El MAS no repite éxito de Morales

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El izquierdista MAS se alzó, según los datos primarios divulgados este
lunes, con los gobiernos de La Paz, Cochabamba, Chuquisaca, Oruro, Potosí y pelea voto a voto el de Pando.

También se impuso en los municipios de Cochabamba, capital del
departamento homónimo, y de Cobija, capital de Pando.

El caudillismo profundamente enraizado en la vida política quedó
demostrado en los comicios del domingo, cuando el MAS sucumbió ante
fuerzas de izquierda hasta hace poco cercanas a Morales, y reavivó a una
oposición que languidecía en los departamentos de Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija.

Morales, el primer mandatario indígena en la historia de Bolivia, fue
reelegido en diciembre con 64,2 por ciento de los votos, un guarismo
interpretado por el gobierno como la llave de la legitimidad para aplicar
la nueva Constitución y las reformas del modelo socialista y comunitario.

Pero las cifras de las elecciones regionales de ahora llevan implícito
otro mensaje del electorado a favor de un equilibrado manejo del poder.

En los primeros meses de este año, Morales acentuó su lucha contra
opositores a los que responsabiliza de acciones divisionistas y
terroristas, además querellar a varios.

Los resultados del domingo confirman que Morales encarna el mismo
modelo de liderazgo caudillista que varios de sus antecesores en el cargo, como Víctor Paz Estenssoro (1907-2001), que gobernó cuatro veces Bolivia entre 1952 y 1989, y Hugo Banzer (1926-2002), dictador entre 1971 y 1978, y luego presidente constitucional entre 1997 y 2001, cuando renunció por enfermedad.

Con la desaparición de estos líderes, los partidos que dirigieron se
extinguieron o debilitaron.

Su objetivo de controlar totalmente el poder ha sufrido un duro
tropiezo y exige a Morales la búsqueda de una estrategia diferente, aunque el gobernante tiene otra opinión.

“Los opositores deben comprender que el cambio es imparable y, si no
pueden sumarse, que aporten con gestión para que gane el pueblo”, expresó anoche Morales en un salón de Palacio de Gobierno, y no como habitualmente sucedía tras una elección, en los balcones que dan a la plaza principal.

Morales observó con optimismo los primeros resultados a boca de urna
difundidos por las cadenas de televisión, y destacó que la presencia del
gobierno en los 337 concejos municipales se había multiplicado.

Pero los primeros datos conocidos, a la espera del informe final del
Órgano Electoral Plurinacional, sorprendieron a los electores en la ciudad
de La Paz, el bastión oficialista.

La candidata del MAS, Elizabeth Salguero, fue derrotada con 35 por
ciento de los votos frente al 47 por ciento obtenido por Luis Revilla, del
Movimiento Sin Miedo (MSM), un partido liderado por el actual alcalde de
esa ciudad, Juan del Granado, hasta hace poco aliado incondicional de
Morales.

El MSM también ganó la alcaldía de Oruro, con la elección de la
periodista Rocío Pimentel, que consiguió 39 por ciento de los sufragios.
Ello alentó a Del Granado a proclamar a su partido como la segunda fuerza de oposición.

La corriente de izquierda moderada del MSM surgió de la división del
socialdemócrata Movimiento de la Izquierda Revolucionaria (MIR), fundado
en la clandestinidad durante la dictadura de Banzer, con quien cogobernó
en tiempos de democracia entre 1989 y 1993.

El MAS ganó la alcaldía de Cobija con su candidata Ana Luisa Reis, una
plaza que hasta las pasadas elecciones estaba reservada para la derecha.

A ella se sumó la de Cochabamba, que será dirigida por el músico Edwin
Castellanos, quien obtuvo 40 por ciento de la votación frente a Arturo
Murillo, candidato del Frente Todos por Cochabamba, de derecha moderada, quien logró 37 por ciento de las preferencias.

La gobernación de Pando es disputada por el candidato oficialista Luis
Flores y el opositor Paulo Bravo, de la agrupación de derecha Consenso
Popular (CP), ambos con 49 por ciento.

El recuento está suspendido por la presión de los militantes de ambas
corrientes que crearon un ambiente de inseguridad en oficinas del Órgano Electoral Departamental.

En Santa Cruz, uno de los departamentos más desarrollados del país, el
férreo opositor a Morales, Rubén Costas, de la Agrupación Verdes, de
derecha radical, se impuso al oficialista Jerjes Justiniano. Ese
porcentaje le permite continuar por un segundo periodo.

La oposición se fortaleció también en el departamento de Beni, con la
reelección de Ernesto Suárez, candidato de la también derechista
agrupación ciudadana Primero el Beni, con 43 por ciento, frente a la ex
reina de belleza sumada a las filas del partido de gobierno, Jessica
Jordan, que alcanzó 39 por ciento de la votación.

En el sureño departamento de Tarija, el ex presidente de la Cámara de
Diputados y candidato del derechista Camino al Cambio, Mario Cossío, fue ratificado con 49 por ciento. Con ello reafirmó una posición abiertamente opuesta a las políticas del presidente Morales.

La presencia de Costas, Suárez y Cossío significa el resurgimiento de
la oposición derechista en el oriente y el sur del país, que el gobierno
creía debilitada y hasta extinguida.

“Ha llegado el tiempo en que la fuerza de la democracia derrote a la
tiranía”, declaró Costas.

En el nuevo escenario político, las estrategias se moverán entre la
negociación y la advertencia de Morales de eludir a las autoridades
opositoras y operar programas de desarrollo con las organizaciones
sociales afines al gobierno.

por: Franz Chávez

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