Virtud hipocrática ¿circunstancia o esencia?

Por: Ariel Dacal Díaz

Las circunstancias actuales ponen altavoz a dos preguntas: ¿es completa una práctica médica sin virtud?, ¿es la virtud “instrumental” médico solo en las crisis?

En cada área de la vida, en cada profesión, oficio, en la cotidianidad, la virtud es un arquetipo moral que deriva en el imperativo ético de producir efectos positivos, tener disposición permanente para hacer el bien. En el mundo de los cuidados y las curaciones, la virtud se desparrama en exigencias.

Es una lección reciente que el personal de salud merece más reconocimiento y admiración que los “famosos” y las “famosas” de ocasión. Es una lección que el empeño, la entrega y el sacrificio salvan. Es una lección que la sensibilidad cura, o al menos alivia.   

En tiempo de pandemia, de urgencias por la sobrevivencia, la virtud hipocrática ha hecho gala: ir por la vida a cada minuto, sobreponerse al agotamiento y la angustia, reconciliar afectos y rigor profesional.

Tal virtud, cuyo propósito es el bien y la salud de las personas, va más allá de la conducta individual. Devela que la salud humana es un tema político, comprende que el problema histórico concreto es el neoliberavirus, diagnostica que vida y mercantilización nunca serán compatibles, y declara, ante tamaño desafío, la consigna de: doctoras y doctores de todos los países ¡uníos! 

Las crisis sacan lo mejor del ser humano. Es cierto. Igual sacan sus límites, sus parcelas turbias. En este tiempo, la virtud ha visto, también, el rostro del egoísmo que la niega, ha enfrentado la desidia, ha padecido frente al pago al contado, hábitos que viven en el mundo hipocrático.

Se ha visto, además, que las ciencias médicas pueden ser soldadesca de la virtud o del vicio. Son las decisiones políticas en general, y humanas en particular, las que la colocan en uno u otro sitio.

Una idea con fuerza recorre el mundo: no podemos regresar a la normalidad de la que venimos, hay que crear otra normalidad. En ese escenario, la virtud hipocrática tiene mucho que proponer, enmendar, enraizar.

El mundo del cuidado y la curación tiene que ser cada vez más ético, más político, más sensible, más humano, más apegado a la vocación de servicio que sustentan muchas religiones y filosofías.

Estos preceptos no tienen mucho sentido si solo emergen en las grandes crisis, si resultan breves destellos épicos, si no exigen remover las estructuras sociales y paradigmáticas que llevaron al planeta a este desastre.   

El tema de los servicios de salud exige centralidad en las agendas políticas postpandemia, lo que incluye el debate del rol del Estado respecto a la vida humana, el replanteo de la relación entre ganancia y derechos humanos, el carácter público, gratuito y accesible del sistema de salud, el rol de la ciencia ¿en función de la vida o del Capital?

Estos puntos son necesarios, pero no suficientes. El servicio como virtud, el compromiso con la vida y la sensibilidad en cada espacio y circunstancia, son una exigencia ética. La virtud vive en las actitudes, no en los manifiestos. Echa raíz en la cotidianidad, se evapora cuando responde solo a episodios más o menos extremos y cuando convive adaptativamente con los órdenes sociales que la obstruyen.

Entender que cada vida humana vale todo el esfuerzo, asumir que ninguna persona puede ser desechada por su edad, raza, clase social, género u origen territorial, exige tanto infraestructura que lo sostenga, como opción ética y política que lo condicione.

La virtud hipocrática ha de ser el regulador de toda solución práctica a los problemas de salud. Visto desde otra perspectiva, solo un orden social comunitario, erigido alrededor del cuidado por la vida, podrá impulsar, sostener y expandir sistemas de salud realizadores de tal virtud.

La interpretación del cuidado, no como preocupación o problema, sino como responsabilidad y protección, demanda comprender que el ser humano está inserto en el mundo y no se puede concebir fuera de él. Todo lo que implica “cuidar de” y “velar por”, envuelve el cuidado de las cosas, de los otros y las otras. El cuidado de la existencia como manifestación del dasein, ese estar siendo en el mundo, descrito por Haidegger.

La comprensión del cuidado se articula al cultivo amoroso de la vida en todas sus expresiones, humanas y naturales. Se ensancha el sentido de responsabilidad solidaria y el reconocimiento de nuestra condición interdependiente. Comprensión para la cual el afecto, la equivalencia, el equilibrio, la reciprocidad, no son restringibles a la vida humana.

El ser humano tiene un tipo de comportamiento violento con la naturaleza. No se adapta a ella, sino que la obliga a adaptarse a sus intereses, dominante entre ellos la acumulación de riqueza a partir de la explotación sistemática de los bienes naturales y de unas personas sobre otras.

Queda claro que la cuestión es ética antes que científica. Una ética del cuidado, de respeto también a los ritmos de la Tierra. Pasión por el cuidado y compromiso serio de amor, de responsabilidad y de compasión. Movidos por una espiritualidad que, al decir de Boff, es un dato originario y antropológico como la inteligencia y la voluntad, cuyo alimento son bienes no tangibles como el amor, la amistad, la convivencia amigable, la compasión y el cuidado.

El cuidado como responsabilidad ciudadana, actitud ante lo comunitario, ante el entorno que compartimos y con el que convivimos. Cuidado como la calidad de las relaciones que establecemos entre las personas y con la naturaleza. Esta interrelación ha derivado en el término: cuidadanía. Significa cooperar y compartir, en oposición a competir y acumular. Es una concepción diferente sobre el orden de las cosas. Implica transformación práctica en la cotidianidad, los hábitos y las actitudes. Proyecta desafíos culturales, políticos y normativos.

Si se asume que velar por la salud no se reduce a la vida humana, sino a toda la existencia, la superación de la actual crisis sanitaria demanda modelos de asistencia médica que asuman el paradigma del cuidado en una expresión vinculante de la política y la economía.

La virtud sin orden social, espiritual y conductual que la sostenga, será reducto de opciones personales y respuesta a circunstancias más o menos efímeras. Por el contrario, la virtud como esencia moderadora, disposición permanente para hacer el bien, es la única posibilidad de trascender el “garabato de humanidad” que nos ha traído hasta aquí.  

De la política a la pandemia y viceversa

Por: Ariel Dacal Díaz

La Covid-19 es sinónimo de incertidumbre. Trae una hoja de ruta difusa. Sus cifras son aluviones de desconcierto. Frente a ella, la ciencia y la ignorancia pelean entre sí. La sensatez y el egoísmo plantan sus banderas. También lo hacen la perversidad y la solidaridad. Las nociones de lo “normal” estallan en pedazos.

Frente a la Covid-19, el pasado inmediato es un castillo de naipes irrecuperable. El presente es un rostro aturdido. El futuro es batalla por venir. La política, soberana o sometida; la economía, ordenada o caótica; lo humano, esencia o desprecio, dictan sus antagonismos.

La Covid-19 es un parte aguas. Un aldabonazo ensordecedor. Este episodio demanda tomar posición, optar, definir, usar la voz y las manos para empujar el mundo a la utopía. Demanda, así mismo, impugnar a quienes se benefician de la distopía en la que el mundo está sumido.

Cuba no escapa a este dilema, a los desafíos que describe, a la toma de partido necesaria, a los antagonismos de la política, a las denuncias y las decisiones trascendentes. Las cubanas y los cubanos debemos decir, sugerir, exigir, empujar, hacer. El silencio es un pecado en política. Hoy, un pecado estructural.

Las interpretaciones sobre cómo el Gobierno cubano gestiona la crisis de la pandemia tiene tela por donde cortar. Cómo, cuándo, quién y qué hacer en cada momento, abre un terreno inmenso de opciones y perspectivas. Los alaridos, las descalificaciones, la prudencia, la ansiedad, las dudas razonables y las certezas son actitudes diversas alrededor de problemas concretos: ¿qué debemos aprender de todo esto?, ¿qué país queremos empujar?

Pocas veces ha sido tan necesario, como ahora, hablar de política en mayúscula y en voz alta. Hablar de sus temas, de sus maneras, de sus alcances y límites. Hablar de su relación con la ética, la estética, la sensibilidad y los proyectos históricos. Hablar de sus conciliaciones posibles y de sus discrepancias insolubles.

La Covid-19 dio un tirón brusco a la realidad sobre la que Cuba planeó su plan de desarrollo. Pero este dato no desdice que el país llegó a esta crisis en crisis, con proyecciones claras de un lado, y con agendas pendientes de otro. Toda crisis es una oportunidad, que no debe ser comprendida como oportunidad de otras crisis, sino como modificación de las estructuras y condiciones que prolongan la crisis actual de hace mucho tiempo. 

Los retos que la Covid-19 presenta para Cuba son manifestaciones drásticas de sus dilemas añejos, externos e internos. Drástica es la perversidad de las políticas imperialistas del gobierno de Estados Unidos. Ejemplo de indecencia, desprecio y decadencia en política internacional. Apelativos que, por más indignados que sean, no ocultan la eficiencia práctica de esas políticas en su empeño de dañar, impedir y postergar las condiciones cubanas para el desarrollo.

Drástico, cada vez más, es el choque de potencias mundiales que mueven las placas tectónicas de la geopolítica, choque con efectos directos, materiales y políticos, en la Mayor de las Antillas.

Drásticos son también los acumulados de ineficiencia e inestabilidad en la resolución de problemas internos, estructurales y de concepción. Drásticas las preguntas sin respuesta, entre ellas: ¿cómo es posible mantener la curva de infestación de Covid-19 en mínimos favorables, asombrosos y admirables, y, por el contrario, la curva de las colas y aglomeración por escasez llega a niveles alarmantes, agotadores y de estrés social?, ¿por qué Cuba no es capaz de producir el alimento que necesita su soberanía?, ¿qué rumbo será necesario para saltar la crisis agravada por la Covid-19?

Con miras en los aprendizajes necesarios para enfrentar la postpandemia, afirmo que, con mayor o menor acierto, en Cuba cambian las maneras de hacer política. Métodos y contenidos “interesantes” pueden ser descritos:

mayor presencia pública del funcionariado en clave informativa;

mecanismos crecientes de acceso a la información por vías diversas;

oídos más cercanos a criterios y propuestas venidos de fuentes variadas;

diálogo más activo con actores y sectores sociales diferentes, especialmente el de las ciencias;

transparencia en la práctica prueba-error;

moderado uso de recursos afectivos en política;

ejes conceptuales claros y estables en las decisiones.

Sin embargo, frente a esos signos esperanzadores, se deberían, además,  

ajustar mecanismos para la autonomía territorial, lo que implica mayor capacidad de decisión y educación en prácticas políticas descentralizadas;

definir vías estables y legítimas para el diálogo con la sociedad civil, y el impulso a iniciativas sociales organizadas para solucionar problemas coyunturales o crónicos;

alcanzar mayor reconocimiento oficial de la inequidad y la desigualdad sociales para lograr eficiencia en las políticas distributivas;

visibilizar los debates sobre propuestas diferentes para la solución de los problemas concretos, dígase debatir, no solo informar;

asentar el uso regulador de la Constitución y el desmonte de la discrecionalidad de la norma;

refutar la mentalidad burocrática de “un problema a cada solución”;

enfatizar en el discurso y la práctica la jerarquía de lo público sobre lo privado, de lo humano sobre la ganancia, de la decencia y transparencia pública sobre el secretismo y la mentira;

impulsar, de manera definitoria, la mayor soberanía productiva posible, sobre todo alimentaria;

retomar que la economía no es solo fuerzas productivas más o menos constreñidas, sino, también, relaciones humanas, justas o no.

La Covid-19 llegó a una realidad que la antecede, y dejará una realidad de la que no es esencialmente responsable. Sigue siendo la conducta humana, la conciencia colectiva, el sentido común, las decisiones políticas y sus beneficiarios, quienes tendrán la última palabra. La Covid-19, como discurso macro, enfrentó a la utopía y a la distopía. Como imperativo, exige volver a la pregunta ¿qué país queremos? Aprovechemos la recuperación para hablar menos de la Covid-19, y más de la política en Cuba. Para esto hay crisis por enmendar.  

Concluyen jornadas en apoyo a la crianza en Cuba

Por la epidemia de covid-19, las actividades presenciales de la campaña anual se trasladaron al espacio virtual.

Redacción IPS Cuba

¿Cómo poner límites a niñas y niños? ¿Por qué a veces se les presta el celular para distraerlos y otras, se les dice que no es un juguete? ¿Qué hace a las personas adultas renunciar a sus espacios cuando hay un niño en casa? Estas y otras preguntas ayudan a que padres y madres revisen sus pautas de crianza.

