con monseñor Romero aparecieron la verdad, la compasión y la reconciliación. En un mundo de trivialidad y egoísmo, con él aparecieron la firmeza y el amor. En un mundo que prescinde de Dios o lo infantiliza, con él apareció la fe que confía en el misterio último y, a la vez, está absolutamente disponible ante él. Ver juntas verdad y compasión, firmeza y amor, confianza y disponibilidad, no ocurre con frecuencia. Por ello, cuando algo de eso se hace presente en nuestras vidas, es como una brisa de aire fresco (…) es una buena noticia”.

Y cerramos con un desafío planteado por el papa Francisco en su exhortación apostólica Evangelii gaudium: “La Iglesia ha reconocido que la exigencia de escuchar este clamor [de los pobres y cuantos sufren] brota de la misma obra liberadora de la gracia en cada uno de nosotros, por lo cual no se trata de una misión reservada solo a algunos: ‘La Iglesia, guiada por el Evangelio de la misericordia y por el amor al hombre, escucha el clamor por la justicia y quiere responder a él con todas sus fuerzas’. En este marco se comprende el pedido de Jesús a sus discípulos: ‘Dadles vosotros de comer’ (Mc 6, 37), lo cual implica tanto la cooperación para resolver las causas estructurales de la pobreza como los gestos más simples y cotidianos de solidaridad ante las miserias muy concretas que encontramos” (n. 188).

[Carlos Ayala Ramírez es director de Radio YSUCA]

La consulta popular realizada en Crimea: una breve puesta en perspectiva

Nicolás Boeglin

En medio de amenazas de sanciones por parte de la Unión Europea y de Estados Unidos contra Rusia, fuentes de prensa indicaron que el 95,5% de los votantes en Crimea optó el pasado fin de semana por la anexión a Rusia en la consulta del 16 de marzo (ver nota de prensa). Se trata de un referéndum que ha sido sumamente cuestionado por la Unión Europea y por Estados Unidos, objeto de un intento de frenar su realización un día anterior desde las mismas Naciones Unidas. De manera solidaria con las autoridades de Ucrania (y algo solitaria en relación al resto de América Latina), Costa Rica había externado mediante comunicado de prensa oficial su preocupación el pasado 4 de marzo pasado al declarar que: “El Gobierno de Costa Rica ha seguido con extrema preocupación el desarrollo de los acontecimientos de las últimas semanas en Ucrania, en particular la reciente violación a su soberanía e integridad territorial por parte de fuerzas extranjeras desplegadas en Crimea” (ver nota del 4/3/2014 de Elpais.cr).

El fracasado intento ante el Consejo de Seguridad:

A 24 horas de realizarse la consulta en Crimea, una resolución impulsada por Estados Unidos ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ver sitio oficial) objetando las condiciones en las que se iba a realizar esta consulta fue objeto de una larga sesión sabatina (post veto), bajo la Presidencia de Luxemburgo: el video completo de dicha sesión disponible aquí permite valorar las posiciones presentadas. Previsible, el veto inicial de Rusia ante los demás miembros del Consejo de Seguridad impidió la adopción de esta resolución por parte del Consejo de Seguridad. La sesión se limitó a escuchar las exposiciones de los demás Estados miembros, iniciando los representantes de Estados Unidos, seguidos por los de Francia y de Reino Unido y delegados de miembros no permanentes (Lituania, Ruanda, luego China, seguida luego por Chile, Argentina, Australia, Corea del Sur, Nigeria, Chad, Jordania, Luxemburgo). Al final, el delegado invitado de Ucrania tuvo la posibilidad de exponer su posición, y el representante de Rusia de contestar algunas aseveraciones hechas. Pese a 13 votos a su favor de los 15 posibles en el Consejo de Seguridad (ver nota de prensa), el repentino intento del 15 de marzo de Estados Unidos fue vetado: la resolución, cuyo texto fue considerado como “blando” por algunos analistas de prensa en España al no referirse expresamente a Rusia, llamaba expresamente a no reconocer los resultados de la consulta prevista en Crimea debido a la “falta de validez” de dicha consulta. Leemos en el mismo comunicado oficial de las Naciones Unidas sobre esta resolución que: “The resolution would have reaffirmed Ukraine’s “sovereignty, independence, unity and territorial integrity” and declared that Sunday’s referendum which could lead to Crimea’s break with Ukraine and union with Russia, “can have no validity”. El representante de Rusia aprovechó la oportunidad para hacer un breve recuento sobre la situación en Crimea desde la desaparición de la Unión Soviética en 1991, antes de que la Presidenta diera el espacio para el voto del texto, cuyo veto era inminente: en el mismo comunicado leemos que “Speaking ahead of the vote, Russian Permanent Representative to the UN, Vitaly Churkin, said it was “no secret” that Russia was planning to vote against the draft. He added that Moscow would respect the decision of the Crimeans but could not accept the basic assumption of the draft resolution which aimed “to declare illegal the planned March 16 referendum where residents of the Republic of Crimea should decide on their future” (Nota 1). China por su parte abogó por una solución política negociada con una propuesta en aras de conciliar ambas partes. Sin desmerecer la labor del servicio de prensa de las Naciones Unidas, se recomienda un repaso cuidadoso del video que contiene la sesión del Consejo de Seguridad del 15 de marzo. Ello en aras de evidenciar interesantes omisiones de algunas cadenas de noticia internacionales sobre el contenido de esta cita diplomática sabatina.

Como bien se sabe, al igual que China, Estados Unidos, Francia y Reino Unido, Rusia es uno de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad al que la Carta de las Naciones de 1945 les reconoce el derecho a veto. Este derecho al veto explica que por ejemplo el Consejo de Seguridad difícilmente se pronuncie de manera vehemente sobre lo que ocurre en Cisjordania y en Gaza (veto de Estados Unidos), sobre lo que ocurre en Darfur (veto de China), sobre la situación en Siria (veto de Rusia) o, en el pasado, sobre lo que ocurría en algunos Estados aliados de Francia o del Reino Unido (veto de uno u otro), entre muchas situaciones que sacuden regularmente a la sociedad internacional. Remitimos al lector a un muy completo estudio del 2008 publicado en el Anuario Colombiano de Derecho Internacional de la profesora María Isabel Torres Cazorla, titulado “El derecho de veto en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas: la historia de la válvula de seguridad que paralizó el sistema” (Nota 2). Este estudio permite valorar con mucha mayor precisión algunas ideas (algo equivocadas…) sobre quiénes han usado de manera mucho más sostenida y reiterada que otros el derecho al veto en los últimos decenios con la finalidad de proteger a sus aliados o resguardar sus intereses geopolíticos.

