Del Taller de hermenutica popular (II)

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En el nmero anterior reflexionamos sobre los cuatro ejes temticos o puertas de entrada por medio de las cuales nos introducimos en el vasto mundo del Nuevo Testamento (NT) durante el Primer ciclo de encuentros del Aula-taller de hermenutica popular: Los caminos originarios. Situacin de las comunidades neotes-tamentarias a partir del abordaje de textos.

Conjuntamente tratamos la cuestin de las/os animadores que se intentan potenciar como elementos claves de todo proceso de relectura de la Biblia desde lo popular. En esta ocasin abordaremos el tema de la posibilidad de concebir y desarrollar un curso introductorio al NT a travs de la Lectura Popular de la Biblia (LPB), teniendo en cuenta que lo primero supone contenidos previamente delimitados, trabajados y calendariados por la/el animador, mientras que lo segundo comprende un proceso mucho ms amplio, marcado por cierto grado de espontaneidad, abierto a las necesidades de los grupos e imposible de ser truncado por la impedimenta del tiempo.

Quienes sentimos pasin por la LPB solemos monopolizar el trmino y utilizarlo para calificar cuanto hacemos en nuestro trabajo con la Biblia en comunidad. En la mayora de los casos no pasamos de la manipulacin arbitraria del concepto, sin darnos cuenta que no todo es ni puede ser LPB, precisamente por lo especfico de sus particularidades y los requisitos que deben cumplimentarse para su concrecin, entre los cuales, los mencionados anteriormente, representan tan slo unos entre muchos otros.

La experiencia en el Aula-taller nos permite afirmar que un curso como el planteado no ser nunca LPB en su ms amplio sentido, aunque se utilicen mtodos afines y tenga en cuenta aspectos de la llamada circulacin hermenutica que da vida al proceso.

Presenciar esto nos libera de caer en ciertas frustraciones cuando nos ubicamos entre el contenido bblico-teolgico a ofrecer en un determinado tiempo y las exigencias metodolgicas de la LPB que, por lo general, provocan dilataciones temticas o despuntes imprevistos dignos de ser atendidos en el momento en que surgen, aunque parezcan dirigir la atencin grupal sobre cuestiones aparentemente divergentes. Por otro lado, advertir la diferencia existente entre LPB y un curso como el que nos ocupa facilita despejar equvocos sobre el significado de la primera, acontecimiento marcado por el dilogo, la horizontalidad, la construccin colectiva del conocimiento, entre otros aspectos que sealan objetivos ms amplios que los que pueden alcanzarse en una introduccin a una porcin de las Escrituras, inevitablemente limitada y condicionada.

Hay aspectos de la LPB que pueden manejarse al idear un curso como este, sobre todo en lo que respecta al trabajo con los textos e incluso a la hora de impartir la imprescindible informacin bblica que da cuerpo al propio evento formativo. Propiciar la evocacin, por parte de las/os participantes, de buena porcin del contenido o elementos que lo introduzcan, la elaboracin grupal de la historia neotestamentaria como motivacin para la profundizacin en el contexto, la problematizacin de los textos y sus mensajes teniendo en cuenta la realidad que vivimos, la sostenida actualizacin de los elementos teolgicos, son de los muchos mtodos de la LPB a tener en cuenta.

Insistimos en que distinguir la diferencia con la LPB no minimiza o anula el carcter comunitario de un curso como el que comprende el Primer Ciclo del Aula-taller, ni contradice las metas expuestas en nuestro artculo anterior; nos permite ser objetivos a la hora de planificarnos, elaborar un material coherente con las exigencias bsicas de un programa introductorio al NT, ser claros, transparentes, en el momento de ofrecer el producto de nuestro esfuerzo personal, lograr esa visin articulada del tema seleccionado y, entre otras cosas, evitar posibles tergiversaciones de lo que significa la LPB para el desarrollo de las comunidades de fe.

Para nosotros, todo curso de formacin bblico-teolgica es parte de ese largo y complejo proceso que denominamos LPB, contribuye a su difusin en la medida en que estimula una visin liberadora del proceso de formacin de las Escrituras, nos ejercita en el dilogo con ellas de forma franca, sin que medien convencionalismos reduccionistas, dejando que los textos hablen desde su contexto y encuentren eco en la realidad que vivimos. Al mismo tiempo, nos educa en la escucha mutua al formar parte de un suceso formativo participativo en el que todos intervienen, se enriquecen, para el cual, si bien existe un programa elaborado de antemano, est muy lejos de ser hermtico, inflexible o totalizador.

La opcin por la LPB como actitud frente al Texto Sagrado invita siempre a liberar y liberarnos de las ataduras que asfixian cualquier proceso educativo; precisamente esto es lo que procuramos desde el Aula-taller de Hermenutica popular, de la que seguiremos comentando en el prximo nmero.

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