Discurso de Raúl Castro en la Asamblea Nacional del Poder Popular

Comparte

A continuación trasmitimos el texto íntegro de
la intervención del General de Ejército Raúl Castro, primer
vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en la clausura
del Décimo Período Ordinario de Sesiones de la VI Legislatura de la
Asamblea Nacional del Poder Popular.

Compañeras y compañeros:

Hemos tenido una buena reunión sobre el Plan de la Economía y el
Presupuesto aprobados para el próximo año. Sobre todo ha sido la más
breve de la historia.
El propósito de esta intervención es compartir algunas reflexiones
sobre la situación económica y social del país. El último año ha sido
sin dudas de un intenso trabajo con la participación activa de todo el
pueblo.
Han transcurrido menos de 3 meses desde que concluyeron las 215 mil 687
reuniones realizadas en el contexto del debate promovido por nuestro
Partido, a partir de los conceptos expuestos en el acto central por el
aniversario 54 del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de
Céspedes. Cuando nuestro Partido convocó a reflexionar sobre lo
planteado el 26 de julio en Camagüey, el objetivo no fue enterarnos de
los problemas. Realmente la mayoría de estos se conocían y sobre
muchos de ellos hablé en esa ocasión, al menos acerca de los que
consideramos fundamentales para el bienestar de la población y el
desempeño socioeconómico adecuado del país. Que nuestra apreciación es
correcta lo ratificaron más de cinco millones de ciudadanos en las
reuniones de estudio y reflexión desarrolladas durante los meses de
septiembre y octubre, calificadas de necesarias y útiles.
Muchos de los planteamientos se refieren a problemas locales o están
asociados a deficiencias y errores de personas específicas, por lo que
habrá que enfrentarlos y resolverlos de manera directa allí donde
ocurren. En consecuencia, se orientó a los diferentes niveles de
dirección del Partido, el Gobierno, las organizaciones de masas y los
centros laborales, adoptar de inmediato las medidas para solucionar los
problemas que no tienen que esperar por una decisión superior, lo cual
se ha ido materializando. El principal y decisivo propósito de este
gran esfuerzo ha sido la búsqueda, con la participación consciente y
activa de la inmensa mayoría de los cubanos, de las mejores soluciones
al alcance de las posibilidades económicas del país, ya que como dije
recientemente, nadie aquí es mago ni puede sacar recursos de un
sombrero.
Además, se necesita tiempo para estudiar, organizar y planificar cómo
alcanzar los objetivos propuestos, a partir de las prioridades
establecidas, con la mayor calidad y eficiencia. Lo anterior no
transita sólo por la voluntad o interés de los involucrados en la
solución del problema; depende en gran medida también de la
disponibilidad de recursos y de la autoridad y cualidades de los
cuadros implicados y su constancia. La experiencia enseña la
importancia de analizar los problemas de manera integral, conciliar las
decisiones y actuar con racionalidad. Desde luego, no todas las
propuestas y sugerencias podrán aplicarse íntegramente. Habrá que
forjar el consenso para determinar lo más racional y conveniente, pues
en no pocos casos se contraponen, y algunas opiniones reflejan falta de
información, muy especialmente en la esfera económica.
Este proceso ratifica algo fundamental: quien ocupa un cargo de
dirección debe saber escuchar y crear el ambiente propicio para que los
demás se expresen con absoluta libertad. Es algo que debe incorporarse
de manera definitiva al estilo de trabajo de cada dirigente, junto a la
orientación, la crítica o la medida disciplinaria oportuna. Todos
quisiéramos marchar más rápido, pero no siempre es posible. Nuestro
pueblo recibe información por muchas vías y se trabaja para
perfeccionarlas y eliminar la nociva tendencia al triunfalismo y la
complacencia, por garantizar que cada compañero con determinada
responsabilidad política o administrativa informe de manera sistemática
sobre lo que le compete con realismo, de forma diáfana, crítica y
autocrítica. Ese es el propósito de las últimas mesas redondas sobre
temas nacionales, con la presencia de los jefes de los organismos con
mayor implicación. Estas continuarán realizándose siempre que exista
algo importante que informar. Igual debe hacerse en la provincia y el
municipio, no sólo por los medios de difusión, sino también
directamente en los barrios y centros de trabajo, donde pueden
resolverse o explicarse muchos problemas. También los diferentes medios
de la prensa nacional han contribuido al análisis de temas vitales para
la población y el desarrollo socio-económico del país. La crítica,
cuando se ejerce adecuadamente, es esencial para avanzar.
Muchas compañeras y compañeros son testigos del rigor con que se
estudian los más de 1 300 000 planteamientos recogidos a partir de los
3 255 344 intervenciones realizadas. Constituyen una fuente de
información de gran utilidad tanto presente como futura. Coincidimos
con quienes han alertado sobre el exceso de prohibiciones y medidas
legales, que hacen más daño que beneficio. La mayoría pudiéramos decir