Con algunas propuestas como la anterior, concluyó la víspera la séptima edición de las Jornadas Maternidad y Paternidad. Iguales en derechos y responsabilidades, que cada año organiza el estatal Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) pero este año migró al espacio virtual por las condiciones de aislamiento para contener el nuevo coronavirus.

El panel virtual Resultados científicos de las jornadas. El papel de los límites en la crianza fue la última acción del programa, compartido mediante la página de Cenesex en Facebook y la plataforma EntreDiversidades.

Múltiples acciones

Durante la jornada, iniciada el 14 de febrero y realizada en sus espacios habituales en municipios habaneros y con talleres en provincias como Sancti Spíritus, Las Tunas, Ciego de Ávila, Pinar del Río y Granma, concluyó con la invitación a la venidera edición, en febrero de 2021.

La psicóloga Ana María Cano explicó que en la séptima edición se realizaron talleres con púberes, adolescentes, estudiantes de escuelas pedagógicas, profesionales de la salud y la educación, actores comunitarios, madres y padres y responsables de consejos populares, sobre temas como el proceso de crecer, el ejercicio de la autoridad, la puesta de límites, pubertad, prevención del maltrato, entre otros.

A juicio de Arahazay Lami, del Cenesex, las informaciones que se recogen en estos talleres constituyen elementos que permiten aportar a la concepción teórico-metodológica de las próximas ediciones de las jornadas y las temática a desarrollar.

Las jornadas buscan el intercambio entre especialistas, grupos específicos y con la población acerca de los procesos de maternidad y paternidad desde la corresponsabilidad para contribuir a un desarrollo pleno y seguro de niñas, niños y adolescentes, constituyen a su vez una fuente de captación de información y criterios en sus diversos talleres.

Entre desconocimientos y dificultades

Grisel Crespo, del departamento de investigación y docencia del Cenesex, expuso en el panel algunas consideraciones preliminares.

En la puesta de límites y el ejercicio de la autoridad, explicó la psiquiatra infantil, madres y padres evidencian dificultad para decodificar ciertos comportamientos infantiles relacionados con la necesidad de los límites, así como actitudes que desdicen la autoridad: doble mensaje, chantaje, justificaciones y explicaciones excesivas, que devienen círculo vicioso.

De acuerdo con Crespo, se identifica a su vez insuficiente conocimiento acerca de las necesidades de cada una de las etapas del crecimiento y el desarrollo de la autonomía, confusión entre autoridad y autoritarismo, dificultad para desarrollar una función de contención de niñas y niños.

La también presidenta del comité organizador de la jornada puso como ejemplo la práctica de llevar a niños y niñas a lugares inadecuados, como reuniones o actividades de recreación, donde se agotan y después se les culpabiliza si se portan mal o se les califica de malcriados.

Por otra parte, destacó, “existe una tendencia a dar cierta prioridad a las necesidades de las niñas y los niños y de ir postergando o no atendiendo necesidades importantes –personales y profesionales-, para el resto de la familia”, así como dificultad en poder reconocer cuál es el espacio de la persona adulta y poderlo defender sin culpa y sin vergüenza, alertó.

Entre otros problemas, el análisis arrojó también que se suscitan malestares, desconcierto, desgaste, cansancio y sobrecarga relacionados con la crianza, así como incomprensión en la familia, situaciones de maltrato y dificultades en la comunicación.

A juicio de la especialista, la sistematización de estas informaciones permitirá la planificación de acciones que brinden a la población herramientas para desempeñar más satisfactoriamente el cuidado y la crianza.

Otras pistas

Idianelys Santillano, también del Cenesex, caracterizó el servicio de orientación a madres y padres desde casa, desarrollado mediante la red social Whatsapp para apoyar a las familias durante la etapa de confinamiento por la covid-19.

El servicio llegó a 174 personas, en su gran mayoría mujeres, y el grupo permitió además arrojar luces sobre varios aspectos de la educación de niñas, niños y adolescentes.

Según expuso la psicóloga, las 97 personas que decidieron interactuar comentaron acerca de la rutina de vida, preocupaciones en torno a la salud individual y la situación mundial de la pandemia, y solicitaron información.

Al servicio, dijo, accedieron básicamente madres con hijos en edad preescolar y escolar, con hijos entre tres y cinco años, cinco y 10 años y, en tercer orden, uno y tres años; y luego, de adolescentes, quienes solicitaron información sobre hábitos relacionados con el sueño y control de esfínteres.

Entre las primeras, expusieron acerca de las dificultades para dejar a niñas y niños fuera de la cama de mamá y papá, método que en ocasiones es empleado para resolver otro tipo de dificultades, si era correcto o no, así la preocupación por el miedo a dormir solos.

A juicio de Santillano, esas preguntas y las relacionadas con el control de los esfínteres revelaron desconocimiento. Otras inquietudes se vinculaban a las teleclases, los aprendizajes y las relaciones con entre hermanos.

El análisis preliminar, dijo, da elementos sobre conocimiento insuficiente en torno al proceso de crecer de hijas e hijos, lo que coincide con estudios previos desarrollados en el Cenesex y los pone en mejores condiciones para trabajar y “repensar nuestra propia práctica investigativa y práctica formativa para acompañar mejor a padres y madres en el ejercicio de sus roles”.

Con el lema Educar con límites saludables, antes de pasar a la modalidad virtual, las jornadas pudieron realizar una feria comunitaria y la entrega del reconocimiento Al mayor amor.

(Comunicado) Por la soberanía de Nuestra América. No a la presencia de las Fuerzas Armadas de EE.UU. en Colombia y en la región.

Caminos comparte el siguiente comunicado de la Comisión Internacional del Congreso de los Pueblos en pro de generar un llamado a la soberanía de nuestros pueblos y territorios ante la entrada de tropas Norteamericanas a Colombia. Las adhesiones están abiertas hasta el día viernes 12 a las 12 meridiano de Colombia al correo: internacional@congresodelospueblos.org

La subordinación del establecimiento colombiano y la entrega de la soberanía a los gobiernos y poderes económicos norteamericanos, es histórica. Hoy, nuevamente, el gobierno de ultraderecha de Iván Duque -desconociendo la Constitución, al Congreso y pasando por encima de la soberanía y autonomía de las y los colombianos/as- abre las puertas a las tropas estadounidenses.

Con el pretexto, ya desgastado y poco creíble, de la “lucha antidrogas; de seguridad y defensa”, se avanza en verdad en la militarización, la erradicación forzada y el paramilitarismo, para consolidar un modelo económico extractivista y el control territorial por parte de unos pocos.

Cabe recordar que ya existen bases militares en Colombia y que éstas no han contribuido a disminuir la producción y tráfico de drogas, por el contrario se han incrementado, generando más violencia en las poblaciones afectadas. 

La llegada de estas tropas pertenecientes al Comando Sur, conocidas como Brigada de Asistencia de Fuerza de seguridad (SFAB), obedece a la estrategia de asedio e intervención que Estados Unidos, con el apoyo de gobiernos lacayos de derecha en la región, sobre la República Bolivariana de Venezuela. 

Esta es una maniobra más dentro de la estrategia para usurpar el poder legítimo al Presidente Nicolás Maduro y atentar contra el proceso revolucionario de nuestro hermano pueblo venezolano. En su desarrollo han cometido un sin número de crímenes contra la humanidad, como el cruel bloqueo económico, el asedio diplomático, la guerra mediática, -en las que el establecimiento colombiano ha jugado un papel protagónico-, así como la amenazante postura de Brasil y la guerra para-militar en Colombia. Ahora en un nuevo intento de atentar contra la soberanía venezolana, la Embajada de Estados Unidos y el Comando Sur anuncian el arribo de sus tropas a Colombia para el próximo mes de junio. 

La política de EEUU- como demuestran las declaraciones de su Presidente Donald Trump, ante los últimos estallidos sociales es discriminatoria, racista y patriarcal. Nos preocupa que esas tropas implanten esa política racializada de muerte en Nuestra América, llevando más violencia a nuestros territorios, tan ricos como despojados. 

Los militares de la Fuerza de Seguridad estadounidense, se asentarán en zonas de consolidación militar y económica en Colombia. La población de El Catatumbo, principalmente campesina será la principal afectada, temen por el recrudecimiento del espiral de violencia en la región, que se evidencia a través del reciente asesinato de campesinos por parte de las Fuerzas MIlitares colombianas en esta zona, los cuales no han sido investigados todavía. Como hemos denunciado cientos de veces desde ALBA Movimientos.

Además, esta ubicación es geoestratégicamente muy favorable para los intereses imperiales en su intención de invadir militarmente a Venezuela, profundizar las políticas de despojo y agresión. Los movimientos y liderazgos sociales en Colombia padecerán de primera mano esta avanzada que a además busca controlar los bienes comunes en ambos países.

Aprovechando el actual estado de emergencia y la crisis humanitaria en medio de la pandemia de Covid, el Centro Democrático (partido del criminal Álvaro Uribe Vélez y su títere Iván Duque) continúan su proyecto fascista en contra del pueblo Colombiano y el pueblo Venezolano, demostrando una vez más, que el peor virus para Nuestra América, no es el COVID-19, sino el imperialismo, la sumisión política y la violencia estatal. 

Por estas razones, las organizaciones abajo firmantes denunciamos la Presencia de la Fuerzas Armadas de EE.UU. en Colombia, la subordinación del gobierno Uribista de Duque y las intenciones del imperialismo en avanzar con su intervencionismo en la región. En defensa de la soberanía de Colombia y Venezuela rechazamos la presencia de tropas extranjeras y sus bases militares en nuestro territorio.

Es tiempo de Nuestra América, basta de violencia y subordinación al imperio.

El Rey les responderá: “Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos, aun por el más pequeño, lo hicieron por mí”. (Mateo 25:40)

Por: Presbítero Pastora Izett Samá Hernández

Soy Negra. Es una realidad desde que nací, pero no una identidad con la que siempre he convivido. Muchos años atrás, frases como “eres casi blanca”, “tú no pareces negra” o “tu pelo no es tan malo” fueron casi un halago que recibía como alivio de aceptación. Sonreí con sarcasmo cuando me dijeron que quería “adelantar la raza” por haberme enamorado de un joven blanco, antes de responder con total seguridad: “claro, por supuesto”. Nada me rozaba, nada me dañaba, cada frase despectiva, cada chiste, cada burla, no era conmigo, sino con alguien más, alguna persona negra que nunca era yo.

Mi encuentro con Dios, el inicio de mi camino de conversión, no hizo cambiar mucho este escenario. Dentro de la iglesia, como en el resto de la sociedad, escuchaba las mismas frases, las mismas palabras, los mismos chistes y las mismas afirmaciones que apuntaban siempre a ver lo negro como malo y lo blanco como el color del bien.

Un llamado, el despertar de la vocación, la entrada al Seminario, me harían reaccionar, reconocer mi identidad y cambiar mi vida para siempre. Solo una clase, una palabra precisa, quitaron las escamas de mis ojos, y me vi, por primera vez, como lo que soy: una mujer negra. Miré hacia atrás y sentí vergüenza, no solo había sido víctima; yo misma fui parte del mecanismo de discriminación, exclusión y marginación del ser negro en la sociedad.

Hoy, con indignación y dolor, repudiamos la brutalidad con la que ha sido asesinado un joven negro. No ha sido el único, han muerto y morirán muchos más. Pero este hecho, nos es sino una consecuencia de un mal mayor, ese que empieza con chistes, aparentemente inocentes, y termina con un sistema total de exclusión, rechazo, discriminación racial y muerte.

Naturalizamos la supuesta inferioridad del negro, convivimos con el rechazo, dentro y fuera de nuestras congregaciones, iglesias que no han querido aceptar un pastor por ser negro —un joven negro  puesto en penitencia en su comunidad por enamorarse de una joven blanca que además resultó ser la hija del pastor—, iglesias que miran con recelo la llegada por primera vez de una persona negra, mientras le decimos “ eres bienvenida”, mientras por dentro repetimos las mismas frases que ponen en ridículo al negro, sin reflexionar, sin que la ética  del evangelio nos atraviese. Todas estas manifestaciones son tan peligrosas, dañinas, vergonzosas y repudiables como la rodilla en el cuello de George Floyd.

“Yo no soy racista”, “mi mejor amigo es negro” son solo frases de consuelo que libran a muchos de ser acusados. Pero no les salvan. Repetir “todos somos iguales ante Dios”, “somos una familia” es a veces una cortina que intenta encubrir verdades de las que nos cuesta hablar.