La independencia previa de Crimea, como parte de una estrategia

Se lee en medios de prensa que fueron dos las preguntas hechas a la población de Crimea el pasado Domingo 16 de marzo: “¿Está usted a favor de la reunificación de Crimea con Rusia como sujeto de la Federación Rusa?”, reza la primera opción de la papeleta. La otra pregunta es: “¿Está usted a favor de restablecer la Constitución de 1992 y el estatus de Crimea como parte de Ucrania previsto en ella?” (ver nota de prensa). No obstante, cabe recordar que previo a esta consulta, el pasado 6 de marzo, el Parlamento local proclamó la independencia de Crimea, refiriéndose expresamente al precedente del Kosovo del 2008. Se recomienda al respecto la lectura de la entrevista al Director del CEDIN (Francia) Jean-Marc Thouvenin en relación a los alcances de la comparación entre ambas situaciones (Kosovo y Crimea), publicada en La Razón. Sobre el curioso efecto de “paralelismo inversa” de las motivaciones y justificaciones dadas por los Estados que reconocieron a Kosovo en Febrero del 2008 en relación a los que objetaron ese mismo reconocimiento, y las motivaciones que llevaron a otro grupo de Estados a reconocer a Abjasia y a Osetia del Sur 6 meses más tarde (mientras otros objetaban este reconocimiento) remitimos al lector al interesante artículo del profesor Olivier Corten (Bélgica) – en francés – titulado: “Déclarations unilaterales d´indépendance et reconnaissances prématurées: du Kosovo à l´Ossétie du Sud et à l´Abkhazie”. Veremos en algunas líneas más abajo que algunos reconocimientos “prematuros” provinieron en ambos casos de Centroamérica.

El texto de la proclamación de independencia de Crimea del 6 de marzo refiere además a otras herramientas del derecho internacional público: se hace una referencia a la Carta de las Naciones Unidas, al principio del derecho a la libre determinación de los pueblos. Se lee en efecto que: “Leur texte invoque la Charte des Nations unies et « toute une série d’autres documents internationaux établissant le droit des peuples à l’autodétermination », ainsi que l’avis rendu par la Cour internationale de justice le 22 juillet 2010, selon lequel « la proclamation unilatérale d’indépendance par une partie d’un Etat ne viole aucune norme du droit international».

El significado de la mención al precedente del Kosovo:

La referencia a la opinión consultiva de la Corte Internacional de Justicia (ver aquí el texto completo) sobre la declaración unilateral del Kosovo del 22 de julio del 2010 (declarada conforme al derecho internacional por 10 votos contra 4 por los jueces de la CIJ) merece mención aparte. Esta polémica opinión consultiva de la CIJ del 2010 (Nota 3) es llamada a formar parte de la batería de argumentos que esgrimirá muy probablemente Rusia en los próximos días, intentando así poner en jaque a varias cancillerías de Europa: muchas de estas apoyaron abiertamente la independencia de Kosovo en el 2008. Lo volvieron a hacer de manera fundamentada desde el punto de vista jurídico ante la CIJ bajo la forma de opiniones jurídicas (ver listado de posiciones de Estados presentadas ante los jueces de La Haya durante el procedimiento consultivo). Por parte de América Latina, participaron, presentando sus opiniones a los jueces de la CIJ, únicamente: Argentina, Bolivia, Brasil y Venezuela (objetando cada uno por razones distintas la validez de la declaratoria de independencia de Kosovo desde el punto de vista del derecho internacional). De igual forma lo hizo España en un muy completo escrito (ver texto de su opinión jurídica y conclusiones, p.65) (Nota 4), exhibiendo así la comunidad iberoamericana del derecho internacional una coincidencia raramente vista ante los jueces del máximo tribunal de las Naciones Unidas. Ninguno de los Estados de América Latina que sí reconocieron la independencia de Kosovo, o que lo hicieron de manera “prematura” (para usar la expresión del profesor belga Olivier Corten) sintió necesidad alguna de hacerle llegar su opinión a los jueces de la CIJ. Bien lo vaticinada la profesora española Carmen López-Jurado Romero de la Cruz en las conclusiones de su artículo (p. 28) en relación a esta cuestionada decisión de la CIJ del 2010 que “legalizó” la proclamación de independencia de Kosovo: ”Lo grave del asunto es que la CIJ ha precisado que el principio de la integridad territorial queda relegado a las relaciones entre Estados y que, si se quiere otra situación en el estadio actual del DI, ésta debe pasar por una decisión del Consejo de Seguridad adoptada de conformidad con el capítulo VII de la Carta de Naciones Unidas. Vuelvo a recordar que el Consejo de Seguridad es un órgano político que está condicionado por un sistema de adopción de decisiones que confiere a cinco países –sus miembros permanentes- el derecho de veto. Por eso se puede cuestionar la opinión de los países que han apoyado la independencia de Kosovo cuando señalan que Kosovo es un caso único, y que no constituye un precedente, porque tampoco ellos están en condiciones de asegurar que el Consejo de Seguridad vaya a actuar en este sentido ante situaciones similares. El futuro nos indicará hasta qué punto la independencia de Kosovo ha animado otros procesos de secesión”.

La batalla diplomática por venir:

El predecible reconocimiento de la independencia de Crimea por parte de Rusia formalizado mediante decreto del Presidente ruso este 19 de marzo, y el aún más probable reconocimiento de los resultados obtenidos en la consulta en Crimea por parte de Moscú darán posiblemente lugar a una nueva batalla diplomática para intentar frenar esta anexión de Crimea a Rusia: ello mediante el no reconocimiento formal por parte de otros Estados. La Unión Europea ha declarado desde ya “ilegal” esta consulta, Estados Unidos posiblemente se una a esta línea defendida por las máximas autoridades de la UE. Es también predecible que estas declaraciones vengan acompañadas de solicitudes a los demás Estados del planeta para no reconocer efecto alguno a la consulta realizada en Crimea. Como bien se sabe, el reconocimiento es un acto jurídico unilateral mediante el cual un Estado acepta que una situación de hecho surta algún efecto de tipo jurídico. La protesta por su parte busca, por el contrario, que dicha situación de hecho no surta efecto jurídico alguno. Leemos que en los últimos días China, Brasil y la India han optado por plantear una solución negociada mientras que Estados Unidos, Francia y Reino Unido consideran expulsar a Rusia del G-8.

El caso inédito de Centroamérica:

En el caso de la separación por parte de una provincia seguida por una proclamación de independencia, varios casos recientes han tenido algunas repercusiones en Centroamérica: Osetia del Sur y Abjasia, provincias de Georgia autoproclamadas independientes en agosto del 2008 son en la actualidad reconocidas por 6 Estados, entre los cuáles Nicaragua (y Venezuela en relación al resto de América Latina). Según el orden de los reconocimientos, Nicaragua fue el segundo Estado en hacerlo después de Rusia. Por su parte Costa Rica fue el primer Estado en el mundo (antes que Estados Unidos y Francia lo hicieran) en reconocer la independencia de Kosovo, proclamada por las autoridades kosovares en febrero del 2008. Al día de hoy, Kosovo cuenta con 107 reconocimientos de Estados, entre los cuales figuran por parte de América Latina únicamente los siguientes Estados: Colombia, Costa Rica, El Salvador, Haití, Honduras, Panamá, Perú y República Dominicana. Autores españoles habían sostenido en el 2008, así como varios especialistas en derecho internacional en muchas otras latitudes, que “en nuestra opinión la Declaración de Independencia de Kosovo es ilegal y contraria, por tanto, al Derecho internacional” (ver estudio muy completo de los profesores Cesáreo Gutiérrez Espada y Romualdo Bermejo García publicado por el Real Instituto del Cano). Esta posición pareciera aún mantenerse vigente para muchas cancillerías de América Latina, así como las de algunos países europeos que no han procedido a reconocer a la fecha a Kosovo como entidad soberana (Eslovaquia, España. Grecia, Rumanía entre otros).

