Diálogo comprometido en la segunda edición del Festival de Comunicación Popular en Bayamo

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Alcides García Carrazana

Se presentaron 40 experiencias de casi todo el país, entre trabajos comunitarios, investigaciones y soportes en video, radio, impresos y digitales. Participaron más de 70 personas durante las tres jornadas de trabajo. Legitiman al Festival como espacio necesario para el debate en el contexto cubano actual. Convocan a la tercera edición del Festival con una demanda de extensión del tiempo para el trabajo y la reflexión y la cantidad de participantes.

Estamos contentas y contentos. Es el ambiente que se respira entre quienes integramos la coordinación del Festival por el Grupo demanos, Nodo de Bayamo de la Red de Educación Popular, el equipo de la Asociación de Comunicadores Sociales y del MINAG en Granma; pero, sin ánimos de suplantar criterios, es lo que percibimos en los rostros de quienes por tres días nos dimos cita en esta ciudad para repensar nuestras prácticas comunicativas, en la segunda edición del Festival de Comunicación Popular.

No son las lágrimas en las despedidas o el abrazo profundo en la mística de cierre al compás de “Mi Casa” de Tony Ávila, lo que nos anima a tener y compartir esta gran alegría, tampoco los espacios de integración en las largas y fructíferas noches, los criterios de satisfacción expresados en la evaluación, las recomendaciones para una tercera edición, y muchas cosas que pudiéramos mostrar; en verdad, lo que nos llena de satisfacción, fueron los espacios de presentación y debate, las relaciones construidas, el saber que no estamos solas y solos en la tierra, que podemos pensar y actuar en la colectividad para contribuir al cambio necesario, demandado; que como comunicadoras y comunicadores formamos parte indispensable en este proceso, estimulando el diálogo, la participación, el compromiso, con una incidencia concreta en cada uno de los contextos en donde nos desenvolvemos.

Mini memorias pre evento.

El evento fue todo un reto, pero que asumimos como grupo con la fortaleza que nos da el pensar y actuar en colectivo, en pos de una idea coherente que defendemos. Totalmente autogestionado, convocamos al Festival animados más en la urgencia de repensar nuestras prácticas que en el poder real de convocatoria que teníamos; sin embargo, y para nuestra gran sorpresa, se fundieron estos dos aspectos y dio como resultado una amalgama de personas hermosas y comprometidas de casi todo el país, que trabajan en prácticas concretas más allá del a veces estéril debate teórico como sólo abordaje del problema. A todas ellas muchas gracias por existir, por hacer y por querer compartir.

Basándonos en las alianzas y articulaciones que hemos construido en los pocos años de trabajo, sobre todo con la Delegación de la Agricultura y el Sectorial de Cultura en Granma, pero sobre todo en la buena vibra que nos desborda, decidimos abrir por segundo año consecutivo el espacio del Festival.

Un buen aprendizaje para la coordinación, aceptado por las y los participantes, fue la construcción pre-evento de casi todos los detalles del programa. Desde los objetivos, los trabajos, la conformación de los paneles en las cuatro comisiones, hasta las actividades colaterales, o para decir verdad, para nada colaterales pues formaron parte de la necesaria reflexión que nos ocupaba en cada momento.

Organizar la logística fue uno de los mayores retos, pero en las circunstancias difíciles las mujeres y hombres que sienten y trabajan por un compromiso moral, político y espiritual, hacen que florezcan rosas en los más estériles terrenos. Lo imposible, se transformó en dulce realidad.

Memorias no, pinceladas del evento.

Se trabajó en cuatro comisiones: 1 Comunicación, género y sociedad; 2 Cultura, tradición e identidad; 3 Medio ambiente y nuevos modelos de desarrollo; y 4 Soportes digitales, así como cuatro presentaciones que por su abordaje de temas específicos (memorias de la primera edición; comunicación y cultura; comunicación y desarrollo local; y comunicación y patrimonio material e inmaterial), permitieron centrar o posicionar el debate de acuerdo a los objetivos del evento: intercambiar experiencias, reflexionar nuestras prácticas comunicativas en sentido general y particular, y contribuir a la consolidación de una red de experiencias comunicativas donde se compartan sentidos y prácticas.

A la primera comisión aplicaron la mayor cantidad de trabajos, 15 en total, por lo que sesionó durante todo el Festival; en la dos se presentaron 10 experiencias; seguido de siete en la tres y cuatro en la comisión cuatro. Un auténtico dolor de cabeza, pero un disfrutable momento al saber de tantas valiosas vivencias.