Duele, no les quepa la menor duda que duele, aunque no sea visible el llanto, la rabia, el sufrimiento, el dolor, están ahí, lacerando. Duele, cuando el dolor te lleva a la indignación, la indignación a la lucha y te tildan de exagerada, extremista, asegurando “que los negros son más racistas que los blancos”, desconociendo el efecto de lo establecido, de lo cultural, de lo estructural sobre todos los seres humanos. Duele cuando, aún sin tener una noción clara de tu identidad como persona negra, te miran con desconfianza, esperan de ti algo malo, apartan de ti la cartera en una tienda o la policía sin pensarlo te avergüenza frente a tus amigos pidiendo tu identificación, aunque después todos —incluso tú— se rían, porque “es normal”, tú eres el negro.

“Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos, aun por el más pequeño, lo hicieron por mí”. Ese es el llamado. ¿Qué estamos esperando? La propuesta de vida del Evangelio no comulga con ninguna manifestación de discriminación contra ningún ser humano. Es un llamado a toda persona de “buena voluntad” a la búsqueda de justicia en todo lugar, en todo momento.

Hoy vemos las protestas, hacemos declaraciones, queremos gritar nuestra indignación y es urgente, necesario, pero al mismo tiempo, ¿por qué no luchamos con ese demonio que tenemos a lo interno?  ¿Por qué no enfrentamos las mismas actitudes de racismo a nuestro alrededor? ¿Por qué no lapidamos nuestra indiferencia y nos disponemos a hacer por cada uno de los hermanos, lo que decimos estamos dispuestos a hacer por Jesús?

Tú, joven de piel negra, acepta, vive tu identidad, sin vergüenza, sin prejuicios, con valentía, dignidad, con disposición eterna a luchar por la justicia. Tú, joven de piel blanca, no te dejes adular por falsos privilegios, no te unas al coro de voces ancestrales que clasifican a los seres humanos por el color de su piel, sé valiente, únete a la lucha por la justicia desde tu propio corazón.

Ustedes, jóvenes cristianos, destierren todo prejuicio, déjense interpelar por la ética del Evangelio, por la imagen de nuestro Dios en este día de la Trinidad, que nos confirma la bendición de lo diverso y la obligación de respetar esa diversidad, no repitan errores, no sean cómplices del mal.

Nosotros, todos, cuidémonos de los sentimientos en el corazón, de las palabras en nuestras bocas, las acciones de nuestra vida que puedan dejar a alguien asfixiado, que nos grita: “No puedo respirar”.

Imagen tomada de Oncuba

La mayor fortaleza del chavismo está en su organización popular

Entrevista a Kevin Rangel, Coordinador Nacional de la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

Por: Liliana Sierra Sánchez

EE.UU. y sus aliados no cesan en sus aspiraciones imperialistas de derrocar a la Revolución bolivariana e imponer un gobierno títere que les asegure el control sobre ese hermano país. En los últimos días, las agresiones y amenazas se han intensificado incluso en medio de la batalla global contra la COVID-19; mientras la mayoría de los países se preocupan por detener la propagación de la pandemia dentro de sus territorios y colaboran con otras naciones en este sentido, el gobierno estadounidense en complicidad con otros actores dentro del continente, prepara y financia ataques terroristas y mercenarios contra Venezuela, como la recientemente fracasada “Operación Gedeón”, resultado de una serie de eventos y planes contra la paz, incluyendo atentados contra los máximos dirigentes del chavismo.

A pesar del convulso escenario, el pueblo venezolano y las organizaciones populares se mantienen vigilantes y articulados en torno a la defensa y el combate contra la COVID. Así asegura Kevin Rangel, Coordinador Nacional de la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora (CRBZ), en entrevista concedida a esta periodista vía whatsapp.

Saludos revolucionarios Kevin, desde tu visión militante, ¿cuáles son los principales elementos que caracterizan la situación actual en Venezuela?

Kevin: Abrazos compa, el saludo para el hermano pueblo cubano.

Actualmente nos mantenemos en una situación muy compleja, previo a esta batalla global contra la pandemia, ya estábamos en un escenario de conflicto contra las élites neoconservadoras norteamericanas y sus aliados en el continente y en el mundo. Seguimos en este contexto de guerra multidimensional que viene aplicando los EE.UU. contra la Revolución bolivariana con el objetivo de derrocar al gobierno de Nicolás Maduro e imponer una ficha proimperialista que defienda los intereses norteamericanos. Venezuela es un país que dentro de la geopolítica juega un papel importante y siempre ha estado en la mira de los imperialistas, no solo por sus recursos naturales, que es un componente importante y estratégico en tal sentido, sino también por lo que representan la Revolución bolivariana, la  Revolución cubana y Nicaragua en el continente, seguimos siendo los que no nos alineamos a la política norteamericana y por tanto “los malos de la cuadra”, porque ellos han ido generando un plan de ubicar las fichas afines a sus intereses en todo el continente: Brasil, Chile, Ecuador… y estamos ahí en el objetivo. Sin embargo, las fortalezas de este proceso sembradas por el Comandante Chávez, han impedido un avance importante de las intenciones de EE.UU. de derrocamiento contra la Revolución bolivariana. Este es un conflicto multidimensional que comprende acciones en lo económico, lo social, lo político, e incluso en lo militar, como vimos en los últimos días que hubo una operación de mercenarios, porque el imperialismo no abandona ninguna arista, son distintos frentes de trabajo.

En el último período se han agudizado las agresiones económicas buscando generar una implosión desde lo social, la situación económica ha ido empeorando a partir de las sanciones, el bloqueo, las restricciones que le aplican a Venezuela impidiéndole comprar los bienes esenciales para el pueblo, alimentos, medicinas, gestionar el combustible. El componente de la pandemia ha venido a sumarse a la batalla, ahora nos toca enfrentar a la COVID-19 y a los gringos, pero no hemos bajado la guardia. La Revolución bolivariana se mantiene atenta, el chavismo se mantiene muy unificado en la defensa de la soberanía, entendiendo la importancia del momento histórico. El imperialismo con todo su laboratorio de guerra mediática ha intentado por todas las vías de debilitar esta unidad, tratar de sembrar intriga, pero no ha podido, el chavismo se mantiene firme, como un factor político que ha sabido resistir, pero también conducir, dotarse de una dirección que ha permitido encarar las complejidades del contexto. Decimos que no estamos en una coyuntura que va a pasar de inmediato, que conseguimos la vacuna y se pasa a la normalidad, para nosotros se complica, con el incremento de las sanciones tenemos grandes desafíos: la reactivación productiva, la reactivación de la industria petrolera; se han tomado algunas medidas, complejas, pero creemos que son tomadas con total realismo revolucionario con la finalidad de captar los recursos necesarios para invertir en los elementos esenciales de la vida de los venezolanos y venezolanas.

¿Qué posibles soluciones consideras que pudiera haber en este escenario?

Kevin: Las perspectivas que tenemos para estabilizar la situación son muy limitadas, por ahora el Estado solo puede ejercer el control, como está haciendo al tratar de contener la pandemia, mantener la cuarentena, regular la vida social, pero más allá de eso está muy limitado para la inversión económica, como por ejemplo para reactivar la industria petrolera, hoy no están los recursos. El imperialismo en los últimos dos años se ha dedicado a fracturar los activos internacionales de Venezuela y hemos perdido algunas industrias que nos permitían ingresos importantes de divisas, como refinerías, mercados, principalmente en EE.UU. y en Colombia.

Este es un año complejo porque la agricultura va a mermar, se han ido restringiendo las posibilidades de desarrollo productivo del campo. Intentamos construir salidas, ver cómo gestionar las sanciones, el bloqueo, y construir respuestas a lo interno y cosas que podamos ir trayendo de afuera.

En los últimos días ha habido acciones desesperadas que corresponden al plan de máxima presión a la dirección venezolana para generar una fractura, un derrocamiento,  en eso no han dejado de trabajar. Actualmente se mantiene la operación de detección y control de acciones como la que pretendieron hacer algunos mercenarios, que fue fallida y significó una victoria para la Revolución bolivariana. Los intentos imperialistas desde el año pasado para acá les han salido muy mal. Las acciones violentas de calle, los planes conspirativos, las acciones mercenarias, todo eso ha sido derrotado. Internamente hay un control político de la Revolución bolivariana, la derecha venezolana se encuentra sin capacidades de poder levantar un movimiento de protesta que permita generar condiciones internas para esos planes, por eso dichas acciones sin apoyo en tierra no tenían sentido. Fueron delatados rápidamente por la fortaleza del chavismo, su organización social, popular, que va más allá de la comuna como un ente, es el poder popular que articula un tejido social en el territorio donde está la comuna, el consejo comunal, el CLAP, la milicia bolivariana, lo cual está sembrado en toda Venezuela, sobre todo en los sectores populares con mayor fuerza.

¿Cómo ha sido la participación popular? ¿Ha habido un protagonismo de la gente en el enfrentamiento a la COVID-19 y a los planes imperialistas?

Kevin: Tanto en la batalla en contra de la COVID- 19 como en el enfrentamiento a las agresiones imperialistas, ha sido importante todo el sistema de organización popular que comprende la comuna, el consejo comunal, el consejo campesino…, todo ese tejido evidencia la territorialización y el enraizamiento de la Revolución bolivariana en el pueblo, con un papel protagónico en la defensa, en la producción y distribución de alimentos, entre otras tareas. Este es un componente que permite hablar de fortaleza, de unidad cívico militar. Nosotros como movimiento popular en este escenario hemos venido avanzando en el trabajo territorial de base, en el fortalecimiento de la organización de la gente para la producción, para acompañar a las familias más vulnerables que están afectadas por el bloqueo económico financiero contra Venezuela desde la Red Popular de Ayuda Solidaria, que es un instrumento que nos permite acompañar y multiplicar la solidaridad en el territorio , una solidaridad revolucionaria, humanista, con esa familias más desprotegidas ante las agresiones. Hemos avanzado mucho en la organización para la producción agrícola con la Alianza Nacional Productiva, nos encontramos en pleno proceso de ciclo de siembra y ahí estamos con la gente, incluso en medio de las restricciones de movilidad, de las dificultades con el suministro de combustible, no es fácil organizar a la gente en esos campos tan lejanos para la siembra, pero lo estamos haciendo como podemos. También estamos participando con la alcaldía de Páez, en Apure, en los puntos de asistencia integral social, que es donde se recibe a los venezolanos y venezolanas que vienen llegando de otros países, porque estamos en plena frontera y con esta situación de la pandemia, hay una gran xenofobia producto a la campaña mediática, entonces se generó un gran éxodo de compatriotas que han sido expulsados de sus residencias y trabajos y han regresado. Solo en Guasdualito hemos recibido a casi 10 mil familias que han vuelto al país, por esa frontera que es la más pequeña, mientras en Táchira han sido muchas más. Ahí hemos estado activos. Seguimos funcionando como organización, explorando los mecanismos para seguir batallando, y tener a la gente preparada para la defensa; se encuentran activas las brigadas de defensa popular, sobre todo en tareas sociales, ayudando a cumplir las medidas contra la pandemia y vigilando a los imperialistas, algo que hemos aprendido de la Revolución Cubana.

¿En este complejo escenario, qué importancia tiene la solidaridad, tanto de otros países hacia Venezuela como desde Venezuela hacia otras naciones?

Kevin:  Este ha sido un componente clave para contener y desnudar el plan de agresión contra Venezuela y darle fortaleza a la Revolución bolivariana, que sabemos no está sola. Hay miles de brazos solidarios en el mundo con este proceso que comprenden y hacen denuncia también; se han realizado acciones importantes incluso de defensa de la soberanía venezolana en otros países, como en el mismo EEUU, de protección de la embajada de nuestro país en Washington, para lo cual se movilizaron hermanos y hermanas estadounidenses.

Por otro lado, de manera permanente nosotros hacemos parte del Comité de Solidaridad Cuba- Venezuela, y la articulación con los compatriotas cubanos que están aquí en misiones, tareas diplomáticas, de salud, ha sido clave; la articulación incluso en el territorio con los médicos cubanos. Realmente las bondades de este proceso han sido construidos gracias a la solidaridad, destacando la cubana, se ha mostrado otra cara en medio de esta pandemia, de cómo enfrentarla poniendo por encima al ser humano, el amor a la humanidad. Hemos aprendido mucho de la Revolución Cubana, ha sido fundamental el elemento de solidaridad de los pueblos y de los países para denunciar y frenar la locura del imperialismo y contener sus acciones, a la vez para desmentir la campaña mediática criminalizadora del proceso.

¿Cuáles son los principales desafíos para la militancia en el contexto actual? ¿Puede hablarse de un nuevo tipo de militancia?

