Diez razones para recelar de los Estados Unidos

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1. EE.UU. le ha quitado todo su peso al sistema de Naciones Unidas. EE.UU. se ha salido con la suya en lo que atae a una efectiva anulacin de la ONU.

El desprecio hacia sta se ha visto reflejado a travs de una deuda formidable y de una clara opcin por frmulas que sortean a la principal instancia internacional.

El presidente de la Comisin de Asuntos Exteriores del Senado, Jesse Helms, no dud en sealar que “el pueblo estadounidense no aceptar nunca la condicin de la ONU como nica fuente de legitimidad en relacin con el uso de la fuerza”.

2. Desde hace al menos cien aos EE.UU. ha practicado sistemticamente la injerencia en los asuntos de los dems.

A lo largo del siglo XX, EE.UU. ha aplicado en los escenarios ms dispares la que en principio fue su conducta en Amrica central: un afn controlador traducido en golpes de Estado e intervenciones militares.

Aunque en los ltimos tiempos las frmulas desplegadas han podido ser ms suaves —ah est el intervencionismo humanitario, detrs del cual se esconden, claro, muchos intereses mezquinos—, el objetivo es el mismo: garantizar la sumisin.

3. EE.UU. no sabe vivir sin amenazas. Desde la desaparicin del muro de Berln, Estados Unidos precisa de amenazas que, reales o inventadas, permitan mantener una formidable maquinaria militar y represiva.

Si en un principio la apuesta lo fue por preservar, hasta donde fuera posible, la amenaza rusa, despus se han cargado las tintas sobre otra, la islmica, en relacin con la cual han proliferado las simplificaciones.

Esa amenaza se ve adobada, por lo dems, de una rpida identificacin con fenmenos como el terrorismo o el narcotrfico.

4. La poltica de EE.UU. mantiene una equvoca relacin con la democracia.

Son muchos los regmenes no democrticos que han recibido el apoyo de EE.UU.

Bastar con recordar los nombres de Somoza y Duvalier, Pinochet y Franco, Mobutu y Marcos, Hassan II y Suharto.

Es verdad, con todo, que en los ltimos tiempos Washington ha acabado por defender regmenes ms presentables que configuran lo que se ha dado en llamar “democracias de bajsima intensidad”. No parece, sin embargo, que al amparo de stas se haya abierto camino algn proyecto orientado a frenar el autoritarismo, la corrupcin y la injusticia.

5. EE.UU. se ha entregado al sistemtico despliegue de polticas de doble rasero.

La poltica exterior de EE.UU. ha institucionalizado el principio del doble rasero: no trata de la misma forma a amigos y enemigos. Israel o Turqua pueden permitirse desor, una y otra vez, las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, sin que ello origine sanciones y, menos an, acciones militares. No sucede lo mismo, en cambio, con los enemigos, obsequiados con duras represalias armadas y macabros embargos.

Detrs de la poltica estadounidense no hay sino una obscena defensa de intereses geoestratgicos y geoeconmicos.

6. EE.UU. se niega a aceptar la jurisdiccin de un tribunal penal internacional.

Una de las ironas de nuestro tiempo es la que nos recuerda que, mientras EE.UU. haca lo que estaba de su mano para colocar al ex presidente yugoslavo, Milosevic, en La Haya, se opona firmemente a que cobrase vuelo el Tribunal Penal Internacional perfilado en Roma en 1998.

En lo que se antoja fiel retrato de una doble moral, Washington se niega a aceptar que ese tribunal pueda juzgar a ciudadanos estadounidenses.

7. EE.UU. mantiene una rotunda apuesta por la militarizacin.

El proyecto norteamericano encaminado a gestar un escudo antimisiles parece llamado a darle nuevas alas a la carrera de armamentos. En paralelo, el gasto militar estadounidense se apresta a crecer de forma sensible.

En 2001 la suma de los gastos en defensa de Rusia, China y siete “estados gamberros” —Corea del Norte, Cuba, Irak, Irn, Libia, Siria y Sudn— equivala a una tercera parte del gasto militar norteamericano.

8. EE.UU. es responsable principal de las miserias que rodean a la globalizacin neoliberal.

Son las empresas estadounidenses, con respaldo de su gobierno, las que lideran la globalizacin en curso. Sus intereses ms obscenos han encontrado refrendo en instancias —el Fondo Monetario, el Banco Mundial o la OMC— controladas tambin por EE.UU.

Washington es, de resultas, responsable, directo o indirecto, de un orden econmico que permite que 1.400 millones de personas tengan que subsistir con menos de un dlar diario.

Mientras, la ayuda al desarrollo que EE.UU. proporciona —5 dlares per cpita anuales— es extremadamente baja.

9. En EE.UU. el modelo econmico y social se caracteriza por alarmantes desigualdades. En EE.UU. hay ms de treinta millones de personas cuya esperanza de vida no alcanza los 60 aos, 40 millones que no se benefician de asistencia sanitaria, 52 millones de analfabetos y 46 millones de indigentes.

En los ltimos veinte aos los ingresos reales de la quinta parte ms rica de la poblacin han crecido un 30%, en tanto los de la quinta parte ms pobre retrocedan un 6%.

“La primera potencia econmica mundial es tambin, entre los pases industrializados, la primera en lo que se refiere a la tasa de pobreza de su poblacin” (V. Forrester).

10. EE.UU. es el principal responsable de la degradacin del medio ambiente.

La economa estadounidense es, con mucho, la que ms contamina y la que con mayor dedicacin se ha entregado al expolio de recursos escasos.

El efecto invernadero y el agujero en la capa de ozono mucho le deben al capitalismo agresivo y depredador que impera en EE.UU., responsable, tambin, de un emergente modelo agroalimentario que lleva camino de aniquilar los restos de biodiversidad.

Aunque no slo se trata de ello: el designio estadounidense de no suscribir el protocolo de Kyoto revela una dramtica despreocupacin por los problemas de los dems.

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