Construir libertades más humanas y duraderas

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¿Qué características destacarías en este grupo?
Fue un grupo numeroso y como siempre heterogéneo. Aquí la cifra de hombres y de mujeres fue más pareja que en otras ocasiones y la cifra de jóvenes fue superior. Éramos de diferentes ocupaciones y profesiones, y la mayoría con experiencia en el trabajo social y comunitario. Sin embargo, sólo alrededor de siete habíamos trabajado desde la perspectiva de la educación popular. Fue muy enriquecedora la presencia de amigas/os de El Salvador, Guatemala, Colombia y España.

¿Hicieron cambios en el diseño previsto a partir de la composición y del proceso grupal?
Creo que en el equipo hacemos diseños bastante detallados y colegiado entre nosotros/as. Esto nos da mayor claridad de cómo hacer los cambios, aunque parezca una contradicción. Es decir, teniendo claros los sentidos es más fácil, no perder el rumbo. En general, hay dos posiciones extremas, una que cree que el diseño tiene que salir como se previó, y otra que sólo hay que tener los elementos generales y no tener que llevar un guión muy elaborado. Como ya dije, no compartimos estas posiciones.

¿Qué papel juegan las vivencias en estos aprendizajes?
En los talleres el nivel existencial, afectivo y espiritual, es esencial, imbricado con lo cognoscitivo. Se hace énfasis en el trabajo práctico y se recurre a la revelación nítida e intencionada de la relación práctica-teoría- práctica.

Estos encuentros son un esfuerzo para producir subjetividad mejor, orientada al cambio. Se prevén las mañanas y algunas noches del trabajo grupal que se acentúa la movilización espiritual, y se apela a los valores emancipadores, y que se recurre al uso de elementos simbólicos. Creo que nunca olvidaré una mañana que pretendía reforzar valores como la solidaridad, el compañerismo, la empatía y una de la comisiones de los talleristas presentó una escena que representaba a una familia campesina que perdió su hogar a causa de un huracán. Esta fue acompañada por música, por imágenes reales del último ciclón y que concluía con la apelación de la familia a recibir el apoyo de los demás. Soy incapaz de reproducir este momento que vivimos como grupo, pero se que nunca la olvidaré y que, con el riesgo de exagerar, a partir de ahí fuimos mejores personas.

Del mismo modo creo que las místicas no deben estar descolgadas del resto de los elementos de cada taller, que deben estar bien articuladas con todo el proceso. No es extraño que le pidan a una que haga alguna mística, alguna dinámica para iniciar un encuentro, sin que sea retomada después para nada de lo que viene después.

¿Y no emplearon textos en el taller?
Me agrada que me preguntes esto, porque a veces se piensa que educación popular es hacer muchas técnicas participativas, pasarla bien. La educación popular trata de que se produzca una confrontación con los textos desde la práctica de cada cuál, desde las preguntas que se van haciendo los grupos. Por tanto, teorizar no es un hecho aislado de la práctica, no significa hacer cualquier tipo de reflexión. Es un momento fundamental que permite pasar de la apariencia de los hechos a sus causas, que nos ayuda a comprender sus sentidos, su razón de ser.

La construcción colectiva de conocimientos es la clave, la levadura. Es necesario reafirmar continuamente una perspectiva. En el momento de confrontación con los textos se suscitó debates muy interesantes y fecundos y sirvió para una mirada crítica a nuestra práctica y nosotros/as como seres humanos. Ver el audiovisual Paulo Freire: constructor de sueños, en esa misma noche, sirvió de asidero para definir mejor nuestros retos y encaminamientos futuros. Aquí pasión, lucha, sueño, utopía y retos se dieron la mano. Funcionó como especie de espejo y lámpara a la vez.

¿Y no se producen conflictos o tensiones en los grupos?
Estos procesos de aprendizaje van acompañados de juegos, canciones, disfrutes, si no también de desprendimientos y desaprendizajes. Se intenciona que nos despojemos de prejuicios: raciales, género, generacionales, etc. y de estructuras internas que frenan los intentos de renovación personal y colectiva. Esto por supuesto no se da sin costo emocional. El cambio supone, lógicamente, inseguridades, desplomes, resistencias. Sin embargo, lo interesante y más valioso es que , al tiempo que moviliza ansiedades, revela también la riqueza de la construcción colectiva de conocimientos, el descubrimiento de potencialidades, fortalezas individuales y colectivas, la apropiación paulatina de un modo de vida basado en la cooperación, la solidaridad, al autonomía y la horizontalidad. Es frío el trabajo cuando no hay una estrategia relacional con los demás. Es no sólo pensarlo, si no también sentirlo.