Son varios los casos en la actualidad de Estados con un reconocimiento limitado por parte de los demás Estados, pero muy pocos los casos de declaraciones de independencia seguidas de anexiones “voluntarias” reconocidas como tal. La Unión Europea ha declarado el día anterior a la realización de la consulta en Crimea que la considera “ilegal” (ver nota de prensa). La diplomacia francesa por su parte ha denunciado la “ilegalidad” y ha advertido a Rusia de una peligrosa escalada: se lee que el jefe de la diplomacia francesa ha tildado de ‘“illégal” le référendum dimanche en Crimée en faveur d’un rattachement à la Russie, et appelé Moscou à “éviter une escalade inutile et dangereuse en Ukraine” (ver nota de prensa). Por su parte, conscientes del nerviosismo que puede imperar en sus respectivas tropas, los altos mandos militares de Ucrania y de Rusia han acordado una corta “tregua” en relación a movimientos de tropa, de aquí al 21 de marzo, día en que la Duma rusa conocerá del tema de la anexión de Crimea a Rusia (ver nota de prensa). En medio de la presión diplomática contra Rusia, vale la pena indicar que el pasado 13 de marzo, Ucrania presentó oficialmente un recurso inter-estatal contra Rusia ante la Corte Europea de Derechos Humanos (ver nota del boletín Sentinelle de la Sociedad Francesa para el Derecho Internacional – SFDI): es muy posible que Kiev haya optado por esta inusitada vía debido a la dificultades para presentar un caso contencioso contra Rusia ante la CIJ. Sus asesores legales deben tener muy presente el revés procesal sufrido por Georgia contra Rusia en años recientes ante la CIJ (Nota 5).

Conclusión

Más allá de argumentos políticos, es muy posible que, desde el punto de vista jurídico, el precedente de Kosovo del 2008 declarado “legal” por la CIJ en el 2010 sea usado por Rusia para poner a prueba la consistencia de la posición de varios Estados europeos y de Estados Unidos ante sus respectivas opiniones públicas. De darse la eventualidad, es probable que Rusia refiera al caso del Kosovo ante cualquier tercero llamado a (intentar) mediar en esta delicada controversia que tiene en vilo a las cancillerías de todo el mundo.

En estos días, asistimos a una inusual batalla diplomática a nivel global, de una dureza y rudeza raramente vistas. Posiblemente, la medición de fuerzas y alianzas entre ambos bandos conlleve ahora fuertes presiones por parte de Estados Unidos y de la Unión Europea y de Rusia sobre los demás Estados para que se expresen en uno u otro sentido. Ante la dureza de la ofensiva diplomática de estos días de Rusia, algunos historiadores recordarán muchas de los episodios que ocurrieron en el siglo XX en esa codiciada península en el Mar Negro. Tal vez algunos refieran también a la larga guerra de Crimea que opuso durante 3 años (1853-1856) el Imperio ruso a una coalición incluyendo al Imperio de Francia, al Imperio Otomano, al Reino de Piamonte-Cerdeña y al Reino Unido. Se trata de una las primeras guerras modernas (nuevas armas, nuevo tipo de heridas, uso de nuevo tipo de cañones, del ferrocarril, del telégrafo, apoyo de la marina) que dejo sus huellas en una ciudad como Paris (Nota 6). Otros historiadores posiblemente remonten un poco más el péndulo del tiempo y recordarán que en 1774, Caterina II de Rusia obligo al Imperio Otomano a reconocer la independencia de esta estratégica península, para, en 1783, anexarla a su imperio y colonizarla con poblaciones rusas y ucranianas con el fin de desplazar a las poblaciones tártaras, (mayoritarias en aquella época y que hoy representan tan solo el 10% de la población en Crimea).

A diferencia de aquellos tiempos, hoy la batalla campal, por más intensa y descarnada sea, pareciera querer desplazarse hacia el terreno de lo político y de lo diplomático, no sin aprovechar de las nuevas formas de ofensivas que permite la globalización, incluyendo la batalla informativa y mediática.

Nicolás Boeglin
Profesor de Derecho Internacional Público, Facultad de Derecho, Universidad de Costa Rica

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Nota 1: Nos permitimos reproducir el texto del comunicado de prensa de Naciones Unidas sobre esta resolución en español y que dice textualmente así: “Trece de los quince países miembros del Consejo votaron a favor del texto, que defendía la “soberanía, la independencia, la unidad y la integridad territorial” de Ucrania. Rusia, uno de los cinco miembros permanentes con derecho a veto, se pronunció en contra y China se abstuvo. El embajador ruso ante Naciones Unidas, Vitaly Churkin, sostuvo que el proyecto de resolución vulneraba el derecho a la “autodeterminación” de los ciudadanos de Crimea. “Me gustaría recordar que hasta 1954 Crimea formaba parte de Rusia. Pasó a integrar Ucrania, en violación de los estándares de la ley nacional y sin tener en cuenta la opinión de los ciudadanos de Crimea”, afirmó Churkin. Por su parte, el representante de Ucrania ante la ONU, Yuri Sergueév, subrayó que las acciones de Rusia en Crimea son contrarias a la integridad territorial de esa península y suponen una agresión. “Les insto a impulsar medidas y acciones en el Consejo de Seguridad y en las Naciones Unidas, así como en el contexto de negociaciones bilaterales, para hacer todo lo que esté en sus manos para parar al agresor, que está hoy aquí representado por la delegación rusa”, dijo Sergueév. La representante de Estados Unidos, Samantha Power, y su homólogo británico, Mark Lyall Grant, indicaron que el resultado de la votación del Consejo de Seguridad deja en evidencia el aislamiento de Moscú en lo relativo a la situación en Crimea. También mostró su disconformidad con el veto de Moscú el embajador de Francia ante la ONU, Gérard Araud, que afirmó que Rusia había “vetado la Carta de las Naciones Unidas”. El embajador de China ante la ONU, Liu Jieyi, indicó que su país aboga por una “solución equilibrada” y urgió a las partes en conflicto a evitar acciones que puedan provocar una escalada de la tensión. El texto vetado por Moscú fue presentado por Estados Unidos con el respaldo de todos los miembros de la Unión Europea, Japón y Turquía, entre otros países”. Texto del comunicado de prensa del 15 de marzo del 2014 disponible aquí.

Nota 2: Este artículo reviste enorme interés para los especialistas y estudiosos del derecho internacional y del funcionamiento del Consejo de Seguridad: se recomienda en particular el cuadro de la p. 84 sobre el uso hecho por los cinco miembros permanentes desde 1945 del derecho al veto, así como el cuadro muy detallado que se extiende por más de 15 páginas sobre las diversas situaciones objeto de un veto (pp. 67- 82). En caso de no encontrar el documento en línea en la red, puede ser solicitada una copia en PDF al siguiente correo electrónico: cursodicr@gmail.com

Nota 3: El texto completo de esta opinión consultiva de la CIJ del 2010 en español puede verse aquí. Remitimos al lector al número especial de la Revista Española de Derecho Internacional sobre esta polémica sentencia de la CIJ (ver primeras páginas con el índice disponible aquí). En un análisis crítico de esta opinión de la CIJ publicada por el profesor Pablo Moscoso, este especialista no duda en concluir que: “No cabe duda, por otro lado, que han sido razones políticas las que han llevado a la Corte a optar dar su respuesta como lo hizo, evitando tomar posición sobre si Kosovo es o no un Estado”. (Ver artículo). Remitimos de igual manera a un artículo muy crítico de la profesora Carmen López-Jurado Romero de la Cruz publicado en la Revista Electrónica de Estudios Internacionales (España), REEI, sobre esta insólita decisión de los jueces de La Haya. Similares posiciones de la doctrina se encuentran en revistas especializadas alemanas, belgas, francesas, italianas, suizas, entre otras.