que fueron correctas y justas en su momento, pero no pocas de ellas han
sido superadas por la vida y detrás de cada prohibición incorrecta,
búsquese un buen número de ilegalidades.
Respecto a uno de los temas más abordados en las reuniones: la
producción de alimentos y sus altos precios, el país trabaja con la
urgencia que ese vital asunto requiere, por su impacto directo y
cotidiano en la vida de la población, sobre todo de las personas de
menores ingresos. Se ha avanzado en los estudios y continuará
actuándose con toda la rapidez que permitan las circunstancias, para
que la tierra y los recursos estén en manos de quienes sean capaces de
producir con eficiencia, se sientan apoyados, reconocidos socialmente y
reciban la retribución material que merecen. No he pretendido agotar
ninguno de los temas abordados, sobre ellos habrá que volver una y otra
vez. Este ha sido, como esperábamos, un proceso crítico, en el que la
mayoría de nuestros compatriotas manifestó de forma clara su apoyo a
nuestro sistema social, al Comandante en Jefe y al Partido.
Millones de cubanos expresaron consideraciones y sugerencias dirigidas
a perfeccionar nuestro socialismo. Como expresé hace pocos días en
Santiago de Cuba, ha sido una sólida demostración del alto nivel de
conciencia y cultura política del pueblo.
Es innegable el avance en la economía expresado en el crecimiento del
Producto Interno Bruto en los últimos años, pero nos interesa,
especialmente, que el comportamiento positivo de los indicadores
macroeconómicos se refleje lo más posible en la economía doméstica,
donde están presentes carencias cotidianas. También se analizan
decisiones dirigidas a la paulatina solución de diversos problemas en
la educación, la salud, el transporte, la vivienda, la recreación, por
sólo mencionar algunos de los temas acuciantes, parte de los cuales
podrán resolverse o al menos mejorarse en plazos razonables, sobre todo
aquellos originados por causas de carácter subjetivo. Lo principal de
estos temas se abordó en los informes entregados a los diputados para
esta sesión de la Asamblea y que con anterioridad fueron profundamente
debatidos en las Comisiones.
La solución de muchas dificultades exige elevar la eficacia de los
procesos inversionistas. Habrá que establecer prioridades, organizar
mejor la mano de obra y los recursos e introducir tecnologías modernas.
Este esfuerzo debe contribuir a incrementar la productividad. Y algo
fundamental, inversión que se inicie debe concluir en el plazo
previsto, de lo contrario se inmovilizan recursos sin reportar
beneficios. Otro grupo de complejos asuntos, como la existencia de dos
monedas y las deformaciones de los sistemas de salarios y precios,
requieren estudio profundo y se realizará con la mesura, rigor y
responsabilidad que merecen. Debemos determinar, con la participación
activa de todos, cuáles son en nuestras condiciones las vías más
efectivas para asegurar el incremento sostenido de la producción
nacional y de la capacidad exportadora del país, reducir las
importaciones e invertir los recursos en prioridades bien definidas,
para la búsqueda sistemática de la eficiencia productiva, así como el
perfeccionamiento del sistema empresarial vinculado a los resultados.
Además, estamos obligados a defender la credibilidad del país ante los
acreedores y garantizar los recursos necesarios para las inversiones
que aseguran el desarrollo perspectivo.
Como se dijo aquí, en el ahorro está una de las mayores fuentes de
recursos para lograr lo anterior, pero aún es insuficiente la
conciencia de su importancia en algunos ciudadanos, colectivos de
trabajo e instituciones. Son justas las críticas de la población por el
uso irracional de los recursos en determinadas entidades estatales por
desorganización, falta de control y exigencia, mientras se encuentran
pendientes de solución necesidades sociales y económicas.
Pero como expliqué en Camagüey, no todos los problemas y carencias se
deben a deficiencias internas. También influye una coyuntura económica
internacional que no podemos soslayar, caracterizada por el crecimiento
acelerado del costo del combustible y alimentos que compramos, por sólo
mencionar dos renglones básicos, aunque la realidad es que casi todo lo
que importamos ha subido de precio y continúa subiendo.
A ello se suma, como sabemos, las pérdidas derivadas del bloqueo
económico contra Cuba y la necesidad de enfrentar las consecuencias de
desastres naturales de magnitud y frecuencia crecientes, producidos por
el cambio climático. Basta señalar uno solo de los eventos
climatológicos en el Oriente del país, donde nos vimos obligados a
gastar 499 millones de dólares no previstos. Como vemos, son enormes
los retos que tenemos por delante, pero nadie dude de la firme
convicción demostrada por nuestro pueblo de que solo el socialismo es
capaz de vencer las dificultades y preservar las conquistas de casi
medio siglo de Revolución.
Una Revolución que nos pertenece a todos, pues nació y ha crecido
gracias al esfuerzo y el sacrificio de muchas generaciones de
patriotas. De las manos y la conciencia de todos nosotros, los cubanos
