Dos libros y un debate

Ivette Leyva

La tarde dominical en que la Editorial Caminos satisfizo las ansias de muchos visitantes de la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña, sede de la XII Feria Internacional del Libro, por ahondar más en ¿Qué es la educación popular? con la presentación de un volumen homónimo, en el hermano país de Ecuador el líder de la Revolución Ciudadana, Rafael Correa, era reelecto como presidente de esa nación.

Aparentemente, ambos hechos pudieran resultar un tanto inconexos; sin embargo, por los caprichos inextricables de ese “azar concurrente” del que hablaba Lezama, la victoria de Correa venía a ratificar uno de los valores fundamentales del material puesto a disposición del público, a decir de su presentador, el pedagogo Dairon Roque, quien apuntó que el libro “hace una mirada al contexto cubano e internacional desde la óptica de los excluidos —en consonancia con el pensamiento del educador brasileño Paulo Freire y su Pedagogía de los oprimidos—; con cuyo uso, la historia lo ha demostrado, corremos pocos riesgos de equivocarnos.

El volumen, compilado por Martha Alejandro, María Isabel Romero y José Ramón Vidal, expone de forma que lo pueda entender cualquier cubano y cubana que se acerque a él, cuál es la propuesta del Centro Martin Luther King (CMLK), su concepción metodológica, propuesta de comunicación y participación en los espacios comunitarios, hasta tocar lo ambiental.

Esto lo logra a partir de “construir” y no imponer; “debatir” y no dictar; “dialogar” y no ordenar; verbos claves que unidos a los de “levantar, clarificar, transparentar, animar, compartir, recuperar, reflexionar y devolver” caracterizan el discurso del libro y lo distancian del lenguaje cotidiano habitual; lo que en opinión de su presentador no se trata de una cuestión formal o exclusivamente lingüística, sino que su uso devela la esencia de la educación popular, pues cuando en los espacios formales hablamos de decir, aquí se utiliza compartir.

_¿Qué es la educación popular? _es un material reeditado por su importancia, “realmente una joya para todos los que quieran iniciarse en la educación popular”, de acuerdo con Roque; sin embargo, apenas constituye un primer asomo, una puerta hacia un camino de liberación. Traspasarla, profundizar en esta filosofía de vida —más que metodología de la enseñanza— exige buscar otros textos indispensables que puedan redondear la idea de que “la educación popular es una propuesta que se vale de maneras nuevas para formar hombres y mujeres nuevos”.

Una pregunta del joven Claudio Peláez, estudiante de Periodismo de la Universidad de La Habana, también formado en los talleres de educación popular, permitió descubrir otra de las singularidades del material: solo lo entiende cabalmente quien ha pasado por los espacios formativos del CMLK, y conoce el valor de la lectura en grupo, pues leer individualmente garantiza apenas una interpretación personal; sin embargo, cuando se hace en colectivo se ganan múltiples decodificaciones, comentó su presentador.

Y es precisamente el compartir miradas múltiples y críticas sobre los diferentes fenómenos, lo que puede ayudarnos a encontrar la senda certera en ese viaje hacia lo ignoto que constituye la construcción del modelo socialista cubano, según lo catalogara el presidente cubano, Raúl Castro.

Por eso, _¿Qué es la educación popular? _resulta un texto oportuno para el anhelo de reeditar el socialismo, concluyó su presentador.

Curiosamente la periodista Lirians Gordillo, quien reseñó el segundo material publicado por la Editorial Caminos en esta Feria, compartió en esencia la misma valoración trascendente respecto al volumen Palabras nuestras, al calificarlo de “un aporte a tiempo para emprender los retos que en materia de comunicación emancipadora debemos consolidar o comenzar a desarrollar”.

Este segundo cuaderno de la colección Comunicación Popular, elaborado a partir de recopilar materiales de comunicadoras y comunicadores de la Minga Informativa de movimientos sociales, contribuye al difícil empeño de construir y generar nuevos modos de comunicación, libres de la ideología dominante.

Una docena de voces dio lugar a este volumen enjundioso, lleno de conocimientos teóricos e información actualizada sobre comunicación desde una perspectiva de género y de trabajo comunitario, comentó la periodista de la revista Mujeres. En él, se unen coherentemente la teoría y la ejemplificación práctica; así como se integran las experiencias comunicacionales desde una perspectiva feminista, y los nuevos modos de comunicar del resto de los movimientos sociales emancipadores.