Nota 4: Remitimos al lector a un artículo que desmenuza la posición jurídica defendida por España sobre Kosovo ante la CIJ: se trata del análisis de la profesora española Concepción Escobar Hernández, titulado”La posición del Reino de España en el procedimiento consultivo: una aproximación general”. Texto integral del artículo disponible aquí.

Nota 5: El 12 de agosto del 2008, Georgia interpuso una acción contra Rusia ante la CIJ por violación a la Convención para la Eliminación de todas las formas de Discriminación Racial de las Naciones Unidas. En su decisión sobre excepciones preliminares del 1ero de abril del 2011, por 10 votos contra 6, la CIJ se declaró incompetente (ver texto completo de la decisión).

Nota 6: desde la “Commune de Malakoff”, hasta el Pont de l´Alma y su estatua del “Zouave”, pasando por el Boulevard de Sebastopol, son muchos los monumentos y ejes viales parisinos que llevan el nombre de algunos episodios de esta cruenta guerra.

Colombia: Declaración Política de la Cumbre Agraria Campesina, Étnica y Popular

Alba movimientos

Por convocatoria de la Mesa de Interlocución Agraria – MIA, la Marcha Patriótica, el Coordinador Nacional Agrario – CNA, el Congreso de los Pueblos, el Proceso de Comunidades Negras – PCN, la Mesa de Unidad Agraria – MUA, la Coalición de Movimientos y Organizaciones Sociales de Colombia – COMOSOC, la Organización Nacional Indígena de Colombia – ONIC, el Movimiento por la Constituyente Popular – MCP, Federación Nacional Sindical Unitaria Agropecuaria, FENSUAGRO, Asociación nacional de Zonas de Reserva Campesina – ANZORC y Asociación Campesina Popular- se realizó en la ciudad de Bogotá, del 15 al 17 de marzo, la Cumbre Agraria: campesina, étnica y popular. La Cumbre reunió a 30 mil personas provenientes de todas las regiones del país.

La Cumbre es un proceso que ha venido construyéndose a partir de los paros agrarios e indígenas del 2013, movilizaciones que cobraron la vida de 19 compañeros, otros 600 resultaron heridos y decenas fueron detenidos y encarcelados. El gobierno nacional se sentó a concertar una serie de pliegos y acuerdos en mesas de interlocución y negociación. La Cumbre nace porque después de esta “rebelión de las ruanas, los ponchos y bastones” que suscitó el más amplio respaldo nacional e internacional, el presidente Santos convocó a un Pacto Agrario con las élites agroindustriales y gremiales del campo, excluyendo con esto al movimiento agrario de las definiciones y medidas a adoptar en materia de política agraria nacional.

La Cumbre realizó un balance del incumplimiento del gobierno nacional ante los compromisos adquiridos, los pliegos y acuerdos firmados; avanzó en el proceso de unidad del movimiento agrario en Colombia y desde éste; definió una ruta unificada de la movilización y mecanismos para una negociación articulada y unitaria. La Cumbre definió los caminos para enfrentar conjuntamente las nefastas políticas neoliberales aplicadas por los gobiernos de turno y a sembrar dignidad, labrar esperanza y cosechar un nuevo país desde las iniciativas de las organizaciones campesinas, indígenas y afrodescendientes.

La Cumbre considera que mediante un ejercicio de soberanía, debemos ser los pueblos y las comunidades quienes ordenemos el territorio, definamos sus usos y las distintas maneras de habitarlo. Este ordenamiento territorial popular debe armonizar la conservación del medio ambiente con el aprovechamiento que de él hagan, las comunidades agrarias para su pervivencia.

Nuestras propuestas territoriales exigen el respeto de las figuras colectivas de gobierno propio y la defensa de los territorios de las comunidades campesinas, indígenas y afrocolombianas.

La reforma agraria integral sigue siendo para nosotros la solución estructural para los problemas de acceso a la tierra, formalización de la propiedad y desarrollo rural, con inversión social y políticas públicas.

En este propósito es preciso detener el modelo extractivista que concentra la propiedad de la tierra, la entrega a empresas multinacionales, acaba con la economía campesina y destruye la vida.

La Cumbre propone un modelo económico que garantice la pervivencia de los pueblos a través del fortalecimiento de las economías campesinas, indígena, afrodescendientes y de los sectores populares. La autonomía territorial es un factor determinante en la construcción de una política económica y de producción de alimentos soberana. Para tal fin se debe derogar la normatividad que permite el monopolio transnacional sobre las semillas y el conocimiento ancestral.

El acceso a la riqueza minero-energética conlleva al respeto por los bienes de la madre tierra, su explotación debe ser una decisión consultada a las comunidades y desarrollada como ejercicio de soberanía nacional.

El plantearnos una alternativa a los cultivos de coca, amapola y marihuana, nos llama a rechazar el prohibicionismo que admite tratamientos represivos, las fumigaciones indiscriminadas, la erradicación forzada y el encarcelamiento de los cultivadores como solución. Entendemos el reconocimiento de su uso tradicional, ancestral y los usos alternativos. Proponemos programas de sustitución autónoma, gradual y concertada, el impulso a los cultivos alternativos con garantías de comercialización.

Para el pueblo colombiano es imperativo conocer la verdad, complementarla con mecanismos de justicia y reparación; la memoria histórica es un aporte importante para avanzar hacia la no repetición.

Las garantías políticas incluyen la no criminalización y judicialización de la protesta social, el desmonte del fuero penal militar. Se debe permitir la participación amplia, efectiva y con carácter decisorio en las instancias de planeación y definición de la políticas de producción agropecuaria y de desarrollo rural, teniendo en cuenta las propuestas construidas por las comunidades de manera autónoma.

Los pueblos tenemos derecho a la vida digna y a que se nos garanticen las condiciones materiales necesarias. Se debe apropiar un presupuesto especial para garantizar la financiación de las iniciativas territoriales, con mecanismos autónomos de ejecución.

El Estado debe reconocer que muchas de las problemáticas que viven las ciudades son una consecuencia de la aplicación de modelos económicos y de despojo en el sector rural.

El impulso a las economías agrarias y populares tiene un soporte importante en el apoyo que reciba de los grandes centros poblados, es necesario adelantar pactos entre las grandes capitales y los municipios que le aportan los alimentos de la canasta familiar.

La solución política al conflicto social y armado sigue siendo un anhelo de la sociedad en la búsqueda de la paz con justicia social, por esa razón es fundamental y urgente, que se inicie un proceso de diálogo con las insurgencias del ELN y el EPL. Respaldamos los diálogos de La Habana entre el gobierno y las FARC. Resaltamos el papel que debemos jugar las organizaciones y procesos como movimiento social con voz propia. Los diálogos regionales son una herramienta importante para avanzar en la construcción de la agenda social y política por la paz. La Cumbre Agraria asume el impulso a un gran movimiento social que trabaje por la paz como condiciones de vida y exija garantías para la participación de la sociedad.

La Cumbre Agraria logró, por primera vez en la historia de los movimientos sociales del país, construir un pliego unitario de las organizaciones campesinas, indígenas y afrocolombianas. El pliego unitario representa las exigencias políticas, económicas, sociales, ambientales, culturales y territoriales de comunidades históricamente marginadas y excluidas, es un llamado de atención al gobierno nacional sobre la urgencia de atender estructuralmente a un mundo rural que reclama ser sujeto de derechos. La Cumbre propone también una mesa única de negociación, un escenario que permita cualificar el nivel de interlocución, evitar la dilación y dispersión gubernamental y lograr acuerdos ejecutables en el corto y mediano plazo.