Claro está, esto es posible cuando las personas van ganando confianza en el grupo, se expresan con espontaneidad, cuando las críticas se hacen desde el cariño. Creo esto es posible cuando desde el inicio se crea una cultura grupal de respeto mutuo, cordialidad, y donde las personas encuentran su espacio y pueden opinar sin temores y se sienten parte de lo que ocurre.

Una tensión que no se resuelve oportunamente puede llevar al piso todo el proceso grupal, pero hay que dejar que el grupo sea el que enfrente el asunto, darle tiempo. En este caso son muy importantes las/os observadores y las mirada sistemáticas a los aspectos temáticos pero también dinámicos del proceso grupal.

*¿Qué crees que hizo que el grupo haya quedado tan impactado con el proceso vivido, con los aprendizajes? *
Eso lo tienen que decir los talleristas. No obstante, he sido testigo de que en los grupos suceden hechos extraordinarios que tienen que ver con el contexto, con sus necesidades, con las características de sus participantes. En ellos, se originan momentos especiales en los que los sujetos entran en una especie de sintonía que mueve a las personas con ritmos superiores y se logran momentos creativos impresionantes. Se entrelazan representaciones, fines para ir alcanzando una identidad grupal.

La convivencia, la atmósfera de trabajo, los diálogos y testimonios dentro y fuera del salón del taller facilitan el camino del aprendizaje. Vivir una espiral ascendente de aprendizajes, de miradas transparentes sobre nuestras prácticas tiene efectos en cada uno de nosotras/os que no siempre somos capaces de explicar, pero si de disfrutar, incluso desde las tensiones que produce cambiar, crecer, aprender desde lo más hondo de nosotras/os, como ya habíamos hablado. Este tipo de talleres es siempre un nuevo aprendizaje que lanza una mirada crítica sobre nuestras prácticas y nuestras experiencias personales, situándolas en un punto en el que lo pedagógico, lo político, lo psicológico y lo ético convegen.

Tratamos que los aprendizajes no se queden sólo en el taller si no que cada tema, cada ejercicio implique un compromiso, una mirada propósitiva, desde el punto de vista personal, colectivo, social, para que realmente se cumpla uno de los propósitos esenciales del taller: contribuir a la transformación de las prácticas. Es importante que esta proyecciones sean lo más realista que se pueda. Evitar hacer grandes planes que no se van a poder cumplir, pero sí que salgan con deseos de trabajar mejor.

El taller apostamos por hacer de nuestra vida cotidiana un enorme y complejo espacio donde tracemos relaciones de forma creativa, respetuosa, pero en constante desmontaje de opresiones, y así poder construir libertades más humanas y duraderas. Hablamos de ética ligada al compromiso sociopolítico y del significado de los procesos de transformación en la cotidianidad, que se inician en lo personal, puesto que la persona el sustento básico de la constitución de los sujetos. La transformación es un proceso contradictorio de construcción-reconstrucción permanente del poder, conciencia, organización y cultura con el aporte de todas/os.

Me gustaría terminar compartiendo fragmentos de algunas frases que han expresado algunos talleristas, luego de haber finalizado el taller. Veamos:
“Todavía creo que estoy aterrizando los aprendizajes, las vivencias, las emociones, las lecciones” “… aún siento la incapacidad de procesar y devolver la maravilla”

“Aprendí mucho, y sigo aprendiendo al compartir hasta desde el silencio…”

“Me alegra se mantenga este intercambio porque creo que se hace camino al andar.

“…desde que nos dijimos hasta pronto he repasado en mi mente todos esos momentos maravillosos que vivimos … cada una y cada uno se ha quedado en mi mente y en mi corazón para no olvidar. Me enamoré de la pasión de cada lucha que conocí tanto personal como de trabajo , me enamoré de nosotros como familia”

“.. De verdad para mi fue una experiencia increíble, provechosa, me alegro de haber podido participar y de conocer y aprender de cada uno de ustedes, de verdad espero no perder contacto con nadie, he ir demostrando y demostrándonos que juntos podemos construir un
mañana diferente, entre todos los latinoamericanos”.

“…me alegra que continuemos en comunicación y que estemos tomando en cuenta las continuidades porque esa es una tarea imprescindible para poder cambiar el mundo, para hacerlo más humano y que pueda rotar alrededor del amor, solo así tendremos un mundo justo para todos y todas… y esto solo es posible y demostrable aplicando la educación popular…por que como experimentamos remueve el pensamiento y la conciencia…”


por: Martha Alejandro Delgado, Programa de Educación Popular y Acompañamiento a experiencias del CMLK

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