En el primer capítulo se abordan los aportes de las mujeres en la deconstrucción del pensamiento machista y contrahegemónico, su “toma de palabra”. Se comparten conceptos claves para comprender la dominación patriarcal y su representación mediática y se muestran ejemplos de cómo incluir el enfoque de género en estrategias y campañas de comunicación, ahondó.

Pero como no basta con tener claridad de lo que queremos, el objetivo del segundo capítulo es desentrañar el cómo alcanzarlo: mostrarnos los modos de “hacer nuestra palabra”, adelantó Gordillo. En este acápite, por tanto, se presentan herramientas que incluyen desde lo conceptual, hasta elementos prácticos de cómo diseñar los procesos comunicativos de manera creativa, democrática y plural.

Al referirse al uso de las ya no tan nuevas Tecnologías de la Información (Tics), y a cómo estas han revolucionado los códigos comunicativos a nivel mundial, la presentadora recordó que nuestra brecha tecnológica nos ha conllevado en muchas ocasiones a estar de espaldas a este fenómeno, y ello opinó constituye una debilidad que ha repercutido negativamente en las maneras de comunicar; pues las Tics no solo implican un cambio de medio, sino de contenido.

Por último, quedó argumentado por qué Palabras nuestras es un libro capaz de superar lo contenido en sus páginas: el hecho de que deba su origen a la fusión de textos de la Minga Informativa, brinda una plataforma para visibilizar esta experiencia, desconocida por no pocos.

La Minga Informativa de Movimientos Sociales, de acuerdo con el sitio www.movimientos.org, “es una iniciativa de comunicación impulsada por diversas redes y coordinaciones sociales de América Latina y el Caribe, que se han planteado unir fuerzas y buscar respuestas conjuntas en este plano, entendiendo que la comunicación es estratégica para la acción social”. Su portal es catalogado, además, como “un espacio de reflexión, intercambio, formación y construcción, referido a los retos y las experiencias de la comunicación en las organizaciones sociales”.

La inquietud lanzada por un estudiante de Sociología de la Universidad de Buenos Aires, sobre cómo legitimar a la educación popular en la lucha por la construcción de sentidos, frente a instituciones como las del Estado, desató varias intervenciones en el público y en el propio panel.

De acuerdo con Lirians Gordillo, el principal escenario de disputa de la educación popular no sería el del Estado, por lo menos en el caso cubano, pues muchos de los ideales de nuestro sistema revolucionario son afines con lo que predica la educación popular. En su opinión, los espacios fuera del control estatal y sujetos a los intereses del mercado serían los que plantearían mayores desafíos a esta ideología emancipadora. Por ejemplo, señaló, el consumo cultural de los adolescentes y jóvenes de nuestro país es fundamentalmente audiovisual, y sus principales contenidos son películas y series no producidas por el Estado ni transmitidas a través de la televisora estatal, las cuales reproducen la ideología clasista, mercantilista, machista…Claro que, en este sentido, el reto de la educación y la comunicación popular estaría en lograr erigirse como espacios atractivos para la recreación de estos jóvenes.

Para Dairon Roque, en cambio, la educación popular ya tiene legitimidad en Cuba, a partir de la fortaleza que le dan más de 4 mil educadores y educadoras populares en diversos lugares, desde espacios escolares, centros comunitarios, talleres de transformación integral del barrio, órganos locales del poder popular, entre otros. A estas personas, dijo, se les estima desde el hacer.

Marta Muñoz, educadora popular y representante de Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), apuntó que la reflexión no dejaba de ser interesante, pues desde el presupuesto de que hay múltiples maneras de participar, se hace necesario pensar en cómo dinamizar las capacidades instaladas en tal sentido la sociedad cubana.

La propuesta del CMLK y de la red de educadoras y educadores populares es acompañar los procesos de transformación que están teniendo lugar en nuestra nación, aseguró, con un mayor enfoque en las personas que están en el centro del proceso, en la base. Y tal propuesta no es contradictoria con la del Estado cubano.

Por último Herman Van de Velde, de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, cerró con la anécdota de cómo, a partir de un taller celebrado en su país, una profesora universitaria había llegado al convencimiento de que toda la educación debía ser popular; por lo que la necesidad de ser coherentes con esta filosofía exigía luchar por su generalización a todos los niveles.

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