La unidad alcanzada hoy es también la unidad de acción, contamos ahora con una ruta de movilización social que haga exigibles y alcanzables los derechos negados. La Cumbre y sus propuestas son una apuesta definitiva por el logro de la paz. Una paz, que para ser estable y duradera requiere de ser construida desde abajo, con nosotros y nosotras, una paz socialmente incluyente, basada en la verdad, la justicia, la efectiva participación política y la vigencia plena de los derechos humanos en los campos de Colombia.

La Cumbre es parte transitoria de un proceso constituyente caminado de la mano de la Minga indígena, los congresos de los pueblos, consejos territoriales del pueblo, los procesos constituyentes por la paz con justicia social, los mecanismos de participación directa y la autonomía que a diario ejercen las comunidades del campo y la ciudad que reclaman ser reconocidas. El acuerdo político y social que edifique la paz deberá ser la parte culminante de este proceso constituyente. La posibilidad de un proceso de asamblea nacional constituyente está en el horizonte de reflexión de la sociedad colombiana en su conjunto. Estamos construyendo una ruta propia desde el movimiento popular para llegar a este momento. El camino hacia la paz, requiere, mientras tanto, de un decidido y vigoroso movimiento social por la paz, al cual convocamos a todos los sectores políticos y sociales del país. La paz incluyente no se construye con “acuerdos de élites y corbatas” que desconocen a los de poncho, a los de ruana, a los de azadón y machete, a los sujetos políticos y sociales del campo y sus propuestas.

Ante el reiterado incumplimiento del gobierno nacional frente a la palabra y los compromisos adquiridos para levantar el paro agrario del año pasado, la decisión de la Cumbre Agraria: Campesina, Étnica y Popular es la de volver al paro nacional agrario, cuya hora cero dependerá de la respuesta gubernamental. La Cumbre extiende un plazo al gobierno hasta la primera semana de mayo. A partir de este momento la Cumbre bajará a los resguardos indígenas y a las veredas de los territorios afros y campesinos, a las barriadas y organizaciones sociales de las ciudades, a los sindicatos, a organizar los comités de paro y a convocar a todos los sectores sociales y populares en conflicto para acordar una dinámica coordinada en perspectiva de bloque popular.

Las propuestas del gobierno no son soluciones. El Pacto Agrario es una repartija más de recursos públicos con fines clientelares y electoreros. El gobierno nacional tiene la oportunidad histórica de solucionar la crisis estructural del campo a partir de nuestras propuestas recogidas en el pliego unitario, creemos en el diálogo social como la ruta para alcanzar la justicia social y la anhelada paz estable y duradera para Colombia. Nuestras propuestas están sobre la mesa, le queda la responsabilidad histórica al gobierno de atenderlas.

FUENTE: Vía Campesina

Francisco y los cambios en la Iglesia Católica

Frei Betto

Se eligió al cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio. Él había sido el segundo más votado en el cónclave que entregó las llaves de Pedro en manos del Cardenal Ratzinger.

Sorprendió también el nombre adoptado por el cardenal Jorge Mario Bergoglio: Francisco. Nunca antes un Papa había rendido un homenaje al santo de Asís (1182-1226), considerado la mayor celebridad en el último milenio. De la misma manera que nunca un Papa se hizo llamar Pedro II ni tomó los nombres de los evangelistas Mateo y Lucas.

¿Quién es Jorge Mario Bergoglio? Un sacerdote de la Compañía de Jesús, cuya vida se caracteriza por ocupar funciones de gobierno entre los jesuitas, lo que lo catapultó al episcopado. No hay evidencias de que Bergoglio haya procedido como tantos sacerdotes y obispos argentinos que dieron apoyo explícito a la dictadura militar (1976-1983), responsable de la muerte de más de 30 mil ciudadanos y el secuestro y desaparición de cerca de tres mil bebés, hijos de presuntos terroristas.

Bergoglio nunca se destacó por denunciar violaciones de derechos humanos cometidas por los militares, como lo hicieron los obispos Novak y Angelelli, este último murió en un accidente de tráfico, en 1976, que muchos creen fue provocado por los militares. El superior de los jesuitas argentinos y actual Papa prefirió actuar tras bastidores a favor de los perseguidos.

Bergoglio es doctrinalmente conservador. No se espere de él que admita la unión civil de los homosexuales y el fin del celibato obligatorio. Sin embargo, la elección del nombre de Francisco simboliza cuatro dimensiones características del santo de Asís:

1) La crítica del sistema productivo que genera desigualdades sociales. Hasta el siglo XIII, en Europa, la pobreza andaba en medio de guerras y pestes. Toda familia, aun estando sometida a la servidumbre, tenía su parcela de tierra para cultivar alimentos y criar unos pocos animales que le garantizaba el sustento.

Bernardone, padre de Francisco, introdujo, gracias a la manufactura, la producción en serie de textiles, cuyos tintes importaba de Francia (lo que le llevó a homenajear en el hijo a la nación extranjera, bautizándolo como Francesco: aquel que viene de Francia).

El nuevo sistema de producción abarató los textiles, conduciendo a la miseria y al desempleo a numerosos artesanos de la rama textil.

2) La opción por los pobres (fundamento de la Teología de la Liberación). Francisco, cuando se encuentra con los pobres generados por las nuevas relaciones de producción, se arranca las prendas fabricadas por su padre y, desnudo en plaza de Asís, manifiesta su rechazo al capitalismo naciente y su adhesión a la defensa de los derechos de los pobres.

3) El amor por la naturaleza. Francisco es el santo patrono de la ecología. Se destacó por el amor a los animales y por sus cánticos amorosos hacia el Sol y la Luna.

4) La reforma de la Iglesia. Francisco escuchó en la capilla de San Damián, que Jesús lo convocaba para reconstruir la iglesia que estaba en ruinas. En efecto, en las afueras de Asís había una iglesia en ruinas, la Porciúncula (ahora dentro de la catedral). Él y sus amigos se propusieron reconstruirla. Hasta que entendieron que el llamado de Jesús tenía un significado mucho más amplio: el de reconstruir la Iglesia Católica, entonces distante del pueblo e identificada con la nobleza europea.

Si el Papa Francisco, al adoptar ese nombre, también pensó en Francisco Javier (1506-1552), el santo jesuita que predicó el Evangelio a los orientales, entonces el nombre del nuevo pontífice expresa todo un programa de renovación de la Iglesia Católica, comenzando por el reforma de la Curia Romana, por la formulación de una nueva moral sexual y por una nueva evangelización que implemente las propuestas del Concilio Vaticano II, como el ecumenismo y el diálogo interreligioso, admitiendo que también fuera de la Iglesia hay salvación.

El hecho es que, en menos de un año de pontificado, Francisco reforma el papado, despojándole de pompas y símbolos nobles; crea una comisión de ocho cardenales para que lo asesoren en la conducción de la Iglesia, castiga a los sacerdotes y obispos corruptos, combate la homofobia, autoriza el bautismo para los hijos de madres solteras y se posiciona en favor de los pobres.