de hoy y de mañana, depende hacerla cada día más fuerte hasta que sea
invulnerable en todos los terrenos. Sería suicida no actuar así frente
a una administración norteamericana que, como acaba de explicar el
compañero Alarcón, ha arreciado su agresividad contra Cuba para
satisfacer los intereses de los sectores más extremistas de ese país.
Prueba de ello es el recrudecimiento de la guerra económica como
parte del reforzamiento del Plan Bush, que incluye medidas de presión e
intentos desesperados e infructuosos para desestabilizar el país, en
función de articular nuevos pretextos para justificar su política
hostil, ante lo cual crece el rechazo internacional y en sectores cada
vez más amplios de la propia sociedad norteamericana.
Nuestro pueblo toma muy en serio cada amenaza. Así lo viene demostrando
la Operación Caguairán, que ya ha permitido preparar alrededor de 430
000 combatientes de la reserva y milicianos, y otras tareas
fundamentales como la modernización del armamento, la preparación del
teatro de operaciones militares, la realización de importantes
maniobras y el recién concluido ejercicio Moncada 2007, que
fortalecieron sustancialmente la capacidad defensiva del país y
sentaron las bases que contribuirán al desarrollo exitoso, a finales
del próximo año, del ejercicio estratégico Bastión 2008. Frente a la
intensificación de las maniobras de subversión y de los esfuerzos por
aislarnos internacionalmente, se preservó la estabilidad interna, el
país continuó consolidando su desarrollo socio-económico y se
fortaleció el prestigio internacional de la Revolución. Durante el año,
como se ha hecho referencia aquí, se avanzó significativamente en la
implementación de programas estratégicos, que repercutieron de manera
positiva en la economía y en el mejoramiento de las condiciones de vida
de nuestro pueblo, como la Revolución Energética, por sólo citar un
ejemplo.
En el plano político, la inmensa mayoría de los cubanos demostraron de
manera contundente su decisión de preservar y defender la Revolución
durante las elecciones de los delegados del Poder Popular el pasado mes
de octubre, y estamos seguros que así será nuevamente el próximo 20 de
enero, cuando elegiremos a los delegados a las asambleas provinciales y
a los diputados que integrarán nuestra Asamblea Nacional.
En la presidencia de los No Alineados, Cuba mantuvo su vitalidad e
influencia en importantes procesos multilaterales.
Una vez más, el Gobierno norteamericano, pese a ingentes esfuerzos no
logró imponer sus pretensiones de condenar a nuestro país en materia de
derechos humanos, al tiempo que recibió una aplastante derrota en la
votación récord contra el bloqueo en la Asamblea General de las
Naciones Unidas.
La reciente visita del Presidente Chávez, la Cumbre de PETROCARIBE y el
avance del ALBA han sido pasos importantes en la consolidación de los
mecanismos de integración regional.
Nuestro desempeño en el próximo año deberá caracterizarse por la
sistematicidad; la organización, planificación y control efectivos;
trabajar por prioridades y usar racionalmente los recursos; incrementar
la productividad del trabajo y la eficiencia; fortalecer la
integración, cooperación y cohesión en la actividad de dirección de los
organismos del Estado, el Gobierno, la Unión de Jóvenes Comunistas y
las organizaciones de masas a todos los niveles, para enfrentar de
conjunto, bajo la dirección del Partido, los principales problemas que
hoy afectan a nuestro pueblo. En nombre del Comandante en Jefe, del
Comité Central del Partido y de los integrantes de esta Asamblea,
transmitimos a nuestros compatriotas una merecida felicitación por
cuanto hemos hecho para arribar exitosamente, frente a todas las
dificultades y agresiones, al “Año 50 de la Revolución”, que sin dudas
también será de modestos triunfos en todos los órdenes.
Los diputados que integran esta Sexta Legislatura han sabido cumplir el
mandato de nuestro pueblo y merecen su reconocimiento. Una parte de
ustedes han sido postulados nuevamente, otros cesan en esta función y
continuarán cumpliendo sus tareas habituales, pues como es conocido,
nadie cobra un centavo por ser miembro de esta Asamblea. A todos les
puedo garantizar que si algo no les faltará, será abundante trabajo.
En cualquier responsabilidad encomendada, estaremos a la altura de la
confianza que depositó nuestro heroico pueblo, y del honor de ser
soldados de una Revolución encabezada por un Comandante en Jefe que con
su ejemplo y sabiduría nos ha conducido siempre a la victoria. Ser
dignos de un pueblo que ha enfrentado durante décadas, con valor y
estoicismo, todos los peligros y dificultades; un pueblo cuya juventud
está demostrando ser consecuente con su gloriosa historia, de lo cual
son un fiel ejemplo nuestros Cinco Héroes prisioneros del imperio, que
el próximo año cumplirán una década de injusta condena en cárceles
norteamericanas.
Deseo a todos, cubanas y cubanos, un feliz año 2008. Celebren,
descansen, recuperen fuerzas, lo merecen. ¡Y a trabajar duro!
Muchas gracias.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Puedes usar estas etiquetas y atributos HTML:

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>