Kevin: Desde la CRBZ hemos venido trabajando el tema de la adaptabilidad, que es la agilidad, la habilidad, la iniciativa, la creatividad en medio de este escenario en función de sostener en movimiento la organización; no ha sido nada fácil. Hemos estado varias semanas pensando, analizando, trabajando en función de construir una nueva forma de funcionamiento de la organización, adaptándola a este escenario y a los que vengan y poder mantener el funcionamiento, y sí está implicando una nueva forma de militancia. Nosotros veníamos con un plan de adaptar al movimiento al contexto de conflicto a partir del análisis que hemos hecho, tenemos un plan de concentración territorial desde 2017 donde hemos ubicado los municipios y estados prioritarios en los cuales debemos poner los esfuerzos y donde tenemos mayores fortalezas. Aunque mantenemos la articulación con otros estados, la columna vertebral del trabajo político territorial está en Apure, Barinas, Táchira y Mérida. A pesar de las restricciones que impiden hacer asambleas, grandes concentraciones, marchas, que siempre mantienen activa a la militancia, hemos venido sosteniendo el funcionamiento orgánico de los municipios, de la dirección. Estamos utilizando mucho las herramientas tecnológicas con este tema de las videoconferencias, que representan todo un desafío porque los servicios de electricidad, de telecomunicaciones cada vez son peores, y en medio de eso nos han salido reuniones de la dirección por videoconferencias para trabajar algunos temas. Ha sido todo un reto, en vez de reuniones de todo un día, ahora son de una hora, hora y media, pero ahí vamos. Igualmente, con el proceso de formación, hemos desarrollado dos temas de la Escuela de Liderazgo por videoconferencias, con los núcleos en los estados, que se concentran en los puntos o salas de conferencia. Hemos construido espacios donde está concentrada la militancia, con conexión a internet, computadoras, herramientas tecnológicas que garanticen conectarse por videollamadas para distintos procesos como reuniones, la formación, el componente orgánico.

Por otra parte, estamos iniciando un proceso de consulta a la militancia sobre cómo adaptarnos de mejor manera, qué líneas de trabajo podemos reactivar de nuevo aparte de la Alianza Nacional Productiva y la Red Popular de Ayuda Solidaria.La consulta es por telegram, con los núcleos principales de la militancia. Nosotros tomamos muy en cuenta el tema de la democracia interna del movimiento, las consultas para la toma de decisiones de la organización, en este caso con una encuesta sobre las líneas principales de trabajo que debemos desarrollar, cómo vemos el papel de la organización en medio de la pandemia. El componente tecnológico ha sido bastante útil en estos tiempos, nos ha permitido adaptarnos de buena manera, mantener el contacto, la articulación como movimiento. El trabajo de base se mantiene, hacemos reuniones pequeñas en los municipios tomando las medidas de bioseguridad y después está el desafío de desplegar la información en el territorio, para ello tenemos que fortalecer aún más el trabajo organizativo del movimiento para garantizar los eslabones que permitan que las orientaciones, los planes, fluyan.

El trabajo nuestro ha estado activo, principalmente en el acompañamiento a las acciones del gobierno en la batalla contra la pandemia, reactivando el proceso de las brigadas de defensa popular, manteniendo las visitas casa a casa. Se han construido muchas incitativas de parte de la gente en el trabajo de base, por ejemplo hay un proceso interesante en Apure de voluntariado docente, buscando mecanismos en los barrios que permitan que a los niños que no están asistiendo a clases y no tengan condiciones tecnológicas se les haga llegar los contenidos por diferentes vías, como la donación de cuadernos, de materiales de estudio; también estamos acompañando a las familias vulnerables, y en Apure estamos incorporados a la tarea de recepción de los nacionales expulsados por la xenofobia de Colombia, Perú, Ecuador…, que han llegado incluso contagiados de COVID- 19, pero tenemos la norma de proteger al máximo a toda la militancia, y que nadie esté expuesto.

Bueno compa espero haber respondido todas las preguntas, si necesita saber algo más aquí estamos. Abrazos revolucionarios a las cubanas y cubanos.

ACT Alianza: Estamos haciendo una diferencia

Queridos amigos, queridas amigas,

Mientras le escribimos hoy, sabemos que se enfrentan a tiempos difíciles. Nuestro mundo nunca se ha enfrentado a una situación como la actual, con COVID-19 exacerbando las desigualdades y vulnerabilidades, con requisitos de distanciamiento social y confinamiento,  que nos obligan a la mayoría de nosotros/as a trabajar de nuevas maneras.

Es importante para nosotros/as permanecer juntos/as durante las pruebas de esta época, incluso cuando estamos físicamente separados. Como personas cristianas estamos llamadas a la diaconía, al servicio del mundo, especialmente a quienes están  marginados y  más vulnerables. Durante estos tiempos difíciles, nos comprometemos aún más rotundamente  para hacer el trabajo que es nuestra vocación.

Como miembros de ACT Alliance, somos una familia con 135 organizaciones solidarias en todo el mundo, trabajando juntas para crear un cambio positivo y sostenible en la vida de las personas pobres y marginadas, independientemente de su religión, política, género, orientación sexual, raza o nacionalidad, manteniendo los más altos códigos y estándares internacionales.

Somos más fuertes juntos/as, y nos mantenemos unidos/as como hermanas y hermanos, nos apoyamos mutuamente, nos sostenemos en oración, trabajamos juntos y coordinamos nuestros esfuerzos para ser efectivos, coherentes y relevantes para la realidad a la que estamos llamados a servir.

Estamos haciendo una diferencia. A través de cada uno/a de ustedes, a través de nuestras asociaciones con la ONU y otros organismos, a través de nuestros vínculos con iglesias en más de 120 países donde los/as  líderes religiosos continúan desempeñando un papel vital, estamos teniendo un impacto en el mundo.

Nuestro trabajo es proteger a las personas en movimiento, defender la justicia de género, incidir por aquellos/as que continúan sintiendo el creciente impacto del cambio climático.

Mantente fuerte en tu trabajo, Sabes que no estás solo/a. Estamos juntos/as en esto, más fuertes juntos/as, como ACT Alliance. Gracias por todo lo que haces y seguirás haciendo para asegurarte de que nadie se quede atrás.
 
Sinceramente,

Birgitte Qvist-Sørensen 
Moderadora

Rudelmar Bueno de Faria
Secretario General

Comunicado del Consejo Nacional de Iglesias de Cristo en Estados Unidos sobre Venezuela

Dada nuestra solidaridad con el pueblo de Venezuela y nuestro compromiso con la paz con justicia señalamos:

1. Condenamos cualquier intervención militar en Venezuela, promovida directa o indirectamente por los EEUU o a través de terceros países. Tales acciones desafían el derecho del pueblo venezolano a la autodeterminación y empeoran su infraestructura y sus medios de vida. Hacemos un llamado a los EE. UU. el gobierno atenderá el llamado a un alto el fuego global del Secretario General de las Naciones Unidas (ONU), Dr. Antonio Guterres, quien dijo: “Es hora de poner el conflicto armado en un encierro y enfocarnos juntos en la verdadera lucha de nuestras vidas”.

2. Instamos al gobierno de los EEUU a eliminar todas las sanciones económicas impuestas contra Venezuela. Estas estrategias no servirán para otro propósito que no sea dañar a quienes ya están sufriendo y quienes son los más vulnerables a COVID-19. Las sanciones económicas también afectarán negativamente los entornos políticos y sociales necesarios para una solución pacífica a la crisis en Venezuela.

3. Instamos al movimiento ecuménico internacional: todas las iglesias y religiones en los EEUU y en todo el mundo: los gobiernos, las Naciones Unidas y todas las personas de buena voluntad se unen para rechazar cualquier intervención militar contra Venezuela, eliminar las sanciones económicas contra este país y afirmar su derecho a la autodeterminación y la soberanía.

Hacemos un llamado a las iglesias en los Estados Unidos y en todo el mundo, así como a todas las personas de buena voluntad, para aumentar las oraciones y los actos de paz, justicia y reconciliación para el pueblo de Venezuela. Son nuestros vecinos y nos solidarizamos con ellos.

Que Dios nos guíe en ese esfuerzo.

Red Demanos: sembrando nuevas semillas

Por Iliana Orozco Hernández*

Más de cinco años girando en torno a un sueño: acompañar a pobladores del Consejo Popular Aeropuerto Viejo en el camino de la auto organización para gestar cambios en sus condiciones de vida, a través de un ejercicio del poder popular que privilegia la acción de base.

¿Los “cómos”? Han sido muchos: talleres, cursos, trabajo productivo en el campo, búsqueda de recursos necesarios, convivencia, encuentros, reuniones, cientos de papelógrafos y plumones… y entre todo ello, la siembra de algunas semillas de nuestra savia educadora y humanista.

Momentos de dudar, de no creer posible que la chispa prenda incendiando todo un bosque de inercia, verticalismo y contemplación de la realidad, de impaciencia porque los cambios no se dan al ritmo esperado; momentos de no ponerse de acuerdo las miradas diversas, de batallar casi hasta el límite. En todos ellos siempre ahí, pequeña o grande, la esperanza.

La vida tira hacia adelante e impone nuevas metas, nos obliga a adaptar nuestro diseño y se hace clara la voluntad común de volcarnos a la tierra, fuente del sustento imprescindible en estos tiempos duros. Difíciles también han sido los debates, los silencios, el desacople de ritmos, el miedo a fallar, a perdernos y perder lo avanzado.

Esta tarde, otra vez bajo el abrazo regañón de Osmany, la palabra segura de Ciro, el optimismo de Luisito, la sintonía inmediata de Raubel y la pasión de nuestras palabras defendiendo la idea nueva, sentí que lo mejor está por venir. Que no ha existido un momento más oportuno que éste para imbricarnos en los secretos, desvelos, sacrificios y alegrías de trabajar la tierra y que este puede ser el aporte más alto de nuestra presencia en Aeropuerto Viejo: vivenciar y enseñar la comunión como fuente de realización espiritual y material. Inventar la equivalencia entre un abrazo y un saco de boniatos, aprender al mismo tiempo cómo sacar un cangre de yuca y cómo nos comprendemos unos y otros.

¿Lo lograremos? ¿Estará a nuestra altura humana tamaño reto? Nos responde el gran Cortázar: está en nosotros.

* La autora es miembro de la Red Demanos de Educadores Populares, territorio Bayamo

El amor en la pluma de José Martí

Por Liliana Sierra Sánchez

José Martí Pérez, el Héroe Nacional de Cuba, fue un hombre de elevados principios, vocación latinoamericana e internacionalista; de intachable conducta personal y con cualidades humanas que en ocasiones parecen insuperables. Un cubano de proyección universal que rebasó las fronteras de la época en que vivió para convertirse en uno de los más grandes pensadores políticos hispanoamericanos del Siglo XIX. Además, fue autor de una obra imprescindible como fuente de conocimientos y de consulta para todas las generaciones de cubanos.

El contenido, estilo y belleza singular de los poemas, epistolario, artículos periodísticos, de todos los escritos y discursos que realizó, lo sitúan como un intelectual de vasta cultura. En esta obra resaltan sus ideas acerca del amor, en toda la dimensión de la palabra.

Martí llegó a señalar en uno de sus Versos Sencillos: soy el amor, soy el verso.

Para él, por supuesto, el amor no solo estaba presente en la relación existente entre una pareja, sino en otros instantes de la vida de los seres humanos. Martí criticaba la superficialidad en las relaciones de pareja y advertía de la necesidad de diferenciar la simpatía y el placer momentáneo del amor verdadero, que puede llevar hasta al matrimonio, por eso afirmaba: “Empiezan las relaciones de amor en nuestra tierra por donde debieran terminar”.

Aquí vemos cómo critica el matrimonio apresurado, que no nace de los sentimientos y el conocimiento verdadero entre la pareja y que puede llevarla al fracaso antes de empezar.

Es importante el enfoque que Martí da al amor, que como todo, tiene un proceso, por eso afirma: “El amor, como el árbol, ha de pasar de semilla, a arbolillo, a flor, y a fruto”.

Otro aspecto importante que nos legó, es la necesidad de que la mujer se preparara para la vida, para vivir “a par del hombre como compañera y no a sus pies como juguete hermoso”, que era lo que ocurría mucho en su tiempo.

José Martí siempre estuvo preocupado por la dignidad de la mujer, su estabilidad emocional, superación personal y el lugar que debe ganar en la sociedad, enfrentando las barreras de los prejuicios y tabúes de su época.