Francisco y la economía de mercado

Francisco divulgó el 26 de noviembre 2013, el documento “Alegría del Evangelio”, en el que expone claramente su punto de vista. Su voz profética incomodó a la CNN, poderosa red de comunicación de los Estados Unidos, que le concedió la “Medalla de cartón”, destinada para aquellos que, en materia económica, hablan tonterías…

¿Cuáles son las “tonterías” pronunciadas por el Papa Francisco? Juzgue el lector: “hoy tenemos que decir ‘no a una economía de la exclusión y la inequidad’. Esa economía mata. No puede ser que no sea noticia que muere de frío un anciano congelado y que sí lo sea una caída de dos puntos en la bolsa. Eso es exclusión. No se puede tolerar más que se tire comida cuando hay gente que pasa hambre. Eso es inequidad.

“Hoy todo entra dentro del juego de la competitividad y de la ley del más fuerte, donde el poderoso se come al más débil. Como consecuencia de esta situación, grandes masas de la población se ven excluidas y marginadas: sin trabajo, sin horizontes, sin salida.

“Se considera al ser humano en sí mismo como un bien de consumo, que se puede usar y luego tirar. Hemos dado inicio a la cultura del ‘descarte’ que, además, se promueve. Ya no se trata simplemente del fenómeno de la explotación y de la opresión, sino de algo nuevo: con la exclusión queda afectada en su misma raíz la pertenencia a la sociedad en la que se vive, pues ya no se está en ella abajo, en la periferia, o sin poder, sino que se está fuera. Los excluidos no son ‘explotados’ sino desechos, ‘sobrantes’”. (53)

Además Francisco condena la lógica de que el libre mercado puede, por sí mismo, promover la inclusión social: “Esta opinión, que jamás ha sido confirmada por los hechos, expresa una confianza burda e ingenua en la bondad de quienes detentan el poder económico y en los mecanismos sacralizados del sistema económico imperante. Mientras tanto, los excluidos siguen esperando.

“Para poder sostener un estilo de vida que excluye a otros, o para poder entusiasmarse con ese ideal egoísta, se ha desarrollado una globalización de la indiferencia. Casi sin advertirlo, nos volvemos incapaces de compadecernos ante los clamores de los otros, ya no lloramos ante el drama de los demás ni nos interesa cuidarlos, como si todo fuera una responsabilidad ajena que no nos incumbe.

“La cultura del bienestar nos anestesia y perdemos la calma si el mercado ofrece algo que todavía no hemos comprado, mientras todas esas vidas truncadas por falta de posibilidades nos parecen un mero espectáculo que de ninguna manera nos altera” (54).

El Papa subraya que los intereses del capital no pueden estar por encima de los derechos humanos: “Una de las causas de esta situación se encuentra en la relación que hemos establecido con el dinero, ya que aceptamos pacíficamente su predominio sobre nosotros y nuestras sociedades. La crisis financiera que atravesamos nos hace olvidar que en su origen hay una profunda crisis antropológica: ¡la negación de la primacía del ser humano!

“Hemos creado nuevos ídolos. La adoración del antiguo becerro de oro (cf. Ex 32,1-35) ha encontrado una versión nueva y despiadada en el fetichismo del dinero y en la dictadura de la economía sin un rostro y sin un objetivo verdaderamente humano. La crisis mundial que afecta a las finanzas y a la economía pone de manifiesto sus desequilibrios y, sobre todo, la grave carencia de su orientación antropológica que reduce al ser humano a una sola de sus necesidades: el consumo”. (55)

Sin citar el capitalismo, Francisco defiende el papel del Estado como proveedor social y condena la autonomía absoluta del libre mercado: “Mientras las ganancias de unos pocos crecen exponencialmente, las de la mayoría se quedan cada vez más lejos del bienestar de esa minoría feliz. Este desequilibrio proviene de ideologías que defienden la autonomía absoluta de los mercados y la especulación financiera. De ahí que nieguen el derecho de control de los Estados, encargados de velar por el bien común.

“Se instaura una nueva tiranía invisible, a veces virtual, que impone, de forma unilateral e implacable, sus leyes y sus reglas. Además, la deuda y sus intereses alejan a los países de las posibilidades viables de su economía y a los ciudadanos de su poder adquisitivo real. A todo ello se añade una corrupción ramificada y una evasión fiscal egoísta, que han asumido dimensiones mundiales. El afán de poder y de tener no conoce límites. En este sistema, que tiende a fagocitarlo todo en orden a acrecentar beneficios, cualquier cosa que sea frágil, como el medio ambiente, queda indefensa ante los intereses del mercado divinizado, convertidos en regla absoluta”. (56)

En fin, un profeta que pone su dedo en la llaga, porque nadie ignora que el capitalismo ha fracasado para las dos terceras partes de la humanidad: las 4 mil millones de personas que, según la ONU, viven por debajo de la línea de pobreza. (Traducción ALAI).

-Frei Betto es escritor, autor de “La Mosca Azul – Sobre Reflexión el poder” (Ocean Sur, México, 2009; Ciencias Sociales, La Habana, 2012 ) , entre otros libros.

URL de este artículo: http://alainet.org/active/72162

  • Este texto es parte de la revista América Latina en Movimiento, No. 492 (febrero 2014) que trata sobre “Francisco y los signos de los tiempos” http://alainet.org/publica/492.phtml

Participación: el pretexto para conjugar el verbo compartir

Tamara Roselló Reina

En La Cabaña la Embajada de Brasil en Cuba montó un stand que rendía tributo a Paulo, “un brasileño universal”, por su propuesta pedagógica, que entiende a la educación como herramienta fundamental de la transformación cultural. Desde allí y ante una cámara de video, Oscar Jara recordó en palabras del propio Freire qué significaba para él ser considerado un ciudadano del mundo.

“Yo nací en Recife. Recife queda en Pernambuco. Pernambuco queda en el nordeste. El nordeste queda en Brasil. Brasil queda en América Latina y América Latina queda en el mundo. Mi recificidad explica mi pernambucalidad, mi pernambucalidad explica mi nordestibidad, mi nordestibidad explica mi brasileñidad, mi brasileñidad explica mi latinoamericanismo y este mi universalidad. No puedo ser ciudadano del mundo, sino como ciudadano de Recife.” Fue allí donde Freire enfrentó los desafíos más profundos del ser humano: el tema de la opresión y la liberación.

“Su pedagogía es de la esperanza —añadió Oscar— porque confía en que las personas podemos construir un futuro diferente y que la esperanza no es algo que caerá de otro lado, sino que tenemos que construirla, liberando nuestras capacidades, nuestras potencialidades. La pedagogía de Paulo Freire como propuesta liberadora no llega desde afuera a liberar. Permite liberar nuestra capacidad crítica, nuestra capacidad de comunicarnos, nuestra capacidad de trabajar junto a otras personas, nuestra capacidad de soñar, nuestra capacidad de indignarnos, y desde ahí construir lo que todavía no existe: un mundo mejor para todos y todas”.

Por su parte Frei Betto acotaba que la trascendencia de Freire está en el legado de esa pedagogía aplicable a cualquier coyuntura, época o situación, porque vivimos en un mundo donde hay oprimidos y opresores, donde hay injusticias. “La tarea número uno, tanto para superar al capitalismo como para consolidar al socialismo, es la educación política permanente. Y ahí Paulo Freire tiene una contribución sustancial para ese proceso”.

