Crisis y valores, palabras claves para la Red ecuménica

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Marisol Rojas

Algunas pistas que nos pueden ayudar para interpretar esta realidad son precisamente los datos expresados en los análisis de contexto social y eclesial que han sido presentados aquí por Ariel Dacal y Raquel Suárez. Los mismos arrojan elementos de la realidad necesarios para entender las tensiones al interior de los procesos que se dinamizan hoy en nuestra sociedad.

En este sentido entendemos que se hace necesario continuamente revisar la misión de nuestra Red en este contexto, la cual expresa en su misión constitucional los siguientes énfasis de trabajo:

Misión de la Red Ecuménica Fe por Cuba
1. Juntar manos y sueños para contribuir a la renovación del movimiento ecuménico cubano y su liderazgo y participar desde él activa, consciente y proféticamente en las transformaciones de la sociedad cubana.

2. Acompañar bíblico, teológico, pastoral y espiritualmente a las personas y comunidades en sus necesidades y sueños, así como a experiencias formativas y diacónicas.

3. Promover valores emancipadores desde la producción de una teología contextual, popular, cubana y emancipadora, arraigada a las comunidades de fe y al movimiento ecuménico.

4. Promover una iglesia que propicie una espiritualidad enriquecida con la lectura contextual de la Biblia y el servicio al prójimo y a la sociedad cubana.

5. Brindar herramientas que ayuden a interpretar la realidad para incidir en ella desde una cultura de la participación social.

6. Fortalecer la capacidad movilizativa, de convocatoria y propositiva de la Red Ecuménica para contribuir de una manera más efectiva en el contexto social, eclesial y ecuménico cubano.

7. Promover el diálogo entre las iglesias, las autoridades políticas y gubernamentales y la sociedad civil.

8. Crear nuevas alianzas y fortalecer las ya existentes a nivel local, regional y nacional, desde la visión y la identidad propia de la Red.

9. Promover la comunicación, el intercambio y la articulación con experiencias de cambio social que afirman la Vida, tanto de carácter nacional como en América Latina.

Propongo en este momento acercarnos colocando la mirada en esta estrategia, y preguntarnos desde nuestros diferentes espacios de actuación dentro de la Red, si esta ha jugado un rol dinamizador o está en un proceso de himpas.

Según los elementos que tenemos de las diferentes evaluaciones de los procesos que sostienen la Red podemos visualizar cómo se articuló la Red en su contexto.

El contexto cubano que acogió el surgimiento de la Red se debate en una crisis que no deja de alarmar las diferentes formas de emprendimiento social que ha desarrollado la política estatal y civil.

Pretendo desarrollar el análisis tomando en cuenta dos palabras claves a mi juicio. Desde las mismas abordaremos de manera puntual el contexto socio-cultural y eclesial donde la Red se desarrolla, reconociéndose ella misma como producto de la realidad de la Cuba de hoy. Estas palabras son:

Crisis, entendiéndola como generadora de amenazas y oportunidades.
Valores, como aquellos resortes expresados culturalmente a través de comportamientos éticos y morales que forman la ciudadanía e identidad social, así mismos los valores, no como fundamentos inamovibles y sí como fundamentos resignificables a la luz de las oportunidades y amenazas que nos brinda el contexto actual.

La Red debate su misión hoy en medio de una crisis socio-económica donde las formas de producción de bienes y espiritualidad se ven desafiadas a buscar otros caminos de tránsito.

La Red debe mirar esta realidad como lo que es, una situación histórica construida socialmente. Siendo así, no es una última realidad, sino una realidad abierta a ser transformada. Ante la crisis de formación teológica de las Iglesias, la Red articuló espacios de formación.

Ante la manipulación de la fe y la injerencia de ministerios foráneos que desarrollan prácticas eclesiales enajenantes, la Red ha propuesto espacios de participación consciente y crítica desde las bases de nuestras Iglesias, potenciando la construcción de saberes y los testimonios locales como parte del buen hacer de las Iglesias cubanas que dan respuestas creativas inspiradas por el Espíritu.

Ante las limitaciones económicas de las iglesias para la producción de materiales de estudio, formación bíblica-teológica, celebraciones ecuménicas, prácticas de servicio diakónico, la Red articuló dentro de sus miembros acciones que han contribuido en una mediana escala a una política de acción que permita no duplicar esfuerzos y recursos. Un ejemplo de ello es la articulación con el Seminario de Teología de Matanzas para el curso de Diaconía.

La otra palabra clave que escogí es valores, pues se habla de la pérdida de los mismos. Sin embargo creemos que estos valores muchas veces lo que sucede es que han sido re-significados.

La Red ha promovido desde sus diferentes espacios en este año. Los valores de la justicia, la equidad, la participación, el servicio, la inclusión, la paz, la no violencia, la responsabilidad. Y para esto asumió un carácter altruista como resultado de los miembros que la forman, gente de las bases y de las jerarquías que intentan que nuestra casa común sea un lugar que no deje fuera de ella al Dios de Jesús de Nazaret.

Finalmente sería válido revisar qué puede ofrecer la Red a este contexto y qué necesita.

¿Qué necesita?
1. Seguir identificando nuevas denominaciones y lograr mayor presencia de las mismas en los procesos de formación.

2. Seguir trabajando el tema del ecumenismo para promover el diálogo entre las iglesias.

3. Potenciar la incidencia de la Red con representantes del gobierno y las instancias políticas del país.

4. Visualizar y multiplicar el trabajo de incidencia de la Red a nivel local (no toda la iglesia o sus pastores comparten y promueven el trabajo de la Red y su misión)

¿Qué ofrece?
1. Espacios de formación en las iglesias a nivel local (diseñados, monitoreados y coordinados por miembros de la red) y otros articulados con otras instituciones formativas (SET, CIC, otros).

2.Incidencias en líderes denominacionales a partir de la articulación en cursos, y en territorios se ha articulado con organizaciones e instituciones culturales (UNEAC, casa de culturas, centro de danza, universidades, ICAIC, etc.).

3. El cooperativismo aparece como desafío del trabajo de solidaridad y la labor diacónica de la iglesia.

4. Transcender el espacio eclesial y ecuménico hacia espacios sociales.

5. Mayor compromiso, motivación y participación activa de las personas.

La Red ecuménica en nuestro contexto nos presenta un desafío y es el desafío de la articulación, la movilidad, el compromiso, la equidad y nos invita a colocar la mirada en una iglesia abierta e inclusiva que despojada de toda colonización resucita con los colores, sabores, olores y sueños de CUBA.

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