Evidencia de lo anterior se halla en su epistolario a Carmen y María Mantilla, donde refleja sus más hermosos sentimientos hacia la mujer y en especial a las jóvenes, y con inteligencia les orienta:

 “…Por eso quiero que te guardes de vientos violentos y traidores, y te escondas en ti a verlos pasar: que como las aves de rapiña por los aires, andan los vientos por la tierra en busca de la esencia de las flores. Toda la felicidad de la vida, está en no confundir el ansia de amor que se siente a tus años con ese amor soberano, hondo y dominador que no florece en el alma sino después de largo examen; detenidísimo conocimiento, y fiel y prolongada compañía de la criatura en quien el amor ha de ponerse…”

Puede afirmarse que el eje central que sostiene el ideario martiano es el amor. En ese sentido existen aspectos esenciales que guiaron su existencia.

Uno de los grandes amores en la vida del Apóstol de la Independencia de Cuba fue su madre. La primera carta que de él se conoce es una que escribió a los nueve años de edad a Doña Leonor Pérez, y en una de sus partes le dice que la quiere con delirio.

Una de las últimas misivas, cuando preparaba su viaje a Cuba del cual pensaba no regresar, es también a su madre. Martí lamentó siempre que su vida dedicada a servir a Cuba no le permitiera cumplir sus obligaciones de hijo amoroso con sus padres, lo cual le producía un gran dolor manifestado a veces en sus cartas y otras, en extensos silencios, en los que no escribía a su madre para no amargarla con sus penas.

El más universal de los cubanos también veneraba a su padre Mariano Martí y muestra de ello lo da la carta a su hermana Amelia donde le dice:

 “Tú no sabes Amelia mía, toda la veneración y respeto ternísimo que me merece nuestro padre. Allí donde lo ves lleno de vejeces y caprichos, es un hombre de una virtud extraordinaria. Ahora que vivo, se todo el valor de su energía y todos los raros excelsos méritos de su naturaleza pura y franca.”

Por otra parte, nuestro Apóstol hablaba de la amistad como una forma elevada de amor, y nos enseñó a cultivarla como a la rosa blanca para el amigo sincero.

Cuando estudiamos la obra martiana, apreciamos que también consagró tiempo de sus reflexiones y conceptualizaciones a la importancia de la amistad. La amistad, según Martí, cuando anida en genuino nicho, es equiparada al amor. Es un arte cultivar amigos y amigas.

Él dijo: “La amistad no excluye nunca la libertad del criterio.” / ” (…) soy tan parco en contraer amistades nuevas, como orgulloso y celoso de las viejas.” / “La amistad es tan hermosa como el amor: es el amor mismo (…)”, “para todas las penas, la amistad es remedio seguro”.

Y no se equivocó al afirmar que “La única fuerza y la única verdad que hay en esta vida es el amor. El patriotismo no es más que amor, la amistad no es más que amor”.

Del mismo modo, en carta enviada por José Martí a Manuel Mercado, le expresa: “los amigos son mejores que los amores, lo que estos corroen, aquellos lo rehacen”.

Martí también amó mucho a la Patria, por lo que se reveló contra el colonialismo español que la oprimía siendo apenas un adolescente; por ella cumplió un cruel presidio siendo un adolescente de apenas diecisiete años de edad, y también fue condenado al exilio lejos de su familia. Concibió que: “Patria es humanidad, es aquella porción de la humanidad que vemos más cerca y en que nos tocó nacer. Todo hombre está obligado a honrarla, con su conducta privada, tanto como la pública. La Patria es dicha, dolor y cielo para todos, y no feudo ni capellanía de nadie”.

Este es un concepto lleno de amor y desinterés, que guió la existencia del Héroe de Dos Ríos, lugar donde cayera heroicamente combatiendo por la independencia de su pueblo el diecinueve de mayo de mil ochocientos noventa y cinco.

Para el Apóstol, “(…) sin pan se vive, (pero) sin amor ¡no!,” porque “el amor palpita en cuanto vive (…)”  y “es el lazo que une a los hombres, el modo de enseñar y el centro del mundo”.

* La ilustración fue realizada por el diseñador Yoan Rivero y es una cortesía de la Red de Educadores Populares Libélulas, del territorio de Matanzas

Saludo de Isabel Rauber al Centro Memorial Martin Luther King, Jr. en su 33 aniversario

Reciban los fundadores del Centro Memorial Dr. Martin Luther King Jr. sus actuales directivxs y su membresía toda, mis afectuosas felicitaciones en este 33 aniversario de la fundación de vuestra institución.

Nos unen muchos lazos, hechos, acontecimientos, vivencias y empeños convergentes para la construcción de un mundo pleno de justicia, equidad, solidaridad y amor entre los seres humanos, en convivencia armónica con la naturaleza.

Podría escribir varias páginas con tales recuerdos. Pero dadas las circunstancias, me limitaré a unos pocos. Tal vez el primero sería cuando conocí al Rev. Raúl Suárez para conocer el Centro y pedir sus consejos para organizar la propuesta de fundación del MEPLA, con la dirección de Marta Harnecker. Enseguida conectamos, no solo por estos temas sino por la empatía emergente de compartir objetivos comunes. Nació desde entonces una amistad que hubo de profundizarse y ampliarse con el tiempo. En esos diálogos, conocí a Clarita Rodés, Pastora y Teóloga. Una luchadora a favor de los derechos de las mujeres y de todxs lxs “pequeños”, como ella gustaba llamar a los de abajo, junto a quienes se ubicó siempre.

Me impresionó a primera vista. Conversamos y me propuse que toda su experiencia, su visión y su empeño, debía registrarse, escribirse y difundirse. Su vida era una pedagogía infaltable para el mundo anhelado y el socialismo en construcción. Y así fue como le pedí su testimonio. No fue fácil porque Clarita pensaba que mejor era buscar otros testimonios. Resumiendo, en idas y venidas logré las primeras entrevistas. Y así hasta que concluimos las labores para publicar el libro.

Recuerdo su visita al Hospital Hermanos Amejeiras donde resolvimos últimas dudas y consultas sobre detalles. Y de ahí a edición y a la imprenta. Su publicación fue un acontecimiento político, teológico y cultural. Un momento de reafirmación revolucionaria y del camino de fe que sustentaba la creación del Centro en aquella época de incertidumbres y comienzos del período especial.

Lo presentamos en el CMMLK con la participación especial de Clarita Rodés y Eusebio Leal, entre otrxs participantes. Al poco tiempo, estaba conversando con Clarita para ampliar los relatos y preparar una segunda edición aumentada. Fue cuando ocurrió el lamentable accidente que nos privó de la luz de sus pensamientos y del ejemplo de sus prácticas cotidianas.

Con los años aquel libro se transformó en una suerte de testamento teológico de Clarita y me unió por siempre con el CMMLK, con el Rev. Raúl Suárez y sus amados hijxs Joel, Raquel y Lily.

No puedo dejar de mencionar el apoyo que recibí del Centro y sus máximos referentes, para sostener el Proyecto de Cooperación con el barrio de Cayo Hueso y su Taller de Transformación Integral. Fueron años duros económica y políticamente. Las amenazas imperialistas ponían en riesgo el sostén de los proyectos comunitarios. Conversé con el Reverendo Raúl Suárez y me prometió apoyo si fuera necesario. Nunca lo fue, pero eso fortaleció espiritualmente la labor de nuestro equipo en el barrio y los proyectos que realizamos: teatro comunitario, historia del barrio, revitalización del taller de artesanía y costura con mujeres del barrio, quienes confeccionaron sábanas para el barrio, ropa para círculos infantiles, del barrio, reforzamiento con alimentos frescos para la Casa del Abuelo “Clarita Rodés”, del barrio. Y el logro del proyecto central de formación en manejo de programas de computación de jóvenes del barrio para contribuir a su inserción laboral en las nuevas condiciones del proceso revolucionario. A esa salita, dedicada a lxs pequeños, propuse llamarla “Clarita Rodés” y así fue aceptada por el Consejo Popular del barrio, y hasta hoy lleva con orgullo su nombre como referencia.

Es mucho lo que podría recordar en una fecha como esta, pero agregaré tan solo que siempre nos encontramos en diversas latitudes del continente. En Honduras, con dos mujeres jóvenes integrantes del equipo de formadoras de educación popular del CMMLK; con Raquelita en talleres y en la preparación de una nueva edición del libro “Con el corazón abierto”; con Llanisca Lugo en temas de coordinación de mi participación en los encuentros internacionales para conocer experiencias que apuntales los nuevos paradigmas emancipatorios; con Joel en foros o seminarios internacionales, siempre impulsando la unidad de los movimientos populares del continente o promoviendo la solidaridad con Cuba y la condena al criminal bloqueo.

Y así… pasaron 33 años. El CMMLK ha crecido como referente local y continental. Su obra se multiplica y ahora estoy segura de que está al frente, con todxs lxs cubanxs, en la lucha contra la propagación del coronavirus y por la defensa de la vida.

Reciban sus fundadorxs y todxs sus miembrxs, mi mayor reconocimiento y agradecimiento por el sostenido ejemplo de su obra, que siembra y fortalece la fe en que se puede vivir en plenitud, si así lo creamos, construimos y sostenemos colectivamente, inspirados en héroes históricos, en Martí, en Mariana Grajales, en Fidel, en Martin Luther King, Jr. en Clarita.

Reciban un fraternal abrazo revolucionario. ¡Hasta la victoria siempre!

Isabel Rauber

Felicidad y larga al CMLK

Por Niubes Montes de Oca*

A los 33 te dicen que tienes la edad de Cristo y creo que como Él ya hoy el CMLK, con una madurez en su ministerio, ha recorrido disímiles ciudades e intrincados pueblos de nuestra Galilea, Cuba, para enseñar, predicar el Evangelio del Reino y sanar-salvar enfermedades y dolencias. Mt 9:35.

Soy una más de los tantos que damos gracias a Dios por su vida, pues le conocí cuando solo tenía 8 añitos (“Allá en el año 95”) pero ya había sido bendecido (Lc. 2:32) y se convertía en Luz para revelación de muchos y Gloria para nuestro pueblo.

Con varios talleres y los Socioteológicos I y II, se disfrutaba la Peña del Mamey1 con el anticapitalista Helio Gallardo. La relectura de la Biblia con nuevos espejuelos y sospechas nos movía el piso, nos destapaba los ojos y nos ardía el corazón de nuevas esperanzas y desafíos. Se reía, se aprendía a jugar de manera cooperativa y no violenta.

Y esas raíces hicieron un Pru2 de fermentos en nuestras vidas y en los lugares a donde se llegó con esos saberes. El CEPAS, coordinado por Adalys y facilitado por muchos que ni soñamos ser pastores (hoy líderes y lideresas de la Iglesia Cubana de estos tiempos), dio a Luz, junto a la Educación Popular, las bases o cimientos de ese tejido social que somos hoy.

El niño crecía (Luc 2:40) y se fortalecía y se llenaba de sabiduría (diversa y de colores) y la Gracia de Dios era sobre él. Llegaron los X, XX, XXV y XXX aniversarios. En todos se reafirmaba una y otra vez la voz profética citada. (Luc 4:18-19)

El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres;  Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón;  A pregonar libertad a los cautivos,  Y vista a los ciegos;  A poner en libertad a los oprimidos; A predicar el año agradable del Señor.

Junto con él caminaban amigos como Betto, Fernando Martínez Heredia y Alfonso Torres, de Colombia; múltiples y heterogéneos por AL y otras muchas partes del mundo. Entre ellos, Mujeres que preñadas cantaban como María, se rencontraban y abrazaban como Elizabeth, además, con sus criaturas que saltaban ya en sus vientres. Otras que nos guiaban y afrontaron desafíos como las Miriam y Dévora, también Clara, Esther y Martha. ¡Tantas vencieron miedos como la hemorroisa! ¡Hasta se atrevieron a tocar su manto! Y much@s fueron san@s y salv@s: los ciegos vieron, algun@s aprendieron a ser desafiantes (como la sirofenicia). A tod@s el CMLK nos dijo “Talita Cumi”.

¿Recuerdos?: Muchos álbumes de fotos, CDs y salvas en diversos formatos, muchos recuerdos y todos y cada uno de nuestros encuentros como talleristas, activistas o formadores son un desafío y disfrute a la vez; siempre pertinentes y permanentes; para nuestros corazones, saberes y vidas. ¿Ejemplos?: Algunos antiguos “Los Trifásicos con el RUD3”, o 4 Agostos de verano (hasta cambiando de espacio en medio del taller) debatiendo, confrontando, desaprendiendo y reconstruyendo nuestras Biblias con amigos e hijos, o formando nuevos lazos de familiaridad que se han convertido en eterno movimiento. Siempre con noches bohemias llenas de velas, guitarras y canciones. También las fiestas para “ricurancia y gozacitud”, “¿EL helado!”, café, té y muchos diálogos, debates y hasta discusiones fuertes, pero con amor. Les cuento que hubo algunos entre ciclones, conjuntivitis, pañuelos en nuestras narices o en “secreto a voces” del papel sanitario bien cerca.