Al escucharlos a ambos recordé muchos debates que desde la realidad cubana confirman las oportunidades y pertinencia de la educación popular para la transformación personal, grupal, comunitaria e institucional. La mayor evidencia la aportan mujeres y hombres que en sus territorios apuestan por prácticas culturales basadas en la participación y la cooperación, porque saben convocar e implicar a sus iguales en la identificación de problemáticas comunes y sobre todo, en la búsqueda de alternativas, de soluciones que están al alcance de la creatividad y las ganas de hacer, aunque antes haya que romper barreras de todo tipo, que suelen frenar a los proyectos colectivos.

La red de educadoras y educadores populares —fruto de la articulación de personas egresadas de espacios formativos en Educación Popular del Centro Memorial Martin Luther King— promueve con sus experiencias una cultura de la participación social, que refuerza sentidos y actitudes comunitarias. Ellos y ellas han aprendido hacer por los suyos y con los suyos, no desde la comprensión estrecha de que son los suyos por los vínculos estrictamente familiares o sanguíneos que les unen. En este caso los suyos tienen rostros y voces diferentes, pero destinos y sueños parecidos. Están cerquita porque pueden encontrarse en el ajetreo de la vida cotidiana; porque les afecta el mismo bache de la calle, el transporte cuando más difícil se pone, la música alta de quienes olvidan que viven en comunidad; la justificación de los que se escudan en otras personas y en pretextos ilógicos para no dar un buen servicio o resolver un problema que está a su alcance.

Ramiro Cuesta y Andrea del Sol son de esos educadores incansables que trabajan en ámbitos locales; el primero desde Gibara, en Holguín y la segunda desde Alamar, en La Habana. La educación popular atraviesa sus vidas y maneras de hacer por sí y para otros: “cambio, sinceridad, educación y tolerancia, ser uno mismo, desarrollo, aceptación, diversidad, compartir saberes, empoderamiento del saber popular, compromiso, aprender a escuchar que es tan difícil…” Así se representan la puesta en práctica de la educación popular que impacta sus respectivos liderazgos comunitarios y sus relaciones interpersonales.

Con delegados del Poder Popular, instructores de arte, artistas y artesanos locales, personas de la tercera edad, niños y niñas, campesinos, profesionales de diversas especialidades…, animan procesos de transformación social, cuyo centro es la participación para promover la colectividad como espacio de construcción conjunta, donde es posible actuar a favor del bienestar común. Ya no se conforman con ese nivel de la participación tan básico que se limita a “asistir, consultar, informar”. Han aprendido que lo verdaderamente perdurable no está en manos de pocos, sino entre muchas personas.

Participar implica compartir la acción por eso se ha identificado como un aspecto esencial para involucrar a la población en función de diseñar y alcanzar ese presente y futuro compartido. Pero la participación se aprende, no viene en los genes ni es un instinto; es preciso estimularla y promoverla. Para ello, la educación popular favorece la corresponsabilidad, la cultura del debate, la fraternidad, el diálogo que invita a la escucha activa y problematizadora, a tiempo que evita el autoritarismo y la competencia.

Nada de esto es posible si no se cuestionan las subjetividades, el imaginario social y las prácticas históricas y culturales. Es preciso adentrarse en las motivaciones, aspiraciones y expectativas, en los compromisos, creencias y representaciones que nos mueven o frenan; en nuestros valores, prejuicios y miedos, en las tradiciones que heredamos y portamos. Hay que desnudar la matriz cultura de la que somos fruto y que legitimamos cotidianamente. Ahí está la fuente del cambio o de la resistencia a él.

Son diversas las maneras en que es posible conjugar el verbo compartir, como mismo podemos recrear la palabra poder, para juntarlas: compartir el poder actuar, el poder diseñar, el poder sentir; el poder decir, el poder transformar, el poder escuchar… Compartamos en definitiva, el poder —que es político y cultural—, de construir los sueños colectivos en un pequeño proyecto comunitario hasta en esta, nuestra sociedad, bajo presupuestos más participativos. Y otra vez retomo esa lección profética que nos dio Paulo Freire y que su coterráneo Frei Betto nos recuerda: la tarea número uno para consolidar al socialismo es la educación política permanente.

Tomado de La Jiribilla
http://www.lajiribilla.cu/articulo/7231/participacion-el-pretexto-para-conjugar-el-verbo-compartir

“Los talleres son un camino para la participación desde abajo”

Miriela Fernández Lozano

De esa forma, lograron que el taller de transformación de La Ceiba tuviese su sede, esta acogedora casa azul, repleta de grafittis, donde ahora me da su testimonio. Ofelia no la quiere dejar sola y nos acompaña a ratos. Coloca una inusitada atención en cada detalle y asiente con orgullo. Por esa experiencia, es que las dos no se han cruzado de brazos ante la nueva situación en el taller. “Nosotras hemos querido que ellos se involucren en nuestras actividades y le hemos dicho qué hacer, adónde dirigirse para que la espera no sea demasiado larga”, dice Ofelia. “¿Y cuántas personas son?”, pregunto. Unas 40, y hay varios niños, responde Cary. Vienen de Buena Vista, Romerillo, Sierra. Y ya nos dijeron que traerían otra familia también sin casa, de Santa Fe. Nosotras fuimos para intentar hablar con la asamblea, comenta con el rostro en ascuas. Pero nada se resolvió. Dijeron por 15 días y llevan meses aquí y las condiciones de vida, la verdad, no son favorables.

En el 2008, Cary conformó un nuevo equipo de trabajo en el taller La Ceiba porque el grupo de coordinación se desarticuló con la salida de algunos de sus integrantes. En esa coyuntura, se incorporó Ofelia, y otros colaboradores que recibieron la Formación en Educación Popular a Distancia (FEPAD)1. Habían pasado entonces varios procesos, como el de la inserción social de jóvenes, el de intervención comunitaria en vivienda, y otros. Hasta hoy no han cesado de trabajar con la comunidad, de hacer que participe ante sus diversas problemáticas.

Ella cuenta que muchos logros en la participación barrial se los debe a la educación popular. Si bien los talleres de transformación integral del barrio2 surgidos, a propuesta de Fidel, en 1988, tuvieron la intencionalidad de encauzar la dimensión participativa dentro del reordenamiento urbano de la capital, la apropiación de esa propuesta educativa permitió un diálogo más horizontal con la gente. “Aprendí que escuchar —afirma sabiamente Cary— es un acto político, porque ahí también estás cediendo poder y abriendo las puertas para que el otro pueda participar”. Con su frase da las primeras pistas ante mi pregunta: ¿cómo han entendido en la práctica la participación desde los talleres de transformación del barrio?

“Los talleres son una demostración de lo que es desarrollo local con participación popular. Las personas llegan a involucrarse en el más alto nivel de decisiones, porque lo que ocurre muchas veces es que la participación se ve limitada por gobiernos municipales. En los talleres hablábamos en el comienzo no solo del desarrollo humano sino de lo que se podía hacer para mejorar lo económico, organizado por la propia comunidad. Teníamos claro que el cambio venía desde esos actores.

“Hay talleres más fuertes que otros en su trabajo con el gobierno. Realmente la participación real todavía depende de las personas que lleguen al gobierno municipal y tengan otra comprensión sobre este tema. En Alamar, por ejemplo, se capacita a los delegados y no superficialmente, sino desde la educación popular, la gestión de proyectos, el trabajo comunitario. Así se logra que la visión de desarrollo sea diferente. Porque aunque se dice que el poder popular es de abajo hacia arriba, en la práctica, muchas veces es vertical, la participación es my limitada y hay gente del gobierno que está más pendiente de los de arriba que de las personas con necesidad. Carlos Gandarilla, de la asamblea municipal de Habana del Este, descubrió la importancia de los talleres de transformación y apoyó la escuela de formación de delegados en Alamar.