Disfrutamos soportes de todo tipo, investigaciones y experiencias concretas respecto a la comunicación, la equidad de género y el desarrollo e inclusión social, se unieron propuestas formativas en comunicación para fortalecer capacidades en actores de cara a la autotransformación, además de diversas vivencias comunitarias en favor de la gestión de modelos de desarrollo que convivan en armonía con la naturaleza, y el papel en esta lucha de la comunicación en general y la prensa; unido a reflexiones y ejemplos respecto a cómo entender la internet y la manera más eficiente de participar en este espacio de comunicación, ya sea mediante los sitios WEB, los blog, el correo, las redes sociales, entre otras opciones, estuvieron presentes en los debates y reflexiones del Festival.
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El Grito de las excluidas y los excluidos.*

Momentos particulares fue la noche del día 11 y la mañana del 12, cuando nuestras voces y energías se unieron a la cientos de miles, a las de millones de personas que en el mundo gritaron en favor las excluidas y excluidos del planeta, como un gesto no sólo de solidaridad, sino de responsabilidad para con la humanidad y con nuestro propio ser y actuar.

Gran acogida tuvo el Colectivo Teatral Andante, toda una academia en el teatro cubano, que durante un supuesto recorrido nocturno de la ciudad, nos escenificó diversas escenas como pretexto a la reflexión que sosteníamos en el evento y sirvió de preámbulo para alzar la voces en la mañana del 12 de octubre para hacer escuchar a los sin voz, aquellos que pese a todo y todos, no pueden, no deben dejarse de escuchar, provenga desde el rincón más inmoto del planeta, o desde el más bullicioso escenario.

Aprendizajes y demandas.

No es imposible, aunque sí laborioso, materializar un espacio como el Festival, si se cuenta con un equipo sensibilizado, comprometido y solidarizado, pero sobre todo, un equipo lindo, muy lindo, como el que conformamos el Grupo demanos, unido a toda la gente igualmente linda, comprometida y sensibilizada, que aportó y asistió al evento. Sin esa mezcla prodigiosa, no hubiese sido posible el Festival.

Si se trabaja sin esperar nada a cambio, bastando la satisfacción de hacer lo necesario y lo que dicta nuestra conciencia, muchas voluntades se unifican y surgen apoyos claves como los de la Delegación del Ministerio de la Agricultura en Granma, a la postre, copatrocinadora del evento.

Contar con este espacio del Festival de Comunicación Popular es una fortaleza tanto para la Red de Educación Popular, como para aquellos que nos dedicamos a una práctica comunicativa liberadora, transformadora, al menos así se reconoció y promulgó en el evento; pero se dijo más, es pertinente que exista este oasis de reflexión sobre una perspectiva de la comunicación necesaria, y debemos estimularla para que crezca, no sólo en participantes sino en profundidad.

Se clama por una extensión del tiempo de trabajo, pues las horas parecían minutos y las angustias por seguir profundizando en los debates, se hicieron latentes durante casi todo el evento. Parece que la necesidad de reflexionar es mucho más sentida de lo que pudiera pensarse, así como la pertinencia del resultado de estos debates en la Cuba contemporánea.

Se demanda la edición de una Multimedia con los contenidos presentados, para que estos materiales y experiencias puedan ser utilizados como referentes en otros procesos y como apoyo a la formación que se desarrolla hoy en Cuba, en particular en las universidades en las disciplinas de Comunicación Social y Estudios Socioculturales fundamentalmente, que cuentan con programas requeridos de mejoras urgentes y ejemplos de la práctica cubana, sin demeritar las prácticas de otras naciones que son muy válidas también.

Se exige mayor reflexión para mejorar nuestras prácticas comunicativas, y que se estimulen y visibilicen las experiencias positivas, pues la comunicación entendida como diálogo es indispensable en la actualización, los cambios en nuestro modelo económico y social, y que es preciso basarse en un profundo posicionamiento político, que coadyuve al cambio de mentalidad necesaria para convertir el discurso en realidad tangible forjada en la práctica cotidiana.

Esta fue la esencia del Diálogo comprometido en la segunda edición del Festival de Comunicación Popular en Bayamo, que ya convoca a su tercer encuentro para octubre de 2013, coincidiendo con la celebración del aniversario 500 de la fundación de la villa San Salvador de Bayamo.

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