¿Tristezas, muertes?: Claro, sí, algunos ya no están, pero tenemos la certeza de su resurrección como semillas y árboles conformando preciosos bosques. Y qué decir de ciclones, sismos y tornados. Sin palabras… Muchas manos, gestos y pechos con grandes corazones dijeron e hicieron mucho más.

¡AH! ¿Saben? ¡Al CMLK le salieron alas! Yo lo digo así cuando nos cuento en esas tantas noches de presentaciones, poesías y canciones: “Las Redes son como esas alas del ave, que develan las epifanías de lo que somos”. Sí, en su vuelo desde los Andes hasta la Patagonia y “un poquito más allá”. “¡Juntamos manos y sueños para cultivar siempre el jardín de la esperanza!”

Y llegaremos a ser como las águilas ¡fuertes y 40 años más! como nos enseñó el amigo.

Hermanos y amigos: ese niño, adolescente atrevido, ahora ya adulto joven, en pleno desarrollo de nuestro ministerio somos tú, yo; ella o él, como público a alcanzar. Somos nosotros mismos, esta familia linda que no se permitirá retroceder porque sus raíces han sido sólidas y no le permiten replegarse. No dejemos apagar esa luz que viene de nuestro interior y nos convoca a:

Con la plena conciencia de la madurez, pertinentes en la Cuba de Hoy; sin perder la alegría y la ternura del juego que nos enseña, ni lo lúdico de nuestras espiritualidades diversas; reorientemos nuestros horizontes para, con Fe y esperanza viva, continuar cultivando valores emancipatorios.

*La autora es pastora de la Iglesia Bautista (FIBAC) e integrante de la Red Ecuménica Fe por Cuba en Santa Clara

Como una foto de familia

Una nueva imagen comienza a acompañar poco a poco nuestro andar como “familia en movimiento” y muchos se preguntan qué es, de dónde viene y qué significa.

Después de un largo y creativo proceso de construcción colectiva y síntesis, hemos concordado en acogerla como el signo principal de la nueva identidad visual del Centro Memorial Dr. Martin Luther King, Jr. (CMMLK).

La decisión partió de la necesidad de renovación planteada hace ya varios años, y que la identidad visual diera cuenta   de las transformaciones en nuestra asociación, de la familia que somos y del empeño en ampliar y consolidar la actuación nacional e internacional de un movimiento organizado territorialmente en la Red de Educadores Populares y la Red Ecuménica Fe por Cuba.

El cambio más importante ha sido cultural, e implica apropiarnos de una visión que trasciende la figura institucional para transitar hacia una nueva forma de organización, inspirada en los movimientos sociales. Hasta este punto llegamos fieles a nuestros valores y principios fundacionales, que lejos de cambiar, se fortalecen.

Nuestro sistema de comunicación es parte del cambio y asume el desafío de acompañar la construcción del movimiento con su más amplia comprensión como proceso, el dinamismo que exigen estos tiempos y presupuestos estéticos también renovados, que encuentran referentes en las rebeldías y resistencias populares, y también en manifestaciones de la comunicación, el arte y el diseño actual.

Conscientes de que sería largo el camino, comenzamos este proceso que tuvo una transición significativa en la campaña por el 30 aniversario del CMLK, desarrollada en el 2017. En ella aparecieron representadas las primeras reflexiones, búsquedas y representaciones simbólicas que, no sin generar curiosidad en públicos muy identificados con el logotipo vigente, hicieron posible continuar y, de algunas maneras, “advertir” públicamente que andábamos en ello.

Renovar nuestra identidad visual es un paso importante que no marca una ruptura con etapas anteriores, sino un punto de inflexión en un camino que continúa, ensanchándose y con otras definiciones aún por construir. A sus contenidos se añaden otros elementos, propios de los cambios organizacionales; a sus formas y colores, la complejidad de sintetizar colectivamente y expresar, con el rigor técnico y comunicacional necesario, una vida tan rica como la nuestra.

Varias certezas nos guían y ayudan en esta difícil construcción: seguimos apostando por las personas, por los valores de la colectividad, la diversidad, la justicia, el compromiso social, la ética, la horizontalidad, la solidaridad, la espiritualidad, los afectos, el ecumenismo, el respeto a los derechos de las personas y la naturaleza; seguimos siendo de inspiración cristiana, celebramos la vida y el don de jugar; mantenemos nuestra visión profética, la apuesta por la transformación social y el proyecto socialista cubano desde la participación y con valores emancipadores.

Otra definición es importante: seguiremos siendo el Centro Memorial Dr. Martin Luther King, Jr., organización con figura legal de Asociación, conformada por unos 100 asociados, sus órganos soberanos de gobierno y conducción, el equipo de trabajo en la sede, que anima, acompaña y orienta a la Red Ecuménica Fe por Cuba y la Red de Educadores Populares. Al mismo tiempo, acogemos la manera coloquial en que por muchos años y con sabidos afectos, el Centro es referido y reconocido públicamente como el CMLK.

Todos esos elementos condicionan y aportan al nivel connotativo – o sea, de contenidos y significados- del nuevo identificador, en un intento de síntesis que hemos querido flexible, versátil, provocadora a la mirada curiosa, inquieta, noble para el “juego” y la creación. Queremos que esta, nuestra nueva “foto de familia”, sea la suficientemente generosa para permitirnos las miradas de las diversidades por las cuales apostamos, sin dejar de expresar una identidad definida y construida a lo largo de estos 33 años.

Nuestros colores, ya no uno, sino muchos, aparecerán explícitamente o sintetizados en el todo que implican el blanco y el negro. Encontraremos con frecuencia el morado del ecumenismo y el feminismo, con tonos más vigorosos; el rojo y el amarillo, identitarios de la Red de Educadores Populares, expresando la luz, la alegría, la fuerza, la energía, también en alusión simbólica a nuestra apuesta política por el socialismo; el naranja, azul y verde, presentes junto al morado en la identidad visual de la Red Ecuménica Fe por Cuba y enfatizando en el valor que concedemos a la liturgia en nuestras prácticas de fe, así como a la naturaleza.

La tipografía, Avenir, fue creada en 1988 por Adrian Frutiger, justo un año después de fundado el Centro. Es muy apropiada y funcional tanto para el identificador, donde armoniza con el isologo adecuadamente, como para la escritura en diferentes formatos y soportes. Aunque se basa en formas y estructuras geométricas, normalmente monolíneas, no es pura. Tiene trazos verticales más anchos que los horizontales y la letra “o” no es un círculo perfecto. Ello se encuentra afortunadamente con nuestro reconocimiento de lo constantemente inacabado, con nuestra capacidad crítica y de renovación.

Este logotipo aparecerá con forma coloquial y oficial, en dependencia del contexto. También tendrá diferentes variantes de composición. Eso sí, su alineación siempre a la izquierda tiene un peso conceptual para nosotros importante: representa la opción del CMLK por el pensamiento crítico y progresista, su apego a las rebeldías y resistencias populares contrahegemónicas y la emancipación como principio y apuesta política, ética, pedagógica y teológica.

Como suele ocurrir, el logotipo aparecerá en muchas ocasiones solo y en otras, acompañado por el resto de los elementos del sistema gráfico, que sintetizan y recrean los mismo contenidos, valores y principios.

En nuestro cumpleaños 33 el Centro Martin Luther King presenta a sus amigos y amigas en todo el mundo esta nueva imagen. En su creación ha sido indispensable el acompañamiento del diseñador gráfico Miguel Leiva, con su talento, creatividad, sensibilidad, paciencia, flexibilidad y profesionalidad. A él y a todo nuestro equipo de trabajo agradecemos este resultado después de tres años de intenso trabajo. Les invitamos, entonces, a compartirlo, recrearlo, respetarlo y cuidarlo, como parte de nuestra identidad, como a una “foto de familia”.

Mi Tierra, tu Tierra, nuestra Tierra: tiempos de pensamiento profundo

Por Ivis M. Villasuso Socarrás*_

Siempre he sentido un inmenso orgullo por mi tierra, Cuba y en estos días de coronavirus más. También sé, desde lo más profundo de mi corazón, que pertenezco a todas partes, quiero decir, a este planeta Tierra.

Este el 22 de abril no podremos celebrar el Día de la Madre Tierra como años anteriores, en el Parque de La Libertad, Paseo Narváez, Canímar, u otro lugar. Hoy la gran mayoría estaremos en casa. Por eso desde acá, confiada que podremos salir de esta situación con disciplina, dedicación, trabajo del sector de la salud y todos los que tienen la difícil tarea de dirigir y guiar el país. Ya tendremos tiempo de carnaval, concurso, siembra de árboles, recogidas de plásticos y desechos sólidos, entre otros.

Llamo al análisis más profundo. No del profesional, intelectual, catedrático, investigador o dirigente, sino simplemente del ser humano. Considero que todos los que componemos este espacio común somos importantes: las sólidas rocas, los suelos, cuerpos de agua, vegetación, fauna y, por supuesto el ser humano. Solo que nosotros tenemos la responsabilidad de hacer uso de los restantes componentes de la naturaleza con respeto y racionalidad. La humanidad no lo ha hecho así por años.

Nuestro país no escapa a esta situación, a pesar de tantos años de esfuerzos por el conocimiento e investigaciones, proyectos, leyes y de contar con una Constitución que nos convoca a usarla, conservarla y protegerla.

El Cambio Climático es una evidencia. ¿Hay que esperar a tener más demostraciones para creer en lo que los científicos alertaban? Seguro su respuesta es no. Todos sabemos que en estos tiempos de pandemia dependemos de nuestros recursos, los que tenemos y debemos atesorar y salvaguardar, en este pedacito del planeta. Es lastimoso tener que experimentar la difícil lucha contra el coronavirus para comprender que ahora todo consiste en cómo procederemos en el manejo de los bienes naturales.

De una manera muy particular quiero dedicar este día a los que hoy están en nuestros campos haciendo producir por nosotros sus fincas, patios, u otros espacios agrícolas, pecuarios o forestales. Sobre todo a los que lo hacen bajo el precepto de la ciencia y la técnica, o del conocimiento heredado de sus padres. También a todos los que nos cuidan.

Comprendamos lo importante de continuar luchando por la vida en nuestro planeta sin egoísmos, con mucha solidaridad, disciplina, responsabilidad, y eterna gratitud. Reitero, en nombre de nuestra Madre Tierra, unámonos.

¡Gracias, mil gracias!

*La autora es miembro de la Red de Educadores Populares Libélulas de Matanzas

¿Qué te dice Dios?

Por Angélica María González*_

Al llegar a la universidad estaba preparada para dar mi clase. Venía con motivaciones especiales porque imaginaba que la situación así lo requeriría. Tenía en mente el entramado de pasos didácticos para concentrar a los estudiantes en el objetivo del tema, pero al entrar en el aula sentí cómo la atmósfera se pintaba de gris.

– Profe, esto parece una película de zombis, da miedo salir a la calle.

– En cualquier momento nos podemos enfermar. La situación está empeorando. Es un virus que no se puede controlar.

Continuaban hablando y me preguntaba, si acaso no habían imaginado que en algún momento iban a morir, ¿por qué tanto miedo? ¿No habían visto siempre la muerte como un hecho natural?

Entonces se escuchó un último comentario.

– Profesora, ¿sabe algo?, lo que más tristeza me da es saber que me puedo morir sin tener un hijo.

Me dolió escuchar que una alumna experimentaba ese sufrimiento. Muchas personas viven esa clase de dolor, la espera de la felicidad. Con mucho coraje les hablé de que nuestra alegría no puede residir únicamente en aquello que esperamos alcanzar – esas súper metas futuras- sino en el día a día, en el minuto, en aquello que disfrutamos hacer: conversar con los amigos, cenar en familia, leer libros, impartir clases… (se oyeron varias risas, supongo porque es común escuchar que el trabajo debe ser necesariamente molesto, agotador y aburrido, casi nunca como una fuente de realización que elegimos merecer); todo lo que hagan tiene que darle significado a su vida, valor a su tiempo y felicidad a su corazón.