“La ley 91 dice que hay que resolver los problemas con las masas. Nosotros quisimos aprovechar esa oportunidad. El El Grupo para el Desarrollo Integral de la Capital (GDIC) te enseña la planificación estratégica comunitaria, pero queríamos descubrir cómo se podía hacer esto con la gente, con participación, y es cuando llego al Centro Memorial Martin Luther King. No estaba muy convencida porque la educación popular te expone ante otros y no estaba acostumbrada a exponerme. Pero como era maestra, ya en el Centro de reeducación de menores me había descubierto muchas sensibilidades, y la educación popular vino a darme una metodología, la posibilidad de ser inclusiva, la comprensión de que todo tiene un sentido político como el acto de escuchar.

“Buscamos generar participación y no pretendimos que fuera un movimiento de mil o tres mil personas, sino pequeños grupos que fueran modificando a otros. Hubo cambios en las relaciones en muchos espacios, en la familia, en núcleos del Partido, en centros de trabajo. Con la educación popular se vivió un movimiento de participación y transformación muy bonito”.

¿Qué aportes ha dejado el taller para la participación concreta de las personas en el desarrollo de su localidad?

Bueno, nos metimos en la ciudadela, con un proyecto que se llamaba intervención comunitaria en vivienda social. El Estado tenía el deseo de acabar con las ciudadelas, pero no había una política definida para emprender este cambio. Nuestro consejo popular tiene construcciones antiguas, muchas en muy mal estado. Por ello nos sentamos arquitectos, estudiantes, vecinos, para pensar cómo podíamos cambiar la realidad física de La Ceiba.

La idea salió de un encuentro de mujeres que hicimos en el taller por tres años. En uno de ellos, una mujer mencionó su necesidad de tener al menos una cocina y un baño limpios y otras empezaron a hablar por la misma línea, y de la gente salió cómo podíamos cambiar la ciudadela y hacerla habitable. Nos pusimos a investigar qué organismos construyen en Cuba, y descubrimos que era el entonces MINVEC, las empresas mixtas, firmas, y la gente que de manera ilegal arreglaba sus casas. También descubrimos que había unas 115 ciudadelas en regular y mal estado.

Nos ayudó mucho la doctora Tania, arquitecta, y sus estudiantes de una asignatura sobre proyectos con comunidad. Después vimos otros caminos, pero también en medio de todo aprendimos sobre el poder del consejo de vecinos. La educación popular nos enseñó que no podíamos quedarnos con una sola respuesta. Invitamos a los delegados y se estructuró un proyecto de transformación de las ciudadelas, con la comprensión de que los consejos de vecinos eran todos, hasta los niños.

En los encuentros, pedíamos que cada mandato del poder popular dejara un cambio real en la gente. No fue fácil porque hubo que estar al tanto de cuestiones técnicas, de políticas de planificación física, de qué acciones podíamos acometer con nuestros propios esfuerzos, pero del 65 porciento de las ciudadelas que estaban en estado regular y malo, se transformó mucho. Algunas donde el consejo de vecinos era fuerte se les exigía a los técnicos que respetaran cómo las personas querían sus viviendas. En ocasiones hubo que hacer talleres de concertación y mediación de conflictos, porque la gente de La Ceiba tenía que comprender su rol, pero también los técnicos y el gobierno. En esa etapa unos vecinos lograron resolver un problema de acceso al agua que mantenían por 10 años.

Realmente cambió la situación. El proyecto se ha detenido por un problema burocrático y dentro de este todavía nos quedan varias ciudadelas y un edificio por mejorar.

Con esta experiencia, ¿dónde crees que están los mayores obstáculos para asumir un desarrollo local participativo?

Mira, los mandatos de delegados cambian cada dos años y medio, y aunque tú capacites las personas vienen con su formación y hay mucha resistencia al cambio. En eso influye la capacitación en la escuela de cuadros que todavía es muy verticalista. El trabajo nuestro lo hacemos en el consejo popular y hemos logrado que autoridades locales participen en los talleres de capacitación. No sé si es la coyuntura, pero hay mucha dificultad para darle continuidad al gobierno a estos niveles.

Por otro lado, en el municipio de Playa, por ejemplo, hay una propuesta de 80 cooperativas no agropecuarias y solo se han aprobado dos. Con la iniciativa de desarrollo local, el gobierno municipal asume el control de las actividades de algunas empresas, pero de esa forma, este proceso se reduce a servicios, solo se amplía el objeto social de la empresa. Nosotros empezamos un levantamiento de los trabajos por cuenta propia y hay iniciativas de elaboración de alimentos, servicios menores de reparación y otros, posibilidades de emprender cooperativas y otros procesos desde la gente.

Persiste un problema medioambiental, constructivo, y ante esto hay una propuesta de cooperativa de saneamiento y limpieza. Otro delegado tenía la intención de echar a andar una experiencia de recogida de escombros, acabado y pintura, de reconstrucción. Muchos problemas se podrían resolver con la comunidad y no dejas de cumplir con la ley 91, además de que se logra recaudar para seguir invirtiendo en la localidad.

Cuando se aborda la problemática de vivienda en Cuba, emergen datos sobre las afectaciones que sufren núcleos familiares de piel negra. ¿Cómo ha logrado involucrar el taller a estas personas en sus acciones? ¿Cómo han tratado el tema de la racialidad?

Primero, ninguna de las familias que tenemos albergadas aquí es blanca. Y por la mañana los adultos salen a trabajar, por tanto, no son antisociales. Estoy leyendo un libro titulado Los horrores del solar habanero. Quiero profundizar antes de meterme bien en esto. Pero sí es un problema. Me pregunto cuántas personas que viven en todas estas ciudadelas no son blancas o cuántos dueños de negocios son mujeres y negras… Por eso hay que tener políticas especiales ante las desigualdades, incorporar la dimensión humana en el desarrollo local como hemos tratado. Para los barrios de la capital se necesitan políticas diferenciadas, y con participación real, no pueden ser paternalistas.

¿Cuál usted cree que sea el camino para que se asuma esta concepción participativa, que incluya cada vez más a la comunidad?

El trabajo comunitario como lo conciben los talleres, es el camino para la participación desde abajo. Y hay que seguir preparando a los delegados, al gobierno. Tenemos que lograr que se apropien de la filosofía de la participación real, de que los saberes de la gente valgan, que no se trabaje por cumplir una tarea, que se conozca el entorno y lo que pasa en la realidad del barrio, para que los oportunistas no ocupen los espacios y se olviden de las personas. Hay que trabajar además con los jóvenes, sin imponerse. Y saber que tú como delegado puedes representarme, hablar de un problema que es mío, pero el poder real está en la gente.

Notas:
1. Capacitación que surge a partir de los talleres de educación popular en el Centro Memorial Martin Luther King, como parte de la estrategia de multiplicación de esta propuesta formativa.
2. Los Talleres de Transformación Integral del Barrio fueron creados por el Grupo de Desarrollo Integral de la Capital (GDIC), subordinado a la secretaría del gobierno provincial.
Los primeros talleres se gestaron en los barrios de Cayo Hueso, Pilar de Atarés y La Güinera.

tomado de La Jiribilla
http://www.lajiribilla.cu/articulo/7235/los-talleres-son-un-camino-para-la-participacion-desde-abajo