Cuba, Silvio Rodríguez y su pueblo.

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Una tarde, en una de las tantas reuniones que compartía con compañeros y compañeras cubanas debatiendo acerca de la problemática de la vivienda en ese país, en uno de los recesos, cafecito de por medio, un compañero de nacionalidad sueca que me acompañaba en la tarea, preguntó por las posibilidades de poder ver algún recital de Silvio Rodríguez. Inmediatamente una compañera, nos dijo “hoy mismito puede ser, estará en el Museo de Bellas Artes dando un recital”.

Rápidamente le respondimos “¿dónde podemos comprar las entradas?”
Su respuesta fue muy clara, “no es con entradas, es por invitaciones”. En ese momento nuestra moral decayó. Le dijimos, “bueno, otra vez será”. Pero ella nos contestó “no hay problema, son 500 las invitaciones y luego se puede entrar gratis”.

Como se imaginará el lector nuestra respuesta fue inmediata ¡allá iremos¡
El recital daba comienzo a las 19 y 30, y como es lógico, llegamos una hora antes, siempre pensando que iba a ser difícil entrar al recital.

Había una larga cola de gente sumamente ordenada en las puertas del teatro, al llegar a su final con el compañero, preguntamos a una pareja que estaba delante nuestro “¿es esta la fila para entrar al recital de Silvio?” “Sí, esperemos poder llegar a entrar” concluyeron. Y así en tramos cortos seguíamos avanzando y al final pasamos la puerta, apenas. A los cinco minutos de ya poder entrar nosotros, se cortó la entrada de gente, la que afuera quedó sin decir palabra se retiraron en el mismo orden que hicieron la fila. Este es el pueblo cubano, alegre, educado en el colectivo y en el saber esperar cuando no resulta favorecido, inimaginable en otros países.

Silvio es un gran ídolo en Cuba, los que quedaron fuera y los que entramos, teníamos las mismas ganas, pero los primeros entendieron que no podían ingresar y sencillamente se retiraron sin decir palabra. Luego el recital, extraordinario, ver a Silvio con su gente es distinto a verlo fuera de la Isla, hay una gran comunicación, respeto del público hacia él y viceversa.

Algunas otras reflexiones que deseo compartir con los lectores.
Cuba no es ni nunca fue “la isla de la fantasía”, cualquier cubano lo dice, critica lo que tiene que criticar y aplaude lo que debe de aplaudir. Ahora tengamos claro que la inmensa mayoría no está dispuesta a perder las conquistas alcanzadas, discuten para avanzar, no para retroceder, siguen luchando con la dignidad del primer día que le dijeron al mundo junto a los jóvenes barbados, hay que construir otro mundo. Y se empeñaron en hacerlo y derramaron solidaridad por el mundo, con sus médicos, sus maestros y también cometieron errores, pero no desfallecieron, siguen pensando que es posible que el mundo no tenga ni explotados ni explotadores.

Cometieron errores, claro que sí, el que piense que sacarle a los dueños de la Cuba de Batista, las tierras, las fábricas, sus fincas y darlo todo al pueblo es fácil, se equivoca y mucho. Una revolución es una gran tarea histórica, que sufre ciclos, momentos, avances y retrocesos, seguramente si la tuvieran que volver a hacer, realizarían tareas que no realizaron y dejarían de hacer otras que sí hicieron.

Ahora bien, viviendo en frente del imperialismo más atroz de la historia, le dijeron no y le siguen diciendo no. Claro eso cuesta, eso lleva a tener que hacer enormes sacrificios de todo tipo. Pero hay que ver cómo en Cuba se discute de política, no teóricamente, sino en lo concreto, en saber que está produciendo el país, como van las distintas zafras productivas, como resolver la terrible presión que sigue existiendo sobre ellos para que abandonen todas sus banderas.

Los defensores del capitalismo nunca fundamentan al mismo, nunca se hacen responsables de que la inmensa mayoría de la población mundial viva sumida en el hambre, que el Planeta esté al borde de un colapso climatológico. Es interesante pensar en esto. Nunca veremos a sus diputados, a sus representantes, tratando de justificar lo injustificable de un sistema irracional como el capitalismo, sin embargo sí se ocupan de criticar a Cuba.

Pero también nosotros los que nos decimos de izquierda tenemos que ver cómo ser solidarios hoy más que nunca con el pueblo cubano y su proceso revolucionario, porque lamentablemente muchos de los “nuestros” hoy se suman a las críticas de laboratorio que desde lejos es fácil decirlo, es fácil criticarlo, lo difícil es hacer algo para que Cuba siga encendiendo la llama , esto sin decirle todo que está bien, por el contrario ser críticos sí , pero sabiendo nosotros y que los cubanos sepan que estamos a su lado.

por: Gustavo González, publicado en el Diario La República (Uruguay)

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