Tenemos que aceptar la tristeza que vivimos y buscar en ella respuestas a preguntas como ¿qué podemos aprender de esta situación? ¿cuál es la mejor forma de dirigir nuestros pensamientos? ¿para qué se da en el mundo, en mi país y en mi vida este momento de muerte, de aislamiento físico y de interrupción en la dinámica de mi cotidianidad?

Desde lo más profundo de mi pensamiento, trataba de simplificar y contextualizar en ese escenario universitario la pregunta que desde un tiempo resonaba en mi cabeza. ¿qué lectura Dios quiere que haga de lo que está aconteciendo, en estos momentos, con esta epidemia?

Desde mi fe siempre pienso en la misión: la interna y la externa.

La interna es la manera en que Dios me pide que me transforme, que cambie mis actitudes, mis emociones, mis deseos; solo se da desde el encuentro personal con Cristo, solo los dos, reconociéndolo dentro de mí. Sin duda, creo que es momento de valorar el poco tiempo que estoy con Él. Tal vez son más las veces que no le presto atención, que no lo quiero, que no lo escucho, que lo olvido, que no me atrevo a amarme de la forma en que Él lo hace y a confiar en el camino que me espera.

Me vienen a la mente las palabras de San Ignacio de Loyola: ¿cuando despiertas por las mañanas, en qué piensas…? Si al final del día supieras que vas a morir ¿qué harías?

Hacemos frente a las tareas que el mundo nos impone, aquello que consideramos más urgente entre todas las cosas, pero al final, solo son días ocupados y vacíos.

Debemos vivir guiados por un solo principio: amar a Dios y sentirnos amados por Él. Todo lo que poseemos: capacidades, recursos, conocimientos, deseos, sueños, e incluso el dolor, es para acercarnos más a Dios, para glorificarlo y para servirle.

Encontrar a Dios en el dolor significa mirar el mundo de una forma nueva y descubrir que las personas, la naturaleza, la alegría y el sufrimiento nos llevan a aproximarnos a Él.

Entre tanto dolor localizamos las raíces del miedo que sentimos (ahora que la muerte nos parece más cercana) reconociéndonos débiles y frágiles, percibiendo nuestros planes y metas como castillos en el aire; pero es en el propio misterio de nuestra fragilidad que encontramos nuestra mayor fortaleza: Dios.

Comparto todo esto desde situaciones de mi vida donde, ahogada e inmóvil ante los profundos miedos que sentía por toda clase de enfermedades y accidentes, temía al final encontrarme con la muerte.

Solo las maravillas que Dios ha colocado en mi existencia han posibilitado acercarme a aquello que más he temido para fortalecerme. Si Dios es mi padre, mi madre, mi hermano, mi hermana, mi amigo y mi amiga, pues nada de lo que venga de Él me puede hacer daño espiritualmente. Todo lo que llega a mí es para vivir en amor y por amor, esa es la reconstrucción de mi misión interna.

La misión que no debe faltar, pues me configura en el dar amor, es la misión externa:cómo me manifiesto, mis actitudes, palabras, relaciones. Es precisamente la relación cercana con Dios la que me va a permitir dar a todos aquello que de Él recibí.

Bajo las condiciones que exige prevenir el contagio de esta enfermedad, tenemos que relacionarnos desde la distancia física y desde los muros del aislamiento. Creo que es una ocasión para recordar el valor de los abrazos, de los besos, de las caricias y del encuentro con el otro/a; es resignificar aquellos gestos que estábamos desvalorizando y aquellas personas a las que no les prestábamos atención, aquellos ancianos y comunidades más necesitadas que siempre dejábamos para después.

Ahora siento que Dios nos propone un reto creativo: dar amor desde la distancia. ¿Es acaso posible? Seguro que sí, porque el primero que da amor sin estar presente físicamente es Él. Lo ofrece en todo momento y más íntimamente en el encuentro espiritual, para después reconocerlo en el rostro del amigo, del desconocido, en las flores, en los perros callejeros, en los árboles…en toda su creación.

Es momento para valorar el encuentro espiritual, desenmascarar que el amor no es solo ni primariamente físico. Es más que una emoción, es una decisión que involucra nuestra voluntad y todo nuestro ser.

El amor es un misterio que se manifiesta de diferentes formas y nosotros somos portadores de él. Venimos al mundo con el objetivo exclusivo de amar. Podemos hacerlo y es nuestra misión: Construir el Reino de Dios en la tierra: un reino de igualdad, justicia, solidaridad, donde sobran leyes porque sobra amor.

En un mundo tan dividido por países, sistemas, ideologías, economías, religiones, razas, género, donde lo diferente lo utilizamos para separarnos e imponer nuestra diferencia como lo normal, donde las guerras, los conflictos y las revueltas no cesan, debemos percibirnos entre tantas diferencias como iguales.

Ser iguales es valorar la vida. Cada uno de nosotros es un pedacito de Dios, porque no estamos fabricados en serie. Él colocó en cada uno aquello que es indispensable para el mundo, para que pudiera materializarse en una pintura, en un libro, en una clase, en un discurso o en un gesto. Sin embargo, ¿a cuántos doctores, campesinos, artistas, cocineros y otros han matado, privándonos de la gracia que íbamos a recibir mediante esa persona? Descubrir nuestra misión es validar la necesidad de otras misiones donde Dios pide hacerse presente.

Ahora, cada vez que converso con alguien por teléfono tengo el impulso de hacer la misma pregunta. Después de escuchar con ánimo lo que me cuentan, casi siempre me piden una respuesta y he optado por la versión corta.

Como el cuento de la lámpara encendida de la madre Teresa de Calcuta, quiero encender pequeñas lucecitas en los demás, sin importar si voy a morir mañana o dentro de veinte años.

Con mucho cariño para ustedes, pedacitos de Dios, les regalo mi experiencia y les agradezco su tiempo. Espero que la vida que Dios nos da nos sirva para iluminar el mundo.

* La autora es miembro de la Red de Educadores Populares Ambientales en Pinar del Río

Cómo cuidar de sí y de los demás en tiempos del coronavirus

Por Leonardo Boff _

Vivimos tiempos dramáticos bajo el ataque del coronavirus, una especie de guerra contra un enemigo invisible, contra el cual todo el arsenal destructivo de armas nucleares, químicas y biológicas fabricadas por los poderes militaristas son totalmente inútiles e incluso ridículas. El Micro (virus) está derrotando a lo Macro (nosotros).

Tenemos que cuidarnos personalmente y cuidar a los demás, para que podamos salvarnos juntos. Aquí no valen los valores de la cultura del capital, no la competencia, sino la cooperación, no la ganancia sino la vida, no la riqueza de unos pocos y la pobreza de las grandes mayorías, no la devastación de la naturaleza, sino su cuidado. Estamos en el mismo barco y sentimos que somos seres que dependemos unos de otros. Aquí todos somos iguales y con el mismo destino feliz o trágico.

¿Qué somos como humanos?

En estos momentos de aislamiento social forzado, tenemos la oportunidad de pensar sobre nosotros mismos y en lo que realmente somos. ¿Sabemos quiénes somos? ¿Cuál es nuestro lugar en el conjunto de seres? ¿Para qué existimos? ¿Por qué podemos ser infectados por el coronavirus e incluso morir? ¿Hacia dónde vamos? Al reflexionar sobre estas preguntas impostergables, vale la pena recordar a Blaise Pascal (+1662). Nadie mejor que él, matemático, filósofo y místico, para expresar el ser complejo que somos:

“Qué es el ser humano en la naturaleza? Una nada frente al infinito y un todo frente a la nada, un medio entre la nada y el todo, pero incapaz de ver la nada de donde viene y el infinito hacia dónde va” (Pensées § 72). En él se cruzan los cuatro infinitos: lo infinitamente pequeño, lo infinitamente grande, lo infinitamente complejo (Teilhard de Chardin) y lo infinitamente profundo.

En verdad no sabemos bien quien somos. O mejor, desconfiamos de alguna cosa en la medida en que vivimos y acumulamos experiencias. En uno somos muchos. Además de aquello que somos, existe en nosotros aquello que podemos ser: un manojo inagotable de virtualidades escondidas dentro de nosotros. Nuestro potencial es lo más seguro en nosotros. De ahí nuestra dificultad para construir una representación satisfactoria de quienes somos. Pero esto no nos exime de elaborar algunas claves de lectura que, de alguna manera, nos guíen en la búsqueda de lo que queremos y podemos ser.

En esta búsqueda el cuidado de sí mismo juega un papel decisivo. Especialmente en este momento dramático, cuando estamos expuestos a un enemigo invisible que puede matarnos o a través de nosotros causar la enfermedad o la muerte a los otros. En primer término, no es una mirada narcisista sobre el propio yo, lo cual lleva generalmente a no conocerse a sí mismo sino a identificarse con una imagen proyectada de uno mismo y, por lo tanto, alienada y alienante.

Fue el filósofo Michel Foucault quien, con su exhaustiva investigación Hermenéutica del sujeto (1984), trató de rescatar la tradición occidental del cuidado del sujeto, especialmente en los sabios de los siglos II/III, como Séneca, Marco Aurelio, Epicteto y otros. El gran lema era el famoso “ghôti seautón”: “conócete a ti mismo”. Este conocimiento no se entendía de una manera abstracta sino concreta: reconócete en lo que eres, trata de profundizar en ti mismo para descubrir tus potencialidades; trata de realizar lo que realmente eres.

Es importante afirmar en primer lugar que el ser humano es un sujeto y no una cosa. No es una sustancia constituida de una vez por todas (Foucault, Hermenéutica del sujeto, 2004), sino un nudo de relaciones siempre activo que, a través del juego de relaciones, se está construyendo continuamente. Nunca estamos listos, siempre nos estamos formando.

Todos los seres en el universo, según la nueva cosmología, tienen una cierta subjetividad porque siempre están relacionando e intercambiando información. Por eso tienen historia y un cierto nivel de conocimiento inscrito en su ADN. Este es un principio cosmológico universal. Pero el ser humano lleva a cabo su propia modalidad de este principio relacional, que es el hecho de ser un sujeto consciente y reflexivo. Sabe que sabe y sabe que no sabe y, para ser completos, no sabe que no sabe, como decía irónicamente Miguel de Unamuno.

Este nudo de relaciones se articula desde un centro, alrededor del cual organiza los sentimientos, ideas, sueños y proyecciones. Este centro es un yo, único e irrepetible. Representa, en el lenguaje del más sutil de todos los filósofos medievales, el franciscano Duns Scotus (+1203), la ultima solitudo entis, la última soledad del ser.

Esta soledad significa que el yo es insustituible e irrenunciable. Pero recordemos: debe entenderse en el contexto del nudo de relaciones dentro del proceso global de interdependencias, de modo que la soledad no sea la desconexión de los demás. Significa la singularidad y la especificidad inconfundible de cada uno. Por lo tanto, esta soledad es para la comunión, es estar solo en su identidad para poder estar con el otro diferente y ser uno-para-el-otro y con-el-otro. El yo nunca está solo.

Cuidar de sí: acogerse jovialmente

El cuidado de sí mismo implica, en primerísimo lugar, acogerse a sí mismo tal como se es, con las capacidades y las limitaciones que siempre nos acompañan. No con amargura como quien no consigue evitar o modificar su situación existencial, sino con jovialidad. Acoger la estatura, el rostro, el pelo, las piernas, pies, senos, la apariencia y modo de estar en el mundo, en resumen, acoger nuestro cuerpo.

Cuanto más nos aceptemos así como somos, menos clínicas de cirugía plástica necesitaremos. Con las características físicas que tenemos, debemos elaborar nuestra manera de ser y nuestra mise-en-scène en el mundo.

Podemos cuestionar la construcción artificial de una belleza fabricada que no está en consonancia con una belleza interior. Hay el riesgo de perder la luminosidad y sustituirla por una vacía apariencia de brillo.

Más importante es acoger los dones, las habilidades, el poder, el coeficiente de inteligencia intelectual, la capacidad emocional, el tipo de voluntad y de determinación con la que cada uno viene dotado. Y al mismo tiempo, sin resignación negativa, los límites del cuerpo, de la inteligencia, de las habilidades, de la clase social y de la historia familiar y nacional en que está insertado.

Tales realidades configuran la condición humana concreta y se presentan como desafíos a ser afrontados con equilibrio y con la determinación de explotar lo más que podamos las potencialidades positivas y saber llevar, sin amargura, las negativas.

