Cumbre en busca de complementariedad

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“Varios países son exportadores netos de energía y hay un grupo de
importadores con grandes requerimientos. Eso es lo que hay que
complementar”, resumió el ministro de Energía del país anfitrión, Rafael
Ramírez, al comenzar las sesiones de trabajo de la Cumbre Energética
Sudamericana en la Isla de Margarita.

El conjunto latinoamericano y caribeño “muestra un saludable balance
energético, y lo que se precisa es el tendido de redes de
complementariedad”, señaló a IPS Álvaro Ríos, secretario general de la Organización Latinoamericana de Energía (Olade), basada en Quito y que
integran los ministerios del área de la región.

Cifras de la Olade indican que el área de América Latina y el Caribe
tenía al finalizar 2005 una oferta anual de 5.171 millones de barriles
equivalentes de petróleo en energía primaria (petróleo crudo, gas, carbón,
hidroelectricidad, geotermia, biomasa), en tanto su consumo final se
ubicaba en los 4.062 millones de unidades.

El barril equivalente es una unidad de medida que equipara la energía
generada de otras fuentes con los 159 litros de petróleo.

La mayor parte de lo consumido directamente en la región, unos 3.110
millones de barriles equivalentes, llega al usuario final en forma de
electricidad, gas licuado y derivados del crudo como los carburantes.

Esta región, que tiene 11 por ciento de las reservas mundiales
declaradas de crudo, produce al año unos 3.500 millones de barriles de
petróleo y consume 2.100 millones de esas unidades. Produce, además, unos 240.000 millones de metros cúbicos de gas natural y consume unos 220.000 millones.

La generación de electricidad, que es de unos 1.116 teravatios (Twh,
billones de vatios) por hora, puede llegar dentro de una década a 1.900
Twh en un escenario de integración baja, y a 2.300 Twh en un escenario de integración alta, estimó la Olade.

Los países de la región, según Ramírez, “están dando un viraje en los
criterios de su planificación energética, para atender prioritariamente
nuestras propias necesidades”.

Esta es la primera cumbre dedicada exclusivamente al sector que
realizan los mandatarios en camino a su objetivo estratégico de una
Comunidad Sudamericana de Naciones, y adoptará una declaración que hará de sombrilla o marco a los acuerdos de integración y negocios conjuntos en toda el área de energía.

“Como tendencia, vamos hacia un trabajo de integración y coordinación
más fuerte en las subregiones que como gran conjunto regional”, observó
Ríos, por razones que van “desde el intercambio de electricidad a través
de las fronteras hasta el nuevo papel, protagónico, que ha adquirido el
gas natural”, agregó.

Para ese fluido, a iniciativa de Venezuela, se constituyó una
Organización de Países Productores y Exportadores de Gas Sudamericanos, con Argentina, Bolivia y Venezuela, con una insistente invitación para que se sume Perú.

Esa propuesta calza con la estrategia global que Venezuela auspicia
junto a Irán, para que se constituya una gran organización mundial de
exportadores de gas semejante a la que constituyen los exportadores de
petróleo. Pero aún tropieza con el desdén de Rusia.

Los jefes de Estado pasarán revista a los gasoductos proyectados o en
construcción, como el de 8.000 kilómetros previsto para llevar el fluido
desde el Caribe venezolano al Río de la Plata, con conexiones desde
Bolivia y Perú, y como el que enlaza el norte de Colombia y Venezuela y
varios proyectos de prospección y producción de gas.

En materia de petróleo existe una multiplicidad de acuerdos y proyectos
de cooperación, como Petroandina y Petrosur, basados en el suministro
desde Venezuela con términos blandos de pago mediante acuerdos entre
gobiernos, y la edificación de refinerías como la “Abreu e Lima”, que
construyen en Pernambuco, Brasil, la local Petrobrás y Petróleos de
Venezuela SA (Pdvsa).

También desarrollos “aguas abajo”, como una petroquímica cuya piedra
fundacional colocaron este lunes en Barcelona, en la costa firme frente a
Margarita, los presidentes Luiz Inácio Lula da Silva, de Brasil, y el
anfitrión, Hugo Chávez.

A las deliberaciones de este lunes de los ministros de Energía y de los
cancilleres, seguirá este martes la reunión de presidentes, que
formalmente llamará a conquistar la “soberanía energética” para América
del Sur, según los primeros trascendidos.

Básicamente se trataría de desarrollar la infraestructura y el mercado
necesarios para que los recursos energéticos de que dispone América del
Sur se vuelquen hacia la región, para apuntalar su desarrollo y la
reducción de la pobreza.

En esta cita participan todos los mandatarios sudamericanos, excepto el
uruguayo Tabaré Vázquez, a quien reemplaza su vicepresidente Rodolfo Nin
Novoa. Los jefes de Estado sostendrán numerosas reuniones bilaterales
durante su estadía de pocas horas en la isla.

Un tema que marcó el preámbulo de la cumbre fue el debate acerca del
etanol, después que en marzo Lula y el presidente de Estados Unidos,
George W. Bush, cuyos países producen tres cuartas partes del etanol en el
mundo, pactaron impulsar ese biocombustible entre las alternativas y
complementos a los carburantes de origen fósiles.

Chávez, así como el mandatario cubano Fidel Castro, se erigió tras ese
acuerdo Bush-Lula en un severo crítico de la agricultura para el etanol,
que se obtiene de productos como el maíz y la caña de azúcar, invocando
razones ambientales y éticas, pues “se deben producir alimentos para las
personas, no para los automóviles de los ricos”.

El asesor de Lula para asuntos internacionales, Marco Aurelio García,
dijo que su país expondría en Margarita, con un lenguaje de “paz y amor”,
que los planes para multiplicar por 12 su actual producción de 17.300
millones de litros anuales de etanol de caña “no implican derribar ni un
solo árbol” de la selva amazónica.
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+ OLADE (http://www.olade.org)

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