Cuba, puerto seguro para los trabajadores

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Tamara Roselló Reina

Hasta las principales plazas públicas de la Isla acudieron miles de mujeres y hombres este 1ro de mayo. Como es usual la jornada que saluda el Día Internacional de los Trabajadores, es una fiesta de multitudes. Pocos quedaron en casa.

No abrieron los centros laborales ni los educacionales, pero no a causa de un paro sindical contra despidos o de la quiebra financiera. Tampoco fue una día de vacaciones. Las calles amanecieron antes del sol. El andar de la gente era el preludio del retorno de una tradición que inaugura el quinto mes del año.

La iniciativa nació del 1ro de mayo 1890, tras el acuerdo de la Segunda Internacional aprobado en París, en julio de 1889, de organizar una gran manifestación en todos los países a la vez, donde los trabajadores emplazaran a los poderes públicos ante la obligación de reducir legalmente a ocho horas la jornada de trabajo y otras resoluciones del Congreso Internacional realizado en Francia. La fecha escogida serviría como homenaje a los mártires de Chicago, activistas sindicales en esa lucha.

En Cuba, ante aquella convocatoria internacional unos tres mil obreros desfilaron por las calles de la capital con similares reclamos, pero no fue hasta 1959 que cambió el sentido de esa movilización para las cubanas y cubanos: del reclamo a la consigna, de la protesta y la exigencia por sus derechos, a la reivindicación de los sectores populares, ahora protagonistas de su presente y futuro. Como augurio del porvenir fueron los más jóvenes, adolescentes y niños, quienes concluyeron la marcha en esta ocasión.

Los tiempos no están para festejos
Crisis mundial y el temor a la expansión de una pandemia por el mundo han sido el a,b,c de las últimas semanas. Una y otra fijan su blanco en los más desfavorecidos. Por eso el 1ro de mayo volvió a ser momento para la acción unitaria de los movimientos progresistas a favor de cambios profundos y de la construcción de alternativas al capitalismo y su modelo neoliberal de globalización.

La convocatoria de la CTC al desfile de este año enfatizaba: “hoy cuando se vive una profunda crisis económica que abarca la estructura del sistema capitalista, afectando el bienestar de millones de trabajadores en todos los países, los trabajadores cubanos no podemos estar ajenos. Las nefastas consecuencias que se sufren con este fenómeno planetario, tienen ya repercusión en nuestra economía.”

La última temporada ciclónica fue implacable en el archipiélago cubano. Sectores fundamentales como la agricultura, el turismo y el fondo habitacional sufrieron daños sensibles de oriente a occidente. El pueblo todavía está recuperándose de las afectaciones, y en ese empeño son esenciales todos: obreros, campesinos, estudiantes, profesionales, autoridades… Ellos junto a sus familias marcharon este viernes con la alegría y la misma energía con la que emprenden sus labores cotidianas.

“Unidos, productivos y eficientes”, ese ha sido el llamado con el que la organización sindical cubana, conmemora su fundación en 1939 por el líder Lázaro Peña González.

“Se impone trabajar con más disciplina, con más calidad en todos los servicios que se prestan y desarrollar una cultura del ahorro como la más importante fuente de recursos a nuestro alcance”, dijo Salvador Valdés Mesa, Secretario General de la CTC, minutos antes del inicio de la marcha en la Plaza de la Revolución José Martí, de la capital.

Los sindicalistas en varios territorios aprovecharon esta oportunidad para reconocer los resultados más relevantes en lo que va de año. En Sancti Spíritus, al centro del país, encabezaron el desfile los azucareros, pioneros en el cumplimiento de los compromisos con la actual zafra.

Unos kilómetros más al este, en Ciego de Ávila, los deportistas, campeones del Baloncesto y los peloteros clasificados en la Serie Nacional de Béisbol, abrieron la marcha. En Ciudad de La Habana lo hicieron los trabajadores de la Educación y la Salud Pública, las dos grandes conquistas de la Revolución.

En otras provincias, la avanzada la condujeron los combatientes que arriesgaron sus vidas para alcanzar la victoria hace cinco décadas. Entonces no imaginaban lo difícil que sería el camino a recorrer. La lucha no terminaba con la conquista del poder y la nueva sociedad no podría edificarse por decretos. En lo adelante cada mayo se presenta con renovadas razones para acudir codo a codo, a las plazas y recordar los comienzos, y sobre todo los desafíos comunes.

Cuando las crisis lanzan al límite al sistema capitalista mundial, y los agentes financiadores o de grupos de poder, piensan sus soluciones, sin calcular los daños a terceros, en Cuba se moviliza la solidaridad, por ello miles de colaboradores de la salud y la educación, hacen de sus trabajos respectivos, un vínculo de hermanamiento entre los pueblos del Tercer Mundo.

En la mayoría de las ciudades: Pinar del Río, Villa Clara, Holguín, Santiago de Cuba…, ondearon enseñas de varias nacionalidades, una presencia que se ha hecho habitual en las actividades de este día. Según el diario Juventud Rebelde la cifra de invitados superó los 2000, procedentes de 70 países y 200 organizaciones solidarias con la Isla.

Estuvieron además en el acto central George Mavrikos, Secretario General de la Federación Sindical Mundial, Miguel D’Escoto, presidente de la Asamblea General de Naciones Unidas, así como los cancilleres y participantes en la Reunión Ministerial del Buró de Coordinación del Movimiento de Países No Alineados, que finalizó en el Palacio de la Convenciones de La Habana el 30 de abril pasado.

“En América Latina son cada vez más los gobiernos populares y se fortalecen pujantes movimientos sociales, con los que se amplían y profundizan nuestras relaciones –señaló Salvador Valdés Mesa. Nos regocija ver las muestras de apoyo y respeto expresadas por numerosos mandatarios del continente en las recientes cumbres del Alba y de las Américas. Satisface constatar como se unen voluntades y avanza un verdadero programa de integración regional en la Alternativa Bolivariana para los pueblos de nuestra América”.

Valdés Mesa agradeció también la solidaridad que crece en otras regiones por la libertad de Gerardo, Antonio, René, Ramón y Fernando, los cinco cubanos presos injustamente hace más de diez años en cárceles estadounidenses. Entre las multitudes que se congregaron por todo el país, resaltaron las pancartas con mensajes de apoyo a esa causa.

Los estudiantes universitarios extranjeros también se dieron cita en los puntos de concentración y se mezclaron, como en su vida cotidiana, con las familias cubanas, carteles en mano y una sonrisa sincera en el rostro, la confirmación de que saben que Cuba, a pesar de las crisis, es un puerto seguro para las mejores causas.

fotos tomadas de Juventud Rebelde

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