El cuidado de sí mismo exige saber combinar las aptitudes con las motivaciones. Me explico: no basta tener aptitud para la música si no nos sentimos motivados para desarrollar esta capacidad. De la misma manera, no nos ayudan las motivaciones para ser músico si no tenemos aptitudes para eso, sea en el oído sea en el domino del instrumento. De nada sirve querer pintar como van Gogh si solamente se consigue pintar paisajes, flores y pájaros que a duras penas llegan a ser expuestos en la plaza en la feria del domingo. Desperdiciamos energías y recogemos frustraciones. La mediocridad no engrandece a nadie.

Otro componente del cuidado consigo mismo es saber y aprender a convivir con la paradoja que atraviesa nuestra existencia: tenemos impulsos hacia arriba, como la bondad, la solidaridad, la compasión y el amor. Y simultáneamente tenemos en nosotros tendencias hacia abajo, como el egoísmo, la exclusión, la antipatía e incluso al odio. En la historia reciente de nuestro país tales dimensiones contradictorias han aparecido hasta de forma virulenta, envenenando la convivencia social.

Estamos hechos con estas contradicciones, que nos vienen dadas con la existencia. Antropológicamente se dice que somos al mismo tiempo sapiens y demens, gente de inteligencia y lucidez y junto a esto, gente de rudeza y violencia. Somos la convergencia de las oposiciones.

Cuidar de sí mismo impone saber renunciar, ir contra ciertas tendencias en nosotros y hasta ponerse a prueba; pide elaborar un proyecto de vida que dé centralidad a estas dimensiones positivas y mantenga bajo control (sin reprimirlas porque son persistentes y pueden volver de forma incontrolable) las dimensiones sombrías que hacen agónica nuestra existencia, es decir, siempre en combate contra nosotros mismos.

Cuidar de sí mismo es amarse, acogerse, reconocer nuestra vulnerabilidad, saberse perdonar y desarrollar la resiliencia, que es la capacidad de pasar página y aprender de los errores y contradicciones.

Cuidar de sí mismo: preocuparse del modo de ser

Por estar expuestos a fuerzas contradictorias que conviven tensamente en nosotros, necesitamos vivir el cuidado como preocupación por nuestro propio destino. La vida puede conducirnos por caminos que pueden significar felicidad o desgracia: esas fuerzas pueden apoderarse de nosotros y podemos llenarnos de resentimientos y amarguras que nos incitan a la violencia. Tenemos que aprender a autocontrolarnos. Especialmente en estos tiempos de confinamiento social. Puede ser ocasión de desarrollar iniciativas creativas, de ejercitar la fantasía imaginativa que nos alejen de los peligros y nos abran espacio hacia una vida de decencia.

Hoy vivimos bajo la cultura del capital que continuamente nos demanda ser consumidores de bienes materiales, de entretenimientos y de otras estratagemas, más enfocados a quitarnos nuestro dinero que a satisfacer nuestros deseos más profundos. Cuidar de sí es preocuparse de no caer en esa trampa. Es dejar huella de tu pisada en la tierra, no pisar en la huella hecha por otro.

Cuidar de sí mismo como preocupación acerca del sentido de la propia vida significa: ser crítico, poner muchas cosas bajo sospecha para no permitir ser reducido a un número, a un mero consumidor, a un miembro de una masa anónima, a un eco de la voz de otro.

Cuidar de sí mismo es preocuparse del lugar de uno mismo en el mundo, en la familia, en la comunidad, en la sociedad, en el universo y en el designio de Dios. Cuidar de sí mismo es reconocer que, en la culminación de la historia, Dios te dará un nombre que es sólo tuyo, que te define y que solo Dios y tú conoceréis.

En la sociedad que nos masifica, es decisivo que cada uno pueda decir su yo, tener su propia visión de las cosas, no ser solamente un mero repetidor de lo que nos es comunicado por los muchos medios de comunicación de los que disponemos.

El cuidado implica cultivar y velar por nuestros sueños. El valor de una vida se mide por la grandeza de sus sueños y por su empeño, contra viento y marea, en realizarlos. Nada resiste a la esperanza tenaz y perseverante. La vida es siempre generosa; a quienes insisten y persisten acabará dándoles la oportunidad necesaria para concretar su sueño. Entonces irrumpe el sentimiento de realización, que es más que la felicidad momentánea y fugaz. La realización es fruto de una vida, de una perseverancia, de una lucha nunca abandonada de quien vivió la sabiduría predicada por don Quijote: no hay que aceptar las derrotas antes de dar todas las batallas. El modo de ser que resulta de este cuidado con la autorrealización es una existencia de equilibrio que genera serenidad en el ambiente y el sentimiento en los demás de sentirse bien en compañía de tal persona. La vida irradia, pues en eso reside su sentido: no en vivir simplemente porque no se muere, sino en irradiar y disfrutar de la alegría de existir.

Cuidado como precaución con nuestros actos y actitudes

El cuidado como preocupación por nosotros mismos nos abre al cuidado como precaución en estos tiempos del coronavirus. Precavernos de no exponernos a coger el virus avasallador ni de trasmitirlo a los demás. Aquí el cuidado lo es todo, particularmente ante los más vulnerables que son las personas mayores de 65 años, nuestros abuelos y parientes mayores.

Alarguemos la perspectiva. En una perspectiva ecológica, hay actitudes y actos de falta de cuidado que pueden ser gravemente destructores, como la práctica de usar intensivamente pesticidas agrícolas, deforestar una amplia región para dar paso al ganado o al agronegocio, destruir la vegetación ribereña de los ríos. Las consecuencias no van a ser inmediatas, pero a medio y largo plazo pueden ser desastrosas, como la disminución del caudal del río, la contaminación del nivel freático de las aguas, el cambio del clima y de los regímenes de lluvias y de estiaje.

Aquí se impone una cuidadosa precaución para que la salud humana de toda una colectividad no sea afectada, como está ocurriendo en este momento en todo el mundo.

Con la introducción de las nuevas tecnologías, como la biotecnología y la nanotecnología, la robótica, la inteligencia artificial, mediante las cuales se manipulan los elementos últimos de la materia y de la vida, se pueden ocasionar daños irreversibles o producir elementos tóxicos, nuevas bacterias y series de virus, como el actual, el coronavirus, que comprometan el futuro de la vida (cf. T. Goldborn, El futuro robado, LPM 1977).

Como nunca antes en la historia, el futuro de la vida y las condiciones ecológicas de nuestra subsistencia están bajo nuestra responsabilidad. Esta responsabilidad no puede ni debe ser delegada a empresas con sus científicos en sus laboratorios para que decidan sobre el futuro de todos sin consultar con la sociedad. Aquí prevalece la ciudadanía planetaria. Cada ciudadano es convocado a informarse, a seguir y a decidir colectivamente qué caminos nuevos y más prometedores deben abrirse para la humanidad y para el resto de la comunidad de vida y no solo para el mercado y las empresas.

Nuestras relaciones merecen también especial precaución-cuidado. Deben ser siempre abiertas y constructoras de puentes. Tal propósito implica superar las extrañezas y los prejuicios. Aquí es importante ser vigilantes y trabar una fuerte lucha contra nosotros mismos y los hábitos culturales establecidos. Albert Einstein, sabedor de las dificultades inherentes a este esfuerzo, consideraba no sin razón, que es más fácil desintegrar un átomo que remover un prejuicio de la cabeza de una persona.

Cada vez que encontramos a alguien, estamos ante una manifestación nueva, ofrecida por el universo o por Dios, un mensaje que solamente esa persona puede pronunciar y que puede significar una luz en nuestro camino.

Pasamos una única vez por este planeta. Si puedo hacer algún bien a otra persona, no debo postergarlo ni descuidarlo, pues difícilmente la encontraré otra vez en el mismo camino. Esto vale como disposición de fondo de nuestro proyecto de vida.

Es importante que nos preocupemos de nuestro lenguaje. Somos los únicos seres capaces de hablar. Mediante el habla, como nos enseñaron Maturana y Wittgenstein, organizamos nuestras experiencias, ponemos orden en las cosas, y creamos la arquitectura de los saberes. Bien cantan los miembros de las Comunidades Eclesiales de Base de Brasil: La palabra no fue hecha para dividir a nadie/la palabra es un puente por donde va y viene el amor.

Por la palabra construimos o destruimos, consolamos o desolamos, creamos sentidos de vida o de muerte. Las palabras antes de definir un objeto o dirigirse a alguien, nos definen a nosotros mismo. Dicen quienes somos y revelan en qué mundo habitamos.

Cuidado de nuestra relación principal: la amistad y el amor

Hay un cuidado especial que debemos cultivar sobre dos realidades fundamentales en nuestra vida: la amistad y el amor. Mucho se ha escrito sobre ellas. Aquí nos restringiremos a lo mínimo. La amistad es esa relación que nace de una afinidad desconocida, de una simpatía totalmente inexplicable, de una proximidad afectuosa hacia otra persona. Entre los amigos se crea algo así como una comunidad de destino. La amistad vive del desinterés, de la confianza y de la lealtad. La amistad tiene raíces tan profundas que, aunque pasen muchos años, cuando los amigos y amigas vuelven a encontrarse se anulan los tiempos y se reanudan los lazos y hasta el recuerdo de la última conversación mantenida.

Cuidar de las amistades es preocuparse de la vida, penas y alegrías de la amiga o del amigo. Es ofrecerle un hombro cuando la vulnerabilidad le visita y el desconsuelo le roba sus estrellas guía. En el sufrimiento y en el fracaso existencial, profesional o amoroso es donde se comprueban los verdaderos amigos o amigas. Son como una torre fortísima que defiende el castillo de nuestras vidas peregrinas.

La relación más profunda y la que trae las más importantes realizaciones de felicidad o las más dolorosas frustraciones es la experiencia del amor. Nada es más precioso y apreciado que el amor. Nace del encuentro entre dos personas que un día cruzaron sus miradas, sintieron una atracción mutua y respondieron sus corazones. Resolvieron fundir sus vidas, unir sus destinos, compartir las fragilidades y los quereres de la vida.

Todos estos valores, por ser los más preciosos, son los más frágiles porque son los más expuestos a las contradicciones de la existencia humana. Cada cual es portador de luz y de sombras, de historias familiares y personales diferentes, cuyas raíces alcanzan arquetipos ancestrales, marcados ellos también por experiencias felices o trágicas que dejaron marca en la memoria genética de cada uno.

El amor es un ars combinatoria de todos estos factores, hecho con sutileza, que demanda capacidad de comprensión, de renuncia, de paciencia y de perdón, y al mismo tiempo de disfrute común del encuentro amoroso, de la intimidad sexual, de la entrega confiada de uno al otro, experiencia que sirve de base para entender la naturaleza de Dios, pues Él es amor incondicional y esencial.

Cuanto más capaz de una entrega total se es, mayor y más fuerte es el amor. Tal entrega supone un coraje extremo, una experiencia de muerte pues no se retiene nada y uno se zambulle totalmente en el otro.

El hombre posee especial dificultad para este gesto extremo, tal vez por la herencia del machismo, patriarcalismo y racionalismo de siglos que carga dentro de sí y que limita su capacidad para esta confianza extrema.

La mujer es más radical: va hasta el extremo de la entrega en el amor, sin resto y sin reservas. Por eso su amor es más pleno y realizador, y, cuando se frustra, la vida revela contornos de tragedia y de un vacío existencial abismal.

El mayor secreto para cuidar del amor reside en esto: cultivar sencillamente la ternura, La ternura vive de gentileza, de pequeños gestos que revelan el cariño, de signos pequeños, como recoger una concha en la playa y llevarla a la persona amada y decirle que en aquel momento la recordó con mucho cariño.

Tales «banalidades» tienen un peso mayor que la más preciosa joya. Así como una estrella no brilla sin una atmósfera a su alrededor, de la misma manera el amor no vive y sobrevive sin un aura de afecto, de ternura y de cuidado.

El cuidado es un arte. Como pertenece a la esencia de lo humano, siempre está disponible. Y como todo lo que vive necesita sustento, también él necesita ser alimentado. El cuidado se alimenta de una preocupación vigilante por su futuro y por el del otro.

Eso a veces se hace reservando momentos de reflexión sobre sí mismo, haciendo silencio a su alrededor, concentrándose en alguna lectura que alimente el espíritu y, no en último lugar, entregándose a la meditación y a la apertura a Aquel mayor que tiene el sentido de nuestras vidas y conoce todos nuestros secretos.

Conclusión: el cuidado es todo

El cuidado es todo, pues sin él, ninguno de nosotros existiría. Quien cuida ama, quien ama cuida. Cuidémonos los unos a los otros, particularmente en estos momentos dramáticos de nuestras vidas, pues ellas corren peligro y pueden afectar el futuro de la vida y de la humanidad sobre este pequeño planeta que es la única Casa Común que tenemos.

Tomado de servicioskoinonia.org